Podcast Aviva Nuestros Corazones

Llevando a las mujeres a la Palabra, día 3

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Annamarie Sauter: Cuando lees la Palabra de Dios, ¿qué debes hacer como lectora?

Jen Wilkin: Tu trabajo es preguntarte, «¿Según lo que está escrito aquí qué quiere el autor que yo sepa? Debemos ayudar a las mujeres a pensar de esa manera.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: A lo largo de estos últimos 3 programas, Jen Wilkin, una gran maestra, nos ha estado dando una lección sobre cómo enseñar. Jen se ha  invertido en las vidas de las mujeres por varios años, dando estudios bíblicos.

Quisimos aprender de las experiencias de Jen y multiplicar su conocimiento en otras  maestras. Por esto le extendimos una invitación a la conferencia de Aviva Nuestros Corazones titulada, «Revive '15: Mujeres enseñando a mujeres». Yo realmente disfruté lo que Jen compartió con nosotras en ese tiempo.    

Y aprovecho para recordarte que a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com, puedes informarte acerca de nuestra próxima conferencia True Woman '18. Haz planes para asistir, los días 27, 28 y 29 de septiembre de este año.

Bien, en nuestro programa de hoy, Jen va a detenerse en algunos de los detalles implicados en la forma en que estudias la Palabra de Dios por ti misma, de manera que puedas entonces enseñar a otras mujeres. Escuchemos.

Jen: El primero de nueve puntos que quiero exponer, es algo que se va entender bien, es el hacer una diferenciación, para poder distinguir entre una lectura devocional y un estudio, o entre un estudio temático o un estudio de línea por línea de la Biblia.

Así es que hagan una distinción entre ambos y cuando entiendan la definición de lo que cada uno es, ya podrán saber qué es una lectura devocional, ¿no es cierto? Quizás lees un salmo y meditas en él. No es algo malo. Realmente es algo maravilloso.  

Pero el problema es que si fuera por nosotras, y porque en muchos casos estamos tan en contacto con nuestras emociones, tenderíamos a solo hacer la lectura devocional o una lectura temática.

De manera que, nuevamente, las voy a empujar fuertemente hacia lo que es más difícil para ustedes. Vamos asegurarnos de hacer la parte fundamental. Identificar cuánto tiempo vas a dedicar a cada tipo de actividad. Pregúntate a ti misma: ¿He dado suficiente de mi tiempo?, y luego a tus estudiantes haz que tus estudiantes se pregunten: ¿He asignado suficiente tiempo para construir una comprensión fundamental de las Escrituras?

Así es que lo primero que debemos hacer, es ver las  diferencias entre los distintos tipos de lecturas. Y hay otra distinción que quizás quieras hacer.  Hay una diferencia entre leer la Biblia y estudiar la Biblia.

Lees la Biblia para tener un sentido general de su contenido. La estudias para profundizar en ella.  Ambas lecturas son muy beneficiosas. Nunca me escucharás  decirte que no tengas un plan de lectura bíblico en el que lees a través del año toda la Biblia. Ahora bien, sí te voy a decir que obtendrás algo diferente, si vas leyendo  detenidamente a través de un libro en particular.   

Así que, distingue entre diferentes tipos de lectura y estudios e identifica lo que es fundamental. Dedícale suficiente tiempo.  

Segundo: Recuerda de quién se trata la Biblia. ¿De quién habla la Biblia? De Dios.  La Biblia es un libro acerca de Dios. Y no es que yo piense que no sabes esto o que las mujeres a las cuales enseñas no lo saben. El problema es que muchas veces decimos que la Biblia es un libro acerca de Dios, y entonces lo leemos como si fuera un libro acerca de nosotras.

Así que uno de los retos como maestras es replantear constantemente la discusión, de manera que se enfoquen en el texto, y no primariamente en buscar acerca de la verdad de quiénes son, sino lo que es verdad acerca de quién es Dios. Este es un libro acerca de Dios, primero, y luego un libro acerca de quiénes somos nosotros.    

Claro está que definitivamente es un libro acerca de nosotros, pero el conocimiento de Dios y el conocimiento de uno mismo van de la mano. De hecho no hay un verdadero conocimiento de uno, aparte del conocimiento de Dios.   

Así es que cuando yo leo en las Escrituras una historia que proclama a Dios como misericordioso y luego me veo a mi misma en relación a la infinita misericordia de Dios,   ¿qué aprendo de mi propia misericordia? que no es nada buena. ¿No es así? Y veo mi habilidad de mostrar misericordia en una perspectiva diferente. Mientras me esté comparando con la persona que está a mi lado, probablemente me sienta bastante complacida de qué tan misericordiosa soy. Pero en el momento en que tengo la perspectiva de Dios como un ser alto y sublime, de una misericordia infinita, veo y entiendo cuán corta quedo delante de Dios, y se quebranta mi corazón porque es la intención del Espíritu Santo que así sea. Entonces clamo, «Señor, cambia Tú los deseos de mi corazón».

El conocimiento de Dios y el conocimiento de uno mismo van de la mano.  La Biblia es un libro acerca de Dios. Así que, de manera repetitiva debemos recordarles a las mujeres: Léanlo como tal.

La primera pregunta que les digo a las mujeres que se hagan cuando leen es: «¿Qué ves acerca de Dios en el texto?»  Ahora bien, mientras más tiempo pasen en el texto, su respuesta puede cambiar y puede crecer, pero será un punto de partida para ellas.

Así que hay que distinguir entre los diferentes tipos de lecturas; recuerden de quién habla la Biblia. La Biblia es un libro acerca de Dios.

Tercero: Tener una visión a largo plazo. Animen a sus mujeres a ver las cosas a largo plazo.

He mencionado anteriormente que no es un secreto el hecho de que nuestra cultura tiene una visión de gratificación instantánea, y muchas veces eso se filtra en nuestro tiempo de interacción con las Escrituras. Le doy diez minutos para enfocarme específicamente en esto e inmediatamente quiero obtener un resultado.  

Tenemos a menudo una mentalidad de tarjeta de débito cuando se refiere a un estudio bíblico. Queremos solamente repasar lo que toca ese día. ¿No es cierto? Así es que dedico diez minutos, coloco la tarjeta en la máquina, saco lo que necesito para el tiempo que sea, y así lleno mi tanque para ese día.

Yo necesito la ayuda de ustedes para lograr que las mujeres se replanteen cómo hacer el estudio de las Escrituras, no como una cuenta de débito, sino como una cuenta de ahorros. Una  cuenta de ahorros en la cual fielmente hacemos depósitos día a día, semana a semana, año tras año. Aun si en los diez minutos que tengo que dar ese día, precisamente no obtengo ninguna recompensa emocional, coloco de todas maneras esos depósitos. Llego al final de la lectura a donde están las genealogías de Génesis, y digo, «¿qué hay aquí?»  Pero ya no me queda más tiempo. «Padre, confío en Ti. Coloco esta lectura en la cuenta».

Así es que en ese momento no podrás obtener una perfecta comprensión del pasaje que leíste, pero puedes confiar en que el Señor traerá beneficios a tu inversión. Y, ¿quién sabe si en veinte años cuando estés en un momento en que tu alma se encuentre en oscuridad, este pasaje te traiga claridad? ¿Es esto suficiente para mí? Sería mucho más que suficiente.  

Una de mis primeras profesoras de Biblia era una mujer llamada Joy Gilmore.  Joy nos enseñó fielmente a través del libro de Romanos durante dos años.  Perdí contacto con ella por un tiempo, y luego de que mi libro se publicó, ella me localizó a través de Facebook. Y sucedió algo extraño, me dijo: «¿Eres tú la misma muchacha de bajo rendimiento de mi clase de estudio bíblico?»  Y me imagino que es lo que todas están pensando. «¿Eres tú realmente? ¿Que tú escribiste un libro? ¿De verdad?» ¡¡¡Huh!!!   

No, su actitud realmente no fue esa. Ella fue fantástica. Ella me dijo, «un placer verte de nuevo. ¿Qué está sucediendo en tu vida?

Y le dije, «bueno, dime tú, ¿qué está pasando en la tuya?

Ella me contestó, «recientemente me diagnosticaron un cáncer de ovario de tercer grado, y el Dios al que le dediqué toda mi vida estudiando Su Palabra, se está mostrando tan fiel como Él dice ser».  Ella tenía una cuenta de ahorros, y ponía depósitos año tras año. Ahora, su alma se encuentra en un momento de oscuridad, y Él  es absolutamente quien Él dice que Él es. ¿Crees tú que ella se lamenta un minuto del tiempo que ella puso fielmente en esos estudios bíblicos? No, ni uno solo.      

Veamos entonces las cosas a largo plazo. ¿Qué requiere esto? Si tienes una  mentalidad de  cuenta de ahorros y con esta actitud te estás dedicando a la enseñanza  y a lo que les estás dando a las mujeres, eso significa que debemos ver y honrar el proceso de aprendizaje de manera diferente a como lo hemos estado haciendo. El aprendizaje no será algo apresurado. Nadie logra ser un concertista de la noche a la mañana.  

Como dije, la primera vez que se sentaron a tocar el violín, fue  difícil. ¿Y sabes tú lo que hicieron? Volvieron y practicaron de nuevo. Volvieron, y lo hicieron otra vez. Y regresaron, y lo repitieron, una y otra vez, una y otra vez, lo hacían de nuevo. Y así sucesivamente.     

Hace unos años, el chelista más famoso del mundo fue entrevistado por la revista Selecciones. Le preguntaron: «¿Por qué continúa usted aún practicando a la edad de ochenta y tres años, cinco horas al día?» Su respuesta fue: «Porque creo que al hacerlo estoy  progresando». ¡Señor, permite que esa sea yo! Que yo sea así, estudiando aun hasta el fin de mis días, y piense que estoy progresando.

Tenemos que colocar el proceso de aprendizaje en un lugar de honra. Debemos de entender que la perspectiva correcta es la del largo plazo.

Número cuatro: Enseñen a sus estudiantes a mantenerse firmes en su propósito.  Esto es algo tan difícil.

Yo estuve conversando con algunas de las mujeres que enseñan a niñas en escuela media; ellas les estaban enseñando y se encontraban en una situación bastante difícil porque, no sé si ustedes últimamente han estado alrededor de estudiantes de esa edad. No se pueden estar quietas. ¿No es cierto? Ellas se entretienen con sus celulares y no puedes lograr mucho. Quiero decir, yo verdaderamente no soy así. Solo ellas tienen ese problema. No es el mío para nada, ¿cierto?

Con mayor frecuencia, estamos cada vez más en entornos donde nadie se está quieto, mucho menos en un estudio bíblico. Nosotras debemos entrenar a las personas a tomar un libro o un pasaje y que se detengan allí.   

Me encantan las referencias cruzadas. Y vamos a tocar ese tema en un minuto, pero les digo, no vayan a las referencias cruzadas hasta que no hayan dominado bien el pasaje. Enseñen a sus mujeres a tomar un libro y detenerse ahí.

Queremos que nuestras mujeres tengan un conocimiento cohesivo y amplio de las Escrituras, no solo de un tema específico. Las mujeres que han mantenido una rutina fija de estudios sobre un tema específico no pueden esperar tener nada más que conocimiento sobre eso únicamente, porque van por las Escrituras de aquí para allá, de allí para acá, buscando solo sobre ese mismo tema.

Finalizan el estudio sobre un tema en específico, y a pesar de que resulta beneficioso, muchas mujeres se quedan con una sensación de, «!wow!, y de dónde sacó ella ese material?» o «¿cómo pudo ella hacer ese estudio?»  

Pero yo sí sé cómo pudo hacer ese estudio. Ella sabe mantener la disciplina en su estudio personal. Así es que yo les voy a decir, si ustedes deciden que ese estudio es su modus operandi y así es como lo van a enseñar, estoy de acuerdo. Pero te digo que para tu tiempo personal de estudio, necesitas saber cómo escoger un libro y permanecer ahí. Porque si no tienes un conocimiento amplio del pasaje, corres el riesgo de no tener la capacidad de pasárselo a otra persona en su contexto apropiado y con un entendimiento apropiado del mismo.

Así que es una protección, pero también una práctica hermosa. Este es el asunto: Siempre que estés enseñando, recuerda que el texto es muy bello para mencionarlo de manera pasajera o como una plataforma de lanzamiento. Detente allí. Deja que se empapen bien de él. No te apresures a lo que sigue.   

Número cinco:  Estudia todo completamente

¿Qué dice la Biblia de sí misma? ¿Qué cantidad de las Escrituras es útil e inspirada por Dios? Toda. Y ya que esto es cierto, ¿qué cantidad debemos estudiar? Toda. Ahora bien, no hoy, no al final del día, sino, ¿qué tal hasta cuando tengas ochenta y tres años? Pensarás aun que estás haciendo algún progreso. ¿Verdad? ¡Qué maravilloso sería esto!

Esto significa que debemos empujar a nuestras mujeres a pasar tiempo tanto en el  Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Les hacemos entender que la Biblia no tiene partes rosadas y partes azules. Como Ruth y Esther. Sé que aman a estas mujeres, pero quiero que las dejen por un tiempo y vayan a otra parte de la Biblia.

Sí, sé que hay provecho en estudiarlas, pero quizás también debas salir de los salmos.  Los salmos son fantásticos. Y creo que hago justicia al decir que hay porciones de las Escrituras que sentimos más accesibles para nosotras que otras, pero sé cautelosa en no dirigir a las mujeres solamente a lugares donde ellas van a ir habitualmente por sí mismas.  

Yo hice un estudio del libro de los Jueces, un estudio bíblico para mujeres. ¿Sabes cómo tratan a las mujeres en el libro de los Jueces? De ninguna manera puedes  terminar con una nota alegre. «Y entonces picaron en doce partes a una concubina, y violaron un montón de mujeres, y luego todos regresaron a su casa...bueno, que pasen un verano feliz, nos vemos en el otoño».

¿Sabes porque enseñé el libro de los Jueces? Porque yo no quería estudiarlo. Como maestra….oh, y a propósito, fue un estudio fantástico. Hubo muchas figuras femeninas importantes en ese estudio. Yo no lo tuve que adaptar a un estudio para mujeres. Ya lo era, porque esta contando una historia inspiradora de mujeres en el libro. Y ni siquiera yo sabía muchas cosas cuando empezamos. ¿Sabes por qué? Porque aun estoy aprendiendo.

Pero en muchas ocasiones, cuando escogemos lo que vamos a enseñarles a otras mujeres, lo hacemos dependiendo de los temas donde nos sentimos cómodas; sería mucho mejor escoger los lugares en las escrituras, en que aún nosotras como maestras nos sentimos intimidadas a enseñar.

Yo estaba aterrada. Volvieron. Y encontramos allí mismo  el mensaje de redención que todas necesitábamos escuchar porque estaba allí mismo esperando por nosotras. En unas de las historias más oscuras de la Biblia, hay esperanza y belleza. Pero esto no fue fácil.  

Así que estudiamos a través del Antiguo y del Nuevo Testamento, genealogías, leyes levíticas. Y tenemos nuestra esperanza puesta en que vamos a cubrirlo todo de tal manera que nos sintamos incómodas. Así es que asegúrate de que estás trabajando de manera tal que tus estudiantes tengan una cobertura completa de las Escrituras.  

Número seis: Honra el contexto.

Ahora, hay diferentes niveles de contexto que debemos asegurarnos de estar honrando cada vez que nos encontremos en un pasaje en particular. Uno de ellos es el nivel básico, a lo que yo llamo la pregunta arqueológica.   

Así es que en cualquier momento que vayas a estudiar un libro de la Biblia, antes de sentarte a estudiar, necesitas orientarte al momento histórico en que ese libro se escribió.

Antes de que algún libro de la Biblia fuera escrito para ti o para mí, fue escrito primariamente para otras personas. ¿No es cierto? Debemos tratar de meternos un poco dentro de la piel de los que lo escucharon originalmente porque allí vamos a encontrar algunas cosas importantes que podemos tomar  para nosotras.

Si solamente tienes una Biblia de estudio básico o si las personas a quienes enseñas tienen una Biblia de estudio básico, pueden ir a la parte introductoria de cada libro antes de iniciar la lectura del mismo y leer: ¿Quién lo escribió?, ¿para quién fue escrito?, ¿cuándo lo escribieron?, ¿cuál es el tema principal del libro?, ¿qué tipo de libro es?, ¿cuál es su género?, como veremos en los próximos minutos.

Así que les vas a pedir que tengan la mentalidad de los antiguos, para poder poner sus ojos en un contexto antiguo, y así de esa manera entonces leer el pasaje a la luz de eso. Repito, esto es algo que necesariamente debes hacer con ellas. Este es un ejemplo perfecto de algo que puedes decir, «vamos a reunirnos esta próxima semana, y vamos a empezar el libro de Santiago. Antes de que lo hagamos, quiero que ustedes respondan estas cinco preguntas relacionadas al texto: Quien es el escritor?, ¿dónde fue escrito?, ¿cuándo fue escrito?, ¿cuál es el estilo del libro?, ¿qué temas se tratan en él? 

Eso es todo. Y entonces se reúnen, y pueden hablar sobre esto. Y además puedes ir creando un poco más la perspectiva cultural a medida que continúan el estudio.

Lo que no podemos hacer cuando leemos un texto, es cometer un imperialismo  cultural. No podemos imponer a un texto antiguo nuestra perspectiva moderna de la manera que queramos. Un aspecto importante de la interpretación bíblica que debemos mantener siempre presente, es que el texto no puede significar para mí algo que no significó para los oidores originales del mismo.

Ahora bien, basándome en lo que veo en Instagram, como que nos estamos desviando de esto un poco, le damos tanta importancia a ese mensaje personal que me llega. ¿Pueden oír el  tono de individualismo en esto? Y qué tantas de esas revelaciones personales, (no digo que ninguna de ellas sea válida), pero ¿cuántas de ellas pudieran  sostenerse en una discusión de grupo pequeño donde las personas están siendo honestas?

Mira entiendo que esta idea te gusta, pero no está ahí, amiga. Antes de hablar de lo que el texto significa para nosotras, ¡debemos de hablar de lo que el texto significa en si mismo!  Hay un significado objetivo que ha sido colocado en el texto.  Quiero decir que ha sido determinado por el autor. Ahora bien, sabemos que el autor es Dios, pero también hay un escritor humano. El significado lo determina el autor, y es descubierto por el lector, no asignado por el lector. Es descubierto por el lector.

Así es que nuestro trabajo no es leer algo, y entonces colocarle allí cualquier lente que consideres que le encaja. Tu trabajo es preguntarte, «¿según lo que está escrito ahí, qué quiere el autor  que yo sepa?»  Son dos cosas totalmente diferentes y necesitamos ayudar a las mujeres  a pensar de esta manera.

Sobre el contexto, el otro tipo de contexto que nosotros necesitamos es el textual.  Así es que si sacas un pasaje en particular para enseñarlo a las mujeres, asegúrate de que has edificado alrededor del contexto todo lo necesario, para que ellas tengan todo lo que necesitan saber, cuando les estés leyendo el texto.      

Trata de evitar solo leer un versículo y entonces ir hacia cualquiera que sea el  punto a tratar, porque entonces solo estarías usando el versículo para sostener un punto. ¿Cierto? Esto es tan, tan importante porque ayuda a suavizar el concepto de conocimiento puntual del cual estamos tratando de alejarnos, y real y verdaderamente hace una gran diferencia.  

Sé responsable de enseñar el texto dentro de su contexto. Piensa en el problema que tú causarás. Piensa en el gran bien que se haría si tomaras el tiempo de edificar el contexto alrededor del mismo.

Número siete: Entender el  género literario.

Quiero pensar que ahora mismo, donde quiera que Carol Wagner, mi profesora de inglés esté, estará sonriendo para sí misma y pensando, ¡lo logré con una! Porque esto es importante para cualquier libro que leas, y es igualmente importante para la Biblia, la cual es muchas cosas, pero en su nivel más básico, ciertamente es un libro. No es mágico, no es místico. El Espíritu Santo sí habla a través de Él a nosotros, pero es un libro.  Y lo debemos tratar, por lo menos, con el respeto que le darnos a cualquier otro libro de texto.   

Así es que cuando vas a estudiar álgebra, no vas a la mitad del libro de texto de  álgebra y te sientas a leer el párrafo y meditas en él y dices, «¿cómo cambia esto mi vida hoy?» Tú no harías eso. No volverías día tras día a hacerlo de nuevo. Seguro que no harías eso durante todo un semestre y entonces esperarías... ¿qué? Pasar álgebra. ¿Verdad?   

¿Por qué entonces tratamos este libro de igual manera? Necesitamos darle el mismo respeto que le damos a cualquier otro libro. Así que necesitamos preguntarnos cuando lo estemos leyendo…hay muchos géneros literarios diferentes en la Biblia y cada uno tiene su conjunto de leyes de interpretación. ¿Estoy leyendo una narración histórica? Debo hacerlo de una manera específica.  ¿Estoy leyendo poesía, profecía, literatura sobre sabiduría?, ¿qué tengo delante de mí? y ¿cuáles son las reglas de interpretación?

Esto no es tan difícil de hacer. Tú puedes ir a Google, y te dirá las diferentes reglas para los diferentes  géneros. Querrás buscar algo específicamente para los diferentes  géneros de libros de la Biblia, porque hay elementos específicos de cada uno que te interesan. Pero no podemos hacerle justicia a un texto.

Probablemente una de las maneras más comunes en que esto se manifiesta es en la tendencia de leer un principio bíblico como si fuera una promesa ¿Cierto? Así es que leemos el libro de Proverbios, que son principios, generalmente verdaderos, si hacemos lo que nos dicen, y entonces estamos diciendo «¡reclamo eso!»  Pero es que no puedo reclamar un principio bíblico.

Ahora bien, sí hay promesas, y es maravilloso poder agarrarnos y sostenernos de ellas, pero debes de saber: ¿Estoy viendo aquí una promesa o un principio? Puedes hacer que las personas lleguen a sentir una gran desilusión cuando ellas digan, «bueno, yo reclamé el haber entrenado a este niño en los caminos del Señor, para que él regrese a ellos cuando sea grande. Yo hice mi parte, así es que, ¿por qué el Señor me está desilusionando?»    

No quiero poner a las mujeres en esa situación. «¿Quieres tú poner a las mujeres en esa situación? !No! Yo quiero que ellas entiendan la diferencia entre principio y promesa. Yo quiero cuidadosamente guiarlas para que ellas puedan ver, puedan depender de esto. Esto es confiable. Tiene esperanza para ti. Tómala en sus términos entonces, no en los tuyos. Así que debemos entender los géneros.    

Número ocho: Usa herramientas probadas.

Ahora bien, yo quiero dividir esto en tres categorías. El proceso de aprendizaje se moverá por tres etapas diferentes. Vas a empezar por la comprensión. Ahora, yo sé que muchos autores se refieren a esto como observación, si estás familiarizada con la observación, la interpretación y la aplicación.  

Me gusta más el término comprensión. Soy un poco peculiar al respecto, porque para mí cuando oigo el término observación, suena un poco subjetivo. Yo no quiero que ustedes piensen en lo que ven. Yo quiero saber lo que ustedes piensan de lo que el autor ha colocado en el texto. Por esto me gusta decir comprensión y entonces es  C.I.A., lo cual es fácil de recordar.  A las maestras les gustan este tipo de cosas, así es que Comprensión, Interpretación y Aplicación.

Para comprensión, las herramientas que ustedes querrán darles a las mujeres, primero: la lectura repetitiva. Ya tocamos eso en lectura repetitiva.

Hemos hablado del poder que tienen las Escrituras cuando se leen en voz alta.  ¿Cierto? Yo pienso en Nehemías, cuando ellos descubren el libro de la Ley, y es leído desde la mañana hasta el atardecer. ¿Cómo respondieron las personas? ¡Lloraron!, ¿cierto? quiero decir, ni siquiera era una prédica. Simplemente la leyeron delante de todo el pueblo.  

De manera tal, que cuando estén dando la asignación a su grupo (porque sé que ahora todas lo van hacer) van a decir esto: «Escuchen, quiero que traten esto. Solo léanlo. A ver qué sucede». Tú dirás «¡Buena suerte!» ¿Cierto? Porque cuando la leemos eso trabaja. Todo empieza a trabajar simplemente al leerla. Así es que a dales ánimo. Yo le llamo a esto, el método de memorización de las Escrituras para mujeres holgazanas.  Mientras más escucho algo una y otra vez, mas lo puedo memorizar. Y ahora tenemos cosas como «La Biblia hablada» donde puedes escucharla mientras estás haciendo ejercicio o mientras manejas tu carro. Alguien te puede leer las Escrituras. Eso es fantástico. Así es que piensa sobre maneras creativas para ayudarles a leer repetitivamente.

Otra herramienta de aprendizaje comprensivo es leer y buscar en múltiples traducciones. ¿Cierto? Así es como lees todo el texto. Estás confundida. «¿Qué hago?». Y vas y buscas en diferentes traducciones para ver cómo fue escrito, cómo otro traductor lo vio en su idioma original y entonces lo trajo al idioma inglés o al español.

Debes de estar alerta a las diferencias entre una traducción y una paráfrasis. Una paráfrasis es alguien poniendo el pasaje de manera que sea fácil de entender.  Usualmente corresponde directamente al idioma original en que fue escrito, pero no es una traducción. Es considerada mejor como comentario, ¿ok?  Refiérete a ello como comentario. Hablaremos acerca de los comentarios en un segundo. Pienso que son muy útiles, pero creo que no es esta la etapa en el proceso de aprendizaje en que querrás utilizar una paráfrasis.   

Así que la lectura repetitiva, chequear múltiples traducciones, buscar las palabras en los diccionarios; yo no dije en los léxicos, hebreo/griego. ¿Sabes por qué? Porque esto me colocaría en una situación difícil ya que no sé el hebreo ni el griego.   

Ahora, yo no digo que no puedas aprender a usarlos. Yo pienso que son herramientas muy útiles. Pienso que el programa Logos te puede ayudar mucho en ese sentido. Así es que puedes hacerlo, pero con tus estudiantes que están empezando, es mejor  darles ánimo diciéndoles, «eh, cuando llegues a una palabra y pienses, «yo sé lo que significa», pero quizás sea más conveniente buscar y ver la definición y así me ayude a pensar un poco más».  

Y entonces las anotaciones.  Así que lo que hacemos es que proveemos en el estudio bíblico, una copia del texto a doble espacio para ellas. Y entonces hacemos libros enteros de la Biblia de principio a fin. Así, cuando ellas reciben su copia, no les digo que se vuelvan locas y exageren pero sí les digo, «busquen algunas cosas más. Busquen palabras y frases repetidas. Escriban en el margen atributos de Dios que ustedes vean allí». Y les doy algunas herramientas que pueden utilizar para construir y resumir las cosas.  

Algo fantástico es la paráfrasis. Escribir lo que leen en sus propias palabras, porque esto nos fuerza a acercarnos más al texto y a obtener un conocimiento de primera mano. Así que estoy tratando de que hagas un estudio amplio…y te pregunto por qué no escribes aquí?

«¿Por qué no lo escribes aquí, y lo tienes todo en un solo lugar?» Porque si le estás haciendo justicia a este proceso, no vas a tener lugar para todo ahí. Y de verdad que no lo tienes. Y nos asusta escribir ahí. ¿Cierto? «y no  lo  quiero garabatear». Así que busca un pedazo limpio de papel para que puedas hacer lo que quieras. Y si no te gusta como resultó, lo  puedes empezar y hacer de nuevo. Date un poco de libertad para acercarte más al texto.

Así que, comprensión. Ahora miremos la  interpretación, cuando nos movemos de la pregunta, ¿qué dice? A responder la pregunta, «¿qué significa?». Reflexionamos sobre  nuestras preguntas arqueológicas que ya hemos respondido. Las que nos han ayudado a poner las cosas en la perspectiva antigua en que fueron escritas, y lo leemos a la luz de ellas.  Así que sacamos un significado basado en ese punto de referencia.

Entonces vamos a las referencias cruzadas y empezamos a ver en otros lugares de las Escrituras donde se habla de lo mismo y este ejercicio nos ayuda a edificar nuestro entendimiento. Y a medida de que nuestro entendimiento crece, continuamos con esa actividad de la paráfrasis.   

Ahora bien, la primera vez que hagamos una paráfrasis y animemos a nuestras mujeres a continuar haciéndolo, ellas van a decirnos, «es difícil. No me gustó. No lo hago muy bien. No sigamos». Y tú vas a decirles, «dense el permiso de mejorar.  No importa si escriben una mala paráfrasis. Siempre pueden ir y borrar o aclarar las cosas luego, pero empiecen por algo».

Y luego de que hagas la comprensión e interpretación, te mueves hacia la aplicación.  La aplicación es donde ellas empiezan a preguntarse, ¿cómo debe esto cambiarme?

El lugar donde yo empiezo con aplicaciones es yendo a la pregunta, ¿«qué vi yo ahí acerca de Dios? Luego, ¿cómo me veo yo en relación a esto? Y entonces, ¿cómo me debe cambiar esto a mí? Ese es el punto de partida más fácil para mí si no tengo anotaciones, si solo estoy usando mi memoria juntamente con algo más.    

Así es que, te dije que tenía nueve puntos, y he cubierto ocho de ellos. Vamos a remarcar un poco el último que es realmente muy pero muy importante.

La novena cosa que ustedes deben ayudar a sus estudiantes a saber es que su mejor herramienta, cuando se refiere al estudio de la Palabra, es la oración.

Santiago dice: «Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.»

¿Por qué venimos aquí? Venimos aquí por sabiduría. Y venimos porque no la tenemos, nos falta. Venimos a clamarle al Señor y a pedirle a Él que haga lo que solo Él puede hacer. Ningún estudio de la Palabra de Dios que incluya oración, antes, durante y después va a ser una búsqueda en vano. Es la oración la que trae vida a nuestro estudio porque se convierte en una conversación en lugar de un mero ejercicio mental.  

Pídele al Padre que te muestre la verdad, pídele que traiga arrepentimiento. Confiesa cuando no quieras estudiar. Alábalo cuando lo haces. Cuando veas Sus atributos en las Escrituras, pausa y tomate tu tiempo para adorarlo a Él, a quien es, quien dice ser».

Enséñales a las mujeres, y a ti misma a practicar el orar antes, durante y luego del estudio, y yo  pienso que vas a ver que esas cosas serán una realidad. Nosotros nos convertimos en lo que contemplamos. ¿Crees eso tú? Venimos a ser lo que contemplamos. Pasamos tanto de nuestro tiempo contemplando tantas cosas, que en el fondo de nuestro corazón, sabemos que aun con la sabiduría limitada que poseemos, nosotros no quisiéramos venir a ser lo que el Señor nos pide que seamos.

Uno de los primeros mandatos que tuve que enseñarles a mis hijos cuando eran pequeños, para la seguridad de ellos y mi sanidad, era «mírenme a mí». Una de las primeras cosas que les tuve que enseñar. La primera fue, «¡párense ahí!«, ¿no es así?, «¡miren a mama, párense, miren a mamá!».  Si yo hubiera tenido un centavo cada vez que dije eso…

¿Por qué? ¿Quieres saber por qué? Porque esos mocosos, cuando tienen su voluntad en hacer algo por sí mismos, ¿qué crees que van hacer a toda costa?

Van a evitar hacer contacto visual contigo porque cuando logres que te miren, ellos saben, «ella me ve hasta lo más profundo de mi alma, y ella va a quebrar mi voluntad».

Y eso es lo que les digo todo el tiempo a ustedes madres jóvenes cuando me dicen, «El no me obedece». Yo les digo, «¿estás procurando un contacto visual antes de decirle lo que quieres?» Porque eso es lo primero en que debemos estar entrenadas». «¡pára!», mírame a los ojos. ¡Pára!, ¡mírame a los ojos!»

Se lo he dicho incontables veces a las madres jóvenes. Y solo fue hace algunas semanas que empecé a reflexionar en qué tan fundamental es el aprender esto nosotras como hijos de Dios. «¡Pára! mírame a los ojos». Nosotros llegamos a ser lo que contemplamos detenidamente.

«Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.» No es un truco de magia. Es una fórmula simple: «¡Para!, mírame». Que todas ustedes mujeres sean mujeres que lleven este mensaje a aquellas que el Señor haya colocado en sus círculos y que esto pueda ser dicho de cada una de ustedes:«Ella abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua».

Nancy: Has escuchado a Jen Wilkin, compartiendo con nosotras algunos consejos prácticos que podemos aplicar, al invertirnos en la próxima generación enseñandoles la Palabra de Dios. Ella dio este mensaje en la conferencia de Aviva Nuestros Corazones, «Revive ’15: Mujeres enseñando a mujeres».

Aviva Nuestros Corazones fue el anfitrión de esta conferencia porque creo en la importancia de preparar maestras fieles de la Palabra de Dios en nuestros días. Mujeres que puedan discernir la verdad del error y que sean fieles en pasar el  conocimiento de la Palabra de Dios a la próxima generación.  

Estoy muy agradecida de que podamos llegar a ustedes con enseñanzas cada día, aquí en Aviva Nuestros Corazones. Pero el cuerpo de Cristo necesita algo más que transmisiones de radio o web.  Necesitamos mujeres que conozcan la Palabra de Dios y que la enseñen a otras en sus comunidades, en sus iglesias locales, en estudios bíblicos, en relaciones de discipulado individuales.

Así es que cuando apoyas Aviva Nuestros Corazones, estás ayudándonos a entrenar y a equipar maestras de la Biblia y a levantar líderes de ministerio de mujeres alrededor  del mundo.   

Estamos haciendo esto a través de libros, conferencias, desarrollo de programas de entrenamiento, entre otros recursos. Pero no podemos hacer nada de esto, ni producir programas radiales diarios, sin la contribución de oyentes como tú que crean en este ministerio, y digan, «yo quiero contribuir financieramente para ayudar a hacer esto posible».

Así que cuando apoyes a Aviva Nuestros Corazones por medio de una ofrenda especial o donaciones mensuales, te mostraremos nuestro agradecimiento enviándote un libro digital de lecturas diarias titulado, «Devocionales para mujeres: Lecturas diarias para ti». Este es un excelente recurso para acompañar tu lectura diaria de la Escritura.

Para hacer tu donación visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. También, desde EEUU o Canadá, puedes llamarnos al 1–800–569–5959, asegúrate de especificar que tu aporte es para el ministerio de alcance hispano.

Gracias por tus oraciones y por tu apoyo. Gracias por ayudarnos a hacer posible el que podamos llevar la verdad de la Palabra de Dios a los corazones de miles de mujeres alrededor del mundo, y darles las herramientas que necesitan para pasar esa verdad a la siguiente generación y a otras mujeres.  

Señor, cuántas gracias te damos por la belleza de tu Palabra. Te oramos que levantes mujeres, mujeres de la Palabra. Mujeres que tengan hambre por conocerla, por estudiarla. Y que pongas en ellas el deseo en sus corazones de traspasarla a otras mujeres. De traspasar ese amor por la Palabra, para que esas otras mujeres inviertan en estudiar Tu sagrado Libro. En el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Dios entrelaza personajes en Su historia de redención de forma sorprendente. Exploremos junto a Nancy la vida de Rahab, una prostituta pagana que tuvo un encuentro con Dios y formó parte de la familia de quien sería el Mesías.

Te esperamos mañana para iniciar una nueva serie, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la serie de radio.

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