Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Carmen Espaillat: A propósito del día de Acción de Gracias que celebramos la semana pasada… ¿Aprecias realmente la gracia de Dios? Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: No encontrarás preciosa la gracia de Dios hasta que hayas llegado al límite de ti misma y dejes de confiar en tus propios recursos y habilidades; hasta que no llegues al punto de decir ¡Me rindo! ¡No puedo vivir esta vida! ¡Soy un fracaso! La gracia de Dios es para los fracasados.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando experimentas un avivamiento, este afecta tus acciones. Hemos estado hablando acerca de esto desde hace unas semanas, incluyendo temas como: honestidad, humildad y arrepentimiento. Ahora bien, no importa cuántos programas de radio escuches, solo desarrollarás estas cualidades en tu vida por la gracia de Dios.

Si nos estás siguiendo con el libro de estudio, hoy comenzamos la lección 5, día 1. Escucharemos acerca de la gracia de Dios a medida que Nancy continúa en la serie En busca de Dios.

Nancy: Estamos en el proceso de buscarlo a El, buscando al Señor, buscarlo  para un avivamiento personal y corporativo.

Sé que algunas de ustedes están estudiando con nosotros el libro de 12 semanas llamado “En Busca de Dios”. Otras, han estado siguiendo la serie. Esta es la semana número 5 de la serie de 12 . Durante esta semana continuaremos profundizando en el estudio para obtener el  gozo del avivamiento personal.

Si has estado con nosotros durante las últimas semanas, recordarás que hemos estado hablando de todo el proceso que envuelve un avivamiento.  La primera parte del proceso toma mucho tiempo. Es difícil. Es dolorosa. Es el tiempo del arado. Si tomamos la siembra como una analogía, recuerda que este es el proceso, preparar la tierra para que pueda recibir la semilla.

Les advertí que, cuando pasaran unas semanas, iban a sentir que el arado en el terreno duraba una eternidad; que iba a ser duro y doloroso a medida que dejáramos a Dios preparar el terreno de nuestros corazones. Si has estado con nosotros, ya sabes que así ha sido hasta ahora.

Hemos estado hablando semanalmente de humildad, transparencia, honestidad y arrepentimiento. Es probable que estés preguntándote ¿cuándo dejaremos de preparar el terreno? ¿Llegará el momento de sembrar las semillas para que empiece la cosecha y tener un descanso y se termine el proceso de arado?

La respuesta es que esta semana, vamos a descansar del proceso de arar la tierra a medida que hablemos de algo que creo ya estamos listas para apreciar; quizás desde un punto de vista totalmente nuevo, luego de lo que el Señor nos ha venido mostrando.

Por ejemplo, si han estado siguiéndonos y escuchándonos durante las últimas semanas, por ejemplo les dimos 40 preguntas relacionadas con el orgullo. Algunos me han confesado, muy abrumados, que tienen casi todas las 40 evidencias de orgullo en sus vidas.

Quizás tú también te has sentido abrumada con todo lo que Dios te ha estado mostrando sobre ti; sobre tu pecado y tu orgullo. Has visto tu pecaminosidad y quizás has llegado al punto de pensar que “¡soy un fracaso total!” Es más, hasta podrías estar sintiéndote incapaz de seguir adelante diciéndote “¡No lo voy a lograr nunca! ¡Dios no puede cambiar mi vida! ¡Nunca voy a sentir ese avivamiento! Simplemente, ¡No puedo vivir la vida cristiana!”

Si has llegado a ese punto, eso es ¡maravilloso! Ya que en esta semana vamos a hablar de “los fracasos” y está dirigido a las personas “que no pueden vivir la vida cristiana”. Te voy a decir un secreto, ¡así somos todos!  ¡No hay una sola persona, entre nosotros, que no necesite de la gracia de Dios!

La gracia de Dios no te parecerá preciosa hasta que no hayas logrado enterrar tu yo, tus recursos y habilidades; hasta que llegues al punto de decir “¡Me rindo! ¡No estoy hecho para vivir esta vida! ¡Soy un fracaso! La gracia de Dios es para los fracasos.

Por eso esperamos hasta este momento, la semana número 5 en la serie para hablar de la gracia de Dios. Hemos hablado de nuestro orgullo, de nuestra necesidad de humildad, de nuestra hipocresía y nuestra tendencia a esconder las cosas de las que nos tenemos que arrepentir.  Ahora, vamos a enfocarnos y exaltar  la gracia de Dios; ésta se menciona 123 veces en el Nuevo Testamento, la gracia de Dios.

Pablo empieza cada una de sus epístolas  diciendo “gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. El único lugar en el que podemos encontrar gracia es a través de Jesucristo.

Es imposible vivir la vida cristiana aparte de la gracia de Dios. No lo puedes hacer. Sencillamente, no puedes. La gracia de Dios es la única forma para tener una relación con El. Voy a hablarles de eso esta semana. Les hablaré de la multiforme gracia que Dios nos proporciona para que podamos tener una relación con El.

Suena obvio, pero lo reitero: No hay fuente de gracia lejos de Dios. El es la fuente de toda gracia verdadera. La gracia es un regalo de Dios. Siempre, siempre, siempre la gracia es un regalo, un regalo de Dios.

Salmo 84:11b “gracia y Gloria da el Señor”(LBLA) En primera de Pedro 5:10b, Dios es llamado “el Dios de toda gracia”. Cuando necesites gracia, ya sabes dónde la vas a encontrar. Ve al Dios de toda Gracia. En eso es que El se especializa. Efesios 2:8 nos dice que la gracia es “don de Dios”.

Es la plenitud de Su gracia lo que Él nos ofrece. Déjenme leerles algunas frases del Nuevo Testamento en las que se describe la gracia de Dios. Pablo habla de la riqueza inmensurable de Su gracia. Inmensurable- es una palabra grande. ¡No la puedes medir! No tiene límites: “la sobreabundante riqueza de Su gracia”, Efesios 2:7a (LBLA)

Puedo pensar en personas que son muy muy ricas. Pero no conozco a nadie que tenga una fortuna inmensurable. Pueden ser hasta de 50 billones de dólares, pero siguen siendo mesurables.  La gracia de Dios, por otro lado, es una riqueza inmensurable!

En 2 Corintios 9:14 Pablo habla de la “sobreabundante gracia de Dios” (LBLA). Su abundancia sobrepasa todo lo que pudiésemos imaginar. Sobrepasa tus necesidades; sobrepasa tus fracasos. No importa lo que necesites, la gracia de Dios excede tus necesidades.

En el mismo capítulo de 2 Corintios 9, Pablo dice que “Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros” . No sólo es el Dios de toda gracia, sino el Dios que puede darte toda esa gracia a ti.  Puedes decir “Hay algunos días en los que necesito toda la gracia que pueda obtener”, pero ¿sabes qué? No hay un día que pase sin que tú necesites esa gracia. Dios puede hacer que toda gracia abunde sobre ti.

En 1 Pedro 4:10, Pedro habla de la multiforme gracia de Dios. Muchas facetas. Es un prisma que, al reflejar todas las luces,  brilla en todas las direcciones irradiando su luz.  La multiforme y variada gracia de Dios.

Esa es la esencia de la gracia, pura y simplemente. Sé que muchos de ustedes están familiarizados con las cosas que estoy diciendo, pero algunos de nosotros hemos olvidado la grandeza de la gracia de Dios. Le he estado pidiendo a Dios, incluso en lo que les estoy enseñando esta serie, que restaure en mí un sentido fresco, un asombro por las maravillas de la gracia de Dios.

La esencia de la gracia es un regalo gratuito e inmerecido que les es dada a los desamparados. Es un regalo gratuito. Es inmerecido. Es dado a los desamparados. Es un regalo gratis, es inmerecido y se da a los destituidos.

El Antiguo Testamento no  habla mucho acerca de la gracia de Dios, pero sí de el favor de Dios. Dios teniendo favor hacia las viudas, hacia los huérfanos y los pobres. También habla de que Dios concede su gracia a los desamparados.  Sin costo alguno. No puedes pagar por ella. No puedes ganártela. No la mereces. Es un regalo gratuito. Es inmerecido. Es dado a aquellos que no tienen recursos por sí solos y están desamparados.

A medida que hemos estado hablando de la gracia de Dios, seguro te has preguntado ¿cómo obtengo más de esa gracia? ¿Cómo consigo toda la gracia? Les voy a adelantar una idea que iré ampliando durante los próximos programas.

En resumen, solo hay una manera de obtener más de la gracia de Dios y es, volviendo al inicio de esta serie, con humildad, humillándonos a nosotros mismos. Por eso empezamos con la humildad. No puedes obtener la gracia de Dios hasta que no te humilles.

Proverbios 3:34  dice que “ciertamente El se burla de los burladores pero da gracia a los afligidos” (LBLA). Tanto en Santiago 4:6 como en 1ra de Pedro 5:5 se habla de ¡cómo Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes!” Hemos hablado de esa parte del versículo. “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes” (LBLA) Los humildes son aquellos que no tienen nada que ofrecerle; aquellos quienes no pueden pagarle.

“Nada en mis manos traigo, simplemente a la cruz me aferro" ("Rock of Ages, Cleft for Me" por Augustus Montague Toplady, 1740-1778). Señor, no merezco tu bondad. No merezco tu gracia. No merezco tu ayuda. No merezco tu misericordia. No merezco nada de ti excepto tu juicio. No tengo nada que ofrecerte, excepto que Cristo murió por mí y acepto ese regalo de Tu gracia inmerecida para llenar todas mis necesidades.  

Me humillo ante Ti y digo “Señor, te necesito”. “No puedo vivir la vida Cristiana sin Ti”. “No puedo enfrentar estas circunstancias sin Ti”. Te necesito.

Me parece que hay pocas palabras que podamos decir que sean más preciosas  al corazón de nuestro Padre Celestial que cuando El escucha a sus hijos decirle: “Papá, te necesito. Te necesito” A ustedes les encanta escuchar a sus hijos decirles eso. Les encanta que vengan y les pidan ayuda y confíen al decirles “No puedo hacer esto, ¿me ayudas?”

A Dios le encanta que depositemos nuestra confianza  en El. Le encanta cuando pedimos humildemente que nos ayude, cuando decimos: “Señor, no puedo hacer esto”; “No puedo amar a esta persona”; “No puedo manejar estos niños”; “No puedo manejar esta circunstancia”; “No puedo lidiar con esta tentación, PERO Tú puedes. Necesito tu gracia.

Tengo un árbol bastante grande justo afuera de la ventana de mi habitación en el primer piso. Salí esta mañana y cuando lo vi noté que algunas de las ramas que estaban muy verdes y llenas de vida. Es un árbol bellísimo y me encanta mirarlo, pero no todo el árbol luce esplendoroso. Tiene también ramas totalmente secas y muertas.  

Estas últimas me acordaron, en la medida que veía esas ramas secas, un pasaje de las Escrituras que habla de la gracia de Dios. Déjenme pedirles que abran sus biblias en Efesios 2, en el Nuevo Testamento. Antes de leer ese capítulo y a manera de introducción, fíjense que —desde el primer capítulo— se puede apreciar que la gracia de Dios es un tema importante en el libro de Efesios.

Pablo empieza el libro diciendo “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios” Él habla del perdón de nuestros pecados según “la riqueza de Su gracia” (versos 6-7), y entonces en el capítulo 2 nos dice que estábamos muertos (versos 1-3): “Y Él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Esa es la descripción de la persona que nunca ha probado y vivido la experiencia de la gracia de Dios a través de Jesucristo. Pablo dijo “Ustedes estaban tan muertos como esta rama seca”

Puedo tomar la rama seca, esta rama muerta y ponerla dentro de un florero. Le puedo echar agua y fertilizantes, puedo poner luces que la iluminen, tocarle música y orar por ella, pero que va a pasar con esa rama? Podría ordenarle “¡Rama, revive!”  sin obtener resultado alguno. Puedo decirle Rama echa hojas verdes, pero no puede echar hojas verdes.

¿Por qué? Porque está muerta. Una rama seca es incapaz de producir vida. ¡Así éramos! Pablo dice que “estuvimos muertos hasta que nos fue concedida la gracia del Padre a través del Hijo.” Estábamos muertos.

Samuel Rutherford lo dijo de esta manera “soy una rama marchita, un cadáver; huesos secos incapaz de dar un paso.”

Cuando se le dice a una persona, espiritualmente muerta, que “obedezca a Dios, que respete los 10 mandamientos, que ame a su Dios sobre todas las cosas y ame al prójimo como a sí mismo”, esa persona tiene la misma capacidad de obedecer a Dios que la que tiene una rama seca para producir hojas.

Pablo entonces llega al  versículo 4, habiéndonos mostrado la condición miserable en la que estábamos. Estábamos muertos. Estábamos siguiendo nuestros deseos y pasiones, pasiones que tenemos en nuestro cuerpo y mente debido a nuestra naturaleza caída. Éramos por naturaleza hijos de ira, hijos bajo el juicio de Dios.

“Pero Dios”, versículo 4,  y cuán agradecidos estamos por los “pero Dios” de las Escrituras,  “que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó,  aún cuando estábamos muertos (sin vida y destituidos, incapaces) muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados)”  (verso 5).

Hemos estado diciendo que la gracia de Dios es para los desamparados, para las personas que no pueden valerse por sí mismas. Cuando estábamos muertos, no podíamos dar frutos; no podíamos obedecer a Dios. Dios, de forma sobrenatural, sopló vida en estos caparazones de huesos secos y ramas deshojadas. De manera sobrenatural.  La conversión, la salvación o el nuevo nacimiento es un milagro de Dios. Es un regalo de Dios: “Por su gracia han sido salvados”.

Versículo 7 “a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia, por su bondad, para con nosotros en Cristo Jesús” Y en el “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.. (v.8).

No fuiste tú quien dijo “voy a aceptar este llamado al frente”. No fuiste tu quien lo decidió. Eso hubiese sido humanamente imposible sin la intervención divina del Espíritu Santo de Dios en tu corazón. Fue El quien decidió por ti y te hizo saber que necesitabas de un Salvador. El te mostró tus pecados, te dio arrepentimiento en tu corazón y la fe necesarias para creer en Cristo.

Dios fue quien orquestó e inicio todo eso. Dios te sedujo con el poder de Su Espíritu Santo. El te cortejó. El te atrajo. No puedes decir “hice algo merecedor de la gracia de Dios”.

“Y esto no de vosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe.” (versículos 8b-9)

La gracia de Dios es el único camino por el que el hombre caído puede llegar a tener una relación con Dios. Y no estoy hablando solamente de las personas malvadas que hacen cosas malas. Hablo de personas como yo, que crecí en una iglesia, sin conocer nada más y  rodeada de las cosas de Dios.

La gracia de Dios es absolutamente esencial para personas como yo, que crecí haciendo muchas cosas bien y conociendo bien lo que era correcto, pero que era incapaz de tener una relación con el Dios verdadero –algo que no podía lograr apartada de Su gracia, y de tener Su favor y misericordia hacia mi.  

¿Cómo podemos tener una relación con Dios? Solamente por Su gracia. ¿Podría sugerir que esto es lo que separa al cristianismo de todas las demás religiones en la historia del mundo? La pregunta básica es: “¿Cómo puede el hombre  relacionarse correctamente con Dios?” La respuesta es sencillamente: Sólo por la gracia de Dios. Si comparas cualquier otra religión con la gracia de Dios, verás la diferencia.

Por ejemplo, si observamos cualquier otra religión, ¿qué es lo que creen acerca del hombre? Que el hombre es fundamentalmente bueno y que puede hacer algo  para agradar a Dios,  sin importar la imagen de Dios que tenga.

Por la gracia de Dios es que nos damos cuenta que el hombre es inherentemente, un pecador por naturaleza, y que no puede agradar a Dios. Está absolutamente imposibilitado de hacerlo.

La religión está basada en leyes, obras y obligación. En cambio, la gracia es un camino de regalo, es fe,  y la misericordia de Dios para los destituidos. En todas las religiones del mundo, ¿dónde  es que depositan las personas su confianza? En sí mismos y en su capacidad, en su confianza en sí mismos: “¿qué puedo hacer para agradar al Señor?”  

En el caso de la gracia, ¿dónde pondríamos nuestra confianza? En Cristo. Solamente El es mi esperanza de vida eterna.

¿Cuál es el resultado del hombre religioso? Lo lleva a la condenación. Lo lleva a la muerte. Lo lleva a ser esclavo  del pecado y lo lleva a la jactancia o vanagloria.

Podrías preguntarte ¿cómo puedes jactarte si eres un pecador  con una naturaleza caída? Porque las personas que hacen buenas obras, y piensan que con eso agradan a Dios, tienden a jactarse de dichas obras como lo afirma el apóstol Pablo en Efesios 2.

En cambio, ¿qué sucede cuando nos basamos en la gracia? El resultado es  perdón y vida y justificación y, en lugar de la jactancia, obtenemos humildad. Nos damos cuenta de que no tenemos nada que ofrecerle a Dios. No tuve nada que ver con mi propio arrepentimiento, fe y conversión. No hice nada para ganarme una relación con Dios. Ese fue Su regalo inmerecido de principio a fin.

Algunos de ustedes han escuchado esto durante toda su vida, pero ¿se les ha olvidado cuan preciosa es la gracia del Dios que les salvó? Es lo que distingue tu fe de cualquier otra. La definición de religión es, en esencia, esfuerzo humano, auto-confianza; se basa en los esfuerzos que el hombre ha hecho para ganarse la salvación. Depende de sus obras y de su propio mérito.

La definición de la gracia de Dios es un regalo de Dios y no una “ganancia por obras”. Está basada en la muerte de Cristo. Está basada en los méritos de Cristo, quien redime y salva a todos los que en Él creen.

A medida que meditaba en esto antes de empezar el programa esta mañana, me topé con esto en un librito llamado “Lecturas Matutinas y Vespertinas” de Charles Spurgeon, en la lectura del día. En ambas secciones, en el devocional de la mañana y en el de la noche, habla de Mefiboset, el personaje del Antiguo Testamento y pensé en que era un ejemplo perfecto para el programa de hoy.

Recordemos que Mefiboset fue el hijo de Jonathan, el amigo amado de David y nieto del rey Saúl.  Cuando el rey Saúl y Jonathan fueron muertos en batalla, Mefiboset tenía cinco años de edad y era un niño inválido —al cargarlo, su enfermera se tropezó provocándole daños permanentes en ambas piernas.

Recordemos que David había hecho un pacto con Jonathan antes de subir al trono: “Me haré cargo de tus hijos y familia”.  De manera que al llegar al trono David empezó a preguntar si había alguien aún con vida de los descendientes de Jonathan.

Alguien le respondió que sí:  “Mefiboset sigue vivo, pero seguramente no lo querrás porque está paralítico.” Contrario a lo que las personas esperaban, David encontró a Mefiboset y lo llevó al palacio. Le dijo “quiero que te sientes en mi mesa, la mesa del rey. Quiero que comas mi comida y que seas parte de mi familia por el resto de tu vida.”

Charles Spurgeon se refiere a este pasaje, de esta manera:

Mefiboset, no era un gran adorno para la mesa real; sin embargo comía siempre allí para que David pudiera ver en su rostro las facciones de su amado Jonathan…”. Es tal el afecto que el Padre profesa a su Unigénito que, por amor a El, levanta a sus humildes hermanos de la pobreza y el destierro, (allí estaba Mefiboset desterrado y desprovisto) y los pone en la corte, entre los de noble rango, y los sienta a la mesa del Rey. (“Lecturas Matutinas”, Mayo 27).

Concluye diciendo que sea así publicado en los cielos, como la maravilla de maravillas, que el Señor haya derramado el  amor de Su corazón sobre nosotros, siendo lo que somos (Lecturas Vespertinas, Mayo 27). ¡Es un milagro de Dios! ¡Esa es la gracia de Dios! (Bis)

Annamarie: Son tantas las veces que utilizamos la palabra “gracia” sin saber realmente su significado. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha ayudado a ver la gracia desde otra perspectiva y bajo una nueva luz. Espero que esa haya sido tu experiencia también.

Profundiza en el estudio de la gracia de Dios utilizando el libro titulado “En Busca de Dios”, que acompaña esta serie. Es una publicación de Nancy en conjunción con  Tim Grissom y Life Action Ministries. Esta lectura te va a confrontar acerca del tema de la gracia y otros temas, tales  como la honestidad, la pureza y la humildad. Cada sección explora una cualidad distinta de la persona que ha nacido de nuevo.

Puedes obtener información acerca de cómo adquirirlo visitando nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Aún no es tarde para obtener tu copia e invitar a otras hermanas de tu iglesia a hacer lo mismo. Las animamos a hacer el estudio juntas, pueden comenzar en cualquier momento y simplemente empezar a oír la serie desde el principio, o unirse a nosotras. Puedes también descargar los audios de los programas, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Al equipo de ANC le apasiona pasar la verdad a la siguiente generación para que a su vez esta generación la  transmita a otras generaciones futuras. Si te entusiasma aprender verdades bíblicas y principios sólidos de la Palabra te animamos a conectarte con nuestra página de internet diariamente. Al leer nuestras publicaciones de Joven Verdadera y Mujer Verdadera, no sólo estarás aprendiendo sino que también podrás interactuar con mujeres alrededor del mundo que tienen tu mismo corazón y pasión.

Si no te has registrado aún para recibir el correo de “Conexión diaria”, te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com para inscribirte. Recibirás cada día los enlaces de todas las publicaciones, las de los blogs y el del programa de radio. Es fácil y totalmente gratis. Te invitamos a inscribirte hoy.

¿Te has visto a ti misma tratando de ser perfecta? ¿Será esa una meta digna de perseguir? ¿Será realista? Vamos a contestar estas preguntas en nuestro próximo programa mientras continuamos con el tema de la gracia. Por favor, no dejes de escuchar el programa de mañana, aquí en  “Aviva Nuestros Corazones”.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy deMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la conversación