Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

De Él, por Él y para Él, día 2

Nancy DeMoss Wolgemuth: Una mujer verdadera ejercita su fe, confía en Dios, es paciente. Cree que a Su manera, a la manera de Dios y en Su tiempo, Sus promesas serán cumplidas.

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy: Tú dices, bueno, no es Dios quien está mal. Soy yo quien está mal. ¿Qué hay sobre todas mis faltas, mis fallas? Una mujer verdadera confía en que sus errores pasados no están fuera del alcance de la gracia redentora de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer y hoy estamos transmitiendo el mensaje titulado, De Él, por Él y para Él. Nancy nos ha estado dando una vista hermosa de lo que leemos en Romanos capítulo 11, versículos 33-36.

Nancy: «¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le fuese recompensado? Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén».

  • Creo que este pasaje nos da un marco de referencia –un contexto– para nuestras vidas como mujeres
  • Nos da un punto de referencia fijo para nuestros corazones
  • También ata nuestros corazones al propósito final y eterno de Dios
  • Nos da una perspectiva y un modelo trazado para responder a las decisiones soberanas de Dios en nuestras vidas y para responder ante aquellas circunstancias que no podemos entender o explicar.

Y tú preguntas, ¿entonces, qué significa eso para mí? 

Significa que la sabiduría de Dios, sabe cómo lidiar con tu situación, sin importar cuán compleja sea, cuán enrevesada o imposible parezca; «oh profundidad de la sabiduría y del conocimiento de Dios».

Dios nunca necesita consultar a nadie sobre nada. Él nunca necesita una idea. Él jamás necesita consejo. Él no necesita asesoramiento, ni el mío ni el tuyo. Su sabiduría no posee límites. Él es autosuficiente. Él es independiente. Él no necesita ser ayudado.

Annamarie: Ahora, escuchemos la continuación de esta enseñanza. Esta fue impartida en la conferencia True Woman del 2008, a partir de la cual nació el movimiento Mujer Verdadera. 

Nancy: Ahora, los caminos de Dios no siempre parecen los correctos para el razonamiento humano o para el sentido común. A veces, los caminos de Dios son difíciles, dolorosos, confusos para nosotras, no para Él. Estamos en una larga fila de hermanas que han sido enfrentadas con los inescrutables caminos de Dios.

Las puedes ver a través de toda la Escritura:

  • Sara, a quien la fe inestable de su esposo la ponía en situaciones incómodas
  • Ruth, siendo viuda, viviendo en una tierra extraña, siendo objeto de racismo
  • Ana, años y años de infertilidad, anhelos insatisfechos, mes tras mes tras mes, anhelando un hijo. Y para colmo era el hazmerreir de una esposa rival que se deleitaba en atormentarla, y un esposo que no entendía sus anhelos por un hijo. Luego tuvo ese hijo y se lo devolvió a Dios.

¡Los inescrutables caminos de Dios!

María de Nazaret. Las inescrutables maneras de Dios. Ella no habría escrito en el guión ese embarazo en su adolescencia, tampoco una espada traspasando su alma, ofreciendo al que iba a ser ofrecido por los pecados del mundo.

Los caminos de Dios para ti no siempre van a tener sentido para tu razonamiento humano. Pueden implicar retos físicos fuertes, debilidad, desgaste, retos al envejecer y aun hasta cáncer.

Las formas y los caminos inescrutables de Dios. Puede significar para ti tu estado financiero, dificultades familiares, infertilidad, un hijo con necesidades especiales. Creo que entre nosotras hay una mujer cuya hija ha estado en coma por más de un año, si no me equivoco, como resultado de un trágico accidente. Los inescrutables caminos de Dios, nunca lo escribirías de esa manera.

Puede ser preocupación por un pariente con Alzheimer, anhelos insatisfechos por un compañero, o la pérdida de uno, la pérdida de un hijo, hijos pródigos e hijas prodigas. Y la lista puede seguir y seguir. Estamos de pie en esa fila con Jesús, para quien los caminos de Dios significaron despojarse de todos Sus derechos, experimentar rechazo, ridículo y por último la muerte en una cruz; los caminos inescrutables de Dios. Nunca hubiésemos escrito esto.

Tus circunstancias pueden parecer difíciles. Pueden ser difíciles de entender. Pueden ser inentendibles para tu sentido común, pero puedes estar segura de que Dios tiene un propósito eterno y un plan para mostrar Su gloria a través de todo el universo y cualquier otra galaxia, y Él está trabajando en ese plan.

Y aunque a veces parece que el plan no está funcionando, o el resultado a veces pareciera dudoso, algunas partes nos parecen tan extrañas, tal vez no sea la manera en que el guión debe ser escrito. No lo sabemos; no podemos comprender los detalles. Sabemos que Sus caminos fluyen de las profundidades de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios.

Y luego en el versículo 36 –y aquí está el corazón del problema– «Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas». Aquí tenemos un llamado para una vida y una perspectiva centrada en Dios, una visión global centrada en Dios, atada a quien Dios es y a Sus propósitos eternos.

Si no tienes eso te encontrarás divagando en un mar de emociones y formas erróneas de pensar. Estarás deprimida, enojada, amargada, perpleja, confundida, no tendrás ningún punto de referencia para tu vida si no entiendes esto: «Para Él son todas las cosas».

Él es la fuente de nuestra existencia, el origen. Todas las cosas fueron creadas por Él. No tenemos vida aparte de Él. Él es la causa por excelencia de cada circunstancia que toca tu vida y la mía.

Amiga, el problema principal no es tu esposo, tus hijos, tu soltería o tu salud. De hecho, el resistir o resentir las circunstancias, la situación en la que estás, es resentir y resistir a Dios mismo.

Si te detienes y te das cuenta de que, «esta situación no es culpa de esa persona al final de cuentas». En última instancia todas las cosas vienen de Él.

«Y a través de Él son todas las cosas». Él no solo es la fuente, sino que también es el sustentador. La Escritura nos dice que Él sostiene el universo con la Palabra de Su poder y ¡qué Palabra!

«Y en Él se sostienen todas las cosas». ¿Te das cuenta de que si no fuera por Su poder y Su Palabra sosteniendo los planetas, el sol, la luna, las estrellas, a nosotros…todo se caería? Sería un desastre total.

Pero Él lo sostiene. Por medio de Él son todas las cosas. Tú dirías, «bueno pero eso es extraño. ¿Qué significa eso?» Bueno, algo que significa es que cuando crees que no puedes soportar más las cosas, y todas hemos estado ahí, el hecho es que, ¡no podemos sostener nada!

¡No podemos siquiera sostenernos a nosotras mismas! Pero Él sí puede hacerlo. Ahora, Él es quien puede evitar que caigas. Estamos sostenidas por Él. Él te sostendrá para que hagas Su voluntad en cualquier circunstancia en que te encuentres.

Porque de Él son todas las cosas, por Él son todas las cosas y para Él son todas las cosas. Él es la fuente, Él es el sustentador y Él es el propósito, el sentido y la meta de todas las cosas, porque todas las cosas fueron creadas por Él y para Su deleite.

Dios es la fuente de todas las cosas. Él es el Señor soberano y gobernador de todas las cosas. Él es el sustentador de todas las cosas, y al final, todas las cosas –aun las elecciones pecaminosas de seres humanos caídos, y algunos hasta viven contigo, y todas caemos en esa categoría– aún las elecciones pecaminosas de los seres humanos, al final glorificarán a Dios y demostrarán la grandeza de Su sabiduría, de Su poder, y de Su gracia.

Así que, ¿cuál es la respuesta? Pablo nos dice, «a Él sea la gloria por siempre. Amén». Pablo dice, «la respuesta es que ponemos a Dios en el centro de atención donde Él merece estar». Lo alabamos, lo adoramos, le damos gloria y decimos, «amén, que así sea». Al decir esto decimos, «estamos de acuerdo, es nuestra afirmación. Creemos esto. Consagramos nuestras vidas a los propósitos santos y eternos de Dios».

Antes de terminar esta noche debo contestar la pregunta, ¿qué tiene que ver todo esto con ser una mujer verdadera? ¿Cómo se aplica esto a donde vivimos?

En realidad tiene todo que ver con ser una mujer verdadera de Dios. Estas verdades traen consuelo, traen coraje, valentía; convicción a nuestro llamado como mujeres.

Tiene muchas implicaciones y muchas aplicaciones, y no podemos mencionarlas todas. Pero quiero dejarlas con tres esta noche.

1) Una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios.

Vivimos en un mundo egoísta, pero una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios. Ella vive para la gloria de Dios y Su deleite y no para el suyo propio.

Amigas, un pequeño boletín aquí. No se trata de nosotras. Es todo, todo acerca de Él. Una mujer verdadera que está viviendo su vida centrada en Dios puede tomar el propósito por el cual ella fue creada para reflejar la belleza y las maravillas de Sus caminos, y unirse con cada cosa creada en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra al glorificarle y adorarle eternamente.

Como mujeres centradas en Dios, tomaremos eso como nuestro llamado supremo y nuestro propósito en la vida. Y esto es algo que debe despertarnos en la mañana y mantenernos durante el día y estar con nosotras mientras dormimos en la noche.

Todos los días, cada momento del día, vivir con ese propósito en el corazón. Significa tener una perspectiva centrada en Dios, mover nuestros ojos hacia Jesús, en cuya luz las cosas de esta tierra se vuelven débiles. ¿Estoy en lo cierto?

Cuando ves la magnitud de Su grandeza, eso nos da un contexto para nuestros débiles, pequeños problemas y desafíos. Y quizás tú me digas, «pero es que tú no sabes qué tan grande es mi problema». Tienes razón, no lo sé y no intento de ninguna manera minimizarlo, porque comparado con todas las otras mujeres en esta habitación, tu problema podría ser enorme. Pero cuando tenemos la perspectiva de la grandeza de Dios, cada desafío que tenemos es absorbido en el torrente, el río de Su amor, de Su misericordia y de Su gracia.

Podemos hablar y lo haremos, sobre ser una esposa misericordiosa, una madre, una amiga, una hija. Podemos hablar y lo haremos, sobre la necesidad de arrepentimiento y de santidad y de servicio, pero el problema primario de este fin de semana y de nuestras vidas es el llamado a ser cautivadas por el Señor Jesucristo quien es la perla del gran precio, el tesoro supremo.

Una mujer verdadera es una mujer centrada en Dios.

2) Una mujer verdadera confía en Dios

Vivimos en un mundo muy, muy aterrador ahora mismo. Pero la mujer verdadera no sucumbe ante el miedo. Ella sonríe al futuro porque sabe que Él tiene el mundo en Sus manos. Él está a cargo. En Dios se puede confiar. Una mujer verdadera sabe que Dios conoce y entiende todo acerca ella y de su situación. Él sabe qué hacer. Él tiene un plan y Su plan no puede ser frustrado ni interrumpido.

Una mujer verdadera acepta el plan de Dios, Su diseño, Su voluntad y Sus caminos como buenos, aunque puede no ser la forma en que nosotros definamos lo que es bueno. Es Dios quien define lo que es bueno, así que ella se apoya en Él. Ella depende de Él en tiempos de prosperidad y de alegría, con gratitud, pero también con gratitud y confianza en tiempos de dolor, dificultad, soledad, desconcierto y confusión.

Casadas con Cristo, en las buenas y en las malas, en riqueza y en pobreza, y muchas personas se preguntarán, «¿de verdad amamos a Cristo por quien es Él, o somos amantes pagadas, amándolo por lo que Él puede darnos?»

¿Qué sucede cuando se nos arrebata? Una mujer verdadera confía en Dios en circunstancias que ella no puede entender o que ella nunca, ni en un millón de años, habría elegido desde su perspectiva limitada de ver las cosas.

Vivimos como si no hubiera un Dios, o si lo hay, definitivamente está mal. Vivimos como si Su plan y Sus propósitos nunca fueran a cumplirse.

Una mujer verdadera ejercita su fe, confía en Dios, es paciente. Cree que a Su manera, a la manera de Dios y en Su tiempo, Sus promesas serán cumplidas.

Tú dices, «bueno, no es Dios quien está mal. Soy yo quien está mal. ¿Qué hay sobre todas mis faltas, mis fallas?» Una mujer verdadera confía en que sus errores pasados no están fuera del alcance de la gracia redentora de Dios.

Me encanta esa frase de Martin Luther, que dijo: «Dios puede dibujar una línea recta con una vara torcida». Así que cuando no podemos entender lo que Él está haciendo, no es nuestro papel resentirnos, resistirnos, retar, disputar, sino humildemente postrarnos ante Su soberanía, Su bondad, Su misericordia, Su grandeza, las riquezas, la sabiduría y el conocimiento de Dios, y alinearnos con Sus propósitos y aferrarnos a Su voluntad.

La mujer verdadera que confía en Dios no tiene que esforzarse. No tiene que tener miedo. Puede renunciar al control. No tiene que manipular ni controlar el mundo entero, como si pudiera.

Ella no resiente, no resiste ni huye de la cruz. Ella se aferra a la cruz con fe.

Posiblemente has escuchado este himno escrito por el poeta del siglo XIX, William Cowper. Encontré estas palabras tan ricas en unión con este párrafo en Romanos capítulo 11, y dice así:

Dios se mueve de una manera misteriosa para realizar sus maravillas;

planta sus huellas en el mar y cabalga sobre la tormenta.

Santos temerosos, cobrad nuevo valor; las nubes que tanto teméis

están hinchadas de misericordia y se abrirán con bendiciones sobre vuestras cabezas.

No juzguéis al Señor con vuestros débiles sentidos, sino confiad en Su gracia;

detrás de una providencia de ceño fruncido, Él esconde un rostro sonriente.

Sus propósitos madurarán con rapidez, (y tú dirás, «no lo suficientemente rápido para mí»; pero es rápido en el tiempo de Dios) 

abriéndose hora tras hora; el capullo tendrá amargo sabor, pero dulce será la flor.

La ciega incredulidad yerra con seguridad, y escudriña en vano Su obra;

Dios es Su propio intérprete, y Él es quien la dará a conocer. (1)

Una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios, una mujer verdadera confía en Dios.

3)Una mujer verdadera dice: «Sí, Señor».(Y por cierto, no puedes llamarle Señor y decir otra cosa que no sea «sí, Señor»)

Una mujer verdadera dice, «sí, Señor». De hecho, eso es lo que Pablo continúa diciendo en el siguiente versículo. En Romanos capítulo 12, versículo 1 dice: «Así que hermanos, os exhorto por la gran misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro servicio racional».

Una mujer verdadera reconoce que su vida no le pertenece. Ella vive para la gloria de Dios. Su brújula es la Palabra de Dios, no el mundo. Afirma que Sus propósitos al crear al hombre y a la mujer fueron buenos y sabios, y que Su diseño es bueno y sabio.

Por lo tanto ella acepta la manera en que Dios la hizo y quién ella es en Su economía. Ella se aferra a su diseño y a sus roles creados por Dios para su vida. Y lo hace con un corazón agradecido. Dice, «gracias, Señor, por haberme hecho una mujer. Gracias, Señor, por el privilegio de servirte y de dar y de satisfacer Tus santos propósitos en mi llamado como mujer».

Ella vive intencionalmente. No está simplemente desviándose, dejando que las circunstancias de la vida la arrastren. Ella está dispuesta a ser un salmón, a nadar en contra de la corriente, a vivir una vida contracultural y para Dios, en medio un mundo que es impuro.

Ella está dispuesta a hacer sacrificios personales –tiempo, recursos para la gloria de Dios y para el reino y el evangelio de Cristo, en vez de decir como la mayoría de las mujeres hoy en día somos propensas a decir, «¿qué me hará feliz?»

Ella siempre preguntará, «¿qué te complacerá, Señor? ¿Qué avanzará tu reino? ¿Qué mostrará Tu gloria? Si te agrada a Ti, me agrada a mi». La mujer verdadera hace eco con María de Nazaret en Lucas capítulo 1 versículo 38: «Yo soy la sierva del Señor. Que sea conmigo como tú has dicho».

«Sí, Señor». El decir, «sí, Señor» significa para nosotras, muchas de nosotras esta noche en este lugar, para hacerlo muy, muy práctico, significa decirle que «no» a muchas otras cosas:

  • No, a la amargura
  • No, a centrarnos en nosotras mismas
  • No, a quejarnos
  • No, a murmurar
  • No, a resistir, resentir, o huir de la voluntad de Dios.

Sin embargo significa decir «sí»

  • Sí, al perdón, sí a perdonar a aquellos que han pecado contra nosotras.
  • Sí, a recibir el perdón de Dios
  • Sí, al arrepentimiento
  • Sí, al servicio
  • Sí, a aferrarnos al plan de Dios para nuestras vidas.
  • Sí, a confiar en Él en nuestras circunstancias, incluso las que no podemos entender
  • Sí, a encontrar a encontrar satisfacer los propósitos de Dios para nuestras vidas

Una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios, confía en Dios y dice: «Sí, Señor».

Ahora, caminar este camino puede dar miedo. El camino puede ser inclinado, porque caminamos no por vista, sino por fe. Pero quiero asegurarles que vendrá el día en que llegues a la cima, como Pablo lo hace en Romanos capítulo 11, en el versículo 33; y miras alrededor y miras abajo y miras hacia atrás al lugar de donde Dios te ha traído, y la vista será gloriosa.

Y diremos, «¡lo veo! ¡Todo tiene sentido! ¿Por qué estuve ansiosa? ¿Por qué me inquieté? ¿Por qué estuve amargada? ¿Por qué menosprecié a mi esposo quien hizo mi vida difícil? Ahora veo cómo él fue un instrumento en las manos de Dios para llevarme a darle gloria a Dios, a Sus propósitos eternos, aun la ira del hombre le alabará».

Lo veremos con una claridad que no podemos tener ahora. «Oh, Señor» diremos, «mi Dios, cuán grandioso eres. Tú has hecho todas las cosas bien». Y como Pablo diremos, «a Él sea la gloria por siempre. Amén y amén».

Annamarie: Cuando creces en el conocimiento de cuán grande es la sabiduría y el conocimiento de Dios, creces en confianza en Él en toda situación. El rendirnos al único y sabio Dios es crucial en el camino de ser mujeres verdaderas de Dios. Por eso hemos transmitido este mensaje de Nancy DeMoss Wolgemuth. 

Si te perdiste la primera parte de esta enseñanza, encuéntrala en nuestro sitio web, avivanuestroscorazones.com. Allí también puedes conocer más acerca de lo que es el movimiento Mujer Verdadera y el Manifiesto de la Mujer Verdadera. A través de estos te llamamos a decir, «sí, Señor» a la verdad y la voluntad de Dios para tu vida. Visítanos en avivanuestroscorazones.com, y haz uso de los recursos que tenemos a tu disposición para caminar contigo a lo largo de la carrera de la fe. Y asegúrate de acompañarnos mañana para una próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a un avivamiento genuino y a abrazar tu diseño como mujer, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es 1 Corintios capítulos 8 al 10.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Rey Soberano, Iglesia Cristiana Oasis, El Misterio de Tu Amor ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis.

(1) “Light Shining Out of Darkness”. William Cowper.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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