Podcast Aviva Nuestros Corazones

Los resultados del descontento

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: La vida es dura, y nos da muchas oportunidades de estar descontentas. Pero el corazón satisfecho, contento, dice: "Reconozco que aún en medio de estas circunstancias dolorosas y difíciles, hay un Dios que sigue siendo bueno".

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa la serie, Cultiva contentamiento en el corazón.

Nancy: Hemos estado hablando de este tema del descontento—murmuraciones, quejas, lamentos. Muchas de nosotras vivimos en el mundo de "si tan solo". Si tan solo tuviera esto, o si splo no tuviera esto. Si sólo me hubiera pasado esto a mí, o si sólo no me hubiera pasado esto a mí.

Creo que fue Elisabeth Elliot, quien definió el sufrimiento como tener lo que no queremos y querer lo que no tenemos, y realmente esto podría aplicarse también a todo este asunto del descontento.

¿Cuáles son algunas de las cosas acerca de las que nosotras como mujeres estamos descontentas, sobre las cuales murmuramos? Posesiones—no son suficientes o no son suficientemente agradables, demasiado viejas o no están al día. Podemos aplicar esto a la ropa, a la casa, a los muebles, a los eelctrodomesticos. Algunas de nosotras estamos apenas terminando de redecorar una habitación antes de querer comenzar con la siguiente, solo para mantener todo siempre luciendo actualizado.

Algunas de nosotras ni siquiera tenemos espacio para lo que tenemos, así que construimos cobertizos de almacenamiento, más closets, o conseguimos una casa con más armarios para poder guardar estas cosas que ni siquiera usamos.

Es fácil quejarse y lamentarse acerca de nuestra ubicación geográfica, sobre el tiempo, donde nos ha tocado vivir, acerca de la comunidad en que vivimos, el tamaño de la ciudad.

Muchas de nosotras murmuramos acerca de asuntos relacionados con nuestra situación familiar, estado civil. Las mujeres solteras se quejan de que desean casarse, y he escuchado tantas mujeres casadas que se quejan de que desearían no estar casadas, o estar casadas con un tipo diferente de marido. Hablando de los maridos — ¿alguna vez te has encontrado quejándote de su personalidad particular, sobre su temperamento?

Es interesante como en muchos casos, las mismas cosas que te llevaron a ese hombre fueron las cosas que eran contrarias a ti. Eras una persona muy sociable, habladora, y lo que te gustaba de ese joven cuando te estaba cortejando era que él era muy callado, tranquilo —hasta que habiendo estando casados durante seis meses, él no había dicho seis palabras. Entonces empezó tu descontento con este marido, las mismas cualidades que los involucraron se convirtieron en el punto de la murmuración y la queja.

Puede haber, en relación con tu matrimonio, la sensación de que no hay tiempo suficiente para tú y tu esposo estar juntos. Hay esas temporadas de la vida donde, debido a su trabajo o al tuyo, o al número de hijos y el llevarlos de aquí para allá cada día, que hace que te quejes de que no tienen suficiente tiempo para estar juntos como pareja. No estoy diciendo que no debes tratar de hacer algo al respecto, pero esto puede convertirse en tema para el descontento.

He oído numerosas mujeres expresar descontento con maridos que no son muy expresivos, poco comunicativos, a los que no les es fácil expresar afecto físico.

¿Y qué acerca del asunto de los niños? Demasiados niños, los niños no son suficientes. ¿Ves?, la tendencia es que, no importa lo que tengamos, nos sentiríamos mas felices si tuviéramos algo diferente.

Y también tenemos todo ese tema de la familia política. ¿Alguna vez te has encontrado murmurando en esa línea? ¿Dificultades en las relaciones con la familia extendida?

Nos quejamos de nuestra salud o de la falta de ella. He tenido una especie de resfriado las últimas semanas. Se me acaba de quitar. Probablemente no pueda contar el número de veces que me detuve a expresarle a alguien lo mal que me sentía. Me encontré murmurando y quejándome incluso de los problemas del resfriado.

Las cuestiones de la apariencia física nos dan material para quejarnos. Características inmutables, que no cambiaran—tengo 5’1”. Mi altura no ha variado desde que tenía doce años. Hay desventajas en ser pequeña. Hay ventajas también, pero hay algunas desventajas. Cualquier cosa que compres tendrás que hacerle ruedo y subirle las mangas, y eso se convierte en algo de lo que puedo quejarme. Entonces veo a las mujeres que son muy altas, y tienen problemas diferentes que son motivos de queja.

Tal vez sea una cuestión de trabajo, tu trabajo o el trabajo de tu marido, el deseo de un trabajo, o el deseo insatisfecho de tener un trabajo en particular. Quejas relacionadas con: el pago, las personas con las que trabajamos, la carga de trabajo, las exigencias y las expectativas. ¿Alguna vez haz murmurando sobre tu horario? Hay mucho que hacer y no hay tiempo suficiente para hacerlo.

O murmuras acerca de las cargas y responsabilidades que llevas en esta época de tu vida. Cada etapa tiene sus retos. La madre que tiene, como algunas de ustedes en esta sala, los niños pequeños en edad preescolar. Luego, como otros en esta sala, la temporada en la vida del nido vacío, cuando sus hijos ya están grandes, dispersos y en la que desearían poder verlos más. Algunas de ustedes tal vez están cuidando de padres ancianos con problemas físicos difíciles.

En cada una de estas etapas de la vida, podemos llegar a ser descontentos e infelices. Podemos empezar a murmurar y a quejarnos, y el peligro es que siempre vamos a estar buscando algo distinto a lo que tenemos, que siempre estaremos esperando la próxima etapa de la vida.

Para algunas de ustedes en este momento, la vida es una sucesión constante de recoger los juguetes y cambiar pañales. Para algunas de ustedes, en esta etapa de la vida sus maridos están viajando mucho. Algunas de ustedes pueden estar deseando que sus maridos viajen un poco más. (Estoy segura de que esto no le está ocurriendo a algunas aquí.)

El peligro es que siempre estaremos pensando: "Si tuviera algo diferente, si algo cambiara, podría ser una persona más feliz". Como vimos con los hijos de Israel en las últimas sesiones, murmurar tiene consecuencias graves y a veces mortales.

¿Qué hace la murmuración? Cuando miramos a los hijos de Israel, vemos también algunas de las consecuencias que podemos experimentar. Como hijos de Dios, la murmuración nos mantendrá fuera de la Tierra Prometida, como hizo con los israelitas. Toda una generación nunca entró en la tierra que “mana leche y miel” que Dios había preparado para ellos, porque no podían estar contentos con el lugar donde se encontraban. Dios no les permitió experimentar lo qué realmente querían.

El descontento les robó a ellos el gozo, y nos roba a nosotros la gozo. Hace que la presencia de Dios —la conciencia de la presencia de Dios— se aparte, huya de nosotros. Uno de los ejemplos de las murmuraciones de los hijos de Israel que no tomamos en cuenta, tiene lugar en el libro de Números, cuando Miriam y Aarón, hermanos de Moisés, murmuraron contra Moisés.

Uno pensaría que si había alguien que podría tener derecho a quejarse, serían el hermano de Moisés y su hermana. Pero las Escrituras dicen que cuando se quejaban, la ira del Señor se encendía contra ellos y Dios se alejaba. Él acababa saliendo de la escena. Él dijo: "Yo no me voy a quedar donde hay quejas". La nube de la gloria de Dios Shekinah se apartó del tabernáculo.

¿Quieres la presencia de Dios en tu casa? ¿Quieres el sentido de cercanía de Dios en tu vida? ¿En el ambiente en que te mueves? Dios dice: "Yo no me voy a quedar en un lugar donde hay quejas". Perdemos el sentido de la presencia de Dios cuando nos quejamos.

El descontento y la murmuración llevan al desaliento, a la depresión, a la desesperación. Creo que, en muchos casos, la depresión crónica es el fruto de un corazón ingrato, y alimentamos nuestra propia desesperación y nuestro propio desaliento murmurando sobre lo que no tenemos o lo que tenemos que nos hubiera gustado no tener.

Entonces, como hemos visto con los hijos de Israel, cuando murmuramos esto no solo nos afecta a nosotros, sino que envenena a los que nos rodean. Afecta todo el entorno que nos rodea. Es contagioso. Como resultado, dificulta nuestro entorno. Otras personas quizás no nos digan esto, pero cuando nos andamos quejando, la gente no va a querer estar cerca de nosotros. Le haremos la vida difícil o miserable a todo el que nos rodea.

Todos hemos conocido personas así, pero me pregunto si alguno de nosotros se mirara en el espejo o tuviéramos amigos cercanos que sean honestos con nosotros... me pregunto si encontráramos que nos hemos convertido en quejosos igual que la persona de la que no queríamos estar cerca.

Hemos visto que la murmuración nos hace vulnerables a otros pecados— incluso pecados tan graves como la inmoralidad, la rebelión. Cuando estamos insatisfechos, nos encontramos justificando otros pecados —pecados, como comer en exceso, el exceso de gasto. Muchas veces un corazón insatisfecho es el que nos lleva a estos excesos.

Al ver a los hijos de Israel, hemos visto que cuando murmuramos quizas terminemos con lo mismo que veniamos exigiendo en nuestros momentos de murmuración. Las Escrituras dicen que Dios dio a los hijos de Israel lo que pedían, pero envió fragilidad a sus almas. Otras traducciones dicen que Él envió una enfermedad devastadora entre ellos. Así que ten cuidado con lo que dices cuando murmuras porque Dios puede decir: "Voy a dejar que tengas lo que insistes en tener".

Vimos que la murmuración tiene graves consecuencias no solo en nuestras vidas, sino en la de nuestros hijos, en la de la siguiente generación. Dios dijo a los hijos de Israel: "No solo van a morir en este desierto, sus hijos se verán obligados a vagar en este desierto durante cuarenta años a causa de su infidelidad".

Detente y piensa acerca de eso. Si no estás satisfecho con la provisión de Dios, pudieras estar de alguna manera dándole forma a las circunstancias de tus hijos en el futuro. Dios les dará gracia para responder y hacerle frente a esas circunstancias, pero podrías estar creando un clima y un ambiente que conducirá a tus hijos a ser culpables de los mismos pecados, y los conducirá a sufrir las consecuencias como resultado de tu insatisfacción con Dios.

John Wesley dijo que nuestro trabajo consiste en darle al mundo una opinión correcta de Dios. Cuando murmuramos le damos al mundo una opinión equivocada de Dios. Guiamos al mundo a creer que Dios no es realmente bueno y que no es suficiente.

Jeremías Burrows era un pastor puritano del siglo XVII. Él escribió un libro maravilloso llamado “La Rara Joya del Contentamiento Cristiano”. Me gusta el título. En ese libro él da esta definición de contentamiento. Él dice, "El contentamiento cristiano es ese espíritu lleno de gracia, dulce, reflexivo, callado, que libremente se somete, y se deleita en la sabia paternidad de Dios en cualquier condición."

Ahora, eso no quiere decir que las circunstancias o las condiciones en las que nos encontremos sean necesariamente de por sí buenas o fáciles. Lo que significa es que confiamos en que Dios es soberano, que Él es un Padre sabio y amoroso, que Él se preocupa por nosotros, y que incluso cuando nos enfrentamos a estas circunstancias difíciles o dolorosas, Él sigue siendo bueno.

Pienso en algunas amigas que tengo que en este momento están pasando por dificultades matrimoniales increíbles, mujeres que viven con maridos muy difíciles. Pienso en unos amigos que están enfrentando algunas situaciones importantes en relación con sus hijos. Pienso en una pareja que se acaba de enterar que su hijo de dos años de edad tiene una enfermedad terminal importante, y es posible que en cuestión de años vean a este niño morir. La vida es dura y la vida nos da muchas oportunidades de estar descontentos.

Pero un corazón que ha cultivado el contentamiento, dice: "Reconozco que aún en medio de estas circunstancias dolorosas y difíciles hay un Dios que sigue siendo bueno. Él sigue siendo soberano. Él todavía está en control."

Leemos en el libro del Deuteronomio que Dios causó hambre a los hijos de Israel, que los condujo a veces a lugares donde las aguas eran amargas. ¿Esto ocurrió porque Dios era malo, vengativo o descuidado con sus hijos? Nunca. "El que te guarda nunca se adormecerá ni dormirá". Él está despierto. Él está atento. Él te está escuchando. Él te está mirando. Él te está cuidando.

Pero Dios tiene un plan en mente que es más grande que nosotros. Porque, verás, no se trata de nosotros. No se trata de nuestra felicidad, en última instancia. Se trata de la gloria de Dios. Se trata de darle al mundo una opinión correcta de Dios. Para que Dios cumpla Sus propósitos, hay momentos en los que Él nos permite pasar por situaciones que no podemos entender, que no tienen sentido para nosotros, y que hacen que nuestros ojos se llenen de lágrimas. Tú has estado allí.

Quizas algunas de algunas de ustedes en este salón estarán pasando por esas situaciones de las que estamos hablando hoy en día. Algunas de ustedes han pasado por ellas en el pasado reciente. Hay una imagen que les viene a la mente. Quizás hay un individuo. Hay una circunstancia, y dicen: "Es muy difícil atravesar por esto". Pero el contentamiento cristiano es dulce, reflexivo, tranquilo, lleno de gracia del espíritu, que libremente se somete y se deleita en la sabiduría paternal de Dios en cada situación.

Quiero que veamos por encima en las próximas sesiones, cinco características de un corazón satisfecho. Vamos a tomarlos una a la vez. Quiero que veamos, en primer lugar, que un corazón satisfecho es un corazón agradecido.

A medida que los hijos de Israel se preparaban para entrar en la Tierra Prometida, Moisés les recordó todo lo que Dios había hecho por ellos a través de sus años en el desierto. En Deuteronomio 2, Moisés mira hacia atrás. Reflexiona. Les recuerda lo que Dios ha hecho. Él dice: "Por cuarenta años el SEÑOR tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado" (v. 7).

Eso era cierto. Sus zapatos ni siquiera se desgastaron durante cuarenta años. Tenían qué comer todos los días. Contaron con la presencia de Dios para conducirlos, para guiarlos. Sí, ellos erraron. Sí, estaban dando vueltas en círculos, pero Dios estaba allí. Dios estaba satisfaciendo sus necesidades. Dios proveyó para dos millones de judíos—hombres, mujeres y niños—en ese desierto. No había centros comerciales. No había supermercados. ¡Durante cuarenta años! ¡Todo fue milagroso!

Pero te das cuenta al leer los pasajes del Antiguo Testamento, una cosa que brilla por su ausencia. Nunca oyes a los hijos de Israel, diciendo: "Gracias". No les oímos decirlo. Cuando Dios les dio, lo dan por sentado. La próxima vez que tuvieron una necesidad, vuelven a murmurar y a quejarse. Insistieron en murmurar acerca de lo que no tenían más que estar agradecido por lo que tenían. De manera que un corazón satisfecho es un corazón agradecido.

Tienes que aprender a expresar gratitud por las bendiciones de Dios. Creo que este es uno de los grandes remedios para la depresión, la desesperación, el desaliento, la frustración, uno de los grandes remedios para un corazón descontento.

No se puede murmurar y dar gracias al mismo tiempo. Simplemente no puedes hacerlo. Yo encuentro, básicamente, que en cada circunstancia y situación de la vida, tengo una de dos alternativas. Puedo adorar o me puedo quejar, pero no puedo hacer las dos cosas al mismo tiempo.

¿Qué hago para aprender a reconocer las bendiciones?—contarlas, nombrarlas una por una. Contar mis muchas bendiciones y nombrarlas una por una es una gran cura para tantas luchas emocionales crónicas y mentales que tenemos como hijos de Dios. Aprender a decir "gracias".

Ahora, a veces duele, cuando haces cosas por los demás, cuando haces cosas por tus hijos, y ellos no lo agradecen. Ellos no se dan cuenta de todas esas cosas que estás haciendo detrás de la escena solo para que la vida se mantenga en marcha. Hay veces que, como mamá, sientes, "si alguien por aquí expresara agradecimiento, eso haría mi trabajo un poco más fácil". Veo que algunas sonríen y algunas asienten.

Pero a medida que me encuentro siendo herida a veces por la ingratitud de los demás, Dios me lleva de nuevo a esta pregunta: "¿Me diste las gracias por las cosas que he estado haciendo tras bambalinas para ti?" Me parece que muchas veces Dios ha hecho decenas y decenas y tal vez cientos de cosas por mí que he dejado de reconocer, mucho menos de apreciar.

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a contar tus bendiciones? A nombrarlas una por una. Algunas de esas bendiciones son obvias. Es fácil dar gracias a Dios cuando se tiene dinero en el banco, cuando el sol está brillando, cuando tus hijos están locos por ti, cuando tu marido piensa que eres maravillosa. Pero también hay algunas otras cosas difíciles de agradecer a Dios.

Una mujer escribió y me dijo: "He aprendido cuán grave es murmurar contra Dios. Me he quejado de no tener una lavadora y una secadora, de mi pelo (que era rizado antes del embarazo y ahora es lacio), sobre mis estrías, etc. Pero he aprendido a dar gracias a Dios porque tengo ropa, pelo, y un bebé hermoso. Me ha dado una perspectiva celestial y eterna para sustituir lo temporal”.

En 1820, un error por un descuido médico dejó una bebé de seis semanas de edad ciega de por vida. Durante los años siguientes, sin embargo, se hizo evidente que a pesar de su discapacidad, tenía una capacidad inusual para escribir poesía y música. Desde el principio, su vida y su poesía revelaban la belleza y la fragancia de un corazón lleno de contentamiento, agradecido.

Su primer poema, escrito a los ocho años de edad, decía así. Ella dijo:

¡Oh, qué niña tan feliz soy, aunque no puedo ver! Estoy decidida que en este mundo contenta estaré. ¡Cuántas bendiciones disfruto que otras personas no tienen! ¡Llorar o suspirar porque soy ciega, no podré, ni lo haré!

Puede que no sea una gran poesía, pero es una gran teología. Esa niña, como muchas de ustedes saben, se llamaba Fanny Crosby. Ella creció y se convirtió en la compositora amada de Estados Unidos. Escribió más de 9,000 himnos. Más tarde en su vida Fanny escribió en su autobiografía, "parecía destinada por la providencia del Dios bendito que yo fuera ciega toda mi vida, y le doy gracias por la dispensación".

El médico que le destruyó la vista nunca se perdonó. Se mudó lejos de la zona, pero Fanny se negó a sentir amargura hacia él. Ella escribió esto de nuevo en su autobiografía. Ella dijo:

Si pudiera encontrarlo ahora, le diría: "Gracias, gracias", una y otra vez por convertirme en ciega. A pesar de que pudo haber sido un error por parte del médico, no fue un error de Dios. Sinceramente, creo que era Su intención que debía vivir mis días en la oscuridad física con el fin de estar mejor preparada para cantar sus alabanzas e incitar a otros a hacerlo.

Un corazón agradecido.

Y es que, el no dar gracias a Dios lleva a una serie de otros pecados y problemas. De hecho, creo que el pecado de la ingratitud es el primer paso para muchos otros pecados más graves.

Si nos remontamos al libro de Romanos, capítulo 1, donde tienes esta larga lista de características de una cultura caída y depravada (y gran parte de ella describe nuestra cultura hoy en día, con su exceso moral), y lees a través de esta larga lista de grandes pecados, ¿sabes qué encabeza esa lista? Se olvidaron de ser agradecidos. Olvidándose de ser agradecidos.

El no dar gracias a Dios conducirá a la amargura, la desesperación y la esclavitud. Pero dar gracias a Dios conducirá a la libertad, al gozo y a una mayor bendición.

¿Tienes un corazón agradecido? ¿Has dado las gracias a Dios por las bendiciones obvias que están a tu alrededor día tras día, que tendemos a dar por sentadas? ¿Hay alguna experiencia que requiera un sacrificio de alabanza, algo por lo que Dios está esperando que tu puedas decir: "Gracias, recibo esto, yo te presento esto, lo recibo de tu amor y de tu mano"? Cultivar una actitud de gratitud creo que realmente es el primer paso para desarrollar un corazón con contentamiento.

Carmen: Esa es Nancy Leigh DeMoss. Ella ha te ha estado invitando a reemplazar la queja con la gratitud. Esta es una manera eficaz de dar ese primer paso: obtener una copia del libro Sea Agradecido de Nancy: Tu camino al gozo. Puedes realmente aprender a dar gracias en todas las situaciones. Eso es lo que las mujeres han aprendido al leer este libro. Nancy ha oído de una mujer tras otra que ha sido afectada por este libro.

Nancy: Una mujer escribió y nos dijo: "Tu libro me estaba mirando directamente a la cara cuando entré en la librería." Bueno, ese libro fue Sea Agradecido. Ella compró una copia y dijo: "Tengo 63 años y he aprendido mucho de tu libro. He sido desafiada con temas que nunca antes había considerado”.

Bueno, tal vez tú eres como esta mujer y nunca has considerado lo importante que es el tema de la gratitud. Realmente creo que todo el mundo luce diferente cuando ve a través de los ojos de la gratitud. La actitud de gratitud puede transformar tu perspectiva y tus relaciones.

Permítanme decirles "gracias" por su apoyo a este ministerio. Significa personalmente mucho para mí, y eso significa mucho para aquellos cuyas vidas se verán afectadas en los próximos días como resultado de su generosidad. Muchas gracias.

Carmen: ¿Ya visitaste nuestra página de www.AvivaNuestrosCorazones.com? Allí podrás encontrar recursos, leer e interactuar en el blog y escuchar algunos programas que aun no has escuchado. Entra a la página y dinos cómo te están ayudando estos programas de radio. También puedes seguir nuestra página de Facebook, Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss y mantenerte al tanto de noticias del ministerio, asi como ser edificada con las publicaciones. Y recuerda, comparte con otras sobre este programa y ayúdanos a propagar el mensaje de esperanza, libertad, abundancia y plenitud que encontramos en Cristo.

No se puede abrazar totalmente el contentamiento a menos que confíes en el Señor para todo. Descubre el por qué cuando Nancy continúe con la serie Cultiva contentamiento en el corazón. Eso será mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la Biblia de Las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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