Podcast Aviva Nuestros Corazones

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 Nancy DeMoss Wolgemuth: A menudo no buscamos al Señor sino hasta que nos vemos en problemas.

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth

Nancy: Cuando tienes dinero en el banco y el sol está brillando y tu esposo está loco por ti y tus hijos te aman y son obedientes y todo está marchando de maravilla, ¿acaso notas que no estás tan motivada o impulsada a ponerte de rodillas?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Aún se despiertan emociones dentro de ti al recordar los eventos que agitaron la nación el 11 de septiembre del 2001?

Muchas personas se volvieron a Dios en intensa oración en los días posteriores a este incidente. Nancy te invitará a volver a aquel mismo tipo de intensa oración mientras continúa en la serie de mensajes titulados En Busca de Dios. Comenzará con recordarte un importante evento que tuvo lugar hace más de 150 años.

Nancy: Hace más de 50 años desde que el Señor vino y visitó esta nación de una forma extraordinaria; y a esto muchos historiadores se han referido como el Tercer Gran Avivamiento. Algunos lo llamaron el Gran Avivamiento de Oración. Comenzó en la Ciudad de Nueva York.

Durante las siguientes semanas vamos a hablar más sobre este Gran Avivamiento. Si aún no has escuchado la historia, entonces no vas a querer perderte estos programas. Vamos a dedicar algún tiempo en las próximas semanas para tratar de recrearles a ustedes, de alguna forma, lo que Dios hizo durante aquellos días y semanas y meses, en una forma que impactó no sólo a este país sino también otros continentes.

Este avivamiento ha sido llamado el Gran Avivamiento de Oración. Lo que tomó lugar hace 150 años involucró a personas que habían estado buscando las riquezas, las influencias… Sucedió en el despertar de la Revolución Industrial. Las personas estaban haciendo dinero a manos llenas.

De repente las personas se desesperaron porque hubo una gran caída financiera, un pánico financiero, y ahora la gente buscaba desesperadamente de Dios. Personas que ni siquiera se habían detenido a pensar en Dios ahora se agolpaban en las iglesias, orando, buscando al Señor con todo su corazón. ¿Sabes por qué? No tenían otro lugar a donde ir. Estaban desesperadas.

Mientras conmemoramos el aniversario del Gran Avivamiento de Oración de 1857 y 1858, mientras lo hacemos durante las siguientes semanas, nuestra oración es que Dios encamine una vez más los corazones de Su pueblo en este país a buscarle a Él.

Tiene que haber algo en tu propia vida que te haga desesperar por Dios, algo que te lleve al final de ti misma y te haga clamar y decir, “Señor, no tengo a dónde ir pero vengo a Ti, te buscaré con todo mi corazón.”

Ahora, mientras introducimos esta serie, esta semana, y hablamos sobre lo que significa buscarlo a Él, creo que debemos hacernos la pregunta, ¿por qué? ¿Por qué deberíamos buscar al Señor? Con todas las cosas que demandan nuestro tiempo y nuestra atención, con todas las cosas en nuestra lista de tareas, todas las cosas en frente de nosotros, todas las cosas que exigen nuestro tiempo y esfuerzo, ¿Por qué enfocarnos en el Señor?

Una buena razón es porque Él es Dios. No hay nadie como Él. Todo lo que necesitamos lo hallamos en Él. Le tienes a Él y tienes todo lo que necesitas. Si encuentras al Señor, todo lo demás que necesites en tu vida encajará en su respectivo lugar. Él es la más alta prioridad; la prioridad de nuestras vidas es buscarlo a Él.

Cuando buscamos al Señor, estamos fijando nuestros ojos y nuestra esperanza en aquello que es eterno en lugar de en aquello que es temporal. ¿No te das cuenta que en el transcurso de cada día de nuestra vida, mucho de nuestro tiempo y esfuerzo es malgastado en cosas que no durarán? Cosas que en uno o dos años no tendrán la menor importancia.

Claro, algunas de esas cosas deben hacerse. Tus hijos probablemente necesitan comer hoy. Probablemente necesitan ropa para usar en la escuela. Pero algunas de esas cosas se han convertido en nuestra preocupación, nuestra fijación, y así nos enredamos en las cosas de este mundo y mantenemos nuestros ojos aquí en esta tierra, tanto que nos olvidamos por completo de la eternidad. Nos olvidamos de las cosas que realmente importan.

Así que mientras le buscamos, elevamos nuestros ojos al cielo y establecemos nuestro enfoque en aquello que perdura. Le buscamos a Él porque nos damos cuenta de que no hay esperanza fuera de Él. Yo no tengo esperanza. Este mundo no tiene esperanza. Esta nación no tiene esperanza apartada de Dios.

Veo a mí alrededor y pienso en algunos de los artículos noticiosos en días recientes en este país y en el mundo. Recuerdo una conversación que tuve con una amiga el otro día acerca de algunas de las tragedias que están sucediendo en el mundo y la confusión que hay, y algunos titulares en los periódicos. Nos decíamos la una a la otra, “Todo es un caos. Las cosas están al borde de la desesperación.”

Esta frase vino a mi mente—está en la Versión de la Biblia de las Américas del Salmo 82, versículo 5, donde dice, “Son sacudidos todos los cimientos de la tierra.” Están desalineados. “Son sacudidos todos los cimientos de la tierra.” En la NVI, dice, “Ellos no saben nada, no entienden nada. Deambulan en la oscuridad; se estremecen todos los cimientos de la tierra.”

¿No te parece que esto es verdad? La mayoría de nosotros ni hubiéramos soñado años atrás que tendríamos que lidiar hoy con cosas que jamás pensamos que veríamos en los titulares o escucharíamos en las noticias o leeríamos en los periódicos y que de hecho están sucediendo hoy a nuestro alrededor. Los fundamentos de la tierra, las cosas que pensamos que eran seguras, están siendo sacudidas.

Existe sólo una realidad inconmovible, y eterna, y esa realidad es Dios mismo. Es por eso que le buscamos. No tenemos a donde más ir. Todas las demás cosas que hemos estado buscando no han funcionado. No son adecuadas. No están resolviendo nuestros problemas.

Eso lo sé por los correos que leo de nuestros oyentes, personas que están desesperadas. Todos los libros que ellos han leído y los consejeros que han estado frecuentando y los programas que han probado, no están funcionando.

Pero Dios. Él es el Dios de los milagros. Él es el Dios de la resurrección. Él es el Dios de lo imposible. Es por eso que le buscamos a Él.

Mientras pensamos en los titulares… tú sabes que los mejores economistas admiten no tener soluciones a largo plazo para nuestra caída económica. Aun cuando nuestra nación esté enfocada en las elecciones, que son elecciones importantes, donde hay asuntos significativos en juego, quiero asegurarte que no hay partido político, ni presidente, ni funcionarios elegidos, ni leyes que puedan resolver nuestros más grandes problemas o satisfacer nuestras más profundas necesidades. No importa que tanto poder tengan. Ellos no pueden hacer lo que sólo Dios puede hacer en este mundo.

Mi amigo, Jerry Kirk, quien es un hombre mayor, muy piadoso, que fue pastor durante muchos años y que ahora desde hace algunos años ha liderado la campaña nacional en contra de la pornografía, ha estado en el lodo y en el fango de esta horrenda batalla. Él ha estado allí en las trincheras.

Recuerdo que hace algunos años atrás él me dijo algo—que se me quedó grabado—mientras hablábamos acerca de esta batalla en contra de la pornografía. Él me dijo, “Nancy, no hay otra esperanza para la crisis moral que está enfrentando nuestra nación a parte de un verdadero avivamiento en la Iglesia.” No hay esperanza.

Fue por eso que él dijo, “como una organización que lidia contra la pornografía, nosotros estamos concentrando el 90% de nuestros esfuerzos en la iglesia. Si el pueblo de Dios le busca a Él, entonces Dios intervendrá.”

Pienso también en la amenaza del fascismo Islámico. El Islamismo militante —alrededor del mundo y cómo no se encuentra sólo en territorio extranjero sino que de hecho está en nuestro propio suelo. Es una amenaza muy real. Estamos lidiando con poderosas fuerzas de maldad y de oscuridad encabezadas por Satanás mismo en diferentes frentes de nuestro mundo actual.

Quiero decirte que la más poderosa maquinaria militar en el mundo, no es la adecuada para defender a nuestra nación o a ninguna otra nación contra los poderes del mal. Sólo Dios puede hacer eso. Y es por eso que debemos buscarlo a Él.

En el libro de 2 de Crónicas en el Antiguo Testamento, comenzando en el capítulo 14, leemos la historia de un rey llamado Asa. Él era el rey de Judá. Era el bisnieto de Salomón. En 2da de Crónicas, capítulos 14 al 16, existen por lo menos, ocho referencias a buscar al Señor; a buscarlo a Él.

Quiero leer algunos de estos versículos, comenzando en el capítulo 14 de 2 de Crónicas, versículo 2. “Y Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del SEÑOR su Dios, porque quitó los altares extranjeros y los lugares altos, destruyó los pilares sagrados, derribó las Aseras [monumentos a los ídolos], y ordenó a Judá que buscara al SEÑOR.”

No más idolatría. Basta de ir tras dioses paganos. Él les ordenó, “que es tiempo de buscar al Señor.” Él “ordenó a Judá que buscara al SEÑOR, Dios de sus padres, y que cumpliera la ley y el mandamiento.” (2 Crónicas 2:4).

Miremos el versículo 9, “Y salió contra ellos Zera el etíope con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros.” Esta es una gran amenaza. Un poder militar que va a arrasar con la nación de Judá si Dios no interviene.

Pero Dios interviene. Mira lo que dice el versículo 11, “Asa invocó al SEÑOR su Dios, [¿y qué dijo?]: ‘…ayúdanos, oh SEÑOR Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu nombre hemos venido contra esta multitud. Oh SEÑOR, tú eres nuestro Dios; que no prevalezca hombre alguno contra ti. Y el SEÑOR derrotó a los Etíopes [Judá era incapaz de hacerlo, pero Dios podía y lo hizo] delante de Asa y delante de Judá, y los Etíopes huyeron.”

Ahora, vayamos al capítulo 15, esto es 2 de Crónicas 15, versículo 1. “Y el Espíritu de Dios vino sobre Azarías, hijo de Oded, y salió al encuentro de Asa y le dijo: ‘Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: el SEÑOR estará con vosotros mientras vosotros estéis con él. Y si le buscáis, se dejará encontrar por vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará.’”

Hermanas, esas son nuestras dos opciones. O estamos buscando al Señor, o le abandonamos. No existe ningún término medio en el cual estemos avanzando por inercia. No podemos simplemente estar inertes. Si no estás buscando al Señor proactivamente, entonces tú has abandonado al Señor. Este profeta dijo al Rey Asa, al rey de Judá, ‘si tú buscas al Señor, le encontrarás. Él no te decepcionará. No te abandonará. Él vendrá al rescate. Pero si tú le abandonas, Él te abandonará.”

Versículo 3, “Y por muchos días Israel estuvo sin el Dios verdadero, y sin sacerdote que enseñara, y sin ley. Pero en su angustia se volvieron al SEÑOR, Dios de Israel, y le buscaron, y El se dejó encontrar por ellos.”

¿Te fijaste cuándo fue que ellos lo buscaron? Le buscaron cuando estaban angustiados. Pienso que es triste, aunque es muy cierto, que muy a menudo no buscamos al Señor hasta que estamos en angustia.

Cuando tienes dinero en el banco y el sol está brillando y tu esposo está loco por ti y tus hijos te aman y son obedientes y todo está marchando de maravilla, ¿acaso notas que no estás tan motivada o impulsada a ponerte de rodillas? Lo que te impulsa es la desesperación, la angustia.

Así que si te encuentras en un lugar de angustia, y sé que muchas de nuestras oyentes lo están… porque recibo varios correos. Y leo muchos de ellos, y escucho el clamor del corazón, y escucho la angustia, y escucho la desesperación. Parte de mi dice, “Ay, no puedo imaginarme cómo lidiar con algo así, y no se me ocurre nada que decirte, y me siento mal por tu situación.”

Pero la otra parte de mi dice, “Ese es un buen lugar para estar.” No te lo deseo a ti. Y espero que tú tampoco me lo desees a mí, pero si es angustia lo que necesitamos para hacernos buscar al Señor, entonces Señor, cueste lo que cueste, ponnos en el lugar donde podamos seriamente clamar a Ti y a buscarte a Ti. En su angustia ellos se volvieron al Señor. Ellos le buscaron y le encontraron.

Versículo 5, “Y en aquellos tiempos no había paz para el que salía ni para el que entraba, sino muchas tribulaciones sobre todos los habitantes de las tierras.”

Parece hoy día, ¿verdad? Grandes disturbios, terrorismo. No me imagino cuáles sean los titulares de las noticias para cuando este programa salga al aire, pero puedo decirte que no serán mejores que los de hoy. Habrá grandes adversidades.

El mismo día en que este programa salga al aire en distintas partes del mundo, habrá gran angustia—en el mundo y en muchos de los hogares y corazones de nuestros oyentes. Si no te está sucediendo a ti en ese día, te sucederá en algún momento. El mundo es algo que no puedes evitar. Es un mundo caído. Hay grandes disturbios.

Versículo 6, “Y era destruida nación por nación, y ciudad por ciudad, porque Dios los afligió con toda clase de adversidades.”

Debo decirte que Satanás pudiera estar detrás de muchas de las cosas que están sucediendo en el mundo hoy. El tiene fuerzas y dominios y millones de personas y reyes y gobernantes y terroristas y otras personas que él usa como peones en su juego de ajedrez, pero Satanás no es la potestad mayor. Dios es el soberano. Dios está en Su trono.

Dios es el que está moviendo las piezas en el tablero. Él sabe lo que está haciendo y Dios sabe como sacudir los fundamentos de este mundo y aún sabe sacudir los fundamentos de tu vida para llevarnos a ti y a mí al punto en que le busquemos a Él.

El profeta continúa en el versículo 7, “Mas vosotros, esforzaos y no desmayéis, porque hay recompensa por vuestra obra. Y cuando Asa oyó estas palabras y la profecía del profeta Azarías, hijo de Oded, se animó y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que había conquistado en la región montañosa de Efraín. Entonces restauró el altar del SEÑOR que estaba delante del pórtico del SEÑOR.”

Hermanas, eso es lo que Dios quiere que suceda cuando lleguemos a los tiempos de angustia en nuestro mundo, en nuestra tierra, en nuestros hogares, en nuestras vidas. Esa es una señal. Es un tiempo para deshacernos de nuestros ídolos, clamar al Señor, reparar el altar del Señor que ha sido destruido, comenzar a orar verdaderamente, a elevar nuestros corazones, y a buscarle a Él de todo corazón.

¿Estás lista para buscarle a Él? ¿Te ves presionada? ¿Estás bajo presión? ¿Sientes como si estuvieras dentro de una olla a presión? Estás en un círculo vicioso. Se puede tratar de tu matrimonio. Pueden ser tus hijos. Puede ser un problema de salud. O un asunto financiero. Puede ser algo en tu lugar de trabajo. Puede ser algo que está sucediendo nacionalmente o internacionalmente. Las adversidades están supuestas a ponernos de rodillas, a buscar al SEÑOR.

Entonces, ¿qué fue lo que hizo Asa? Versículo 9, “Y reunió a todo Judá y Benjamín y a los de Efraín, Manasés y Simeón que residían con ellos, porque muchos de Israel [el reino del norte] se pasaron a él cuando vieron que el SEÑOR su Dios estaba con él.”

Hermanas, cuando las personas vean que Dios y Su presencia están con y dentro de ustedes, comenzarán a llegar y tocarán a tu puerta, llamándote, escribiéndote correos, y preguntándote ¿Cómo puedo hallar al Señor contigo? Ellos querrán buscarle a Él junto a ti.

¿No sería un día increíble si el pueblo de Dios y nuestra nación buscaran seria e intensamente al Señor, tanto que los perdidos a nuestro alrededor, personas de otras religiones, personas de religiones falsas, adoradores de ídolos, personas que han estado en el borde, miembros de iglesias que no tienen una relación con Cristo Jesús, comenzaran a llamarnos y a preguntarnos, ‘¿Cómo puedo conocer al Señor’?

‘Él es real. Yo veo la evidencia de Él en tu vida, y yo quiero conocerle. Quiero hablar con Él.’ Eso es lo que el avivamiento traerá a esta tierra y a nuestro mundo.

Versículo 10, “Se reunieron, pues, en Jerusalén en el tercer mes del año quince del reinado de Asa. Y aquel día sacrificaron al SEÑOR setecientos bueyes y siete mil ovejas del botín que habían traído. E hicieron pacto para buscar al SEÑOR, Dios de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma.”

Es tiempo para que nuestros hogares, nuestras familias, nuestras iglesias, nuestras comunidades se reúnan a buscar al SEÑOR.

De camino al estudio esta mañana, hablé con el Director de nuestro ministerio, Life Action Ministries, y escuché acerca de una reunión de pastores y creyentes de algunas iglesias que tuvo lugar anoche en tres comunidades vecinas en la parte occidental de Michigan. Se estaban reuniendo para buscar al Señor iglesias y personas que nunca se habían reunido en el pasado, mucho menos para buscar al Señor, pero que ahora se reunían; de distintas denominaciones, diferentes trasfondos, pero con un solo corazón y propósito: buscar al Señor con todos sus corazones y todas sus almas.

Un anhelo en mi oración es que estas siguientes semanas podamos ver eso mismo suceder en varios lugares de ésta nación.

No esperes que alguien más te extienda la invitación. Tú haz la invitación. Llama a alguien hoy y dile, “¿Buscarías al Señor conmigo? ¿Podemos buscar al Señor juntas? Oremos. Oremos por nuestros hogares. Oremos por nuestros matrimonios. Oremos por nuestra iglesia.”

Llama a alguien de tu iglesia. Deja de quejarte y murmurar de tu pastor y de los ancianos y del grupo de jóvenes. Ponte sobre tu rostro. Busquen al Señor juntas, y digan ‘Señor te necesitamos.’ No esperen a que lleguen las elecciones este próximo año para que se resuelvan los problemas de nuestra nación. Pónganse sobre sus rostros, junto a otros creyentes y digan, ‘Señor, esta nación te necesita.’

Los republicanos no van a resolver estos problemas. Los demócratas tampoco van a resolver estos problemas, ni tampoco lo hará ningún otro partido. Señor, te necesitamos a Ti.

Versículo 15, “Y todo Judá se alegró en cuanto al juramento, porque habían jurado de todo corazón y le habían buscado sinceramente.” Me encanta esa frase. Señor, todo lo que deseamos, con sinceridad eres Tú. “Le habían buscado sinceramente y Él se dejó encontrar por ellos. Y el SEÑOR les dio tranquilidad por todas partes.”

¿No es esto algo que te gustaría tener? Paz. Paz en tu hogar. Paz en este mundo. La paz llega cuando buscamos al Señor y entonces el Señor nos da descanso. Así que quiero animarnos nuevamente mientras nos adentramos a esta serie de En Busca de Dios, para que nos volvamos a Dios, para que le des tu atención a Él, a que le busques seriamente, y ores por avivamiento, ores por nuestras iglesias.

Tenemos muchas buenas Iglesias hoy en día, pero la mayoría de esas buenas iglesias están demasiado envueltas en actividades. Ocupadas como siempre. ¿Dónde está el fuego de Dios? ¿Dónde está la presencia de Dios? ¿Donde está la unción del Espíritu Santo de Dios en nuestros pastores mientras ellos predican la Palabra?

Tú dices, “Sí, yo quisiera que mi pastor tuviera más unción.” ¿Cuánto has orado por eso? ¿Cuánto le has estado pidiendo a Dios Su unción? ¿Has estado buscando al Señor o sólo has estado diciendo, ‘Pastor ven y aliméntame’? No busques a tu pastor. Busca al Señor. Busca al Señor y pídele por tu pastor.

Tú dices, “mi esposo, él no es un líder espiritual.” ¿Cuánto tiempo has estado de rodillas pidiéndole al Señor que atraiga, que seduzca y gane y transforme el corazón de tu esposo? Busca al Señor.

Oseas 10, versículo 12, dice, “es tiempo de buscar al SEÑOR.” ¿Es tiempo de qué? Es tiempo de buscar al Señor. Puede ser tiempo de otras cosas en tu vida, pero quiero decirte que es tiempo de buscar al Señor. ¿Hasta cuándo le buscamos? Hasta que Él venga. Hasta que Él venga y llueva su justicia sobre ti.

¿Puedes verlo? ‘Oh Señor, hemos recibido gotas de misericordia cayendo alrededor nuestro, pero Señor, te rogamos por lluvias.’ Hazlo así, hasta que Él venga y derrame su justicia sobre ti.

Quiero animarte a ser parte de una reunión de oración. Te exhorto tambien a que saques un tiempo especial cada día para buscar al Señor a solas. Quizás puedas reunir a unas cuantas amigas y orar con ellas.

Carmen: ¿Harías una pausa? Haz una pausa en tu lista de tareas, del ajetreo constante, del ruidoso paso de la vida. Tómate unos minutos ahora mismo y considera Buscarlo a Él. Muchas personas han salido de este estudio sintiendo gran liberación, con una nueva pasión por el Señor, con una nueva perspectiva de lo que significa vivir para Él.

¿Ya adquiriste tu copia del libro de estudio “En Busca de Dios”? Te invitamos adquirir tu copia y hacer este estudio junto a nosotros por las siguientes 12 semanas.

Estamos tan agradecidos a Dios por la oportunidad que nos ha dado de llegar a los corazones de las mujeres latinas alrededor del mundo. Son muchas las mujeres que sienten igual.

[Testimonio leído]

Gracias le damos a Dios por testimonios como estos que nos recuerdan el maravilloso Dios al que servimos.

Buscar más de Dios significa que debes invertir tiempo y energía. ¿Realmente vale la pena? Nancy responderá esta pregunta en nuestro próximo programa.

Ahora está de vuelta para orar con nosotros.

Nancy: Oh Señor, nuevamente clamamos a Ti y te decimos, ‘Te necesitamos.’ Te deseamos y Señor te buscaremos con todo nuestro corazón. Gracias por Tu promesa de que cuando busquemos, hallaremos.

Señor, te pido por los oyentes que están desesperados, necesitados. Los que tienen un corazón cargado. Quizás han perdido la esperanza. Yo te pido, Señor, que avives la llama de la esperanza en sus corazones; que le recuerdes aquella promesa de que si aún hubiera un ejército de un millón de hombres contra Ti, ese ejército no se compara a Ti, oh Señor, si nos volviéramos y te buscáramos con todo nuestro corazón.

Clamamos a Ti y decimos, Señor, ven y visítanos. Ven y encuéntrate con nosotros. Ven y aviva nuestros corazones por amor de Cristo Jesús, lo pedimos, amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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