Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Judy Starr había empezado a obsesionarse con un capitán de un barco.

Judy Starr: Un hermoso día en el Puerto de Guadalupe, estábamos juntos y a solas. Le confesé lo que sentía hacia él y quería saber si existía un interés recíproco.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas hemos estado transmitiendo una serie que oramos a Dios para que sea de edificación para tu fe, y también para preparar tu corazón para un tiempo muy especial…

¡Ora al Señor para que, si es Su voluntad, puedas estar junto a nosotras en México! Para más información visita MujerVerdadera17.com.

Bueno, el programa de hoy no es recomendado para menores de edad. Nuestro enfoque de esta semana es la pureza. Esta es una de las cualidades del avivamiento genuino, y hemos estado hablando de varias características de este avivamiento, durante las semanas que componen esta serie titulada, En busca de Dios.

Hoy escucharás a Holly Elliff, la esposa de un pastor y colaborador de Aviva Nuestros Corazones. Ella y Nancy estarán conversando con Judy Starr. Judy y su esposo han predicado de Cristo alrededor del mundo a través del ministerio Cruzada Universitaria para Cristo, y ella ha escrito poderosamente sobre los peligros de la inmoralidad sexual.

Aquí está Nancy para dar inicio a nuestro programa,

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Judy, has escrito un libro titulado “La Tentación de lo Prohibido”. Trata sobre asuntos relativos a la mujer y la tentación sexual; las mujeres y la infidelidad.

Cuando traemos este tema al tapete, pienso que algunas personas pensarán: “Ese es un tema para hombres”. “Es un problema de los hombres”. Pero el hecho es que: ya este no es un problema de hombres solamente, ¿no es así?

Judy Starr: Exacto. Vivimos en un paradigma hoy día donde la infidelidad es un asunto tanto de hombres como de mujeres.

Nancy: Recuerdo haber leído una estadística que indica que aproximadamente una de cada tres personas que visitan páginas de internet para adultos es una mujer. Estamos hablando aquí de pornografía también. Esto no es sólo un problema de los hombres.

Judy: Es cierto. Es bastante sorprendente para la mayoría de las personas pero es cierto que esto acontece hoy día.

Holly Elliff: Pienso que una de las cosas más increíbles acerca de esto es que las estadísticas son casi iguales entre mujeres cristianas y mujeres que viven conforme a los estándares de este mundo. Estamos viendo eso. Como esposa de un pastor, observo esto en las consejerías que realizo.

Nancy: Me parece que la mayoría de las mujeres casadas que están sentadas en las iglesias aquí, en este país, muchas de nuestras oyentes, por ejemplo, probablemente creen que ellas nunca se sentirían atraídas por otro hombre, y que además nunca se verían envueltas en un romance.

Pero no es necesariamente el caso, ¿cierto?

Judy: No. Ciertamente nunca pensé que podría pasarme a mí.

Nancy: Y, sin embargo, como compartes honestamente en tu libro, es exactamente lo que sucedió contigo.

Judy: Eso fue lo que pasó.

Nancy: Habías estado casada por cinco años, y Dios te había bendecido con un hombre piadoso.  Seguramente eras una de esas mujeres que pensaba: “Nunca me sentiría atraída por otro hombre ni me involucraría en un romance.”

Judy: Oh, absolutamente. Pensé que esa sería la última cosa que yo haría porque tenía un esposo maravilloso. Pero habíamos regresado de un viaje bastante agotador durante el cual trabajamos en un proyecto de traducciones.

Regresamos exhaustos, e inmediatamente tuve que empezar a trabajar en otro proyecto. Era un proyecto en el cual mostrábamos una película de Jesús en los cruceros, alrededor de las islas del Caribe.

Me encontraba trabajando largas horas para este proyecto y como me acostaba bien tarde, también me levantaba tarde y empecé a fallar en mis momentos diarios de oración a solas con Dios.

Cuando hago esto, al igual que cuando otra persona lo hace, nos volvemos insensibles ante la dirección de Dios, y empezamos a responder a la tentación y a los deseos de la carne.

Nancy: Bueno, de modo que ahí estás, físicamente cansada; estás bajo presión; llevabas tiempo así, estabas reduciendo tu tiempo de oración a solas con Dios, te volviste menos sensible espiritualmente, y terminaste en este crucero como parte de un ministerio que compartía la película sobre la vida de JESUS en estas islas.

Judy: Sí. Tan pronto como llegamos al Caribe, estaba físicamente exhausta, y  espiritualmente estaba endurecida hacia Dios porque no estaba pasando tiempo de oración a solas con El.

Pero tan pronto como subí al barco, no habían pasado 48 horas cuando ya me había dado cuenta de que existía una fuerte atracción entre el capitán del barco y yo. Compartíamos muchas cosas en común.

Nancy: ¿Tu esposo estaba en este barco contigo?

Judy: Sí.

Nancy: Y sin embargo te fijaste en este otro hombre. ¿Qué sucedió… , se produjo una electricidad entre ustedes o qué?

Holly: ¿Te sentiste atraída hacia él?

Judy: Eso mismo. Había un gran sentido de camaradería, un verdadero sentido de emoción al estar a su lado. Compartimos muchos intereses en común, él era músico profesional y yo también. El amaba los deportes al igual que yo.

Así que empezamos a pasar mucho de nuestro tiempo personal juntos, interactuando, hablando, compartiendo nuestros corazones e intereses comunes.

Holly: ¿Dónde estaba Stottler durante todo ese tiempo?

Judy: Stottler estaba ahí mismo trabajando en el proyecto, justo a mi lado y sencillamente asumió que era alguien a quien estaba conociendo. Él es un esposo muy confiado y no entendió mi inclinación a ser atraída hacia lo prohibido.

Holly: Seguramente, en ese punto, probablemente no entendías en el gran peligro en que te encontrabas...

Judy: No lo estaba. Ahora, en retrospectiva, claro que veo todas las señales de advertencia que se me presentaban.

Nancy: Entonces ¿empezaste a emplear más tiempo con el capitán, solo conversando y conociéndose el uno al otro?

Judy: Así es. Pasamos bastante tiempo a solas y juntos. Él estaba a cargo de la navegación y yo estaba a cargo de todo el itinerario, así que pasamos mucho tiempo trabajando juntos y solos. Igualmente practicamos buceo juntos.

Nancy: Un momento. ¿Buceo? Eso no se relacionaba con el trabajo.

Judy: No, simplemente buscábamos divertirnos juntos.

Holly: Judy, hasta ese momento, ¿no se encendieron algunas luces amarillas en tu mente… no se levantaron algunas banderas en tu cabeza?

Judy: Oh, seguro que sí. De hecho, pienso que dentro de las primeras 48 horas cuando me percate de la atracción que sentía hacia ese hombre, inmediatamente recibí señales porque estaba conciente que eso era algo que no debía perseguir. Todavía en mi corazón estaba espiritualmente insensible y yo me encontraba en esa posición porque no estaba pasando tiempo con Dios; de manera que escogí no responder a las señales de advertencia que Dios me estaba haciendo.

Holly: ¿Entonces  de qué forma racionalizaste todo eso para hacerlo parecer bien para ti?

Judy: Creo que probablemente escogí ignorarlo más que nada, sólo le daba vueltas en mi cabeza y me decía: “Esto no irá a ningún lado. Mi esposo está aquí. No hay peligro, solo estamos hablando; no hemos hecho nada equivocado así que no hay nada de malo en tener esta amistad”.

Pero mientras aquello avanzaba, mi mente y mi corazón empezaron a ver las cosas de otra forma.

Holly: Y esto sucedió bastante rápido en tu mente y en tu corazón…

Judy: Podría decir que transcurridos dos meses había pasado de pensar “No quiero que nada pase aquí” a pensar que eso sería deseable.

Nancy: Y como resultado de eso, las emociones y la conexión que estabas sintiendo, y el mundo de fantasía que estabas viviendo, empezó a intensificarse.

Judy: Ciertamente. Mientras más tiempo permaneces con cosas escondidas en tu mente, la fantasía puede crecer porque nunca ha sido expuesta a la luz. Puedes crear toda clase de escenarios y fantasías que quisieras que sucedan; nunca compartí nada de esto con nadie hasta ese momento.

Mi mente era libre y estaba desenfrenada, corriendo hacia el pecado tanto como quisiera.

Holly: ¿Y todavía llevabas una vida normal con tu esposo Stottler y el ministerio que ustedes dirigían?

Judy: Trataba de hacerlo.

Holly: Pensaba que lo estabas haciendo, ¿no?

Judy: Así es.

Nancy: ¿Por cuánto tiempo estuviste en este barco?

Judy: Estuvimos dentro y fuera del barco por unos cuatro meses. Viajábamos una y otra vez entre entre California y el Caribe. En ocasiones estaba en el barco sola, aunque no dormía en el barco cuando Stottler no me acompañaba.

Nancy: ¿Entonces que estaba sucediendo en esa relación con el capitán?

Judy: Continuaba creciendo. Continuabamos pasando tiempo juntos, y llegó un punto en el que decidí revelarle al capitán lo que sentía. Un hermoso día en el Puerto de Guadalupe nos encontrábamos solos en la cubierta.

Me había asegurado que tuviésemos un momento a solas, y le revelé lo que sentía y quería saber si el interés era recíproco.

Holly: Eso es probablemente a lo que Judy se refiere en su libro cuando habla de vivir en los límites, siempre empujando los límites un poco más. Sabiendo eso sobre Judy, puedo ver cómo en ese momento, ella quiso empujar un poco más para ver qué había allí.

Nancy: De manera que le declaraste tus sentimientos, tus sentimientos al capitán.  ¿Qué pasó después?

Judy: Él me respondió que me consideraba intocable por el hecho de que yo estaba casada, por respeto a mi esposo, pero dijo que si yo no fuese una mujer comprometida él estaría interesado.

Así que mi mente empezó inmediatamente a pensar todo tipo de escenarios sobre qué pasaría si Dios se llevara a Stottler al cielo, si él fallecía, o si nos divorciábamos —pensé en todas las posibilidades.

Nancy: Entonces, Judy, ¿tú llegas a ese barco, y en unas cuarenta y ocho horas te das cuenta de que estás atraída a este marinero, a este capitán, aun siendo una mujer felizmente casada con un hombre piadoso que estaba en el ministerio?

Pero debe haber existido una progresión en todo esto, una forma en que quizás provocaste y nutriste esas emociones al punto de llegar donde llegaste. ¿Estabas seriamente considerando dejar tu matrimonio por este hombre? ¿Cómo llegaste del punto A, hasta esta posición tan peligrosa?

Judy: Bueno, fue por medio de pequeños pasos, pequeñas elecciones que hice donde ignoré las advertencias Espíritu Santo. Por ejemplo, pasando a tiempo a solas con él. Cuando sentí esta atracción, quise pasar más tiempo con él a solas, especialmente sin Stottler presente.

Elaboraba escenarios en mi mente donde enviaba a Stottler con el equipo de filmación, y le decía, “Estoy tan cansada esta noche que me quedaré en el bote”, de manera que el capitán y yo pudiésemos pasar tiempo conversando.

Conversábamos acerca de temas personales de nuestras vidas que eran muy personales en nuestros corazones, como nuestro amor por la música y el tipo de música que realmente movía nuestras almas, y cosas por el estilo.

Hablamos sobre su matrimonio y su divorcio. Él era divorciado. Y conversamos  sobre situaciones en su familia. Todos estos temas personales sólo sirvieron para unir más nuestros corazones.

También hicimos cosas divertidas juntos. Fuimos a bucear juntos, y eso alimentaba mi pasión por este hombre. Mi esposo es incapaz de bucear, así que estaba frente a alguien con quien podía disfrutar esa parte de mi vida.

Holly: Entonces realmente hubo una progresión en tu mente desde el primer momento que lo viste en el barco y pensaste: “Es un hombre guapo” y de alguna forma, poco a poco, tu mente y tu corazón se alejó de lo que sabías era la verdad para dirigirse hacia el error donde Satanás te estaba llevando.

Judy: Absolutamente. Cada pequeño paso hacía más fácil para mí imaginarme esto, desde el punto de decir: “Esto es solo una bonita amistad” hasta pensar “Hay algo más aquí”, y luego hasta el punto donde yo pensé “Me gustaría pasar el resto de mi vida con este hombre.”

Holly: Y lo que lo hacía tan peligroso era la forma como iba incrementándose. No fue solo una gran elección fuera de la voluntad de Dios. Fueron más bien pasos diminutos, pequeños, que día a día llevaron tu corazón lejos de la verdad.

Nancy: Un campo de batalla clave aquí tiene que ver con la mente. ¿Qué estabas pensando? Asumo que tus pensamientos estaban cada vez más enfocados hacia este capitán. ¿Había cierto mundo de fantasía dando vueltas por tu mente?

Judy: Oh, absolutamente. En mi mente estaba creando todo tipo de posibles escenarios. No empezó así desde el primer día, pero mientras más tiempo pasábamos juntos, más me imaginaba estando con este hombre, con este hombre que llenaba mis necesidades, tales como la práctica de deportes al sol, el océano, ese tipo de cosas.

Pude crear en mi mente todo un mundo de fantasía con este hombre.

Nancy: ¿Qué sucede cuando le permites a tu mente ir a lugares donde no debe ir?

Judy: Bien, mi corazón se alejó completamente de mi esposo y se volvió totalmente hacia el capitán. Hacia el final sólo quería estar con el capitán y me sentía emocionalmente muerta hacia mi esposo.

Nancy: Judy, realmente eso ilustra el peligro de tan solo asomarse a la puerta llamada “infidelidad”, como dices en tu libro.

Judy: Absolutamente. Una vez que intencionalmente abres esa puerta y echas una mirada adentro, es como una habitación llena de serpientes, y serás mordida por una de ellas si das un paso dentro de la habitación.

Nancy: Eso es exactamente lo que Las Escrituras dicen una y otra vez. Me molesta un poco que utilizamos la palabra “romance” para hablar de una relación ilícita,  porque tener un romance suena tan chévere, tan bueno, tan divertido.

Suena romántico, y la tentación del momento muy a menudo parece tan romántica. Si no fuese así, ¿por qué nos sentiríamos tan atraídos por ello? Realmente es algo que atrae; es un mundo de fantasía contrapuesto con la realidad.

Las Escrituras dicen que Dios tiene una perspectiva totalmente diferente sobre estos encantos, y caemos en esa trampa. Lo que sucederá no es lo que el mundo de fantasía nos presente, sino que  la realidad es totalmente diferente.

Judy: Absolutamente. En los primeros nueve capítulos de Proverbios, Dios pasa mucho tiempo hablando del verdadero horror de la infidelidad, desde Su perspectiva, y lo que nosotros llamamos un “romance”. Es realmente como si dos personas descendieran a la cámara de la muerte —eso es lo que Él dice.

Holly: El mundo lo pinta muy, muy diferente.

Judy: Asi es. Yo siempre he dicho que desearía que Hollywood filmara una película basada en los primeros nueve capítulos de Proverbios. Sería una increíble película de horror al ver la perspectiva de Dios de la infidelidad.

Nancy: Y es por ello que en Proverbios capítulo 6, versos 27-28 leemos, “Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? O andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?

El contexto aquí es hablar sobre lo que sucede cuando juegas con la tentación de lo prohibido. Estás abriendo una puerta. Estás comenzando a caminar hacia un sendero que según Proverbios en última instancia conduce a la muerte y la destrucción.

Holly: Y lo sorprendente de esto es que no te das cuenta al principio de que estás caminando poco a poco hacia ese abismo, sin darte cuenta de que estás en una situación peligrosa.

Nancy: Quizás no te des cuenta cuál será el final, pero si eres un hijo de Dios, el Espíritu de Dios que vive en ti, y las alarmas de advertencia se encenderán si estás escuchando a Dios. Si eres sensible  a Él, puedes sentir. “Esto no es bueno. Esto no es lo mejor. Esto no está bien”.

Quiero apresurarme a decir que Dios, por Su gracia, te mostró una salida. Queremos hablar sobre cuál fue esa salida.

Pero primero, estabas en un punto donde te encontrabas conversando con el capitán vía telefónica —no estuviste en el barco por un tiempo— y estabas conversando por teléfono con el capitán por espacio de unas dos horas, y al final de la llamada, no estabas segura si regresarías con tu esposo o si te quedarías con el capitán.

Judy: Oh, absolutamente. La razón dejó de existir en mi mente. Eran puras emociones corriendo desenfrenadamente.

Nancy: Colgaste el teléfono y no estabas segura de lo que habías decidido hacer.

Judy: No sabía. Estaba bastante inclinada hacia la idea de permanecer en el Caribe en ese momento.

Nancy: ¿Te volviste loca?

Judy: Cuando permites que tus emociones te controlen haces las cosas más locas que te puedas imaginar.

Nancy: Sabes, he dicho muy a menudo, y con esto no quiero sonar ni ser grosera pero, el pecado nos hace estúpidos.

Judy: Esa es la verdad.

Nancy: Tienes un esposo increíble. Las personas se deben estar preguntando, “Quizás ella no tenía un matrimonio satisfactorio”, o “Su esposo es un cretino, o algo así.”

No es el caso. Anoche tuve la oportunidad de cenar contigo y con tu esposo y él es un maravilloso hombre de Dios. De hecho, lo conozco hace más tiempo de lo que lo conoces tú, no tan íntimamente, claro, pero conozco a Stottler desde hace años y años.

El es un hombre de Dios, y en la necedad de tu propio corazón, te habías desviado por un camino que te estaba llevando a dejar ese matrimonio, a dejar ese ministerio para navegar por las islas del Caribe con un marinero bronceado.

Judy: Es una locura, ¿verdad?

Holly: Judy sería la primera persona en decirte, incluso si ella hubiese tenido un temperamento flemático en vez de uno apasionado, ella se habría desviado por ese mismo camino, poco a poco, hasta llegar a una posición de gran peligro.

Nancy: Y, sin embargo, lo que hiciste luego, Judy, después que colgaste el teléfono con el capitán… esa fue probablemente la cosa más inteligente que hiciste en todo este proceso. Tomaste nuevamente el teléfono e hiciste otra llamada.

Judy: Llamé a Holly. Holly había sido la persona a quien le había venido rindiendo cuentas por años y, como ella dijo, ella me conocía en la mayor parte de mi vida de adulta. La llamé con un sentido de desesperación y deseando escuchar la verdad.

Holly: No era que yo le iba a decir algo que ella ya no supiera en su propio corazón. Judy conoce Las Escrituras. Ella sabía la verdad. No era una verdad nueva, pero ella estaba desesperada en ese momento; era un momento verdaderamente crítico de su vida. Creo que la gracia de Dios fue la que movió su espíritu para hacer una llamada telefónica más, fue algo así como si se le tirara la última cuerda para salvarla.

Judy: Correcto. Fue a la gracia de Dios que clamé, y valió más que su peso en oro, de seguro, porque Holly me dio la verdad que yo necesitaba escuchar y fue lo que verdaderamente dio un giro a todo.

Nancy: Antes de que ella te dijera la verdad, tuviste que ser honesta con ella y decirle lo que estaba pasando.

Judy: Así es. Le había dicho un poco antes que yo sentía esta atracción, pero no había sido honesta con ella en ese punto acerca de lo profundo de mis emociones galopantes.

Nancy: Porque la rendición de cuentas sólo será tan buena y efectiva como tu transparencia..

Judy: Completamente. Si no eres honesta. Entonces no funciona.

Nancy: Le dijiste toda la verdad? Simplemente dijiste: Aquí estoy, ¿qué me está pasando?

Holly: Cuando Judy llamó, recuerdo tan claramente la conversación con Judy y haber pensado “Ella está tan ciega de la verdad en este momento, pero sé que Cristo vive dentro de ella. Sé que ella sabía estas verdades, había enseñado estas verdades.  Sabía que Satanás la tenía cautiva a raíz de ella haberse alejado por un tiempo.

Las Escrituras dicen que cuando estas situaciones pasan, que literalmente lo negro se convierte en blanco, y perdemos la habilidad de discernir la verdad, lo correcto y lo incorrecto. Judy, en ese momento, estaba racionalizando cosas ridículas en su mente.

Entonces cuando ella llamó, hablé con ella de la misma forma en que hubiese hablado con uno de mis hijos si estuviese próximo a dar un paso dentro de arena movediza.

Judy: Así es. Así lo hizo, y me dijo palabras bien críticas que necesitaba escuchar –la  primera de todas el saber que el arrepentimiento es un regalo. No estoy segura si alguna vez había escuchado eso, pero darme cuenta de que era un regalo del Señor y que quizás yo pudiera llegar a tomar algunas decisiones que no me permitirían devolverme...

Todo el tiempo yo racionalizaba conmigo misma: “Estoy en control”. “Puedo cambiar en cualquier momento que yo quiera”. “Puedo volver con mi esposo siempre”. “No hay problema”.

El comprender en ese momento que estaba a punto de doblar una esquina que no me permitiría considerar esa opción realmente me atemorizaba.

Holly: Compartí con Judy sobre la historia de una joven mujer con quien tuvimos que tratar unos años antes quien fue caminando poco a poco hacia el límite, pensando siempre que podría regresar con su esposo y sus hijos.

Hubo un momento cuando ella cruzó el límite y nunca quiso regresar a su esposo y sus niños. Recuerdo  haberle dicho a Judy: “Judy, te será difícil darte cuenta el momento en que tu corazón esté tan alejado de Dios que no te importará dejar de escuchar Su voz.

Judy: Estaba tan cerca de eso, de hecho, eso me aterraba hasta morir. Ella también me mencionó que si mi relación con el capitán continuaba, y aun si decidíamos casarnos en un futuro, ¿en qué estaría basado ese matrimonio?

Era una relación completamente basada en engaños y mentiras, y Dios no puede bendecir ese tipo de relación.

Nancy: Ella estaba hablando verdad a tu corazón engañado.

Judy: Así es.

Nancy: Lo que necesitamos cuando nuestros corazones están engañados es alguien que nos ame lo suficiente y que venga y nos aborde y nos diga: “Esta es la verdad”.

Holly: Considero que lo que fue crítico en este momento era que Judy había empleado años rindiendo cuentas a otras mujeres, y hacerlo se había convertido en un estilo de vida.

Al lidiar con el pecado en su vida había hecho el hábito de llamar a alguien que ella sabía que le hablaría verdad.  

Nancy: Muchas mujeres no tienen ese tipo de amistad.

Holly: Muchas mujeres —número uno— no son lo suficientemente honestas consigo mismas para ser honestas con las demás personas, o no cuentan con esas personas en su vida que les hablen verdades  bíblicas, no solamente dándoles un consejo, porque mi consejo no tendría valor.

Pero sí ofreciéndole un consejo bíblico, recordándole que lo que dice la Palabra de Dios  es verdad en medio de sus circunstancias.

Nancy: Por eso es que nos necesitamos las unas a las otras en el cuerpo de Cristo desesperadamente. No puedes ser un cristiano llanero solitario y sobrevivir. Las Escrituras dicen en Hebreos capítulo 3, verso 13 que necesitamos exhortarnos los unos a los otros no sea que alguno de nuestros corazones se endurezca por la falsedad del pecado (paráfrasis).

De modo que Judy necesitaba a una Holly en su vida. Holly necesita hermanas en Cristo en su vida. Yo necesito hermanas en Cristo en mi vida. Holly, tu has sido una de esas hermanas para mí, y sé que hay otras hermanas hablando verdad a mi vida. Ellas se preocupan más por mi pureza y mi caminar con el Señor que de herir mis sentimientos.

No solo están esas hermanas dispuestas a hablar verdad a mi vida, sino que yo he desarrollado un patrón, así como Judy y Holly lo han hecho, de ponerme en contacto con mis hermanas en Cristo cuando sé que estoy sobre un camino resbaladizo, cuando sé que mi pie está a punto de resbalar.

Tomo el teléfono y digo: “Por favor, ora conmigo. Estoy luchando con esta situación”. Si no tienes una -o más mujeres- piadosa y madura en tu vida –si eres una mujer, debes tener una mujer— entonces estás en un lugar peligroso, porque un día estarás sentada en cualquiera que sea tu barco, con quien sea que sea tu capitán y estarás lista para dejar tu matrimonio por alguien que no sea tu compañero.

¿A quien llamarás tú por teléfono? ¿Quién hablará verdad a tu vida? ¿Con quién tienes esa clase de relación temerosa de Dios o a quién rindes cuentas en tu vida?

Si no tienes relaciones piadosas así en tu vida, necesitas buscar una. Aun si eres una creyente madura y aunque no estés en peligro de involucrarte en un romance ahora mismo, necesitas colocar en tu vida sistemas de seguridad para que puedan estar ahí cuando seas vulnerable al pecado.

A quién llamarás? Quién hablará verdad en tu vida? Quién está en tu vida con quien tengas esa responsabilidad y relación piadosa?

Si no es pecado sexual, será otro tipo de pecado. Por esa razón es que nos necesitamos unos a otros. Permíteme preguntarte: ¿Quién es esa persona en tu vida? ¿A quién rindes cuentas? ¿Ante quién eres como un libro abierto; a quién llamas para que te dé una dosis de verdad cuando lo necesitas?

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth con un sabio consejo sobre colocar salvaguardas que protejan tu pureza sexual. Ella ha estado hablando sobre el tema de la tentación junto a Holly Elliff y Judy Starr.

Tu fuente de tentación puede ser diferente a la de Judy. Puede que no tengas la oportunidad de irte en un viaje con un capitán, pero serás tentada.

La historia de Judy nos ilustra muchos de los puntos que Nancy nos ha planteado durante estos últimos programas. Te animamos a que escuches todos los programas de esta semana, busca tener un entendimiento bíblico sólido sobre la importancia de la pureza y trata de recibir todo el consejo práctico que puedas para mantenerte pura.

En el programa de mañana, escucharemos más de Judy Starr. Te enterarás de qué le ayudó en ese momento en el que ella se encontraba decidiendo si dejar a su esposo o permanecer con él. Te esperamos aquí, en  Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.


 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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