¿Cuál es tu excusa?

Hace algún tiempo, envié un cuestionario a  mujeres alrededor de los Estados Unidos con relación a su vida devocional diaria. Éstos son algunos de los obstáculos que estas mujeres enfrentan al tratar de desarrollar una vida devocional consistente. Los obstáculos que ellas identificaron son los que la mayoría de nosotras hemos experimentado en un momento u otro de nuestro caminar con el Señor. Por ejemplo, puede que  te hayas encontrado a ti misma pensando (o diciendo). . .

“¡Yo simplemente no puedo encontrar el tiempo!" 
 En gran medida, el tema del tiempo fue el obstáculo número uno de los identificados por las mujeres. El hecho es que si no hacemos un esfuerzo consciente y deliberado para reservar un tiempo para estar con el Señor, otras cosas exigirán nuestra atención. Uno de mis mentores espirituales (que ahora con el Señor) solía decir: "¡No trates de encajar a Dios en tu  ya saturado horario. Desarrolla tu horario en torno a Él! "Haz una cita con Dios y  respétala como lo harías con cualquier otro tipo de compromiso.

“¡Mi vida está tan ocupada!" 
 De vez en cuando, tenemos que parar, volver a evaluar nuestro programa y nuestras actividades a la luz de las prioridades que nos han sido dadas por Dios. Si no disponemos de tiempo para cultivar nuestra relación con el Señor, entonces, sin duda, estamos haciendo algunas cosas que no están en la agenda de Dios para nuestras vidas. Si queremos tener una relación íntima con el Señor Jesús, debemos estar dispuestas a poner todas nuestras actividades bajo el escrutinio de Su Espíritu y dejar que Él nos muestre cuáles no  son sus prioridades para nosotras, (por lo menos para esta etapa de nuestra vidas).

"Yo simplemente no puedo hacer todo lo que tengo que  hacer un un solo día.” 
 Mientras evaluamos nuestros programas a la luz de las prioridades que nos han sido dadas por Dios, debemos tomar la determinación de eliminar (o limitar) cualquier actividad que nos impida cumplir con esas prioridades. Aunque sea duro admitirlo, si tú y yo estamos demasiadas ocupadas para cultivar nuestra relación con Dios, entonces algo está mal, algo tiene que cambiar. El cambio requerido puede ser un ajuste relativamente menor en nuestro horario, o puede ser una reordenación drástica de prioridades.

"Mi tiempo con el Señor frecuentemente resulta  apresurado.” 
 He llegado a creer que una actitud apresurada es uno de los peores enemigos de una vida devocional efectiva.  Me he propuesto de corazón,  hacer lo que sea necesario para asegurarme de no tener prisa y permitir que Dios me hable a diario. He tenido que hacer ajustes en mi agenda,  he tenido que hacer algunos sacrificios,  pero el fruto de pasar  tiempo de calidad con Él ha sido precioso y dulce.

"¿Cómo puedo manejar las interrupciones y distracciones?" 
 Muchas distracciones pueden ser evitadas simplemente levantándonos más temprano. Pídele a Dios que te ayude a reconocer e ignorar las distracciones innecesarias. Luego, se flexible para responder a las "interrupciones divinas”.

"Cuando trato de leer u orar, mi mente divaga. No me puedo concentrar.”
 He notado que a menudo toma tiempo poder acercarnos con un corazón calmado delante del Señor. Es posible que desees comenzar tu tiempo con Él  cantando algunos coros de adoración, leyendo en voz alta un salmo de alabanza, y pidiéndole que haga reposar tu corazón en Su presencia. Cuando estoy luchando para concentrarme, a veces me detengo y le pido al Señor que me ayude a "traer todo pensamiento  cautivo a la obediencia de Cristo " (2 Cor. 10:5).

Cuando los pensamientos o tareas no relacionados con el tiempo devocional llegan a tu mente, en lugar de detenerte y  prestarle atención inmediatamente  o tratar de recordarlos más tarde, simplemente anótalos anoto en una libreta. De hecho, en lugar de luchar contra esos pensamientos, cuando los escribes pueden convertirse en dirección para una oración específica. He encontrado que a medida que coloco esas preocupaciones delante del Señor, Él me da la sabiduría y la visión que   necesito para  lidiar con estos asuntos, así como también me ayuda a establecer las prioridades de mi día.

Leer las Escrituras en voz alta, orar en voz alta, escribir ideas de la Palabra, y escribir tus oraciones, son otras prácticas que  te pueden ayudar a aumentar la concentración.

"¿Y si tengo niños pequeños?"

 Estas son algunas ideas prácticas para las madres:

• "Toma el tiempo cuando ellos  duermen”.

• "Levántate antes que ellos lo hagan. En esta etapa de la vida no podrás hacer un estudio de la Palabra a profundidad, pero unos pocos versos, una corta oración y un tiempo de adoración te serán de gran ayuda a lo largo del día."

• "Pega los versos en los gabinetes y sobre el fregadero esto hará más fácil la memorización y meditación de las Escrituras.

"Estoy tan cansada que no tengo la energía para tener un momento de tranquilidad.” 
 He descubierto que mientras más cansada estoy, más necesito el refrigerio de la presencia de Dios. Hay algo energizante en el tiempo que paso  en la Palabra,  en  alabanza y  en la oración. Tal vez eso se debe a que cuando reconocemos nuestra debilidad y necesidad de Dios, Él derrama Su gracia. Busca maneras creativas para despertar y permanecer despierta: levántate de la cama, toma una ducha,  ponte de pie o camina al orar, canta, y si el clima lo permite, pasa tu tiempo de quietud fuera de la casa.

"Mi marido no me apoya.” 
 La mujer sabia encontrará la manera de priorizar tanto su relación con el Señor como la relación su marido. Si su marido es celoso del tiempo que pasa  con el Señor, pregúntate:

• ¿Será que mi esposo siente que él no es realmente importante para mí? ¿Lo hago sentir como que tiene que competir con Dios por mi tiempo y atención?

• ¿Tiene necesidades físicas que en la práctica no le he estado supliendo?

• ¿Expreso genuino interés en las cosas que son importantes para él?

• ¿Estoy usando mi tiempo de quietud como una excusa para descuidar mis responsabilidades en la casa?

• ¿Acaso siente mi esposo que lo percibo como un hombre "poco espiritual”?

"A veces me siento como que estoy teniendo mi tiempo de quietud, sólo por obligación.” 
 En primer lugar, nuestros sentimientos son rara vez un indicador confiable de la realidad. Además, hay un valor en el mantenimiento de cualquier buen hábito, incluso cuando no estamos  motivadas por un sentimiento cálido  o un deseo intenso. Con frecuencia, el cumplimiento fiel de una  disciplina se traducirá en un mayor deseo.  La devoción de nuestro corazón por Él  se hará más profunda y crecerá, en la medida en que escojamos ponerlo a Él en primer lugar, e invirtamos tiempo en nuestra relación con Él, sin importar cómo nos sentimos.

"¿Cómo se manejan los períodos de sequía?" 
 Pídele a Dios que te muestre los problemas específicos que puedan estar creando un obstáculo en tu relación con Él. ¿Hay algún pecado conocido que no has confesado o del que no te has arrepentido? ¿Hay falta de perdón en tu corazón hacia un miembro de la familia o una persona que te ha hecho daño? ¿Hay algún paso de obediencia que sabes que Dios quiere que des y que has retrasado? Todos estos problemas te pueden producir sequía espiritual.

A veces los  períodos de sequía espiritual es sencilamente lo que Dios usa para revelar lo que está en nuestro corazón, (para hacer evidente si lo amamos a causa de las sensaciones espirituales que Él nos brinda, o si le amamos porque Él es Dios). Otras veces, los períodos de sequía son una evidencia de que estamos haciendo una rutina de nuestra vida devocional. Es posible que nos  hayamos enfocado más en la mecánica de lo que estamos haciendo, que en el significado. Esto puede arreglarse con una variación de la rutina.

"Sinceramente, yo no tengo un gran deseo de pasar tiempo con Dios." Cuanto más nos alimentamos espiritualmente, más hambrientos nos volvemos  y mas queremos comer. Cuanto más saboreamos  la Palabra de Dios, más tiempo queremos pasar en ella. Mientras más “comas” de Jesús, el Pan de Vida, más hambre tendrás de Él. Si tú no tienes un apetito por el alimento espiritual, hay una gran probabilidad de que no hayas estado alimentando ese apetito.

Trata de irte destetando de la la dieta del mundo. Prepárate para  sentir algunos síntomas de abstinencia cuando  apagues el televisor y elimines las  actividades innecesarias. Entonces comienza a alimentarte de la Palabra de Dios. Al principio, puede parecerte sosa y aburrida, pero, con el tiempo, descubrirás que te  satisface de una manera mucho más profunda,  y mucho más rica que las cosas que alguna vez  creíste que te llenaban.

"A veces Dios parece estar a millones de kilómetros de distancia". 
 Hay momentos en que Dios nos restringe el sentido consciente de su presencia (es el tiempo cuando Dios parece estar muy lejos y ya no tenemos la sensación de intimidad que una vez disfrutamos). Creo que esto ocurre porque Él quiere que aprendamos a caminar por fe y para  que le busquemos con todo nuestro corazón. Dios se complace con la fe que se fortalece en los momentos oscuros de la vida. (Isaías 50:10). Cuando te desanimes y sientas deseos de tirar la toalla, ¡no te rindas! Sigue buscándolo  a Él. Tu búsqueda será recompensada.

© Extraído del nuevo libro de Nancy “Un Lugar de Quietud” (Moody Publishers) por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso.
 http://www.ReviveOurHearts.com / http://www.AvivaNuestrosCorazones.com

 

 

Sobre el autor

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es infeccioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias, y sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito diecinueve libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adorned: Living Out the Beauty of the Gospel Together. Sus libros han vendido más de tres millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.