¿Hasta dónde te llega la falda?

El reloj marcaba las 11 de la mañana, mi amigo, sentado junto a mí, contemplaba la hora como si fuera a decirle la solución para el problema de la pobreza mundial, no le quitaba los ojos ni un segundo... Miraba a los lados y volvía al objeto que llevaba en su muñeca ... Ese sábado teníamos clase en la universidad y faltaban solo minutos para terminar.  Lo interrumpí y le pedí que se acercara a mi pupitre... sin lugar a dudas él estaba preocupado. Me dijo, "¿Cómo es posible que me concentre así?" Y señaló una de nuestras compañeras cuya falda era tan corta , tan corta…  "No hay ninguna parte que me haga falta ver", me dijo. Yo la miré por un rato... definitivamente mi cerebro no pensaba igual que el de mi amigo, no veía lo mismo. "¡Qué difícil es para un cristiano estudiar una carrera con tantas mujeres!" Suspiró...

Sentí pena por él en ese momento, era todo una batalla en su mente que buscaba permanecer pura... Los años han pasado después de eso, mucha agua ha caído y ambos somos adultos, pero recuerdo otra ocasión  en la que sucedió lo mismo en el lugar más inesperado...

Estaba en el lobby de mi iglesia conversando y vi como entraban varias mujeres con faldas que me permitían ver de pie más de lo que es considera modesto, si eso es de pie, no me imagino qué será sentadas, pensé. Y dije "Deberían establecer un largo específico para permitir entrar a la casa de Dios".  "Recuerda que no todas son creyentes", me respondió mi interlocutora... ¡Por supuesto que son cristianas! le dije... Continuó ... "Estamos vendiendo una gracia muy barata y nos creemos que todo el que dice ser cristiano lo es"... Me quedó bastante claro.

Yo no conozco la condición del corazón de esas hermanas, solo Dios sabe eso... no sé si son creyentes o no... Pero están entrando a la casa de un Dios SANTO SANTO SANTO, a adorar a un Dios SANTO SANTO SANTO... Y al mismo tiempo a ser piedra de tropiezo a nuestros hermanos que intentan hacer lo mismo. A mí personalmente me asusta lo que dijo Jesús sobre quienes hacen estas cosas:

Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Marcos 9:42 (RV)

Tiemblo de solo pensar en escuchar a Jesús diciendo eso... y yo misma he estado ahí... Hermanita o hermana que lees esto, si no lo haces por amor a tus hermanos, hazlo por temor a Dios. Piensa unos segundos a quién le estás sirviendo con lo que te pones...Si estás haciendo tropezar a los hijos de Dios no creo que estés jugando en este equipo...  Así que... siguiendo la recomendación que el mismo Jesús nos dio...

Si tu falda, pantalón o escote te son ocasión de caer (o de causar tropiezo), ¡córtalos! Saca de tu guardarropa todo aquello que sabes podría hacer a un hombre ver más de lo necesario, una mujer modesta no "oculta su cuerpo", "muestra su dignidad" y al Dios que le sirve.

Acompáñame a hacer esta oración para terminar...

"Señor, te pido perdón por todas las veces que aun sin saberlo he utilizado mis fuerzas en ser piedra de tropiezo para mis hermanos, te pido perdón por ayudar al enemigo a entrar a Tu casa con la forma en que me visto, perdón por las mentes, matrimonios e incluso familias que lastimé haciendo esto. Tú eres santo y me pides a mí que lo sea, ayúdame a amarte a Ti y a mis hermanos incluso con la forma en que me visto, en el nombre de Jesús"

¡Qué buena noticia es que el Señor nos cambia primero por dentro y que nuestro trabajo es solo cambiar lo que se ve por fuera! Él ya ha hecho el trabajo. ¿Tienes luchas con lo que te pones? ¡Comparte con nosotras tus luchas y triunfos en esta área!

Nota: Aquí puedes encontrar un video que te traerá un poco de luz.

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Sobre el autor

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie Sánchez Díaz

Clara Nathalie vive en Santo Domingo, República Dominicana, por la gracia del Señor le sirve a tiempo completo. Trabaja en Aviva Nuestros Corazones como editora, analista de contenido y administradora de la página web. Sirve al Señor enseñado a mujeres a usar su creatividad a la hora de estudiar la Palabra en un ministerio llamado Diario Bíblico. Es parte del ministerio de Escuela Dominical en su iglesia. 

 

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