Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Carmen Espaillat: Hoy comenzamos con una nueva serie que será de gran bendición para muchas mujeres. La serie se titula “En Busca de Dios” y nos sumergiremos en el tema por los próximos meses. La serie está basada en el libro de estudio con el mismo título escrito por Nancy y Tim Grisom. Te invitamos a seguir esta serie conjuntamente con el libro para que obtengas todo el beneficio posible durante este tiempo. Este se titula “En busca de Dios: Experimentando el Gozo del Avivamiento Personal.”

Podemos enfrascarnos tanto en la actividad religiosa y nunca sacar tiempo para hacernos la pregunta, “¿Está Dios realmente en esto?” Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy: Yo he pensado en cómo la presencia de Dios está ausente de nuestras vidas, y nuestras Iglesias, y cuán ajenas estamos al hecho de que Su presencia manifiesta ha estado ausente por un largo tiempo, y muchos de nosotros ni siquiera nos hemos percatado de esto.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Si una amiga te llama y te dice, “¿Me puedes ayudar? “Estoy desesperada”, tus oídos se pondrían en alerta. Bueno, tú y yo debemos venir al Señor con la actitud de esa amiga, pero, con demasiada frecuencia ni siquiera nos damos cuenta de cuán necesitadas realmente estamos.

El programa de hoy que te hace la pregunta, “¿Estás desesperada?”. Inicia una serie especial de doce semanas que hemos titulado, En Busca de Dios. Aquí está Nancy para ponernos en marcha.

Nancy: Un día mientras me preparaba para esta serie, mi amiga Holly y yo decidimos salir en la tarde y llevar sus hijos al parque.

Mientras nos dirigíamos hacia el parque, escuchamos un leve sonido como de cascabeles parecido a una caja de música. Sus hijos instantáneamente supieron lo que era. Tienen unos oídos que pueden escuchar cosas que únicamente los perros pueden oir.

Era un sonido leve, pero para ellos era el sonido inconfundible de un camión de helados. Inmediatamente esos niños comenzaron a vociferar, “¡Mami! ¡Mami! ¡Queremos helado! Por favor, Mami, es el camión de los helados. Por favor, nos podemos detener? ¿Por favor podemos comprar helados? Mami, queremos helado.”

Era un coro, y Holly, siendo la mamá obediente que ella es, le dió la vuelta a su auto y comenzó a perseguir ese camión. En realidad tuvimos que perseguirlo por una distancia considerable porque no nos había visto.

Él no sabía que estábamos tratando de llamar su atención. Yo no me explico cómo es que él no podía escuchar a todos esos niños.

Así que nos desviamos del parque. Nos metimos por la avenida principal, y finalmente pudimos detenerlo con una señal y hacer que detuviera el camión en un pequeño estacionamiento, para que los niños pudieran disfrutar de su helado.

Esos niños estaban eufóricos al ver ese camión de helados y por supuesto, por obtener lo que estaba dentro de ese camión de helados. Mientras observaba la escena que estaba ocurriendo frente a mí, yo pensaba, “Esto es una hermosa ilustración de la serie que estamos listas para iniciar, titulada “En Busca de Dios.”

Aquí teníamos unos niños que estaban buscando helados. Ellos fueron diligentes. Estaban determinados. Estaban extasiados con este regalo que querían, y lo buscaron de todo corazón.

Y esto es una ilustración, a mi entender, de este viaje que estaremos haciendo juntas en las próximas doce semanas.

Ahora bien, la sabiduría convencional, por lo menos en cuanto a radio se refiere, es que tú no puedes hacer una serie por doce semanas y tener personas que perseveren contigo en esto. Pero lo vamos a hacer porque creo que hay un proceso, una evolución que está relacionada con nuestra búsqueda juntas del Señor con todos nuestros corazones.

No hay atajos para este proceso. Si queremos experimentar un avivamiento, tenemos que pasar por el proceso. Hoy en día, lo queremos todo deprisa; lo queremos todo rápido; lo queremos fácil; lo queremos de la noche a la mañana; y lo queremos sin dolor, y las mejores cosas simplemente no vienen de esa manera.

Si vamos a buscar al Señor, vamos a tener que buscarlo con todo nuestro corazón, y esto toma tiempo – tiempo para preparar nuestros corazones, tiempo para escuchar lo que el Señor nos tiene que decir, tiempo para permitir que Él se revele a nosotros a través de Su Palabra, y finalmente tiempo para responder y permitir que aquello que El ha revelado realmente eche raíces en nuestros corazones.

Así que quiero invitarlas a emprender un viaje con nosotras durante las próximas semanas.

Y creo que si perseveras y te mantienes con nosotras durante las próximas semanas, si preparas tu corazón para buscar al Señor de una manera fresca, si te adentras en este proceso, yo creo que en doce semanas tu vas a decir que no solamente buscaste al Señor con todo tu corazón, sino que lo encontraste de una manera fresca y nueva, quizás de una manera tan profunda que tú nunca soñaste que pudiera ser posible.

Durante la primera parte de esta serie, cada semana habrá un tema que se relacionará a las doce unidades, los doce capítulos del libro En Busca de Dios.

Pero en esta primera semana, quiero simplemente introducir el concepto de buscarle a Él. Quiero introducir la serie, darles una visión general de hacia donde nos dirigimos, y darles algún contexto de lo que estamos hablando cuando hablamos de buscar al Señor.

Así que hoy quiero que únicamente nos enfoquemos en esas tres palabras: Buscarle a Él. (bis)   Encontrarás ese concepto en las Escrituras mucho más a menudo de lo que te hubieses podido imaginar.

Piensa en ese pasaje de 1 de Crónicas capítulo 22 donde David le decía a su hijo Salomón, David estaba listo para morir, estaba pasando la batuta; estaba pasando la corona, el trono, a su hijo, Salomón.

Salomón era un joven brillante. Tenía muchas cosas a su favor, pero David sabía que la cosa más importante que su hijo necesitaba para tener éxito como rey era tener una relación con Dios.

Así que David le dijo a Salomón, “Ahora prepara tu mente y tu corazón para buscar al Señor tu Dios” (versículo 19).

Hazlo ahora. No lo dejes para cuando seas viejo. ¡Hazlo ahora! Prepara tu mente. Prepara tu corazón. Sé determinante en cuanto a esto. Sé intencional sobre esto. Sé intenso sobre esto. Hazlo ahora, y prepara tu corazón y tu mente para buscar al Señor tu Dios.

Esa instrucción de David a su hijo sugiere que esto requiere enfoque y atención. Esto es algo en lo que te concentras. Hay un esfuerzo involucrado. Hay un deseo intenso.

“Prepara tu corazón para buscar al Señor. Esto es una prioridad. Hijo, esto es lo número uno, lo primero que debes hacer mientras te desenvuelves en este rol y esta responsabilidad como rey.”

Te quiero sugerir que a pesar de que ninguna de nosotras somos reinas y que probablemente nunca tendremos ese tipo de posición ó responsabilidad pública, sin importar cuál es tu posición en la vida, la prioridad número uno de cada hijo de Dios tiene que ser la de buscar al Señor.

¿Quieres tener éxito en lo que estás haciendo en la vida? ¿Quieres ser bendecido? ¿Quieres cumplir con el propósito de Dios para tu vida? Puede que seas una mujer mayor. Puede que seas una estudiante de escuela. Puede que estés en la universidad.

Puede que estés soltera. Puedes estar casada. Puedes tener muchos hijos o no tener ninguno o tener el nido vacío. Cualquiera que sea tu temporada en la vida, cualquiera que sea tu llamado en la vida, la prioridad número uno es buscar al Señor.

Esto requiere que seamos proactivas. Salomón no podía ser pasivo en cuanto a buscar al Señor. El necesitaba ser proactivo. “Hijo, haz esto. Prepara tu mente. Prepara tu corazón para buscar al Señor. Sé intencional sobre esto.”

David entendió que había un enorme valor, una enorme importancia, en buscar al Señor. Ahora bien, mientras pensamos en buscar al Señor, yo sé que algunas personas, en sentido general, piensan en esto, si fueran honestas, como si fuera un deber, una pesadez.

“Oh, yo tengo que buscar al Señor. Y tambien hay muchas otras cosas que estoy muy interesada en hacer en mi vida. Quizás buscaré al Señor cuando sea más vieja. Quizás buscaré al Señor después que haya comenzado este negocio. Quizás busque al Señor después que mis hijos estén en la escuela y las cosas no estén tan difíciles y pueda dormir bien en las noches. Pero buscar al Señor ahora, eso suena como algo extra que tengo que añadir a mi lista, y mi lista de cosas por hacer ya está demasiado llena. Esto suena como una carga.”

Mientras pienso en los hijos de Holly Elliff, vociferando por el camión de los helados, yo pienso que el helado para ellos en ese momento no era un deber. No era una pesadez. Era puro deleite.

Era fácil de escucharlo en sus voces. Estaba en sus rostros. Era deleite, y les quiero decir que aquellos que alguna vez han buscado al Señor y lo han encontrado saben que hay un deleite enorme para aquellos que buscan al Señor con todo su corazón.

Si supieramos, si pudieramos vislumbrar, echar un solo vistazo a lo que Dios tiene reservado para nosotros, la intención de Dios hacia ti, entonces buscaríamos al Señor de la manera que esos niños estaban buscando a ese camión de helados.

Estaríamos apasionadas sobre esto. Estaríamos en serio sobre esto. Estaríamos colocando otras cosas a un lado. Estaríamos diciendo, “No hay nada más importante en mi día o en mi vida, no importa que otra cosa yo tenga en marcha, no hay nada más importante.”

Hace unos días, estaba realizando una entrevista en un programa nacional de radio, y mientras la entrevistadora y yo estabamos hablando sobre el tema del perdón, en medio de la entrevista de radio -en vivo- fué como si una luz se encendiera en la mente y en el corazón de la entrevistadora.

Ella comenzó a hablar sobre el hecho de que ella tenía algunas cosas con las que necesitaba lidiar relacionadas con el perdón, y ella dijo, “Mientras hablamos me percato de que Dios tiene para mí una vida llena de plenitud, gozo y experiencia mas allá de lo que estoy experimentando, y si yo me rehuso a perdonar me estaría separando completamente y apartándome de ese algo increíble que Dios tiene para mí.”

Eso comenzó a motivarla - el gozo de lo que pudiera tener, el tesoro que hay en Cristo, la perla de gran precio. Tu lo buscas a Él, y lo tendrás todo. Tendrás el gozo y se cumplirán los deseos de tu corazón mientras buscas al Señor

Así que hay gozo en esto. El subtítulo de este libro En Busca de Dios es Experimentando el Gozo del Avivamiento Personal. Hay gozo aquí, y eso debe motivar nuestros corazones.

Hoy te quiero decir, que puede ser que tú no pienses que conocer a Dios y caminar con Él es un deleite en este momento de tu vida, pero si te preparas para buscar al Señor, vas a encontrar el mayor deleite que este mundo tiene que ofrecer, porque en Su presencia hay plenitud de gozo.

No hay únicamente deleite involucrado en buscar al Señor, sino que hay también desesperación en buscarlo a Él.   2da de Crónicas capítulo 20, nos habla sobre el tiempo cuando los Moabitas y los Amonitas vinieron en Guerra contra de los de Judá.

Los ejércitos de los enemigos de Judá eran totalmente superiores. No había manera humana en que ellos pudieran ganar esta batalla, y los mensajeros llegaron y le dijeron al Rey Josafat, “Viene contra tí una gran multitud” (versículo 2).

Entonces el versículo tres del capítulo 20 nos dice “Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor.” Estaba desesperado. Tenía miedo. Estaba aterrorizado. No había nada que él pudiera hacer para resolver esa situación. Estaba desesperado.

Así que yo pienso sobre esta historia. Y me recuerda de un incidente que ocurrió hace 20 años, pero no creo que yo pueda olvidarlo nunca. Yo estaba sentada con mi amiga Diana comiendo un pedazo de pastel de manzana en su mesa de la cocina, y estábamos conversando con otra amiga.

De repente Diana se puso bien ansiosa, con mirada de preocupación en su rostro, aunque no dijo lo que estaba pensando, me di cuenta de que ella lucía preocupada, y entró y salió de la habitación varias veces.

Finalmente dijo, “¿Dónde está Jordan?” Jordan era (en ese entonces) su hijo de tres años, y ella se percató de que no lo había visto ni escuchado por un largo tiempo.

Ella lo buscó adentro y fuera de la casa, y comenzó a llamarlo. Bueno, finalmente nos dijo cual era la situación. ¿Dónde estaría Jordan?

De repente, ya no importaba para nada el tema por el cual nos habíamos reunido. Nada mas importaba. Todo el mundo estaba buscando a Jordan. ¿Dónde está Jordan?

Por supuesto que buscaron adentro de la casa; buscaron alrededor de la casa. Diana llamó a su esposo al trabajo. El trabajaba justo al final de la calle. Corrió a la casa. ¿Dónde está Jordan? Todos buscaban a Jordan.

Finalmente la policia se involucró en la situación. Ahora ya han pasado varias horas. Ninguna señal de Jordan, y todas las madres en la habitación sencillamente gemían. Posiblemente tu has pasado por esta experiencia y conoces de esa total desesperación.

¿Así que haces tú, como madre, cuando algo así sucede? ¡Tú buscas! ¡Buscas! ¡Buscas! Estas desesperada. Estás ferviente. Nada más importa. Tú buscas aquel que está perdido.

Me alegra mucho poder reportar que encontraron a Jordan. Había subido a un pequeño monte no muy lejos de la casa y estaba totalmente ajeno a todo lo que estaba pasando. Yo pienso que el se estaba divirtiendo mucho, y por supuesto, el alivio fue inmenso cuando apareció Jordan.

Estoy segura de que se derramaron lagrimas, pero cualquiera estaría de acuerdo que valió la pena el esfuerzo, la búsqueda, la desesperación por encontrar a ese pequeño niño.

Mientras pienso sobre Jordan desaparecido y la desesperación con la que su familia, amigos y la policia lo estaban buscando ese día, yo he pensado en cómo la presencia de Dios está tan ausente de muchas de nuestras vidas, de tantas de nuestras Iglesias, y cuán ajenas estamos al hecho de que Su presencia manifiesta no ha estado allí por un largo tiempo. Muchas de nosotras ni siquiera nos hemos percatado de esto.

Pero una vez tú te percatas de esto, y puedes saborear lo que es tener la presencia de Dios expresa en tu vida y entre Su gente de una manera extraordinaria, nunca mas podrás estar contenta sin ella.

Hay desesperación. Hay una necesidad desesperada por la esa presencia, de que la visitación de Dios sea restaurada y experimentada entre la gente de Dios, en nuestras Iglesias, en nuestros hogares, y en nuestras vidas.

¿Estás desesperada por eso? Cuando estés desesperada, entonces comenzarás a buscar, y te mantendrás buscando hasta que lo hayas encontrado a Él.

Puede que Dios en estos momentos de tu vida esté creando circunstancias que te hagan estar desesperada por Él. Mientras celebramos conferencias de Aviva Nuestros Corazones en ciudades diferentes, una de las cosas por las que oro en los días que anteceden a esa conferencia es por las mujeres que vendrán. Yo oro, “Señor, Tú puedes crear en esta semana en las vidas de estas mujeres circunstancias que las hagan sentirse desesperadas por Ti.”

Yo no sé cuáles son esas circunstancias, y les digo a esas damas que he estado orando de esa manera cuando llegamos a la primera noche de la conferencia, y algunas me miran como, “¡Oh, tú eres la responsable de lo que me pasó en esta semana! Tú eres la causante de que mi vida se destrozara en esta semana.”

Yo digo, “Bueno, no voy a sentirme culpable por eso,” pero si Dios está llamando tu atención y haciéndote sentir sedienta por Él a través de las circunstancias de tu vida, tan duras como parezcan ser, entonces eso es algo bueno.

Cualquier cosa que me haga anhelar a Dios es una bendición. Algo que me haga sentirme desesperada por Él, algo que me lleve hasta el final de mis propios recursos, de mis propias fuerzas, de mi propio poder, eso es algo bueno.

Gracias a Dios si Él está creando circunstancias que te hagan sentirte desesperada por Él, porque entonces tú buscaras al Señor con diligencia.

Búscalo de todo corazón, no solamente con deleite y desesperación, sino con diligencia. Hebreos 11 nos dice que Dios es remunerador de los que lo buscan con diligencia (versículo 6). La palabra para diligente es una palabra que significa “un esfuerzo concentrado”.

Es un esfuerzo intenso. Esto no es una ojeada casual en dirección hacia Dios. Algo como, “O, Señor, tú sabes, si Tú nos avivas, eso sería agradable.” No! Es una búsqueda diligente de Dios.

Esto me trae a la mente el pasaje de Lucas capítulo 15 donde Jesús hablaba sobre cosas y personas que estaban perdidas, y de como sus dueños los estaban buscando.

Él dice en el versículo ocho, “¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?”

Buscar con determinación. Jesús dice en ese pasaje, “Esta mujer busca diligentemente.” ¿Por cuánto tiempo? Hasta que la encuentra.

Si vamos a buscar con determinación, eso significa que no paramos de buscar hasta que no hayamos encontrado lo que estamos buscando. Insistimos por aquí. Presionamos por allá. Presionamos al Señor y le decimos, “Señor, no te voy a dejar ir hasta que Tú no vengas y tengas un encuentro con nosotros en avivamiento”.

Las Escrituras dicen, ”Buscad al Señor…Buscad Su presencia contínuamente” (Salmo 105:4). Buscarlo a Él no es una experiencia ocasional. El avivamiento no es una experiencia de una sola vez. Es un estilo de vida. Busca al Señor continuamente.

De modo que continuamos buscando, pero no solamente buscando, sino buscandolo a Él. Una de las condiciones que el Señor pone para el avivamiento en ese versículo tan familiar, 2 Crónicas 7:14, es que nosotros debemos buscar Su rostro.

“Buscad Mi rostro.” Eso significa que nosotros debemos buscarlo a Él más de lo que buscamos sus dones, más de lo que buscamos cualquier cosa que Él pueda hacer por nosotros, más que lo que buscamos Sus bendiciones, más de lo que queremos que las personas alrededor de nosotros cambien.“

¿Lo quieres a Él, ó quieres un buen esposo y un matrimonio feliz? Tú dices, “Bueno, a mi con seguridad me gustaría tener ambas cosas.” Te quiero decir esto, una vez lo encuentras -al Señor- entonces tendrás todo lo demás que tú necesitas para tu bienestar y tu felicidad.

Busca al Señor. Busca Su rostro. Todos somos buscadores. Todos dedicamos nuestro tiempo, nuestras energías, nuestros esfuerzos a buscar una o más cosas. Buscamos aquellas cosas que más nos importan, aquellas cosas que realmente queremos.

Eso es lo que buscamos. Yo sé que muchas de las que me están escuchando ahora mismo están buscando una pareja. Están aquellas que están buscando felicidad, buscando relaciones, buscando amistad, buscando dinero, buscando posición, buscando reconocimiento.

¿Qué estás buscando tú? Jesús dijo en Mateo capítulo seis, “No os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles (los no creyentes) buscan ansiosamente todas esas cosas” (versículos 31-32).

Eso es lo que ellos están buscando. ¿Significa eso que estas otras cosas son poco importantes? ¿Que no importan? ¿Que no importa que no tengas algo para comer ó algo para vestir ó algo para beber?

No quiere decir que no importan, pero Jesús dijo, “Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas esas cosas” (versículo 32). Asi que el punto no es que no son importantes. El punto es que no son lo más importante.

No son las cosas que nosotros primordialmente debemos buscar. No deben ser nuestro principal foco de atención. ¿Entonces que fue lo que Jesús dijo que debe ser nuestro principal foco de atención? “Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (versículo 33).

Las tendrás, tendrás lo que necesitas en ese paquete -todo lo que necesitas- cuando lo encuentres a Él. De manera que, ¿qué estás buscando tu?   ¿Qué buscas realmente? ¿Qué es lo que realmente te importa? ¿En qué estás invirtiendo tu tiempo, tu esfuerzo, tus recursos?

¿A quién estás buscando? Buscamos ayuda, dirección, consejo y provisión muchas veces de las personas alrededor de nosotros, de amigos, de familia, de pastores, consejeros, terapistas; algunas veces buscamos ayuda de libros o de recursos ó de conferencias.

¿Estás buscando al Señor primero y en primer lugar? En estas próximas semanas, te quiero animar a buscar al Señor. Eso puede significar que tendrás que decir “no” a algunas otras cosas – algunas de ellas buenas.

Puede significar que pases menos tiempo frente a la televisión, menos tiempo con tu programa favorito, menos tiempo quizás en tu computadora. Quizás menos tiempo jugando juegos de computadora o navegando en el internet o menos tiempo enviando correos electrónicos.

Puede significar que necesites levantarte más temprano en la mañana. Yo no te voy a decir a qué hora te debes levantar; solamente te estoy diciendo, busca al Señor y pregúntale a Él, “¿Qué significaría, Señor, para mi buscarte a Tí con todo mi corazón durante las próximas semanas?”

Por cierto, yo espero que el patrón de buscar al Señor durante estas doce semanas se convierta para tí en un patrón de toda una vida de buscar al Señor.

Aparta tiempo. No hay un recurso más precioso que el tiempo que inviertes para buscar al Señor. Busca al Señor tú sola. Busca al Señor junto a otras. Busca al Señor con un grupo. Cuando salga en español el cuaderno de trabajo “En Busca de Dios” te animamos conseguirlo y quizas lo puedas estudiar con un grupo de amigas.

Busca al Señor contínuamente. Déjame animarte a no detenerte en buscarlo a Él porque ya has hecho este estudio antes. Las Escrituras dicen, “¿No volverás a darnos vida [una y otra vez] para que tu pueblo se regocije en Tí ?” (Salmo 85:6)

Dios te quiere usar, quizás, como un instrumento de avivamiento en las vidas de otras, para animar a otras a buscarlo a Él. Así que reúne un grupo. Hazlo con otras.

Pérmiteme animarte a planificar para que durante estas semanas participes con nosotros en esta búsqueda del rostro del Señor.

Carmen: En unas semanas a partir de hoy, ¿estará tu vida más o menos igual a como está ahora, o mirarás atrás y dirás: “¡Cuánto he crecido!”?

Esperamos que en unas semanas estés más cerca de Dios de lo que estás ahora, mientras lo buscas a Él con el tipo de desesperación acerca de la que acabas de escuchar.

Dentro de cinco meses, si Dios lo permite, estaremos en la preciosa ciudad de Querétaro, México, para celebrar nuestra conferencia Mujer Verdadera: En Busca de Dios. Hemos querido transmitir esta serie en preparación para este tiempo. Estamos orando que Dios prepare los corazones de las mujeres de México y de América Latina, y que todas lleguemos sedientas ese fin de semana, con corazones preparados para buscar a Dios con anhelo.

Queremos animarte a adquirir el libro de estudio “En Busca de Dios”. Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita. Estás a tiempo de adquirirlo y acompañarnos durante estos próximos meses a través de la serie. Te animamos a reunir a varias de tus amigas y hermanas para que juntas hagamos este estudio.

¡Compra tu copia hoy y preparémonos para un avivamiento!

Hemos usado hoy las palabras “avivamiento personal”. A lo mejor no es un término familiar para ti. Aprende un poco más de lo que es y no es un avivamiento, en tu próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Mientras tanto, te invitamos a entrar a nuestra página y buscar el recurso titulado: ¿Cuándo necesitamos avivamiento? Estas preguntas te ayudarán a ver más claramente cómo anda tu vida espiritual. Visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com.

Te esperamos de regreso el lunes, pero primero Nancy regresa ahora para orar.

Nancy: Señor, nuestros corazones claman a Ti y dicen, “Señor, queremos buscarte. Queremos buscar Tu rostro.” Oro, Señor, para que Tú nos des un sentido de desesperación, un sentido de diligencia y determinación y de gozo y de deleite, a medida que te buscamos con todo nuestro corazón.

Gracias por Tu promesa de que a medida que te busquemos, nuestros corazones serán avivados. Oro en el nombre de Jesús, amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras han sido tomadas de La Biblia de las Américas.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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