Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cómo guardar tu corazón

Annamarie Sauter: Al mismo tiempo en que Carolyn McCulley estaba enfrentado sus propios retos de estar soltera, otras mujeres solteras de su iglesia venían donde ella a pedirle consejos, confiando en que ella sería una persona sólida en esta área. Durante todo este tiempo había un versículo de las Escrituras que siempre venía a su mente.

Carolyn McCulley: "Que tu gentileza sea conocida por todos". Siempre había alguien llamando a mi puerta (tun-tun-tun). "¿Carolyn, me puedes ayudar?". Yo quería dar media vuelta y decir "¡¿Qué?!" Pero no podía hacer esto, y les decía: "Sí, ¿Cómo puedo ayudarte?

Annamarie: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora del libro" Mentiras que las mujeres creen" Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer escuchamos la primera parte de la charla que mi amiga, Carolyn McCulley, dictó en la Conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace cuatro años, en Dallas, Fort. Worth. Carolyn es la autora del libro llamado " Did I Kiss Marriage Goodbye?" (¿Le dije adiós al matrimonio?, está disponible en inglés. Hoy ella estará contrastando la definición popular del amor a la luz de la definición bíblica.

Debemos tomar en cuenta que en esta charla, Carolyn se está dirigiendo a mujeres solteras. Pero les aseguro que las mujeres casadas también serán retadas ya que todas nosotras hemos sido impactadas por el concepto que tiene el mundo sobre lo que es el amor. Cada una de nosotras, no importa si estamos casadas o somos solteras, necesitamos abrazar la definición bíblica que nos da Dios sobre el amor.

Carolyn comienza con el consejo de Proverbios capítulo 4:

"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida".

Carolyn: Con todo este desorden y con esta idea de que debemos guardar nuestro corazón, no debemos estar cortejando en nuestras mentes, o debemos tener una perspectiva más concreta en nuestras relaciones. Es fácil pensar en el amor en términos de medir nuestros afectos y dividirlos entre las personas. ¿Alguna vez has visto a un niño compartir algo contigo? Ellos cortan el pedacito más pequeño que pueden y te dicen "aquí tienes". "Wow, qué generoso de tu parte; ¡gracias!".

Es así como a veces nos sentimos al guardar nuestros corazones. "Aquí tienes, un pedacito de mis afectos, el resto lo dejaré bien guardado detrás de esta fortaleza". Pero esta tampoco es la idea bíblica. Permítanme introducirles el concepto bíblico y para esto quiero pedirles que cierren sus ojos mientras les leo un pasaje que probablemente han escuchado en otros contextos, pero quiero que lo escuchen los más cercano posible al contexto original en que Pablo lo escribió.

Quiero que piensen en alguien en su iglesia con quien están teniendo problemas en estos momentos. Quizás sea una amistad que se ha tornado problemática, o alguien en quien estás interesada pero que no te corresponde; o quizás alguien que ha roto su relación contigo. Piensa en algún lugar donde te han lastimado. Ahora escuchemos el estándar más alto acerca de nuestros afectos.

"El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser". Primera de Corintios 13 del 4-8

Pueden abrir los ojos. El apóstol Pablo le escribió este pasaje a un grupo que estaba fraccionado en la iglesia de Corinto, estos hermanos estaban ocupados en causar divisiones y en crear nuevas alianzas basadas en el éxito material, en las posiciones sociales, o en las profesiones; ellos excluían ciertas personas de sus ágapes; unos se emborrachaban mientras otros observaban sin comer o beber nada. Imagínense en este contexto de egoísmo recibir una carta que habla del amor en los términos de paciencia, de bondad y de ser gentiles.

Este pasaje lo escuchamos muchas veces en bodas, y claro que se aplica al contexto de las bodas, eso es obvio, pero yo quiero traerlo al contexto de la iglesia local para que veamos este pasaje a la luz de nuestras relaciones personales con nuestros amigos, de nuestras relaciones con los demás hombres y de las relaciones que esperamos tener en un futuro; pensemos en las relaciones que han sido rotas y en nuestras relaciones con personas que nos han herido; debemos tener en cuenta que en todas estas relaciones Dios nos dice "el amor nunca dejar de ser". Esta es la medida del amor a la cual debemos aspirar.

Nuestra cultura tiende a terminar las cosas rápidamente; "corta con eso, termina esa relación, rompe con eso". Yo no estoy diciendo que a veces el terminar con una relación no sea lo más apropiado en un momento determinado, pero el contexto general es que el amor nunca deja de ser, porque el amor de nuestro Salvador por nosotros nunca deja de ser.

Entonces me puse a pensar en todos estos años que pasé esperando por una relación que no llegaba y al considerar las relaciones que no se llegaron a materializar, pensé en el hecho de que con cada uno de estos hombres, quienes eran verdaderamente redimidos por el Señor, yo estaba unida para siempre por medio de la cruz.

Puede que en estos momentos yo diga, "no me hables a mí". Pero esta sería una conducta egoísta de mi parte, porque el Señor ha redimido a este hombre al igual que a mí. Para siempre estaremos juntos regocijándonos alrededor del Cordero en los cielos, lo que significa que estas relaciones nunca dejarán de ser.

Es importante que recordemos esto; aun cuando el Señor nos provea de un esposo que se mantenga fiel a nosotras hasta el final de nuestras vidas, nuestro trabajo es servir a este esposo, a este regalo del Señor, de tal manera que si en algún momento tengamos que devolvérselo al Señor podamos decirle: "Por medio de tu gracia, y para tu gloria, he tratado de presentarte a alguien a quien mi pecado no ha dañado, a alguien a quien mis palabras y mi amor han edificado. Aquí te lo devuelvo".

Yo sé que en la cultura de nuestras iglesias tendemos a exaltar la idea del matrimonio ya que la sociedad que nos rodea denigra este concepto, pero a veces hacemos del matrimonio y de la familia un ídolo, aun dentro de nuestras propias Iglesias. La meta se convierte en tener un buen matrimonio y una buena familia. Deseamos tener buenos matrimonios y buenas familias, no me mal entiendan, pero esta no debe ser nuestra meta final, porque estas cosas son pasajeras. Todas estas relaciones que tenemos dentro de la iglesia y dentro de nuestras familias continuarán por toda la eternidad. Por esto la idea de cuidar de los regalos temporales de esta vida es que podamos glorificar a Dios a través de ellos.

Aun en los buenos matrimonios no es algo extraño llegar a convertirse en aquellos que dicen: "yo tengo un buen matrimonio, una buena familia y nos sentamos todos juntos para vernos bien bonitos". Dios nos ha dado este tipo de relaciones para que seamos un retrato de las cualidades redentoras a un mundo que nos está observando. Esto también se aplica cuando no lo somos. Cuando fallamos, cuando peleamos los unos con los otros, cuando somos cualquier cosa menos amorosos, pero reconocemos nuestra propia pecaminosidad y confesamos nuestros pecados frente a aquellos que nos están observando, que son afectados por nuestros pecados y les pedimos perdón.

Si de verdad quieres tener un efecto en los no creyentes, humíllate a ti misma. Un incrédulo puede ver claramente tu pecado, aun mejor que tú misma, pero el mundo que nos está observando no está acostumbrado a escuchar a las personas decir: "Lo siento, fui egoísta, por favor perdóname". Tendrás un mayor efecto en las personas que te rodean si eres una persona humilde.

Ahora, regresando al pasaje de 1era Corintios, Don Carson, en su comentario Showing the Spirit (Mostrando el Espiritu Santo), amplía este punto diciendo:

El amor no solo no busca lo suyo, sino que está preparado para entregar lo que es suyo a los demás. En las relaciones personales, el amor no se aíra fácilmente; esto es, no es quisquilloso, no tiene un carácter abrasador escondido debajo de una fachada respetable, solamente esperando ser ofendido, de una forma real o imaginaria, para resurgir lleno de resentimiento.

El amor cristiano siempre soporta (posiblemente lo soporta todo). Siempre confía, no es que sea ingenuo, pero prefiere ser generoso y receptivo al aceptar, en vez de ser suspicaz y cínico. Este amor espera lo mejor, aun cuando sea decepcionado repetidamente por abuso personal; siempre confía, siempre está dispuesto a dar una segunda oportunidad y a perdonar hasta setenta veces siete.

Es un amor que persevera. Aun cuando la evidencia indica lo contrario, es un amor que espera lo mejor. Aun cuando la confianza es repetidamente traicionada, es un amor que espera valientemente.

Hay algo que quiero aclarar en este punto, y pienso que puedo hacer la aclaración a nombre del Dr. Carson, también. Él no está diciendo que debemos soportar el pecado del abuso. Definitivamente esto es algo que debemos confrontar. Lo que él está diciendo es que el Evangelio nos permite mirar el propósito redentor y que esto puede ser una realidad aun en aquellos que abusan de otros. Ellos no están fuera del alcance de Dios.

Entonces, volviendo al tema de guardar nuestro corazón. ¿Saben que esta frase se encuentra dos veces en la Escritura? La encontré otra vez en la NIV en Proverbios 4 del 20-23.

"Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él manan los manantiales de vida".

En este contexto vemos el corazón como un manantial, como una fuente de la cual brotan las cosas que afectan nuestra vida y la vida de los demás. Este punto se amplía en Mateo 15 cuando Jesús le habla a sus discípulos y a los fariseos que se acercaron a él a preguntarle sobre el lavamiento de las manos. Él les dice: ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre" (vs. 17-20).

Lo que Jesús nos está diciendo aquí es, "Guarda tu corazón de los resultados del pecado, porque aquellas cosas que guardas en tu corazón salen y contaminan a los demás". El principio bíblico tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento es el mismo, "aquellas cosas que guardas en tu corazón, aquellas cosas que se anidan en tus pensamientos, aquellas cosas que guardas en términos de cómo juzgas a los demás y a Dios, saldrán en tu forma de expresarte y en tus acciones".

Guardar nuestro corazón significa guardar nuestros pensamientos de no revivir los pecados, las debilidades y las faltas de los demás, a la vez de no quejarnos constantemente por ellos. Particularmente si estás soltera ¿conoces bien esos momentos cuando el hombre en quien tienes un interés le pide a otra persona que sea su pareja? ¿Cuando sucede algo en la relación en la que te encuentras y él no actúa como tú quieres y en el momento en que tú quieres, y piensas que esto es una evidencia de que no te ama? Cada una de estas tres circunstancias es una oportunidad para mirar a lo que estás guardando en tu corazón y que te lleva a reaccionar de esta manera.

Un corazón no guardado es un corazón que no está protegido de ser contaminado con nuestro propio pecado. Es tan fácil levantarnos en la mañana y que lo primero que venga a nuestros pensamientos sea: "No puedo creer que él me haya dejado, no puedo creer que le haya pedido a otra que sea su pareja, no puedo creer… lo que sea que haya pasado que nos produzca dolor". Empiezas a meditar una y otra vez en las cosas que piensas que te son más gravosas en vez de meditar en tus propios pecados delante de Dios.

Cuando nos damos cuenta de que hemos ofendido a Dios mucho más y con más frecuencia de lo que los otros nos hayan podido ofender a nosotros, esto nos llevará a ser humildes y a tener más gracia en nuestra vida de pensamientos. No estoy diciendo que esto sea fácil, que el día en que tu novio terminó contigo vas a salir de la cama cantando y bailando: "La vida es feliz siento maripositas en el estómago". Esto no será así, será todo un proceso, un proceso de recordarnos diariamente: "Es verdad, no debo pensar y recordar estos pecados y pensamientos gravosos, repasarlos una y otra vez, como el perro que da vueltas y vueltas antes de finalmente acostarse a dormir".

Una forma de prevenir que se aniden este tipo de pensamientos en nuestros corazones y de evitar que salgan hacia los demás es recordar una y otra vez las sabias y gentiles palabras de otro hombre que también era soltero, y que en Filipenses 4: del 4-9 nos escribe uno de los pasajes más conocidos que tenemos como cristianos, de esos pasajes que adornan las obras de arte y que son citados por muchas personas. Quiero que otra vez piensen en esas palabras en el contexto de las personas con las cuales te encuentras en conflicto. El apóstol Pablo nos escribe:

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y suplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo merece elogio, en esto meditad. Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, eso practicad, y el Dios de paz estará con vosotros".

Si te sientes sola, si nadie se te ha acercado, o si alguien se te acercó y luego decidió salir con otra persona, si alguien decidió terminar su relación contigo, si alguien te ha sido infiel en una relación. Cualquiera que sea tu situación, ya sea romántica o de otra índole, aquí tienes la receta de cómo trabajar con el desaliento. El apóstol Pablo nos dice que lo primero que tenemos que hacer es: ¡Regocijarnos en el Señor!

Esto no significa que como cristianos debemos decir: "Sí, sí, la vida es dura, pero debes estar feliz, eres un cristiano". No, lo que quiere decir es: "mira bien hacia adentro". Reconoce tu dolor, pero recuerda que te ha sido otorgado un regalo increíble. No solo tus pecados han sido perdonados, sino que también se te ha otorgado la justicia de Cristo. Estarás para siempre con Él. No sufrirás el ser juzgado. Un día estarás de pie delante del Señor y de sus ropajes judiciales saldrán Sus manos que te señalarán diciendo: "Ve a mi izquierda o a mi derecha". Porque para todos aquellos que han recibido este regalo Su mano de juicio se tornará en las manos que fueron crucificadas. Él te dirá: "Ven y entra en Mi gozo".

Ahora, si esto no te lleva a detenerte y regocijarte… ¿sabes qué? Es normal, esto no siempre ocurre, a veces tienes que sacar la nariz a flote y decir: "Ok, Cristo significa más para mí que lo que este hombre pueda sentir por mí". Pero esto casi nunca nos pasa en el momento, ¿no es cierto? No, no nos ocurre, para ser honestas, todas nosotras sufrimos momentos de letargos hacia el Evangelio, lo cual es una ofensa, pero es precisamente por esto que necesitamos a nuestro Salvador.

Es precisamente en estos momentos que debemos volvernos y proponernos decir: "Ahora mismo esto me duele, me duele bastante, pero Señor, yo sé que dentro de cinco años en este mundo caído me habré olvidado de esta situación, y cuánto más en la eternidad donde estaré regocijándome contigo; por eso ayúdame ahora en mi incredulidad para poder regocijarme en tu bondad para conmigo".

"Permite que tu mansedumbre y gentileza sean evidentes a todos". Cuando te sientes dolida es fácil estar irritada, ¿no es así? Mis amigas le llaman a este estado "cuello de espátula". Es cuando nos encontramos tan tensas que parecería que nos tragamos una espátula. Nos sentimos como: "¿Qué hay? Bien, aquí" (con respuestas bien escuetas). No le pusieron este nombre porque alguien parecería haberse tragado una espátula, sino porque esta condición causa que nos sintamos y reaccionemos de ese modo.

Pasé por una etapa en mi vida donde todo el mundo quería algo de mí, siempre me encontraba contra el tiempo, y todos a mí alrededor parecían estar pasando por momentos cruciales en sus vidas, ya fuera que estuvieran atravesando por una crisis o pasando por un momento feliz. Yo sentía que tiraban de mí en todas las direcciones, pero el Señor traía constantemente a mi mente el versículo que dice "Que tu gentileza sea conocida por todos, que tu gentileza sea conocida por todos". Siempre alguien tocaba a mi puerta (tun-tun-tun). "¿Carolyn, me puedes ayudar?" Yo quería darme la vuelta y decir ¿qué? Pero no podía hacer esto, sino que les decía, claro ¿cómo puedo ayudarte?".

Exteriormente tenía que comportarme de esta forma, pero por dentro me sentía como, "¿Qué?" Yo trataba de que mi gentileza fuera evidente a todos aquellos que me buscaban. Cuando ponemos en práctica la santificación, eventualmente nuestro corazón seguirá nuestras acciones. Muchas veces tenemos que arrastrar nuestros corazones sabiendo que "en algún momento nos sentiremos bien de haberlo hecho". Por el momento solo tenemos que procurar hacer lo que es correcto. Tenemos que actuar correctamente y asumir que pronto nuestros corazones también serán movidos.

Apela a tu razón y a tu voluntad. ¿Sabes a lo que me refiero? Algunas mujeres son tan duras, no ceden ante nada. Nunca te puedes acercar a ellas y decirles: "Quizás tienes que considerar las cosas desde otro punto de vista" porque te responderán con un sonido de gato airado. Tú no quisieras ser este tipo de mujer, más bien te gustaría ser humilde y lo suficientemente flexible para que cuando alguien se te acerque puedas decir: "Déjame oír lo que tienen que decirme".

Pero existe otra etapa, la de no estar ansiosas. Por sobre todas las cosas, no especules sobre el futuro. "Él no me invitó a salir". "Nadie nunca me va a invitar a salir". "Yo no voy a ser como esta charlista". No especules sobre el futuro, tú no sabes lo que depara el futuro.

Tanto mis amigas como yo, en los tiempos de nuestras mayores tentaciones especulamos sobre las cosas, para bien o para mal, pero nos miramos mutuamente y nos decimos: "Tú no sabes nada de nada". Esto nos ayudaba bastante. En esos momentos donde estamos seguras de que Dios está en contra nuestra, de que "nunca nos permitirá tener una cita con nadie" y es ahí cuando aparece alguien de la nada ¿No te sientes humillada en esos momentos?

Aun cuando este no haya sido tu caso, hay otros a quienes les ha ocurrido así. Últimamente he visto muchas relaciones y muchos matrimonios que comienzan con personas que se sentían que por alguna razón estaban descalificadas para recibir las bendiciones del Señor. Puedo garantizarte que no importa cuáles sean las circunstancias en tu vida, cuando veas a Dios cara a cara no le vas a preguntar ¿por qué pasaba esto en mi vida?

No, te acercarás a Él y tomarás la corona que Él te ha dado, los galardones de obediencia que por medio de Su gracia Él ha hecho posibles en tu vida, Dios te recompensará por esto. Cuando te des cuenta de todo esto echarás tus coronas a sus pies y dirás: "No soy digna".

Y no lo eres. Eres un objeto de su gracia y de su misericordia. Sabiendo esto, podrás mirar a tus hermanos cuando pequen contra ti y reconocer que ellos también son objetos de Su gracia y de Su misericordia porque ellos también conocen al Señor. Esto te permitirá no estar ansiosa, te permitirá ser gentil y regocijarte en el Señor. Esto te motivará a orar, porque sabes que el Señor está en control. Podrás orar al Señor y darle las gracias porque sientes esos deseos, porque deseas algo bueno y porque confías en que Dios te proveerá de aquellas cosas que deseas.

Nancy: Carolyn McCulley ha estado ofreciendo consejos sabios a las solteras para que confíen en Dios con respecto a su futuro y a sus ansiedades. Aunque Carolyn se ha dirigido a las solteras, pienso que este mensaje es beneficioso para todas, ya que todas necesitamos confiar en Dios en nuestras vidas, sin importar nuestro estado civil o la etapa en que nos encontremos en estos momentos.

Aprecio el comentario que una de nuestras oyentes que escribió diciendo:

"Soy una soltera de 30 años, Dios está restaurando mi vida de malas decisiones que tomé en el pasado y ha utilizado este ministerio en mi proceso de restauración".

Es de mucho aliento cuando escuchamos que Dios toma nuestros esfuerzos y los utiliza para Su Gloria.

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Muchas veces el pecado viene cuando deseamos algo con demasiado fervor, aunque sea algo bueno. Carolyn McCulley nos muestra cómo evitar el pecado y cómo mantener nuestros deseos por una relación en la perspectiva correcta. Aprende cómo evitar que tu matrimonio y tu familia se conviertan en un ídolo mañana en nuestro programa aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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