Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Annamarie Sauter: Walter Price dice que solo hay una manera de saber si verdaderamente estamos amando a Jesucristo.

Walter Price: No se trata de la emoción que expresemos. No es lo fuerte que cantemos. No son las lágrimas que derramemos. No son las palabras que le digamos al Señor que prueba nuestro amor por Él. Mas bien, Jesús dijo que se trata de si hacemos lo que Él nos manda a hacer.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos en un estudio sobre el avivamiento personal titulado En busca de Dios. Nancy ha estado enseñando sobre las cualidades que acompañan el avivamiento tales como la santidad, la humildad, la gracia y el arrepentimiento; el enfoque de esta semana ha sido la obediencia. Si quieres escuchar o descargar los programas anteriores, lo puedes hacer al visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy vamos a escuchar lo que pasó cuando algunos líderes cristianos se conectaron por teléfono para orar por un avivamiento, enfocándose en el área de la obediencia. En la línea telefónica escucharemos a Byron Paulus, Sammy Tippit, Nancy DeMoss de Wolgemuth, Laine Johnson, Steve y Debby Canfield, y Bill Elliff.

Walter Price inicia la sesión con una reflexión sobre la obediencia.

Walter Price: Pensé que podríamos comenzar hoy echando un vistazo a la obediencia a través de algunas páginas de la Escritura. De principio a fin, la Biblia está llena del tema de obediencia. Obviamente, a partir de los primeros capítulos de la Escritura cuando Dios puso a Adán y Eva en el Jardín del Edén. Él les dio una oportunidad para obedecer cuando les dijo que no debían comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Nos movemos hacia el comienzo del libro del Deuteronomio, donde Moisés predicó sus sermones al pueblo mientras se preparaban a entrar a la Tierra Prometida. Y Él les dijo en Deuteronomio 6:3, "Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como el SEÑOR, el Dios de tus padres, te ha prometido".

Entonces el Señor reiteró esa misma palabra a Josué, ya que se encontraban allí en el río Jordán preparándose a entrar a la Tierra Prometida. “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito."(Josué 1:8).

El Señor Jesucristo hizo de la obediencia parte de lo que estaba implicado en nuestro caminar con Él y nuestro conocimiento de Él. En el Sermón del Monte en Mateo capítulo 7, cuando dijo: " No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos". (versículo 21).

Por supuesto, uno de los grandes versículos con que siempre nos encontramos cuando de la obediencia se trata es lo que Santiago nos dijo: "Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores." (Santiago 1:22).

Mientras revisamos estos textos a través de la Escritura hoy, quiero detenerme por un momento en el capítulo 14 de Juan. Juan capítulo 14 es un gran lugar para entender la profundidad de la importancia de la obediencia para nosotros, en cuanto a nuestra relación con el Señor Jesucristo. Cuatro veces Cristo dice en este pasaje, "Si me amáis, guardaréis mis mandamientos".

En primer lugar, en el versículo 15, Él hace esa declaración. Luego en el versículo 21, dice: "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama". Por otra parte, en el versículo 23, "Respondió Jesús y le dijo: ‘Si alguno me ama, guardará mi palabra’"

Ahora bien, esas son tres declaraciones positivas acerca de mostrar nuestro amor al Señor por nuestra obediencia. Luego en el versículo 24, Jesús nos muestra el otro lado de esta verdad cuando dice en el versículo 24, "El que no me ama no guarda mis palabras."

Hay tres cosas que quiero que veamos rápidamente sobre lo que Jesús dijo en Juan 14. La primera es esta: La obediencia es el camino al conocimiento. En Juan 14:21 el Señor dijo: "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él".

Me vienen a la memoria las palabras que Jesús habló en el capítulo 8 de Juan, donde dijo: "Si permanecéis en mi palabra. . . .  conoceréis la verdad y la verdad os hará libres "(versículos 31-32). Así vemos que la obediencia nos lleva a la senda del conocimiento mientras el Señor se va revelando a nosotros.

Entonces, de acuerdo a lo que el Señor Jesús nos dice aquí, volvemos de nuevo a una verdad evidente, y es que la obediencia es la prueba del amor. La obediencia es la prueba de fuego del amor en la vida de un creyente.  Cuatro veces el Señor declara muy claramente: "Si me amas, harás lo que yo digo."

Eso nos recuerda que no se trata de la emoción que mostremos. No es lo fuerte que cantemos. No son las lágrimas que derramemos. No son las palabras que le digamos al Señor que demuestra nuestro amor a Él. Más bien, Cristo dijo que se trata de hacer lo que Él nos manda a hacer.

Si quieres pensar en términos de la adoración, creo que el mayor acto de adoración es una respuesta obediente a la Palabra de Dios con un corazón sincero. Así vemos que la obediencia es nuestra prueba de amor al Señor Jesucristo.

Ahora bien, al pensar en demostrar nuestro amor al Señor mediante la obediencia, tal vez alguien tendría la pregunta: "Bueno, entonces, ¿qué recibimos nosotros? ¿Cuál es nuestra recompensa por la obediencia? "

Creo que la recompensa es muy clara en este pasaje. El Señor Jesucristo dijo en el versículo 23: "Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él." Así que vemos que la recompensa por la obediencia es Jesucristo mismo.

De modo que vemos que nuestra responsabilidad ante el Señor hoy es la de obedecerle. Es la de hacer lo que Él nos manda a hacer. Como dijo Pablo en Filipenses 4:13, "Yo puedo hacer todas las cosas," pero nos recuerda que no estamos abandonados a nuestra suerte. No estamos abandonados a nuestra propia fortaleza, porque el Señor dice que Él nos va a hacer a través de nosotros. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."

Anteriormente en ese mismo libro, Pablo nos dijo en el capítulo 2, versículo 13, " porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito". Dios nos da el deseo de obedecerle y la capacidad para obedecerle.

Me encanta lo que dijo Amy Carmichael acerca de la obediencia al Señor y sobre sus mandamientos para nosotros. Ella dijo, "Los mandamientos del Señor realmente son Sus ayudas para nosotros." Qué regalo más maravilloso de gracia.

Así que al pensar en buscarle hoy día, si queremos tener la recompensa de Jesucristo mismo, si queremos que Él mismo se revele a nosotros, si queremos conocerlo más, uno de los grandes caminos para buscarle y encontrarle es obedecerle en todo lo que hagamos.

Bill Elliff: Muchas gracias, Walter. En verdad esta mañana estamos orando como Walter dijo por un avivamiento verdadero de la obediencia. ¿Cómo sería en nuestro país si viéramos ese tipo de avivamiento que diera lugar a una obediencia instantánea y completa al Señor?

A medida que empezamos a orar esta mañana, pienso que pudiéramos entrar en Su presencia reconociendo al Señor, cuya misma naturaleza y carácter nos obliga a obedecerle. Así que por los próximos minutos, vamos a adorar al Señor y alabar al Señor y a centrarnos en Sus atributos que nos llaman a la obediencia.

Padre, al comenzar este tiempo de oración, ponemos nuestros ojos en Ti. Tú eres el Único digno de toda nuestra obediencia y todo nuestro afecto. Padre, quiero darte las gracias personalmente por tu fidelidad, que siempre haces lo que dices que harás. Señor, eso obliga mi corazón a ser fiel como Tú eres fiel. Entonces, Señor,  sólo quiero agradecerte esta mañana por Tu fidelidad; fidelidad que me llama a la obediencia.

Sammy Tippit: Padre, te doy gracias por Tu gracia asombrosa. Oh Dios, Tú has sido tan bueno. Estaba tan perdido y Tú llegaste y me salvaste. No merezco nada, Dios. Merezco el infierno. Merezco la separación eterna de Ti. Sin embargo, por Tu gran gracia, extendiste  la mano y me mostraste favor, y Dios, Tú me salvaste. Gracias por mandar a Jesucristo. Gracias por Su obediencia, Padre.

Señor, te amo, y quiero obedecerte y seguirte y hacer lo que Tú quieres que yo haga, porque Tú me salvaste, incluso cuando yo era Tu enemigo, Señor. Te inclinaste a mí y me amaste y me redimiste a mí y me cambiaste. Padre, te doy gracias por eso. Eres tan bueno. Eres tan santo. Te amo hoy.

Debby Canfield: Señor mío, quiero darte las gracias y alabarte por tu amor incondicional hacia mí. Dios, Mientras Walter hablaba, me apercibí cada vez más  de que fue ese amor, Tu amor persiguiendo mi vida, que me sacó del pozo profundo y me colocó sobre la roca sólida. Por eso, quiero obedecerte.

Quiero perseguirte. Quiero buscarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente. Dios, te doy gracias y te alabo porque Tú me has amado lo suficiente para llevar mi pecado tan lejos como  como está de lejos el oriente del occidente, y yo no lo merecía.

Steve Canfield: Padre, te doy gracias por ser el Dios soberano del universo, que en medio de un mundo cambiante y fluctuante Tú eres el mismo ayer, hoy y siempre. Te alabo porque nada te ha tomado por sorpresa. Te agradezco porque en medio de todas las dificultades que enfrenta ahora mismo cada persona que está escuchando y cada persona que está orando, sabemos que Tú has tenido conocimiento de todo esto. Te adoramos porque Tú eres soberano. Estás en control, y te confiamos nuestras vidas a Ti.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Señor, por el hecho de que Tú eres el Señor, Tú eres el rey y gobernante de este universo, aun las piedras te obedecen. Los árboles Te obedecen. El viento y las olas Te obedecen.  Los ángeles te obedecen. ¿Cómo no obedecerte nosotros? Tú eres el máximo, soberano Señor y tienes la autoridad sobre todo este universo. Solo por quien Tú eres, resulta inconcebible que podamos hacer otra cosa que simplemente decir: "Sí, Señor."

Sammy Tippit: Padre, quiero agradecerte por Jesús. Te doy gracias que Tú no solo nos mandaste a obedecerte sino también nos enseñaste a hacerlo. Señor, te doy gracias que Cristo fue obediente hasta la muerte. Señor, te doy gracias por tu gran amor por nosotros y porque Él estuvo dispuesto a hacerse carne. Señor, yo te doy gracias por el Salvador. Señor,  te amo. Oh Dios, te doy gracias por su obediencia.

Laine Johnson: Señor, pensamos como, en su humanidad, el Señor Jesucristo aprendió la obediencia por medio del sufrimiento y también en Su disposición para sufrir para obedecer al Padre, y aun para decir: "Señor, ¿puede esta copa pasar de mí, pero no se haga mi voluntad, sino la la tuya", y luego decir:" Levántense, es el momento", y luego ir a la cruz y obedecerte. Señor, haznos dispuestos a sufrir con el fin de obedecer la voluntad de Dios. Señor, es lo que tenemos que hacer.

Bill Elliff: Espíritu Santo, estoy agradecido por Tu presencia permanente que nos da que el deseo y el poder para obedecer. Te pido que nos llenes, llena mi vida, Señor; que mis deseos sean hacia las cosas que son eternas y que mis valores sean hacia las cosas que son eternas. Te doy gracias que Tú eres Él que me da el deseo y el poder para obedecer, algo que no puedo hacer por mí mismo.

Walter Price: A medida que continuamos  orando y ponemos nuestros ojos en el Señor y vemos su santidad y su gracia y su amor y su pureza y su fidelidad, Él nos muestra rápidamente la desobediencia en nuestra propia vida.  Al igual que Isaías, gritamos "¡Ay de mí".

Así que me pregunto si para esta próxima temporada, mientras participamos en reuniones de oración a través de todo el país, si pudiéramos dejar que el Espíritu de Dios escudriñe nuestros corazones, y oremos, confesándo y arrepintiéndonos, unidos en un solo clamor, pidiendo limpieza y purificación.

Te invito a ser lo más específica que puedas. Confesemos ante el Señor por nuestras propias vidas, por la vida de la iglesia en nuestro país —todas aquellas áreas de desobediencia que sabemos que no son agradables al Señor, y clamemos por su limpieza y su perdón. Oremos.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Señor, yo no oro, y Tu Palabra dice que todo debe ser hecho con oración. Trabajo tan duro para preparar los mensajes y para entregarlos y para dirigir un ministerio de avivamiento y  oración, llamando a las mujeres a la feminidad bíblica. Pero, Señor, tan a menudo, durante gran parte del tiempo, estoy corriendo tan rápido haciendo la obra del ministerio, pero sin detenerme a buscar Tu rostro, sin pararme para pedirte por sabiduría y  gracia y poder.

Señor, no solo quiero llamar a otras mujeres a ser intercesoras, pero quiero ser yo misma una mujer de oración. Sé que es una expresión de humildad cuando clamamos a Ti y decimos: "Señor, te necesitamos". Perdóname por la autosuficiencia y la independencia que me hace pensar que yo puedo hacer cualquier cosa sin buscar tu rostro, sin clamar a Ti, sin ser una mujer de oración.

Walter Price: Al orar por toda la nación, me pregunto si en este tiempo de tranquilidad podrías ser honesto con el Señor sobre esa área de  obediencia en tu vida sobre la cual Él quiere manifestar su gloria y su fidelidad —aquella con la cual tú estás luchando. Me pregunto si lo confesarías a Él. Clama a Él por sanación y por su ayuda.  ¿Orarías ahora?

Sammy Tippit: Dios, oro por un avivamiento general entre los hombres de nuestro país. Padre, quiero agradecerte por  los grupos de oración de mujeres que entiendo que se han formado. Sin embargo, Padre, los hombres se quedan tan atrás. Ruego, Dios, que levantes a hombres que te busquen; hombres que te pongan en primer lugar.

Te pido que surjan reuniones de oración en los lugares de  trabajo. Te pido que haya hombres que tomen la iniciativa y te pongan en primer lugar en cada área de sus vidas. Padre, te ruego que muevas los corazones de los hombres para que obedezcan Efesios capítulo 5, y amen a sus esposas como Cristo ama a la Iglesia.

Señor, te ruego, que rompas ese ego masculino, esa manera de pensar tan egocéntrica de que el mundo entero existe para nosotros. Señor, te ruego que causes que los hombres se conviertan en siervos en sus hogares. Señor, te pido que aquellos hogares que estén rotos debido a hombres crueles y duros de corazón, te pido que les quebrantes sus corazones y les inclines tiernamente a obedecerte. Te pido que las esposas encuentren hombres nuevos en sus hogares.

Señor, oro que en las iglesias, cuando los hombres vayan con su familia para adorar y piensen que están haciéndote un gran favor, Dios, te ruego que rompas sus corazones. Dios te ruego que enciendas un fuego por Cristo en sus corazones. Dios, te ruego que les des un corazón por ti, una pasión por ti, de obedecerte.

Señor, como hemos escuchado de las Escrituras, sabemos que el problema con la obediencia es que no te amamos a Ti. De modo  que te pido, Dios, que levantes una generación de hombres en nuestro país que tenga un amor apasionado por Jesucristo. Dios, te doy gracias porque sé que Tú harás eso. Oh Dios, te pido por los hombres en el nombre de Jesús.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Señor, como Sammy ha orado por los hombres, quiero interceder por las mujeres. Las mujeres cristianas de todo el país, la Palabra dice: "¿Por qué me llaman Señor, Señor” , pero no haces lo que digo?"

Señor, aun en la última conferencia de la pasada semana, las mujeres confesaban problemas de amargura, odio, ira y falta de perdón, ¿cómo podemos llamarte Señor y vivir con esas cosas?  Entonces Señor, oramos por un avivamiento de la obediencia en nuestros corazones como mujeres.

Señor, ayúdanos a ponernos bajo Tu autoridad. Señor, te ruego que nos vistas en el amor que es humilde y que nos hagas alentadoras de nuestros pastores, de los esposos, de los hombres que has puesto en el liderazgo dentro del cuerpo de Cristo. Que no seamos quejosas ni murmuradoras. Danos, Señor, un espíritu de contentamiento, que estemos satisfechas con lo que has provisto y ayúdanos a dejar de demandar que las cosas se hagan a nuestro modo.

Oh Señor, te pedimos que nosotras las mujeres tomemos nuestro lugar bajo tu autoridad, en quietud y sujeción, como Tú has dispuesto, y que Tú entonces alientes a los líderes y los hombres a ser lo que Tú has querido que ellos sean. De modo Señor,  que te pedimos que nos hagas mujeres quebrantadas, obedientes, avivadas en Tu Espíritu y humildes de corazón. En el nombre de Jesús te lo pido.

Debby Canfield: Señor, te pido que hablemos menos y que oremos más. Padre, que no pensemos ni  chismorreemos ni deseemos que las cosas cambien con nuestros maridos y nuestros hijos. Señor, oro que Tú nos encuentres a las mujeres de rodillas delante de Ti, clamando a Ti en nombre de nuestros maridos, en nombre de nuestros hijos. No solo cuando las cosas no van bien, o cuando hay rebelión, sino Dios, todos los días.

Señor, yo sé que has dicho que si Tu pueblo invocara Tu nombre Tú nos oyes. Dios, es sólo a través de la oración que abres nuestros ojos para que podamos ver nuestras necesidades y ver cómo podemos cambiar y en qué áreas tenemos que obedecer. Por lo tanto Señor, te ruego, como he pedido una y otra vez, Dios, te pido por un avivamiento;  que lleves a las mujeres a sus rodillas para clamar a Ti en nombre de sus familias.

Bill Elliff: Padre, al revisar el Antiguo Testamento nos asombramos por la obstinación y la rebelión de las personas que son guiadas por un Dios tan grande, fiel y amoroso; un Dios que está tratando de llevarlos a la gran tierra de promesa. Sin embargo, por todo el camino los vemos plantarse delante de ti para resistirte y desobedecer.

Señor, nos asombramos al ver esto, pero Señor, si somos honestos, así es nuestra propia vida y así son nuestras propias iglesias y la manera como Te respondemos. Entonces, Señor, te pedimos que nos ayudes a ver nuestro gran pecado de desobediencia, y te pedimos que produzcas una gran convicción y un gran arrepentimiento a través de todo el país.

Tú deseas dar lo bueno a tus hijos. Señor, qué tonto es resistir tus mandamientos. Qué necedad es no escucharte y responder. Entonces, Señor, te pedimos todo esto en el nombre de Cristo. Esta mañana cientos de personas en todo el país, clamamos a Ti. Levantamos nuestra oración. Te lo enviamos como un olor dulce y fragante de sacrificio a Ti.

Oh Dios, te pedimos que traigas un gran avivamiento de obediencia en esta tierra, y te pedimos Padre, que seas glorificado y que seas magnificado y visto como el Gran Pastor y el guardián de nuestras almas que eres. Por tu gloria, te lo pedimos.

Annamarie: Ese es Bill Elliff orando para que todos nosotros experimentemos el gozo de la obediencia a Dios. También hemos oído de Byron Paulus, Sammy Tippit, Laine Johnson, Steve y Debby Canfield, y de nuestra anfitriona, Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Si quieres hacer algo grande en el reino de Dios esta Navidad, puedes hacerlo sobre tus rodillas. Te invitamos a orar por avivamiento para ti y para tu iglesia mientras escuchas estos programas. No escuches como una expectadora, ¡sino como una intercesora!

Estamos tan agradecidos a Dios por lo que está haciendo a través del ministerio Aviva Nuestros Corazones. Si deseas contribuir financieramente con nuestro ministerio y apoyar la obra que estamos haciendo puedes hacerlo en la sección “Donaciones” en nuestra página web, o llamando al 1-800-569-5959, asegúrate de especificar que es para el alcance hispano.

Si ya visitaste nuestra página, ¿te inscribiste en la conferencia que estaremos llevando a cabo en marzo? Se trata de la conferencia Mujer Verdadera: En busca de Dios, que se celebrará en Querétaro, México. Acompaña a Nancy, a Mary Kassian, Dannah Gresh y Dámaris Carbaugh para juntas buscar al Señor.  Contamos con la participación del Pastor Carlos Contreras, y Jonathan & Sarah Jerez estarán dirigiéndonos en adoración. Será un evento que no te querrás perder. ¡Regístrate hoy y únete al movimiento! Puedes regalarle la inscripción a una hermana como regalo de Navidad. También puedes pensar en regalar el libro “En busca de Dios”; este será de gran bendición para preparar nuestros corazones para esta conferencia.

Bueno, y para este fin de semana te deseamos un tiempo bendecido al celebrar la Navidad. Espero que tomes un momento para recordar la historia detrás de este día, que escuchamos la semana pasada, una historia de salvación y compasión — y que puedas guardar todo eso en tu corazón, en oración.

¿Tienes la conciencia limpia? Muchas personas que pensaron que llevarían sus secretos a la tumba han descubierto la libertad y el gozo que vienen de limpiar su conciencia, y tú también puedes experimentarlo. Nancy va a hablar acerca de esto la próxima semana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la discusión