Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Jesús dijo: “Si tu mano te hace pecar, córtatela.” Cuando se trata de proteger nuestros matrimonios puede que necesitemos hacer un sacrificio  equivalente a esto en nuestros días.

Con nosotras Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Amigas, si necesitan deshacerse de sus celulares, háganlo. Si necesitan deshacerse de los correos electrónicos y el Internet, háganlo. Ahora bien, Dios puede cuidar tu corazón, y todas esas cosas pueden usarse para propósitos totalmente sanos, santos y puros —pero no caigas en la trampa. Yo he puesto barreras. Algunas de ustedes me han oído hablar de esto: no intercambio correos personales con hombres casados a menos que su esposa reciba una copia.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

El programa de hoy no es para niños. Puede que los quieras ocupar con algo mientras vienes y recibes consejos acerca de cómo permanecer pura. La tentación está en todas partes y hoy Nancy nos dará consejos prácticos sobre cómo guardar nuestros corazones.

Esta semana estamos tratando el tema de la pureza como parte de la serie llamada En busca de Dios. Aquí está Nancy,

Nancy: esta semana hemos estado hablando acerca de todo lo que tiene que ver con  la pureza sexual. Si en algún momento les sueno un poco apasionada es porque lo estoy. Estoy constantemente recogiendo pedazos, los pedazos rotos de la vida de mucha gente:  oyentes, lectoras, amigas y hermanas de la iglesia que han sido destruidas por el pecado sexual.

Estoy viendo algo en las mujeres de hoy en día que nunca soñé que vería y es la extensa práctica de inmoralidad. Está donde quiera que vayas y no estoy hablando solamente en el mundo, sino dentro de la iglesia. Un lugar donde se supone que debemos ser luz e imitadoras de Dios; donde brilla la pureza, la fidelidad y la naturaleza de un Dios inmutable en nuestro mundo.

La Escritura es clara con respecto a la pureza moral.  En Efesios 5 —vimos ese verso al principio de este tema— dice “entre vosotros” que se refiere a entre la gente de Dios, “que ni siquiera se mencione”, que no se mencione “la inmoralidad y toda impureza o avaricia”. Por cierto, la impureza sexual es avaricia. Está diciendo “Quiero algo para mí”. Es egoísta y continúa diciendo “No debe haber ningún tipo de impureza porque “son inapropiadas para los santos” (versos 3-4 parafraseado, LBLA).

Ayer vimos en 1 de Tesalonicenses 4:4 “que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio cuerpo en santidad y honor” (parafraseado LBLA). Bis

Hoy quiero tomar un poco de tiempo para darles algunos consejos de manera informal. Creo que tengo la edad suficiente como para considerarme una mujer mayor, al menos para algunas mujeres, y he caminado con el Señor por más de cuarenta años. Ministro a otras mujeres y he descubierto algunas cosas que me han sido de mucha ayuda y pienso que son útiles para que otras sepan cómo conservar sus cuerpos en santidad y honor.  

Ahora bien, con afirmar eso no quiero sugerir que he llegado al punto o que alguna vez podría llegar al punto de no tener que guardar mi propio corazón. Descubrí hace años atrás, pude llegar a la conclusión que bíblicamente hablando —sobre todo observando a  las  personas— que cualquier mujer puede ser la causa de la caída de cualquier hombre, moral y sexualmente. Cualquier mujer —esa soy yo. Esa eres tú. Esas son todas las mujeres a quienes les estoy hablando hoy.

No me importa qué tan espiritual seas. No me importa qué tan madura seas. No me importa cuánto tiempo tienes caminando con Dios. No me importa cuán santo el otro hombre sea. No me importa cuán amoroso sea tu matrimonio. Cualquier mujer puede ser la causa de la caída sexual y moral de cualquier hombre y eso significa que debemos guardar nuestros corazones continuamente y aprender cómo controlar nuestros propios cuerpos. No podemos controlar el cuerpo de los demás, pero sí podemos conservar el nuestro en santidad y honor. Esa es la forma honorable de vivir.

Hace poco tiempo estuve compartiendo, con una mujer que estaba aconsejando, algunas de las sugerencias prácticas que les voy a dar en un momento y cómo pongo en práctica lo que llamo “ponerle cercas a mi vida”.

Las cercas son para mantener privacidad, para mantener cosas fuera. El poner un cerca— o fronteras o barreras— me ayuda a permanecer protegida moralmente y a no ser la fuente destructora de la moralidad de alguien.

Bueno, a medida que fui revisando algunas de estas cosas con ella, esta mujer —quien actualmente está luchando con su moralidad— me dijo “verdaderamente tomas esto en serio, ¿no es así?”

“Sí, lo tomo en serio”, dije. “Alguien podría ver mi lista de cercas”, las cuales no les voy a enseñar a propósito, pero sí las tengo listadas con detalles específicos que les voy a dar hoy. Alguien podría leer y decir “esto es una obsesión para ti”. Les voy a decir lo maravilloso que es saber cuáles son sus cercos sin caer en la obsesión. No tienes que vivir con miedo. Puedes caminar con libertad.

A lo largo de los años, he tenido la bendición de tener una relación sana, pura y santa con parejas casadas. Dios ha protegido esas relaciones moralmente —sus matrimonios y mi relación con esos hombres— debido a mi responsabilidad, disposición y compromiso de mantener este tipo de barreras en mi vida.

¿De qué estamos hablando cuando decimos ni siquiera una pizca de inmoralidad? ¿Qué significa eso? ¿A qué se parece eso? Déjenme darles, en ningún orden en particular, una lista que escribí el otro día.

Primero y ante todo, significa ser discreta en todos los sentidos —nuestros ojos, nuestra ropa, nuestra forma de hablar y nuestra conducta. No trates de anotar todo esto. Puedes leer la transcripción luego. Quiero que escuches con tu corazón y quizás anotes las pocas que Dios te dice a ti, “Esto es algo con lo que debes tener cuidado.”

Discreción —eso significa evitar contacto íntimo con un hombre que no sea tu esposo— evitar conversaciones íntimas. Me asombran las cosas de las que la gente habla hoy día en reuniones mixtas, el tipo de lenguaje que se usa, las cosas personales que comparten, el contacto visual.

Cuando camino en la calle para hacer ejercicio, si me pasa un hombre por al lado, no le miro a los ojos. Ahora, dirás “¿Será que eres sospechosa?” No, sólo quiero conservar mi cuerpo en santidad y honor, por lo que no dejo que mi mirada se cruce con la de ese hombre. Dirás, ¿Se le va a dar inicio a una aventura sólo porque te lo cruces caminando por la calle? Probablemente no, pero quiero vivir una vida controlada y restringida; ser discreta.

Lo que quiere decir mujeres, no deben orar a solas con un hombre que no sea su marido. Hablé con una mujer recientemente que estaba orando con alguien —con quien estaba moralmente luchando— para que Dios les enseñara cómo salir de la situación. Eso no es sabio. Eso no es discreción.

Evitar cualquier pizca de inmoralidad quiere decir: mujeres, sean modestas en su forma de vestir, no provocadoras para que no despierten la lujuria en los hombres. Si hacemos eso somos culpables de pecado sexual. Si despertamos la lujuria en los hombres —por nuestra forma de vestir y por la manera en la que nos conducimos— nos hacemos copartícipes con ellos de su pecado.

Mujeres esto también forma parte de “no permitir ni un pizca” de inmoralidad sexual.  Quiere decir mantener tu corazón libre de enredos emocionales. ¡Que ni se te ocurra! Y no digas que “no lo puedes evitar” porque sí lo puedes evitar.

Le dije a una mujer recientemente “debiste haber renunciado a ese trabajo, hace cinco años, desde el momento en que comenzó el forcejeo en tu corazón, antes de que algo sucediera con ese hombre. Debiste haber salido de ese ambiente.”

No te quedes en un sitio donde se pueda dar esa situación. Podría ser hasta en la iglesia o en el ministerio. Tienes que hacer lo que sea necesario, todo lo que puedas hacer para evitar enredarte emocionalmente y enamorarte de otro hombre.

Eso implica no deleitarte en fantasías mentales. ¡Que ni se te ocurra! Sustituye esos pensamientos por otra cosa, por algo puro. Pon esa atención en tu matrimonio y —si eres soltera— pon tu atención en tu relación con Cristo primero, en la Biblia primero.  Llena tu mente, tus pensamientos y tu corazón de cosas que sean puras.

Ni siquiera un pizca de inmoralidad sexual, quiere decir —mujeres— que no podemos coquetear. Oí a un consejero cristiano sugerir que las mujeres deben coquetear— ¡No! Cuando coqueteamos estamos provocando y estimulando un pecado sexual en potencia.

Ser puras quiere decir:

  •  No usar lenguaje sexualmente explícito o grosero.
  •  No distraerse con el tipo de entretenimiento que ratifica el pecado sexual.
  • Abstenerse de contacto físico, cualquier contacto físico, que pueda estimular en ti o en ese hombre deseos sexuales ilegítimos o intimidad emocional.

Me estoy refiriendo a casos donde estés saliendo con alguien o de si estás casada, y sucede esto con otro hombre casado. Cualquier tipo de contacto físico intenso y prolongado,  —estoy hablando de abrazos— puede fácilmente llevar a una infidelidad sexual.

Una mujer me dijo recientemente que tenía un pasado inmoral. Falló mucho en el pasado. Luego, Dios la liberó y había vivido una vida pura por un sin número de años hasta que un día “un hombre en su trabajo le dio un abrazo de dos segundos y eso encendió algo su interior que no había sentido en años”.

Le dije “No puedes nunca, nunca estar en esa situación. No puedes dejar que pase. No te lo puedes y  permitir”.

Dirás, ¿Un abrazo de dos segundos? Solo te digo que mires hacia dónde la llevó. Fue absurdo y necio de esa mujer, sabiendo que esa puerta había sido abierta en su pasado, sabiendo que era vulnerable. No puedes dejar que pase algo tan simple— ¡ni una pizca de inmoralidad!

Muchachas, mujeres, significa no tocar con tus manos lo que no debes, mantener la cama matrimonial sin contaminarla —la tuya y la de otros. Sólo he hecho un voto en mi vida que es para toda la vida y es la promesa de que voy a ser pura por la gracia de Dios. Le he pedido a Dios que me mate antes de que pueda destruir un matrimonio. Así de serio tomo todo esto, y así de serias tienen que ser ustedes con esto.

Amigas, el ser sexualmente puras significa no rehusarse a sus parejas, de tal modo que no los vuelvan vulnerables al pecado sexual. Estás supuesta a satisfacer sus necesidades. Se supone que eres la escogida. Tú eres el regalo de Dios para él y tienes que suplir sus necesidades sexuales.

Significa tomar la resolución de ser pura, la resolución de comprometerte a ser pura. Si estás soltera, quiere decir tomar la resolución de esperar hasta el matrimonio y déjenme decirles esto: sé que hay muchas mujeres jóvenes con nosotras el día de hoy. Quiero que escuchen mi corazón.

Si alguna vez cedes en esto, como mujer joven que eres, vas a abrirle la puerta a un dolor inimaginable, a la tentación y a problemas más adelante en tu vida. Vas a mirar hacia atrás y decir “Ojalá y nunca hubiese cruzado esos límites”. Hay mujeres mayores en este lugar que cruzaron esa línea cuando eran como ustedes y que  ahora están viviendo con la consecuencia de ser más vulnerables al pecado sexual.  

Déjenme decirles algo. Quiero ser bien práctica con otro asunto. Dos cosas que han facilitado las aventuras y el pecado sexual (hoy en día) son los celulares y el Internet. Celulares y correos electrónicos. Aventuras llevadas a cabo y alimentadas por la comunicación ilícita, secreta y clandestina. Amigas, si necesitan deshacerse de sus celulares, háganlo. Si necesitan deshacerse del correo electrónico y del Internet, háganlo.

Dios puede cuidar tu corazón y esas herramientas pueden ser utilizadas para propósitos santos y puros, pero no caigas en la trampa. Yo tengo una barrera. Algunas de ustedes me han oído decir esto. No intercambio correos electrónicos personales con hombres casados, a menos que la esposa reciba una copia. Los hombres con quienes trabajo saben eso.

No hablamos ni de mi vida ni de la de ellos. No hablo de cosas sexuales. Y si hablo de cómo nos está yendo en nuestras vidas personales. Las esposas de los hombres con quienes trabajo, reciben copias de todos los correos. Cuando esos hombres me escriben acerca de cómo les está yendo a sus hijos o cómo les está yendo con sus familias, sus esposas reciben copias. Sólo quiero construir matrimonios, fortalecer matrimonios en lugar de dar pie a una atracción o cualquier cosa que sea impura.

Recuerdo escuchar a un hombre dándome su testimonio de cómo había caído en la inmoralidad con una muchacha del personal de la iglesia. Él me dijo “si me hubieses preguntado el día anterior si haría algo así, te hubiese contestado con un ¡absolutamente no!”.

Él estaba con un grupo de jóvenes. Ha dado este testimonio públicamente. A medida que avanzaban las cosas, todos se fueron excepto una estudiante. Terminaron en la casa de ella —por un extenso período de tiempo—y eran los únicos en la habitación, sólo hablando. Pasaron a una conversación más íntima que rápidamente se convirtió en “tremenda aventura”.

Ahora —Dios ha intervenido y rescatado a ese hombre y su a matrimonio— pero pudo no haber sucedido. La aventura no habría pasado si él hubiese dicho “soy un hombre casado. Mi esposa no está aquí. No es correcto que me quede a solas —hablando de cualquier cosa con esta mujer— en esta habitación.”

Podrías decir, “eso es tan extremista”. Pablo dijo, en 1 de Tesalonicenses 4:1 “Os rogamos”. “Os rogamos”. Estás disparando fuegos artificiales para luego tratar de retractarte. No puede suceder porque, después de hecho, no hay vuelta atrás. Tienes que tener cuidado con los entretenimientos. No te expongas a libros, música, películas y hombres que puedan desatar deseos románticos inapropiados.

¡Guarda tu corazón! ¡Guarda tu corazón! Piensa en cosas que sean puras, santas, verdaderas, sagradas. Deja que tu mente se deleite en estas cosas.

Filipenses 4:8 dice que necesitamos disciplinar nuestras mentes a pensar acerca de cosas dignas, puras, justas, amables y honorables (LBLA, parafraseado). Piensa en estas cosas. No llenes tu mente con cosas que incentiven pensamientos ilícitos, cosas que te conduzcan a la sexualidad fuera del matrimonio, cosas que encandilen tus instintos románticos.

Piensa en cosas que te hagan profundizar tu amor por Dios, que te hagan profundizar el amor por tu esposo. Podrías decirme un “no me siento estimulada por mi marido. El romance se acabó”. Óyeme una cosa, eso se puede desarrollar. Puedes alimentarlo. Puedes encenderlo. Puedes cultivarlo.

Si las mujeres invirtieran en su marido el tiempo que le dedican a los correos electrónicos y las llamadas a celulares ( de otro hombre ) sería sorprendente. Pienso que, en muchos casos, Dios podría hacer de los matrimonios todo lo que esperaran que fuesen.

Es posible que, aunque quizás tu matrimonio no sea todo lo que siempre quisiste o lo que debería ser —quizás tu marido no conozca al Señor— puedes mantenerte pura. Guarda tu corazón. Guarda tu corazón.

Me pregunto si podría haber una o más de una (aquí hoy) que no esté pasando por este problema. Quizás alguna no esté en medio de un pecado o inmoralidad sexual o adulterio, pero quizás no se ha hecho el propósito firme de —con la gracia de Dios— mantenerse moralmente pura. Ahora es un buen momento para hacer ese compromiso.

Dios no sólo te va a mostrar cómo vivirlo, sino que te ayudará a comprender mejor Su corazón sobre este tema. Solo di “Señor, por tu gracia y por el poder de tu Espíritu Santo, me comprometo a ser moralmente pura, a no entregar mi corazón, a no deleitar mi mente, mis pensamientos, mis emociones, mi cuerpo —física y sexualmente— fuera del hermoso contexto del matrimonio”. Muchachas, oro para que Dios guarde sus corazones y para que ustedes mismas lo sepan guardar.

Señor, oro por cada mujer en este lugar. Oro por algunas que están luchando en su matrimonio y no están disfrutando de la conexión física, emocional y espiritual como debe haber en el contexto de un matrimonio. Donde no hay el grado de intimidad ideal. Oro para que le des el valor, la fe y la fidelidad de derramar su amor hacia Ti y hacia su pareja sin importar cual sea la condición de su corazón.

Señor, guarda nuestros corazones. Guarda nuestras lenguas, actitudes, respuestas y conducta. Llénanos de tu Espíritu. Concédenos corazones puros porque de los corazones puros se desprenden vidas puras. Señor, oro por el avivamiento de la pureza —no sólo en nuestros corazones— sino en nuestros hogares e iglesias para que podamos mantener nuestra moral en alto. Eso puede que le refleje al mundo la cara de la pureza.  No una conducta rígida, tensa, ni manteniendo un listado de reglas, sino amándote a Ti y a tu santidad. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado proporcionando recomendaciones prácticas para que podamos guardar nuestros corazones del pecado sexual. Necesitamos este tipo de consejos pues vivimos en una cultura bastante permisiva.

Y para ayudarte un poco más, Nancy ha preparado un recurso para que puedas recordar algunas de las cosas que aprendiste hoy, se llama “Cercas de seguridad personal”. Te dará consejos sabios y prácticos para que le digas que no a la tentación. Está disponible en nuestra página,  AvivaNuestrosCorazones.com.

Queremos que tu oración sincera en este día sea: Señor enséñame a amarte y a vivir conforme a tu justicia y tu verdad, con mi vida quiero adorar...

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los  hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una oyente nos escribió: “Gracias nuevamente por ayudarnos a entender y recordar las enseñanzas de la Palabra de Dios... reconozco que muchas veces me refugio en la murmuración en vez de agradecer a Dios por lo que me da... sé cuán bendecida soy aún en medio de las pruebas... ¡gloria a Dios por Su misericordia!”

Y otra dijo: “¡¡¡Bendigo a Dios por su vida y ministerio, ya que a través de esta serie he podido cumplir el anhelo de amar más a Dios. Reciban bendiciones y es mi oración que Dios las siga usando para alcanzar la vida de más mujeres para la gloria de Su Nombre!!!”

Gracias hermanas por escribir. Verdaderamente estamos muy agradecidas por la forma cómo Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan.

Queremos recordarte que este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchas oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Si has sido bendecida por este ministerio, ¿te animarías a contribuir financieramente con nosotros? Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com y haciendo click en la opción “Donaciones” o llamando desde EEUU o Canadá al 1-800-569-5959. ¡Tu participación con este ministerio hace posible que continuemos en el aire!

En nuestro próximo programa escucharemos de una mujer que tuvo que tomar una decisión importante. ¿Escogerá la pureza al verse ante una tentación intensa? Acompáñanos aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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