Aviva Nuestros Corazones Podcast

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El coraje de ser mujer

Annamarie Sauter: Elisabeth Elliot nos dice: “Cuando una mujer se casa se va a casar con…

Elisabeth Elliot: ...Un pecador. No hay nadie más con quién casarse. Se los digo a las mujeres todo el tiempo. Tienes que recordar que con cualquiera que te cases, él es un pecador. No hay nadie más con quién casarse.

Annamarie: Estás escuchando es Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Son las mujeres en realidad muy diferentes de los hombres? Estás a punto de escuchar la respuesta de alguien que ha vivido valientemente como una verdadera mujer de Dios por décadas. Cuando Elizabeth Elliot habla acerca de abrazar el llamamiento de Dios en su vida, puedes saber que ella vivió en circunstancias muy adversas.

La conversación que estás a punto de escuchar salió hace aproximadamente 16 años en el programa de radio de Elizabeth, El camino al gozo. Elizabeth Elliot le pasaba el báculo en ese momento a Nancy Leigh DeMoss, ahora Nancy DeMoss de Wolgemuth. Junto con Elizabeth y Nancy también escucharemos a Lisa Barry quien es anunciadora en este programa. Bob Lepine del programa Family Life Today nos ayudó con esta transición. Empezaremos con una pregunta que él planteó para Elizabeth.

Bob Lepine: Tu nieta es quien conserva tu nombre, ¿cierto?

Elisabeth: Sí.

Bob: Tu nieta Elizabeth está a punto de convertirse en una joven esposa. Cuando tu hija Valerie se iba a casar, tú la sentaste y… ¿Comenzaste a escribirle una carta y se convirtió en un libro o planificaste que así fuera desde el principio?

Elisabeth: Bueno, estoy segura que le escribí un buen número de cartas, pero sentí muy fuertemente que necesitaba escribir un libro porque había estado leyendo tanta basura, cosas sin sentido. Quizá como la madre de Valerie necesitaba escribir un libro específicamente para ella. Ese fue mi regalo de bodas para mi hija.

Simplemente puse en papel lo que, indudablemente, aprendí de mi propia madre. Mi madre venía de una familia adinerada. Ellos tenían dos servicios, un mayordomo, así que ella nunca tuvo que hacer oficios domésticos hasta que se casó con mi papá quien era relativamente pobre en comparación con ellos y llegaron a ser misioneros en Bélgica.

Ellos vivían en un quinto piso que debían subir a pie, y mi padre tenía que subir el agua por las escaleras y luego bajarla una vez había sido usada. Las cosas eran muy muy difíciles cuando eran misioneros y es ahí donde yo nací. Así que siempre estuvo en mi mente que no teníamos nada y recuerdo muy bien la Depresión. Todos ustedes aquí en el estudio son muy jóvenes para saber acerca de esto, pero yo estoy muy consciente de lo apretadas que eran las circunstancias.

Nunca hubo una palabra de queja en la boca de mi madre, aun cuando ella tuvo que descender de la posición en la que ella se encontraba y mi padre simplemente la adoraba. Así que soy tremendamente bendecida mas allá de lo que alguien jamás pudiera ser bendecida.

Bob: Su ejemplo fue el modelo para ti no solo en ser una esposa y madre sino también en lo que tú traspasaste a Valerie. ¿Cambiarías en algo lo que le dirías a Elisabeth mientras ella camina hacia el altar, o le darías otra copia con cubierta de piel de “Dejadme ser mujer” y le dirías “Aquí está, todavía creo todo esto y más”?

Elisabeth: Sí, Bob. Creo que es exactamente lo que me inclinaría a hacer. Le diría: “Creo que te he dicho todo lo que hubiera querido decirte si tú y yo nos pudiéramos sentar como abuela y nieta. Lo puedes encontrar en mi libro Dejadme ser mujer porque trate de poner todo lo que aprendí de mi madre y todo lo que quise traspasar a tu madre, Elisabeth”. Espero que leas con pasión y creo que lo harás.

Bob: Nancy, tú le hablas a mujeres alrededor del mundo. No pasa mucho tiempo para que, luego de casarse, muchas mujeres se sientan insatisfechas con lo que ellas pensaban, les traería gran esperanza y gozo. Ahora, de repente, es una fuente de dolor para ella. Qué pasa y qué pueden ellas hacer para regresar a donde ellas querían estar en su relación matrimonial.

Nancy: Yo creo, Bob, que el punto es que ya sea que estemos casadas o seamos solteras, con niños o sin niños, en cualquier etapa de nuestras vidas, si tratamos de encontrar plenitud, contentamiento y gozo en cualquier persona o cosa fuera de Cristo mismo, estamos poniéndonos en el lugar de la desilusión. Muchas mujeres hoy en día tratan de encontrar gozo a través de las circunstancias, pero como nos enseñó a Elizabeth a muchas de nosotras como mujeres, el gozo es una elección, el contentamiento es una elección y esto viene como resultado de la obediencia. Viene al abandonarnos en Cristo y rendirnos ante El.

Nuestra carne nos dice si te dejas llevar, si te abandonas en la voluntad de Dios, vas a estar destinada a una vida muy rigurosa, muy dura y muy difícil de llevar. Pero la verdad es, que cuando tomamos las riendas de nuestras vidas, cuando perseguimos nuestra propia felicidad como fin último, tendremos una vida realmente dura.

Jesús dijo “Mi yugo es fácil y mi carga ligera. Ven a mí, toma Mi yugo. Aprende de mí. Soy manso y humilde de espíritu” (Mt 11:29 parafraseado). Así es como encuentras descanso para tu alma.

Bob: ¿Crees que las jóvenes esperan demasiado del matrimonio hoy en día?

Nancy: Yo no creo que sean las jóvenes solamente; creo que son todas las mujeres y quizás también los hombres. No puedo hablar por ellos, pero la realidad es que esperamos demasiado de la vida. Esperamos que nos haga feliz. Esperamos que nos satisfaga. Pero el hecho es que, como creyentes, no se trata de nosotros. No se trata de mi felicidad, mi gozo o mi bienestar. Se trata de la Gloria de Dios y del Reino de Cristo. El único medio para el gozo y el contentamiento real es hacer de la Gloria de Dios el objetivo supremo de mi vida.

Bob: Elisabeth, yo escuché que no fue mucho después que te casaste con Jim Elliot que te diste cuenta que no sería la experiencia perfecta que quizá pensaste que sería en los 5 años y medio en que se escribían cartas y fuiste cortejada por él. ¿Cuál fue la llamada despertadora en las primeras 24 horas para ti?

Elisabeth: bueno, no recuerdo acerca de las 24 horas. Fuimos a un hotel muy lujoso en Panamá y tuvimos unos siete días maravillosos ahí. Y creo que después fuimos a visitar a mi hermano que estaba viviendo en Costa Rica en ese tiempo. Recuerdo que nuestra primera casa fue una tienda de campaña. Tenía goteras y su tamaño era 16’ x 16’ que una persona bien intencionada de Oregón le regaló a Jim para ir a la Selva de Suramérica.

Llovió, llovió y llovió. Nunca olvidaré una noche cuando tratamos de ponerle parchos a todos los lugares donde había necesidad de uno. Estaba oscuro, y la lluvia caía; Jim se contagió con malaria tan pronto como llegamos, que no tuvo tiempo para excavar la zanja alrededor de la tienda así que el agua estaba llenando nuestro piso. La cama se estaba hundiendo en el lodo y mi almohada cayó en él. Jim usó su batería en la linterna y buscábamos los hoyos en el techo que estaban goteando. Bueno, no puedes usar una linterna en una noche oscura como boca de lobo para encontrar los hoyos. Esto no es posible, pensamos que si pero no era posible. Luego de usar sus baterías tomó las mías, en ese punto… todo se desbarató. Le grité: “¿Me devuelves mi linterna?” Y él me dijo: “¿Te puedes callar la boca?”. Y los dos nos explotamos de la risa y reímos, reímos y reímos. Por supuesto, la cama se hundía cada vez más en el lodo y las almohadas también.

Fue una noche miserable te lo puedo asegurar y siguió así después porque continuo con malaria un largo tiempo, olvidé que tan largo fue. Estoy segura que no les hablo a muchas personas que estén pasando por una situación similar, pero quizá has tenido algo peor.

Todas tus fantasías de infancia y sueños de joven se han esfumado como burbujas, simplemente y nada es como esperabas que fuera. He recibido numerosas cartas de mujeres jóvenes que creían que ya habían aprendido todo y se encuentran atascadas con un simple y viejo ser humano, un pecador. No hay nadie más con quién casarse, y se lo digo a todas las mujeres todo el tiempo. Necesitas recordar que con cualquiera que te cases, es un pecador. No hay nadie más con quién casarse.

Bob: También he escuchado que dijiste… Creo que usaste la imagen de una camisa blanca con un punto negro. Nos enfocamos en el punto o la mancha que está en la camisa blanca en lugar de enfocarnos en la parte blanca. Muchas mujeres necesitan quitar sus ojos del punto negro y ver toda la parte blanca en cuanto a sus esposos, ¿no es así?

Elisabeth: Sí, así mismo es y mi segundo esposo dijo, quizá el 80% es un buen número por el cual dar gracias a Dios. Puedes pasarte el resto de tu vida hurgando en el otro 20% y quizá no puedas reducirlo gran cosa.

Bob: Yo encuentro estas citas maravillosas en tu libro, La Música de sus Promesas (Music of Your Promises), una declaración real y simple. Tú dices “Debemos mirar hacia arriba y mirar lejos de nosotros mismos”. Y Nancy, eso es parte de lo que las mujeres y hombres en este asunto, necesitan ser advertidos y recordados. Si nos enfocamos en nosotros vamos rumbo a la miseria ¿no es así?

Nancy: Eso es correcto Bob. Y Elisabeth nos ha recordado la importancia de examinar cuál es la meta de nuestra vida. Me fascina esa cita que te he escuchado decir numerosas veces acerca del vino bebido en comparación con el vino derramado en adoración y necesitamos examinarnos y ver qué es aquello por lo cual vivimos y lo que tiene más importancia para nosotros. Si es nuestro propio placer y bienestar o si es para echarlo, derramarlo para la Gloria de Dios y el bienestar de los demás. Ese es el camino del amor. Es el camino de la cruz, el camino al sacrificio, pero es el camino al gozo máximo tal como tú nos has recordado tantas veces Elisabeth.

¿Puedes ayudarnos a entender lo que significa ser una mujer y cómo esto nos hace diferentes de los hombres o debería hacernos diferentes?

Elisabeth: Dice en Tito 2, “las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno” (2:3). Pablo va más allá y le dice a las ancianas “que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras” (vv4-5). Si te has sentido herida o sientes que tu esposo te ha ignorado o algo parecido, ¿a dónde llevas todo eso? ¿Directo a tu esposo llorando? ¿O lo llevas a la cruz y oras al Señor diciendo “ Señor, tú entiendes esto. Ayúdame a ser prudente y pura, y estar ocupada en casa” Ahí es donde nosotros pertenecemos.

Mi corazón se dirige a aquellas mujeres que no pueden estar en casa. Las mujeres solteras, que por supuesto tienen que buscar su propio sustento y a aquellas mujeres cuyos esposos les demanda que tengan un empleo. Yo pienso que esto es muy triste. ¿Por qué los esposos no quieren bajar su estatus, tener una casa más pequeña, menos carros, lo que sea necesario con tal que sus esposas puedan quedarse en casa y cuidar de sus hijos? Así que Pablo nos habla de estar ocupadas en el hogar, a ser amables y estar sujetas a sus maridos de manera que la palabra de Cristo no sea vituperada.

Nancy: Mientras lees el pasaje de Tito capitulo 2, Elisabeth, yo estoy pensando en un pasaje muy diferente del Antiguo Testamento, Proverbios capitulo 7, que describe mucho mejor, entiendo yo, a la mujer contemporánea. Está hablando en el contexto acerca de una mujer inmoral y adúltera, pero es interesante como muchas de las características de Proverbios 7 son muy típicas de la mujer de hoy. Pienso en este versículo en Proverbios 7 que dice que ella “Es alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa”. (v.11) que es el contraste al tipo de rol que Pablo nos está dando en Tito capitulo 2. En un pasaje paralelo en 1era a Timoteo capitulo 5… ¿recuerdas ese pasaje en el que Pablo describe lo que califica a una viuda para recibir la ayuda de la iglesia?

El da un número de cosas que deben ser una verdad en su vida que, me parece, deben ser las cosas a las que aspiramos como mujeres en nuestra juventud. Dice: “Que haya sido fiel a su marido. Es bien conocida por sus buenas obras tales como criar a sus hijos, mostrar hospitalidad, lavar los pies de los Santos, ayudar a aquellos que están en necesidad, dando su vida a todas estas buenas obras” (vv.9-10 parafraseado).

Voy a volver atrás con algo más de Proverbios capitulo 7. Ya cité un versículo de este pasaje, pero hay muchos que describen la típica mujer de hoy. Hay una figura en ese pasaje de una mujer siendo agresiva, la que inicia en una relación con este hombre joven, necio y simple. Hay muchas maneras en que vemos esta mujer necia descrita en Proverbios capitulo 7. Muchas de ellas no sólo en nuestras calles sino también hasta en nuestras Iglesias. Te preguntas por qué pasa esto y creo que tengo dos respuestas en relación a esto.

Primero, yo creo que no hay nada nuevo desde el Jardín del Edén. Ahí es donde por primera vez tenemos la clásica inversión de roles en Eva, con el Diablo señalando a la mujer e ignorando ella a su marido que estaba ahí con ella. Pero ahí está la mujer dejando que esto sucediera y guiando a su esposo y alimentándolo con la fruta prohibida cuando el diseño de Dios es que el hombre sea quien tome el liderazgo y la provisión de los alimentos.

Así que en ese sentido, nada es nuevo. Por el otro lado, hemos crecido en una generación, al menos las mujeres de tu edad y la mía, que no conocen nada más que un ambiente que ha sido moldeado y determinado por el pensamiento feminista. Incluso algunas de nosotras en la Iglesia hoy en día que no nos consideramos feministas, pero está en el aire que respiramos.

El feminismo en realidad, cuando yo nací por ese tiempo en los años 50, vino con una agenda que tenía la intención de erradicar las distinciones entre el hombre y la mujer. La vergüenza es que los hemos dejado. En el proceso yo creo que teníamos algo muy precioso y hermoso, un regalo de Dios que nos han robado. Una de mis cargas reales en la vida es que Dios me permita ser parte de una contrarrevolución que traiga de vuelta aquello que nos ha sido quitado.

Ahora esta no es una revolución que signifique que vayamos y marchemos en las calles o que escribamos cartas al congreso. Es el tipo de revolución que tendrá lugar, así lo creo, con mujeres que digan: “Estoy dispuesta a ser diferente. No tengo que encajar en esta cultura. No tengo que verme como las demás mujeres a mí alrededor. Estoy dispuesta a dejar que Dios me dé un espíritu manso, suave, apacible y subordinado”. Para nosotras poder decir: “Estoy dispuesta a ser un tipo de mujer diferente” ser una mujer y en ese sentido para glorificar a Dios. El pasaje que Elisabeth leyó en Tito capitulo 2 nos dice que si no lo hacemos, entonces la palabra de Dios será blasfemada. Las personas no conocerán el corazón, el carácter y los caminos de Dios, si no volvemos a la verdadera feminidad bíblica.

Lisa Barry: Elisabeth, cuando dos personas se casan, al principio están ciegos a los defectos del otro. Pero no pasa mucho tiempo antes de que esos defectos sean expuestos y, desafortunadamente, se magnifiquen. ¿Debería una esposa procurar cambiar a su esposo?

Elisabeth: Acabo de recibir una carta maravillosa de una mujer que trató por mucho tiempo sin éxito. Ella dijo:

El Señor está penetrando en mi matrimonio, específicamente a través de mi corazón en cuanto a la actitud hacia mi esposo. Ahora puedo tener un corazón sumiso porque puedo confiar en Dios.

He luchado, preguntándome cómo puedo someterme cuando parece que el no lidera. Dios me ha enseñado cómo calmarme, y en especial como notar el liderazgo sin palabras de mi esposo y mi rendición a él. Dios ahora me provee en abundancia de bendiciones al darle a mi esposo los pensamientos y decisiones que, increíblemente, no son naturales en él.

Como por ejemplo su deseo que salió de la nada de ir a acampar como familia este verano. Esto fue algo que yo anhele por mucho tiempo, y traté de convencerlo para que lo hiciéramos pero me di por vencida. Mi esposo no es alguien que le guste dar regalos, pero en la Pascua me dio un dulce regalo que no era simplemente un chocolate. Fue un regalo pensado, un regalo particular que él sabía que yo disfrutaría ---muy especial.

Lisa: Un matrimonio transformado.

Elisabeth: Completamente transformado.

Lisa: ¿Cómo ocurre la transformación? Si alguien está escuchando y su matrimonio parece no tener esperanza… escuchaste esto y viste un destello, “Sí, Dios puede transformar mi matrimonio.” ¿Dónde comienzo?

Elisabeth: Dónde empezar, yo diría que en tus rodillas. Golda Meir dijo: “Cuando estás trabajando tú piensas en tus hijos que dejaste en casa. En casa piensas en el trabajo que dejaste sin terminar. Tal batalla se libra dentro de ti, tu corazón está cargado”. Me imagino que es uno de los problemas más grandes de las mujeres que están obligadas a trabajar.

Pero he tenido un número de carta de personas, de mujeres que han puesto todo delante del Señor y el Señor ha cambiado el corazón de sus esposos. Sus esposos han estado de acuerdo en bajar su estatus de vida para dejar que sus esposas puedan quedarse en casa cuidando de sus hijos.

Esto pudiera implicar un sacrificio drástico, pero muchas cartas recibidas han revelado el gozo y la paz que viene junto con el deseo de olvidar las nociones del mundo de lo que las mujeres deberían hacer, lo que deberían tener y a dónde debes de ir.

Nancy: Y Elisabeth, estás realmente hablando de la necesidad de una mujer esperar en Dios y confiar que Él haga la obra que ella no puede hacer. Ahora la Escritura nos dice: “El corazón del rey está en las manos del Señor. Como canales de agua, lo dirige hacia donde Él quiere” (Prov.21:1 parafraseado). Una ilustración maravillosa de las Escrituras que viene a mi mente es María de Nazaret que tuvo esta asombrosa y nunca más repetida visita del ángel diciéndole que ella llevaría en su vientre al Hijo de Dios. José no tuvo esa experiencia cuando ella la tuvo. El no vio al ángel, él no lo escuchó hablar. El pasaje nos da entender inicialmente que él no creyó esa historia.

Él pensó dejarla, divorciarse de ella. El quiso protegerla de ser avergonzada. No hay evidencia que ella cogió esta carga sola y trato de convencerlo de que lo que Dios le había dicho era cierto.

Porque María sabía cómo guardar esas cosas en su corazón, mantenerlas allí, atesorarlas, estar quieta y esperar en el Señor, en el tiempo de Dios Él envió un ángel a José con las mismas palabras. Entonces José fue fiel al creer y actuar en consecuencia con lo que Dios le había revelado. Yo creo que es muy fuerte para nosotras tener que esperar. Somos por naturaleza buscadoras de soluciones, controladoras, manipuladoras, queremos arreglarlo todo y hacerlo correcto. Pero Dios nos dice: Espera en Mi, dame una oportunidad para actuar en el corazón y en la vida de ese hombre”.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth en una conversación con Elisabeth Elliot, quien ya se encuentra en la presencia del Señor. También escuchamos a Bob Lepine y Lisa Barry. Esta conversación fue lanzada al aire en el programa El camino al gozo 16 años atrás. Elisabeth Elliot estaba preparándose para retirarse de su programa diario y estaba introduciendo a quien en aquél momento era Nancy Leigh DeMoss a su audiencia. En esta conversación ustedes escucharon a Elisabeth describir un libro que ella escribió titulado: Dejadme ser mujer. Déjenme recordarles lo que ella dijo de este libro.

Elisabeth: Creo que he dicho todo lo que quisiera decirte si me hubiera sentado contigo. Lo encontrarás en mi libro, Dejadme ser mujer, porque he querido plasmar todo lo que he aprendido de mi madre y todo lo que quiero pasar a la próxima generación.

Annamarie: Si nadie te ha enseñado cómo ser una mujer piadosa, espero puedas conseguir una copia y leerlo como una hija escuchando a su madre quien tiene mucha sabiduría para ofrecer (disponible en inglés).

Hay otro artículo que te recomendamos y que puedes descargar directamente de nuestra página. Se trata del artículo “De cerca y muy personal”. Nancy describe aquí lo que estaba pasando por su mente años atrás mientras ella se lanzaba en fe y empezaba una nueva y sobrecogedora tarea de grabar para la radio. Este te enseñará cómo abrazar el llamado de Dios para tu vida. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, el lunes continuaremos escuchando de Elisabeth Elliot en su papel como misionera y su acercamiento al envejecimiento durante las nuevas estaciones de la vida. Por favor, vuelve con nosotros a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente. 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca del orador

Elisabeth Elliot

Elisabeth Elliot

Elisabeth Elliot fue una autora y oradora cristiana. Su primer marido, Jim Elliot, fue asesinado en 1956 cuando intentaba hacer contacto misionero con la Auca del este de Ecuador. Más …

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