Aviva Nuestros Corazones Podcast

El regalo de un ejemplo piadoso

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Sabes qué? Algunas de las jóvenes de hoy en día están muy ocupadas. Y yo lo digo de mí misma a veces, muy ocupadas para estar orando como  deberíamos estarlo haciendo.

Pero por otro lado, algunas mujeres que son mayores, algunas viudas y algunas muy solas,  están clamando al Señor día y noche como lo hizo  Ana y Dios está escuchando esas oraciones.

Carmen: ¡FELIZ NAVIDAD! Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En el Evangelio de Lucas  se nos habla de Ana, a esta mujer santa, Ana, se le había revelado  que vería al Mesías en su vida. Es una imagen de paciencia y de envejecer con gracia y hemos estado estudiando su vida en Aviva Nuestros Corazones.

Nancy está terminando esta serie hablando con su amiga Holly Elliff y otras que escuchan nuestro programa sobre las  “Anas” de hoy en día.

Nancy: Holly, hay una mujer que quizá algunas de ustedes  recuerdan, ella vino a muchas de nuestras sesiones de grabación, y es un tipo de  Ana del día de  hoy. Estábamos hablando de ella anoche. Su nombre es Suzanne Dugeon, algunas de ustedes quizá la conocen. Holly, cuéntanos un poco sobre ella. Ella fue miembro por muchos años de la iglesia que tu esposo pastorea.

Holly Elliff: Así es Nancy ellos trabajaron en nuestra iglesia por algunos años antes de que se mudaran a Florida para ayudar a sus nietos. Pero algunos tal vez se acuerdan de Suzanne como una porrista de Aviva Nuestros Corazones porque después de cada sesión de grabación, al final de cada sesión que Nancy hacía, Suzanne empezaba a aplaudir. Entonces nosotros siempre teníamos que parar y esperar hasta que Suzanne parara de aplaudir para  que Nancy pudiera continuar la próxima sesión. Me imagino que extrañas eso ahora.

Nancy: Sí, así es.

Holly: Pero ella es una gran guerrera de  oración. Ella lleva en su corazón las vidas de tantas personas. Nancy y yo estábamos hablando sobre como nosotras recibimos notas de ella, diciendo, “Estoy orando por ti por esto”. A veces ni sé cómo se entera de lo que está pasando en mi vida para poder escribirme una nota sobre ello. Pero siempre lo hace.

Nancy: Ciertamente, ella ha estado orando por nosotros hoy mientras hemos estado grabando. Y es típico recibir  una nota de ella en las próximas semanas diciendo, “Oh, tú grabaste y escuché tal tema en Aviva Nuestros Corazones.” Y después me cuenta lo que está pasando con la familia de Holly.

¡Realmente tengo que sintonizarme con las noticias de esta mujer! Ahora, no es chisme. Son cosas por las cuales ella ha estado orando por y que las  lleva en su corazón.

Holly: Así es Nancy. Ella es tan fiel en levantar los brazos de otras mujeres y familias. Y no es que no tenga una familia propia que cuidar, porque si la tiene. Pero ella tiene un corazón grande para otras personas y es tan fiel en dejar a Dios usarla de maneras sencillas como la oración y levantando los brazos de aquellos que están caminando por cosas buenas y cosas malas.

Nancy: Ella realmente  alienta.

Holly: A veces te llega una nota con caritas felices por todos lados después de cada frase y ella se está regocijando contigo. Otras veces ella te dice, “Estás en mi corazón. Estoy orando por ti en esta área”. No tiene que ser gran cosa, pero ella consistentemente pasa el gozo del Señor a otras personas.

Nancy: No sé cuántas notas ella escribe. Y no sé a cuántas personas les escribe, pero sé que a mí me escribe. Y allí está Mónica haciendo señas atrás; ella recibe notas también  y Holly recibe notas. Supongo que si las sumamos todas—notas adhesivas, a veces cuatro, cinco, o seis de ellas acumuladas—me pregunto cuántas. Y de paso, ella escuchará esto algún día, si Dios quiere.

Holly: Hola, Suzanne.

Nancy: Me pregunto cuántas notas estará escribiendo a diferentes personas para infundirles  ánimo y  gracia en sus vidas. Es algo hermoso, es un ministerio precioso para esta estación de su vida.

Mi abuela era así. La única de todos mis abuelos que conocí fue a la mamá de mi mamá; le decíamos, Granny Ella escribía notas.

Recibía unas de esas cartas de un ministerio que le estaba agradeciendo por su contribución o algo así. Y entonces ella  regresaba esa carta al ministerio con una nota llena de su letra alrededor de la página en todas direcciones, escribiendo notas de bendición y aliento. Puedo todavía  ver su letra hoy.

Holly: Solo una nota, para aquellas de ustedes quienes no tienen ni idea donde encontrar una estampilla y un sobre y una hoja de papel, pero están mucho tiempo en la computadora—especialmente en esta última estación de sus vidas. Yo he recibido muchos mensajes lindos por correo electrónico de chicas en diferentes lugares diciendo, “Solo quiere que sepas que estoy orando”.

Entonces, si no tienes tiempo para encontrar una estampilla pero estás en la computadora, y Dios pone en tu corazón a alguien, toma un minuto y déjales saber que estás levantando sus brazos y que estas orando por ellas.

Nancy: Estoy pensando en una mujer que ha estado con el Señor por muchos años ya, Laura Munce. Ella y su esposo eran grandes amigos de mis padres. Eran amigos de la familia.

Y recuerdo  una nota que ella me escribió cuando era niña. Ni recuerdo cuál era la ocasión. Podría haber sido un cumpleaños; pero no estoy segura. Pero ella me retó a memorizar un versículo a la semana y me dijo, “Si lo haces, cada versículo será como una perla y al final del año tendrás 52 perlas”.

No puedo decir cuándo  empecé con  este patrón, pero es el tipo de influencia en mi vida que me llevó a amar la Palabra de Dios,  a amar el  memorizar la Escritura. No sabes el impacto, aun en los pequeños, que nosotras como mujeres mayores (estoy segura que para  algunos de los pequeños  yo soy un mujer mayor) no sabes el impacto que podemos tener.

En el día de ayer teníamos una pequeña, de diez años, aquí en nuestra sesión de grabación. Y me escuchó referirme a cuando fui dedicada al Señor en Chattanooga, Tennessee. Ella se acercó y me dijo, “Yo nací en Chattanooga, en Tennessee.”

Nos conocimos y tuvimos  solo unos momentos de intercambio entre una sesión y otra. Tomé un momento para decirle qué contenta estaba porque ella estaba aquí estudiando la Palabra de Dios y que tal vez algún día Dios la querría  usar como maestra de la Biblia.

Estoy segura de que me veo muy vieja a esta niña de diez años. Pero nunca sabes cómo estas cosas pequeñas que nosotras como mujeres mayores hacemos  pueden influir a estas pequeñas. En un futuro ella podría  estar enseñando la Biblia o bendiciendo a otros y quizá diciendo a un  grupo, “Había una mujer con canas y fui a esta sesión larga donde ella enseñó por mucho tiempo…”

Pero ahí está el asunto, de una vida a otra vida. Así es como discipulamos y nutrimos y entrenamos, y es lo que las mujeres mayores están transmitiendo, pasando a las mujeres más jóvenes. Es el impacto que nuestras vidas puede tener en la próxima generación. Lo que tú dijiste me recuerda  eso.

Dorothy: Cuando era niña en la iglesia, recuerdo a las mujeres mayores, tú sabes, mujeres de  canas. Era evidente que conocían muy bien la Biblia pues tenían vidas piadosas. Recuerdo que  cuando era adolescente, en una ocasión, mi mamá me dijo que fuera al baile de la escuela. Yo le dije, “Mami, no creo que sea correcto que yo vaya, una de esas mujeres me aconsejó que el contexto en el que se da ese baile, no es apropiado para mi”. Así me influyeron ellas.

Entonces crecí y tuve el privilegio de tener  un par de mujeres mayores en mi vida. Probablemente estaba en mis treinta y tenía buenas amigas de canas; aunque eran de personalidades opuestas, por ejemplo, una era muy lacónica y la otra era  muy activa involucrada haciendo buenas obras. Esta, sobretodo amaba las misiones y amaba la oración.

Nos reuníamos con ella para orar y ahí nos leía  cartas de misioneros.  No nos dejaba tenerlas, porque ella quería asegurarse que la escucháramos con mucha atención mientras leía. Luego, entonces teníamos un tiempo de oración.

Después me di cuenta que ellas habían  influido más de lo que me hubiera imaginado. Pero lo hicieron por la manera en que ellas vivieron.

Nancy: Hablando sobre mujeres mayores  y sobre la oración, hay muchas mujeres mayores  en nuestras iglesias quienes, yo pienso, que son, son los motores de cualquier cosa buena que está sucediendo en la vida de la iglesia porque son mujeres de oración. Usualmente no son las que están en los comités o manejando cosas, o haciendo que cosas sucedan desde un punto de vista visible, pero ellas están tras bastidores orando.

Y recuerdo cuando fui a la universidad, a la Universidad del Sur de California, mis últimos dos años de la universidad. Yo vivía allí  con una familia cristiana  y asistía a una iglesia, y realmente me involucré mucho en la vida de la iglesia.

Y había en esa iglesia unas mujeres quienes eran hermanas gemelas idénticas, a capa y espada. Nunca las pude distinguir. Nunca supe quién era quién. Y no me acuerdo de sus nombres ahora porque han pasado algunos años.

Siempre se vestían exactamente iguales. Estoy hablando de bolsos, zapatos, sombreros, y todo y todo estaba siempre en lugar. Siempre que las veía, eran una imagen de espejo una de la otra.

Pero ellas eran dos mujeres quienes tenían un anhelo profundo porque Dios enviara avivamiento  a su  iglesia y ellas oraban y oraban y oraban.

Ellas tenían una pequeña reunión  de oración, creo que eran los miércoles en la noche que se juntaban—no me acuerdo muy bien, pero era una vez a la semana. Era una iglesia grande y una reunión muy  pequeña de oración, pero la mantuvieron durante muchos años. Por lo que  sé, ellas la llevaron a cabo mientras físicamente pudieron.

Era un grupo pequeño de mujeres en esa iglesia, encabezada por estas mujeres ancianas, que derramaban sus corazones delante de  Dios, suplicándole que viniera y visitara la iglesia en avivamiento. Cuando Dios venga y envíe un avivamiento en nuestros días, yo en verdad creo que en los anales del cielo las que se van a llevar el crédito serán mujeres como ellas dos; mujeres ancianas como Ana en el templo, orando día y noche para que el Novio venga, para que Dios visite a su gente.

Entonces la oración de estas mujeres ancianas—sé que estoy hablando a esas mujeres mayores que escuchan Aviva Nuestros Corazones. ¿Puedo decirles, “No paren de orar”? Necesitamos sus oraciones. Algunas de las mujeres jóvenes de hoy están tan ocupadas. Yo lo digo de mí misma a veces, muy ocupadas para estar orando como lo deberíamos de estar haciendo.

Pero algunas de estas mujeres que son mayores, algunas viudas, algunas muy solas pero clamando al Señor día y noche como Ana, y Dios está escuchando esas oraciones. Él va a regar esas oraciones y esas lágrimas con Su gracia. Y en su tiempo…tal vez no vivirás para ver la respuesta. Ana sí; pero tú tal vez no. Pero algún día, tú verás, que habrá una respuesta para esas oraciones.

Holly: Amén, permítanme  retar a esas mujeres jóvenes, tal vez madres, quienes piensan que no tienen tiempo para empezar ser una “Ana”. Déjenme animarlas y decirles, que si tienen tiempo. Miren, busquen esos momentos pequeños cuando están acomodando los calcetines sucios o en el carro esperando…

Nancy: ¿No acomodas los  calcetines sucios verdad?

Holly: ¡Ay, sí!

Nancy: ¿Acomodas los sucios?

Holly: Oh sí, porque están de adentro hacia afuera. Y si no los abres, entonces habrá cuatro pulgadas de pasto verde abajo del calcetín.

Nancy: Bueno; está bien ¿qué se yo de eso?

Holly: Entonces, sí lo haces.

Nancy: Está bien, está bien, entonces cuando estás acomodando los calcetines sucios, aquí está lo que puedes hacer.

Holly: Entonces, lo que no vas a tener son esos tiempos largos de silencio para orar, no los esperes. Pero tendrás esos momentos pequeños de silencio. A veces tengo que ir a mi clóset para tenerlos, pero tendrás tiempos pequeños de silencio. Toma ventaja de desarrollar un corazón para ser una “Ana” cuando seas más mayor.

Pero no empieces cuando tengas 50. Empieza cuando tienes veinti-algo, o en cualquier edad que estés entre allí y 81, como la señorita Dorothy. Empieza a desarrollar un corazón para Dios y empieza a aplicar esas verdades a tu vida aun en los espacios pequeños, para que cuando tengas más tiempo…a menos que Dios te de un montón de niños, ¡entonces será mucho tiempo antes de que tengas el tiempo!

Pero toma los momentos que encuentres. No es tanto la cantidad de tiempo; es la dirección de tu corazón.

Nancy: Si eso es bueno. Eso es una buena palabra. Y, por cierto, déjame decir a algunas de esas mujeres más  jóvenes, busquen a esas “Anas” y vean qué pueden aprender de ellas. Escúchenlas. Y pídanles que oren por ustedes.

Tengo algunas de esas “Anas” en mi vida y he desarrollado un corazón y amor para “Mamá J,” ella es una mujer anciana y  ha impactado mi vida porque he tomado el  tiempo, pequeñas porciones  de tiempo a través de los años, para conectarme con ella y aprender de ella.

Mientras estuve en California hice un viaje especial a Santa Bárbara. Me tomó la mitad de un día adicional para hacerlo porque la amo; quería estar con ella, pero también sabía que era muy valioso  para mí. Y sí lo fue. Ella impactó mi vida.

Solo estando alrededor de estas personas, a veces pidiéndoles que compartan algo de su vida contigo, haciéndoles preguntas—puedes aprender mucho de mujeres que han caminado más tiempo que nosotras.

Mujer: Desde el momento que fui salva, ella era mi maestra dominical y se convirtió en una amiga muy cercana. Ella es una de las mujeres más talentosas que conozco. Su Biblia apenas podías leer la letra original porque está tan marcada. Y no solo era el Nuevo Testamento, era de Génesis a Apocalipsis.

Cuando entraba al salón de clase, por su talento de arte, aunque fuera el libro de Daniel, no puedo describir el arte gráfico que acompañaba la lección y que se nos repartía a los que estábamos con ella.  Tenía un gran corazón  para las misiones. Todo lo que hacía, lo hacía 150%, y dio toda onza de su ser al Señor. Me motivaba grandemente.

No me acuerdo por qué lo hizo, tal vez estaba pasando por un momento difícil. Un día me mandó una botella pequeña, en ella había un pequeño papel escrito, donde decía,  “Él pone  tus lágrimas en su redoma.”

Después en Navidad ella me dio un retrato de un guerrero, y dijo, “¿Qué piensas?” Dije, “Bueno, está genial.” Ella dijo, “Bueno, esa eres tú.” Y dije, “¿Yo?”

Bueno ella había tomado una tarjeta de visita y puso mi cara y dibujó el casco de la salvación, la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto de paz—ella había hecho un guerrero,  se  tomaba el tiempo para tantos detalles.

Ahora más allá de eso, cada Navidad ella pintaba a mano sus tarjetas de Navidad. Ella trabajaba en el dibujo, lo copiaba a mimeógrafo, y coloreaba cada una de las tarjetas. Ella mandaba entre tres y 400 cartas. Ella empezaba a hacer sus tarjetas en Agosto.

Abría su hogar. Digo, esta mujer tenían un gran talento. Pero lo que trajo a mi vida fue un corazón que pudo perdonarme cuando la desilusioné, una persona que oraba por mí cuando necesitaba apoyo, o si iba a una visita ella siempre oraba por mí. Nunca paró de amarme, nunca paró de animarme.

Y, como tú, yo hago viajes especiales a mi “Ana”. Lo tengo planeado. Es su cumpleaños la siguiente semana y planeo visitarla. Lo que más me ha ministrado es que ella atesora quien es  Cristo, aunque ya no está comprendiendo todo por completo ahora. Su memoria ya se fue,  hace la misma pregunta una y otra vez. Pero su paciencia siempre me asombra y nunca quiero perder la paciencia con ella. Alabo a Dios por haberla puesto en mi vida.

Mujer 2: Cuando pienso en una “Anna” en mi vida, pienso en Miss Kitty. Ella es una madre espiritual para muchos, la he conocido por más de veinte años. A medida que la he visto envejecer, he visto como abraza las limitaciones con dignidad. Ella está en un punto donde  no puede ver muy bien. Ya no puede hacer las cosas que hacía antes, como coser, bordar, ya ni siquiera puede leer.

Y como esto le encanta recibe personas que van y le leen y ha introducido a muchos a la literatura clásica cristiana. Tiempo con Miss Kitty es tiempo para pensar en cosas que no son de esta tierra. Muchas veces hablamos del Cielo, y hablamos de lo que significa vivir en una manera que le agrade a Él cada día.

Sé que ella ora a menudo para que Dios le traiga mujeres a su puerta que ella pueda ministrar. Él ha sido fiel y lo continúa haciendo.  Definitivamente no está sentada en el banquillo esperando morir. Ella es un gran ejemplo para mí de cómo terminar la carrera fuerte y traerle gloria a Dios en medio de los cambios.

Una gran área de ministerio para ella es su grupo llamado “La Zarza Ardiendo.” Es un grupo de mujeres que oran cada lunes en la iglesia, traen delante de Dios las necesidades de la iglesia y las necesidades que ellas mismas se comparten.

Kitty me ha ayudado a descubrir un corazón de hospitalidad. Aun ahora cuando no puede ver bien, a menudo tiene gente en su hogar y siempre tiene una reunión en Navidad. Gente llega y tenemos un tiempo de oración, de dar gracias, y de dar agradecimiento a Dios por el año que estamos completando y el nuevo que nos espera.

En realidad estoy muy agradecida con Dios de que nuestros caminos se hayan cruzado, la madre espiritual que ha sido para mí y el ejemplo que ha sido de  terminar fuerte y terminar bien. Es un privilegio llamarla mi amiga.

Carmen: Has estado escuchando sobre algunas “Anas” de nuestros días. Algunas mujeres han estado compartiendo con Nancy Leigh DeMoss sobre mujeres de influencia en sus vidas.

Mientras has estado escuchando el programa de hoy, ¿quién vino a tu mente? ¿Hay alguna mujer mayor que ha estado ayudándote a apuntar a Cristo por medio de su ejemplo?

Escuchemos un testimonio más, el de una de nuestras hermanas del ministerio, a quien Dios ha ministrado grandemente a través de una de las “Anas” en su vida.

Ha sido una enorme bendición contar con muchas “Anas” en mi vida, mujeres con canas y sin ellas que dedican su tiempo a ministrar el pueblo de Dios de muchas maneras. Una en especial en mi vida es Laura, ella ha invertido su tiempo en mi vida de tantas formas, en ocasiones sus oraciones se hacen casi tangibles para mí y digo “ella definitivamente ha estado orando por esta área”.  Desde que la conozco ha centrado todos sus consejos en guiarme al Señor y su Palabra, “Corre a Él”,  es la frase más común en nuestras conversaciones y en los correos electrónicos que me envía. No pierde ninguna oportunidad de reenviarme algún artículo que se relacione con alguna de mis luchas, ni de recomendarme o regalarme algún libro que dirija mis pasos a la voluntad de Dios en ese momento.  Ella aconseja tanto a jóvenes como a adultas y trata a los niños con una dulzura única tan propia de una mujer cuyo corazón está lleno del amor de Dios. Sus correcciones han guardado mis pasos muchas veces de correr por camino inadecuado y su paciencia mayúscula al escucharme confesar que caí otra vez y llevarme al trono de la gracia, luego de una muy dulce y firme amonestación son un recordatorio de la misericordia del Señor.

Ella ha invertido su vida en dejar un legado a la próxima generación, yo soy solo una de las tantas flores que su corazón de madre ha regado para el Señor. Es asombros ver como ella recuerda los nombres y las cosas de todas y se invierte en sus vidas completamente. Laura es el tipo de madre espiritual que no duerme en la noche después de que le has confesado una gran caída, inspira mi vida a entregarme y a ser una Ana de estos tiempos, a unirme al grupo de mujeres que prepara a la Novia para las Bodas del Cordero.    Muchas veces le digo, yo quiero ser una Laura en la vida de alguien, porque creo que ese es el diseño de Dios, ser preparada para ayudar a otras mujeres en su caminar, como lo hace ella, animando, aconsejando y a veces simplemente con una hermosa sonrisa y un dulce abrazo.

Damos gracias a Dios por Su providencia en nuestras vidas.

Algunos de estos ejemplos piadosos, nos han venido a la mente durante  la serie Ana, esta serie se llama: Ana: la mujer que le dio la bienvenida a Cristo y puedes escuchar cualquier programa que te hayas perdido escuchando por internet al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

El lunes próximo Nancy te espera con un programa muy especial.  Estaremos recordando a Elisabeth Elliot, quien partió con el Señor en este año que está por terminar.  Elisabeth  nos retará a confiar en el  Señor aun cuando la vida no hace sentido. Ella te enseñará cómo el sufrimiento es una oportunidad para mostrar lo que crees acerca de Dios.

Te esperamos de vuelta aquí, el lunes, en Aviva Nuestros Corazones.

Señor, en este día te quiero dar gracias por tus increíbles bendiciones, por el gran fruto que tú has traído a través de los diferentes alcances de este ministerio, por las vidas que han sido transformadas, por los matrimonios que han sido sanados, por las personas que han encontrado el regalo de la salvación, por corazones que han sido restaurados, reconciliados y avivados. Y es que Tú,  Señor, eres un Dios  tan grande, gracias  por la manera en que satisfaces nuestras necesidades, gracias por colocarnos en estos últimos meses, donde hemos sido estiradas, donde hemos tenido que clamar por tu pan diario. Y hemos tenido que confiar más en ti por provisión.  Gracias por cada una de nuestras oyentes, por cada amigo de este ministerio que ha dado generosamente para ayudar a ser posible que este ministerio continúe, pido Señor, tu bendición sobre  cada oyente, por cada persona que  comparte este ministerio con nosotros,   oramos juntas que este tiempo sea un tiempo de mucha gracia, de mucho crecimiento, de un nuevo y fresco amor para Jesús.  Y que en todo tú seas glorificado  y honrado a través de nuestras vidas, oramos en el santo nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Fuente de la vida eterna, Diana Cardona, Gracia® 2014 Diana Cardona

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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