Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Annamarie Sauter: Con nosotras, Kevin Adams orando por avivamiento.

Kevin Adams: Perdónanos, Señor, por las pequeñas cosas por las que hemos clamado mientras permanecimos en silencio por las grandes cosas. Oh, Dios, ayúdanos con esto. Muéstranos, en nuestras vidas individuales, dónde necesitamos tomar acciones específicas.

Señor, oro porque en las iglesias —los asuntos pequeños en comparación con los grandes— se vean insignificantes. Danos una visión nueva acerca de la importancia de lo que Tú quieres hacer.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de  Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos estudiando una serie titulada “En busca de Dios”. Aquí en Aviva Nuestros Corazones oramos a menudo por todo lo que hacemos, desde grabar, escribir, o cualquier actividad o conferencia. También hemos tenido momentos especiales de oración que hemos venido compartiendo contigo a lo largo de esta serie.

Hace un tiempo llevamos a cabo Reuniones Nacionales de Oración. Hoy vamos a experimentar un poco de lo que esto significa al unirnos a un encuentro de oración que se llevó a cabo por vía telefónica. Los participantes estuvieron trabajando con el libro de estudio “En busca de Dios” y contestaron el capítulo correspondiente a “Una conciencia tranquila”.

Escucharemos a Byron Paulus, Nancy DeMoss de Wolgemuth, Jeremy Story, Kevin Adams, Al y Susan Henson, Al Whittinghill, Jim Cymbala y —para dar inicio al programa de hoy— con ustedes, el Dr. Jerry Kirk.

Dr. Jerry Kirk: Recuerdo cuando hace un tiempo, en un servicio de comunión, el Señor me habló claramente y me mostró la necesidad que tenía de ponerme en contacto con tres personas para trabajar en nuestra relación. Una de éstas fue el alcalde de Cincinnati. Como resultado, él y yo nos reconciliamos y restablecimos la unidad.

Me sorprendí cuando, al revisar el capítulo de esta semana, me di cuenta de que todavía tengo que trabajar en mi relación con algunas personas. Algunas veces, por diferencias teológicas, asumimos que está bien que no nos relacionemos como el Señor nos ha mandado.

Por esto, quiero que nos enfoquemos en nuestros propios pecados y en nuestra necesidad de reconciliación para limpiar y purificar nuestros corazones. Quizás tenga que ver con algunas personas de la iglesia o quizás es un asunto racial, pero vamos a los pies del Señor y pidámosle que escudriñe nuestros corazones y nos traiga a la mente cualquier cosa que pueda obstruir la plenitud del poder de Su Espíritu dentro del Cuerpo de Cristo.

Kevin Adams: Padre Celestial, venimos ante Ti y reconocemos que Tú eres Dios; un Dios poderoso y puro que quiere moldear a personas como nosotros. Señor, no queremos detener Tu trabajo. Por lo que muéstranos esta mañana, oh Dios, si hay algo, alguien o cualquier relación que esté obstruyendo lo que Tú quieres hacer.

Oh, Dios, queremos abrirnos a Ti. Padre Celestial —Dios Todopoderoso y Eterno— muéstranos, oramos en tu Espíritu.

Al Henson: Padre, Tú nos has hecho uno en Cristo. ¡Cómo debes sufrir cuando no experimentamos esa unidad! —contigo y con otros— por carecer de una conciencia tranquila y por el pecado que permanece en nuestras relaciones.

Recurrimos ahora a Ti, Padre y te alabamos por haber enviado tu Espíritu a morar en nosotros, en medio de nosotros y en las iglesias de toda la nación. Oramos en Tu gracia y misericordia, para que escudriñes nuestros corazones y en los de quienes te escuchan hoy.

Oramos para que, en nuestros encuentros de mañana, tu Espíritu fluya y cause que las personas tomen con seriedad esto que estamos hablando. Derrama tu Espíritu y escudriña nuestros corazones de tal forma que podamos identificar lo que impide que obres en nosotros. No podemos avanzar, Señor. No podemos seguir sin tu Espíritu.

¡Clamamos para que nos muestres lo que necesitamos ver! Señor, que por tu Espíritu podamos saber lo que necesitamos para arrepentirnos y conciliar nuestras relaciones en aras de tranquilizar nuestras conciencias. Por favor, Padre, derrama tu Espíritu sobre nosotros.

Kevin Adams: Señor, oro para que nos muestres un indicio del perdón que nos otorgaste. Danos un vistazo del Cristo perdonador y ayúdanos a imitarte desde el fondo del corazón.

Dr. Jerry Kirk: Señor, oramos por todos aquellos que se han unido a nosotros en oración. Oramos no solamente para que busques en nuestros corazones, sino para que nos des la sabiduría y la visión para identificar cualquier necesidad en nuestras familias, en nuestros hijos y sus cónyuges, en nuestros nietos, en todas nuestras relaciones.

Señor, te pedimos responder tu oración, tu oración sacerdotal y que todos podamos ser uno. Revélanos todo lo nos tengas que revelar, te lo pedimos.

Al Henson: Señor, nuestros corazones son engañosos y perversos. No los podemos conocer, pero Tú si los conoces y eres capaz de escudriñarlos. Es por eso que clamamos para que hoy derrames tu Espíritu sobre todos nosotros; para que podamos escucharte y, luego, regocijarnos en la oportunidad de reconciliarnos contigo y con los demás.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Señor, Tú derramas Tu bendición en el lugar donde los hermanos coexistimos en armonía y unidad de corazón. Pienso en todas las personas que, en las últimas semanas, han estado compartiendo con nosotros sobre conflictos sin resolver en sus matrimonios, con sus hijos, entre hermanos y hermanas —en el Cuerpo de Cristo— personas que no se están llevando bien.

Todo esto sucede porque hay murallas, barreras y orgullo de por medio, pero Tú estás llamando a tus hijos a que se humillen y estén dispuestos a dar el primer paso; a que se acerquen a aquellos de quienes han estado distanciados.

Señor, creemos que cuando tomemos esto con seriedad, vas a derramar la bendición que has prometido para los que conviven en humildad, amor verdadero, perdón, paciencia y sufrimiento; que cuando estemos dispuestos a conciliar esos errores del pasado, veamos una bendición en la iglesia y un desbordamiento de la gracia de tu Espíritu ante el mundo perdido.

Oramos para que a medida que mueves los corazones, Tu pueblo enfrente sus situaciones particulares y no las pasen por alto. Creo que en esta iglesia, y en todas las iglesias, hay personas que trabajan lado a lado, sirven lado a lado, se sientan lado a lado, pero hay ruptura entre ellos.

Oramos por sanación, restauración y quebranto de corazón para que se produzca la sanación de aquellos con relaciones rotas.

Al Whittinghill: Señor, parece que es común en cada iglesia que exista una tolerancia pasiva entre unos y otros. Incluso entre los ministros y los que están de rodillas aquí. Señor, oramos por el poder de convicción, para que eleves nuestros pensamientos de lo terrenal en nosotros. Que podamos tener la mente de Cristo. Danos la habilidad de confiar en Ti para estos asuntos, danos la habilidad de escoger la cruz y permite que el amor de Cristo capture y haga prisionero nuestro corazón.

Jeremy Story: Estoy de acuerdo con mi hermano, Señor. Te pido que nos des ojos que vean con la sabiduría del cielo, que podamos ver desde tu perspectiva, que nos ayudes a verte y a dejar que todo lo demás palidezca y pase a un segundo plano. Padre, esta visión nos ayudaría a reconciliarnos unos con otros para la grandeza de Tu gloria.

Señor, Te pido que nos des lo que Tú nos has pedido que hagamos, y que tengamos la misma actitud de Cristo. Permite que pongamos a los otros en primer lugar y que nos humillemos hasta el punto de la muerte si fuese necesario.

Señor, ayúdanos a no aferrarnos a cosas, sino a soltarlas y entregártelas a ti, y a reconciliarnos con otros, que no nos aferremos a nuestro dolor. Dios, ¿harías eso en nuestros corazones esta mañana, en los corazones de la gente de todo el país? Sabemos que es tu deseo el derramar de Tu Espíritu Santo, el dar convicción, y el  darnos Tu dirección para honrar al Padre.

Por lo que te pedimos, Espíritu Santo, que te muevas en toda la nación, que te muevas alrededor del mundo en áreas donde hay división entre hermanos, entre aquellos que te siguen. Señor, ¿pondrías en sus corazones la profunda convicción de reconciliación esta mañana? Sabemos que lo deseas, Padre. Sabemos que eres capaz de hacerlo.

Entonces Te pedimos que en Tu poderoso nombre y en Tu poderoso poder, Te muevas en la dirección que quieras llevando la reconciliación y renovación que conducen a un avivamiento. Sabemos que puedes hacerlo, por lo que te pedimos, Espíritu Santo: ¿Harías esto, Padre? ¿Podrías  traer convicción a toda la nación, incluyendo a todos los que estamos participando de esta llamada, de las cosas que hacemos que obstaculizan Tu obrar?

Byron Paulus: Señor, si el amor entre nosotros es el indicador principal para que el mundo sepa que somos Tus discípulos, entonces lo inverso sería verdad y tu mundo se echaría para atrás y preguntaría “¿Por qué, en la iglesia,  no se aman los unos a los otros? ¿Cómo pueden ser tus discípulos y tus hijos?”

Dios, oro para que derrumbes las murallas, los obstáculos, las barreras, el dolor, las ofensas y todo lo que se interponga entre los hermanos  y que la gente no pueda venir a tu presencia sin haberse reconciliado entre ellos y sus hermanos.

Y, entonces, Dios, sabemos que con el desbordamiento de todo aquello, no habrá necesidad de que le digas a tus hijos que se amen. Una vez sus conciencias estén tranquilas, van a correr a amarse unos a otros. Entonces, como resultado de ello, que los que no te conocen, los no regenerados, se pregunten en su corazón: ¿Y qué es esto? Y que empiecen entonces a anhelar poder ver ese mismo amor genuino brotar de sus corazones, llevándoles a ser puros los unos con los otros.

Dios, haz eso para Tu gloria, incluso empezando en este mismo instante mientras oramos. Empieza a contestar nuestra oración. Empieza a derramar tu Espíritu. Que Tu pueblo limpie su conciencia unos para con otros para que el mundo pueda ver y saber que Tú eres. Tú eres nuestro Dios y nosotros somos tus hijos.

Jim Cymbala: Padre, abre las ventanas del Cielo,  ven y bendice tu Iglesia en toda la nación. Estamos absolutamente indefensos sin tu Espíritu. No tenemos nada. No podemos hacer nada por cuenta propia a menos que Tú nos lo des.

Por eso te estamos rogando. Abre las ventanas del Cielo y derrama tu bendición. Haz que nos abramos, como nunca antes, desesperados y destituidos, anhelando un mover de tu Espíritu Santo. Ayúdanos a no depender de nuestro talento, nuestra habilidad, nuestra inteligencia; sino que te pedimos que nos ayudes a abrirnos sincera y honestamente, no solo con los demás, sino contigo.

Ven, incluso mañana en el día del Señor y extiende tu bendición en toda la tierra, en iglesias de todas las denominaciones, en todo lugar donde se clame Tu nombre. Envía tu bendición a tus hijos para que el mundo sepa que eres real y que estás vivo; que los pecadores puedan ser salvos, que haya convicción de pecado y que Tu nombre sea glorificado.

Señor, ¿cómo puedes ser Tú glorificado en una iglesia tibia que depende de su propia energía? Ven, Señor, sustituye nuestra fuerza con Tu poder. Oramos en el nombre de Jesús.

Byron Paulus: Señor, oro por los todos los esposos.  Esos hombres que se preguntan por qué sus oraciones no están siendo contestadas. Nos dices, claramente en la Escritura, que es porque no están viviendo con sus esposas de una manera comprensiva. En realidad, viven contra ellas.

Entre las paredes de sus casas, Señor, hay obstáculos, barreras y relaciones rotas. Oro porque los hombres y esposos, de toda la nación, te pidan un avivamiento en sus corazones; te pidan por un avivamiento en sus hogares y, luego, y entonces, y solo entonces puedan esperar que te manifiestes en su comunidad, en su iglesia y en su vecindario.

Por lo que Señor, enviarías un gran espíritu de convicción, esperanza, anticipación, obediencia y todo lo que sea necesario en este momento para que Tú te muevas en los corazones de hombres y esposos. Tráeles el gozo, el alivio, la libertad y la victoria de un renacer en su relación contigo. Dios, hazlo, te pido.  

Y que los hombres puedan liderar, o Dios. Sé que estás moviendo los corazones de los hombres a través de la oración en el noroeste de Arkansas y he escuchado que lo estás haciendo en la Florida. Hay otros estados en los que los hombres están buscándote con clamor y Tú estás respondiendo sus oraciones y Tú estás obrando.

Dios, hazlo en todo el país, en cada ciudad, cada estado, cada pueblo. Dios, obra y muévete en nuestra tierra y en todo el mundo.

Kevin Adams: Señor, quiero orar por la juventud de esta nación. Quiero orar, para comenzar, por la juventud en nuestras iglesias; la juventud cristiana. Gracias porque hace 31 años me tocaste siendo un adolescente de 17 años. Viniste, entraste a mi vida y me diste una nueva pasión. Tú cambiaste mi vida.

Padre, oro para que puedas hacer lo mismo con los adolescentes de 16, 17, 18 años… Que no sea solo porque lo necesiten o para que simplemente sean miembros de una iglesia, sino que hagas renacer en ellos un nuevo anhelo.

Oh Padre, que conozcan lo que significa un nuevo nacimiento, que sus mentes y deseos se transformen; que sean diligentes en hablarle a sus amigos. Oro por un avivamiento entre la gente joven, la gente joven de nuestras iglesias.

Oro por aquellos que vienen arrastrados por sus padres o abuelos los domingos en la mañana. Oro para que puedan encontrar la verdad por sí mismos y que puedan convertirse en un verdadero movimiento. Oro por la juventud, Oh Señor. Tócalos, Dios. Gracias por aquellos a quienes estás tocando. Gracias, Dios.

Al Henson: Señor, oro por los padres. Me pregunto cuánta juventud en nuestras iglesias se ha endurecido hacia Ti porque sus padres terrenales los han llevado por el camino errado, no han vivido de manera ejemplar ante ellos, no les han dado amor y no han sido un buen ejemplo.   

Por lo que oro, en primer lugar, porque te muevas en los padres de todas las iglesias de América; que produzcas en ellos un sentimiento de humildad, quebrantamiento y limpieza de conciencia para con sus hijos. Ayuda a los padres a que puedan ir donde sus hijos y les digan “no he reflejado la imagen de Cristo y he pecado contra ti”, para que la imagen correcta de Jesús sea restablecida en sus hogares y para que los padres puedan tener la conciencia tranquila con sus hijos, con la gente joven a su alrededor.

Oramos por los hijos e hijas, para que sigan ese ejemplo y puedan dirigirse a su padre y a su madre diciéndoles “nosotros también te hemos irrespetado y deshonrado”. De esta forma, podría haber una reconciliación en el núcleo familiar. Luego, que estos jóvenes puedan crecer en un ambiente —en sus hogares y dentro de la cultura de la iglesia— donde puedan realmente ver a Jesús.

¿Cuánto de Cristo está escondido de nuestros jóvenes, incluso en nuestra iglesia, Señor? Es nuestro clamor que los jóvenes puedan ver a Jesús en el amor que se manifiestan unos con otros su familia, y entre los hermanos y hermanas de la iglesia.

Tú has dicho que los hombres sabrán que somos tus discípulos por la forma en la que nos amamos unos a otros. Señor, nuestros hijos y jóvenes de la iglesia, están creciendo viendo a sus madres y padres quejándose y peleando; hermanos y hermanas discutiendo y en conflicto. Señor, el evangelio está escondido hasta de nuestros propios hijos; ¡los caminos del Señor están escondidos de nuestros propios hijos!

Por lo que oramos por los adultos de la iglesia para que aprendan a amarse unos a otros y amen a sus hijos. Así sus hijos podrán decir “Puedo ver a Jesús. Veo el amor de Dios. Veo el poder del amor de Cristo cuando nos servimos unos a otros, cuando nos amamos unos a otros y cuando al cometer errores, nos perdonamos unos a otros”.

Señor Dios, clamamos para que tu Espíritu sea derramado sobre todos nosotros. Luego, el mundo y los jóvenes del mundo verán al Señor, porque ven una iglesia que tiene el poder de cuidarse y amarse mutuamente.

Oramos en el nombre de Jesús: por los hermanos y hermanas, adultos, padres y madres.  Detennos hasta que sepamos que podemos encontrar en Jesús el poder para vivir una vida santificada y transformada. No volver a ser impotentes, sino que seamos llenos del poder de Jesús, oramos, Señor.

Señor, clamamos juntos por estos hermanos y hermanas de toda la tierra. Derrama Tu Espíritu en estos pecados, Señor, esos que cargan nuestras conciencias y con los que tenemos que lidiar. Derrama tu Espíritu en las reuniones de estos días, que la iglesia sea verdaderamente avivada, que la iglesia vea vida otra vez, que el mundo pueda ver a Jesús, que el evangelio no sea escondido, te oramos.

Jim Cymbala: Padre, te pedimos que nos ayudes con los miles y miles de jóvenes barriales que ni siquiera tienen padres. No tienen padre; nunca han conocido un padre y sus madres no te sirven a Ti. A menos que hagas algo, Señor y levantes padres y madres espirituales en el cuerpo de Cristo, estos jóvenes nunca van a tener a alguien que los cuide.

Te pido por todos los jóvenes de barrios pobres en todo el país. De esos que van a sus hogares y solamente encuentran oposición al tratar de servirte, Señor, solamente oposición y vacío.

Oro porque hagas algo de lo que ni siquiera sabemos cómo pedir, sino sólo con gemidos demasiado profundos para ser pronunciados. Ven, Señor, y haz algo por estos jóvenes de 11, 12, 13, 15, 17… ellos no tienen ninguna esperanza en este mundo a menos que hagas algo a través de nosotros o entre nosotros.

Por lo que los elevamos hacia Ti y oramos para que donde parezca que no hay una solución —en nuestra mente natural— que Tu de manera sobrenatural los nutras y los ames, y los alientes y los discipules. Oramos en el nombre de Jesús.

Al Whittinghill: Señor, para finalizar, quiero orar para que Tú puedas levantar una autoridad bien estructurada que los jóvenes respeten; que hagas caer a los héroes falsos, falsos modelos y las presiones engañosas de sus iguales. Oramos por las autoridades, que puedas rodear a estos jóvenes con trabajadores de tu cosecha, que abras sus ojos y los desilusiones de la falsedad en la que han puesto su confianza hoy.

Nos hemos percatado de que esta generación —Señor, es como  en la época de los Jueces —no te conocen y no conocen tu poder. Oro que puedan ver tu poder y, especialmente, dales la perspectiva correcta de Tu autoridad para que puedan confiar en Ti, amarte a Ti y ser la vanguardia que necesitamos en esta nación.

Dr. Jerry Kirk: Dios, añoramos ver el derrame de tu Espíritu Santo en nuestras vidas, en nuestros ministerios, en nuestros hogares y ciudades para que despiertes, avives y transformes tu pueblo para que puedas usarnos como creas necesario. Oramos para que lo hagas, Señor. Traemos nuestras vidas a Ti.

Cámbianos de la forma que quieras. Queremos que seas Tú quien gobiernes en nuestros corazones, ministerios y en nuestra comunión con los demás. Y que en estas reuniones de oración semanal liberes la plenitud de tu Espíritu en tu pueblo, de formas radicalmente nuevas.

Enséñanos a amarnos de una forma que te honre y te agrade. Para ti, Señor Jesucristo sea toda la gloria. En el nombre de Jesús, amén.

Annamarie Sauter: Ese es Jerry Kirk orando por avivamiento con Nancy DeMoss de Wolgemuth y otros amigos. Es maravilloso pensar en las formas en que Dios habrá contestado esas oraciones.

Un oyente de Aviva Nuestros Corazones, quien estuvo escuchando y orando junto a nosotros dijo: “Oh Señor, saca de nuestras vidas todo lo que no te glorifica… Qué gran tiempo de oración e intercesión por mi país, por las naciones por mi iglesia, por mi familia por mi vida, lo hice sentada en mi escritorio mientras sentía cómo el espíritu santo se manifestaba en mi vida con lágrimas, gracias, gracias Señor por aún en este tiempo seguir moviendo corazones de hombres y mujeres que hagan este programa para ser de edificación y crecimiento para nuestras vidas.”

Estamos pidiendo que el Señor se mueva en los corazones de las mujeres de América Latina, ayudándoles a descubrir, abrazar y deleitarse en Cristo. ¿Quieres formar parte de lo que Dios está haciendo a través de este ministerio?

Tenemos recursos que puedes adquirir de manera gratuita a través de nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com. Anímate a compartirlos con tus amigas y así ayúdanos a llevar el mensaje de libertad, plenitud y abundancia en Cristo a más lugares.

Queremos darles las gracias a todas aquellas personas que nos han escuchado a lo largo de este año, y de manera especial a aquellas que hacen que este programa y nuestros recursos estén disponibles por medio de sus donaciones y aporte financiero. Este ministerio es una realidad gracias a ustedes.

Si nunca has colaborado con este ministerio, pero has sido grandemente bendecida, te animamos a que hagas un aporte o a que te conviertas en una de nuestras colaboradoras regulares. Pero más que todo, ¡acompáñanos en oración!

Queremos desearle a todas que tengan un bendecido fin de semana en el que cerraremos con gratitud el final de un año y celebraremos el inicio de uno nuevo. Que nuestro Señor nos conceda terminar este en oración, e iniciar el siguiente también en oración, con nuestros corazones dispuestos a buscarle y amarle, por Su gracia. ¡Qué tengas un feliz año nuevo!

Durante estos últimos días hemos escuchado cómo un avivamiento puede llevarte a pedirle perdón a otros. También es importante perdonar. Escucharemos acerca de este nuevo tema dentro de esta serie el lunes, en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.