Aviva Nuestros Corazones Podcast

Trabajando en el poder del Espíritu Santo, día 2

Annamarie Sauter: ¿Te sientes impotente para hacer lo que Dios te está llamando a hacer?

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Quizás tú digas: «No puedo hacer esto. Esto es imposible. ¿Yo, enseñar una clase de escuela dominical? ¿Ser líder en un grupo pequeño? Apenas puedo hablar, no puedo hacer esto».

Annamarie: Nancy te recuerda lo que un ángel le dijo a María cuando se le dio una asignación imposible.

Nancy: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra». Si esto es lo que Dios te está llamando a hacer, entonces será Su poder, el poder del Espíritu Santo.

Annamarie: La mayoría de nosotras nos mantenemos muy ocupadas todo el día. Es muy tentador empezar a trabajar duro en nuestra lista de quehaceres, sin recordar de dónde proviene nuestra fuerza.

Ayer escuchamos la primera parte de un mensaje de Nancy acerca de hacerlo todo en el poder del Espíritu Santo. Puedes escuchar esta primera parte en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Hoy escucharemos algunas observaciones prácticas acerca de cómo es esto posible.

Nancy: Número uno: Debemos dejar que Dios nos hable de manera personal antes de que nosotras hablemos Su Palabra a las demás. Si comienzas a ver la Escritura a través de este lente, podrás ver esta enseñanza por todo el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Esdras 7:10 nos dice que: «Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, (entonces él podía) y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israel». Primero su propio estudio, su vida, su hacer, y luego su enseñanza.

Leemos en el Salmo 39: «Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, (mientras pensaba, mientras yo reflexionaba, como dejé que Dios me hablara entonces) se encendió el fuego; entonces dije con mi lengua» (v. 3).

Muchas de nosotras estamos tratando de hablar con nuestras lenguas antes de dejar que el fuego de la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios y la santidad de Dios ardan con calor en nuestros propios corazones. ¿Cómo puede suceder eso? Sucede mientras nosotras reflexionamos. Mientras meditamos. Sucede cuando esperamos en el Señor con Su Libro abierto ante nosotras. Estamos pensando, estamos reflexionando, estamos procesando. Lo estamos dejando que se absorba dentro de nosotras. Y mientras lo hacemos, el fuego arde. Y cuando te levantas, hay fuego. Hay poder.

No eres tú. Es el Espíritu Santo. Te levantas y enseñas con tu lengua, y Dios hace algo sobrenatural con el fuego de tu propio corazón para usarlo para encender el fuego en el corazón de otras.

Juan 12:41 se refiere al profeta Isaías, la visión que Isaías tuvo en Isaías 6. La visión era del Cristo exaltado. Isaías dijo estas cosas, dice Juan 12: porque vio la gloria de Cristo y habló de él.

No puedes hablar de la gloria de Cristo de una manera que sea convincente para los demás si tú no has visto por ti misma Su gloria. Isaías era inútil para llevar el mensaje de Dios a la nación hasta que él entró al templo del Señor y vio al Cristo santo, santo, santo, exaltado que llenó el templo. No fue hasta que tuvo la sensación de asombro y maravilla y la sensación de su propia indignidad y luego tuvo ese momento purificador y abrasador en el altar donde fue purificado y lleno de esa visión de su propia indignidad que él pudo ver por adelantado, el poder y la majestad del Cristo crucificado. Entonces él sale, en fuego, con la gloria de Dios, y habla de la gloria de Dios.

Tenemos que dejar que Dios nos hable antes de hablar Su Palabra a las demás. Tenemos que verlo por nosotras mismas antes de poder hacer que otras lo vean.

Ves esto en Moisés en Éxodo 34. Cómo Moisés entraba delante del Señor para hablar con Él. Entonces salía y hablaba a los hijos de Israel todo lo que se le había ordenado.

En 1 Samuel capítulo 3, y el comienzo del capítulo 4, la Escritura dice: «El SEÑOR se revelaba a Samuel en Silo por la palabra del SEÑOR» (v. 21). Entonces en el capítulo 4:1 dice: «Y llegaba la palabra de Samuel a todo Israel».

¿Qué pasaba primero? El Señor se revelaba a Samuel. Por eso Dios te dio este Libro, para que puedas conocerlo. El Señor se reveló a Samuel por Su palabra, y luego Samuel habló la palabra a todo Israel. «Y el Señor estaba con él; no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras» (3:19).

¡Wow! Hoy en día hablamos muchas palabras y se enseñan muchas clases. Se muestran muchos videos. Hay una gran cantidad de programas de radio, podcasts. Cuando comenzamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, sentí que ya había mucha gente hablando, y no tenía interés en aumentar el ruido. Entonces dije: «Señor, si estás en esto, entonces te ruego que lo confirmes. Y durante todo el tiempo de este ministerio, por largo o corto que sea, pudieras revelarte a mí por Tu Palabra, y entonces pudieras darme gracia para hablar, y no dejes que una sola palabra que venga de Ti caiga al suelo».

Por eso estoy realmente consciente de no desperdiciar palabras. Ahora, a veces lo hago, pero es un deseo de que cada palabra cuente; que cada palabra venga mientras escucho al Señor, me encuentro con Él con mi Biblia abierta, lo escucho a través de esa Palabra, y luego hablo, y cada una de esas palabras se arraiga en el corazón de alguien y hace exactamente lo que Dios envió para que esa Palabra cumpliera.

Ezequiel capítulo 2, permítanme resumir. Dios le trae a Ezequiel un rollo. Es una historia extraña. Su mano está extendida, y hay un rollo escrito en la parte delantera y en la parte trasera, y el mensajero le dice: «Hijo de hombre ... come este rollo y ve y habla a la casa de Israel» (Eze. 3: 1).

«Come este rollo». ¿Qué significa eso? Pues bien, como Ezequiel el profeta, ungido por Dios, consagrado a los propósitos de Dios, al recibir e interiorizar el mensaje de Dios, simbolizado en el «comer del rollo», la Palabra de Dios. Le estaba llevando el rollo a su propia vida para que se convirtiera en una pasión viva y ardiente; un fuego dentro de su propia alma. Y luego fue y habló con el pueblo de Israel.

Estoy tan cansada de dar y escuchar mensajes sin pasión; donde el orador, yo misma tan a menudo, no he estado en el fuego de la presencia de Dios. Hablamos, y no cambia la vida de nadie, y Dios no nos visita con Su presencia manifiesta. ¿Podría ser que una de las razones es que no estamos buscando a Dios por la unción divina en nuestras vidas?

Él le dijo a Ezequiel: «Hijo de hombre, come el rollo, ve, habla a la casa de Israel, y todas mis palabras que yo te hable recíbelas en tu corazón y oye con tus oídos, y luego irás a hablar a tu pueblo» (vv. 3,10-11, parafraseado).

Nunca hablarás palabras con poder a otros que no hayas oído que Dios hable a tu propio corazón primero. Toma tiempo. No hay atajos. Es necesario esperar y es necesaria la soledad.

¿Recuerdas a Juan el Bautista que estaba en el desierto escuchando a Dios hasta el día de su aparición en Israel? Y una vez que dejó el desierto era un hombre en fuego y la gente quería venir y verlo arder. Ellos vendrán y te verán arder cuando te enciendas en llamas con el poder del Espíritu Santo.

El Señor Jesús mismo dijo en Juan 8: «No hago nada por mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó» (v. 28).

Escucho. Aprendo de mi Padre. Y entonces hablo lo que he visto con mi Padre.

El apóstol Juan en 1 Juan 1 dice, concerniente a la Palabra de Vida: «Lo que hemos visto y oído, también os lo anunciamos».

Tenemos que dejar que Dios nos hable antes de hablar de Él a las demás. Proclama lo que has visto, oído y experimentado, y cobrará vida en otros.

No lo tengo en esta Biblia, pero durante muchos años en la parte posterior de mi Biblia había escrito todas las estrofas a un antiguo himno de Frances Havergal. Y antes de ir a hablar, casi cada vez, me ponía de rodillas y cantaba este himno. Déjame leerte una porción:

Señor, háblame, para que pueda hablar
En ecos vivos de Tu tono;
Oh, enséñame, Señor, que yo pueda enseñar
Las cosas preciosas que imparten
Y pon alas a mis palabras, para que pueda alcanzar
Las profundidades ocultas de muchos corazones.

Esa es mi oración: «Señor, habla conmigo para que cuando yo hable, las personas sepan que te están escuchando a Ti».

Segundo: Al preparar nuestras vidas para un ministerio ungido, nuestras vidas deben encarnar o ilustrar, lo que proclamamos a los demás. Y de nuevo este es un principio que se ve a través de toda la Escritura.

En particular, en Juan 1 donde leemos que la Palabra se hizo. . . ¿Qué? Se hizo carne. Eso es lo que significa encarnar, en la carne. La Palabra, la Palabra de Dios, el Logos se hizo carne. No solo algo misterioso, una teoría abstracta por allá arriba. La Palabra vino en un cuerpo físico y humano y se estableció entre nosotros, habitó entre nosotros. tabernaculizó entre nosotros. Jesús, la Palabra viva de Dios, se encarnó para que pudiéramos leer, conocer, oír, ver y vivir con la Palabra de Dios.

Y la Palabra debe encarnarse en nosotras, debe ser vista en nuestras vidas antes de que podamos efectivamente proclamarla a las demás en la unción del Espíritu Santo.

El apóstol Pablo. . . lo cité anteriormente en 1 Tesalonicenses 1, donde dice que nuestro evangelio no vino solo en palabras, sino en el poder y el Espíritu Santo y con plena convicción. Él continúa diciendo: «Sabéis qué clase de personas demostramos ser entre vosotros por amor a vosotros.Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor» (vv. 5-6).

1 Tesalonicenses 2:10: «Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes».

Pablo está diciendo: «No solo les hablamos la Palabra de Dios, sino que vino con poder porque fue ilustrada en nuestras vidas, no les enseñamos una cosa y luego vivimos otra cosa».

He estado en el ministerio lo suficiente para ver a mucha gente que es. . . bueno, tal vez no mucha, pero sí un buen número, que son una persona en la plataforma y luego otra totalmente diferente fuera de la plataforma. Me pregunto, «¿qué es esto?»

Bueno, ¿y qué se puede decir de mí? ¿Con qué frecuencia se puede decir de mí que soy una persona diferente en la plataforma y otra distinta fuera de la plataforma?

Y Pablo dice: «No hay diferencia: Ustedes vieron día y noche cómo nosotros vivimos entre ustedes. Cómo fuimos semejantes, y ustedes fueron imitadores de nosotros así como nosotros imitábamos al Señor».

Y así hago esta pregunta: Si las personas a las que les enseño, imitan no solo lo que digo, sino lo que ven en mi vida, ¿serán imitadores de Dios? ¿Cómo serán sus vidas?

Hay un versículo muy interesante en Lucas 6:40. Me gustaría que no estuviera allí, pero está. Dice (Jesús dice esto): «Todo discípulo, después de que se ha preparado bien...», y eso es lo que estamos tratando de hacer con estas enseñanzas: mujeres enseñando a mujeres. ¿Verdad? Bueno, cuando hayamos hecho nuestro trabajo: «Todo discípulo, después que se ha preparado bien, será como su maestro». No dice que sabrá lo que sabe su maestro. Dice que será como su maestro.

Así que la pregunta es, ¿tu vida fuera de la plataforma, apoya o contradice lo que enseñas? Si la verdad no nos ha cambiado primero, es probable que no cambie a nadie cuando la hablemos.

Así que nuestra oración debe ser: «Señor, comienza la obra en mí».

Oswald Chambers lo dijo así:

El mensaje debe ser parte de nosotros mismos. Nuestras vidas deben ser el sacramento de nuestro mensaje. Antes de que el mensaje de Dios pueda liberar a otras almas, la liberación debe ser real en ustedes.

  1. M. Bounds lo dijo así:

El poder de predicar o enseñar siempre debe estar respaldado por una vida semejante a Cristo. Cada acto del predicador debe ser un sermón. Su vida, la Biblia ilustrada. Su santidad, pura, la llama más blanca. La vida que él vive debe ser la vida del cielo en la tierra.

Ahora, ¿quién es suficiente para estas cosas? Solo estoy asustándolas a todas y diciendo: «Bueno, es mejor que nunca enseñe». (Risas) Ésa no es la conclusión. La conclusión es: «Señor, te necesito». Preparación: una vida ungida. No saltes esto mientras te preparas para enseñar la Palabra de Dios a los demás.

He conocido a mujeres a lo largo de los años que son comunicadoras magistrales. Están muy solicitadas. Son charlistas populares. La gente viene y llena los salones para oírles hablar. Pero entonces comienzas a hablarles acerca de su matrimonio, de su hogar, de su caminar personal con el Señor. A veces su casa está en ruinas, literalmente, o sus relaciones, mientras están enseñando a otros las cosas de Dios. Y me digo: «Hay algo mal con esta imagen».

Hay algo mal con esta imagen cuando es verdad en mi propia vida. Cuando tengo un gran mensaje para proclamar, pero luego en mis relaciones en la oficina, con mi familia, con mis amigos más cercanos, no hay evidencia del fruto del Espíritu. Cuando estoy desafiando a las personas a vivir una vida llena del Espíritu y una vida llena de oración y una vida ungida, pero fuera de la plataforma mi vida es mediocre y ordinaria, y no evidencia el poder y el fruto del Espíritu, algo no está bien.

Así que vengo, y le digo: «Oh, Señor». Quiero aclararte que no soy todas estas cosas que estoy llamando a las mujeres a ser, pero por la gracia de Dios, me estoy dirigiendo en esa dirección. Estoy comprometida a serlo. Estoy dispuesta a ser transparente y a decir dónde las cosas no están funcionando bien en mi vida. Pero por la gracia de Dios, Él me está cambiando y me está haciendo el tipo de mujer que Él quiere que yo sea.

Y quiero poder decirles, como dijo el apóstol Pablo: «Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo» (1 Cor. 11:1), (sabiendo) «que el discípulo después que se ha preparado bien, será como su maestro»

Oh, Señor, oro para que las personas que me escuchan vayan más allá de donde yo he llegado. Pero no puedo contar con eso. Quiero vivir el tipo de vida que motiva a las personas a seguir a Cristo mientras me ven haciendo eso a mí.

Annamarie: «Señor, comienza la obra en mí». ¿Es el mensaje parte de tu vida? Cada una de nosotras se encuentra en cierta etapa de la vida, y debemos aprender a aplicar la verdad de la Palabra de Dios a nuestras circunstancias.

En nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com tenemos recursos que te ayudarán a hacer precisamente eso. Visítanos y busca recursos según la etapa de vida en la que te encuentras. Hemos preparado esos recursos para ayudarte a aplicar la Escritura a tu vida.

Ahora Nancy regresa con nosotras para darnos una perspectiva del valor de la Palabra de Dios y cómo debemos acercarnos a ella.

Nancy: Bueno, permítanme comenzar un poco el tema de labios poderosos. Quiero traer solo dos puntos aquí.

Para tener labios ungidos, hay que cultivar y comunicar un sentido de temor reverencial por la Palabra de Dios, asombro ante la Palabra de Dios.

En Isaías 66:2, Dios dice: «Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra».

Quiero hacer una aclaración, creo que hay un lugar, un lugar apropiado para el humor, en la comunicación de la verdad, en la enseñanza a otros, en la enseñanza a tus hijos, en el discipulado, hablando aquí. Pero puede ser algo peligroso porque he visto demasiadas personas en el púlpito, en la plataforma, en los escenarios de enseñanza, tomar ligeramente las verdades serias de la Palabra de Dios. Creo que necesitamos ser muy, muy cuidadosas de no tomar a la ligera estas verdades, ricas, poderosas, asombrosas, impresionantes, que podamos reconocer que estamos bajo la Palabra de Dios en temor reverencial ante este Libro.

Es un gran privilegio y una gran responsabilidad manejar la Palabra de Dios. Nunca la manejes a la ligera. Nunca la trates como algo trivial.

Agustín dijo: «Cuando la Biblia habla, Dios habla».

Es por eso que cuando estoy enseñando a través de un texto y leo el pasaje, casi siempre digo: «¿Podríamos ponernos de pie para la lectura para darle honor a la Palabra de Dios?» Porque lo que este libro dice es lo que es poderoso. Voy a arrojar luz sobre ella. Voy a ayudarte a entenderlo como Dios ha estado haciendo conmigo, pero quiero que sepas que no son mis palabras. Es esta Palabra que cambiará tu vida. Es impresionante. Así que debemos cultivar ese sentido de reverencia y asombro por la Palabra de Dios.

Y no esperes que las demás se sientan más profundamente emocionadas por la verdad de lo que tu lo has sido por ella. Si esta verdad que estás enseñando no te ha conmovido, si no ha hecho arder un fuego en ti, entonces ¿por qué alguien se emocionará con ella? ¿Por qué alguien diría: «¡Sí, eso es lo que quiero!»? Si no están viendo ese calor en tu corazón corazón hacia la Palabra de Dios?

Entonces tenemos, reverencia y asombro por la Palabra de Dios.

Y luego número dos, aquí es donde quiero cerrar. Conscientemente busca y confía en el poder del Espíritu Santo. (Este es realmente el hilo conector de todo este concepto). Clama a Dios por lo que yo llamo aceite fresco.

No sé cuántas veces a través de los años, muchos, he tenido esta conversación con el Señor. Es similar a la que María de Nazaret tuvo con el ángel en Lucas 1. Ahora los detalles son diferentes, pero el intercambio es similar. ¿Recuerdas cómo vino el ángel y le dijo: «Vas a llevar en tu vientre al Hijo de Dios»?

Y María le dice (tal vez una adolescente de catorce años, una jovencita), «¿Cómo puede ser esto?, nunca he conocido a un hombre, es imposible».

Le he dicho esto al Señor tantas veces. Cuando me pidió que comenzara la radio en Aviva Nuestros Corazones, cuando el llamado llegó a hacer las conferencias de Mujer Verdadera, las conferencias de Aviva Nuestros Corazones, yo dije, «Señor, esto es imposible, no puedo hacer esto, ¿cómo puede ser esto?»

Respondiendo el ángel, le dijo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Luc. 1:35).

Cuántas veces Dios me ha recordado todo esto mientras he estado pensando acerca de todas las cosas que no puedo hacer. Me siento débil, pobre, necesitada. La gente piensa que soy una persona segura y que lo tengo todo lo tengo resuelto por mí misma. Eso está lejos de la realidad. Mi imagen en el diccionario está junto a la palabra insegura, inadecuada. Siento eso con mucha fuerza. Pero la Palabra dice: «el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra».

Escucha, ese versículo no es solo para María. Ese versículo no es solo para mí. Ese versículo es también para ti, para todo lo que Dios te ha llamado a hacer y a ser. Y puede que no sea solo en la enseñanza. Puede ser en el amor a un marido que no conoce a Jesús. Puede ser en enseñarte amar a un hijo pródigo.

Tú dices: «No puedo hacer esto. Esto es imposible. Yo, ¿enseñar una clase de escuela dominical? ¿Ser líder de un grupo pequeño? Apenas puedo hablar, no puedo hacer esto». El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Si esto es lo que Dios te está llamando a hacer, entonces será Su poder, el poder del Espíritu Santo.

¿Y no te gusta la respuesta de María? Lucas 1:38, mi versículo favorito para la vida, «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra».

¿Qué está diciendo ella? Sí, Señor, estoy dispuesta, estoy disponible; estoy vacía, débil, no tengo nada que ofrecer. Tengo este sentido de inseguridad cuando tenemos conferencias de dos días. Pienso, ¿y si nadie regresa el segundo día? (Risas) Porque veo lo vacía que estoy. Apenas puedo mantener mi propio corazón lleno. ¿Qué tengo que ofrecer a estas mujeres?

No estoy teniendo autoconmiseración. Solo te estoy diciendo que es con lo que lucho en mi corazón. Y me imagino que tú también. ¿Verdad? Estamos en esto juntas. Pero el propósito es que las personas vean que el poder no es de nosotras, es de Dios; y experimentar la realidad de Su presencia que de otro modo no sería posible.

Charles Haddon Spurgeon, conoces el nombre, el predicador asombroso, el príncipe de los predicadores. Ojalá pudiera hablar de Jesús como lo hizo Spurgeon. ¡Wao! Pero es increíble al leer sus sermones, con qué frecuencia le decía a la congregación: «Necesito que venga el Espíritu Santo».

Déjame leer un par de esas referencias. Él decía . . . en medio de sus sermones.

Oh Espíritu del Dios viviente, prepara el camino para el bendito Cristo esta mañana.

En otro mensaje decía,

Amado, hablo con demasiada frecuencia, fríamente sobre un tema que debería despertar mi alma primero y la suya después. Espíritu del Dios viviente, ven como un viento vivificante del cielo, y deja que las chispas de nuestro amor se conviertan en una poderosa llama, ahora mismo, si así te agrada.

Espíritu del Dios viviente, ven fresco sobre mí.

En otro sermón dijo:

Oh por una bendición del Espíritu Santo a través de todo el sermón.

¿Qué estaba haciendo? Él estaba reconociendo que él era nada, y reconociendo su necesidad de que el Espíritu Santo viniera sobre él. El Espíritu Santo ya estaba en él, pero él estaba diciendo: «Lléname, úngeme, dame aceite fresco para este momento, para este mensaje, para esta tarea». Y, Señor, haz en el corazón de la gente lo que no puedo hacer, pero Tú puedes hacerlo por el poder de Tu Palabra y el poder de Tu bendito Espíritu Santo».

Por lo tanto, mientras te preparas, ora, y estoy diciendo que te prepares para lo que Dios te ha asignado hacer. No tiene que ser una gran tarea. Te estás preparando para enseñar en casa a tus hijos el álgebra. O te estás preparando para hacer lo que Dios te ha dado que hagas en tu iglesia local, en tu comunidad. Ora para que el Espíritu Santo primero mueva tu propio corazón, para ser llena de Su Espíritu.

Y entonces ora para que Él prepare el terreno de los corazones que están escuchando, las que escuchan, los que eres responsable de servir; que Él les abra los ojos; que Él les dé entendimiento; que Él traspase sus corazones con la aplicación; que bendiga sus voluntades; que conceda el don del arrepentimiento y el don de la fe; que preserve y proteja la semilla que se siembra en los corazones de las personas, y que por su gracia y el poder de su Espíritu haga que esa Palabra que ha sido comunicada germine y produzca una gran cosecha de justicia para Su gloria y el avance de Su reino.

Y le dices: «Señor todo se trata de ti, Espíritu Santo, eres bienvenido en este lugar. Ven, lléname, enséñame, dame aceite fresco, y unge los oídos de los oyentes. Y haz en ellos algo que no pueda ser explicado aparte de Ti».

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth regresará con nosotras. ¿No es emocionante pensar en lo que Dios podría hacer a través de ti al apoyarte en Su poder?

Hemos visto el resultado de la obra de Dios al acercar a muchas mujeres hacia Él. Hemos recibido numerosos testimonios de lo que Dios ha estado haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones, por su poder y su gracia. Nancy, ¿por qué no compartes con nuestras oyentes un poco acerca de cómo nació este ministerio y algo de lo que Dios ha estado haciendo?

Nancy: Tienes tanta razón, no podemos tomar ningún crédito por lo que Dios ha hecho y lo que está haciendo a través de este ministerio. Y mientras Aviva Nuestros Corazones acaba de cumplir cinco años, ¿puedes creer esto? Es una alegría especial ver cómo Dios ha usado el ministerio a lo largo de los años, discipulando mujeres, cada una ministrada de forma especial, en su situación particular y en su etapa de vida.

Me sentí especialmente alentada por una historia que escuché hace poco sobre algunas mujeres que han estado escuchando y creciendo en el ministerio de su iglesia y a través de Aviva Nuestros Corazones, durante estos últimos años. Y tuvimos una nota de la líder del ministerio de mujeres de esa iglesia. Quiero compartirla contigo. Es un poco larga, pero realmente vale la pena escuchar y espero que tú seas tan alentada como lo fui yo cuando la leí. Ella dijo:

«Como una mujer recién casada con un nuevo bebé y otro en camino, prendí la radio un día para escuchar a «mi mamá en la fe» Elisabeth Elliot y su programa, Gateway to Joy»

Muchas de nuestras oyentes recordarán ese maravilloso programa que Elisabeth Elliot hizo durante tantos años. Entonces esta mujer dijo,

«Pronto me di cuenta de que había algo diferente. Había una joven ardiente en la radio compartiendo sobre su visión y pasión para que las mujeres vivieran en libertad y gozo en el Señor en la esfera de sus hogares e iglesias».

Y lo que estaba escuchando fueron los primeros días de Revive Our Hearts, en ese caso, Aviva Nuestros Corazones, que fue el programa sucesor de Gateway to Joy de Elisabeth Elliot. Esta mujer decía,

¡Escuché con entusiasmo! Otras chicas de la iglesia también estaban escuchando y nos reunimos y compartimos cómo la Palabra de Dios estaba haciendo una cirugía en nuestros corazones. Ese fue el comienzo de un «fuego de Aviva Nuestros Corazones» que se inició en nuestra iglesia.

En poco tiempo estábamos construyendo nuestro nuevo ministerio de mujeres utilizando recursos como, En Busca de Dios, la serie «Cómo está tu vida amorosa» y muchas otras. Hicimos un club de lectura en la librería, donde solamente había lugar para estar de pie (¡se acabaron las sillas!). Usamos el libro, Mentiras que las Mujeres Creen. ¡Y muchas de nosotras, años más tarde, abordamos un avión para asistir a la primera Conferencia Mujer Verdadera o True Woman 08 en Schaumburg, Illinois!

A lo largo de los años, nuestra pequeña iglesia ha experimentado un crecimiento fenomenal, en la vida y el corazón de muchas mujeres jóvenes, al compartir las verdades e invitar a las mujeres a escuchar Aviva Nuestros Corazones. Nuestra iglesia ha utilizado estos recursos para crear una red de madres, hermanas y esposas piadosas.

«Ella siguió diciendo: Porque la mayoría en nuestra iglesia éramos cristianos de la primera generación, estas eran verdades nuevas para nosotras. Este grupo de mujeres piadosas está ahora discipulando a las nuevas mujeres cristianas de la misma manera. Sabemos que es una obra maravillosa que el fruto del Señor se mantenga. ¡Gracias a Nancy y a Aviva Nuestros Corazones por permitir que Dios las use!»

Y podemos decir que esta historia se ha repetido en otros lugares, en otras mujeres, en otras partes del mundo. Y solo podemos decir: A Dios sea la gloria. Estamos agradecidas por aquellos que han apoyado Aviva Nuestros Corazones para que este tipo de historias puedan ser contadas una y otra vez, mientras las mujeres han sido discipuladas en su fe, en estos últimos años. Estoy emocionada y llena de expectativas por ver lo que Dios hará en los años por venir.

Ahora, no sé cuál será mi papel en todo esto, pero estoy segura de que seguirán surgiendo nuevas mujeres: mujeres jóvenes que se convertirán en mujeres mayores en la fe y que seguirán transmitiendo este mensaje, y pasarán este testigo de la fe a la siguiente generación. Y le estoy pidiendo al Señor que se puedan contar innumerables historias como esta.

Y tú puedes ser parte de este tipo de historias. Eso es porque Aviva Nuestros Corazones depende del apoyo en oración y del apoyo financiero de nuestras oyentes para continuar enseñando a las mujeres día a día.

Especialmente necesitamos saber de ti durante este mes de mayo, porque es el cierre de nuestro año fiscal, lo que significa que es cuando terminamos con los libros contables y hacemos el presupuesto para los próximos doce meses del ministerio. Realmente necesitamos escuchar de ti ahora.

Así que, ¿le pedirías al Señor cómo Él querría que tú participaras en ayudar a apoyar este ministerio mientras seguimos llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo?

Annamarrie: Únete a nosotras en oración. Oremos para que Dios obre de manera especial en nuestros días, trayendo a muchas mujeres a la libertad que hay en Cristo. Si deseas apoyarnos financieramente en este tiempo crucial, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos desde EEUU o Canadá al 1-800-569-5959. Al llamar asegúrate de especificar que tu donación es para el ministerio de alcance hispano.

¿Te puedes imaginar cómo sería encontrarte con Dios en la eternidad, y presentarle a las mujeres que llevaste a Cristo y discipulaste? Nancy te ayudará a explorar esta idea el lunes, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a decir: «Sí Señor», Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

Únete a la discusión