Disciplina física y salud espiritual

“El ejercicio es algo increíble”. Expresó con alegría mi doctora luego de ver mis resultados. Puedo decir amén a eso. Durante los últimos meses me he visto obligada a llevar una disciplina física constante en mi vida con el fin de mantener mi salud. Para mi sorpresa toda esta nueva disciplina ha traído grandes beneficios en a mi salud espiritual. Pablo lo dice de esta manera:

Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado. (1 Corintios 9:27 NTV)

Estos días han estado sucediendo los Juegos Olímpicos, y he estado viendo la transmisión de alguna de las competencias, además de nombres extraños y países que nunca había escuchado, he logrado ver de forma muy clara el resultado de la disciplina de un atleta. Pablo está hablando de disciplinarnos con un propósito mucho mayor que obtener una medalla en las Olimpíadas, mira como lo explica unos versículos antes:

Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. (1 Cor 9:25 NTV)

¡Qué alegría saber que nuestros esfuerzos aquí en la tierra tendrán un propósito eterno! ¿Sabías además que el ejercicio físico puede contribuir con la disciplina espiritual? A continuación 4 formas en las que esto es posible:  

Nos ayuda en nuestra lucha contra la tentación

Muchas de nuestras tentaciones, tanto las que son físicas como las que no, son resultado de un cuerpo y una mente ociosos. Bien lo dice el refrán popular, “La mente ociosa es taller del diablo”. Al fortalecer nuestro cuerpo y nuestra mente, el ejercicio físico nos hace más resistentes a las tentaciones, nos ayuda a estar alerta y fortalecidas cuando estas llegan, y nos libran de otras que hubieran aparecido de haber estado ociosas.

Nos ayuda en nuestra batalla por el gozo

Algunas de nosotras luchamos por el gozo. Se nos hace fácil sentirnos tristes por cualquier cosa y necesitamos un poco de ayuda extra cuando de estar alegres se trata. El ejercicio físico produce endorfinas, que son una pequeñas sustancias que te ayudan a sentirte bien. ¡Y son segregadas por tu propio cuerpo! Me encanta observar el diseño inteligente de nuestro buen Dios al hacer el cuerpo y esta es una de esas cosas geniales que Él ha hecho y que nosotras podemos disfrutar. Una mente alerta nos permite ver mejor y deleitarnos mejor en los detalles del Señor y al final como dice John Piper:

Dios es más glorificado en nosotras cuando estamos más safistechas en Él.

Inciden en nuestras disciplinas espirituales

En este punto quiero que aclaremos algo. No se trata de entregarnos a algún deporte y hacer de eso nuestro “dios”. Mucho menos de rendirle culto al cuerpo. En el momento en que sientas que te estás inclinando a alguna de estas cosas… ¡detente! y arrepiéntete. Cuando es realizado y apreciado en su justa medida, el ejercicio nos lleva a poner en orden nuestros horarios y nuestras rutinas. El establecimiento de esas rutinas deben estar combinado con tiempo suficiente para poner en práctica las disciplinas espirituales como la oración, la lectura y meditación de la Palabra entre otras.

Algo que me ha funcionado aquí, es tener mi tiempo devocional antes de ir a hacer ejercicio y meditar en el camino sobre el pasaje que más me impactó de esa mañana y cómo puedo aplicarlo.

Fortalece nuestro hombre exterior e interior

Si te acercas lo suficiente a mí mientras entreno me escucharás decir: Corro hacia Cristo, no corro contra el pecado corro hacia Cristo.

¿Un poco loco verdad? Al entrenar es importante tener en la mira por qué hacemos lo que hacemos para no desfallecer. ¿Recuerdas el famoso verso de háganlo todo para la gloria de Dios?

Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31 NTV

Bueno, cuando entrenamos con Cristo en mente, cuando lo hacemos para poder amarle con toda nuestra mente, alma y fuerzas. Cuando conscientemente nos ejercitamos para estar fuertes en la lucha contra el pecado. Cuando corremos en pos de la santidad y de mostrar en medio de esto los atributos de Aquel que no llamó de las las tinieblas a Su luz admirable. Estamos ejercitándonos para la gloria de Dios.

Así que muy amada, esa es mi recomendación para ti hoy:

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Sobre el autor

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie vive en Santo Domingo, República Dominicana, por la gracia del Señor le sirve a tiempo completo. Trabaja en Aviva Nuestros Corazones como editora, analista de contenido y administradora de la página web. Sirve al Señor enseñado a mujeres a usar su creatividad a la hora de estudiar la Palabra en un ministerio llamado Diario Bíblico. Es parte del ministerio de Escuela Dominical en su iglesia. 

 

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