Un cambio completo en mis sentimientos

Un enfoque a la Escritura que lo cambia todo

Cuando era niña, fantaseaba con la idea de ser una “heroína cristiana”. Imaginé la emoción de la aventura y la satisfacción de cambiar el mundo – pero nunca preví las penurias, el malestar, el dolor y los ataques espirituales que vienen cuando tomas una posición de rectitud.

Cuando Eric y yo entramos en el ministerio cristiano a tiempo completo en los primeros años de nuestro matrimonio, no estábamos preparados para la batalla en la que habíamos entrado. Se sintió algo así como tomar un bate de baseball y golpear un nido de avispas, solo para darnos cuenta de que nuestros pies estaban atascados en concreto de modo que no podíamos correr de los insectos enojados que ahora estaban viniendo hacia nosotros con venganza. Estábamos siendo atacados por todos los lados, por todas las fuerzas vistas y no vistas. El desaliento, la desilusión y la confusión vinieron a nosotros desde cada ángulo.

Comencé a cuestionar el amor de Dios por mí y a revolcarme en la confusión. Las pruebas solo me llevaban más lejos de Él y me hacían sentir insegura acerca de las promesas de Dios. Trataría de resolver mi confusión hablando con otros o buscando consejo en libros de auto-ayuda o en consejería. Mientras que a veces recibía una buena sugerencia aquí o allá, nunca encontré la inquebrantable claridad que yo ansiaba.

Finalmente, después de que pasé varios años volviendo repetidamente a ese miserable patrón, Dios nos despertó a Eric y a mí a un principio que cambió el modo en el que respondíamos a las dificultades: aceptar la Verdad de Dios como un hecho y ordenarle a tus sentimientos a estar de acuerdo con ello. Cada vez que fuimos golpeados por la confusión, la incertidumbre o las dificultades, comenzamos a buscar respuestas en la Palabra de Dios. Y cuando las encontramos, aprendimos a reconocerlas como un hecho, no importa lo que podrían decir nuestros sentimientos del día, las  experiencias pasadas o las circunstancias presentes.

Hemos aprendido que no podemos esperar a que nuestros sentimientos se pongan de acuerdo con las Escrituras antes de tomarlas como un hecho. Más bien, aceptamos la Verdad de Dios como un hecho y les ordenamos a nuestros sentimientos a estar de acuerdo con ello. Cuando lo hacemos, nuestras circunstancias y nuestras emociones se alinean con la Verdad de la Palabra de Dios. Eric y yo hemos aplicado este principio por muchísimos años, y esto ha revolucionado nuestras vidas. Incluso durante tiempos difíciles, ya no cuestionamos más el amor de Dios por nosotros o dudamos de Sus promesas. La confusión se ha ido, y la certidumbre reina en nuestros corazones y mentes. ¿Por qué? Porque tenemos una roca bajo nuestros pies.

Regresando a la Roca

Es asombroso cuán tentador puede ser correr a donde sea menos a la Palabra de Dios cuando estamos luchando contra la duda y la confusión. Pensamos que encontraremos el consuelo y la perspectiva en las palabras y las ideas de nuestros compañeros humanos en vez de en la eterna Palabra de Dios. Pero los pensamientos humanos y las ideas son solo beneficiosas si están en armonía con la eterna verdad de las Escrituras. Todas las otras ideas, nociones, conceptos y sugerencias no tienen valor alguno.

Si puedes aprender a pararte sobre la roca fuerte de la Palabra de Dios en cada situación que enfrentes, no serás vulnerable a la distorsión de la verdad que es tan común hoy en día. Al exponerte a ideas que no van de acuerdo con las Escrituras, serás mucho mas rápida para reconocerlas y renunciar a ellas. Y cuando el enemigo intente hacerte morder el anzuelo con confusión, duda o desesperación; vas a tener un medio para la búsqueda de la claridad y la perspectiva celestial que necesitas.

Revolcarse en la duda, la confusión y  la incertidumbre se ha convertido en una tendencia muy de moda en muchos círculos cristianos. Algunas iglesias incluso organizan lo que ellos llaman “Noches de Dudas”, donde todos se reúnen y desahogan sus dudas acerca de Dios y Su Palabra. La confusión es celebrada hoy en día. ¡Pero que manera tan miserable de vivir! ¿Por qué escogerías mirar la puesta de sol a través de una ventana muy sucia cuando en cambio puedes verla en toda su impresionante belleza al mirarla a través de una ventana brillantemente limpia?

Recuerda, cuando rechazamos la Palabra de Dios, estamos rechazando a Jesús. Él es la Palabra de Dios hecha carne (ver Juan 1:1-5). Él es la Roca fuerte sobre la que debemos pararnos. Todo lo demás en la vida es incierto, pero Su Palabra permanece inquebrantable e inamovible. Él dijo: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (Mat. 24:35). Toda otra tierra es verdaderamente arena movediza.

Aquí hay dos maneras prácticas de comenzar a edificar tu vida sobre la roca fuerte de la Palabra de Dios:

1. Cultivar una mente de Canon

 

Según la cultura, tener una mente abierta significa estar dispuesto a considerar y recibir las creencias e ideas de otras personas, e incluso adoptarlas como propias si te parecen bien. No ser de mente abierta te coloca en la categoría de mente cerrada, muy rígida y aburrida, sin mencionar poco cariñosa y crítica. ¿Por qué habría de querer alguna de nosotras esa clase de etiqueta?

Pero para poder tener nuestros pies plantados firmemente sobre la Roca fuerte de Cristo, debemos mirar la verdad de la Palabra de Dios como el lente a través del cual evaluemos la validez de un pensamiento humano, idea, creencia o filosofía. ¿Significa eso que debemos ser de mente cerrada? ¿Jamás dispuestas a escuchar las ideas de otras personas, siempre teniendo que estar en lo cierto y sosteniendo firmemente nuestra posición de una manera orgullosa y arrogante? No. Debemos cambiar una mente abierta, no por una mente cerrada, sino por una mente de Canon. (Canon simplemente quiere decir los sesenta y seis libros de la Escritura).

Tener una mente de Canon significa que confías implícitamente en la definición de Dios para la realidad, que eres exclusivamente devota a las opiniones y las mandamientos de Dios, y estás cerrada a otros pensamientos, ideas o filosofías que promueven cualquier otra realidad que no sea la de Él. La mente de Canon es construida sobre la convicción de que la Palabra de Dios es la revelación perfecta de los hechos y de que no puede mentir, y es cien por ciento verdad. Cuando tienes una mente de Canon, sabes que Dios pretende que Su Palabra sea comprendida, entendida y vivida por Sus santos. Cuando tienes una mente de Canon, no estás abierta a ningún otro pensamiento o definición de realidad que no esté cien por ciento en paralelo con la revelación de la Palabra de Dios.

¿Cómo desarrollar una mente de Canon? Se comienza con la decisión de tomar la Palabra de Dios como un hecho. Si Dios lo dijo, y Él no puede mentir, entonces no hay nada más que discutir. Una vez que hayas colocado en tu corazón que la Escritura es verdad y que el mensaje de la Biblia es realidad, el siguiente paso es conocer y amar la Palabra de Dios. Muchísimas de nosotras somos susceptibles al error porque somos ignorante de lo que la Biblia realmente dice. Aquí hay algunas ideas de cómo solucionar eso:

*Aparta algún tiempo cada día para estudiar y meditar en la Palabra de Dios.
*Aprende a explorar la Escritura y a profundizar en el significado de Dios detrás de cada versículo.
*Usa herramientas tales como cursos inductivos de Biblia y sitios web que puedan ayudarte a aprender a usar concordancias y estudiar las raíces griegas y hebreas  de cada palabra en la Biblia.
*Descarga una versión en audio de la Biblia y escúchala en casa, en el auto, e incluso cuando estés quedándote dormida en las noches.
*Pasa tiempo junto a otros creyentes que veneran y aman la Palabra de Dios.
*Habla acerca de lo que estás aprendiendo en las Escrituras y escucha sobre lo que ellos están aprendiendo también.
*Pídele al Espíritu de Dios que haga que Su Palabra eterna venga viva hacia ti.

Mientras comienzas a hacer la Palabra de Dios el fundamento de tu vida, practica aplicando verdades específicas, mandatos y promesas a situaciones que enfrentas cada día. Memoriza algunos versículos clave para ayudarte inmediatamente a combatir las mentiras con verdades. Por ejemplo, si luchas con la tentación de aferrarte a las ofensas, memoriza versículos como: “el amor no se irrita” (1 Cor. 13:5) o “sed mas bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo” (Efe. 4:32).

Sí, el poder capacitador de Dios te equipará para vivir estas ordenanzas, pero ¡no puedes vivir la Verdad de Dios si primero no sabes qué es!

No importa cuáles sean tus circunstancias y tus luchas, siempre puedes encontrar una respuesta en la Palabra de Dios. Si no puedes encontrar una inmediatamente, comienza a buscarla como si buscaras un tesoro escondido, y pídele a Dios que te guie mientras buscas Su verdad para las respuestas.

Para una visión hermosa e inspiradora de la manera en la que interactuamos con la Palabra de Dios, tomate un tiempo para leer a través del Salmo 119. Mientras te enamoras de la Escritura y cultivas una mente de Canon, pronto te encontrarás a ti misma parada sobre la Roca que no puede ser movida.

2. Reemplazar los sentimientos con verdad

Incluso aquellas de nosotras que creemos en la inerrancia de las Escrituras muchas veces nos hemos movido a consultar “primero los sentimientos” al lidiar con la verdad. Cuando estamos decidiendo si creer en las promesas de Dios u  obedecer Sus mandatos, muchas veces nos preguntamos a nosotras mismas: “¿Cómo me siento acerca de esto?” en vez de: “¿Qué dice el Señor acerca de esto?”.

Recuerda, la Verdad de Dios no cambia, y Él no puede mentir (ver Tito 1:2). Nuestras emociones y experiencias personales pueden no siempre estar alineadas con los mandamientos y las promesas de la Biblia. Pero, ¿hace eso que Su Palabra sea menos cierta? Cuando tratamos de editar la verdad para encajarla  con nuestras propias emociones o preferencias, estamos colocando nuestras propias opiniones y pensamientos mas altos que los de Dios. No importa cómo nos sintamos acerca de lo que Dios dice, y tampoco importa lo que declaran nuestras experiencias pasadas. Si nuestros sentimientos y experiencias no encajan con la Palabra de Dios, la culpa está en nosotras, no en Él. Como dice en Romanos 3:4 “sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso”.

Respuestas como las siguientes indican que estamos usando nuestras experiencias para determinar la fiabilidad de las Escrituras: “Pero oré por tal y tal cosa, y Dios no estuvo para mí, y ahora no puedo confiar en Él o creer en Sus promesas”. O “la Biblia habla de paz y gozo, pero todo lo que he experimentado es desesperación y angustia”.

Dios se preocupa profundamente por cada una de tus experiencias pasadas y por cada una de tus luchas. Siempre debemos recordar que recibiendo Su Verdad, no huyendo de ella, es lo que nos lleva a la claridad y a la victoria. Las respuestas y las razones pueden no siempre estar claras. Pero si aprendes a colocar Su invariable y eterna Verdad por encima de tus propios sentimientos y experiencias, muy pronto comenzarás a experimentar la libertad, la fe y la perspectiva divina más allá de lo que alguna vez pensaste posible.

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Sobre el autor

Leslie Ludy

Leslie Ludy

Leslie Ludy es autora y conferencista con la pasión de ayudar a las mujeres a apartar su vida para Cristo. Ella y su esposo Eric han publicado más de 20 libros con más de un millón de copias vendidas e impresiones en más de 12 idiomas, entre ellos, “Cuando Dios escribe tu historia de amor”, “Belleza Auténtica” y “Apartar la feminidad”. Su libro más reciente es, “La mujer apartada”, que fue publicado en el 2015. Eric y Leslie viven en Windsor, Colorado con sus seis preciosos hijos.

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