Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Annamarie Sauter: Muchas veces con palabras o actitudes decimos:

No esperaba menos.

Yo me lo merezco.

Eso era lo que ella tenía que hacer.

Annamarie: Pero la Palabra de Dios nos dice: 

 “Tú eres mi Dios y gracias te doy, Tú eres mi Dios yo te  exalto. Dad gracias al Señor porque Él es bueno, porque para siempre es Su misericordia.”

“Entonces el Rey David entró y se sentó delante del Señor y dijo: “¿Quién soy yo, oh Señor, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí?’”

“Siempre doy gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús. Porque en todo fuisteis enriquecidos en Él, en toda palabra y en todo conocimiento.”

Annamarie: No dejes de bendecir el nombre de Dios, y a otros, con tu gratitud. Esto hará de este y otros días un feliz Día de Acción de Gracias.

Nancy: Estoy muy contenta de que en los Estados Unidos separemos un día para recordar de manera especial la importancia de la gratitud. Sé que este programa se escucha alrededor del mundo, y aunque este no sea un día de celebración especial en tu país, espero que todas persigamos la actitud de Acción de Gracias como algo que queremos abrazar en nuestros corazones.

En la 1ra carta a los Tesalonicenses se nos dice “[demos] gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para [nosotros] en Cristo Jesús” (5:18).

Estoy convencida de que la actitud de gratitud puede transformar la forma como percibimos cualquier situación. Aún en esos momentos cuando nuestros ojos están llenos de lágrimas, podemos levantarlos y decir: “¡Señor, gracias, te alabo! Tú sigues siendo real, Tú sigues en control, y te doy gracias en medio de estas circunstancias”.

Annamarie: Amén. Ahora, para dar inicio a nuestro programa de hoy...

Henry Blackaby:. . . cuando Dios dice: “Henry, no hables de tu pecado desde tu perspectiva. Lo vas a justificar.

Annamarie: Con nosotras Henry Blackaby.

Dr. Blackaby: … No vas a hacer nada al respecto. No va a ser tan malo si lo ves desde tu punto de vista.  Henry, quiero que lo veas desde Mi punto de vista.”

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

Estamos en una serie llamada En busca de Dios que trata sobre el gozo del avivamiento personal. Hace algunas semanas estudiamos el tema de la humildad. Luego Nancy nos dirigió en un conversatorio sobre la sinceridad. Esta semana Nancy nos ha ayudado a entender el tema del arrepentimiento.  Si te perdiste cualquiera de los mensajes anteriores puedes escucharlo o descargarlo en nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Aquí tenemos a Nancy para hablarnos de lo que podemos esperar para hoy.

Nancy: Sospecho que en este punto en la serie de En Busca de Dios probablemente algunas oyentes estarán pensando que estamos en un tema realmente pesado.  ¿Cuándo llegaremos a algo más refrescante? ¿Algo más fácil de escuchar que todo esto sobre la humildad y el quebrantamiento y la sinceridad y el arrepentimiento?

Bueno, dentro de unos pocos programas estaremos hablando sobre la asombrosa e increíble gracia de Dios, pero ustedes saben que todo el concepto de la gracia de Dios es aún más rico y precioso para nosotros cuando vemos la gracia contra el telón de nuestro propio pecado y necesidad.  El corazón que nunca ha visto su pecado por lo que es y que no se ha arrepentido verdaderamente no puede experimentar y disfrutar a fondo de la plenitud de la gracia de Dios.

De modo que hoy queremos compartir la segunda mitad de un mensaje que fue predicado en 1995 por mi amigo, el Dr. Henry Blackaby. Le hablaba a un grupo de unos 4,000 obreros cristianos que estaban experimentando una obra profunda del Espíritu de Dios.  Habían pasado horas confesando sus pecados y el Dr. Blackaby los retó a ver el pecado como Dios lo ve.

Oh Padre, te pido que mientras escuchamos estas palabras, abras nuestros corazones, que nos des corazones tiernos y receptivos. Danos un arrepentimiento profundo y sincero, y danos quebrantamiento por nuestro pecado.  Danos el don del arrepentimiento, que tu gracia fluya de nuevas formas y a través de nuestras vidas. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Escuchemos ahora al Dr. Henry Blackaby.

Dr. Blackaby: Abran sus Biblias nuevamente en 2 de Samuel, capítulo 12.  Empezando en el versículo 7 de 2da de Samuel 12. “Entonces Natán dijo a David: Tú eres aquel hombre. Así dice el SEÑOR, Dios de Israel.’” Y luego Dios le dice… Permítanme decirlo con mi traducción como he tratado de interpretarlo, y luego lo leo.

Dios dice: “David, tu pecado fue cometido en medio de mi gracia.  David, de haber ignorado lo que Yo había hecho, tu pecado hubiera sido muy diferente.  Pero David, pecaste contra el telón de fondo de mi gracia hacia ti.  David, déjame darte el contexto de tu pecado.  David, yo te ungí Rey sobre Israel.  David, tú eras un pequeño pastor.  Yo te hice Rey, y pecaste en medio de esa gracia”.

Luego dice: “Te libré de la mano de Saúl.  "Yo también entregué a tu cuidado la casa de tu señor y las mujeres de tu señor, y te di la casa de Israel y de Judá; y si eso hubiera sido poco, te hubiera añadido muchas cosas como éstas.” (versículo 8).  

“David, tu pecado fue contra el despliegue de mi bondad y mi gracia.  Esto hace que tu pecado sea aún más grave, David.  Hice por ti lo que no he hecho por otros, y tú pecaste contra eso.  Te dije más de lo que les he dicho a otros.  He hecho más por ti.”  

Por eso es que el pecado de un líder es mucho más grave para Dios que el de alguien que nunca ha pasado por el proceso de la gracia de Dios, permitiéndonos hacer cosas maravillosas y asombrosas, tomándonos cuando éramos nadie, salvándonos y luego dándonos un lugar en el ministerio y dándonos responsabilidad y confiándonos al pueblo de Dios.  Que nosotros pequemos es mucho más grave para Dios.

De hecho, de momento esto les va a sorprender, si es que todavía no están familiarizados con esto. Dios dijo: “David, que tú pecaras contra el telón de fondo de mi amor, significa que desprecias mi ley y que desprecias mi Palabra y que me desprecias a mí.”

“Oh Señor, yo no te desprecié.  Solo caí en pecado.” Dios dijo: “Una persona no cae en pecado.  Una persona escoge pecar.  No hay tal cosa como caer en pecado.  El pecado es una decisión, y David, tomaste la decisión teniendo toda la información que te he dado.”

Eso pone mi pecado en una categoría totalmente diferente.  No es un desliz.  No es un desvío personal. Es una ofensa en la que he despreciado la bondad del Señor y la Palabra del Señor.  Él dice: “David, me despreciaste cuando cometiste tu pecado.”

Entonces, ¿en qué se ha convertido Dios para mí? Se ha convertido en algo con lo cual apenas puedo lidiar. Hay ocasiones en las que sufro y me la paso llorando cuando Dios dice: “Henry, no hables sobre tu pecado desde tu perspectiva.  Lo vas a justificar.  No vas a hacer nada al respecto. No va a estar tan mal si lo ves desde tu punto de vista. Pero Henry, quiero que lo veas desde mi punto de vista.”

Quiero que lo leas conmigo.  No hay nada que me haya causado más dolor a mi corazón por mi pecado que cuando leo lo que Él le dice a David.  Escúchame mientras lo leo.

Él dice: “En verdad, tú lo hiciste en secreto, pero yo haré esto [lo que hago al juzgarte] delante de todo Israel, y a plena luz del sol. Entonces David dijo a Natán: He pecado contra el SEÑOR. Y Natán dijo a David: El SEÑOR ha quitado tu pecado; no morirás” (versículos 12-13).

Ahora, ¿pudiera yo sugerirles que en el gran obrar de Dios quizás entre ustedes haya algunos cuyo pecado ha tenido grandes implicaciones, y quizás necesiten del consejo y la ayuda de personas piadosas para saber cómo Dios puede darles gracia y fortaleza para llevar las consecuencias de su pecado? Y Él lo hará y la victoria será aún más sorprendente para el mundo que los está observando.

Pero escuchen esta declaración muy, muy dolorosa del corazón de Dios.  Dice que ustedes no morirán. “Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor, ciertamente morirá el niño que te ha nacido” (versículo 14).

He dicho: “Señor, si soy un líder entre tu pueblo y peco, les doy gran ocasión a los enemigos de mi Señor para blasfemarlo.”  Dije: “Señor, no quiero que eso suceda.”  Él dijo: “Entonces deja de pecar.”

Hay enemigos de Dios que darían lo que fuera en el mundo para que yo peque porque quieren blasfemar a mi Señor.  Una cosa es decir: “Señor, te amo con todo mi corazón”.  Pero otra cosa es decir: “Oh Dios, guárdame de pecar no sea que dé lugar a tus enemigos para que blasfemen tu Santo Nombre.”

¿Ven? David lo veía desde una perspectiva.  Dios dice: “¿Sabes lo que has hecho, David? Mis enemigos estaban esperando para blasfemar mi nombre y tú les diste la ocasión para hacerlo.  Por esa razón, David, ese pequeño bebé no vivirá.”

El corazón de David se describe como un corazón conforme al de Dios, David sabía que Dios era un Dios de misericordia.  Había escuchado la voz de Dios decir que el pequeño no viviría.  David procedió con una práctica algo fuera de lo corriente.  Inmediatamente se vistió de cilicio y puso ceniza en su cabeza.  Rasgó sus vestidos y lloró.  Ayunó y ayunó y ayunó, y oró todo el tiempo mientras el niño estuvo vivo.

Luego verán que le dicen: “David, mientras el niño vivía actuaste de una forma inusual con arrepentimiento y quebrantamiento.  Ahora que el niño ha muerto, pensamos que sería mayor tu luto, pero ahora te has desprendido de todo eso.  David, ¿por qué lo  hiciste?

Él dijo: “Oh, déjenme decirles por qué. Porque sé que mi Dios está lleno de misericordia y pensé, aunque sabía cuál sería el juicio, que tal vez, tal vez mi Dios de misericordia escucharía mi clamor y libraría al niño.  Ahora que sé que el niño murió, ahora puedo levantarme y servir a mi Señor.”

Ahora entiendo lo que él dijo: “David, no hables más sobre eso.  Tu pecado es tan grave como te digo que es”.  Nunca lo tomes a la ligera.  Todo pecado es contra ti, y sólo contra ti, oh Señor, y mi pecado da lugar para que tus enemigos blasfemen a tu Hijo y blasfemen Tu nombre.  Oh Señor, dame un odio santo por el pecado.  Dame quebrantamiento por mi pecado.

Me vi a mí mismo cuando leí esto y me di cuenta de lo que estaba haciendo, dije: “Oh Dios, ¿qué le he hecho a mi Señor? ¿Quieres decir que cuando peco, esto tiene implicaciones de largo alcance en tus propósitos para mi vida, así como también en los enemigos de Dios?” “Oh, sí”, dijo Dios.  “Es así de grave.  Henry, ¿es que no entiendes lo que costó perdonar tu pecado? ¿Lo has tomado a la ligera? No debe tomarse a la ligera.”

Estos son momentos cruciales y creo que Dios está a punto de traer el más grande avivamiento que el mundo haya conocido.  Estoy tan convencido de que estamos en el umbral de que esto suceda y que lo que estamos experimentando aquí es la invitación de Dios no sólo para empezar este proceso, sino para completarlo.  Si él te convence de tu pecado, ese es el primer paso en el proceso de lidiar con ese pecado.

Ahora, necesitas implementarlo.  Ahora necesitas tomar la gracia de Dios y aplicarla.  Ahora necesitas que ese poder de resurrección te mantenga lejos del pecado.  Ahora necesitas que el Cristo reinante reine en ti.

Ahora necesitas poner a esos que Dios puso alrededor tuyo así como Jesús los tenía a su alrededor para ayudarte a sobrepasar los tiempos difíciles.  Cuando la carga es pesada, cuando Jesús se acercaba al final de su vida, tomó a tres amigos y dijo: “Tengo que tenerlos conmigo ahora porque voy a la cruz donde Dios va a traer redención.”

¿Podría sugerirles a aquellos de ustedes que tienen en sus corazones una carga por avivamiento que mientras más nos acerquemos al momento en que Dios pueda traer avivamiento, la carga será tan pesada que necesitarán tener cerca de ustedes a varias personas que digan apartémonos y vayamos a ese pequeño lugar apartado en la cima de esa colina y derramemos nuestro corazón a Dios para que él nos hable de esa gran liberación que vendrá, así como le habló a Jesús en el Monte de la Transfiguración.

Les digo que nunca vendrá avivamiento hasta que muchos de nosotros vengamos a nuestro Getsemaní.  Muchos de nosotros no queremos a Getsemaní.  Queremos que todo el dolor sea removido y a la primera señal de dolor nos quejamos  delante Dios y decimos: “Oh Dios, quita este dolor.  No lo quiero”.  Y él dijo: “Entonces no me sirves de nada.  Deja que mi Hijo te lleve a tu Getsemaní porque de Getsemaní sale la redención del mundo.”

Si Dios está a punto de traer gran avivamiento, éste viene al mundo en dolores de parto y alguien tiene que sufrir los dolores de parto hasta que venga el avivamiento. Tenemos la tendencia de decir que vamos a celebrar el avivamiento que está por venir, y Dios dice que no habrá avivamiento.  Un niño no nace sino hasta que se hayan completado los dolores de parto.  No vendrá ningún avivamiento a no ser que alguien lleve el dolor que lo da a luz.

Oro por algunos de ustedes líderes para que el Señor ponga una carga en sus corazones por su campus y que cuando otros estén mirando los partidos fútbol americano y de béisbol y basquetbol, ustedes estén en su pequeño lugar aparte clamándole al Señor: Oh Dios, dame este campus o muero.  Oh Dios, están saliendo hacia la eternidad. Oh Dios, ¿qué tienes en tu corazón para mi campus? No permitas que lo pierda.  Oh Dios, déjame quedarme aquí hasta que me hables sobre el éxodo, sobre la gran liberación que estás por traer a mi campus.”

Aquellos que han pagado el precio han vivido para levantarse en medio de su campus y el poder de Dios es conocido y los infieles y ateístas claman a Dios por el perdón de sus pecados. Los que blasfeman caen sobre sus rostros bajo la asombrosa presencia de un Dios santo.  Esto se repite una y otra vez en la historia.

Edmund Orr, quien escribió Campus en llamas, un libro que se ha convertido casi en parte de mi vida desde que lo leí, dijo, “Oh Dios, en tu bondad, podrías intervenir en nuestra nación y tocar nuestros campus universitarios una vez más?”

¿Será que Dios ha orquestado este mismo momento para decir: “Vine a los míos y los míos no me recibieron, y a aquellos que creyeron en mí, les di poder y autoridad para actuar como mis hijos.  He obrado a través de ellos y me di a conocer desde donde nace el sol hasta donde se pone.

Así que vengo simplemente a compartir con todo mi corazón que Dios nos tocó ayer y expuso nuestro pecado.  Ahora nos está diciendo: Deja que esa convicción de pecado continúe hacia el arrepentimiento.  Les quiero decir que a no ser que la confesión sea seguida por el arrepentimiento, sólo le añades a tu pecado.  La confesión no es arrepentimiento.  La conversión es el primer paso hacia el arrepentimiento.

Pablo dice que la tristeza que proviene de Dios conduce al arrepentimiento. Por eso es que cuando alguien está sintiendo por ese pecado esa tristeza que proviene de Dios, nunca, nunca le doy consuelo.  Nunca le doy consuelo a una persona en cuya vida el Espíritu de Dios está trayendo convicción de su pecado.  Dejo que esa tristeza por el pecado traiga arrepentimiento pleno porque es en arrepentimiento pleno que viene el perdón.  Cuando viene el perdón, viene la libertad.  Gozo y poder en el Señor.

Así que juntos hemos dicho: Señor, has traído convicción de pecado a mi vida.  Lo he reconocido y confesado ante los hombres.  Pero, Oh Dios, ¿podrías poner la certeza en mi corazón de que eso que empezaste dará su fruto a plenitud en mi vida, que el fruto de mi arrepentimiento será perdón absoluto y limpieza y luego el fruto de tu presencia será conocido y leído por todos los hombres.”

Ahora, creo que necesitamos ayudarnos unos con otros.  Creo que es importante que cuando veamos a alguno de nuestros amigos cercanos bajo gran convicción a causa de su pecado y que ahora tienes la mayordomía de su vida en tus manos, es algo grandioso que un amigo te diga que Dios lo está convenciendo de su pecado.  Es una terrible responsabilidad.

¿Qué harías ahora?  ¿Lo consolarás solamente, diciéndole que todo está bien? ¿O le dirías: Déjame quedarme contigo hasta que toda tu agonía sea presentada en el trono de Dios y escuches de Dios, no de mí, diciéndote: “Tus pecados te son perdonados.  Levántate y sirve”.  Me quedaré contigo hasta que sepas que la victoria ha sido ganada.  No puedo ganar la victoria por ti, pero puedo hacer lo que Jesús les pidió a sus tres amigos que hicieran. “¿Te quedarías aquí a vigilar conmigo y orar para que Dios pueda traer victoria en mí y a través de mí para que el mundo sepa?’”

Oh, qué afortunado eres si alguno de tus amigos te ha confiado la obra de convicción de pecado de Dios.  ¿Sabes cuán tierno es esto? ¿Sabes que podrías aplastar esto? ¿Sabes que podrías abusar de esto? Pero, ¿sabes qué ocurriría si Dios libera a ese amigo y luego obra a través de esa vida para hacer cosas que sólo Dios puede hacer?

Te puso como el amigo a su lado en ese momento cuando estaba volviendo su corazón nuevamente hacia Dios.  Lo hizo porque tú te paraste a su lado y lo motivaste.  Le diste versículos de las Escrituras y pusiste tu brazo sobre sus hombros.  Lloraste con él y llevaste su carga hasta que se arrepintió, fue perdonado y liberado.

Muchos de ustedes quieren ser libres.  Eso puede ser una realidad. Necesitamos desesperadamente unos de otros.  Pienso que la gran arma de Satanás es aislarnos y llevarnos a servir por cuenta propia.  Derrotémosle y digamos que no dejaremos que nuestro hermano camine solo.  No dejaremos que nuestra querida hermana que está tratando de servir a su Señor, no dejaremos que camine sola.  No dejaremos que pase por toda esa agitación en su deseo de ser una sierva de Dios a plenitud y que lo haga sola. Caminaremos con ellos.

Hebreos 10:26 en adelante dice: Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados sino cierta horrenda expectación del juicio de Dios (parafraseado).  Luego dice: Déjenme decirles cómo se ve Dios en un cristiano que sigue pecando.  Dios dice que si un cristiano que conoce la verdad continúa pecando, es como si pisoteara al Hijo de Dios.  Estás tratando  la sangre del pacto que te aparta para Dios como si fuera algo común y corriente, y estás despreciando al Espíritu de gracia (versículo 29, parafraseado).

Así de grave es el pecado para Dios.  Afecta a su Hijo.  Afecta el pacto de amor que ha hecho, y afecta la obra del Espíritu Santo dentro de nosotros.  Ahora decimos: Oh Dios, no dejes ningún vestigio de pecado en mi vida.  Vengo en mi mente y en mi corazón con el conocimiento de la verdad, y renunció a mi pecado y te pido que trates con él y me limpies y lo quites de mí y restaures en mí el gozo de tu salvación para que mi vida sea una vía en la cual los pecadores puedan convertirse y los injustos puedan ser instruidos.  Señor, eso es lo que deseo.

Padre, es asombroso conocerte.  La mayor parte del mundo nunca se ha encontrado contigo como nosotros lo hemos hecho.  La mayor parte de nuestro mundo nunca ha conocido la maravillosa gracia que has dado a través de Jesús tu Hijo.  Muchos nunca han oído que hubo una cruz donde en amor cargaste el pecado del mundo sobre tu Hijo.  Muchos nunca han oído del Espíritu Santo que nos ha convencido de pecado, que nos muestra tu justicia y nos libera del juicio.

Oh Dios.  Oh Dios.  Tenemos tanto.  Ahora, Señor, con tu gracia y tu bondad como telón de fondo, con la cruz y la resurrección como telón de fondo, con tu reino y constante intercesión por nosotros como telón de fondo, y con el derramamiento de tu Espíritu en pentecostés para capacitarnos como telón de fondo, Señor, venimos ante ti y reconocemos nuestro pecado y pedimos perdón y restauración para que podamos ser tu pueblo en estos días maravillosos.

Nancy: Bueno, me siento tan agradecida del ministerio del Dr. Henry Blackaby y cómo él nos ha llamado a un nivel más profundo de verdadero arrepentimiento por nuestro pecado.  Yo creo que tu corazón ha sido retado al igual que el mío para decir: Oh, Señor, no dejes ningún vestigio de pecado en mi vida.

Esa oración es la que abrirá la puerta a la misericordia y a la gracia de Jesucristo en nuestras vidas.  Así es como experimentaremos el poder de su sangre limpiadora en nuestras vidas y luego experimentar la plenitud de su Espíritu Santo morando en nosotros.  Si el pueblo de Dios empieza a demostrar el significado del verdadero arrepentimiento, creo que tendrá un enorme impacto en el mundo perdido a nuestro alrededor.

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Saben, existe una diferencia entre sentirnos tristes por algo que hemos hecho mal y arrepentirnos.  Escucharemos más sobre esto cuando regresemos mañana. Te esperamos, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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