Preparada para la tormenta
Débora: Karen Melby sabe lo que es sentirse vulnerable y sola, pero también sabe dónde encontrar esperanza.
Karen Melby: Si eres viuda, o estás a punto de serlo, si clamas al Señor, Él vendrá, tomará tu causa en Sus manos y te ayudará.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 20 de mayo de 2026.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Hemos estado hablando de algo que puede resultar un poco incómodo, abrumador o incluso generar ansiedad, pero no tiene por qué ser así, porque las Escrituras nos hablan mucho acerca de nuestro dinero, nuestros recursos, de los dones que Dios nos ha confiado y cómo podemos honrarlo con ellos. Por eso es importante pensar en estas cosas más temprano que tarde.
Y estoy muy agradecida de estar aquí, …
Débora: Karen Melby sabe lo que es sentirse vulnerable y sola, pero también sabe dónde encontrar esperanza.
Karen Melby: Si eres viuda, o estás a punto de serlo, si clamas al Señor, Él vendrá, tomará tu causa en Sus manos y te ayudará.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 20 de mayo de 2026.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Hemos estado hablando de algo que puede resultar un poco incómodo, abrumador o incluso generar ansiedad, pero no tiene por qué ser así, porque las Escrituras nos hablan mucho acerca de nuestro dinero, nuestros recursos, de los dones que Dios nos ha confiado y cómo podemos honrarlo con ellos. Por eso es importante pensar en estas cosas más temprano que tarde.
Y estoy muy agradecida de estar aquí, alrededor de esta mesa, en los estudios de Nuestro Pan Diario, conversando con mi amiga Karen Melby, cuyo esposo murió hace ya unos años. Y nos conocemos desde hace bastante tiempo. Hemos recorrido juntas un largo camino, y hoy ella está compartiendo con nosotras desde esa experiencia.
También nos acompaña Lisa Hagenauer, quien es abogada especializada en planificación patrimonial y sucesoral. Eso es todo un trabalenguas.
Lisa Hagenauer: Sí, lo es.
Nancy: Pero es algo con lo que necesitamos estar familiarizadas. Así que gracias, Lisa.
Y también está con nosotras Andrea Karsten, asesora financiera. Andrea, me estabas contando hace un momento cómo el Señor usó a «Kingdom Advisors» (que es un ministerio que en español se traduciría como Consejeros del Reino) en tu vida. Que es un ministerio con el que mi esposo Robert, que ahora está en la presencia del Señor, estuvo vinculado durante algunos años. Ellos llevan a cabo una conferencia anual para asesores financieros. Ron Blue fue quien tuvo la visión de iniciar ese ministerio.
Hoy otros lo dirigen, pero me encanta cómo ellos hablan de que «Dios es el dueño de todo». Y qué gran responsabilidad tenemos de cuidar lo que Dios nos ha confiado, y de rendir cuentas a Él. Así que esto no se trata simplemente de asegurarnos de tener lo suficiente para vivir mientras estemos en esta tierra, porque no vamos a estar aquí para siempre. Se trata de cómo honramos a Dios con estas cosas terrenales, físicas y tangibles que Él ha puesto en nuestras manos, y cómo lo honramos no solo durante nuestra vida, sino también más allá de nuestra vida.
Kingdom Advisors ha sido una parte importante de eso, al igual que otros ministerios. Y en el episodio anterior mencionamos a Ministerios Crown. Ellos son un equipo de personas con un fundamento bíblico sólido que nos han ayudado a pensar correctamente sobre estos temas.
Lisa: Sin duda, doy mucho crédito a Kingdom Advisors por la manera en que ejerzo mi profesión hoy. Ellos utilizan principios bíblicos firmes en su enseñanza, con el propósito final de traer paz a quienes estamos aquí hoy, al saber que, si practicamos estos principios bíblicos, entonces estamos caminando conforme al plan de Dios.
Dios tiene muchísimo que decir sobre el dinero en la Biblia. Se ha dicho que hay más de dos mil trescientos versículos de las Escrituras que hablan de este tema, y que aproximadamente el 75 % de las parábolas que Jesús enseñó tienen que ver con el dinero y las posesiones.
Nancy: Así es.
Lisa: Entonces Dios definitivamente tiene un plan para esto, como también lo tiene para todo lo demás.
Nancy: Les diré otra cosa que amo y que me da mucha tranquilidad cuando se trata de este tema. Yo estudié piano en la universidad y soy maestra de la Biblia, y todo este asunto de testamentos y planes financieros puede resultarme muy abrumador. Pero en Proverbios, capítulo 2, en el versículo 6, dice: «Porque el Señor da la sabiduría».
Lisa: Amén.
Nancy: «De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia». Así que el Señor da sabiduría y también pone personas sabias en nuestras vidas para ayudarnos en aquellas áreas en las que nos falta sabiduría.
Y en el episodio anterior hablábamos de la importancia de tener un equipo.
Ahora, esto no significa que tengas que contratar a todas estas personas, porque cerramos la conversación sobre eso diciendo: «Alguien podría estar escuchando esto y pensando: “¡Guau! Hay que tener mucho dinero para ocuparse de estas cosas”».
Pero la realidad es que, por ejemplo, todas necesitamos un testamento. Y, Lisa, cuéntanos: ¿qué sucede si no tienes un testamento cuando mueres, o cuando muere tu cónyuge, o cuando fallecen tus padres? ¿Por qué es importante?
Lisa: Claro. Es importante entender que, cuando consideramos si necesitamos un testamento, y yo diría que el 99 % de las personas sí lo necesitan…
Nancy: Me retracto. Yo dije el 100 %.
Lisa: Sí, dijiste el 100 %, pero yo diría el 99 %. Y la razón es que el testamento es uno de los métodos, una de las maneras en que transferimos nuestros bienes a nuestros seres queridos.
Nancy: …o a obras de caridad.
Lisa: …o a quien deseemos asegurarnos de que, como parte de nuestra mayordomía continua, reciba esos recursos cuando ya no estemos.
Nancy: Así que, incluso si eres soltera y no tienes dependientes ni familia, ese dinero va a ir a algún lugar.
Lisa: Exactamente.
Nancy: ¿Y qué sucede si no tienes un testamento?
Lisa: Bueno, si no tienes un testamento y no hay otra forma establecida para transferir tus bienes… Por ejemplo, es importante saber que no todo se transfiere a través del testamento.
A modo de ejemplo, supongamos que lo único que tienes es un plan de ahorro para tu jubilación (lo cual, obviamente, no suele ser el caso). Así que, aunque no tengas otras propiedades o bienes, si en esa cuenta has designado beneficiarios, la ley establece que ese dinero se transfiera directamente a esas personas cuando falleces. Es decir, no pasa por un testamento, sino que va directamente a quienes hayas nombrado.
Aunque estas cosas varían según cada país y la condición económica de cada uno.
Nancy: Así que incluso eso necesita actualizarse.
Lisa: Sí. No te imaginas cuántas veces he tenido personas que vienen a mi oficina y hablamos del tema: «Revisemos tus activos y a dónde van. ¿Ya dejaste eso establecido?». Y me dicen: «Oh, sí. Tengo a mi cónyuge como beneficiario, y creo que mis hijos están como beneficiarios contingentes por si pasa algo. Sí, estoy bastante segura».
Pero luego, cuando lo revisamos, en realidad no es así.
Nancy: Hablé hace un tiempo con alguien que sí tiene una póliza de seguro de vida, pero el beneficiario es su cónyuge, quien está en el cielo desde hace tres años.
Lisa: Eso es muy, muy común.
Nancy: Entonces definitivamente es algo que debe actualizarse.
Lisa: Sí, absolutamente. Así es como muchas veces terminamos en la corte. Hace un tiempo tuve un testamento en el que un señor había hecho una lista de diez personas diferentes como beneficiarias en distintos roles, y para cuando falleció, todas esas personas habían muerto antes que él. Ese testamento era de, no sé, 1972 o algo así. No quedaba nadie, lo cual es muy inusual; no se ve con frecuencia.
Pero sí veo muchas veces que alguien, como beneficiario, ya murió. Entonces, ¿qué pasa con la parte que le correspondía a esa persona? ¿Pasa a alguien más? O, si no se prevé eso, puede terminar siguiendo el curso del plan original y llegar a sus hijos. Tal vez esa era tu intención… o tal vez no. Por eso esto es muy importante.
La planificación en sí no solo evita que sea necesaria la intervención de los tribunales, cuando no se hace correctamente, sino que también ayuda a prevenir problemas en la dinámica entre hijos adultos. Tal vez no se lleven perfectamente bien en vida; todos tenemos personalidades distintas. Esas pequeñas grietas en la relación, esas dificultades, se intensifican enormemente, y se pueden perder relaciones por causa de eso.
Por eso la planificación ayuda cuando fallece el padre o la madre de una familia. Cuando no hay una buena planificación, a veces veo a esas familias desmoronarse, porque se generan desacuerdos y conflictos.
Nancy: Eso ocurrió en una parte de las Escrituras, cuando dos hombres se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo» (Lc. 12:13).
Lisa: Sí. Así es. Vemos que eso sucede con mucha frecuencia.
Nancy: Creo que vale la pena decir esto, y aunque este es otro tema, solo haré un pequeño paréntesis aquí: no necesariamente debe asumirse que todos los bienes que el Señor te ha confiado deban pasar automáticamente a tus hijos, por diversas razones.
Lisa: Exacto.
Nancy: Tal vez tus hijos no están caminando con el Señor o no han mostrado responsabilidad. Hay pasajes en las Escrituras que hablan de cómo una herencia obtenida rápidamente al principio puede terminar en ruina.
Lisa: Sí.
Nancy: Puede que tengas más de lo que tus hijos pueden manejar espiritualmente.
Yo estoy muy agradecida de que, cuando mi papá falleció de manera repentina, éramos siete hijos, con edades entre ocho y veintiún años, ninguno adulto, y yo soy la mayor; él había hecho provisión, y sabíamos de antemano que un porcentaje significativo de su herencia, lo que fuera que él tuviera al partir para estar con el Señor, no iba a sus hijos.
Él quería asegurarse de que nuestras necesidades estuvieran cubiertas, de que las necesidades de mi mamá estuvieran atendidas y de que ella estuviera cuidada. Pero también quería que supiéramos que para él era importante invertir en ministerios.
Él fue un dador generoso durante su vida, y nos preparó para saber que deseaba que tuviéramos esos mismos valores.
Lisa: Así es.
Nancy: Eso formaba parte de su planificación, parte de su preparación: decirse a sí mismo: «¿Cómo puedo honrar a Dios no solo durante mi vida, con mi manera de vivir y de dar, sino también cómo puedo proveer para mi familia y honrar al Señor más allá de mi familia, invirtiendo en la obra del Señor?».
En nuestra generación, quienes estamos aquí, los llamados boomers (los que nacimos luego de la Segunda Guerra Mundial), en nuestra generación hay una enorme cantidad de riqueza, billones de dólares, que se están transfiriendo a la siguiente generación. Y necesitamos hacernos estas preguntas: «¿Cómo podemos avanzar el reino de Cristo mientras soltamos eso?». No debemos aferrarnos a ese dinero. Cuando ya no estemos aquí, no haremos nada con esos recursos. No los vamos a necesitar. No vamos a tener cuentas que pagar.
Necesitamos asegurarnos de haber cuidado bien a quienes Dios puso bajo nuestro cuidado, pero también, en la medida de lo posible, invertir más allá de nuestra vida en la obra del Señor.
Ahora, déjame preguntarte algo más, porque creo que algunas personas que escuchan podrían pensar: «Esto es para quienes tienen mucho dinero. Yo no tengo tanto dinero; apenas vivo el día a día». ¿Es algo que puedo hacer con un testamento sencillo? ¿O necesito necesariamente un abogado especializado en planificación patrimonial?
Lisa, ¿qué les dirías a nuestras oyentes?
Lisa: Creo que es muy importante educarte si vas a optar por eso. Yo no soy una abogada de planificación patrimonial que piensa que todo el mundo necesita una planificación compleja, o que todas las personas necesitan necesariamente un abogado. Pienso que, si tienes bienes personales, activos sencillos con beneficiarios designados, y no tienes hijos con necesidades especiales, ni hijos menores, ni situaciones de ese tipo, un testamento sencillo puede servirle perfectamente a algunas personas.
El problema está en asegurarte de que te eduques lo suficiente como para entender tu situación y saber que realmente encajas en ese perfil. Porque hay muchas personas que piensan que no lo necesitan, y luego descubrimos: «En realidad, tienen un hijo con necesidades especiales que recibe beneficios del gobierno, y ahora podría quedar descalificado de esos beneficios porque recibe una herencia».
Si tienes hijos menores y algo se transferirá por medio de ese testamento, ¿quieres que ellos reciban todo cuando cumplan dieciocho años? Porque así será si tienes un testamento sencillo. No puedes controlar cuándo reciben esos recursos. Por eso, en algunos casos, una planificación más compleja es importante, para poder decir: «Recibirán cierta cantidad a los veinticinco, o a los treinta, o a los treinta y cinco años».
Así que hay un grupo bastante reducido de personas que realmente pueden resolver bien con un testamento, pero tienes que asegurarte de que efectivamente perteneces a ese grupo.
Nancy: Entonces, creo que algo clave que dijiste es: edúcate.
Lisa: Sí.
Nancy: Y tal vez esa no se convierta en tu principal área de conocimiento.
Lisa: Correcto.
Nancy: Pero sí necesitas encontrar a alguien que sepa del tema y que, al menos, pueda ayudarte a entender qué cosas debes tener en cuenta.
Lisa: Así es.
Nancy: Lo que estamos diciendo es esto: no lo ignores.
Lisa: Exactamente.
Nancy: No finjas que no existe ni te convenzas de que puedes seguir adelante sin pensar en esto, porque, especialmente cuando eres más joven, simplemente no sueles considerar estas cosas. A medida que pasan los años, empiezas a asistir a más funerales y a ver a más personas entrar en esa etapa de la vida: nuestros padres, algunos de nuestros abuelos y ahora también nuestros contemporáneos, sin estar adecuadamente preparados.
Esto debería recordarnos que se trata de un asunto de mayordomía. No es solo una cuestión de tener éxito financiero. Es un tema de honrar a Cristo, de bendecir a nuestras familias y de promover el avance del evangelio a través de la manera en que administramos, durante nuestra vida y más allá de nuestra vida, lo que Dios nos ha confiado.
Karen: Permíteme intervenir un momento aquí. Hablando como viuda, una de las cosas en las que el Señor realmente puso convicción en mi corazón es que a Él le importan las viudas. Hay varios pasajes en la Biblia donde Él habla de Su amor, de Su preocupación y de Su cuidado, y de cómo Él mismo será defensor de las viudas.
Nancy: Y también de que Él tratará con aquellos que se aprovechan de las viudas o actúan injustamente contra ellas.
Karen: Quisiera decir algo, especialmente para las oyentes que se encuentran en una etapa en la que saben que podrían quedar viudas, quizá porque su esposo está enfermo. O incluso si no es así, aunque ahora mismo las cosas vayan bien y tú y tu esposo estén sanos y felices, guarda esto en tu corazón: Dios cuidará de la viuda.
Nancy: ¡Amén, así es!
Karen: Yo sabía de antemano que Dios es fiel, y he podido ver Su fidelidad aun en mi ignorancia en todo lo relacionado con la planificación patrimonial, la planificación financiera y los detalles administrativos. He experimentado cuán hermoso es el hecho de que, porque Dios es defensor de las viudas, Él interviene y pone a las personas adecuadas en tu camino.
Si no puedes asumir económicamente todo el costo de un abogado de planificación patrimonial, creo que Dios te proveerá un amigo o alguien dentro de tu círculo que te tome de la mano y camine contigo. Tu oración puede ser tan sencilla como esta: «Señor, muéstrame lo que necesito saber. Guíame en este proceso y abre puertas. Preséntame a las personas que necesito tener en mi vida para que me ayuden a transitar este nuevo camino en el que estoy».
Nancy: Esta es una provisión y una protección muy reales que el Señor ofrece.
Karen: Así es.
Nancy: Y también es un mandato para el pueblo de Dios: cuidar de las viudas.
Lisa: Correcto.
Nancy: En Santiago 1, en el versículo 27, las Escrituras dicen: «La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo».
Probablemente todas tengamos viudas en nuestras iglesias. Si tienes algún conocimiento financiero o conexión con alguien que lo tenga, mira a tu alrededor y observa quién puede estar abrumada o simplemente necesitar a alguien que camine a su lado.
De hecho, Karen, tu hijo fue una de las personas que el Señor usó en tu vida. Él tiene experiencia como asesor financiero, y eso fue una bendición que Dios te dio como viuda.
Karen: Sí.
Nancy: Hubo otras personas también. Y aunque no hubiera sido Drew, el Señor habría levantado a alguien más.
Karen: Absolutamente.
Nancy: Por eso queremos animar a quienes tienen algún conocimiento en esta área a decir: «No te ocupes solo de tus propias necesidades; mira a tu alrededor y pregúntate: “¿Hay alguien, una mamá soltera, por ejemplo, que está luchando por organizar todo, o alguien que está a punto de enviudar?”».
Esas relaciones en las que tú y Scott invirtieron, discipulando, nutriendo espiritualmente, animando en el Señor durante los años en que su salud era buena, algunas de ellas resultaron ser precisamente las personas que el Señor trajo a tu vida para ayudarte en esos momentos de necesidad.
Lisa: Sí. Eso es muy cierto.
Karen: En cuanto a ese equipo, dos de esas personas eran completamente nuevas para mí, pero el Señor fue quien las trajo. Él puso a esas personas en mi vida para ayudarme a navegar todo ese recorrido lleno de incógnitas. Es como abrir una puerta a una habitación oscura. Es como esa casa de la que hablabas cuando se apagan las luces y no sabes cómo moverte en lo desconocido. Pero Dios sí lo sabe. Él va delante de ti y pone a las personas en el lugar correcto.
Te puedo asegurar que, si eres alguien que está buscando a una viuda para ayudarla y le preguntas al Señor: «¿Cómo puedo ayudar?». Él te lo mostrará.
Y también puedo afirmar con certeza que, si eres viuda o estás a punto de serlo, y clamas al Señor, Él vendrá, tomará tu causa en Sus manos y te ayudará.
Nancy: Hoy me estabas contando algo, y no tiene que ver directamente con las finanzas, pero sí con el cuidado de Dios hacia quienes necesitan cuidado. Tuviste una situación, no entraré en todos los detalles, en la que necesitabas transportar algunas cosas para una celebración previa a la boda de una de tus hijas, y tu auto tuvo una necesidad inesperada y tuviste que llevarlo al taller. Eres una verdadera malabarista, Karen. Siempre tienes muchas cosas en marcha.
Y bueno, al final alquilaste otro auto…
Karen: …una miniván muy grande…
Nancy: …del taller, que era perfecta para lo que necesitabas.
Karen: Exactamente.
Nancy: Me decías que, si Scott hubiera estado aquí, él habría pensado con anticipación y se habría preguntado: «¿Cómo vamos a llevar todas estas cosas?».
Karen: Sí. «¿Cómo vamos a llevar todo esto desde Wheaton, Illinois, hasta Grand Rapids?». Él lo habría pensado. Yo no lo había pensado.
Nancy: Pero el Señor sí.
Karen: Así es, y Dios permitió que mi auto presentara problemas. Así que el taller me dio un auto de reemplazo, y yo estaba muy molesta por eso. Pero cuando me fui y miré el espacio que tenía esa miniván…
Nancy: Te diste cuenta de que era justo lo que necesitabas.
Karen: Me di cuenta y dije: «Perdóname, Señor, por haberme quejado. Esta es Tu provisión para mí, algo que ni siquiera había pensado que necesitaba».
Nancy: Sí.
Karen: Él fue delante de mí y proveyó para mí.
Nancy: Así que, cuando hablamos de planificación financiera, testamentos, patrimonios, no estamos diciendo que puedas controlar todo el futuro, como si dijeras: «Esto está en mis manos». Tampoco estamos diciendo que vas a ser autosuficiente, porque las cosas suceden. Nadie tenía idea de que mi papá iba a morir repentinamente a los cincuenta y tres años. No hubo ninguna advertencia de que mi mamá, a los cuarenta, quedaría viuda con siete hijos. No podíamos haberlo anticipado.
El fundador del ministerio Life Action fue diagnosticado con un tumor cerebral a los cuarenta y dos años y, siete meses después, partió para estar con el Señor, dejando cinco hijos de veintiún años o menos.
Nosotros no conocemos el futuro. Sabemos que vamos a morir, a menos que estemos aquí cuando Cristo regrese y nos lleve para estar con Él. No estamos diciendo que, si haces esta planificación, entonces no habrá dificultades en tu vida. Tampoco estamos diciendo que esto sea una manera de decir: «Tengo tanto miedo de lo que pueda pasar que voy a tomar el control de todo».
Lo que estamos diciendo es que esto es simplemente tratar de ser mayordomos fieles de lo que sí tenemos, incluyendo a nuestros hijos.
Lisa: Así es.
Nancy: Eso forma parte de la planificación para ellos, de su provisión y de su protección. No va a impedir que cosas difíciles les sucedan a tus hijos. No va a evitar que cosas difíciles ocurran en tu familia.
Pero cuando honramos al Señor con lo que sí sabemos y con lo que sí tenemos, entonces podemos acudir a Él y decirle: «Señor, necesito Tu protección. Necesito Tu ayuda. Necesito Tu gracia para enfrentar estas cosas inesperadas».
Lisa: Creo que esto es muy importante, Nancy, porque como mujeres necesitamos involucrarnos. Ya estamos involucradas en muchas áreas de nuestra vida; sin duda llevamos vidas muy llenas. Pero esta es un área en la que debemos inclinarnos e involucrarnos, incluso cuando resulta incómodo, y hacerlo con anticipación.
Andrea: Exacto. Ese es el concepto de prepararse.
Lisa: Siempre que puedas, aunque sea inconveniente, acompaña a tu esposo en esas conversaciones cuando vaya a ver al asesor financiero, cuando vaya a ver al abogado o cuando tenga que actualizar formularios. No se trata de que ambos estén allí para revisar cada detalle o «poner cada punto sobre la i», sino de saber quién está sentado al otro lado de la mesa.
Nancy: Saber incluso con quién están hablando.
Lisa: Exactamente. Saber quiénes son los agentes, los asesores y los consejeros. Quiénes figuran en los distintos documentos. ¿Quién está autorizado en las cuentas? ¿Dónde están ubicadas?
Menciono estas preguntas porque trabajo con matrimonios a los que cito para reunirnos con ambos, y solo llega uno y simplemente digo: «¡Espera! ¿Dónde está tu cónyuge?».
«Ah, tenía otras cosas hoy y decidió no venir».
Eso es difícil.
Nancy: Y más adelante será todavía más difícil para ellos.
Lisa: Exacto. Entiendo que en los hogares hay una división de responsabilidades. Y uno quiere adaptarse a la pareja, pero cuando sea posible y en la medida de lo posible, involúcrate. Participa.
Nancy: En una ocasión Robert y yo dijimos: «Un punto de partida básico es que tú y tu cónyuge hablen de estas cosas».
Lisa: Absolutamente. Ese es el primer paso.
Nancy: En medio de lo ocupada que es la vida diaria, este es uno de esos temas que uno va postergando… y postergando… y postergando.
Lisa: Totalmente.
Nancy: Y recuerdo que en ese momento Robert ya tenía setenta años, cumplidos recientemente, y yo estaba llegando a los sesenta y dije: «¿Cómo pasó esto? ¡Si ayer tenía treinta!».
Lisa: Así es.
Nancy: Es una conversación que hay que tener. Y pienso que, si hay tensión en la relación o no están en sintonía en otros temas, esto puede ser muy difícil de abordar. Tal vez uno esté más motivado que el otro. Pero creo que, como esposa, puedes decir: «Amor, sé que quieres lo mejor para nuestra familia». Acércate con humildad, sin presionarlo, y dile: «¿Podemos hablar de esto?».
Lisa: Exacto.
Nancy: Haz preguntas. Parte de la enseñanza que ustedes, Lisa y Andrea, han compartido conmigo en el pasado, y lo que he escuchado en la historia de Karen, fue de gran ayuda para Robert y para mí. Gracias a Dios, algunas de estas cosas ya las teníamos en orden; pero otras necesitábamos conversarlas y ver dónde estábamos.
Lisa: Así es. Y yo diría que la pareja debe tratar de hacerlo como una cita. Hagan de ese tiempo algo agradable. Pero pónganlo en el calendario y háganlo. Se van a sentir muchísimo mejor cuando terminen. Simplemente siéntense y háganlo. Ese es el primer paso. Y la confianza que sentirán después es realmente increíble.
Nancy: En el próximo episodio queremos enumerar algunas de esas cosas que simplemente necesitas asegurarte de tener en orden. También queremos hablar de algo llamado directrices anticipadas;esto tiene que ver con decisiones al final de la vida, con planificar para ese momento. Puede que no sea una conversación cómoda, pero es muy importante. Y, una vez más, es parte de honrar al Señor en cada etapa de nuestra vida.
Así que acompáñanos en el próximo episodio mañana aquí, en Aviva Nuestros Corazones.
Débora: Nancy DeMoss Wolgemuth ha estado conversando con Karen Melby, Lisa Hagenauer y Andrea Karsten acerca de cómo prepararnos para el futuro.
Y amada hermana, quiero decirte que puedes apoyar Aviva Nuestros Corazones de una manera significativa al planificar una donación desde tu patrimonio. Mientras piensas en el futuro, no olvides la importancia de apoyar a los ministerios que están edificando el reino de Dios.
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