Adelante, haz cosas difíciles

Mi esposo y yo vivimos en una dulce y pequeña casa con un adorable patio. Cuando nos mudamos encontramos verdes, tallos frondosos por todo alrededor de la cerca de madera en nuestro patio. Consideramos arrancarlos y reemplazarlos con plantas nuevas. En lugar de eso, solo decidimos dejarlos crecer.

Entonces esta primavera descubrí que mis flores favoritas estaban floreciendo allá atrás, y casi no podía con la emoción. Grandísimas hortensias azules, morado y fucsia estaban haciendo una dramática aparición. Salía varias veces al día a nuestro patio para asomarme (y tomar un billón de fotos). Estaba de cabeza por esas bellezas florecientes. He puesto floreros llenos de hortensias por toda mi casa, y las veo y me derrito por flores que ni siquiera planté.

¿No es sorprendente? Tengo esas enormes, hermosas flores en mi patio – y no hice ni una sola cosa para que crecieran. ¡El dueño anterior debió haber tenido una excelente mano para sembrar! Puede que hayan atendido esas plantas por años….y aquí estoy deleitándome con las flores como si fueran magia total.

Oh, si la vida fuera como mis hortensias, ¿verdad? Nada de trabajo difícil. Solo recompensas.

La realidad no es como mi historia de las flores. Es justamente lo opuesto. Las cosas hermosas que valen la pena no aparecen mágicamente; toman trabajo, dedicación, enfoque, tiempo.

Es una de esas verdades de la vida que generaciones mayores te dirán, y tú vas a asentir con tu cabeza pero no lo vas a creer realmente. Porque no suena divertido y emocionante o grande, suena casi mundano.

Te entiendo. No me gusta esperar por las cosas buenas o trabajar por las cosas hermosas. Más bien prefiero que esas cosas florezcan sin mucho esfuerzo, justo como mis hortensias rosadas.

Pero si evitamos enfrentar el trabajo duro y los retos, no vamos a alcanzar lo mejor de Dios para nuestras vidas. Él nos llama a trabajar diligentemente, fielmente para Él.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís. (Col. 3:23–24).

Si queremos llegar a ser mujeres maduras que honran a Cristo con sus vidas, necesitamos reconocer – y actuar en base a – esta verdad: Las cosas hermosas que tienen un impacto en el reino de Dios requieren un trabajo diligente, una espera paciente y algunas veces incluso un doloroso sufrimiento.

Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada (Santiago 1:2–4, énfasis agregado).

Paciencia. Constancia, fidelidad, adherencia, unión. Esta palabra lleva la idea de apegarse a algo fielmente durante un proceso entero para que podamos crecer y madurar en Cristo.

¿Por qué? ¿Cuál es el propósito? La meta es conocer a Cristo (1 Pedro 4:19), amarlo a Él, ser llenadas con el fruto del Espíritu (Gal. 5:22–23), e impactar al mundo perdido con el Evangelio (Mateo. 5:13–16).

Somos llamadas a trabajar con todos nuestros corazones para la gloria de Dios, a esperar Su tiempo y a ser pacientes durante las situaciones difíciles. Allí es donde son creadas cosas hermosas, poderosas, que cambian al mundo, que glorifican a Dios.

¿Qué quiere decir esto para ti, justo ahora, en tu mundo?

Comienza con las cosas pequeñas

Primero toma los retos pequeños.

  • Recoge tu ropa del piso.
  • Dobla tu ropa limpia.
  • Lava tus propios platos.
  • Aprender a manejar tus finanzas.
  • Ejercítate
  • Esfuérzate con tu tarea.
  • Come frutas y verduras en lugar de galletas.
  • Lee libros largos.
  • Ve a la Palabra cada día.

Pudiera hasta sonar extraño llamar esas tareas “retos”, pero seamos honestas con nosotras mismas – son difíciles. Esas tareas pequeñas muchas veces representan grandes retos para nosotras. ¡Raramente nos sentimos con ganas de hacerlas!

Pero imagina que pudiera pasar si comenzáramos a enfrentar esos pequeños retos cada día. Haciendo las cosas difíciles. Cosas buenas vendrían del trabajo que estaríamos haciendo.

¿Queremos llegar a ser mujeres piadosas que reflejen a Cristo (Prov. 31), verdad? Queremos ser mujeres responsables, mujeres educadas y consideradas, mujeres fieles a la Palabra de Dios. Esas cosas hermosas requieren trabajo. Así que comenzamos aquí, con las cosas pequeñas que se van sumando hasta llegar a ser cosas grandes.

Las cosas pequeñas nos preparan para las cosas grandes

¿Cuáles son algunas de tus pasiones, sueños y metas? Dios te ha bendecido con capacidades y habilidades únicas y Él quiere usarte para lograr Su misión del evangelio. ¿Estás dispuesta a invertir el tiempo y trabajo requerido? ¿A enfrentar desafíos?

Este comentario sobre 2 Pedro 1:5–8 me ayudó mucho:

Necesitamos ser recordados constantemente que la vida cristiana es un desafío a permanecer. No basta comenzar en un resplandor de gloria; debemos perseverar a pesar de las dificultades. La idea de que el cristianismo es un círculo interminable de experiencias en la cima de la montaña es poco realista. Ahí está la rutina diaria, las tareas domésticas, las circunstancias decepcionantes, la amarga tristeza, el plan destrozado... (Believer’s Bible Commentary, 2290).

Mientras estoy decorando con vibrantes hortensias mi mesa, estoy pensando en las cosas en mi propia vida que van a requerir más trabajo y resistencia.

Tengo algunos sueños bastante grandes que me gustaría fueran una realidad para el reino de Dios. ¿Estas soñando conmigo? Más aún, ¿estamos preguntando a Dios qué quiere Él que hagamos justo ahora, hoy, en nuestros propias vidas?

Cualquier fruto que sea producido a través de nuestra fidelidad, es para la gloria de Dios.

Pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (1 Cor. 15:57).

¿Cuáles son algunos retos “pequeños” que necesitar comenzar a enfrentar?

¿Cuáles son algunos grandes y hermosos sueños que hay en tu corazón? ¿Puedes comenzar a trabajar hoy para estar preparada para ellos después?

¿Está revelándote Dios áreas en tu vida que van a requerir trabajo duro y fidelidad? ¿Cuáles son? Comparte con nosotras en la sección de comentarios.

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Sobre el autor

Samantha Nieves

Samantha Nieves

Samantha es una periodista que ama la gramática, los días de descanso en el lago, el té verde frío, y escribir sobre su Salvador. Amaba su vida en un pequeño pueblo en el norte de Indiana, pero ahora está encantada con sus nuevas aventuras en Carolina del Sur con su nuevo esposo. Su objetivo en la vida: ayudar a las mujeres a que prosperan en Cristo y la libertad que solo se encuentra en Él. (especialmente a las adolescentes!).

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