El eco más hermoso en esta navidad

La navidad para muchos es el cierre de un año; para otros, un tiempo para descansar y para algunos, el tiempo de compartir con la familia y amigos ¡y romper la dieta! Pero, para muchos otros, es la celebración del nacimiento de Jesús. Por tal razón, notamos en las tiendas la decoración con pesebres y los villancicos haciendo alusión a este evento de tanta trascendencia. Cada persona definitivamente trae a su mente recuerdos, dulces memorias durante las navidades, pero definitivamente hay un eco que está retumbando a voces en cada lugar del universo. Este eco trae esperanza, paz, reflexión y hasta confrontación para los que lo escuchan atentamente. Este eco es particular, es tan hermoso que retumba en cada rincón, transciende más allá de una temporada anual y al escucharlo, no podemos dejar de compartir, y es el eco que dice: “JESÚS, mi Salvador.”

Hace un tiempo estuve leyendo una historia de una joven que proclamaba a voces este hermoso eco. Su nombre es Ana. Ella es hija de Fenuel de la tribu de Aser. Si recuerdas la historia de Jacob en el libro de Génesis, Aser fue el hijo de Jacob con Zilpa, sierva de Lea (Génesis 30:9-13). Ana estuvo casada por 7 años y luego enviudó. En aquellos tiempos, las mujeres solían casarse muy jóvenes, así que los cálculos aproximados nos llevan a concluir que probablemente al enviudar tenía entre los 20-25 años. Luego de eso, vivió 84 años más hasta que falleció. El mismo día que a Jesús lo presentaron en el templo, ella estuvo presente. Y la palabra de Dios la describe de la siguiente manera: Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.” Lucas 2:37-38

Ana dedicó su juventud y el resto de su vida sirviendo en el templo y en oración a Dios. Uno de los detalles que más se destaca de Ana, la profetisa, es cómo comentaba con aquellos a su alrededor sobre su Salvador. Y estando en el mismo lugar que Jesús, reconoció con gratitud a Dios por Su vida y la obra que Él tenía encomendada (Redención de Jerusalén), era su tema favorito de conversación.

La vida de Ana es un ejemplo viviente de lo que es una joven que busca agradar a Dios.

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” Salmos 119:9

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12

La vida de Ana definitivamente no fue perfecta y aunque no tenemos amplios detalles de la misma, podemos inferir que tuvo que lidiar con situaciones que la llenaron de tristeza: un duelo siendo muy joven y confiar en Dios en medio de su viudez. No tuvo hijos, no se volvió a casar, son de los detalles que desconocemos, pero según los comentarios, suponemos que tuvo diversas circunstancias aflictivas. Sin embargo, podemos reconocer la obra de gracia de Dios en ella permaneciendo firme y confiada a la Palabra de Dios.

En adición, Ana fue una mujer de valentía que no temía contarles a otros de Jesús sin importar las consecuencias. Probablemente tuvo momentos donde luchó con el contentamiento y la soledad. Sin embargo, fue una guerrera en oración. Confió plenamente que Dios era poderoso para cumplir Sus promesas. Jesús era su Guardador y Sustentador, digno de toda adoración.

¿Qué aprendí de la vida de Ana?

  1. La juventud no es sinónimo de debilidad. Por el contrario, con la ayuda de Dios podemos ser de testimonio de la gracia de Dios en nuestra vida a otros.
  2. Frente a las circunstancias adversas, esos momentos de oración con Dios siempre serán una herramienta a la cual acudir.
  3. El contentamiento no depende de mis circunstancias sino del descanso que tengo en la soberanía de Dios sobre mi circunstancia.
  4. Servir en nuestra iglesia es un gozo. Dios nos ha dado dones que podemos poner a disposición sirviendo a otros y proclamando Su gracia en nuestra vida.

¿Cuál es la relación de Ana con esta época de Navidad?

En este tiempo cuando recordamos el nacimiento de Jesús es una oportunidad para contarles a otros del propósito de Su nacimiento. Nuestra edad, ni nuestra circunstancia debe ser impedimento para transmitir el hermoso eco de esperanza, paz y reflexión al hablarles a otros de Jesús. Te animo a que éste sea un tiempo donde cultivemos más momentos de oración y gratitud por lo que la gracia de Dios ha hecho en medio nuestro y que lo compartamos con otros.

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Sobre el autor

Natalie Mariel Castillo Franco

Natalie Mariel Castillo Franco

Natalie esta casada con Jordano y juntos están comprometidos a vivir un matrimonio a la manera de Dios. Ella también ha decidido abrazar el diseño de Dios en su vida y le encanta compartir con otras mujeres sobre nuestro gran Dios, sus promesas y su plan perfecto para la vida. Esta decidida a no conformarse en este mundo sino a nadar contra la corriente para que el nombre de Cristo sea exaltado cada vez más.  Además es Psicóloga Clínica y se dedica al ejercicio de su carrera trabajando con niños con necesidades educativas especiales en el Colegio Cristiano Logos en Santo Domingo, República Dominicana.

Actualmente sirve junto a su esposo en Iglesia Bautista Internacional en el Ministerio de Jóvenes. También sigue equipándose intencionalmente en el diseño de Dios para las mujeres, comprometida con vivir el presente a la luz de la eternidad.