Podcast Aviva Nuestros Corazones

Puedes ser libre del pecado

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Carmen Espaillat: No existe un pecado que hayas cometido que sea  tan grande que Dios no pueda perdonar. Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth con un ejemplo.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Dios no puede restaurar tu virginidad si la has entregado, pero Dios sí restaurará tu virtud, si estás dispuesta a venir a Él en arrepentimiento y humillación suplicándole a Él por misericordia. Es la sangre de Cristo que te restaurará eso a ti...

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy finaliza la serie titulada, “Mentiras que las mujeres creen acerca del pecado”.

Nancy: En el receso antes de esta sesión, una mujer se me acercó, con lágrimas en sus ojos, y me dijo “creo que Dios me ha perdonado, pero cada día tengo que vivir con el doloroso recuerdo de mi pecado”. Hay asuntos en su vida, al igual que en la de muchas de nuestras vidas, que no solo nos han afectado a nosotras sino que también han afectado a nuestros familiares, a aquellos que amamos y a otros también.

Permítanme comentarles acerca de ese sentido de estar abrumada con el peso de esos recuerdos diarios dolorosos de nuestro pecado. Primero que todo, ayer vimos al apóstol Pablo y su pasado como perseguidor y blasfemo. ¿No crees que Pablo vivió con un constante recordatorio de su pecado, de su pasado y de lo que él le había hecho a las familias de hombres piadosos que fueron martirizados por su fe?

Pero tenemos que recordar que Dios es un Dios que es capaz de redimir incluso los fracasos causados por nuestro pecado. La sangre de Jesucristo es suficiente, no solo para cubrir nuestro pecado, sino para redimir las vidas de aquellos que se ven afectados por nuestro pecado. Ahora, esto nunca es para hacernos disminuir la seriedad de nuestro pecado.

Y por cierto, no está mal afligirse y llorar sobre por cómo el pecado ha afectado a otros. Si no lloramos de esa manera a veces, es tal vez porque nunca hemos visto la gravedad de nuestro pecado. Sin embargo algunas de nosotras hemos visto la gravedad y estamos teniendo dificultades para levantarnos por el peso de ese pecado debido a como se han visto otros afectados.

Pero recuerda que el mismo Dios que está en el proceso de redimir tu vida de la destrucción, está también trabajando en las vidas de tus hijos, de tus nietos, de tu compañero y de otras personas que han sido afectadas. Ellos tienen la oportunidad de encontrar la gracia, y la misericordia de la cobertura de la sangre de Cristo como tú la has tenido, por los pecados que tal vez no fueron su responsabilidad, no fueron   cometidos por ellos sino pecados que fueron tu culpa y los afectaste a ellos.

Y por supuesto estoy asumiendo que has ido donde las personas afectadas y has confesado tu pecado a ellos, y les has pedido perdón. Pero hay algunas de esas marcas que quedan que se convierten en recordatorios permanentes de que mi pecado ha dejado marcas en las vidas de los otros.

Quiero recordarles, que las Escrituras prometen que la gracia de Dios tiene poder para restaurar.   No has visto todavía el final del capítulo. Si tu pudieras redimir a tus hijos, o a tu compañero o a los miembros de tu familia o a otros de esas circunstancias que provocaste en sus vidas, de seguro lo harías - pero no puedes.

El hecho es que Dios puede redimirlos. Él puede vencer y anular las pérdidas que han sido ocasionadas por nuestro pecado en las vidas de otros. Todo señala todo apunta al poder del Calvario—el poder del amor, de la gracia y de la sangre de Cristo.

Al principio de estos programas les leí, una carta de una mujer que decía que había estado luchando con sentir el perdón de Dios desde que pecó moralmente en su adolescencia. Y por décadas ella vivió con esa carga después haber confesado pero nunca de sentirse perdonada. Ahora a continuación les relato lo que ella dijo a medida que Dios le fue mostrado a esa amiga Su perdón y el poder de la sangre de Cristo.

“Dios me dejo ver que es Su virtud lo que me permitirá ser virtuosa; que la pureza puede ser de cualquiera cuando permitimos que Su pureza eche raíces en nuestros corazones”.

La falla de ella… más la virtud de Él… es lo que la hace virtuosa. Ahora permítanme decirles a aquellas que han caído moralmente, Dios no puede restaurar tu virginidad si la has entregado, pero Dios puede restaurar tu virtud si estás dispuesta a venir a Él en arrepentimiento y humildad, suplicándole a Él por misericordia. Es la sangre de Cristo que restaurará eso en ti.

También compartí con ustedes en una sesión anterior sobre la mujer que se practicó un aborto y dijo, “¿Cómo he de perdonarme a mí misma? Todos estos veintisiete años he sentido que no puedo pagar la deuda que tengo”. Ella vino a la conferencia y Dios allí se encontró con ella y le mostró Su poder para perdonar, el poder del Calvario, ella nos dice,

“Le he entregado mi vida a Dios ahora, y estoy recibiendo Su perdón. En lugar de vergüenza lo que tengo es una tristeza santa. Todos esos años pasados, puse un sello apretado en mi corazón. Juré que nunca me iba a permitir amar otra vez. Pero Dios está rompiendo ese sello.

[Escuchen lo que sucedió a continuación.] Ahora, estoy libre para amar de nuevo y dejar que otros me amen.

¿Ves? Cuando eres recipiente de la gracia de Dios, cuando recibes Su amor y Su perdón, entonces te conviertes en un canal de la gracia de Dios y de Su perdón en las vidas de otras personas.

Ella terminó diciendo “Ya no existe la atadura. Conocerás la verdad y la verdad te hará libre”. Dios le ha otorgado perdón por medio de Cristo —perdón pleno y completo por nuestros pecados. Pero debemos recordar que para poder experimentar ese perdón no solamente debe ser ofrecido, sino que debe ser aceptado.

Años atrás durante la presidencia de Andrew Jackson, hubo un empleado postal llamado George Wilson que se robó una nómina Federal de un tren y en el proceso mató a un guardia. La corte lo condenó y lo sentenció a la pena de muerte.   Sin embargo, en ese momento había un sentimiento público en contra de la pena capital, y así comenzó un movimiento para que el presidente perdonara a George Wilson.

Eventualmente, el Presidente Jackson intervino, y perdonó a este hombre a este empleado postal. Pero sorprendentemente George Wilson rehusó aceptar el perdón. Como esta situación nunca había ocurrido, el caso fue a la Suprema Corte. Se les pidió a ellos que decidieran si era posible para alguien rehusar el perdón presidencial.  

La decisión de la corte fue tomada, y esto es lo que decía: ‘Un perdón es un pergamino cuyo valor es solamente determinado por la persona que lo recibe. No tiene valor aparte de aquel que el receptor del mismo le dé. George Wilson ha rehusado aceptar el perdón.   La razón del porque lo ha querido así, no podemos concebirla, pero así lo quiere. Por lo tanto, George Wilson debe morir”.  

La Suprema Corte ha declarado que el perdón no solo debe ser otorgado, sino que también debe ser aceptado. Y me pregunto ¿cuántas de nosotras estamos rehusando aceptar el perdón que el Dios del universo nos ha otorgado por medio de Jesucristo a nuestro favor? La pena por el pecado se ha pagado, el sacrificio fue hecho. “¡Consumado es!” dijo Jesús al morir en el Calvario.

El precio por el pecado ha sido pagado, sin embargo seguimos débiles, abrumadas, sobrecargadas, deprimidas con un sentido de nuestra culpabilidad e indignidad. Estamos rehusando recibir el perdón que Dios nos ha extendido. Si rehusamos aceptar ese perdón, no vamos a experimentar la libertad que ese perdón da.  

Hace varios años tuve el privilegio participar en una reunión de miles de obreros cristianos a tiempo completo donde Dios se encontró con nosotros de una manera maravillosa en un avivamiento personal y corporativo. Fue muy interesante ver durante varios días como Dios se movió en ese lugar dándonos una profunda convicción de pecado.

Hubo muchas confesiones públicas de pecado pero también confesiones de uno a otro. Había un espíritu y un sentido de pesadez a medida que el Espíritu cargaba nuestros corazones en convicción y confesión de pecado. Pero lo que fue muy interesante notar, a medida en que reflexiono sobre esos días, es que uno de los himnos que cantamos con más frecuencia en ese periodo de tiempo fue cantado con un sentimiento de gran   liberación y se percibía ese sentido de libertad a medida que las personas le abrían el camino al perdón de Dios, el himno se titula “Blanco como la nieve”.    

Quizás el corito te sea familiar:

“Aunque mis pecados sean rojo escarlata, Señor yo sé que he sido limpiada y perdonada por el poder de Tu amor. Por la pureza de Tu sangre. Por fe en Cristo yo sé que puedo ser blanca como la nieve”.

Muchas de nosotras también hemos oído durante años, esa canción cristiana que dice:

“Tal como soy de pecador , sin más confianza que tu amor ya que me llamas acudí Cordero de Dios heme aquí.

Tal como soy buscando paz. En mi desgracia y mal tenaz conflicto grande siento en mí. Cordero de Dios heme aquí”.

Mi invitación para las que nos escuchan hoy y se sienten abrumadas por una carga y por un sentido de culpa por pecados pasados y fracasos pasados, es a que vengan y reciban Su perdón. El perdón que ya ha sido concedido.

Y quizás tú me digas, “es que no siento que merezco ser perdonada”. Sí, estás en lo cierto, no lo mereces, yo no merezco ser perdonada. Pero la maravilla del Calvario es que el perdón ha sido concedido a personas inmerecedoras, caídas, que íbamos camino al infierno, que no tenemos ningún derecho a la misericordia y a la gracia de Dios. En Cristo, el Cordero de Dios, Él ha derramado esa purificación.

"Tal como soy, con mi maldad, Miseria pena y ceguedad, Pues hay remedio pleno en ti, Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy me acogerás, Perdón y alivio me darás, Pues tu promesa ya creí; Cordero de Dios, heme aquí. "

Carmen: Esa es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ese mensaje es parte de la serie llamada “Mentiras que las mujeres creen acerca del pecado”. ¿Cuál es la mentira de la que hemos estado hablando hoy?: “Dios no puede perdonar lo que he hecho”.

Nancy escribe sobre las mentiras que nos tientan y conducen a pecar, y acerca de muchas otras mentiras que continuamente se nos enseñan y creemos. Puedes encontrar todas estas enseñanzas en el libro, Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres. Este libro que te hemos estado recomendando durante toda esta serie lo puedes adquirir en tu librería cristiana favorita.

Hemos estado viendo las mentiras que las mujeres creen acerca del pecado, y hemos estado explorando el poder de la verdad para liberarnos de esas mentiras que nos atrapan. Pero, ¿cuál es la razón por la que creemos esas mentiras? A medida que concluimos esta serie exploraremos esta pregunta. Nancy nos va a mostrar cómo evitar ser hechas cautivas antes de vernos enredadas entre las mentiras.

Nancy Cuando terminamos esclavizadas usualmente hemos llegado ahí en etapas progresivas. No empezó como una esclavitud. No fue de la noche a la mañana. Tú puedes tener una adicción a la comida o hacia algún asunto moral con el cual luchas o puede ser un asunto de temperamento—como recientemente una señora compartió conmigo. Ella está batallando seriamente con episodios de ira.

O puede ser un asunto de preocupaciones, temores, ansiedades o gastar dinero compulsivamente. Cualquiera de esas aéreas de esclavitud no empezó de la noche a la mañana. No empezamos inmediatamente a ser esclavas.   Ha sucedido en etapas progresivas.

Hemos estamos considerando como la verdad nos hace libres y como Satanás usa el engaño para ponernos en esclavitud. Quiero que consideremos la progresión- los pasos- que nos llevan a esa esclavitud.

Y les quiero sugerir que todo empieza de una manera tan simple el momento que inicia la esclavitud, es cuando empezamos a oír las mentiras. El primer error de Eva no fue comer de la fruta. Su primer error fue ponerle atención a la serpiente….prestarle atención y escuchar cuando   alguien te está dando un consejo contrario a la Palabra de Dios. Y es aquí donde nosotras cometemos nuestro primer error ¿o no es así?    

La oímos, recibimos y damos entrada en nuestras vidas a información y consejos que no son ciertos. Que son engañosos. Y el problema es que Satanás usualmente no viene en forma de serpiente, como lo hizo con Eva. De paso, esto me hace pensar el porqué a la mayoría de nosotras las mujeres nos repelen las serpientes. Creo que es probablemente por esa primera experiencia que la mujer tuvo con la serpiente.  

Pero cuando Satanás se nos acerca, el lo hace en formas mucho más sutiles. Si Satanás se presentara. Como en algunas pinturas históricas lo han representado, estuviéramos alerta, y supiéramos que debemos de estar lejos y huir de él. El problema es, que puede venir disfrazado o encubierto como uno de los éxitos del New York Times, o en un artículo de una revista popular, una película, programas de la TV o dentro de las 10 mejores canciones .  

El esta encubierto en muchos de los consejos que se oyen frecuentemente en los programas de entrevistas de la tv o a través de alguno de sus presentadores. O muchas veces lo hace a través de los presentadores de las noticias nocturnas de la televisión. Oímos comentarios que parecen ser tan correctos, tan racionales, que tienen tanto sentido, pero en realidad es el consejo de Satanás disfrazado o encubierto de manera que a nosotras nos sea fácil aceptarlo y asimilarlo.

De hecho el se puede presentar en otras formas. Muchas veces a través del consejo de un amigo o de un familiar.   estuve hablando esta semana con una señora que estaba contemplando divorciarse de su esposo, y ella me dijo que sus padres son los que la están apoyando en la idea de ella irse en esa dirección Ellos quieren hacerse cargo de ella financieramente, pero se sentirían mejor al hacer esto si ella no estuviera casada con este hombre.

Ella me dijo, “yo no creo realmente que es esto lo que yo deba hacer,” [divorciarse de su esposo], pero ella está recibiendo el consejo de personas que la quieren de sus familiares. Y le dije. “entiendo perfectamente como tus padres se sienten-ellos tienen ese instinto protector-pero en realidad te están dando un consejo totalmente contrario a la Palabra de Dios. “Es así exactamente como nosotras somos engañadas”.

La decepción de Satanás puede venir en forma de un consejo sincero que proviene de una amiga, o un terapista o de un consejero, aun de un autor cristiano, de un predicador o de un consejero. Tú dirás, “¡pero no de un autor cristiano! Ciertamente no me engañaría. ¿Podría yo saber con certeza si voy a una librería cristiana y escojo un libro que   será verdad, que será veraz?

Podemos decir que mucho de lo que encuentras en una librería cristiana es verdad, pero todo lo que leemos, lo que oímos, debe de ser filtrado por la Palabra de Dios. Todo lo que escuchas aun en estas sesiones debes llevarlo a las Escrituras.

Estuve hablando en una conferencia, y al final se me acercó una señora que me dijo “expusiste este punto, pero no diste las referencias bíblicas que lo apoyaban, y estoy comprometida en buscar y comprobar bíblicamente todo lo que oigo, ¿me puedes por favor decir donde lo encuentro en la Palabra de Dios?”    

En ese preciso momento yo no estaba segura a la que ella se refería en particular, y le dije ”tengo que buscarla. Te la daré mañana”. Pero estoy agradecida por ese tipo de mujeres que dicen “Yo no voy a aceptar lo que dices simplemente porque seas una expositora cristiana”. Puedes ir a conferencias “cristianas” en las que se dicen cosas que no están de acuerdo con la verdad de las Escrituras.

Todo lo que escuches debes compararlo con la Palabra de Dios. Cuando escuches estas mentiras necesitas recordar que no existe una mentira benigna o blanca . No existe un tipo de decepción o engaño que sea insignificante

No hace mucho tiempo vi hasta el final de una película en un canal de TV. Donde la mayoría de estas películas de este canal son muy bonitas, pero me sentí un poco angustiada al ver como una de ellas concluía. Una mujer en una situación de vida muy difícil y con una situación   matrimonial difícil, se divorció de su esposo y en cambio terminó casándose   con alguien que le dio apoyo, que era compasivo y bondadoso   mientras ella estuvo pasando a través de sus malas experiencias.

Cuando te presenta la historia de esta manera, suena horrible el que ella haya hecho esto, pero les apuesto que alguna de ustedes que vieron la misma película, se encontraron sintiendo compasión por esta mujer y las decisiones que la llevaron a hacer esto. Parece tan triste que haya tenido que permanecer casada con este hombre tan injusto con ella.   Y tu corazón se va tras esa mujer que sufre y ve bien que encontró un hombre que va a cuidar de ella.

Pero les digo a estas personas que vieron el final de la película al igual que yo, “que eso es una decepción eso es un engaño. Toda una nación de hombres y mujeres fueron engañados a pensar que está mucho mejor dejar a su esposo, romper sus votos, y encontrar otro compañero”. De paso, los segundos matrimonios tienen una tasa de divorcio más alta que los primeros matrimonios.

Nadie habló de los posibles problemas que pueden presentarse, con los hijos, con los padres, suegros en fin con los familiares de ese segundo matrimonio. No se habló de las consecuencias a largo plazo de la decisión que ella estaba tomando.   Fue presentado todo de manera positiva. Hay un gran peligro cuando ponemos atención a estas mentiras, cuando asimilamos este tipo de información.

Recuerden que la fuente de todas las mentiras es Satanás. Él está detrás de cada engaño de cada decepción. Cuando permanecemos pensando en las mentiras que hemos escuchado, terminamos creyendo esas mentiras. Cuando creemos esas mentiras, es como si esa semilla fuera regada y fertilizada y ahora echa raíces y empieza a crecer

Vamos a nutrir esta semilla, para que crezca. Hacemos esto a medida en que oímos las mentira las asimilamos y terminamos creyéndolas. Y todo lo que creas, tarde o temprano lo vas a poner en acción. Proverbios dice, “Así como el hombre piensa en su corazón, tal es el”.

Lo que pensamos, lo que creemos, finalmente es lo que somos. Nuestra conducta está basada en lo que creemos. Muchas personas son engañadas al creer cosas que no son ciertas.

Recuerdo haber creído de niña-afortunadamente fue antes de haber obtenido mi licencia de conducir- que cuando llegabas a una luz roja, el carro se detenía y no se podía mover. Decían no puedes seguir cuando hay una luz roja y yo pensaba que era el carro que no podía moverse.

Afortunadamente aprendí la verdad sobre ese asunto antes de llegar a la mayoría de edad cuando ya podía manejar. Pero el punto aquí es que lo que creemos es lo que finalmente vamos a poner en acción. Si creemos mentiras, en última instancia vamos a desobedecer la palabra de Dios.   Y en consecuencia actuaremos basadas en esa mentira.

Algunas de nosotras hemos llegado a pensar que podemos vivir la vida cristiana sin pasar tiempo significativo en la Palabra de Dios y en oración. Algunas nunca diríamos que creemos eso, pero en realidad es lo que creemos en nuestras mentes, y como resultado esa es la manera en que vivimos. Vamos día a día sin sintonizar nuestros corazones con la Palabra de Dios o en oración.  

En última instancia, cuando actuamos basadas en esa mentira una, y otra vez ¿sabes lo que sucederá? Creamos un surco un camino en nuestro corazón, una fortaleza. Se desarrolla un patrón en nuestras vidas que finalmente nos encamina a la esclavitud. Terminamos siendo esclavas.

Cada área de esclavitud en mi vida, cada área de conducta pecaminosa, cada hábito de adicción, cada fortaleza en mi vida, puede ser remontada a cuando le di oído a una mentira, medite en ella, la creí y luego actué conforme a ella. Por lo tanto podemos decir que la esclavitud empieza muy sutilmente al oír esas mentiras y finalmente actuaremos conforme a ellas.  

La semilla que hemos plantado en el terreno de nuestro corazón es regada, fertilizada. Echa raíces, y crece finalmente produciendo fruto. Produce consecuencias….el fruto es destrucción, temor, ira, muerte y esclavitud espiritual.

En el segundo capítulo del libro de Jonás Jonás está dentro de ese gran pez, habiendo huido de Dios, el hace un comentario muy interesante. Es parte de su oración dentro del estómago de ese gran pez. Él dice, “Los que confían en vanos ídolos, la esperanza de su propia misericordia abandonan”.  

¿Qué sucede? Cuando oímos y nos apropiamos de cosas que no son ciertas, terminamos abandonando -renunciando- a la misericordia que Dios quiere darnos para poder lidiar con las circunstancias reales de la vida que enfrentamos continuamente como parte de este mundo caído. La verdad nos hace libres

Pero cuando creemos una mentira y actuamos conforme a ella, finalmente terminamos siendo esclavas, y solamente la verdad de Dios nos hace libres.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado mostrando cómo podemos apartarnos de las mentiras y evitar ser esclavizadas por ellas. Todas nosotras oímos informaciones inexactas todo el tiempo. Todas debemos estar alerta para reconocer las mentiras y aprender a decir “no”.

Queremos recordarte acerca del libro de Nancy, Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres. Este recurso te ayudará a reconocer las mentiras que prevalecen en las vidas de muchas mujeres a nuestro alrededor, y te mostrará cómo reemplazar el pensamiento equivocado y anti bíblico por la verdad.

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A partir de mañana Nancy inicia una serie muy especial en preparación para nuestras dos próximas conferencias Mujer Verdadera. Se trata de las “Afirmaciones del manifiesto de la Mujer Verdadera”.

Algo que hemos visto es que los creyentes en Cristo muchas veces son mejor conocidos por las ideas a las que se oponen que por la verdad en la que han creído. En esta serie Nancy te dará un entendimiento claro acerca de lo que la Biblia afirma sobre diversos aspectos de la feminidad. Aprende a reflejar la hermosura y la paz de una mujer consagrada a Dios.

Te esperamos a partir de mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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