Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Annamarie Sauter: Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth con una sencilla definición.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: La obediencia tiene tres partes: es hacer exactamente lo que me piden que haga, cuando me dicen que lo haga, con la actitud correcta de corazón.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia Saladín.

Quizás puedes recordar una ocasión cuando pensaste que tu hijo había violado alguna regla, pero no pudiste asegurarlo. Él sabía lo que se esperaba de él, pero tú no puedes probar que él realmente desobedeció... y los hijos ciertamente tienen una manera muy particular de sobrepasar  los límites.

Nosotras hacemos lo mismo con nuestro Padre celestial, pero cuando nuestra obediencia es completa obtenemos gozo y descanso. Aquí está Nancy para explicarnos mejor.

Nancy: Les pido que abran sus Biblias en el Evangelio de Mateo, capítulo ocho.  Quiero que veamos un relato que nos da una gran descripción del significado de la obediencia.

¿Qué es la obediencia?  Aquí está una gran ilustración: Mateo capítulo ocho: comenzando en el versículo 5:

Cuando [Jesús] entró en Capernaúm, un centurión [eso es un soldado Romano el cual era responsable de cien soldados] se acercó a él, suplicándole, “Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, sufriendo mucho.”  Y [Jesús] le dijo, “Yo iré y lo sanaré.”  Pero el centurión respondió y dijo, “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra y mi criado quedará sano” (versículos 5-8).

Aquí está la descripción de la obediencia:

Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes.  Y digo a éste, “Ve”, y va, y al otro, “Ven” y viene, y a mi siervo, “Haz esto”, y lo hace (versículo 9).

Esa es una gran definición de obediencia: “Yo le digo a éste, `Ve´, y va, y al otro, `Ven´, y viene, y a mi siervo, `Haz esto´, y lo hace” (versículo 9).

Las Escrituras dicen, “Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que le seguían, `En verdad os digo que en Israel no he hallado en nadie una fe tan grande.´”  Jesús vinculó la obediencia, un entendimiento de autoridad, a todo un asunto de fe.

El ministerio al cual he servido por 25 años – Life Action Ministries– se especializa en llevar grupos de personas a las iglesias locales para enseñar algunos principios sobre el avivamiento.  Una de las cosas que hacemos es enseñar una definición de obediencia – y eso es lo que quiero que nosotros aprendamos hoy.

La obediencia tiene tres partes: Es hacer exactamente lo que me piden que haga, cuando me dicen que lo haga, con la actitud correcta de corazón. Déjame decirlo otra vez.  La obediencia es hacer exactamente lo que me piden que haga, cuando me dicen que lo haga, con la actitud correcta de corazón.

Vamos a desglosar la definición y ver cada uno de sus componentes.  La obediencia es - ¿Cuál es la primera parte? – hacer exactamente lo que me dicen que haga.  Completa, absoluta, obediencia exacta – necesitamos aprender a obedecer en detalle – obedecer al pie de la letra lo que Dios ha dicho.

Cada detalle que Dios nos da en Sus mandamientos es importante.  Yo pienso en Noé construyendo el arca.  Dios dijo, “Habrá un diluvio y necesitas construir un bote que te lleve seguro, y así es cómo se supone que el bote debe lucir.”

Dios le dio instrucciones específicas, así como los materiales que debían usar.  Le mostró a Noé cómo debía construir esta arca.  ¿Y qué hubiese pasado si Noé hubiese dicho, “Yo creo que la puedo hacer un poco diferente, y aún así funcionará”?

¡Yo no creo! Esa arca no hubiese provisto la seguridad que ofreció, si Noé no hubiese seguido las instrucciones de Dios al pie de la letra.  ¿Recuerdas todos esos capítulos en Éxodo?  Cuando empiezas a leer toda la Biblia y llegas a allí, es precisamente donde los lees a través de la Biblia es donde usualmente te atascas.

Es cuando llegas a esos largos capítulos de todas esas descripciones sobre los detalles del tabernáculo.  De hecho, los lees dos veces en Éxodo; la primera vez es cuando Dios le dice a Moisés cuáles son todos esos detalles, y luegos los lees de nuevo cuando Moisés comunica esos mismos detalles.

Son instrucciones detalladas – y de seguro es la parte que probablemente quieras pasar por alto u omitir ¡y es que es versículo sobre versículo de detalles! ¿Por qué puso Dios todo eso en las Escrituras?  

¿Para aburrirnos? ¿Para confundirnos? Para frustrarnos? Yo pienso que Dios deseaba que nosotros entendiéramos que la obediencia detallada importa.  Obediencia es hacer exactamente lo que me dicen que haga.

Jesús dijo en Mateo capítulo cinco, “Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla” (versículo 18).  A Dios le importan los detalles.

Entonces Jesús continúa diciendo, “Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” (Mateo 5:19)

¿Recuerdas la gran comisión en Mateo capítulo 28?  Jesús dijo, “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado” (versículo 19-20a)

De eso se trata el “hacer discípulos”.  Mientras estás disciplinando a tus hijos, le estás enseñando a obedecer todo lo que Cristo te ha ordenado a ti.

A veces consideramos obedecer parcialmente. ¿Cuál es el gran problema? Imagínate a Eva allá en el jardín diciendo, “Es solamente un mordisco.  Es simplemente un pedazo de fruta.  Es decir, ¿cuál es el gran problema?  No está Dios siendo legalista al decirme que yo no puedo comer esa fruta en particular; de ese árbol en particular? ”

No sé si ella estaba pensando esto, pero si fue algo como eso, mira donde ese mordisco de obediencia parcial nos llevó. Dios no dijo, “No pueden comer de todos los demás árboles.”  Ella obedeció en este sentido, pero ella no obedeció en los  detalles precisos que Dios les dijo que no hicieran.

Dios les dijo a Lot y a su familia, “No miren atrás.” La esposa de Lot pensó, “Solamente una pequeña mirada. ¿Qué importaría? Ella perdió su vida – y un acto de desobediencia puede en última instancia quitarnos la vida.  Dios lo sabe.  Es por eso que Él dice, “¡Obedece en todo!”

Acán tomó unas cuantas cosas del enemigo que estaban prohibidas.  ¿Qué importa? El perdió su vida, su familia perdió sus vidas, y la nación de Israel perdió una batalla en Hai; todo porque un solo hombre desobedeció en un pequeño asunto.

El amor obedece con exactitud.  El amor obedece hasta el final.  El amor dice, “Dios, te amo tanto que quiero obedecer todo lo que has ordenado.” ¿Alguna vez has pensado sobre qué hubiese pasado si Jesús, un día antes de la crucifixión, se hubiese rehusado de obedecer a Dios? ¿Si Él no hubiese obedecido hasta la meta final?

¿No estás contenta de que Él obedeció hasta el final, en todos los detalles?  Obediencia es hacer exactamente lo que me dicen que haga.  Es también hacerlo exactamente cuando me dicen que lo haga.  Si no  me ofrecen un plazo, entonces obediencia significa que yo debo estar dispuesta a hacerlo ahora – inmediatamente.

Tú le dices a tu hijo, “Recoge tu desorden de la meseta de la cocina antes de la cena.”  Eso quiere decir que cualquier momento entre ahora y la cena está bien para el niño obedecer.  Pero si tú dices, “Recoge tu reguero de la meseta de la cocina,” la implicación es:  “Hazlo ahora.”

Debemos asumir que debemos obedecer ahora mismo, a menos que nos den un plazo diferente.  Hacer exactamente lo que me dicen que haga cuando me dicen que lo haga  —ahora— si es que no me indican lo contrario.

Piensa sobre esta pregunta: ¿Qué sucedería si a Dios le tomara tanto tiempo respondernos cuando le clamamos a Él, tanto como nos toma a nosotros obedecerle?  Dios viene corriendo a la escena de nuestra necesidad, y Él quiere que nosotros corramos a obedecerlo – quiere que seamos rápidos en obedecerle.

Amo esos versículos en los evangelios que nos hablan sobre cuando Jesús llamó a los primeros discípulos, dice así, “Entonces ellos, dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:20).

Cuando Dios le dijo a Isaías, “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?” Isaías dijo, “Aquí estoy yo.  Envíame” (Isaías 6:8, parafraseado).  Obediencia rápida – respuesta rápida al llamado de Cristo.

No debemos solamente ser obedientes en cuanto a los mandamientos de Dios, sino también obedecerle cuando llegan los tiempos de tentación.  ¿Cuándo es el mejor tiempo para obedecer a la hora de resistir la tentación? ¡Ahora!  Si juegas con esto, si te entretienes, si juegas con la idea de pecar, si lo piensas por mucho tiempo, las probabilidades son que tú no vas a obedecer.

La obediencia al instante es una protección contra una desobediencia mayor a lo largo del camino.  Obediencia es hacer exactamente lo que me dicen que haga, cuando me dicen que lo haga, con la actitud correcta de corazón.

¿Cuál es la actitud correcta de corazón?  Es la actitud de corazón que Jesús tenía cuando dijo, “Me deleito, Oh Dios,  en hacer tu voluntad” (Salmo 40:8; Juan 4:34, parafraseado).  Obediencia gozosa; corazón-contento; obediencia incondicional.

¿En quién puedes pensar de la Escrituras que finalmente obedeció a Dios, pero con la actitud equivocada en su corazón? ¿Un personaje del Antiguo Testamento? Jonás.  Jonás obedeció a Dios.  Él hizo lo que Dios le mandó hacer, pero no lo hizo cuando se le dijo que lo hiciera, y no lo hizo con la actitud de corazón correcta.

Fue una obediencia renuente. Fue una obediencia coaccionada para que finalmente obedeciera. Escúchame – vas a terminar obedeciendo a Dios tarde o temprano, pero ¿no es cierto que a menudo lo hacemos después de haber pasado por nuestra rabieta y  luego de haber hecho las cosas a nuestra manera y haber hecho lo que nos da la gana? Es entonces cuando regresamos y decimos, demasiado tarde, “Quiero obedecer a Dios”.

Eso fue lo que le pasó a los hijos de Israel cuando Dios les dijo que entraran a la Tierra Prometida y ellos no lo hicieron porque no le creían a Dios.  Y entonces después que Dios les dijo, “Está bien, pueden deambular en el desierto por 40 años,” la gente dijo, “Está bien, te queremos obedecer ahora”.

Pero Dios dijo, “No.  Es demasiado tarde”. Ellos enviaron al ejército y trataron de entrar, pero fueron derrotados.  No pudieron hacerlo porque Dios dijo, “No me obedecieron – ahora.  No lo hicieron cuando Yo les dije.  Ustedes no tenían la actitud correcta de corazón.”

Déjame preguntarte, “¿Qué tan concienzudamente obedeces a Dios? ¿Qué tan completamente, que tan totalmente, que tan exactamente Lo obedeces? ¿Eres frecuentemente culpable de obediencia parcial, o de obediencia ‘cosmética? Es decir, parecer que estás obedeciendo lo que Él te ha mandado, pero no haciéndolo del todo, verdaderamente?

¿Qué tan rápidamente obedeces? Algo que he aprendido a través de los años –  y que querrás enseñar a tus hijos también – es que la obediencia retardada es desobediencia.  Obedece ahora y ten presente la actitud del corazón cuando lo hagas.

Acaso dices:  “Oh, simplemente tengo que hacer esto.” ¿Acaso es renuente? ¿Debes sentirte coaccionado? O es acaso obediencia gozosa, voluntaria  —“Me deleito en hacer Tu voluntad”. Me encanta ese versículo en el Evangelio de Juan capítulo dos, en las bodas de Caná cuando se quedaron sin vino, y María, la madre de Jesús, reúne a todos los sirvientes alrededor de las vasijas de agua.  Ella le dice a los sirvientes, “Hagan todo lo que Él les diga” (versículo 5, parafraseado).

Este es un reto que les quiero hacer. Quiero ser una mujer que tiene este mensaje para otras (y para mí misma por igual).  Todo lo que Él les diga – todo lo que Él diga – aún sea duro o fácil, aun si es retante, si no tiene sentido, aun si va en contra de todo de lo que tú pensabas que era verdad, todo lo que Dios te diga, todo lo que Jesús te diga a través de Su Palabra – todo lo que sea, sin importar lo que cueste, sin importar lo difícil que te parezca —todo lo que Él te diga que hagas, “¡Hazlo!”

A través de toda la Escritura, el concepto de obediencia está vinculado con las relaciones.  Es un término relacional.  La obediencia fluye de una relación personal con Dios.  Es algo que es motivado por el amor.  Son los hijos de Dios quienes Lo obedecen.

Así que vemos a través de las Escrituras que cuando obedecemos, demostramos que tenemos una relación con Dios.  Demostramos que Él es nuestro Padre.  Demostramos que tenemos una fe genuina; que verdaderamente hemos nacido de nuevo dentro de la familia de Dios.

La obediencia es uno de los elementos y expresiones más esenciales y más importantes de la verdadera fe.  Puedes leer acerca de esto particularmente en la primera Epístola de Juan.  Primera de Juan capítulo dos.  Escucha estas palabras:

“Y por esto sabemos que hemos llegado a conocerlo” (versículo 3a). El libro de 1 de Juan fue escrito para dar a` las personas la seguridad de su salvación.  ¿Cómo sabes que tienes  seguridad de salvación, que eres un hijo de Dios?

Algunas veces las personas nos escriben a Aviva Nuestros Corazones y nos dicen, “¿Cómo puedo saber que yo soy cristiana?”  Primera de Juan capítulo 2:3 nos dice una de las maneras en que podemos saberlo:

“Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos.  El que dice: “Yo he llegado a conocerle”, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado.  En esto sabemos que estamos en Él.  El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo.”  (versículos 3-6).

Entonces vas a Primera de Juan capítulo tres, comenzando en el versículo cinco, y ves este mismo tema:

“Y vosotros sabéis que [Cristo] se manifestó a fin de quitar los pecados, y en Él no hay pecado. [Todo el que permanece en Él], no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido.  [Así que Juan dice,] Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio…Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (versículos 5-9).

Si Dios es tu Padre Celestial, tu inclinación será obedecer a Dios:  “En esto es evidente [versículo diez de 1 Juan, capítulo tres] quienes son los hijos de Dios.”

“Son las personas que son miembros de la iglesia.  Son las personas que están involucradas en pequeños grupos de estudios bíblicos. Son las personas que viven verdaderamente vidas buenas.” ¿Acaso es eso lo que dice?

“En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano” (1 Juan 3:10).

Juan está diciendo aquí que para probarte a ti mismo y a otros que eres un hijo de Dios, toma más que solamente aprobación intelectual del evangelio, más que solamente decir, “Yo creo”.  Tiene que ser demostrado en la clase de obediencia que es característica de los hijos hacia sus padres.

No solamente demuestra la obediencia una salvación genuina, sino que también demuestra amor genuino por Dios.  Es cómo demostramos que amamos a Dios.  Demostramos eso obedeciéndole. Es así como nosotros demostramos nuestro amor por Cristo, lo vemos una y otra vez en las Escrituras –de manera interesante lo vemos otra vez en los escritos de Juan— esta vez en el Evangelio de Juan, capítulo 14.

Jesús dijo, “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (versículo 15).  Si amas a tu esposo, harás las cosas que le agraden a él.  Y si amas a Dios, lo demostrarás por medio de la obediencia a Él.

Juan 14:21, “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama.”  Los judíos del Antiguo Testamento se enorgullecían de tener la Ley de Dios.  “Somos los hijos de Abraham.  Tenemos los Diez Mandamientos.”

Por lo tanto, pensaban que estaban espiritualmente bien.  Pero Jesús dijo, “No- el que tiene mis mandamientos y los guarda, [obediencia], ése es el que Me ama.  Ese es el que está emparentado conmigo.

Y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él.  Judas (no el Iscariote) le dijo, “Señor, ¿y qué ha pasado que te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?”  Jesús respondió y le dijo, “Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada” (Juan 14:21-23).

Esa clase de obediencia – amorosa, de todo corazón, obediencia completa – fue la que Jesús modeló en Su relación con Su Padre Celestial.  Me encanta ese versículo en Juan 14:31 sobre cuando Jesús y sus discípulos se preparan para abandonar el aposento alto, y se dirigen hacia el lugar donde Jesús sabe que Él será traicionado y entregado a los romanos.

Jesús dice, “Pero para que el mundo sepa que yo amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago.  Levantaos, vámonos de aquí” (Juan 14:31).  ¿Hacia dónde iban?  Hacia las garras de la muerte.

Jesús dijo. “Aún si me mata, Yo quiero que el mundo sepa que amo a Mi Padre, así que voy a obedecer Su mandato.”  ¿Qué evidencia  le da tu vida al mundo de que amas a tu Padre Celestial? ¿Te ven obedeciendo a Dios aún cuando es costoso? ¿Te ven ellos demostrando tu amor por Él?

Quiero que todos nosotros también veamos que la obediencia es el medio a través del cual podemos experimentar la realidad de Cristo y Su amor en nuestras vidas.  Jesús dijo en ese pasaje que acabamos de leer, Juan 14:21, “El que tiene mis mandamientos y los guarda…Yo lo amaré y me manifestaré a él.   Hay una paráfrasis de ese versículo que dice, “Yo lo amaré y me haré a Mí mismo real en él”.

¿Quieres conocer más del amor de Cristo en tu vida? ¿Quieres acercarte más a Cristo?  ¿Quieres sentir Su cercanía, Su dulzura y Su intimidad en tu vida?  Jesús dijo, “Si tienes Mis mandamientos y los obedeces, Yo mismo me manifestaré a ti.  Yo mismo me haré real a ti.  Experimentarás Mí realidad en tu vida” (parafraseado).

Entonces Él dice en el versículo 23 de Juan 14, “Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.”  ¿No es eso lo que tú quieres en tu vida – que Dios Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo hagan morada en tu corazón?

“Vendremos, y haremos con él morada.” Puedes experimentar la realidad de Cristo en tu vida de una manera mayor a través de la obediencia. Jesús dijo, “Ustedes son mis amigos, si me amáis y guardan mis mandamientos” (Juan 14:15, parafraseado).

Esa es la manera de experimentar intimidad con Cristo.  Ahora bien, mientras pensamos sobre obedecer a Cristo como una manera de mostrar nuestra fe y mostrar nuestro amor y experimentar mayor intimidad con Cristo, recuerda que en el contexto global de Juan capítulo 14 y 15 (donde hemos estado leyendo), y en 1 Juan (dónde comenzamos), hay un mandato principal de Cristo que surge una y otra vez.

¿Cuál es el mandamiento?  Que nos amemos unos a otros.  Claro, pienso que Jesús está hablando sobre la necesidad de obedecer todos Sus mandamientos, ¿pero no resulta interesante que ese es el único mandamiento que Él nos indica en este contexto sobre la obediencia?

“Si me amas, me obedecerás, y este es mi mandamiento: que se amen unos a otros, asimismo como yo los he amado así también os améis los unos a los otros” (parafraseado).  Lo lees en Juan 13, Juan 15, 1 Juan 3, 4 – este es el mandamiento que tenemos de Él.

“Quienquiera que ame a Dios también debe amar a su hermano” (parafraseado).  Mientras unimos todo esto, déjame hacerte un par de preguntas.  ¿Estás obedeciendo Su mandamiento de amar a los demás cómo Él te ha amado?

Tú dices, “Sí, yo amo a las personas.” ¿Amas a todas las personas? ¿Acaso hay algunos hermanos, hermanas, o personas dentro de la familia de Dios que tú no amas?  Quizás no son fáciles de amar.  Puede ser tu pareja.  Puede ser un hijo en particular.  Puede ser un pariente – alguien a quien tú no amas con el tipo de amor ágape de 1 Corintios 13.

Si hay alguien a quien tú no estás amando a la manera de Jesucristo, no puedes decir que estás obedeciendo Sus mandamientos.  “Si Me amas, me obedecerás,  Si me obedeces, se amarán unos a los otros” (parafraseado).

Basado en tu coeficiente de obediencia; basado en tu estilo de vida de obediencia, ¿que evidencia hay de que eres una verdadera hija de Dios?  Si es así como tú obtienes prueba-garantía; evidencia de tu salvación - ¿cuánta evidencia hay de que tú eres una hija de Dios?

No podemos ser amargados, cascarrabias, y mal geniosas; peleando con las personas; no llevándonos bien con la gente; teniendo contienda entre nosotros y otras personas y decir que somos cristianas.  Jesús dijo, “La gente sabrá si tu profesión es verdadera si tienen amor los unos por los otros.”

Déjame decirlo otra vez.  No tienes bases de seguridad o garantía de que eres un hija de Dios si no obedeces los mandamientos de Cristo, y uno de los mandamientos principales que Él nos dice que obedezcamos es que nos amemos los unos a los otros.

No es suficiente que clames que lo amas.  NO es suficiente que digas que lo amas.  ¿Lo estás obedeciendo? ¿Amas a otros como Él te ha amado?

Annamarie: Amar a tu prójimo no es una simple sugerencia.  Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado mostrando cómo luce la obediencia a Dios en tu día a día.  Ella estará de vuelta en un momento para orar.

Una nueva valorización por la obediencia a menudo le sigue al avivamiento.  Así también una pasión por la pureza, la santidad, la honestidad, y el arrepentimiento.  

Si te sientes seca, entonces Busca a Dios.  Si te has apartado de Dios y te has perdido de tener una relación cercana con Él, Busca a Dios.  Si a tu fe le falta entusiasmo o energía, Busca a Dios.

Una hermana, Agnes Angela Rackebrandt experimentó esto y nos escribió:

“Hoy el programa me habló a mi corazón. Primero me confimó ese deseo de transmitir un avivamiento desde lo profundo de mi corazón como en aquellos tiempos descritos en su Palabra, en el lugar donde me estoy congregando en esta Iglesia nueva aqui en el lugar donde vivo; ¡y primero Dios tiene que empezar por mí!

La segunda cosa que Dios me habló a través de este programa, es que me confrontó acerca de ser honesta, sincera, y transparente con Él, obediente a Su Palabra, y por amor a Él perdonar, y pedirle la restauración de mis relaciones personales, resquebrajadas y rotas por mucho tiempo. ¡Tengo que clamar y pedirle a Jesús a través del Espíritu Santo que me ayude a hacerlo ya!

 

¡Gracias Señor por tu amor y tu fidelidad! ¡Gracias por este programa, a través del cual tu viernes hablando conmigo! Bendice a cada persona en este ministerio, y que siga siendo instrumento tuyo para tocar muchas vidas, así como la mía. En el nombre bendito de Jesús, ¡amén!”

¡Gracias Agnes por escribirnos!

Puedes averiguar cómo obtener el libro que acompaña esta serie visitando AvivaNuestrosCorazones.com (está disponible en español).

Nancy finalizó el programa de hoy con un recordatorio:  obedecer a Cristo significa amar a otros como Él nos amó a nosotros.  Ahora ella regresa  para guiarnos en oración.

Nancy: Señor, Tus normas son muy altas. Sin embargo cuando nos adoptas para Ti y nos haces Tus hijos, Tú nos da el poder para obedecerte y el poder para amar a las personas que nosotros no pudiéramos amar permaneciendo apartadas de Tí.

Señor, que nuestras vidas demuestren la realidad de nuestra profesión de fe.  Que nuestras vidas puedan demostrar cuánto te amamos, y que nuestras vidas puedan experimentar una intimidad cada vez mayor Contigo.

Que puedas ser capaz de sentirte como si estuvieras en Tu casa al entrar en nuestros corazones, porque te obedecemos.  Que podamos obedecerte porque Te amamos, y porque Te amamos podamos obedecerte-  Mientras te obedecemos, ayúdanos a amar a otros – como Tú has dicho de que debemos amarnos, así como Tú nos has amado. df

Gracias, Señor, no solamente por Tus mandamientos, pero por Tu gracia y el poder de Tu Santo Espíritu para obedecerlos.  Oramos en el nombre de Jesús, Amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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