Dios es igual a mi padre... ¿será realmente así?

Como mujeres, nuestro punto de vista acerca de quien es Dios, a menudo esta muy influenciado por los hombres que hemos conocido, particularmente nuestros padres. Nuestra percepción acerca de Dios puede ser positiva o negativamente dependiendo de nuestra experiencia con estos hombres. He sido bendecida y estoy profundamente agradecida por el hecho de haber tenido un padre amoroso y hombre de fe, que estuvo involucrado en mi vida. Este hecho me facilitó confiar en mi Padre Celestial y recibir Su amor.

Sin embargo, muchas mujeres han tenido una experiencia opuesta. Tu padre puede que haya sido distante, ausente, autoritario, cruel, abusivo, o incapaz de expresar amor. Si ese ha sido tu caso, la idea de que Dios es tu “Padre” puede inquietarte. Algunas mujeres se han expresado de esta forma:

“Tuve un padrastro que fue muy cruel conmigo, y es muy difícil aceptar que Dios no es como él”.

“Mi padre es un hombre bueno y cristiano, pero nunca escuché palabras de aprobación de su parte. Por instantes, cuando le ayudaba a pintar, le preguntaba: ¿Se ve bien?, esperando escuchar: “Si!, luce muy bien!” Pero lo único que me decía era: “Trata de no hacer tal o cual cosa”.  Quizás por ello es que imagino a Dios culpándome en lugar  de verlo como un Padre que me ama incondicionalmente y me acepta.”

Si has sido herida por un padre, o por otro hombre en quien confiaste, podría resultar difícil para ti confiar en Dios. Puede hasta que sientas miedo hacia Él o que te sientas enojada con Dios. Debes creerme cuando te digo que Dios no es como cualquier otro hombre que hayas conocido. Aún el padre terrenal más sabio y amoroso es apenas un pálido reflejo de nuestro Padre Celestial. El Dios de La Biblia es infinitamente más maravilloso, puro y amoroso que el más maravilloso padre terrenal que haya existido. Es por ello que es tan importante no permitir que nuestra visión acerca de Quien es Dios esté determinada por otros hombres, ya que la mejor representación de un padre que podamos ver aquí en la tierra es apenas una representación imperfecta de Dios.

Si quieres saber quién realmente es Dios, necesitas acudir a La Palabra de Dios, que claramente nos revela como es Él; necesitas llegar a conocer a Jesús, quien es “el resplandor de la Gloria de Dios  y la expresión exacta de Su naturaleza” (Hebreos 1:3).

El Dios de La Biblia es un Padre compasivo, tierno y misericordioso. Esto no significa que nos da todo lo que nosotras queremos, ningún padre sabio daría a sus hijos todo lo que ellos quieren. Tampoco significa que siempre entenderemos Sus decisiones; Él es demasiado grande para ello. No significa que nunca permitirá sufrimiento en nuestras vidas; de hecho, en ocasiones, Él infringirá dolor y permitirá que pasemos penurias. ¿Por qué? Porque Él nos ama. Porque Él cuida de nosotros. Porque Él está comprometido con nosotros. El libro de Hebreos nos dice que: “Dios nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad” (12:10).

Independientemente de lo que sentimos o pensamos, lo cierto es que Él es un buen Padre que ama entrañablemente a sus hijos, un Padre que es fiel en nuestras vidas. ¿Crees esto? ¿Por qué si? o ¿Por qué no? 

Extraído de “Mentiras que las mujeres creen y las verdades que las hacen libres” por Nancy Nancy DeMoss Wolgemuth.

 

 

 

Sobre el autor

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es infeccioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias, y sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito diecinueve libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adorned: Living Out the Beauty of the Gospel Together. Sus libros han vendido más de tres millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.