Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

De Él, por Él y para Él, día 1

Annamarie Sauter: Jesús te conoce, ¿eres consciente de lo que eso significa?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Él lo sabe todo. La profundidad de la sabiduría y el conocimiento de Dios. Él conoce tu situación familiar, tus necesidades financieras, tus retos físicos. Él sabe cuáles son tus motivaciones y tus pecados, tus temores y tus inseguridades. Él conoce las mías también. Él lo sabe todo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Si tuvieras la oportunidad de tener una conversación con la persona más sabia y capaz del universo, ¿qué le preguntarías? ¿De qué te gustaría hablar?

Bueno, la tienes. Nancy te hablará de esa oportunidad que te ha sido dada a través de su mensaje titulado, «De Él, por Él y para Él». Ella enseñó este mensaje por primera vez en la conferencia True Woman del 2008, con la cual inició el movimiento Mujer Verdadera para Latinoamérica. Escuchemos.

Nancy: Tenía planificado hablar hoy sobre lo que significa ser una mujer verdadera. A medida que me preparaba, sentía que Dios me dirigía a un pasaje en el Nuevo Testamento que al verlo de forma superficial, parecería no tener relación con el tema.

Pero, mientras meditaba en este pasaje, el Señor lo trajo a mí una y otra vez. Me di cuenta de que este pasaje es el fundamento de lo que significa ser una mujer verdadera de Dios, y el fundamento para todo lo que vamos a escuchar.

Así que déjame pedirte que tomes tu Biblia si la tienes contigo. Si puedes mirarla, si hay suficiente luz donde estás para leer, quiero que busques en tu Biblia Romanos capítulo 11. En el libro de Romanos, el capítulo 11, el último párrafo empezando en el versículo 33.

Mientras vas allí, quiero hacer algo quizás valiente, y es tratar de darte una idea resumida en dos líneas del libro completo de Romanos, para que puedas tener un sentido del contexto de este pasaje.

Ahora, corriendo el riesgo de simplificar demasiado, permíteme decir solo que los primeros once capítulos de Romanos, son aquellos en los cuales el apóstol Pablo expone las doctrinas básicas de nuestra fe, la pecaminosidad del hombre, la increíble gracia de Dios, y la salvación que se vuelve posible por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Esos son los primeros once capítulos. En los últimos cinco capítulos –de los capítulos del 12 al 16– Pablo hace una aplicación práctica de todo lo que ha expuesto anteriormente y pregunta, en efecto, cómo debemos vivir nosotros a la luz de lo que se ha visto.

Así que en los primeros once capítulos vemos «el qué». En los últimos cinco capítulos vemos «¿entonces qué?» Necesitamos saber el qué, para entonces luego preguntarnos qué hacer. ¿Qué significa esto para nosotras?

En el capítulo 11, los versículos del 33 al 36, el párrafo que ahora estamos viendo, es el puente que une ambas secciones. Ahora, antes de ir a este párrafo, déjame ir un poco más profundo en el libro y darte un poco más del contexto, para permitir que este pasaje brille como la increíble joya que es.

En los capítulos del 9 al 11, que son capítulos que probablemente nunca has memorizado, capítulos que no escuchas siendo predicados muy a menudo, pero estos son los capítulos que guían, que nos llevan a este párrafo. El apóstol Pablo explora los misterios del Dios soberano, eligiendo la gracia, el plan de Dios para redimir a los judíos y a los gentiles.

Él habla del papel que Israel ha jugado en el pasado, el papel que juega en el presente y el papel que jugará en el futuro en la maravillosa historia redentora de Dios. Él explica cómo en la soberanía de Dios, el rechazo de los judíos hacia Cristo, se convirtió en el medio para que los gentiles –la mayoría de nosotras que escuchamos este programa hoy– llegáramos a Cristo.

Los judíos lo rechazaron. Eso hizo que nosotras fuéramos a Cristo. Luego Él habla acerca de Su enorme misericordia, Dios cumplirá Su plan para el verdadero Israel a pesar de su rechazo.

Ahora, les repito que he resumido demasiado estos capítulos, y el pastor Piper y otros pueden hacerles más justicia de la que yo les acabo de hacer. Pero a medida que lees estos complejos capítulos en Romanos, te darás cuenta de que este no es el modo en que nosotras hubiéramos escrito esta historia.

No es el modo en que nosotras definitivamente la hubiéramos hecho. Tú vas a ver en esos capítulos cómo Dios es capaz de hacer que incluso la incredulidad y la rebeldía de los hombres, sirvan a Sus propósitos eternos y finales. Y entonces te preguntas y piensas: ¿Dios, cómo se te ocurrió esto?

Nosotras jamás podríamos haber escrito la historia de este modo. Este es Su método. Esta es Su historia.

Y el apóstol Pablo está como si hubiese llegado a una cima. Él mira desde dónde vino, y ve este asombroso panorama, la soberanía de Dios, la gracia y la misericordia que Dios eligió, Su plan eterno y Pablo se detiene para contemplarlo.

Es como si le faltaran las palabras para explicar lo que él ve, la magnificencia de aquello, no hay modo de explicar completamente tales profundidades.

Las palabras fallan al tratar de explicárselo a otros. Es como si él estuviera buscando las palabras adecuadas, y lo que fluye en él es irrumpir en un himno de adoración, cantar una doxología, y es cuando llegamos a Romanos capítulo 11, a los versículos 33-36.

Quiero leer ese párrafo, y después desglosarlo en el tiempo que nos resta, para terminar diciendo, «qué tiene todo esto que ver con ser una mujer verdadera».

Romanos capítulo 11 versículos del 33–36:

«¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le fuese recompensado? Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén».

  • Creo que este pasaje nos da un marco de referencia, un contexto para nuestras vidas como mujeres
  • Nos da un punto de referencia fijo para nuestros corazones
  • También ata nuestros corazones al propósito final y eterno de Dios
  • Nos da una perspectiva y un modelo trazado para responder a las decisiones soberanas de Dios en nuestras vidas y para responder ante aquellas circunstancias que no podemos entender o explicar

Pablo comienza diciendo: «Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios». Oh profundidad. Algo interesante es que la palabra en griego que se traduce como profundidad suena muy parecido a la palabra que en inglés significa baño.

Es como si te sumergieras para bañarte en esto. «Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios». Son inmensurables. Son tan profundas que no puedes llegar al final de ellas.

El 23 de enero de 1960, un teniente de la marina de los EE.UU., y un científico suizo, se metieron en una embarcación sumergible que se conoce como un escape de baño y se introdujeron en las profundidades.

Ellos se hundieron en las Fosas de las Marianas que se sitúan en el Océano Pacífico, cerca de Guam. Este es el lugar con mayor profundidad en la tierra. Tiene 35,800 pies de profundidad. Eso son casi once kilómetros abajo, abajo al punto más profundo en los océanos del mundo.

Algo interesante es que ningún hombre ha vuelto a ese lugar desde entonces. Leí un estudio que decía que probablemente se necesitarían cien millones de dólares para hacerlo nuevamente. Nadie ha intentado hacerlo porque es demasiado profundo. Ir once kilómetros en el fondo del océano es una medida humana enorme, pero debo decirte que eso no es nada en comparación con las profundidades que se encuentran en Dios.

Tú nunca podrás sondear siquiera la profundidad de Su riqueza, de Su sabiduría, de Su conocimiento. No eres capaz de imaginarlo. Las palabras faltan. La sabiduría, el conocimiento y las riquezas de Dios son inagotables; no tienen límite, no pueden medirse.

¡Oh profundidad! Es inconmensurable. No solo su profundidad es inconmensurable, sino que la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios son el fundamento. Y creo que es parte de lo que Pablo quería expresar al decir: «Oh profundidad de estas cosas». Son fundamentales.

Cuando llegas al fondo de todo en tu vida, te das cuenta de que la roca, la base en nuestras vidas y en nuestra fe, son la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios. Eso es lo que está debajo de todo sosteniéndolo todo.

En el año 1944, Corrie ten Boom y su familia fueron arrestados por los nazis por tener judíos en su casa. Ellos fueron enviados al campo de concentración de Ravensbrück en Alemania, donde Betsy, la hermana de Corrie, al final falleció.

Betsy, esta hermana de Corrie, antes de morir, le dijo a Corrie, y tú probablemente has escuchado estas palabras antes, ella dijo: «No hay pozo tan profundo que pueda superar la profundidad del amor de Dios». Betsy murió en ese campo de concentración y Corrie fue liberada, y como muchas de ustedes conocen la historia, ella vivió hasta sus 90 años. Durante décadas ella viajó por todo el mundo.

Por el resto de su vida ese fue el corazón de su mensaje, «la profundidad de la riqueza, de la esperanza, del conocimiento y del amor de Dios».

Su punto era que no importa cuán profundos sean tus problemas, cuán profundos los retos que enfrentas, cuán profundos tus asuntos, hay algo o mejor debería decir, Alguien que es más profundo. Debajo se encuentran los brazos eternos, oh profundidad inmensurable, crucial para nuestras vidas. Ahora, ¿qué es eso tan profundo? Bueno, Pablo nos lo dice: «Oh profundidad de las riquezas de Dios».

Entiendo que hay vastas riquezas aún por ser encontradas en las profundidades de la tierra. Se estima, al menos en una fuente que leí, que hay al menos seis billones de dólares en tesoros hundidos que se encuentran en las profundidades de los suelos oceánicos aguardando por ser hallados.

Hay muchos tesoros ahí abajo. Luego leí sobre la mina de oro más profunda de la tierra que se encuentra en Sudáfrica, como a 60 millas, en las afueras de Johannesburgo. Esta mina de oro se extiende por más de dos millas debajo de la tierra.

Ha sido descrita como la octava maravilla del mundo. Es la mina de oro más rica del mundo. Se han producido más de cien millones de onzas de oro, eso son tres millones de toneladas de oro, desde que comenzó a operar a inicios de 1950.

Esta mina da empleo a cerca de 17,000 personas. Ellos trabajan todo el tiempo para extraer oro de la tierra. Y aún no se ha acabado, no se ha agotado. Aún queda más oro. Se estima que esta mina de oro, va a producir al menos un millón de onzas de oro cada año por los siguientes veinte años.

Pero debo decirte, en las profundidades de Dios se encuentran riquezas que sobrepasan infinitamente las riquezas más grandes que hay en la tierra. Al principio de la carta, en el libro de Romanos, Pablo habla de las riquezas de la bondad de Dios, de Su dominio y de Su paciencia.

En el capítulo 9 habla acerca de las riquezas de la gloria de Dios. En el libro de Efesios, él habla sobre las riquezas de la gracia de Dios y dice que: «Él es rico en misericordia». A diferencia de las riquezas en los suelos oceánicos o aquellas en la tierra, las riquezas de Dios no poseen límite. ¿Puedes visualizarlo? El oro de esa mina se agotará algún día. Pero el oro en la mina de Dios, jamás, jamás, jamás va a agotarse.

No posee límites. Es inagotable. ¿No te alegra saber que Dios jamás tendrá una crisis económica? ¿Que Él jamás va a pasar por una crisis hipotecaria? Sus riquezas son inagotables. Él dice, «mi Dios proveerá para todas tus necesidades». ¿De qué fuente?

De Sus riquezas. «Oh profundidad de las riquezas de Dios». Van infinitamente más allá de lo que podemos comprender, o de lo que pudiéramos jamás imaginar. Eso significa que las riquezas de Dios son siempre mayores de las que tú necesitas en tu situación. «Oh profundidad de las riquezas de Dios».

Dios posee completa sabiduría y conocimiento. Él lo conoce todo de todo. Todo sobre el mundo, todo sobre la historia, todo sobre el futuro, todo sobre las elecciones, todo sobre las economías y hacia dónde se dirigen las economías, y no solo conoce las cosas más grandes sino que conoce cada aspecto de tu vida.

  • Él conoce dónde has estado, tu historia, las cosas que te han hecho, las cosas que tú has hecho
  • Él conoce todo sobre tu presente
  • Él conoce aquellas cosas en tu pasado y tu presente que no le has contado ni a un alma en la tierra
  • Él conoce todo sobre tu futuro también. ¡Él lo conoce todo! La profundidad de la sabiduría y el conocimiento de Dios
  • Él conoce tu situación familiar
  • Él conoce tus necesidades financieras
  • Él conoce tus retos físicos
  • Él conoce tus motivaciones, tus pecados, tus temores y tus inseguridades. Él conoce los míos también. Porque Él lo conoce todo

La sabiduría y el conocimiento de Dios son infinitamente mayores que los nuestros. Como un ejemplo de eso, en el contexto de este pasaje en los capítulos 9-11 de Romanos, Pablo nos lleva a responder que la mente humana no podría jamás idear un modo en el que los pecadores pudieran ser justificados o declarados justos delante de un Dios santo.

No podríamos haber encontrado una manera de hacer esto. Pero la sabiduría de Dios, encontró un modo. Y tú preguntas, ¿entonces, qué significa eso para mí? Significa que la sabiduría de Dios, sabe cómo lidiar con tu situación, sin importar cuán compleja sea, cuán enrevesada o imposible parezca; «oh profundidad de la sabiduría y del conocimiento de Dios».

Pablo continúa diciendo, «cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos». Su juicio, Sus decisiones, Sus decretos, son insondables, van más lejos de lo que podemos comprender.

Si pones la palabra inescrutable en diccionarios.com, aparece la siguiente definición. (No es una palabra comúnmente utilizada, así que por eso quiero ayudarte con una definición) dice: que no puede ser escrutado, o averiguado; lo que sería lo mismo que imposible o difícil de explicar de forma satisfactoria; incomprensible; no fácilmente comprendido, no fácilmente entendible, misterioso.

Ningún ser humano puede comprender los juicios y los caminos de Dios.

Escuché a John Piper decir en un mensaje hace años algo que realmente se quedó en mi corazón. Lo he compartido con muchas personas a través de los años en conversaciones y en situaciones de consejería, y quiero que recuerdes esto. Él dijo: «En cada situación, en cada circunstancia de tu vida (piensa en aquello que estás enfrentando en este momento), en cada situación, Dios siempre está haciendo mil cosas diferentes que tú no conoces y que no puedes ver».

Es cierto. Quizás podamos ver algunas de las cosas que Dios está haciendo. «Oh, esto tiene sentido». Pero Dios está haciendo mil cosas diferentes que tú no conoces y que no puedes ver.

Nosotras jamás podríamos explorar enteramente los caminos de Dios. No podemos ver el final. No podemos ver el resultado. No podemos comprender los medios que Dios ha divisado para cumplir sus santos propósitos.

Ahora, en los versículos 34 y 35, Pablo avanza y hace tres preguntas. Son preguntas retóricas y la respuesta a cada una, es la misma.

En el versículo 34 él pregunta, «¿quién entendió la mente del Señor?» ¿Cuál es la respuesta? Nadie, nadie ha entendido la mente del Señor.

Y la segunda pregunta, «¿o quién fue su consejero?» Nadie ha sido su consejero. Isaías capítulo 40 nos dice: «¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?» Y la respuesta es ¡nadie!

Tercera pregunta, «¿o quién le dio a Él primero, para que le fuese recompensado?» ¿Cuál es la respuesta? Nadie. Job capítulo 41 dice, «¿quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío» (v.11).

Entonces, ¿cómo podemos darle algo al Señor y esperar que Él nos deba algo? Ahora, las implicaciones de esas tres preguntas son sorprendentes.

Si tan solo pudiéramos guardar esto en nuestros corazones. Dios nunca necesita consultar a nadie sobre nada. Él nunca necesita una idea. Él jamás necesita consejo. Él no necesita asesoramiento, ni el mío ni el tuyo. Su sabiduría no posee límites. Él es autosuficiente. Él es independiente. Él no necesita ser ayudado. Él jamás requiere de una línea directa. Él nunca necesita llamar a la asistencia en el directorio.

No estoy tratando de sonar repetitiva. Solo estoy diciendo que Dios no necesita de nada ni de nadie. Él está completo. Él no necesita nada aparte de Sí mismo.

Ahora, ¿qué tan opuestas a eso somos nosotras? Somos completamente, totalmente, absolutamente dependientes. Tú dirás: «Bueno pero, estoy aquí sentada». ¿Cómo estás respirando? Dependemos de Dios para cada respiro. Lo necesitamos. Él no nos necesita a nosotras. Él no está en deuda con nadie. Él no nos debe nada.

A medida que he ido pensando, la pregunta obvia que surge en mi corazón es «así que ¿por qué me siento tan fuera de forma cuando las cosas no salen a mi manera? Como si Dios me debiera algo. Él no nos debe nada. Nosotras le debemos todo.

Pero ¿qué significa eso? Significa que no hay lugar para críticas, para dudas, temor, enojos, segundos pensamientos, discusiones o luchas hacia las decisiones de Dios.

Amigas, debemos meternos esto en nuestras mentes y en nuestros corazones. Él es Dios y no nosotras.

Annamarie: «Él es Dios, y no nosotras». ¿Entiendes esto? Hoy Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha estado ayudando a enfocarnos en las riquezas, en la sabiduría y el conocimiento de Dios. Y esto afecta nuestras vidas como mujeres hoy.

En las últimas décadas, las mujeres hemos sido motivadas a hacer las cosas a nuestra manera y muchas nos hemos dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. El movimiento Mujer Verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su Creador. Si no has escuchado acerca de este movimiento, o no conoces las conferencias que hemos llevado a cabo, encuentra recursos relacionados a esto en nuestro sitio web, avivanuestroscorazones.com.

Damos gracias a Dios porque hemos sido testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar su hermoso diseño dado por Dios. Y tú, a la luz de la profundidad de las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios, ¿dirás, «sí, Señor» a Su voluntad para tu vida? 

Nancy: El decir, «sí, Señor» significa para nosotras, muchas de nosotras esta noche en este lugar, para hacerlo muy, muy práctico, significa decirle «no» a muchas otras cosas:

  • No, a la amargura
  • No, a centrarnos en nosotras mismas
  • No, a quejarnos
  • No, a murmurar
  • No, a resistir, resentir, o huir de la voluntad de Dios.

Sin embargo significa decir «sí»

  • Sí, al perdón, sí a perdonar a aquellos que han pecado contra nosotras.
  • Sí, a recibir el perdón de Dios
  • Sí, al arrepentimiento
  • Sí, al servicio
  • Sí, a aferrarnos al plan de Dios para nuestras vidas.
  • Sí, a confiar en Él en nuestras circunstancias, incluso las que no podemos entender
  • Sí, a encontrar satisfacción en los propósitos de Dios para nuestras vidas

Annamarie: Acompáñanos mañana para escuchar más acerca de esto.

Llamándote a un avivamiento genuino y a abrazar tu diseño como mujer, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es 1 Corintios capítulos 5 al 7.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Rey Soberano, Iglesia Cristiana Oasis, El Misterio de Tu Amor ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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