Podcast Aviva Nuestros Corazones

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Carmen Espaillat: Aquí está Bob Bakke.

Bob Bakke: La gracia no es solo favor inmerecido.  No es solo darle un regalo a alguien que no lo merece, como  nosotros, por ejemplo.  De hecho la gracia es belleza divina, justicia, perdón, gloria, bondad, aun parentesco, dado a aquellos que son culpables de verdadera maldad.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana ha sido increíble.  Nancy nos llevó muy profundo en un tema del que a menudo se habla, pero que nunca es totalmente entendido: La gracia.

También escuchamos historias de mujeres en necesidad de gracia que se encuentran en circunstancias muy difíciles.  Los programas de esta semana han sido parte de una serie acerca del avivamiento genuino, llamada En busca de Dios.

Probablemente nos has escuchado decir esa frase mucho últimamente.  No solo es el nombre de la serie de radio; sino también porque es el nombre de un libro de estudio muy útil que puede ser usado en grupos pequeños y también de manera individual.  Muchas se han unido a este estudio, ¡te animamos a unirte tú también!

Te invitamos a adquirir tu propia copia del libro En busca de Dios en tu librería cristiana favorita. También puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com y te diremos de qué otra forma puedes obtenerlo.

Bien. Hoy escucharemos cómo transcurre una reunión de oración en un grupo de personas que anhelan ver un avivamiento del pueblo de Dios.  Oremos junto a Byron Paulus, Tex Tippet, Jerry Kirk, Walter Price, Tim Grissom, Tim St. Clair, y nuestra anfitriona, Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Para empezar, aquí está Bob Bakke hablando de la gracia.  Él comienza con el versículo que debemos memorizar esta semana, extraído del libro de estudio En Busca de Dios: Hebreos 4:16.

Bob: Dice, “acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”.  

Al comenzar nuestra meditación acerca de la gracia vemos que el trono al que nos acercamos esta mañana es llamado “trono de gracia”, y por lo tanto lo que recibimos de ese trono es gracia.  Podemos ir a ese trono esta mañana en oración con cientos de otros a través del país, con nuestros brazos abiertos de par en par con confianza, expectación y con gozo porque nosotros, o la gran mayoría de nosotros, nos hemos arrepentido.  

Hemos sido honestos; hemos tomado en cuenta nuestro pecado, y hemos venido delante de Dios, y lo podemos hacer con expectación y gozo.

La gracia es el trono en el cual Dios reina.  La gracia es lo que a Dios más le agrada repartir.  

Ahora bien, los griegos antiguos, cuando usaban la palabra gracia, querían hacer referencia a esas cosas que producían bienestar, y de esta raíz se derivan palabras tales como favorito, deleite, belleza, gratitud y gozo.  

Pero la palabra gracia también era usada para describir la relación entre un señor y su siervo.  Un esclavo no tenía derecho a esperar bondad.  Así que cuando había bondad, era gracia, y esta era recibida.

Es interesante que Pablo, en su libro a los Romanos, el libro donde más expone sobre la gracia, se introduce  a sí mismo en el capítulo uno, versículo uno, como un siervo de Jesucristo.

Ahora, cuando los Hebreos entran en esto, traen consigo un sentido de que el más fuerte viene al rescate del más débil; tenemos a Booz y a Rut.  Cuando Jesús utiliza este término, lo hace para describir como Dios viene al rescate del indefenso, o de aquellos que son deudores y que están sin esperanza. El mayor viniendo a bendecir al débil, por decirlo así.

Juan nos dice que Jesús estaba lleno de esta gracia, y también de Verdad.  En Hechos, la gracia describe el poder del Espíritu Santo fluyendo de Dios al hombre.

Esa es nuestra gran necesidad –  nuestra necesidad del Espíritu Santo y de Su bondad para con nosotros y Su fortaleza. El escrito en el Hebreo, entonces, llama al Espíritu el “Espíritu de gracia.”  Pero es en las epístolas que la relación entre la gracia y nuestra salvación se profundiza.  

Es aquí que nos encontramos con los temas de perdón, la reconciliación, la libertad, expiación, propiciación, justicia, vida eterna, y aun adopción.  

Vayamos por un momento al capítulo 5 de Romanos, donde Pablo compara  la transgresión del primer Adán con el regalo o don del segundo, con ese regalo de gracia.  Pablo escribe, “tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado” (versículo 12).

Pero el regalo no es como la transgresión del pecado.  “Porque si muchos murieron por la ofensa de un hombre, cuanto más la gracia y el don de Dios que vino por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundó para todos”. (Ver versículo 19).

De nuevo, el don no es el resultado del pecado de un hombre.  El juicio vino después de un pecado y trajo consigo condenación, pero el regalo vino después de muchas transgresiones y trajo consigo justificación, como si nunca hubiéramos pecado.

Porque si, por los pecados de un hombre, la muerte reinó sobre ese hombre, cuanto más aquellos que reciben la abundante provisión de gracia de Dios y del don de justicia, reinará la vida a través de la vida de ese hombre: es decir, Jesucristo.

Reinar en vida – vida en abundancia.  La gracia no es sólo favor inmerecido.  No es sólo darle un regalo a alguien que no lo merece, a nosotros, por ejemplo.  De hecho, la gracia es belleza divina, justicia, perdón, gloria, bondad, aun parentesco, dado a aquellos que son culpables de verdadero mal.

Así que, cierro con este pensamiento: Mark Twain no era creyente, pero él dijo esto, y yo creo que esto está en el corazón de la gracia que hemos recibido: “el perdón es la fragancia que deja la violeta en el talón que la ha aplastado”.

Déjame decirlo una vez más: “el perdón es la fragancia que deja la violeta en el talón que la ha aplastado”.

Así que la gracia la vemos en el padre del pródigo que sale corriendo desde el frente de su casa para abrazar a su hijo que lo odiaba.  Gracia es el Cordero de Dios, traspasado, golpeado, coronado con espinas, despreciado, rechazado, que respiró con dificultad, que gritó a los cielos, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

Molido por nuestras transgresiones, Dios llena la tierra con Su amor fragante y responde con gracia del Espíritu Santo.

Oración 1: Gracias por Tu gracia. Padre, estamos tan agradecidos esta mañana por aquella vez cuando Tú tocaste nuestras vidas y nos atrajiste a nuestro Salvador y revelaste Tu sublime gracia.

Te damos gracias, Señor, todos los que participamos de este llamado.  Te damos gracias por lo que has hecho – por lo que hiciste en Tu vida y en esa cruz, y luego lo que hiciste al hacernos parte de Tu familia por medio de nuestro Señor Jesús.  ¡Alabado seas Señor!  Toda alabanza sea a Ti, Señor Jesús.

Oración 2: Padre, yo Te alabo también, Tú eres fuerte en medio de mi debilidad; en medio de la fortaleza que yo no tengo – no tengo ninguna fortaleza dentro de mí. No tenemos la capacidad dentro de nosotros —ni en lo personal ni corporativamente— de obtener eso que Tú libremente nos das, pero de hecho, eso que Tú libremente das viene en respuesta a nuestro gran pecado y a nuestra gran necesidad.

Tú das.  Nosotros no lo merecemos.  Tú das, y nosotros moriríamos sin lo que nos das. Tú eres nuestra vida.  Tú eres nuestra luz.  Tú eres nuestro gozo.  Tú eres la razón por la que nos levantamos esta mañana.  Tú eres la razón por la esperanza que está en nosotros.

Tú eres la razón de la esperanza que tenemos al ver como se va desarrollando la historia.  No estamos desanimados.  Nos regocijamos en Ti, Oh Dios.  Te bendecimos a Ti, Señor, en el nombre de Jesús.

Oración 3: Padre, al pensar en Tu maravillosa gracia específica para nosotros en Jesucristo, como Bob maravillosamente ilustraba más temprano, yo Te alabo y Te doy gracias, Padre.

También pienso en Tu gracia común que es para todos los hombres – que el sol sale para los malos y los buenos, que la lluvia cae sobre los justos e injustos.  Dios, en medio de esa gracia común, te pido que atraigas esas personas a Ti; que vengan al conocimiento de Jesucristo, quien está lleno de gracia; y que puedan ser parte de Tu preciosa familia eterna.

Te alabamos y te damos gracias por atraer a las personas a Ti hoy.

Oración 4: Señor, pienso en todo mi pecado  —Tú gracia es más grande que todo mi pecado– y hacia donde me dirigía.  Como compartía con alguien ayer, no creo que estuviera viviendo hoy.  Hubiera estado muerto en drogas o me hubiera suicidado por la inclinación abrumadora de mi propia alma.

Señor, ni siquiera podía buscarte; y Tú con Tu gracia, me alcanzaste y cambiaste mis deseos y cambiaste mi corazón. Dios, Tú cambiaste mi motivación, mi razón de vivir.

Tú viste la oscuridad, Tú viste el camino por el que iba, y viste mi destino.  Al mismo tiempo Tú, en toda Tu gracia dijiste, “Yo quiero a ese hombre como mi hijo.”

Señor, Te alabo esta mañana por el privilegio de encontrar Tu gracia y la fuerza transformadora de Tu gracia que fue más grande que todo lo que yo era.

Oración 5: Señor Jesús, yo pienso en Abril 25, 1971; consumido con el mundo y todo lo que éste me ofrecía, yendo en mi propio camino en rebelión, en desobediencia.  Te agradezco por Tu gracia que te llevó a perseguirme, que me atrajo a Ti para convertirme en tu hijo y transformar mi vida, y realmente darme un propósito en la vida.

Te alabo por Tu gracia que me salvó.

Oración 6: Señor, lo que anhelamos es que otros conozcan esta gracia.  Te pedimos, Oh Dios, que llenes Tu iglesia con Tu gracia, que le reveles a Tu pueblo cuánto los amas, y que estés listo para derramar Tu gracia sobre nosotros.

Señor, de alguna manera, te imploramos esta mañana que toques en gran manera nuestros corazones y los corazones de cada persona que se une a nosotros a través esta reunión de oración y en cada iglesia que está estudiando la serie En Busca de Dios.

Señor Dios Todopoderoso, te pedimos que nos traslades a todos de la seriedad de nuestros pecados hacia la magnitud, la belleza, la maravilla de Tu gracia para con nosotros y para nuestras familias, para nuestros hijos y nuestros nietos.  ¡Qué así sea, Señor!.

Oración 7: Padre, al expresar nuestra gratitud por Tu gracia salvadora, Señor, quiero decir que estoy agradecido porque desde aquel momento Tú nos has dado gracia para purificar nuestras vidas, para apartarnos para Ti, y gracia para poder servirte.

Como dijo Pablo, “Gracias por colocarme en el ministerio” yo deseo ahora que aquellos que se están uniendo con nosotros, todos podamos enfocarnos en el poder santificador de Tu gracia que nos separa del pecado – “y donde abundó el pecado esa gracia abundó más.”

Enfoquémonos ahora en alabar a Dios por Su poder santificador, Su poder limpiador y santificador, y luego dándonos el privilegio de servirle.

Oración 8: Señor, si nos dejas solos, todos somos prisioneros.  Estamos esclavizados al pecado.  No tenemos capacidad para decir NO al pecado.  Apartados de Tu gracia, el pecado está tan poderosamente arraigado en nosotros, sobre nosotros…

Gracias que  hay poder libertador en la gracia que nos has dado por medio de Jesucristo; hay poder libertador en esa gracia.  Hay libertad de la esclavitud al pecado.  Que mensaje tan grandioso para nosotros, no sólo para vivirlo, sino para compartirlo con otros. Pienso en aquellos a nuestro alrededor en la iglesia hoy que están viviendo como prisioneros – del pecado sexual, del egoísmo, del orgullo, del materialismo, de todo tipo de corrupción que es parte de nuestra vieja manera de vivir –  sin darse cuenta que no tienen que estar esclavizados al pecado.

Señor, te pido que nos des un asombro fresco de cómo Tu gracia nos liberta del pecado y nos permite decir no a la injusticia, que eso pueda ser lo que modelemos, que eso pueda ser lo que proclamemos, y que esa sea la buena noticia que produzca avivamiento en los corazones de Tu pueblo, Señor – liberando toda esclavitud al pecado por el poder de Tu gracia.

Oración 9: Señor, en un día donde se nos anima a fortalecernos y levantarnos sin ayuda de nadie, a fortalecer nuestros hombros, a convertirnos en hombres fuertes, Señor, Tú nos recuerdas que debemos ser fuertes en la gracia que es en Cristo Jesús.

No somos suficientes en nosotros mismos, ni debemos pensar que somos algo en nosotros mismos.  Padre, qué maravilloso es el reconocimiento de que la humildad abre la puerta para que la gracia se haga una realidad viva en mi… Dios, me humillo.

Clamo a Ti, Dios, que Tu gracia sea conocida en mi debilidad, que Tú recibas la gloria por medio de esa gracia en nuestras vidas.  

Oración 10: Señor, yo pienso que estas han de ser las más hermosas palabras que Tú puedas escuchar de los corazones de Tus hijos, cuando te decimos, “Te necesitamos, Señor.  No podemos vivir sin Ti”.

Te pido que haya un bautismo de nuestro clamor alrededor de toda Tu Iglesia, expresándote nuestra necesidad y nuestra debilidad y nuestra insuficiencia y nuestro fracaso; que todas esas cosas de las que hemos estado hablando en semanas pasadas, que no las veamos como algo negativo, sino como el camino y la entrada a una experiencia más real de tu gracia.

Señor, perdónanos por esforzarnos tanto para mejorar muestra imagen, para mejorar nuestra reputación, para vernos mejor, para dejar una buena impresión para contigo y para con los demás, cuando la única cosa que nos califica para recibir Tu gracia es nuestra debilidad, necesidad y fracaso.

Señor, clamamos a Ti, y decimos, “Soy yo, Oh Señor, aquí de pie en necesidad de oración.  Te necesito cada hora, Señor.  Te necesito.”  Gracia porque vienes corriendo – como una ambulancia que corre a la escena de necesidad, así vienes corriendo para derramar Tu gracia cuando clamamos a Ti y decimos, “Señor, Te necesitamos.”

Oración 11: Padre, a medida que venimos al trono de gracia, te pido que nos ayudes a acordarnos que lo primero que recibimos de parte de Ti es misericordia; que no viertes Tu ira sobre nosotros. No nos tratas con condenación.  

No hay condenación para los que están en Cristo Jesús.  Cómo te alabamos por eso, cómo derramas Tu gracia sobre nosotros.  Padre, pienso en tantos en mi iglesia y tantos en las iglesias alrededor de esta nación y alrededor del mundo que están buscando vivir esta vida, a la que Tú nos has llamado,  en sus propias fuerzas.

Dios, solo te pido que ellos verdaderamente comprendan lo que quiere decir venir a Tu trono de gracia, a recibir misericordia, a encontrar gracia para su tiempo de necesidad.  Señor, te pido que la libertad que viene al estar bajo Tu gracia sea muy rica para Tu pueblo.

Oración 12: Pablo nos dijo que “por la gracia de Dios soy lo que soy.”  Él dijo, “Su gracia que fue otorgada sobre mí no fue [otorgada] en vano; porque yo trabajé más abundantemente que ellos”.

Luego Pablo dice, “sin embargo no fui yo; fue la gracia de Dios en mí.”  Así que reconocemos nuestra absoluta necesidad de Su gracia, momento a momento.

Quiero que pasemos un tiempo ahora clamando a Dios por la gracia que Él provee en tiempos de sufrimiento.  Hay una sección del libro En Busca de Dios donde Nancy cita a Warren Wiersbe; pienso que es una declaración muy poderosa.

Él dice, “Cuando estás en el horno, tú Padre mantiene Su ojo en el reloj y Su mano en el termostato.”  Dios nos da de Su gracia en medio del sufrimiento, no sólo para nuestra propia necesidad y para ayudarnos mientras estamos en el horno, sino también para poder ser fuente de consolación y consuelo y ánimo a otros cuando ellos estén pasando por el mismo sufrimiento.

En términos simples, la gracia de Dios nos dice que Tú eres nuestra ayuda en medio del problema; y sabemos, Dios, que tu traes a nuestras vidas un poder sobrenatural que nos sostiene.

Es esa paz que sobrepasa todo entendimiento.  A veces es difícil de explicar, pero como dijo Pedro en ese versículo increíble en el capítulo cinco, “Y después que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá” (ver 1 Pedro 5:10).

Señor, aquellos que están en medio del fuego, que se puedan dar cuenta,  que aprendan a confiar en Tu corazón cuando no puedan ver Tu mano —como dijo Spurgeon— y que recuerdes que tienes un propósito perfecto de conformarnos a la imagen de Tu Hijo, Jesús.

Oración 13: Hay algunos de los que nos escuchan que no pueden ver la mano del Señor.  No pueden ver la mano del Padre; pero, Señor, te rogamos por fe.  Te pedimos por el regalo de la fe para que ellos puedan, en el centro de su ser, descansar en Cristo en medio del  horno en que se encuentran; que puedan descansar en Tu bondad para con ellos y Tu amor para ellos, y también que Tú los puedas usar en medio de su crisis, en medio de esta presión, para la gloria de Tu nombre.

Mi mente corre hacia Imam Samtoso, de Indonesia, quien ha sufrido grandemente, y sin embargo en su rostro está la radiante gloria de Jesucristo – un gozo que no puedo explicar, ni él puede explicar, pero es un regalo para él de parte de Dios en medio de las amenazas de muerte y de peligro.

Pienso en Barnabas Mam en Camboya, quien perdió la mayoría de su familia debido a la violencia y en Khamer Rouge, sin embargo ambos se colocan firmes sobre la gracia de Dios, una gracia que realmente sobrepasa el entendimiento.  Padre, hay muchos a través del mundo que enfrentan grandes pruebas.

Te pedimos por aquellos que se unen a nosotros hoy y que están enfrentando grandes pruebas, Tú dices que hay una gran nube de testigos – muchos que han ido antes que ellos, que han superado la prueba, que han corrido la carrera, que han terminado bien – y la gracia de Dios los ha sostenido a través de todo esto, trayendo gloria a Cristo. Pedimos eso hoy, Oh Dios.

Carmen: Ese es Bob Bakke, orando junto con Nancy DeMoss de Wolgemuth y otros amigos.

El equipo de Aviva Nuestros Corazones está agradecido de Dios por Su obrar en América Latina. Un par de años atrás, Él puso en el corazón de un equipo de la República Dominicana el comenzar a traducir y transmitir el programa en inglés, Revive Our Hearts en español.

Luego de mucha oración, nos emociona ver cómo Aviva Nuestros Corazones ha llegado a muchos lugares del mundo, edificando y compartiendo de la gracia de Dios a todas aquellas que nos escuchan.

Sabemos que cada una vive circunstancias particulares, pero si es posible para ti, nos gustaría poder reunirnos, orar juntas y buscar al Señor con anhelo. Durante el mes de marzo del 2017 estaremos llevando a cabo nuestra conferencia Mujer Verdadera en la ciudad de Querétaro, en México. Estamos asombradas de lo que Dios ha hecho en tan poco tiempo llevando este mensaje de libertad, plenitud y abundancia en Cristo a tantas naciones y corazones. Te invitamos a ser parte de ese evento. Visita MujerVerdadera17.com para más información.

Bien, puedes escuchar cada uno de los programas que hemos transmitido en Aviva Nuestros Corazones, y también acceder a muchos recursos que serán de bendición en tu caminar con el Señor y para ti como mujer cuando visites nuestra página de internet, AvivaNuestrosCorazones.com. Podrás también interactuar en las publicaciones diarias con otras mujeres del mundo que están aprendiendo conjuntamente contigo.

Estamos pidiendo que el Señor se mueva en los corazones de las mujeres de América Latina, ayudándoles a conocer, abrazar y deleitarse en Cristo. ¿Quieres formar parte de lo que Dios está haciendo a través de este ministerio?

Visita AvivaNuestrosCorazones.com y conoce cómo puedes escuchar y expandir este mensaje de avivamiento y de feminidad bíblica.

Cuando tú experimentas avivamiento, cambia la manera en que vives día tras día.  Te esperamos el lunes, para que juntas obtengamos una nueva apreciación por la santidad  durante los próximos programas de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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