Podcast Aviva Nuestros Corazones

Canales de la generosidad de Dios

Carmen Espaillat: El mundo y las naciones necesitan nuestras oraciones.

Laura Flaquer: Señor venimos delante Tu presencia intercediendo por las naciones alrededor del mundo. Hay tanta necesidad de Tu Palabra de Tu evangelio hay tantas personas que no saben de Ti, que no saben quién Tú eres que viven sumergidas en la oscuridad y no tienen esperanza que buscan su esperanza en muchas cosas y no en Ti, lo único que se la puedes dar.

Te pedimos que Tú traigas a esas naciones luz Señor sabemos que ellos simplemente están buscando una manera de salir de su situación pecaminosa y ellos reconocen lo que hay en ellos y buscan de Ti pero lo buscan en el lugar equivocado Señor Te pedimos que Tú lleves voces, dales gracia, dales sabiduría permíteles hablar en el momento adecuado prepara el terreno de los corazones de todos aquellos que van a entrar en contactos con ellos para que ellos puedan oír Tu Palabra ser receptivos y que esta de frutos en sus vidas y que eventualmente veamos comunidades enteras siendo afectadas por Ti.

Señor dale sabiduría a estos misioneros para que no solamente con sus palabras sino también con sus vidas puedan ser ejemplos de luz para que puedan ejemplificar realmente el amor que Tú nos has demostrado y que Tú pides de nosotros para los otros, pedimos por toda estas personas también quiero añadir por la República Dominicana Señor Tú sabes que el evangelio esta allá pero hay mucha oscuridad también y hay muchas personas que voltean sus espaldas a Tu Hijo a Tu evangelio Señor Te pido que Tú abras tus oídos y los trigas a Ti los traigas con cuerdas de amor les permitas experimentar la plenitud que hay en Ti. Te pido esto en el nombre de Cristo Jesús, amén.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

En varias series que comenzamos a transmitir el año pasado Nancy ha estado profundizando en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Ella ha estado enseñando alrededor de un punto de este documento cada día. Para leer el Manifiesto visita avivanuestroscorazones.com.

Aquí está Nancy con la continuación de la serie “Declaraciones del Manifiesto de la Mujer Verdadera (Parte 2)”.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En esta parte del Manifiesto de la Mujer Verdadera hemos estado hablando acerca de ir más allá de nosotras mismas, más allá de nuestra zona de comodidad, salir de nuestros claustros cristianos e involucrarnos más en las vidas de otras como mujeres verdaderas.

Hemos llegado hoy a una declaración importante en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Permítanme que leerlas y después vamos a explicarla frase por frase.

El manifiesto dice:

Reflejaremos el corazón de Dios hacia los pobres, enfermos, oprimidos, las viudas, los huérfanos y los que están en prisión; ministrándoles a sus necesidades físicas y espirituales en el nombre de Cristo. 

Al leer La Biblia de principio a fin, te puedes dar cuenta de que Dios cuida de los pobres y de los necesitados. En Éxodo capitulo 22 nos dice que Él es compasivo, clemente y que escucha el clamor de los necesitados.

Otra cosa que no puedes pasar por alto es que las que hemos sido beneficiarias de esa bondad, de la misericordia y de la gracia inmerecida de Dios, debemos entonces ser canales de su generosidad y de su gracia para otros que lo necesiten. Así que, somos pobres y necesitadas nosotras mismas, recibimos su gracia, y luego somos canales de esa gracia en las vidas de otros.

Proverbios capitulom19 versiculo17 dice que, “El que se apiada del pobre presta al Señor,
y Él lo recompensará por su buena obra”.

Proverbios 21:13: “El que cierra su oído al clamor del pobre,
también él clamará y no recibirá respuesta”.

Proverbios 28:27: “El que da al pobre no pasará necesidad,
pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones”.

Este es un asunto serio, debemos estar alerta, debemos ser sensibles y responder a las necesidades de los pobres y de los necesitados. A lo largo de las Escrituras, vemos en muchos, muchos versículos donde Dios provee de manera especial, a veces leyes especiales, para las viudas, para los huérfanos, los extranjeros, los pobres y los oprimidos.

Hay muchos versículos, como el que encontramos en Isaías capitulo 1 versículo 17 que dice,  "Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended  al huérfano, abogad por la viuda".

Podemos ver en los evangelios el ministerio de Jesús cuando estuvo en la tierra. Él siempre mostro el Corazón de Dios, alcanzando a los pobres, a los cojos, la os ciegos, a los rechazados, a los marginados y satisfaciendo tanto sus necesidades físicas como espirituales.

Esta es una de las más extraordinarias marcas de la Iglesia primitiva – su cuidado, los unos por los otros. Había en estas pequeñas Iglesias, gente que venía de entornos muy ricos, pero también había esclavos, gente en medio de ambos extremos. Ellos no sólo adoraban juntos, sino que, los que tenían más ayudaban a satisfacer las necesidades de los que tenían menos.

Hechos capitulo 4 nos dice que:

“No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad. (Versos 34-35).

Las necesidades del pueblo de Dios eran cubiertas porque el pueblo de Dios estaba alerta y eran sensibles. Ellos eran canales del amor, de la generosidad y de la bendición de Dios hacia los pobres y los necesitados.

Segunda a los Corintios capítulo 8 nos da un ejemplo maravilloso del trabajo conjunto entre las Iglesias. Dice en los versículos 1 y 2 de 2da a los Corintios capítulo 8 hablando   "de las iglesias de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza [porque está hablando aquí de una iglesia muy pobre, en su profunda pobreza, ] sobreabundó en la riqueza de su liberalidad”.

Ellos estaban en medio de una gran aflicción, y se encontraban en extrema pobreza, pero sin embargo tenían una gran generosidad.

¿No es esto cierto? Frecuentemente vemos que los que menos tienen son los más generosos, y los que más tienen muchas veces se aferran con más fuerza a lo que tienen. Aquí tenemos que los más necesitados fueron los más generosos.

Pablo dijo, “Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aún más allá de sus posibilidades, dieron  de su propia voluntad,[nadie los presionó] suplicándonos con muchos ruegos el privilegio  de participar en el sostenimiento de los santos” (versos 3 y 4)

Algunas de ustedes son esposas de Pastores. Te imaginas lo que sería si tu esposo llegara a casa, y te dijera o le dijera a la iglesia, “tenemos mucho dinero entrando, no sabemos qué hacer con tanto dinero la gente está suplicando para darnos sus ofrendas”. Ese usualmente no es el problema que los pastores enfrentan, de gente rogándoles para ofrendar. Esta gente estaba rogando ardientemente para dar sus ofrendas, eran las personas en extrema pobreza, pero sin embargo querían ser dadores.

Pablo dice en 1era a Timoteo capitulo 6: “A los ricos en este mundo.” Nosotras leemos eso y pensamos, “bueno alguien más es la rica no soy yo.” No. Nosotras somos las más ricas, Si tú vives donde tienes un techo para vivir, y hoy comiste y si tienes ropa que ponerte; para el estándar del mundo, tú eres rica. Y ese pasaje sigue diciendo que aquel que es rico en este tiempo, ¿qué deben hacer? “que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir” (versos 17 y 18).

Y también Santiago capítulo 1 dice que,

La religión pura y sin mácula delante de nuestro  Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones,  y  guardarse sin mancha del mundo. (Verso 27)

Mira, la Escritura enseña que ministrar a los que están en necesidad es ministrar a Cristo, a Cristo mismo. Jesús dijo: “estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” (Mateo 25:36).

Recuerda, lo que sus discípulos le dijeron ¿“Señor y cuando hicimos eso?”

Él les contesto, “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.”(Verso 40).

La escritura enseña que nuestra preocupación por las necesidades prácticas de otros demuestra la sinceridad de nuestro amor. Leemos esto en 2da a los Corintios capítulo 8. Esto también prueba la autenticidad de nuestra Fe.

Hay un pasaje un tanto fuerte en Santiago capítulo 2. Déjame leértelo, comenzando en el versículo 14:

 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo?

Él puede afirmar que es cristiano, pero si su fe no está acompañada de buenas obras, entonces no hay evidencia que nos asegure que realmente tiene fe.

Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario,  y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos,” [Dios te bendiga hermano - le agrego yo a esto] pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. (Versículos 14-17)

Pero ¿Qué significa esto? Que no eres una hija de Dios si dices tener fe en Él, pero tu fe no queda evidenciada ni está acompañada por una sensibilidad a las necesidades de otros.

Y esto nos hace pensar, ¿no?

¿Cómo podemos ver a alguien en necesidad, y voltear nuestro rostro, caminar en frente de ellos y ni siquiera preguntarle a Dios si Él desea que hagamos algo al respecto, si nosotras somos las que hemos recibido la increíble gracia y misericordia de Dios?

Ahora, todo este asunto de cuidar de las necesidades de otros, las necesidades tanto prácticas como espirituales, es un llamado para todos los creyentes, pero creo que también es un llamado distintivo para nosotras las mujeres.

Una de las cualidades, una marca de las marcas de la mujer de Proverbios capitulo 31, de acuerdo a Proverbios 31 versículo 20 es que “Ella extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado.” Ella cuida de su esposo y de sus hijos. Porque te puedes envolver en los afanes del mundo y descuidar a tu familia. Y eso no sería correcto. Esta mujer tiene sus prioridades en orden. Ella cuida de su familia, pero también encuentra el tiempo, y la manera y las oportunidades de extender sus manos a los pobres y a los necesitados, para hacer algo al respecto.

Cuando yo leo ese versículo, recuerdo la novela Mujercitas y pienso en la Sra. March, o Marmee y la recuerdo siempre cargando esa cesta esa canasta de comida y cómo eso impactó a sus hijas, al verla siempre teniendo cuidado de las necesidades de los pobres.

En Hechos capítulo 9, ¿recuerdas la historia de una creyente llamada Dorcas?

La escritura dice que “esta mujer era rica en obras buenas y de caridad.” (Versículo 36). Pero ¿Qué significa rica en obras buenas? Yo creo que eso se refiere a que ella siempre hacía eso. Ella siempre estaba pensando en los otros en los demás, siempre estaba tratando de ministrar sus necesidades.

Bueno y la escritura nos dice en Hechos capitulo 9 que “ella se enfermó y murió, que lavaron su cuerpo y la pusieron en un aposento alto” (versículo 37). Y la historia cuenta que los creyentes escucharon que Pedro estaba en un pueblo cercano y lo fueron a buscar.

En el versículo 39 dice “Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas.”

Aquí tenemos a una mujer que tenía un corazón especial para las viudas y las ministraba de manera práctica, teniendo en cuenta que en esa época, una mujer, al ser viuda, estaba en una situación económica desesperada. Ella no podía salir adelante sin ayuda.

Ahora, hoy en días tenemos algunas viudas que están en esa situación hoy. Algunas viudas tienen la provisión para sus necesidades , pero hay otras que no pueden salir de esa situación sin ayuda de alguien. Ese alguien en muchos casos ¿no podría ser alguna de nosotras?

Primera a Timoteo capitulo 5 nos dice que cuidar de los pobres y los necesitados y ministrar las necesidades prácticas de otros, es un requisito si una mujer quiere más adelante en su vida, ser considerada como una viuda elegible para ser cuidada por la iglesia. Nos dice:

“Que la viuda sea puesta en la lista [en este programa donde la Iglesia cuidaría de ella] sólo si no es menor de sesenta años, habiendo sido la esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y  se ha consagrado a toda buena obra.” (Versículos 9 y 10).

Ese es el estilo de vida al que Dios nos llama y que prepara a una mujer para ser calificada a ser cuidada si ella queda viuda en sus años adultos.

La compasión por los necesitados siempre ha sido una marca del pueblo de Dios. Los cristianos siempre han sido los primeros en establecer escuelas, hospitales, orfanatorios, promoviendo la reforma social, muchas de estas cosas han contribuido al avance del evangelio.

Desafortunadamente, en nuestros días, hemos relegado de manera significativa el cuidado de los necesitados, ¿a quién? Bueno en algunos casos al gobierno. Tristemente mucha gente en estos días espera que el gobierno cuide de ellos, que les provea. Permítanme decirles que ese no es el papel del gobierno. Es nuestro papel. Es nuestro llamado.

Ahora, Sé que es realmente duro en muchas situaciones decidir cómo responder a esto, como podemos responder a esto, porque hay mucha necesidad. Mucha necesidad. Muchas malas noticias, desastres naturales, guerras, hambrunas, terrorismo, huérfanos, huérfanos con SIDA en África. Recientemente oí que hay 1.7 millones de niños que tienen a sus padres en prisión. Escuchamos de esto y los números siguen creciendo. Y las necesidades nos abruman. Es fácil inmunizarnos a esas necesidades. Porque piensas, bueno, ¿por dónde voy a comienza?

Bueno, déjame sugerirte que empieces en donde Dios te ha puesto, mira a tu alrededor. Algo está mal cuando tenemos la percepción de ayudar a gente de los lugares más remotos del mundo e ignorar a la gente que está al lado nuestro, a nuestros vecinos, a nuestros vecinos cercanos que podrían tener necesidades que nosotras podemos suplir.

Tenemos que recordarnos a nosotras mismas que no estamos llamadas a hacerlo todo. No estamos llamadas a suplir las necesidades de todos. Él mismo Señor Jesús no acabó con la lepra cuando estuvo aquí en la tierra, Él no acabó con toda la pobreza. Él no eliminó la ceguera, Él no alimentó a todos los hambrientos, Él no sanó a todos los enfermos. Él no proveyó para cada viuda y para cada huérfano. Él pudo haberlo hecho, como Dios, pero no lo hizo. De hecho, Él le dijo a sus discípulos, “siempre tendrán a los pobres con ustedes.”

Pero, a cualquier lugar a donde Jesús fue cuando estuvo aquí en la tierra, Él fue sensible a la dirección del Espíritu, y ministraba a aquellos a los que Dios puso en su camino. Él cuidó de ellos. Él se acercó a ellos; ministro sus necesidades.

Realmente creo que en la medida que tú y yo caminamos en el Espíritu, Dios va poner cargas y personas y necesidades específicas en nuestros corazones. Nuestra responsabilidad no es resolver toda la pobreza del mundo o cualquier otro problema. Nuestra responsabilidad es seguir a Cristo y ser obediente con lo que Él pone en nuestros corazones.

¿Te podrías imaginar si todas hiciéramos eso? El peligro está cuando nos comparamos con otras personas que tienen otros llamados y están en otras etapas de su vida. Te pones a pensar que tienes cuatro hijos, estás con un gran sentimiento de culpa porque dices “Apenas estoy sobreviviendo y no tengo tiempo de hacer lo que fulana o zutana están haciendo.” Bueno, pues fulana o zutana en tu Iglesia pueden estar en otras etapas de sus vidas.

No debes compararte con lo que otras están haciendo, debemos decir: Señor, hazme tierna y compasiva, sensible y atenta cuando pones algo en mi corazón. Hay muchas maneras de involucrarse, dependiendo en la etapa de la vida que estés y qué es posible que hagas en tu tiempo libre. No te compares. No te sientas culpable. Porque esta no es una cosa más que hacer en tu lista. Pregúntale al Señor, y deja que esta sea una compasión basada en la gracia, y guiada por el Espíritu.

Hay muchas maneras de dar a través de tu iglesia local o a través de organizaciones cristianas establecidas, de buena reputación. Pero recordemos que dar dinero no nos exime de la responsabilidad personal.

No solo des dinero, aunque puedes dar dinero cuando tengas para dar, pero también involúcrate cuando puedas. Construye relaciones. Ora por las personas que Dios te guía a servir y ayuda de manera práctica.

Involucra a tus niños. Recientemente oí de una iglesia en donde las familias van juntas en los viajes misioneros. Buscan viudas que necesitan ponerle techo a sus viviendas y toda la familia trabaja junta en eso. Eso es una gran manera de que tus hijos crezcan viendo a sus padres ocupándose de las necesidades de otros a su alrededor.

Una amiga compartió conmigo recientemente que cuando sus hijos estaban creciendo, en los días fríos de invierno, ellos solían ver a gente en la calle con letreros solicitando ayuda. Ella me dijo, “siempre era muy difícil saber qué hacer, cuando detenernos a ayudar”, ella me dijo, “yo quería que mis hijos vieran que nos importaba, que ellos eran personas y que nos importaban aquellos que estaban en necesidad. Entonces decidí tener siempre una caja en el automóvil con cobijas y guantes y algunas cartas que escribíamos explicando porque le dábamos esas cosas: Compartíamos a Cristo.”

Ella me dijo que en la medida que ellos iban manejando por la ciudad en el invierno, ella solía decirles a sus hijos: “Oremos para que aparezca la persona indicada que necesita estos guantes y esta canasta, entonces le pedían a Dios que los conectara con esa persona. Los hijos de esta madre crecieron viendo los ojos y el corazón de Cristo, la compasión y el cuidado por los que están en necesidad.

A veces, con frecuencia, son las cosas pequeñas de las que estamos hablando, esas cosas pequeñas, simples pueden significar mucho. Pero a veces, tener el corazón de Cristo requiere más de nosotras. Tengo unos amigos en el área que están en el proceso de adoptar dos huérfanos de Etiopía. Ellos creen que la adopción es una representación palpable del evangelio. En la medida en que ellos comparten toda la travesía por este proceso han visto que es costoso.

Sé que algunas de ustedes han adoptado niños internacionalmente y saben que es costoso. Esta pareja en particular no tiene mucho dinero. Ellos mismos se están preparando para ir en un viaje misionero en los próximos años. Entonces, han emprendido algunos pequeños negocios; están vendiendo algunas cosas para recolectar el dinero para adoptar estos dos niños.

Su filosofía es, que si fue costoso para Cristo adoptarnos, ¿por qué no debería ser costoso para nosotros adoptar a alguien más?

Puede que demande mucho de ti o quizá ser más radical. Al compartir estas historias, no quiero sugerirte que Dios te está llamando está llamando a todas a adoptar niños o a hacer algo radical. Pero creo que cada una de nosotras debe estar dispuesta, si Dios lo nos pide, a hacer algo más, sea lo que sea.

Hace poco encontré la historia de una chica llamada Katie Davis. Déjenme leerles solo una pequeña parte de este reporte.

“Katie tenía 18 años y estaba recién salida de la Escuela Secundaria, se fue a Uganda sola para enseñar a pre-escolares de un orfanato. Agobiada por el número de niños sentados a la orilla de la calle o trabajando en los campos porque no podían costear la escuela, el corazón de Katie fue movido a intervenir. Ella comenzó un programa de colaboradores y patrocinadores, uniendo a huérfanos que no podían costear la escuela con sus patrocinadores.”1

La historia continúa, y cuenta como Katie, que es de Nashville, Tennessee…… He estado en su blog, he estado siguiendo su ministerio. Hoy, Katie tiene ya 21 años, se mudo a Uganda permanentemente y a tiempo completo. Ella quiere pasar el resto de su vida allí. Rompió una relación que tenia con un joven piadoso, porque ella cree fuertemente que Dios la ha llamado a invertir su vida en esto.

Hoy, ella es la “mamá” y guardián legal de 14 huérfanos de Uganda que ha llevado a su casa. El ministerio que ella empezó provee educación, útiles escolares, dos comidas al día y cuidado médico a casi 400 niños. Los sábados por la mañana, esos 400 niños vienen a la casa de Katie para un estudio bíblico, para orar, adorar y para tener comunión unos con otros.

El final de este artículo dice,

Una y otra vez, esta increíble joven se levanta sobre los deseos de su carne para entregar su vida en amor y servicio hacia aquellos a su alrededor. En la medida que ella hace esto, el Reino de Dios se expande.

De eso se trata. Ahora, Dios no está llamando a la mayoría de nosotras, quizás a ninguna de nosotras en ese lugar, a irnos a vivir a Uganda. Pero, ¿qué pasaría si tuvieras una hija de 18 años que siente que tiene que hacer lo mismo que ha hecho Katie Davis? Hubo una lucha en sus padres para dejarla ir de esa manera, porque no es algo fácil. ¿Estarías tu dispuesta?

Algunas de ustedes tienen 18 o 21 años y están en una época de su vida en la que Dios podría llamarlas a hacer algo que el mundo consideraría loco. El punto no es lo que debes hacer o como se debe de ver. El punto es estar dispuesta a decir “Sí Señor,” a tener Su corazón, Su compasión hacia los que están en necesidad y a estar dispuesta a responder a lo que sea que Dios te guie a hacer.

Hay aproximadamente 7.4 billones de personas en el mundo actualmente; y alrededor de 1.4 billones viven en lo que es considerado extrema pobreza, viviendo con menos de $1.25 (dólares) al día. Muchos de ellos no pueden ni siquiera cubrir sus necesidades básicas como agua, comida, albergue, saneamiento, y cuidado de la salud. Hay 30,000 niños que van a morir hoy debido al hambre o a una enfermedad que pudo haber sido prevenida.

Debo decir que la pobreza es un tema muy complejo, hay una tendencia de parte de algunos a simplificar las causas y las soluciones. Nosotras no podemos hacerlo todo, pero podemos pedirle a Dios que nos de Su Corazón, y nos muestre qué podemos hacer y qué debemos hacer al respecto.

Olvídate del resto del mundo, ¿Qué pasa cerca de casa? En tu comunidad, en tu Iglesia, hay gente con necesidades físicas básicas, viudas, madres solteras, familias sin trabajo, niños en el sistema de hogares temporales. Dios se preocupa por cada uno de ellos.

La pregunta es: ¿Te preocupas tú? ¿Me preocupo yo? ¿Están tus ojos abiertos a las necesidades de aquellos que están a tu alrededor, o está tu vida tan consumida en las compras, haciéndote un manicure, en Facebook, jugando juegos en el internet, hablando con tus amigas por teléfono, haciendo ejercicio en el gimnasio, en salir a comer un helado o en jugar a las cartas con tus amigas?

Ahora, no quiero que vayas a casa y digas que yo dije que todas esas cosas son malas. Porque solo estoy diciendo o preguntándote, “¿Cuál es la pasión de tu vida?” ¿Son las cosas materiales? ¿Las cosas temporales? ¿O es la gente y lo eterno?

Nosotras éramos pobres y necesitadas. Dios nos amó. Él ha sido misericordioso y compasivo con nosotras. ¿Cómo podemos no ser compasivas y misericordiosas hacia los que están en necesidad? Alcanzar a los necesitados en el nombre de Jesús, es una manera poderosa de expresar el amor de Dios y la gracia salvadora de Cristo. Cuando hacemos eso, lo exhibimos a un mundo necesitado que observa.

Carmen: ¿Cómo quiere Dios que respondas al mensaje de hoy? Espero que tomes un tiempo para preguntarte.

Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha mostrado cómo vivir un punto importante del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Este nos dice que una mujer verdadera “Refleja el corazón de Dios hacia los pobres, enfermos, oprimidos, las viudas, los huérfanos y los que están en prisión; ministrándoles a sus necesidades físicas y espirituales en el nombre de Cristo.”

Para leer el documento completo y añadir tu nombre al mismo, visita avivanuestroscorazones.com. Mujeres de muchos países alrededor del mundo lo han firmado, incluso mujeres de países que son hostiles a este mensaje.

 

Bueno, puede que escuches mucho acerca de avivamiento. ¿Cómo lo defines? Nancy te va ayudar a comprender qué realmente es un avivamiento. Eso será mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1 http://thegathering.com/gws/media/_pdf/N-2010-Spring-No%20Greater%20Love-24.pdf

2 Wikipedia & David Platt, Radical message series #1.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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