Quiénes somos

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Las mujeres han sido bombardeadas con un sinnúmero de mensajes contradictorios y abrumadores de lo que significa ser una mujer: Asciende profesionalmente. Baja de peso. Lleva a los niños a las prácticas de soccer o de ballet o de piano o de arte. Haz las compras del supermercado. Come saludablemente. Vístete sensualmente. Ve a la iglesia. Ofrécete como voluntaria en alguna obra comunitaria. Mantén un gran numero de relaciones a través de las diversas redes sociales. Mantén tu casa limpia y en orden. Se una gran esposa. Compra más cosas para hacerte la vida más fácil. Ama a tus hijos. Ama a tu esposo. Pasa tiempo con Dios cada día. Obtén otro grado universitario. Trabaja fuera del hogar… y ¡disfruta la vida!

¿Hay alguna duda sobre porqué las mujeres se sienten ansiosas, deprimidas, enojadas, temerosas o culpables?

¡Bienvenida a Aviva Nuestros Corazones!

Te damos la bienvenida al ministerio de Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.  Cuando le preguntamos a Nancy cuál es la necesidad más urgente de las mujeres, nos dijo:

“Conocer a Cristo—realmente conocerle; confiar en Él lo suficiente como para obedecerle y para amarlo y disfrutarlo… apropiarse del Evangelio en toda su asombrosa e increíble plenitud transformadora y dadora de vida; y estar dispuestas a dar la vida, rindiéndolas por causa de Cristo y del Evangelio.”

A través de los años, millones de mujeres han sido expuestas a este mensaje a través de…

El ministerio tiene su base en Michigan y es parte del ministerio Life Action Ministries. Creemos que Dios desea producir un avivamiento y una reforma generalizada entre las mujeres del mundo mientras las llamamos a la libertad, plenitud y abundancia en Cristo. También confiamos que Dios continuará avivando corazones, llevando a las mujeres a abrazar la feminidad bíblica, mientras la animamos a:

  • Descubrir y abrazar el diseño y la misión de Dios para sus vidas.
  • Reflejar la hermosura y el corazón de Cristo al mundo.
  • Pasar el legado de la Verdad a la próxima generación.
  • Orar por un derramamiento del Espíritu de Dios en sus familias, iglesias, naciones y el mundo.