Podcast Aviva Nuestros Corazones

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Libro de Barbara Rainey (disponible solo en ingles) Letters to My Daughters: The Art of Being A wife

Carmen Espaillat: ¿Estás enfrentado una situación dolorosa en este momento de tu vida? Bárbara Rainey te recuerda que tienes esperanza cuando le confías tu vida al Señor.

Bárbara Rainey: ¡Nada hay imposible para Dios! Por lo tanto, mi matrimonio no es imposible, mi situación no es imposible. El corazón de esta persona no es demasiado duro, el mío no es demasiado duro. Dios es lo suficientemente grande si esperamos y lo dejamos, y lo invitamos. ¡Él puede hacer milagros!

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Qué alegría es para mí tener hoy a Bárbara Rainey con nosotras en Aviva Nuestros Corazones. Ella ha estado con nosotras anteriormente y quizás has escuchado algún programa con Bárbara. A mi tambien me encanta escucharla.

Me encantan los nuevos recursos que ella ha creado, sus escritos y su ministerio. Ella ha sido mi amiga por mucho tiempo, junto con su esposo, Dennis. Juntos son los cofundadores de FamilyLife Today (Vida en familia hoy), y Vida en familia tuvo mucho que ver con el nacimiento de Aviva Nuestros Corazones.

De hecho, los primeros años grababamos en los estudios de FamilyLife en Little Rock, Arkansas. Así que, Bárbara y Dennis han sido amigos míos, y estoy encantada de que la escuches a ella misma hoy hablar sobre un nuevo libro, que creo Bárbara, es mi favorito, hasta ahora.

¡Has escrito muchos libros que son excelentes! Vamos a tener hoy una gran conversación sobre este libro. Quiero decirles que el libro trata sobre el matrimonio, y soy toda oídos, ya que he estado casada por un poco más de dos años ahora. Estoy muy agradecida por lo útil y práctico que es.
Gracias por acompañarnos Bárbara. Cuéntanos un poco sobre tu familia (para aquellas que quizás no te conocen muy bien). Quiero que tengan una idea de quién eres y por qué tu etapa de vida te permite escribir este libro sobre el matrimonio.

Bárbara: Hola Nancy, gracias por esas hermosas palabras y muy honrada de estar en este día aquí compartiendo con ustedes. Te cuento que Dennis y yo hemos estado casados durante cuarenta y cinco años, y tenemos seis hijos. Cinco de ellos están casados, y de esos cinco hijos tenemos veintidós nietos. Cada vez que digo eso, me sorprende tanto. Me deja sin aliento, porque pienso, ¿cómo sucedió eso?

Sucedió tan rápido. ¡Es increíble!

Nancy: Así es. Solo quiero saber, si te pidiera que me dijeras todos sus nombres, con sus segundos nombres, ¿crees que podrías recordar los segundos nombres de todos?

Bárbara:¡No, creo que no! Sería un desafío. Tendría que pensar muy cuidadosamente para asegurarme de que tengo todos los primeros nombres correctos y en orden.

Nancy: Veintidós. ¡Eso es increíble! ¿Y tal vez algunos más en algún tiempo?

Bárbara: Oh, eso creo. No creo que hayamos terminado con veintidós.

Nancy: Guau. Esa es una gran herencia, ¡que bendición!

Bárbara: Sí, realmente es así. Es muy divertido. Es difícil de mantener... me olvido de muchos cumpleaños. No sé lo que les gusta y lo que no les gusta, porque son tantos que no puedo seguirles el ritmo. Pero es divertido.

Nancy: Y tú y Dennis los visitan de vez en cuando. Sé que hiciste un viaje no hace mucho e hiciste un recorrido para ver a los nietos. ¡Qué viaje por carretera tuvo que haber sido!

Bárbara: Sí, otro desafío porque la mayoría de nuestros hijos viven lejos, por lo que tenemos que hacer esfuerzos intencionales para ir a verlos y pasar tiempo con ellos, se necesita una buena planificación.

Nancy: Bueno Bárbara, escribiste un libro sobre el matrimonio, y creo que este debe ser un enfoque de tu trabajo de toda la vida, tu magnum opus. Es un libro hermoso titulado, Letters to My Daughters: The Art of Being A wife (Cartas a mis hijas: El arte de ser esposa, disponible por ahora solo en inglés). Es un libro de cubierta dura. Es precioso, de principio a fin, por dentro y por fuera.

No podía dejar de leerlo. De hecho, aquí tengo la copia que he estado leyendo en los últimos días. Tengo todas estas pequeñas notas atravesadas, cosas que quería recordar, marcar o anotar. Mi copia está ahora muy rayada.

Hay tanta sabiduría, percepción y es tan práctico. Es además muy honesto. Bárbara, quiero agradecerte una vez más por estar dispuesta a compartir... y Dennis, supongo que también tuvo que estar dispuesto a compartir su propia vida, de su propio matrimonio.

Bárbara: Sí, claro, él lo estuvo.

Nancy: Dennis utilizó la palabra «crudo» en una conversación que tuvimos. Creo que hay momentos en los que lees esto y piensas: ¡Ellos pueden identificarse con las personas que están leyendo este libro! Este no es un matrimonio perfecto. Es una travesía, como lo es para todas nosotras.

Pero otra idea que tuve al leer este libro, fue: Esto no solo es útil, sino que está lleno de esperanza. Tiene mucha esperanza para cualquier matrimonio, sin importar dónde esté. ¡Así que gracias! Qué regalo es este para las mujeres y para el cuerpo de Cristo.
No solo será un regalo para las mujeres, sino que será un regalo también para sus esposos, sus hijos y sus nietos.

Sobre el contenido de este libro es que estaremos hablando en los próximos días. Este libro vale mucho. Es un tesoro. Es una joya. Espero que muchas de nuestras oyentes, o cada mujer que algún día espera casarse obtenga una copia de este libro. No lo digo frecuentemente, pero lo digo sobre este libro.

Bárbara, gracias por escribirlo. Has estado trabajando en este libro durante varios años.

Bárbara: Así es Nancy, este libro ha tardado mucho tiempo en completarse. Comencé a pensar en él hace mucho tiempo, sintiendo que había una necesidad de un libro para la mujer sobre la tarea de ser esposa.

En realidad las semillas fueron plantadas en el 2001 (a pesar de que había estado pensando él desde antes). Nuestros dos hijos varones se comprometieron con sus novias y se casaron el mismo verano, en el verano del 2001. En la boda del primero, la prometida de mi segundo hijo me pidió, «¿me compartirías algunas cosas acerca de cómo ser esposa?»

Pensé, ¡oh wao! Me sentí muy honrada. Me sorprendió que tuviera el valor de preguntarme. Ella ni siquiera me conocía realmente en ese tiempo. Ella vivía a dos estados de distancia, así que no era como que podía llamarla y salíamos a tomar un café.

Pero estaba tan emocionada de que ella abriera la puerta un poco para tener una relación conmigo y pensé: «¡Voy a atravesar esa puerta!». La manera más fácil de hacerlo fue comenzar a escribir por correo electrónico, algunas cartas que contaban historias sobre lo que había aprendido en mis años de ser esposa.

Estas no son teorías. Estas no son, «aquí hay diez cosas que puedes hacer». Estas son lecciones de vida que aprendí durante varias décadas, hasta el momento.

Nancy: ¿Y cuánto hubieras deseado haber tenido una mujer que hablara a tu vida cuando eras una esposa joven?

Bárbara: Sí, y ese ánimo de, «sí, está bien, será difícil, todas enfrentan momentos difíciles» y cómo superar ese tipo de cosas. Se trata menos de «aquí hay diez cosas que hacer» o «cinco cosas que hacer» y (se frota las palmas de las manos) «¡Listo!».

Se trata más bien de unas palabras de aliento: «Estas son algunas de las cosas que enfrenté, y así es como las superé y cómo Dios me sostuvo en esos momentos, y Él también lo puede hacer por ti».

Nancy: Entonces, lo titulaste Letters to My Daughters (Cartas a mis hijas). Tienes hijas y nueras. Cuéntanos un poco sobre el formato del libro y cómo llegaste ahí.

Bárbara: Empecé en el 2001 escribiendo estos correos a mis hijas. Solo quería que se mantuviera en formato de carta, porque no quería dar la impresión de estar predicandoles o enseñándoles. Quería que pareciera que estaba escribiendo literalmente a mis hijas, o a unas amigas, una carta.

Dediqué el libro a mis hijas, pero también a un montón de sus amigas que estaban por casarse o ya estaban casadas... y luego, amigas que tengo que tienen su edad también. Entonces, quería que pareciera que estábamos sentadas tomando una taza de café, mientras compartía mis historias con ellas, no como una charla o un sermón o algo así. Entonces, las cartas me ayudaron a mantenerlo en forma de conversación.

Nancy: Y realmente lo es. Sientes que estás sentada escuchando a una amiga. Mientras leía este libro, sentí como si estuviéramos sentadas, y si tenía algunas preguntas, ya que estoy en estos primeros años de matrimonio, sentí que podrías enseñarme.
Muchas de las cosas de las que tú hablas son cosas que la mayoría de nosotras que hemos escuchado sobre el evangelio y las Escrituras durante un período de tiempo, probablemente no van a ser completamente nuevas, pero son cosas que cuando estás descubriendo cómo aplicarlas en el laboratorio de la vida, a veces se ven diferente.

Bárbara: Sí lo es. Y realmente, Dios es quien creó el matrimonio. Lo sabemos, ¿verdad? Pero a veces creemos que nosotras somos las que tenemos que hacer que funcione. Olvidamos que no solo Él lo creó, sino que también es Él quien lo hace funcionar.

Hablas de los principios de las Escrituras y cómo se aplican en el matrimonio. Se trata de cómo Dios quiere que tomemos lo que sabemos acerca de Él, y lo que es verdad acerca de nosotras en nuestra relación con Él, y lo ejercitemos en nuestros matrimonios, día tras día, año tras año.

Nancy: Si tuvieras que dar lo que llamamos una «conversación rápida, como si fuera una conversación con alguien que te encuentras en el elevador»... Estás subiendo al primer piso y alguien te dice:

«Dime a qué te dedicas...»

Y tú le dices: «Soy escritora».

«¿Qué has escrito?».

«Bueno, acabo de escribir un libro llamado (Letters to My Daughters) Cartas a mis hijas».

Digamos que tenemos desde aquí, el primer piso, hasta el quinto piso en el elevador, dime de qué se trata el libro. ¿Cuál sería tu respuesta sobre este libro?

Bárbara: Esa es una gran pregunta. ¡Probablemente debería preparar algunas de esas!

Nancy: Anoche nos hiciste una excelente durante la cena.

Bárbara: ¿Te gustó?

Nancy: Cuando te preguntamos qué era lo más impactante del libro.

Bárbara: Bueno, diré (y tal vez no lo diga como lo dije anoche) que quiero elevar nuestra visión de nuevo. Quiero que las mujeres vean que el matrimonio es santo, el matrimonio es bueno y que Dios tiene algo hermoso que Él quiere obrar en nuestras vidas en el matrimonio.

Dios es el Artista Divino, y Él nos ha dado un lienzo en el matrimonio. Le ha dado a mi esposo algunos pinceles y a mí algunos pinceles, y Él quiere que creemos algo en nuestro matrimonio que refleje algo de Él ante el mundo que está observando.

Realmente creo que cada matrimonio, en su singularidad, tiene un mensaje distinto que contar, alguna faceta de quién Dios que solo nosotros podemos mostrar. Por eso quiero levantar nuestra visión, levantar nuestros ojos y ayudarnos a ver que es algo hermoso, porque hemos estado tan rodeadas –y todavía lo estamos– por el divorcio y por matrimonios que han fracasado, ¡y es triste! Hace que todas nosotras menospreciemos el matrimonio. Quiero elevar la visión del matrimonio y ayudarnos a tenerlo en alta estima de nuevo. Quiero ayudar a las mujeres a decir: «Vale la pena luchar por esto, vale la pena permanecer ahí. Valen la pena las estaciones de invierno para llegar a la primavera otra vez».
Así que, mi esperanza es que este libro aliente y fortalezca los matrimonios en todo el mundo, que lleguen a decir: «¡Vale la pena luchar por esto!»

Nancy: Amén, y sin duda, hay algunas escuchando hoy, que están en una temporada de invierno. Están pensando, ¿qué si somos dos pinceles diferentes? ¡Hemos hecho un lío de este lienzo! Esto es desastroso; esto parece no tener esperanza. Esta no es una obra maestra.
¿Podrías darnos unas palabras de esperanza para esos corazones al comienzo de esta conversación, que les dé una razón para querer seguir escuchando y luchando por su matrimonio?

Bárbara: Bueno, recuerdo esas temporadas en nuestro matrimonio. Recuerdo muchas veces cuando se sentía oscuro, sombrío y demasiado difícil, y me parecía, «no sé si tengo lo que se necesita para pasar esta temporada. No sé cómo superar este tiempo».
Y sin embargo, elegí en esos momentos creer que Dios era lo suficientemente grande, y Él era suficiente, y Él nos iba a dar lo que necesitábamos para superarlo. Debo decirles que uno de mis versículos favoritos, que he citado durante décadas en nuestras conferencias matrimoniales Weekend To Remember (Fin de semana para recordar), es Lucas 1:37.

Es aquí cuando Gabriel vino a hablar con María y le dice que ella será la madre de Jesús. Y él le dijo: «nada hay imposible para Dios». Y me aferré a eso en muchas temporadas en nuestro matrimonio, y no solo en situaciones de matrimonio y circunstancias matrimoniales, sino también con nuestros hijos.

Hubo muchas veces con nuestros hijos, criando a nuestros hijos, que sentí que era imposible. No estaba segura de qué hacer. No estaba segura de cómo sobreviviríamos, cómo podríamos superar esto o aquello en ese momento en particular. Y este versículo fue una roca para mí, fue un ancla para mí en muchas circunstancias de la vida: «Nada hay imposible para Dios».

Por lo tanto, mi matrimonio no es imposible, mi situación no es imposible, el corazón de esta persona no es demasiado duro, el mío no es demasiado duro. Dios es lo suficientemente grande, si esperamos y lo dejamos y lo invitamos, ¡Él puede hacer milagros!
¿Verdad que todas queremos ver milagros? Bueno, Él hará milagros si lo invitamos y esperamos a que Él obre. Pienso que somos demasiado impacientes. Pienso que somos muy prontas para renunciar y rendirnos y decir: «Bueno, Dios no hizo nada... así que... ¡ya no más!»

Y quiero alentar a las mujeres a no hacer eso, a no darse por vencidas, porque Dios obrará si solo confiamos en Él y le pedimos y le invitamos a entrar. Él nos dará lo que necesitamos, Su voluntad se hará en nuestras vidas, aunque sea muy diferente a lo que nosotras estamos esperando.

Nancy: Quiero tomar un momento y detenernos y concentrarnos en ese pensamiento: «¡Nada es imposible para Dios!» Quiero que pienses en la situación más imposible que se relaciona con tu familia. Puede ser un matrimonio, puede ser un hijo, puede ser algo con familiares o consuegros, lo que sea.

Solo piensa en esa situación. Te vino directamente a la mente, sé que Dios la trae a la mente. Y luego quiero que repitas conmigo, simplemente afirma esa frase de la Palabra de Dios: «Nada es imposible para Dios»

Y es posible que estés escuchando esta transmisión en tu automóvil o mientras estás haciendo ejercicio, quizás corriendo, (es posible que estés escuchando el podcast). Quiero que te unas a nosotras y digas en voz alta: «Nada es imposible para Dios».

Y sabes, este puede ser un versículo al que te aferras, al que te anclas y lo llevas a lo largo de este día y en los días venideros, comienza a afirmar la verdad de la Palabra de Dios. «Nada», aún esto. «¡Nada es imposible para Dios!»

Y encontrarás que, al aconsejar tu corazón de acuerdo con la verdad de la Palabra de Dios, esa verdad toma el control y las emociones, los sentimientos, se vuelven siervos de la verdad. Nada es imposible para Dios. Y Bárbara, capté ese mensaje bien claro mientras leía tu libro, porque lo repetiste una y otra vez.

Bárbara: Lo hice. Lo menciono mucho. Una de las cosas que me encanta de ese versículo es que Dios, en Su bondad y Su gracia, no lo dijo una sola vez. Lo dijo de ocho maneras diferentes y enumero los ocho versículos cerca del final del libro.

No es solo que nada es imposible para Dios, ¡sino que nada es demasiado difícil! Él lo dice de diferentes maneras. Me encanta que Su cuidado de nosotros es tan grande que nos da ese mensaje de diferentes maneras y nos lo repite en diferentes momentos.
Esos ocho versículos están enumerados allí, porque necesito cada uno de ellos en mi vida, y sé que tú también.

Nancy: Y lo necesitamos en diferentes temporadas de la vida, porque tal vez Dios te ha llevado a través de un momento difícil y luego entras a otro, y ya no puedes ver bien. Piensas, no estaba lista para esto. No esperaba esto.

¿Y no es eso lo que sucede en el matrimonio? Hay expectativas que se construyen en nuestra cultura tipo «Disney», y la vida no es como las expectativas, por lo que nos decepcionamos, nos desilusionamos y nos frustramos. «No pensé que...» Esa es la realidad de lo que estamos viviendo, y aquí es donde tenemos que levantar la vista y decir: «Nada es demasiado difícil para Dios».

Es aprender a llamar a Dios en esta relación, no solo cuando es bella y floreciente, y parece una obra maestra, sino aprender a introducir a Dios cuando parece un desastre, o parece desconcertante o no puedes ver la respuesta.

Y lo que estamos hablando en relación con el matrimonio se aplica a todas las áreas en las que estamos caminando. Sé que tenemos mujeres solteras escuchándonos en nuestra audiencia, para quienes la imposibilidad parece ser el estar lidiando con la temporada de soltería.

«¡Nada es demasiado difícil para Dios! ¡Nada es imposible para Dios!» Lo que sea que eso signifique, lo glorificará y hará una obra maestra de tu vida. De eso se trata. Y a veces la obra maestra que está haciendo no solo es solucionar nuestros problemas, sino que Él nos está transformando.

Hablaste de eso Bárbara, en muchas épocas diferentes de tu vida. Hablaste sobre cómo, en tu matrimonio, Dios ha usado la presión y los problemas para cambiarte.

Bárbara: Él lo hace. Creo que uno de los propósitos de Dios en el matrimonio es cambiar nuestras vidas. Debo decir que soy una persona muy diferente a la que era cuando nos casamos hace cuarenta y cinco años. Yo era muy, muy tímida. Era muy callada.

Tuve muchos problemas de mi pasado y de mi trasfondo que tomó a Dios años obrando en mi vida, lentamente, uno por uno. Creo que Dios quiere hacer eso con ambos cónyuges en el matrimonio. Hay mucha sanidad, hay mucha transformación, que Él quiere lograr, y el matrimonio es una de sus herramientas favoritas para hacerlo.

Así que creo que los propósitos de Dios se logran en nuestras vidas porque el matrimonio se trata de redención y Dios redime. Él obra. Él hace lo que mejor hace, que es redimir, restaurar y transformar, y lo hace en el contexto de una relación matrimonial.

Nancy: Y lo está usando como una de Sus herramientas para santificarnos, para hacernos santas, para hacernos como Jesús. Se trata de algo a largo plazo y más importante y magnífico aún que simplemente superar la crisis inmediata.

Bárbara: Sí. Yo cuento una historia en mi libro. Piensa en la guerra en Afganistán e Irak, hace años. Quizás estás familiarizada con el término «corresponsal de prensa asignado» (periodistas asignados). ¿Recuerdas ese término? Lo que eso significa es que el ejército permitió que los reporteros acompañaran y se integraran con un grupo particular de soldados.
Ese reportero viajaba con ellos, tomaba fotografías, entrevistaba y luego escribía una historia. Creo que el matrimonio es así. Creo que Dios ha «asignado» el matrimonio en todas las culturas alrededor del mundo para ser testigo de Él, ser reflejo de Él, ser una representación de quién es Dios; primero que nada para tu familia, pero también para tu vecindario, tu comunidad, tu familia extendida y para esa cultura. Así que cuando pienso en el mundo y pienso en el matrimonio, Dios tiene matrimonios en China, los tiene en Iraq, en África y en lugares de América del Sur y a través de toda América del Norte.

Nancy: ...y en Little Rock, y en Niles, en Michigan, y en muchos lugares de América Latina.

Bárbara: Exactamente. Dios creó el matrimonio para reflejar quién es Él. La Escritura dice que el matrimonio es una imagen de Cristo y de la iglesia, hay algo mucho más grande, más grandioso y mucho más glorioso en juego, que nuestra felicidad personal.

Dios quiere usar nuestros matrimonios para mostrarse a Sí mismo a las personas que están en los lugares donde Él nos ha colocado. Entonces, sí, estoy totalmente de acuerdo. Nuestros matrimonios tienen un propósito mucho más elevado y una vocación mucho más elevada que solo nuestra felicidad y que solo producir algunos niños y simplemente ir por la vida.

Nancy: Interesante, vi otra idea en tu libro y es que a medida que tú y Dennis han trabajado, han arado, han perseverado a través de algunos de esos momentos difíciles y encontraron la gracia de Dios, se humillaron y aprendieron, ustedes han crecido y han luchado a través de esos tiempos difíciles y lo que aprendí de eso, es que ahora, luego de cuarenta y cinco años de matrimonio, Dios los ha puesto en un lugar apacible, dulce. Aún tienen desafíos que enfrentar, pero ha valido la pena. Están experimentando una alegría y una felicidad que tal vez nunca anticiparon cuando eran un matrimonio joven.

Bárbara: Bueno, en realidad, tendría que decir que sí lo anticipamos. Creo que todas nosotras, cuando nos casamos, anhelamos la comodidad de estar con otra persona que «nos entiende». Nos sentimos aceptadas. Todas anhelamos eso, ¿verdad? Queremos que alguien nos conozca y aun así nos acepte. Nuestro temor es que alguien nos conozca y luego nos rechace, pero nuestra esperanza en el matrimonio es que podamos ser conocidas, aceptadas y amadas por lo que somos.

Pienso que para eso nos casamos todas en primer lugar. Lo que nos sorprende es que lleva mucho tiempo llegar ahí. Inicialmente lo sentimos, al principio es bueno, pero toma mucho tiempo que eso se vuelva la norma en la relación porque te estás enfrentando con el pecado, con diferencias, con diferentes preferencias, y todas esas cosas en las que tienen que hacerse ajustes.

Entonces, sí, ahora estamos en una etapa dulce en nuestro matrimonio. Como dijiste, no es sin dificultades, pero estamos en un lugar en el que nos conocemos muy bien y porque hemos superado muchos desafíos y muchas dificultades, es que ahora tenemos ese nivel de comodidad para el cual nos casamos, que anhelábamos al principio y que ahora está presente.

Estamos en la etapa del matrimonio donde «terminamos las oraciones el uno por el otro». A veces eso no es divertido, porque decimos, «oh, sí, yo ya sabía eso». Pero la mayoría de las veces es bueno, porque nos conocemos tan bien que existe ese nivel de comodidad que creo que todas anhelamos.

Nancy: Así que hay una felicidad, una dulzura que viene de haber persistido y perseverado, y quizás de haber soportado en los lugares difíciles a largo plazo. Y piensas en cuántos matrimonios nunca llegan allí porque no tienen al Señor trayéndoles Su gracia al matrimonio, o porque no aguantan lo suficiente como para pasar el momento duro y llegar al lugar dulce.

Bárbara: Honestamente, me entristece mucho que las personas se pierdan el gozo de la redención de Dios en sus vidas. Y cuando piensas en todos los divorcios que todas conocemos, todas conocemos muchas personas que se han divorciado, ya sea que las conozcamos personalmente y de cerca (familiares), o acabamos de verlo. Eso nos impacta. Nos impacta a todas. Me entristece cuando pienso en cuántas personas se dan por vencidas demasiado pronto, demasiado pronto. Y no pueden probar esa dulce fruta.

Si piensas en un roble, lleva años, y años –décadas– para que un roble se convierta en ese árbol grande y glorioso que Dios creó. Lo mismo para la fruta: lleva mucho tiempo que la fruta aparezca, crezca y se desarrolle. Lo mismo con vinos finos: deben envejecer por años y años. Si cortas uno de esos procesos, te pierdes lo que Dios quería que fuera. El matrimonio es igual. Demasiados lo están cortando, abortando; demasiados se están rindiendo y abandonando demasiado pronto; demasiados no están aguantando y soportando.

«Soportar» no es una palabra muy divertida. No nos gusta esa palabra. Pero Dios habla sobre soportar, Él habla de ello en Santiago, y nos dice que debemos soportar porque hay fruto en soportar hasta el final.

Nancy: Y espero que esto ya te esté dando esperanzas, mientras comenzamos esta serie, mientras piensas en ese tiempo difícil en tu vida, esa relación difícil, donde está tu matrimonio en este momento

Tal vez, como yo, has estado casada por poco tiempo, o tal vez has estado casada durante décadas, y te estás preguntando, ¿hacia dónde nos dirigimos? ¿Cómo vamos a lidiar con esto? ¿Cómo lidiamos con estos desafíos?

Tal vez estés en un lugar muy difícil en este momento, y espero que lo que estés escuchando sea: «No hay nada demasiado difícil para Dios. Nada es imposible para Dios». Espero que tu corazón se anime a persistir allí, a soportar, a aguantar.

Espero que sepas que a lo largo del camino hay algunos recursos, hay algunas herramientas. Hay herramientas que Dios nos da en Su Palabra que ayudarán a formar el camino para que ese matrimonio se convierta en un hermoso roble, una obra maestra, la obra de arte que Dios quería.

Quiero que te unas a nosotras para el resto de esta conversación con Bárbara, mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones

El libro en que se basa esta serie es un hermoso libro de Bárbara Rainey, y quiero que todas las mujeres casadas, o todas las mujeres que piensan alguna vez casarse, puedan escuchar esta serie. Así que asegúrate de unirte a nosotras mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Has estado escuchando de Nancy DeMoss de Wolgemuth en conversación con Bárbara Rainey. Esta conversación se basa en un libro escrito por Bárbara titulado, «Cartas a mis hijas: El arte de ser esposa» (disponible en inglés).

Antes de concluir este programa, Nancy le pidió al esposo de Bárbara, Dennis, que nos dijera cómo es Bárbara en realidad, detrás de escena. Escucha su respuesta:

Dennis Rainey: Hay mucho más detrás de la mujer de lo que verás aquí. Me gusta decir de Bárbara que donde quiera que ella va, hace que las cosas sean hermosas, tanto en términos de arte como de cosas bellas en general, pero también en términos de la verdad. Ella es estudiante de teología y lo ha sido durante toda nuestra vida conyugal, y es muy buena al momento de razonar y de usar el pensamiento crítico. Ella ha sido una gran amiga y esposa.

Carmen: Cuando una pareja está saliendo, está en etapa de cortejo, las diferencias entre ellos pueden parecerles fascinantes, pero una vez que contraen matrimonio, esas diferencias pueden separarles el uno del otro. Mañana, Bárbara Rainey te mostrará qué hacer cuando descubres cuán diferentes son tú y tu esposo. Te esperamos para ese próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Abrazando el diseño de Dios para nuestras vidas, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Nada Es Imposible, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez. Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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