Aprendiendo a manejar las emociones| La ira

¿Te ha pasado que cuando te enojas pierdes el control de ti misma y llegas incluso a hacer cosas de las que luego te arrepientes? Dices lo que no quieres decir, hieres a las personas a tu alrededor… Algunas incluso rompemos objetos o relaciones solo porque estamos airadas.

Error de programación

¿Fue un error de programación en el diseño de Dios que nos airemos? ¡No! Podemos ver en la Palabra que el mismo Dios se llena de ira, una ira que es obviamente incomparable con la nuestra ya que Él es el tres veces santo. Pero volviendo un poco a nosotras y la utilidad de esta emoción, el diccionario de la Real Academia Española,

la ira es un sentimiento de indignación que causa enojo y un apetito o deseo de venganza. Por otro lado el diccionario Webster la define como: “emoción excesiva, pasión incitada por un sentido de daño o injusticia”. La ira estaba diseñada para movernos a la acción ante injusticias  o momentos en los que era necesario defender. Como cualquier otra emoción no viene dada de la nada, sino que es provocada por algún evento. Ahora para entender a profundidad dónde fallamos en el manejo de esta emoción.

 

Para iniciar debo preguntarte, ¿es tu ira provocada por motivaciones egoístas? Quizás es tu orgullo lo que enciende el fuego de tu ira, mira esto que una amiga compartió recientemente en las redes.

 

Mi nombre es ORGULLO. Soy un tramposo.

Te privo del destino que Dios te dio ...

Porque tú demandas las cosas a tu manera.

Te privo del contentamiento ...

Porque "mereces más que esto".

Te privo del conocimiento ...

Porque tú ya conoces todo.

Te privo de la sanidad ...

Porque estás demasiado lleno de mí como para perdonar.

Te privo de la santidad ...

Porque rehúsas admitir cuando te equivocas.

Te privo de tu visión ...

Porque prefieres mirar en un espejo que a través de una ventana.

Te privo de tu genuina amistad ...

Porque nadie conocerá quién eres realmente.

Te privo del amor ...

Porque el verdadero romance demanda sacrificio.

Te privo de las grandezas del cielo ...

Porque rehúsas lavar los pies de otros en la tierra.

Te privo de la gloria de Dios...

Porque te convenzo de buscar la tuya propia.

Mi nombre es ORGULLO. Soy un tramposo.

Yo te agrado porque piensas que siempre te cuidaré. No es cierto.

Yo procuro hacerte quedar como un tonto.

Dios tiene mucho para ti, lo admito,

Pero no te preocupes ...

Si permaneces a mi lado,

Nunca te darás cuenta.

BETH MOORE

Aunque largo, esto me parece magnífico para darnos cuenta de la presencia del orgullo en nuestra vida. Y muchas veces es el orgullo la gasolina que enciende el fuego de nuestra ira. Aquí te dejo un interesante artículo sobre las evidencias de orgullo. Siguiendo con nuestro tema. Veamos algunas cosas que la Biblia dice al respecto.

¿Qué dice la Biblia?

En Santiago podemos ver que en la ira humana no opera la justicia de Dios (Santiago 1:20), y que no debemos dejarnos dominar por nuestra ira de manera que esta nos lleve a pecar y que no debemos darle lugar al diablo.(Efesios 4:26-27) Y en su extensa comparación entre el necio y el sabio, Proverbios nos habla de que “el necio da rienda suelta a su ira pero el sabio sabe dominarla”. A través de estos y el resto de los pasajes hay dos cosas que nos quedan claras 1) Nuestra ira puede llevarnos a pecar y 2) La solución ante eso es controlarla a través del dominio propio.

Quizás puedas pensar en este proverbio para esos momentos en que la ira quiere ganar terreno, compártelo en tus redes para que quede grabado:

 

De la teoría a la práctica

Quizás te estés preguntando cómo aplicar esto en tu día a día… justo en el momento en que quieres explotar y dejar salir todo lo que hay en tu corazón. Aquí te dejo con algunas recomendaciones:

>>Recuerda quien es tu Dios. La ira no puede decidir lo que hagas o dejes de hacer porque ella no domina tu vida, no es tu “dios”.
>>Llénate de la Palabra. Cuando venga el momento de la luchas que tu tanque esté lleno de la Palabra de Dios de manera que el Espíritu Santo pueda traerla a tu memoria.
>>Detente. Olvídate de tu deseo de vomitar todo lo que hay en tu corazón. ¡Detente y recuerda que cuando estás airada tus palabras pueden destruir a las personas a tu alrededor aún sin que te des cuenta!
>>Ve a la fuente de Agua Viva para que apague el fuego de tu ira… ¡Corre a Cristo quien también fue tentado en esta área pero no pecó! Él puede comprenderte y darte la gracia para manejar la situación de manera que le traiga gloria a Dios.

Nota:

A las que están siguiendo la conversación y dejaron comentarios en el post del viernes pasado… Por favor sean pacientes en esperar mis respuestas… He leídos sus mensajes y quisiera usar el tiempo necesario para responder sabiamente.

 

¿Luchas con la ira? ¿Cómo has logrado manejarlo? ¡Deja tu comentario abajo!

 

 

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Sobre el autor

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie vive en Santo Domingo, República Dominicana, por la gracia del Señor le sirve a tiempo completo. Trabaja en Aviva Nuestros Corazones como editora, analista de contenido y administradora de la página web. Sirve al Señor enseñado a mujeres a usar su creatividad a la hora de estudiar la Palabra en un ministerio llamado Diario Bíblico. Es parte del ministerio de Escuela Dominical en su iglesia. 

 

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