Aviva Nuestros Corazones Podcast

La larga y duradera influencia de tu familia

Carmen Espaillat: ¿Sabes cuán importante es cada familia? Aquí está Bill Elliff.

Bill Elliff: Si tú dijeras, “¿Qué es lo que puede hacer mi propia familia para realmente cambiar el mundo?” Puedes levantar a una familia con una fe ardiente, que entiende sus dones, que conoce la verdad, que tiene un sentir hacia el llamado, que se da cuenta de que puede hacer una diferencia en este mundo.

Entonces puedes entrenarlos y decirles: "Hijos, queremos que ustedes tengan hijos, hijos físicos e hijos espirituales que discipulen y desarrollen”. Enséñenles a hacer lo mismo para que el siguiente también haga lo mismo y así sucesivamente. En las futuras generaciones, nuestra familia enviará millones de discípulos que ayudarán a avanzar en el Reino de Dios.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Gran parte de ser una mamá envuelve tareas relativamente mundanas y que no se agradecen. Es fácil para las mamás desanimarse y preguntarse si realmente están haciendo alguna diferencia.

En los últimos dos días, Bill y Holly Elliff han compartido su experiencia como padres de ocho hijos. Y ellos están tratando de animar a los padres a creer que toda la inversión que hacemos en la próxima generación realmente es importante.

Estamos a punto de llegar al último capítulo de este mensaje que fue grabado en la conferencia de Mujer Verdadera 2012.

Ahora vamos a escuchar al Pastor Bill Elliff junto con su esposa Holly, recordándonos por qué nuestra inversión en la próxima generación es tan importante.

Bill: Esta tarde estamos muy rápidamente tratando de mezclar estos ingredientes y estamos poniendo todas estas cosas ahí que deben estar en un hogar para crear este centro candente que realmente va a sacudir al mundo. Esto comienza con una fe sincera, ¿Cierto? Una fe real. Esta es cultivada al despertar dones espirituales en tu vida y en tus hijos, en tu familia, en tu marido, ayudando a tu familia a alcanzar realmente su potencial y luego inculcar un sentido de valor y un sentido de llamado, por lo que sabremos decir, "Hey, vamos a hacer esto. No nos avergoncemos. Aunque suframos por esto, pero no vamos a retroceder de lo que Dios nos ha llamado a hacer". Él ha puesto un depósito de gracia en nosotros y ahora Él quiere darle eso a otras personas.

También queremos que veas en los últimos minutos otros dos ingredientes muy importantes que deben estar en la mezcla para crear un hogar.

Uno de ellos es lo que nosotros llamamos "las sanas palabras". Dice esto en los versículos 13 y 14 de 2 Timoteo: "Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado".

Esa palabra, norma, es una palabra interesante. Significa como la estructura de una idea. Es como un arquitecto que está a punto de construir algo, pero él dibuja un boceto. Así que lo que Pablo está diciendo aquí es que tenemos que tener un tipo de esquema de sanas palabras, el boceto de la doctrina bíblica y de la verdad bíblica.

Después dice, "Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mi". En otras palabras, "Yo he invertido en esto". Creo que es realmente crítico que hagamos una pausa aquí y digamos que la formación de nuestra familia no es responsabilidad de alguien más, sino es la tuya y es la mía. Como pastor, muy a menudo las personas van y dejan a sus hijos en la iglesia y dicen: "Tienes como una hora y media, ahora entrena a mi hijo y corrige todas las malas influencias que haya tenido durante toda la semana". Es imposible hacer eso.

En nuestra iglesia nosotros decimos, "Nosotros no somos los responsables de la formación fundamental de sus hijos. Ustedes lo son y nosotros solo vamos a estar de su lado y ayudarles". Lo que esto significa es que tenemos que estar dibujando la verdad bíblica en los corazones de nuestra familia, en los corazones de nuestros hijos.

Pablo dice que lo hagamos en la fe y en el amor. Traerlos hasta el punto en que ellos crean estas cosas, sepan estas cosas, estén dependiendo de estas cosas y sepan cómo comunicar estas cosas y vivirlas con amor. No es solo una doctrina estéril como, "Yo sé todas estas doctrinas y todas estas verdades. Yo sé cómo amar a la gente y tengo el equilibrio de la verdad y la gracia en mi vida".

Luego dice, "Es necesario que guardes estas verdades". Eso indica que va a haber un ataque, que alguien va a venir en pos de mis hijos para tratar de quitarles esas verdades.

Escuchen con atención: Timoteo era un cristiano de la tercera generación y él le debía su sincera fe a los cimientos establecidos en su vida por su madre y su abuela, quienes le enseñaron las Escrituras desde su infancia. De hecho, 2 Timoteo 3:15 dice, "Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús".

Así que aquí está la cuestión: Timoteo vivía en una casa donde él obtuvo los fundamentos espirituales y bíblicos. Él los recibió de su familia, aprendió a confiar en esas verdades, él aprendió a manejar esas verdades en el amor y sabía cómo guardar lo que se le había confiado, por lo que esas verdades eran suyas y serían de él por el resto de su vida.

Quiero hacerte dos preguntas muy importantes: ¿Cuáles son las verdades esenciales que son vitales para tu familia? Por ejemplo, tienes un hijo de dieciocho años. ¿Sabes cuáles son las diez verdades, que son las verdades fundamentales, que si esas verdades no entran en el corazón de tus hijos, en el corazón de tu familia, van a salir y serán fácilmente influenciados por las mentiras del mundo?

¿Cuáles son esas verdades? Aquí está la segunda pregunta: ¿Cómo voy a suplir esas verdades en la vida de mi hijo? ¿Cómo voy a conseguir esas verdades, con todas las otras cosas que vienen a ellos, cómo es que vamos a poder inculcarlas en el corazón, en la vida, en el espíritu, en la práctica de mis hijos y de mi familia? Porque esa es la única manera en que vamos a poder cambiar el mundo. Porque la verdad es lo que realmente libera a la gente.

¿Puedo hacer un par de sugerencias en tan solo un breve momento? Una de las maneras de hacerlo es a través de la enseñanza planificada. En otras palabras, creo que deberíamos tener algún tipo de manera sistemática, que también se va aplicar con otras personas u otras cosas, pero sabemos que en el transcurso de la vida de nuestros hijos, vamos a estar tomando la verdad y nosotros vamos a estar caminando a través de ella y vamos a verterla en el corazón de nuestros hijos.

Sería fascinante ir a casa y sentarte con tu esposo, si tienes un esposo, un esposo creyente y decirle: "¿Podemos anotar las diez cosas que realmente necesitan estar en la vida de nuestros hijos, para que realmente ellos puedan cambiar el mundo, y realmente necesiten saber acerca de Dios y de cómo acceder a Él?"

Pero no solo está la enseñanza planificada, sino también los momentos de enseñanza. La vida es constantemente un aula ¿No es así? La gente nos dice todo el tiempo, "Bill y Holly, ¿cómo hacen. . .?" Nuestros hijos, por la gracia de Dios, están caminando con Cristo, ellos le están sirviendo en el ministerio, los cuatro de nuestros muchachos se han dirigido al ministerio y nuestras chicas también, en diferentes maneras.

Dices, "¿Cómo sucedió eso?" Bueno, sucedió en el camino. Quiero decir, que pasó en nuestro carro. Sucedió a las tres de la mañana cuando alguien tenía un gran problema y le dijimos, "Okay, Bethany, lo que está pasando en este momento es sobre fe. ¿Qué te está diciendo Dios en este momento?"

Sucedió en la unidad de cuidados intensivos neonatales cuando nuestra hija tuvo un hijo que tuvo un derrame cerebral en el útero, y nos dijeron, "Nunca podrá caminar; él nunca podrá hablar". (Por cierto, él sí puede, por gracia de Dios.) Nosotros le dijimos, "¿Qué es lo que el Señor está diciendo aquí? Sabemos que Dios es soberano, ¿No?, porque hemos aprendido esta verdad juntos. Sabemos que Él dispone todas las cosas para el bien, porque hemos aprendido esa verdad juntos."

Así que yo vi a mi hija mayor, que tenía este patrón de las sanas palabras en su corazón, navegar por esa etapa en su vida de una hermosa manera que le dio la gloria a Dios, porque en el camino, a lo largo de esos años de su vida, se había derramado esto en su vida por su familia.

Pero no solo los momentos de enseñanza, sino finalmente, las corrientes bíblicas. En otras palabras, necesitamos estar abiertos a cuáles son las influencias que nuestros hijos tienen. Los amigos que tienen, los libros que leen, los grupos con los que pasan el tiempo, congregarse en una iglesia bíblica que realmente esté enseñando la verdad y que los está desafiando. Podemos hacer una diferencia si vertemos esto profundamente en sus corazones y en sus vidas.

¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego una vez que nos avivamos en estos elementos a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Estarán arraigados en las sanas palabras de la fe. Pero luego, ¿Qué haremos? ¿A dónde vamos después de ahí? ¿Cómo es que esto va a afectar el mundo? Finalmente, tenemos que agregar también lo que podríamos llamar un plan estratégico. Y esto es muy importante.

Tienes que tener una comprensión del plan de Dios, si vas a pasarle la estafeta a otra persona. En este pasaje de las Escrituras vemos esto ilustrado por tres generaciones. Vemos a Loida, que de alguna manera sabía, "Necesito darle esto a mi hija Eunice". Y Eunice, que probablemente ni siquiera tenía un esposo creyente, quien dijo: "De alguna manera, tengo que inculcar esto en mi hijo Timoteo". Y entonces probablemente la escuchamos decir en el camino, "Ahora Timoteo, tienes que compartir esto con otras personas".

Así que lo vemos ilustrado en esta familia y lo vemos alentado por Pablo. Aquí Pablo, quien realmente era el verdadero padre espiritual de Timoteo, en 2 Timoteo 2:1–2, habla de cuatro generaciones. Él dice, "He tenido esta verdad, te la he pasado a ti; quiero que le des esto a hombres fieles que les darán esto a otros también".

Así que en este plan hubo esta idea de multiplicación y por supuesto, sabemos que este es el plan de Jesús, ¿No es así? Vayan y hagan discípulos, que harán discípulos, que harán discípulos, quienes harán discípulos. La forma en que creas este tsunami es al entender el increíble poder de la multiplicación.

Ya sabes cómo funciona un tsunami. Empieza con una erupción en un núcleo vivo y luego las olas comienzan a salir a través del océano, de hecho, son olas grandes. Tú podrías recorrer cientos de kilómetros del mar y ni siquiera ver una sola ola, pero es una fuerte corriente por debajo que está creciendo y creciendo y creciendo y creciendo. Y cuando entra en contacto con algo, tiene un impacto fenomenal.

Así Dios está construyendo nuestra familia. Sabes que, en ciertos días pensamos, “Uff, no sé si esta familia algún día podrá ser construida; no sé si alguna vez podremos tener todas estas cosas”. Pero tú solo necesitas permanecer fiel, haciendo lo mejor que puedas, clamando al Señor en oración. "Oh Dios, que nuestra familia ayude a cambiar el mundo". Y tú vas a ir a lo largo del tiempo y vas a estar construyendo este sentido en tus hijos: "Vivimos para discipular a otros quienes discipularán a otros, quienes discipularán a otros".

Estaba pensando esta semana acerca de mi abuelo y mi abuela, Tomas Alvis Alvarene Carter y su esposa, escuchen esto, Molly Missouri Mosely Carter. Ellos nacieron en la década de 1870 y Molly y Tomás tuvieron catorce hijos. Diez de ellos vivieron hasta la edad adulta y el último de esos niños era mi madre.

Ahora una cosa interesante para pensar, si tú tienes dos hijos, que tienen dos hijos, que tendrán dos hijos, que tendrán dos hijos, en la décima generación tú vas a producir, a través de tu línea, 1.024 niños. Eso es un montón de niños para impactar al mundo. Pero Molly y Tomás tuvieron diez hijos que vivieron hasta la edad adulta. Todos ellos tuvieron un promedio de cuatro hijos y todos ellos fueron creyentes que caminaron con el Señor.

Mi madre solo iba a la iglesia una vez al mes, porque esa era la única vez que la iglesia estaba abierta. Pero todos los domingos su padre y su madre se sentaban en el porche y les enseñaban la Palabra de Dios a sus hijos. Y todos esos niños llegaron a ser grandes hombres y mujeres de Dios.

Si tú tienes diez hijos, que tienen cuatro hijos, que tienen cuatro hijos, que tendrán cuatro hijos, en la décima generación, ¿Sabes cuántos niños van a producir? Habrá 2,6 millones de niños. Ahora quiero que pienses sobre esto en términos del propósito de Dios, porque el diablo también ha pensado al respecto y ha copiado ese plan. De hecho, ¿Sabes lo que está haciendo por todo el mundo en este momento? Le está diciendo a la gente de su fe y sus religiones, "Ten un montón de hijos, llénalos de tus creencias, incluso que estén dispuestos a morir por ellas. Solo sigue teniendo hijos con esas creencias y el mundo va a cambiar".

¿Sabías que en Francia, en este momento que tiene una tasa de natalidad tan baja que ni siquiera pueden mantener la población de su propio país, familias musulmanas se han ido a vivir con su fuerte fe y en dos generaciones Francia prácticamente se ha convertido una nación musulmana? Ellos están cambiando el mundo. ¿Sabes por qué? Es el poder, el poder físico de la multiplicación.

Ahora solo piensa en lo que podría pasar si dijeras, "¿Qué es lo que puede hacer mi propia familia para realmente cambiar el mundo?" Puedes levantar a una familia con una fe ferviente que comprende sus regalos y conoce la verdad y tiene un sentido de llamado y se da cuenta de que puede hacer una diferencia en este mundo.

Entonces tú puedes entrenarlos y decirles: "Hijos, queremos que ustedes tengan hijos, hijos físicos e hijos espirituales que discipulen y desarrollen”. Enséñales a hacer lo mismo para que el siguiente también haga lo mismo y así sucesivamente. En las futuras generaciones, nuestra familia enviará millones de discípulos que ayudarán a avanzar el Reino de Dios.

Les contaré una última historia antes de que Holly tome la palabra. Mi bisabuela del lado de mi padre era María Elliff. No sé mucho acerca de María, excepto que ella era una firme creyente. Se mudaron desde Tennessee, ella y su marido, J.T. ósea James (Santiago), a Oklahoma cuando todavía era territorio indio.

Ella se enfermó y se estaba muriendo y le dijo a su marido, (de hecho, lo tenemos en un diario), " Por favor, no me dejes morir en este salvaje país indio." Así que vendieron su granja, y subieron a un tren en Fort Smith, cambiaron de tren en Little Rock y la acostaron en el tren, ya que estaba muriendo.

James se arrodilló junto a María y ella le dijo: "Yo voy a morir, pero tienes que prometerme dos cosas. Una, tienes que prometerme que vas a dar tu vida a Cristo y número dos, tienes que prometerme que vas a criar a nuestra hija para Cristo". Y entonces ella murió.

El testimonio de James fue que él se quedó de rodillas junto a ella por mucho tiempo y se levantó un cristiano. Regresó a su casa, él enterró a su esposa y comenzó a criar a esa hija para Cristo. Dios le dio una segunda esposa que era una maravillosa mujer creyente y tuvieron varios hijos. Uno de ellos fue mi abuelo, que se convirtió en un pastor.

Mi abuelo tuvo dos hijos, un hijo y una hija. Su hijo fue mi padre, que se convirtió en un pastor. Después mi papá tuvo cuatro hijos, tres hijos y una hija. Tres se convirtieron en pastores y su hija se casó con un pastor. Ahora, en la siguiente generación, hay dieciocho nietos y los dieciocho están caminando con Cristo y catorce de ellos, por cierto, o son pastores o misioneros o se han casado con pastores o misioneros. Ahora estamos en la siguiente generación que está llena de hombres y mujeres jóvenes que también están siguiendo a Cristo.

Todo por una mujer, que cuando tomó su último aliento y que probablemente en ese momento no estaba pensando, "Estoy haciendo un impacto en mi familia por la causa de Cristo". Pero su fe sincera ha cambiado al menos una parte del mundo y ese es nuestro llamado ¿Amén? Eso es lo que Dios quiere que hagamos. Cariño. . .

Holly: Sabes, esto no es algo que Dios espera que cumplamos. Esto es algo que Él desea cumplir en nosotras. Él ya nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir como Dios manda. Así que, amigas, quiero que piensen hoy por un minuto en lo que su "cociente epicentro" sería si pudiéramos medir su hogar hoy con una escala de Richter. ¿Cuál sería tu medida? ¿Eres un diez negativo? ¿Eres un cinco? ¿Eres un nueve? Dios sabe esto el día de hoy. Yo no sé eso de tu hogar. Yo sé lo que Dios me ha llamado a hacer en mi casa y yo sé que ningún hogar algún día llegará a ser perfecto. Pero amigas, necesitamos estar buscando el llamado de Cristo. Esto importa, esto realmente importa y no solo nos importa a nosotras, sino que también le importa a las generaciones que vendrán después de nosotras, mucho más de lo que nosotras podemos imaginar.

Lo que hacemos, la decisión que tomamos, importa. Permítanme cerrar con este pensamiento:

Señor, danos una casa que tenga a Cristo en el centro, para que entre más tiempo vivamos más te podamos ver. Un hogar donde tu verdad se proclame sin temor y que los hijos que vivan allí crezcan año tras año para parecerse más a Jesús. Hasta que un día tú nombre resuene en cada lengua y el mundo que has creado te alabe como uno solo. Señor, danos un hogar que tenga a Cristo en el centro.

Te quiero preguntar, ¿Es ese tu deseo hoy? Ese es el deseo de nuestro Padre para nosotros. Oremos juntas.

Padre, te damos las gracias hoy, porque Tú no esperas que nosotras creemos algo con nuestras propias manos. Padre, reconocemos plenamente que esto solo puede ocurrir en y través de ti, según accedemos a lo que tú ya has hecho. Señor, te rogamos que nosotras salgamos de este lugar como mujeres con un llamado en nuestro corazón, no importa si tenemos un marido que no es creyente, no importa si tenemos un marido que es creyente, o si somos solteras, o viudas, Tu llamado no cambia.

Padre, si tenemos un marido que es creyente, yo oro que tú nos guíes a seguir a nuestros maridos, para que tu trabajo se pueda cumplir a tu manera y también Padre, que nosotras rindamos nuestros hogares a Ti, para que algún día el impacto que tú quieres que tengamos se haga real en este mundo por la causa de Cristo.

A Dios y solamente a Dios sea la gloria, amén.

Nancy: Esa es Holly Elliff, recordándole a los padres que toda su inversión, su sacrificio y arduo trabajo para su familia sí importa. Holly y su esposo, el pastor Bill Elliff, han estado mostrándonos cómo cada familia puede hacer una diferencia en nuestro mundo y también en las futuras generaciones.

Tengo muchas amigas que son madres jóvenes con niños pequeños. Fui a cenar con una de esas madres anoche y sé que necesitan todo el ánimo que puedan conseguir. Tal vez tú conoces a una madre que sería bendecida por este programa. Puedes enviarle el enlace con el audio o la transcripción al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen: Cuánta sabiduría en la vida de Bill & Holly y qué placer fue tenerlos con nosotros. Mañana Nancy iniciará una nueva serie que no te querrás perder. Tendremos con nosotros al Pastor John Piper para hablarnos de la santidad.

John Piper: Yo vi al Señor sentado en un trono alto y sublime y Sus faldas cubrían todo el templo. Así es que Él tiene una vestimenta y una túnica que cubre el templo. Ustedes han visto a las novias, supongo que antes las colas de los vestidos de novias eran increíblemente largas. Así es que cuando el fotógrafo tomaba las fotos se demoraban media hora para arreglarlas; pues háganse la idea de esta cola bajando por los pasillos, cubriendo los bancos de la iglesia, yendo hasta donde canta el coro, cayendo por encima del balcón. Eso es lo que debemos de sentir que Él resplandece.

Ahora, hay alrededor de mil tipos diferentes de peces lumínicos en el fondo del océano, unos tienen unas lamparitas colgando adelante con una luz al final de la lámpara para atraer comida a la boca y otros tienen una barbilla iluminada; otros tienen un rayo de luz debajo de los ojos del cual salen pequeños rayitos de luz y uno se pregunta ¿de dónde se conectan? ¿Cómo se puede producir luz en el fondo del océano sin ninguna batería? y ¿Por qué el Señor no hizo solamente uno, en lugar de miles? Porque Él es espléndido en Su belleza, espléndido en Su creatividad, es espléndido en Su grandiosidad. Él es resplandeciente.

Nancy: John Piper te mostrará la hermosura y la maravilla de la santidad de Dios. Y te mostrará por qué la santidad de Dios debe llenarte de esperanza. Eso será mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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