Aviva Nuestros Corazones Podcast

Libertad de los pecados de tu pasado

Carmen Espaillat: Kay Arthur anima a los padres a orar continuamente por sus hijos para que lleguen a conocer a Dios como Salvador, pero también nos recuerda:

Kay Arthur: Tú eres el mensajero, pero no eres el Salvador. Si tu hijo no llega a conocer al Señor, no es tu culpa. Cada uno tiene que tomar su propia decisión.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El viernes pasado en Aviva Nuestros Corazones, hablamos acerca del valor de las mujeres mayores que enseñan a las más jóvenes. Hoy, escucharemos de una mujer que ha pasado su vida enseñando a otros. Desde hace varias décadas ha derramado su vida enseñando a otros a amar la Palabra de Dios.

Aquí está Nancy para conducirnos.

Nancy Leigh DeMoss: Estoy muy agradecida por la oportunidad de tener esta conversación con mi amiga de tantos años, Kay Arthur. Kay, gracias por sacar este tiempo para conversar con nosotros mientras nos acercamos a tu cumpleaños ochenta y tantos. ¡Sé que va a ser una bendición para nuestras oyentes! Gracias por acompañarnos.

Kay: Nancy, querida, sabes lo mucho que te quiero y cuánto te aprecio. Estoy tan agradecida por tu conocimiento de la Palabra de Dios, por tu integridad, por tu vulnerabilidad, por el privilegio de llamarte mi hermana y trabajar contigo. Agradezco a Dios—hemos estado más de doce años juntas—y especialmente por estos últimos doce años y por lo que el Señor ha hecho.

Nancy: Me hago eco de eso también desde mi perspectiva. Recuerdo esas primeras conversaciones que tuvimos cuando me estaba preparando para lanzar este ministerio. Tú fuiste una del pequeño número de líderes de ministerios de mujeres que ha sido una amiga y una animadora—y así ha sido a través de los años.

Fue tan dulce ver que no había espíritu de competencia ante este nuevo programa de radio que iniciaba, sino que hiciste todo lo que pudiste Kay. Y tú has continuado afirmándome y animándome, a mí y al ministerio. Te agradezco mucho por eso. También te agradezco por el papel que has tenido, durante muchos años, estudiando y enseñando la Palabra de Dios a tantos—posiblemente millones—de oyentes, lectores, personas alrededor de todo el mundo.

Durante los siguientes días, queremos hablar acerca de tu vida de tu ministerio y también acerca de Ministerios Precepto, y lo que el Señor ha hecho. Gracias por derramar tu vida en nombre de Cristo y Su pueblo. Hoy queremos honrarte, bendecirte y agradecerte por eso.

Kay: Gracias. ¡Es difícil creer que he pasado de los ochenta años! Creo que, ¡eso suena tan vieja! Guardo un calendario de papel, así como uno en mi computadora, en mi iPhone y en mi iPad, porque soy orientada al papel. Así que sentada en mi escritorio algunas veces puedo ver todo el mes de una sola mirada. Tengo marcado “¡Noviembre 11, como un nuevo cumpleaños… si el Señor lo permite!

Nancy: Tu último cumpleaños fue hace unas semanas atrás. ¿Hiciste algo especial ese día?

Kay: ¿Sabes? No soy muy dada a celebrar pero David y el staff estaban hablando de hacerme una fiesta. Yo dije, “Realmente no quiero una. Quiero salir con David y Margaret y cenar con ellos, salir a almorzar con mis amigas pero no hago grandes planes de fiestas de cumpleaños.

No se trata de mí. Me apasiona lo que está por delante. Siento una gran pasión por preparar a las personas para los días que vienen. El 11 de septiembre del año 2001, estaba enseñando el libro de Josué. Mi hijo Marcos— y tú conoces a Marcos y él te ama—estaba en el staff en esa ocasión.

Me estaba vistiendo para salir, porque estábamos haciendo el curso Precepto. Él dijo, “Mamá, enciende la televisión rápido”. La encendí justo a tiempo para ver el segundo avión estrellarse contra la torre. Estaba enseñando Josué capítulo 3 ese día, y Josué 3:4 dice (hablando de que iban a cruzar el río llevando el Arca del Pacto): “No os acerquéis a ella para saber el camino por donde debéis ir”.

Y luego, esta declaración me atrapó: “porque no habéis pasado antes por este camino. Entonces Josué dijo al pueblo: Consagraos, porque mañana el Señor hará maravillas entre vosotros”. Y aquí está, doce años más tarde. No hemos “pasado antes por este camino”.

Creo que las cosas en los Estados Unidos mejoraron por un tiempo, pero al igual que tú, estoy muy preocupada por nuestra cultura. Estoy muy preocupada por nuestro país porque ni siquiera nos acercamos como una nación a temer a Dios, respetar a Dios, conocer a Dios, entender a Dios.

De eso es que se trata el ministerio que estás haciendo y el ministerio que nosotros hacemos. No se trata de celebrar a un individuo. Se trata de poner tu rostro como un pedernal en preparación para la venida del rey de Reyes.

Nancy: Kay tú has sido una sierva fiel en pregonar ese corazón y ese mensaje. Te he escuchado hablar sobre avivamiento y tener una carga por la iglesia y por este país en numerosas ocasiones a través de los años. Tú has sido una especie de profetiza de los tiempos modernos con la Palabra de Dios, y cómo se aplica de forma práctica y poderosa en nuestros días, en nuestra era.

En los próximos días, quiero que compartas más sobre la carga por nuestro país y, mientras vas avanzando en edad, lo que ves y cuál es tu sentir y lo que puede hacerse acerca de los tiempos en que estamos viviendo. Simplemente ha sido dulce, Kay, ver como el Señor ha levantado mujeres—y hombres—pero mujeres como tú, que han tenido un mensaje para “un tiempo como este”.

Si nos remontamos a los primeros años de tu vida, tu vida hubiera podido ir en una dirección completamente diferente si no hubiera sido por la sublime gracia de Dios. ¿Estoy en lo cierto?

Kay: Exactamente Nancy. En realidad, esta mañana—necesito ocho a nueve horas de sueño. El Señor me ha mostrado que si quiero ir a trabajar sin estrés, entonces tengo que dormir lo suficiente. Pero mi esposo no se estaba sintiendo bien, así es que me levantó.

Entré a nuestra cochera convertida ahora en lo que yo llamo mi salita. Entré allí para poder encender la luz y tener un tiempo con el Señor. Estaba pensando en eso sobre lo que me has preguntado—a dónde me dirigía, cómo era yo; sencillamente pensando acerca de la increíble gracia de Dios. Así que solo empecé a agradecerle por esa sublime, sorprendente gracia, que había alcanzado a esta mujer que se había casado, divorciado, era inmoral, que sabía que necesitaba dejar de vivir en la forma en que lo estaba haciendo. Y después de agitar mi puño en su rostro y decir, “Dios, nos vemos por aquí. Hoy voy a buscar a alguien que me ame...” Me alejé, buscando amor en todos los lugares equivocados. Venía de una familia religiosa pero no conocía la Palabra, no oía la Palabra... No en una atmósfera evangélica como tú y yo estamos acostumbradas ahora.

¡Dios me sacó de eso! Tengo una hermana con la que tengo que hacer mucho esfuerzo para hablar. Tengo un hermano que no me hablaría y, por supuesto, mis padres están muertos. Pero solo pensar que Dios en Su misericordia alcanzaría a esta mujer quien, para todos los intentos y propósitos, se describiría como una ramera—con dos hijos—es horrible.

Una cosa es ser una ramera sin hijos. Otra cosa es ser una ramera con hijos por el impacto que esto tiene en los niños. Que Dios me diera la vuelta y me diera esta vida y me permitiera levantarme, enseñar y proclamar Sus mismas palabras que salieron de Su boca y que han sido conservadas para nosotros por todas las generaciones, las cuales no pasarán... Sus Palabras que son verdad para nosotros. ¡Es simplemente alucinante!

Nancy: Así es y creo, Kay, que eso tiene que ser de gran ánimo para algunas de nuestras escuchas que tienen hijas e hijos que son adultos jóvenes y que no están caminando con el Señor, que tal vez están donde tú estuviste en tus veinte. Saber que Dios realmente puede alcanzarlos...

Él es el Sabueso del Cielo. Él puede buscarlos y traerlos al arrepentimiento y a la fe y cambiar sus vidas y usarlos en gran manera para Su Reino. Estoy pensando mientras estás compartiendo esto, el mensaje para algunas madres de hijos adultos hoy puede ser, “¡No te rindas! ¡No dejes de orar! No dejes de creer que Dios realmente puede capturar el corazón de ese ser querido o el corazón de ese amigo que está tan lejos del Señor.

Kay: Hay un verso en Isaías que dice que el oído del Señor no está sordo para que no pueda escuchar y su brazo no es corto para que no pueda rescatar. Nada es imposible para Él (Ver Is. 59:1).

Ahora mismo estoy escribiendo un curso de estudio inductivo sobre los Hechos y por supuesto, que en Hechos tú ves la conversión de Saulo quien después es llamado Pablo. Su nombre hebreo es Saulo. Pablo es su nombre gentil. Tú lees en 1era Timoteo que se llama a sí mismo “el más grande de todos los pecadores”, que no es digno de ser llamado apóstol.

Luego, cuando lees Hechos y lo ves parado al lado de Esteban siendo apedreado y Saulo simplemente oyendo el mensaje—la Escritura dice que Saulo respiraba amenazas y capturaba a las personas para matarlas o meterlos presos. Estaba tan ciego a Cristo, tan celoso de la religión judía, y así en tan mal estado—por así decirlo—en su teología.

¡Conoce a Jesús! y Dios le da la vuelta. Pero lo interesante aquí, para nuestros escuchas, es que el Espíritu le dice, Jesús le dice, “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón, ¿no es así?” En otras palabras, “Tienes estos pinchazos; tienes esas convicciones; tienes esas dudas ellas están creciendo y es difícil para ti ¿no es así? Pero Yo soy realmente quien ellos creen que YO SOY”.

Creo que hemos sembrado en los corazones de nuestros hijos lo que Dios puede tomar y lo que Dios puede usar. Dios no siempre traerá reconciliación entre tú y tu hijo . Tengo un hijo con el que no estoy reconciliada, ¿y sabes la razón por la que puedo vivir con ello, Nancy? Es lo mismo que esas mujeres que están escuchando necesitan saber.

Dios es Soberano. El gobierna sobre todo. El corazón del rey está en Su mano. Mi consolación siempre es ésta. A Él no se le pierde ni uno. Jesús dice en Juan 17, “Padre, todos lo que Tú me has dado han venido a mí” (Ver v. 11 y 12). Así es que si Judas hubiera vivido mil años, nunca hubiera sido salvo.

Creo que oramos, nos damos cuenta que la mano de Dios no se ha acortado, Su oído no está sordo y oramos y suplicamos a Dios. Preguntamos a Dios, “¿Cómo oro por este hijo pródigo? ¿Cómo oro por mi hijo y por mis amigos que están en rebelión, que están cegados por el pecado?”

Oramos, pero recordamos—y creo que los padres necesitan especialmente recordar esto—tú no eres el Salvador. Tú eres el mensajero, pero no eres el Salvador. Si tu hijo no llega a conocer al Señor, no es tu culpa, cada uno tiene que tomar su propia decisión.

Nancy: Así es, mencionaste al apóstol Pablo. Sin duda, él tuvo que haber batallado con el remordimiento o la culpa cuando pensaba en su pasado. Tú mencionaste tu pasado antes de venir a Cristo a la edad de treinta años.

Sé que tenemos oyentes que tienen un pasado del cual se avergüenzan. Algunas de ellas continúan viviendo con vergüenza, con remordimiento, con culpa. ¿Cómo has lidiado con esos temas cuando has pensado en tus pecados y tus faltas del pasado? ¿Cómo lo has manejado? ¿Fue un proceso para ti? ¿Hubo un momento en que, en Cristo, dejaste todo eso atrás, o fue todo un proceso el poder lidiar con todo eso?

Kay: Nancy fue un peregrinar. El salmista nos dice, “Él envió su palabra y los sanó y los libró de la muerte” (Salmos 107:20). Creo que cuanto más estamos en la Palabra de Dios y estudias la Palabra de Dios y te saturas con la Palabra de Dios, esta es la Palabra que Él nos trae.

Mi mente va a todos esos diferentes lugares cuando mencionaste la conciencia culpable. Pienso en Hebreos. Me encanta el libro de Hebreos, y me gusta el hecho de que tenemos un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades; un Sumo Sacerdote que fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado (Ver 4:15).

Vamos a Israel cada año. En la casa de Caifás, comparto todo el arresto, juicio y crucifixión de Jesucristo. La última vez les estaba contando lo que me pasó en el Huerto de Getsemaní. Cuando estás afuera en ese patio, puedes ver que el Huerto de Getsemaní está en dirección a dónde está el Aposento Alto. Estás justo en los pasos por los que Jesús hubiera llegado a la casa de Caifás.

Les conté sobre el tiempo cuando fui tentada. Un árabe apuesto era el agente que nos estaba guiando. Él nos llevó al hotel (esto fue hace varios años). Tenía una infección en el oído. Estábamos caminando fuera del hotel y dos hombres árabes entraron. Dijeron algo en árabe. Yo no sé árabe, excepto “gracias”.

Entramos al carro, él me puso en el asiento delantero. Era un hermoso día. Abre la puerta donde él va a sentarse como conductor, cierra la puerta, pone su brazo detrás de mí en la silla, me mira y de repente—ahora, debes recordar que tuve un pasado inmoral—de repente, dentro de mí, se levanta este deseo de coquetear con este hombre.

Ahora, aquí estoy, soy la profesora de Biblia, enseñando en Israel. Aquí estoy lidiando con este deseo, esta lujuria de la carne. Tenía una oportunidad. Ya fuera de testificar a ese hombre—porque aunque profesaba ser cristiano, sabía que no creía en Él—o tener un romance momentáneo. Le testifiqué y compartí con él. Y dijo, “Sabes, he estado aquí con muchos grandes hombres. Ninguno me había explicado como tú lo has hecho”.

Imagínate estoy enseñando en el Huerto de Getsemaní de la Escritura donde habla de Jesús diciendo, “Padre, si es posible, pasa de mí esta copa”. Y Él les había dicho, “Velad y orad, porque el espíritu está dispuesto pero la carne es débil”.

Yo dije eso y empecé a llorar mientras lo estaba enseñando. Pensé, Señor, Tú sabes que la carne es débil. Tú lo entiendes porque oraste eso tres veces, "No se haga mi voluntad sino la tuya. Si es posible, pasa de mí esta copa". Así que entiendes. Tú entiendes que la carne es débil .

Por eso cuando siento culpa, primero que todo, tengo al Salvador que puede entender las tentaciones con las que Él luchó. Hebreos enseña esto. Cuando llego a Hebreos capítulo 10 está hablando de ese increíble sacrificio que hizo Jesús por nuestros pecados, de una vez por todas, pagando completamente—“ya no hay más sacrificio por el pecado...”

Luego llegué hasta el final del capítulo 10, el cual dice esto: “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia [eso significa de culpa] y nuestro cuerpo lavado con agua pura” (v. 22). Lo que tenemos que hacer es justamente, constantemente, recordar lo que tenemos en Cristo Jesús.

Me encanta ese himno, Hay un precioso manantial de sangre de Emmanuel, que purifica a cada cual que se sumerge en él.

Creo que, la culpa con la que estás lidiando, las fallas como madre, las fallas como padre, como esposa, o cualquier cosa por la cual tu hijo está lastimado, herido, de lo cual te acusa—tienes que volver a Jesús. Tienes que volver a Él, a quien Él es.

Tienes que volver al hecho de que Él es el único que estaba allí cuando Dios habló y trajo el mundo a existencia. Juan capítulo 1 nos dice que todas las cosas vinieron a existencia por Él. Él te creó, Él te escogió en Cristo Jesús—en Sí mismo—antes de la fundación del mundo. (Ver v. 3.)

Tú vives a la luz de eso, y te mueves más allá de tu pasado, y te mueves más allá de tus emociones, y te mueves más allá de tus faltas, y te mueves más allá de tu pasado. Pablo dijo, “…olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil 3:14).

En el mismo texto dice, “…estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo” (v. 8).

Nancy: Kay Arthur ha estado ilustrando para nosotras de una forma bellísima el valor, la belleza y la maravilla de adentrarnos en la Palabra de Dios y recibirla en nuestros corazones. Espero que, como has estado escuchando de ella, sus palabras hayan abierto tu apetito para entrar en la Palabra de Dios y permitir que esta transforme tu vida como ha transformado la de ella.

Es realmente maravilloso cuando Cristo se revela a nosotras y nos permite entonces servirle para atraer a otras hacia Él, y a unirse a Sus propósitos. Y eso es precisamente lo que este ministerio persigue.

En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo, y se han dedicado a vivir para ellas mismas.

El movimiento Mujer Verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño.

Muchas mujeres han comenzado a invertir sus vidas en otras, han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una ‘mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invito a visitar AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes acerca de una conferencia muy especial que estaremos llevando a cabo desde Santo Domingo, República Dominicana. Se trata de la primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Visita nuestra página y entérate de los detalles y de cómo puedes ser parte de este evento.

Si vas a AvivaNuestrosCorazones.com y buscas la transcripción del programa de hoy, encontrarás al pie de la transcripción un lugar donde puedes dejar tus comentarios y compartirnos tu sentir acerca del mensaje de hoy. Te invitamos a interactuar con otras mujeres del mundo que siguen Aviva Nuestros Corazones.

Kay, muchas gracias por esta conversación. Vamos a continuarla cuando regreses a Aviva Nuestros Corazones mañana.

Carmen: Gracias, Nancy. Si has estado intrigada por esta conversación entre Nancy Leigh DeMoss y Kay Arthur, espero que aprendas más de nuestra invitada. Kay ha escrito varios libros que te ayudarán a profundizar en la Biblia, a entenderla y aplicarla. Te invitamos a visitar la página del ministerio de Kay, Precept Ministries. Puedes encontrar el enlace en la transcripción del programa de hoy.

Cuando lees la Biblia, Dios te habla directamente.

Kay Arthur hablará sobre la maravilla de este concepto mañana. Por favor, vuelve con nosotras en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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