El día de hoy continuamos con nuestra serie en la que estamos aprendiendo acerca de qué hacer en esos momentos cuando sentimos a Dios distante. Hoy nos vamos a enfocar un poco más en la fe y en el cómo confiar en Dios cuando no nos sentimos cerca de Él.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Qué hacemos cuando ya no sentimos nada espiritualmente?
- La realidad es que el ser humano olvida rápido. Nos enfriamos por una situación difícil, por el afán del día a día, las clases o la rutina. Y de repente, nos deja de maravillar el Señor y Su obra.
- Si eres una verdadera hija de Dios, esto no significa que perdiste tu salvación. Pero sí significa que te estás perdiendo el gozo de estar cerca de Él. Sabes que Dios sigue ahí, sabes que entregarle tu …
El día de hoy continuamos con nuestra serie en la que estamos aprendiendo acerca de qué hacer en esos momentos cuando sentimos a Dios distante. Hoy nos vamos a enfocar un poco más en la fe y en el cómo confiar en Dios cuando no nos sentimos cerca de Él.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Qué hacemos cuando ya no sentimos nada espiritualmente?
- La realidad es que el ser humano olvida rápido. Nos enfriamos por una situación difícil, por el afán del día a día, las clases o la rutina. Y de repente, nos deja de maravillar el Señor y Su obra.
- Si eres una verdadera hija de Dios, esto no significa que perdiste tu salvación. Pero sí significa que te estás perdiendo el gozo de estar cerca de Él. Sabes que Dios sigue ahí, sabes que entregarle tu vida al Señor fue lo mejor que te ha pasado, pero hoy no «sientes» nada.
- Cuando estés ahí, ¡no tires todo por la ventana! No te conformes con consumir chatarra espiritual cuando el Pan de Vida está a tu alcance. Sigue orando, abriendo tu Biblia y buscando al Señor aunque te sientas seca. Puede que no sea lo más «divertido» o emocionante en el momento, pero la fe no se basa en lo que sientes, sino en lo que sabes que es verdad.
Cuando no sentimos nada espiritualmente… ¿significa que estamos mal o que algo va mal?
- Si estás ahí, es una alerta roja para evaluar tu corazón. Te toca preguntarte: «¿Será que puse un ídolo en el lugar de Dios? ¿Estoy buscando llenarme con cosas que no son Cristo?».
- A veces, cuando pasamos por una época difícil, es fácil justificar nuestra apatía. Sentimos que tenemos un «permiso especial» para alejarnos de Dios porque la estamos pasando mal o estamos sufriendo. Pero la realidad es que debemos buscar de Él en todo momento, incluso en los momentos difíciles.
- Cuando lo único que quieres es distraerte de tu realidad haciendo scroll en el celular, cuando te sientes perdida o incluso cuando estás cuestionando la bondad de Dios, justo ahí es cuando tienes que buscarlo con más intención. Así que no te escondas de Él; corre hacia Tu refugio con todo y tus dudas.
¿Por qué es peligroso depender solo de lo que sentimos cuando estamos apáticas por las cosas del Señor ?
- Nuestras emociones son engañosas. Si nos dejamos llevar de cada emoción cambiante, ¡qué desastre será nuestra vida! No somos lo que sentimos y nuestra realidad no es relativa con lo que se siente bien. Hay una verdad estable y firme y eso es que Dios es el Creador soberano y solo Él nos puede salvar.
- Nuestras emociones son indicadores, no conductores. Nos muestran algo de lo que está pasando dentro de nosotras, pero no deben dirigir nuestra vida. Quien debe hacerlo es la verdad nunca cambiante de Dios. Él no se mueve; Él es la roca firme.
- La fe se aferra a lo que Dios ha dicho. Las emociones vienen y van, pero Dios permanece igual. Su carácter no cambia. Sus promesas no cambian. Cuando nuestros sentimientos nos quieren arrastrar en una dirección, es la Palabra de Dios la que nos ancla en la verdad.
¿Cómo seguimos buscando a Dios cuando no hay ganas?
- ¿Estás aburrida? Lee la Palabra. ¿Te sientes confundida? Ora. ¿Quieres distraerte? Adóralo. ¿No tienes ánimo de hacer estas cosas? Hazlo como sea. No vivas en base a tus emociones. Vive con la convicción de que tu Dios merece adoración y merece tu tiempo aun cuando no lo sientes.
Consejos prácticos tomados del artículo «Cuando no tengo deseos de orar»:
- No trates de «redimir tu falta» con un plan de oración complejo. Si lo único que puedes decir es: «Señor, ayúdame», pues que esa sea tu oración una y otra vez.
- Pide al Señor que abra tus ojos a los pecados de los que necesitas arrepentirte.
- Llena tu mente de la Palabra de Dios. Léela, estúdiala, escúchala, convérsala y órala.
- Pídele al Señor que incline tus afectos a Él. Desconéctate de todo lo que esté haciendo menguar tu pasión por el Señor.
- Ora en todo tiempo. No limites tu tiempo de oración solo a un momento en específico.
- Encuentra a una hermana con más madurez espiritual para que camine contigo. Sé honesta con el estado de tu corazón y sé intencional en rendir cuentas. Nuestra fe es una que se vive en comunidad, con el apoyo de hermanos que también están buscando exaltar a Dios y parecerse más a Cristo.
Querida joven, si hoy te sientes desconectada de Dios…
-
¡No te des por vencida! No te dejes llevar por las mentiras del enemigo que te dicen que lo que estás sintiendo es lo que te define… o aún peor, lo que define a Dios. Él te espera con brazos abiertos y Él quiere que seas honesta. Él quiere que vayas a donde Él una y otra vez. No importa si vas corriendo, llorando, desesperanzada o hasta emocionalmente seca. Solo Dios te puede dar descanso y esperanza.
Para reflexionar:
- «Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón». —Jeremías 29:13
- «Confíen en Él en todo tiempo, oh pueblo; derramen su corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio». —Salmo 62:8
- «Cuando mi espíritu desmayaba dentro de mí, Tú conociste mi senda… A Ti he clamado, Señor; dije: “Tú eres mi refugio”». —Salmo 142:3, 5
- No permitas que la falta de emoción te convenza de abandonar los medios de gracia que Él te ha dado. Sigue abriendo tu Biblia. Sigue orando. Sigue congregándote. Sigue buscando al Señor. No porque siempre tengas ganas, sino porque Él es digno y porque Su Palabra es verdad.
- Si hoy te sientes distante del Señor, no corras lejos de Él; corre hacia Él. Puede que no sientas mucho en este momento, pero Él sigue siendo tu refugio, tu esperanza y tu porción para siempre.
Recursos recomendados:
Artículo, Cuando no tengo deseos de orar
Episodio, Ayuda, no sé cómo mantener mi mente enfocada en Dios
Serie, La verdad sobre las emociones, con Dannah Gresh
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación