Preparada para lo inesperado
Débora: No es agradable pensar en el día en que tu cónyuge fallecerá, pero Andrea Karsten dice que es importante tener un plan financiero establecido para cuando ese día llegue.
Andrea Karsten: Empiezan a llegar personas cuando tú estás en pleno duelo, con el corazón herido. Y de pronto estás sentada en un escritorio o alrededor de una mesa de reuniones, haciendo algo que no deseas hacer, pero que está justo frente a ti y hay gestiones que deben hacerse.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 18 de mayo de 2026.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Hace unos años, mi querido esposo, Robert, tuvo un viaje de trabajo a Grand Rapids, que no quedaba muy lejos de donde vivimos, solo a un par de horas, y tengo …
Débora: No es agradable pensar en el día en que tu cónyuge fallecerá, pero Andrea Karsten dice que es importante tener un plan financiero establecido para cuando ese día llegue.
Andrea Karsten: Empiezan a llegar personas cuando tú estás en pleno duelo, con el corazón herido. Y de pronto estás sentada en un escritorio o alrededor de una mesa de reuniones, haciendo algo que no deseas hacer, pero que está justo frente a ti y hay gestiones que deben hacerse.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 18 de mayo de 2026.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Hace unos años, mi querido esposo, Robert, tuvo un viaje de trabajo a Grand Rapids, que no quedaba muy lejos de donde vivimos, solo a un par de horas, y tengo algunas amigas muy queridas allí. En esa ocasión dije: «Creo que puedo acompañarlo en ese viaje».
Y, para resumir la historia, terminé reuniéndome con mi amiga de muchos años, Karen Melby, quien ha sido invitada en Aviva Nuestros Corazones en varias ocasiones anteriormente (en un momento te recordaremos su historia). Cuando empezamos a hablar sobre encontrarnos aquí, le dije: «Me encantaría grabar algunos programas de radio sobre el camino que has recorrido desde que perdiste a tu esposo, Scott» (Scott falleció hace unos años).
Karen me dijo: «Bueno, si vamos a tener esta conversación, conozco a otras dos mujeres que me encantaría que también formaran parte de ella».
Así que, además de tener aquí a Karen Melby, aquí en el estudio de Nuestro Pan Diario, quienes nos han recibido hoy —y estamos tan agradecidas por este ministerio hermano que nos ha facilitado su estudio. Y muchas de ustedes conocen el material de Nuestro Pan Diario. También nos acompaña Lisa Hagenauer, quien es abogada especializada en planificación patrimonial y sucesoral. Y Lisa, en un momento voy a tener que pedirte que nos expliques qué significa todo eso.
Lisa Hagenauer: Por supuesto.
Nancy: Y también tenemos a Andrea Karsten, quien es asesora financiera. Estas tres mujeres se reunieron hace unos años e hicieron un evento para cientos de mujeres llamado «Preparada para seguir adelante». De modo que así titulamos esta serie: «Preparada para seguir adelante», y pronto entenderás mejor por qué, ya que este es un tema realmente importante. Seguramente vas a querer escucharlo y también animarás a tu cónyuge a escuchar contigo en los próximos días.
Pero primero quiero darte la bienvenida a Karen. Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que nos vimos, pero has sido una amiga muy especial a lo largo de todos estos años. Gracias, Karen, por estar aquí hoy.
Karen Melby: Gracias a ti, Nancy. Estoy encantada de estar aquí y de continuar la historia.
Nancy: Muchas de nuestras oyentes ya han escuchado tu historia en el pasado. Quizás recuerden que Karen tiene una hija que, hace algunos años, cruzó el lago Michigan en una tabla de surf, y vino aquí para contar su historia. Así que Karen junto con su hija Ginny estuvieron con nosotras ese día. Y luego, apenas un mes después, recibimos la noticia de que Scott, quien no se había estado sintiendo bien, había sido diagnosticado con leucemia. Eso dio inicio a un camino largo y difícil para ustedes.
Karen: Sí, una batalla de dos años y medio contra la leucemia. Ustedes fueron muy amables al permitir que Scott compartiera su historia sobre lo que el Señor le estaba enseñando, a él y también a mí. Y durante ese tiempo, grabamos con ustedes en un par de ocasiones distintas. Una de ellas fue justo después de su trasplante de médula ósea, cuando se estaba sintiendo muy bien, y teníamos la esperanza de que eso hubiera sido la cura.
Pero el Señor permitió que el cáncer regresara. Y entonces pudimos grabar con ustedes nuevamente.
Nancy: Recuerdo ese día. Scott estaba muy débil, pero el Señor le dio una fortaleza extraordinaria para esa entrevista.
Karen: Una fortaleza asombrosa.
Nancy: La fortaleza de su espíritu era impresionante.
Karen: Sí. Y en realidad él murió apenas un par de meses después de tu boda, Nancy. Así que pudo estar presente en tu boda durante toda la ceremonia.
Nancy: Sí, y estábamos muy agradecidos. Atesoro las fotografías de ese día y sé que tú también, Karen.
Karen: Así es. Pero luego, mi querido Scott ya no mejoró. Intentamos un último tratamiento en el Hospital Northwestern, en el centro de Chicago, pero en enero de 2016, Scott fue a casa para estar con el Señor. Y, en ese momento, él fue sanado completamente, algo por lo que habíamos estado orando durante dos años y medio.
Nancy: Fue un servicio memorial maravilloso, una celebración de una vida corta, relativamente hablando, porque Scott tenía cincuenta y seis años. Pero escuchar los testimonios de las vidas que él había tocado, y que ustedes habían tocado como pareja, fue maravilloso. Y hablaremos en los próximos días de cómo muchas de esas relaciones que Scott cultivó a lo largo de los años, hombres en cuyas vidas él invirtió, resultaron ser una ayuda muy significativa para ti en tu proceso de seguir adelante como viuda.
Karen: Amigos muy queridos que me ayudaron a seguir adelante.
Nancy: Así que aquí estás, como viuda, pero con una confianza asombrosa en el Señor y con hermosas evidencias de cómo Dios proveyó y sigue proveyendo para tu familia. Y vas a compartir más de eso con nosotras en los próximos días.
Karen: Sí.
Nancy: Gracias por ser parte de esta conversación. Me encanta ver lo que Dios está haciendo en ti y por el camino por el que Él te está guiando. Y la historia que Él está escribiendo en tu vida está dando fruto en la vida de otros, porque estás dispuesta a ser usada como un instrumento de Dios para ayudar a otros en muchas áreas diferentes, incluida esta área más específica de la que vamos a hablar hoy.
Y ahí es donde entran Lisa y Andrea. Andrea, has sido asesora financiera durante décadas. ¿Qué te despertó el interés por entrar en ese campo?
Andrea: El campo de la asesoría financiera es bastante particular, en el sentido de que las personas piensan mucho en su dinero, ¿verdad? Están pensando en algo que es muy personal para ellas, y es un privilegio poder compartir y caminar junto a las personas mientras van entendiendo y ordenando sus finanzas.
Nancy: Sí, así es.
Andrea: En mi caso, comencé hace más de veinticinco años en un banco local, dentro del sector de servicios financieros. En ese entonces, en el entorno de un banco pequeño, las finanzas, específicamente los fondos mutuos y las inversiones, estaban separadas de lo que hacía el banco local, que se enfocaba principalmente en cuentas corrientes, cuentas de ahorro y préstamos. Así que, para quienes trabajábamos en el área de inversiones, fue realmente un proceso educativo aprender a desenvolvernos dentro de un banco local.
Mi recorrido y, en realidad, mi pasión por permanecer en este campo tienen mucho más que ver con el aspecto educativo. ¿Por qué estas diferentes inversiones marcan una diferencia en la vida de las personas, en la vida de las mujeres? Me encanta poder hablar con las personas sobre cómo funcionan estas cosas y cómo pueden servirles.
Nancy: Estoy segura de que algunas de nuestras oyentes ya están pensando: «No tengo idea de lo que estás hablando. No tengo ninguna experiencia en esta área». Y puede que muchas piensen: «Después me ocuparé de eso». Pero una de las cosas que tú, Andrea, y también tú, Lisa, están haciendo es animar a mujeres y hombres, a matrimonios y a solteros, a pensar: «Esto es algo que necesitan considerar más temprano que tarde».
Y esto estuvo en el radar de Robert y mío, aunque debo decir que al principio no con la rapidez ni con la atención que el tema ameritaba. Y por eso quisiera que las mujeres que nos escuchan hoy aprendan sobre este tema. En ese momento, Robert y yo no estábamos al día en algunas de estas áreas, pero no porque quisiéramos o porque no nos importara honrar al Señor con nuestras finanzas. Simplemente, nuestras vidas en ese momento estaban muy ocupadas.
Andrea: Claro.
Nancy: Suceden muchas cosas al mismo tiempo. Pero tenemos que ser intencionales y preguntarnos: «¿Cómo puedo honrar a Dios ahora y en el futuro con lo que Él me ha confiado?».
Esta es un área realmente importante. Aunque pienses que este tema no te interesa, necesitas interesarte. Por eso vamos a tener esta conversación: no para decirte todo lo que hay que aprender o todo lo que hay que saber, sino para ayudarte a dar el siguiente paso y decir: «Voy a hablar de esto con mi cónyuge y vamos a asegurarnos de estar preparados para lo que sea que el Señor tenga por delante para nosotros».
Y esto me lleva a Lisa, quien es abogada especializada en planificación patrimonial y sucesiones. Y Lisa, ¿pudieras explicarnos eso en un español sencillo?
Lisa: Sí, por supuesto.
Nancy: Más bien, en un lenguaje sencillo.
Lisa: Claro que sí. La planificación patrimonial consiste en ayudar a las personas a prepararse para su vida y también para lo que ocurrirá con su familia y con aquellos a quienes aman después de que ya no estén. Gran parte de la planificación que implementamos tiene que ver, de hecho, con la vida misma.
Y luego está la sucesión, que es simplemente el proceso legal ante los tribunales por el que se pasa, tal vez cuando no hay una planificación adecuada, o incluso cuando sí la hay, pero surge alguna situación inesperada. Hay distintos asuntos que deben resolverse en los tribunales, y yo también me encargo de eso: ayudar a las personas a gestionar patrimonios que requieren algún tipo de intervención judicial.
Nancy: Y, Lisa, sé que este tema te toca de manera personal. Has compartido que tu mamá no estaba preparada para lo que le tocó enfrentar. ¿Podrías contarnos un poquito sobre eso?
Lisa: Sí, por supuesto. He sido abogada en planificación patrimonial por más de veintitrés años, pero mis padres siempre fueron personas muy reservadas.
Yo sabía que tenían algún tipo de planificación, pero eran muy reacios a hablar de los detalles, especialmente mi papá, que era quien realmente se encargaba de todo.
Tenían una relación bastante tradicional. Mi mamá era ama de casa, y mi papá se ocupaba de todo lo relacionado con las finanzas.
Así que cuando mi papá falleció, mi mamá no supo cómo enfrentar la situación, incluso en cosas básicas del día a día, que muchas veces damos por sentadas. Ella tiene más de ochenta y, como una mujer de su generación, se dedicó principalmente a criarnos.
Nancy: ¿Y tu papá ya había estado enfermo? ¿O fue algo repentino?
Lisa: No fue algo repentino. Mi papá, de hecho, nació con una cardiopatía congénita, así que desde muy joven supo que se enfrentaría a ciertos desafíos de salud. Incluso, a lo largo de su vida, se sometió a múltiples cirugías.
Nancy: Y para ese momento ya tus padres eran mayores, así que no debería haber sido una gran sorpresa.
Lisa: No fue una gran sorpresa. Mi papá tenía ochenta y cuatro años cuando falleció.
Nancy: ¿Y simplemente no hablaban de estos temas?
Lisa: Realmente no. Como mi papá era muy bueno en todo eso y además lo disfrutaba, mi mamá tenía mucha confianza en él y sabía que él se ocuparía de cuidarla, y así fue, gracias a Dios. Pero en lo cotidiano, cómo poner en práctica todo eso, de dónde tenían los bienes, qué tipo de bienes eran, mi mamá no tenía ningún conocimiento. Y, sinceramente, ella no sabía siquiera si había lo suficiente para ella. Afortunadamente, sí lo había, pero ella no formó parte del proceso de planificación en absoluto.
Nancy: ¿Y cómo fue eso para ella, emocionalmente, después de la partida de tu papá?
Lisa: Fue impresionante el impacto que tuvo en ella: le produjo mucha ansiedad y tuvo dificultad incluso para la vida diaria; además de eso, extrañaba mucho a mi papá. Perder a tu compañero y, de pronto, sentir que estás a la deriva, sin saber bien cómo seguir adelante con tu vida, cómo acceder a los bienes, si vas a estar bien o incluso cómo hacer las cosas más básicas, es realmente difícil.
Gracias a Dios yo pude ayudarla, pero nadie quiere depender de otras personas. Sin embargo, ella tiene hijos en quienes puede apoyarse, pero aun así es muy difícil vivir sabiendo que no puedes sostenerte por ti misma sin esa ayuda.
Nancy: Lisa, Andrea, cuando ustedes observan a las personas que conocen y a las que han ayudado profesionalmente, ¿creen que la mayoría no está tan preparada como debería para los asuntos del final de la vida, para los desafíos de la última etapa y luego lo que viene después para el cónyuge que queda? ¿Dirían que, en general, las personas necesitan estar mejor preparadas?
Andrea: No hay duda de que las personas desearían estar más preparadas cuando llega ese momento.
Nancy: ¿Te refieres al fallecimiento del cónyuge?
Andrea: Sí. Empiezan a llegar personas cuando tú estás en pleno duelo, con el corazón herido. Y de pronto estás sentada en un escritorio o alrededor de una mesa de reuniones, haciendo algo que no deseas hacer, pero que está justo frente a ti y hay gestiones que deben hacerse.
Nancy: Y, Karen, tú y Scott vivieron algo de esto en los meses previos a su partida.
Karen: Sí.
Nancy: Él estaba enfermo, pero también requería mucho tratamiento y atención. Cuéntanos un poco sobre ese proceso.
Karen: Bueno, cuando nos dimos cuenta de que Scott no iba a salir adelante, llega ese momento en el que dices: «Está bien, realmente necesitamos poner todo al día. Tenemos que revisar nuestro testamento. ¿Estará actualizado?».
Nancy: Tienen cinco hijos.
Karen: Sí. Cinco hijos.
Nancy: Así que había muchos aspectos que considerar.
Karen: Sí. «¿Nuestra póliza de seguro de vida está bien? ¿Está todo en orden?». Y resultó que había cosas que no estaban actualizadas y otras que eran un poco complicadas y tuvieron que rehacerse.
Nancy: Cuéntanos, por ejemplo, qué pasó con la cuenta bancaria.
Karen: Bueno, esa fue una situación interesante. Déjame retroceder un poco. Scott era un hombre de negocios muy ocupado y yo educaba a nuestros hijos en casa, así que teníamos muchísimo en marcha mientras criábamos a cinco niños.
Nancy: Y estaban muy involucrados en distintos tipos de ministerio y en muchas relaciones. Ambos son personas muy relacionales.
Karen: Sí, hacíamos viajes misioneros.
Nancy: Sus vidas estaban muy ocupadas.
Karen: Así es, teníamos vidas muy ocupadas. Y por eso, dejamos que otra persona se encargara de los asuntos administrativos: la banca, las pólizas de seguro. Para todo lo que una familia tiene que manejar a nivel administrativo. Había una mujer que se encargaba de eso. Ella trabajaba muy de cerca con Scott para manejar todos estos temas, y funcionó muy bien durante muchos años.
Ella abrió distintas cuentas bancarias para cada uno de nuestros hijos. El problema fue que hizo tan bien su trabajo durante tantos años que nosotros nos mantuvimos un poco al margen. Scott estaba al tanto; él sabía lo que estaba pasando, pero yo no tanto.
Así que la desventaja fue que, cuando él falleció, yo me quedé tratando de retomar todo eso para poder entenderlo bien y tener una visión clara de la situación.
Nancy: Estabas tratando de ponerte al día.
Karen: Exactamente. Pasé un tiempo difícil tratando de ponerme al día con eso.
Y Nancy, mientras te escucho hablar con Lisa y con Andrea sobre toda esta situación, el tema de tener que enfrentar todo esto al mismo tiempo que estás de duelo, recordé algo que otra mujer viuda me dijo y nunca se me ha olvidado: «Karen, esto es como si acabaras de correr un maratón emocional y, de repente, te pidieran que te sientes en la cabina de un avión que nunca has aprendido a pilotear, y alguien te dijera: “Ahora dirige el avión”».
Y ves todo lo que hay, todos los botones, los nombres de cosas que no tienen ningún sentido, y resulta realmente abrumador.
Nancy: Sí. Y eso hace que la carga emocional sea todavía mayor.
Karen: Sí. Totalmente.
Gracias a Dios, tuvimos un equipo de hombres en nuestras vidas que nos ayudaron con esto. Tuvimos que buscar a un asesor local de seguros de vida que pudiera ordenar el desorden que había quedado con la persona del área de Detroit. Este asesor pudo hacerlo y, además, nos puso en contacto con un abogado de planificación patrimonial, como Lisa, que se encargó de ordenar todo eso. Pero estos hombres tuvieron que ir al hospital para obtener la firma de Scott, y tuvimos que tomar decisiones cuando Scott todavía podía pensar con claridad y tener este tipo de conversaciones.
Entonces, para mí, y a la luz de lo que hemos estado hablando, lo importante es poder tomar estas decisiones cuando las cosas van bien y no a último momento.
Lisa: Así es.
Nancy: Pero normalmente no es en ese momento cuando uno piensa en estas cosas.
Lisa: No, para nada.
Karen: Exactamente.
Lisa: La mayoría de las personas con las que me encuentro no llegan a mí hasta que tienen hijos pequeños y piensan: «Bueno, necesitamos algo básico, por ejemplo, un tutor, por si acaso nos pasa algo». Eso es realmente todo en lo que están pensando. O llegan después de que alguien cercano, ya sea un padre o un amigo, ha pasado por una tragedia, y han visto lo que puede suceder cuando las personas no están en orden.
De lo contrario, este tema se va al fondo de la lista de prioridades de todos.
Nancy: Sí.
Lisa: Y esto aplica tanto si eres joven como si eres mayor, si estás soltera o casada. Todo esto aplica, porque la vida continúa, y siempre hay situaciones que llegan; y cuando estás preparada, todo resulta mucho más llevadero. Lo último que uno quiere es tener que descifrar todo eso en medio de la crisis.
Nancy: Karen, te escuché mencionar una estadística en un lugar donde estabas hablando. Mencionaste la edad promedio en la que una mujer queda viuda. Y recuerdo que le pregunté a mi esposo qué edad creía él que era. Lo pensó un momento y dijo: «¿Sesenta y dos?», y tú dijiste que es cincuenta y cinco.
Karen: ¿No es increíble?
Nancy: Eso realmente me dejó impactada. Porque solemos pensar en viudas de setenta u ochenta años. Y claro, para ese momento uno pensaría que ya habría considerado estas cosas.
Karen: Exacto. Uno piensa que tiene mucho tiempo para ocuparse de los asuntos familiares y que tenemos tiempo.
Lisa: Pero no es así. La realidad es que muchas veces son personas jóvenes.
Karen: Una amiga muy querida quedó viuda a los treinta y seis años, con dos niñas pequeñas literalmente en brazos. Y ella era una mujer que tenía seguro de vida. Habían hecho suficiente planificación. Ella pudo cuidar de sus hijas en casa durante esa etapa.
Pero si no hubiera habido ningún plan, habría sido devastador. Y eso es lo que queremos evitar: los momentos devastadores. Queremos que sean menos. Queremos que más personas estén preparadas para esto.
Lisa: Sin duda, el mejor regalo que puedes darte a ti misma y a tu familia es tener lista esa preparación.
Nancy: Entonces, Karen, durante esos meses en los que sabías que Scott estaba en una etapa terminal, ¿cuáles son algunas de las cosas que desearías haber pensado antes, o algunas de las conversaciones difíciles que tuvieron que tener en ese momento, cuando ya había tantas otras cosas que requerían tu atención? Sé que hablaste, por ejemplo, y no hemos tocado mucho ese tema, sobre el sepelio, de cómo sería enterrado. Ustedes no habían hablado de eso hasta que Scott ya estuvo muy cerca del final.
Karen: No, no lo habíamos hablado. ¿Y no es interesante? Alguien pudiera pensar que es algo que habríamos hablado en algún momento, sobre todo sabiendo que había sido diagnosticado con una enfermedad terminal dos años y medio antes.
Pero, cuando un paciente está siendo tratado, siempre hay esperanza. Siempre se mantiene la esperanza, hasta el final. Así que no quieres ni siquiera abrir el diálogo sobre los arreglos funerarios, porque quieres seguir teniendo esperanza; eso también forma parte del tratamiento médico.
Entonces, no hablamos de eso hasta que estuvimos cerca de entrar en cuidados paliativos. Y fue muy interesante, porque Scott había dicho que estaba bien con ser cremado. Y yo le dije: «¡No! No me gusta esa idea».
Él me dijo: «¿Por qué no? Yo no voy a estar allí. Voy a estar en el cielo. No quiero que tú y los niños vayan a un cementerio a visitar una tumba».
Y yo no me sentía cómoda con eso, por diferentes razones, pero una de ellas, que les comparto porque es algo muy personal y delicado, es que el cuerpo de este hombre, aunque se estaba deteriorando, era querido y especial para mí. Simplemente no podía aceptar la idea de la cremación. Quería que fuera tratado con ternura y dignidad. Quería un entierro. Quería una lápida a la cual volver. Así que él accedió a mi deseo, tuvimos un entierro, y tenemos una hermosa lápida con la frase que él escogió.
Pero esta fue una de esas cosas que desearía que hubiéramos hecho de otra manera: haber tomado, por ejemplo, un fin de semana cuando él estaba sano y estábamos criando a nuestros hijos, apartarnos para planificar el futuro y tener conversaciones profundas, incluyendo la conversación sobre la muerte, y cómo quisiéramos manejarla.
Nancy: Hace un tiempo enseñé en una serie sobre Enoc, quien fue trasladado y no vio la muerte. Así que en toda esa serie terminé hablando bastante sobre la muerte. Antes mencioné que Robert y yo habíamos estado buscando un terreno en el cementerio.
Después de eso, una mujer viuda se me acercó. No era una mujer muy anciana; tenía más o menos mi edad en ese momento. Ella me dijo, con lágrimas en los ojos: «Estoy tan agradecida de que ustedes estén haciendo esto ahora mismo, porque cuando mi esposo se enfermó y falleció, lo cual sucedió bastante rápido, en las últimas dos semanas de su vida, estuvimos buscando un lugar en el cementerio». Y luego añadió: «Teníamos uno en otro estado, pero como nos habíamos mudado, no hicimos los cambios necesarios, así que no estábamos preparados para esta etapa de la vida».
Bueno, hay muchas otras cosas que también deben considerarse, y vamos a profundizar en algunas de ellas en los próximos días aquí en Aviva Nuestros Corazones. Así que, una vez más, permíteme animarte: si eres una esposa que está escuchando esto, quiero alentarte a que le digas a tu esposo: «¿Podríamos escuchar esta serie juntos?». No vamos a responder todas tus preguntas ni todas las preguntas que quizás deberías estar haciendo, pero al menos queremos animarte a pensar: estas son algunas de las cosas de las que necesitan hablar, que necesitan conversar.
Y lo repito, esto no es solamente para personas casadas. Un miembro del personal de nuestro equipo me escribió un mensaje mientras yo venía de camino para grabar este episodio. Le conté de qué íbamos a hablar y me dijo: «Necesito escuchar este programa. Necesito ayuda con mi testamento».
Ella es una mujer en sus más de cincuenta años diciendo, y con toda razón: «Esto es algo en lo que necesito pensar». Y es algo en lo que tú también necesitas pensar.
Vamos a hablar sobre el equilibrio entre estar obsesionados con la planificación, vivir con temor o ansiedad por el futuro, y confiar en el Señor. ¿Cómo pensamos en todo esto? Porque este es un tema que no queremos abordar como lo hace el mundo, un mundo que no tiene a Cristo. Queremos pensarlo de una manera informada por la Biblia, firmemente arraigadas en ella y guiadas por el Espíritu Santo de Dios.
Esto no es como si el resto de nuestra vida fuera espiritual y esta parte fuera solo práctica. Todo es una sola cosa, porque Dios nos creó como cuerpo, alma y espíritu. La muerte llega a toda persona, a menos que estés viva cuando Cristo regrese. A menos que eso pase en tu vida, la muerte llegará. Y por eso, este es un tema del que necesitamos hablar.
Unos años antes de la muerte de Robert, él y yo hablamos sobre esto y fue una conversación que nos llevó a atender algunas áreas a las que necesitábamos prestarle atención, donde necesitábamos una planificación más cuidadosa.
Y bueno, vamos a continuar esta conversación con Karen, Lisa y Andrea mañana, así que espero que regreses con nosotras aquí, a Aviva Nuestros Corazones.
Débora: Nancy DeMoss Wolgemuth ha estado hablando sobre cómo prepararnos para el fallecimiento de un cónyuge. Incluso si no estás casada, la preparación financiera es algo que aplica para todos. Espero que sigas escuchando esta semana mientras te ayudamos a prepararte.
En Aviva Nuestros Corazones, frecuentemente recibimos mensajes y correos electrónicos de oyentes que han sido bendecidas por alguno de nuestros recursos: ebooks, blogs, podcasts, o jóvenes impactadas a través de los recursos de Joven Verdadera. Nuestros corazones están profundamente agradecidos con el Señor por permitirnos ver y ser parte de Su obrar entre las mujeres de habla hispana.
Para que este impacto continúe creciendo, mayo es un mes muy importante para nuestro ministerio, porque al finalizarlo cerramos nuestro año fiscal. Estos días son clave para fortalecer y sostener lo que el Señor está haciendo.
El Señor está obrando poderosamente, y hoy tienes la oportunidad de ser parte activa de esa obra. Por eso queremos invitarte a orar y preguntarle al Señor cómo podrías participar antes de que termine este año fiscal. Tu donación no es simplemente una contribución económica; es una inversión eterna en la vida de mujeres que están siendo transformadas por la Palabra de Dios. Al dar, te conviertes en parte de la historia de otra mujer que será impactada por la gracia y el amor de Cristo.
Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com para hacer tu donación y, como agradecimiento por tu contribución, este mes de mayo podrás recibir el libro «Santidad», escrito por Nancy DeMoss Wolgemuth. ¡Gracias por colaborar con nosotras en lo que el Señor está haciendo!
Cuando se trata de manejar las finanzas, Andrea Karsten dice que hay principios bíblicos a los que podemos acudir, principios que nos guían incluso en medio del caos y la incertidumbre. Acompáñanos mañana para escuchar esos principios aquí en Aviva Nuestros Corazones.
Ayudándote a ser una administradora sabia de lo que Dios te ha dado, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación