Podcast Aviva Nuestros Corazones

Un cuerpo, un edificio, una familia y una novia

Carmen Espaillat: Durante los próximos programas estaremos compartiendo contigo porciones de los tiempos de oración durante la conferencia “¡Clama!” que se llevó a cabo en Indianápolis a finales del año pasado. Te animamos a que te unas a nosotras en oración.

Laura Gonzalez: Señor te alabo por tu fidelidad en nuestra vida y por tu misericordia Señor.

Elba Reyes: Yo vengo delante de Ti, con corazón gozoso Señor, alabándote por Tu bondad. Tú eres bueno, Tú eres grande, Tú eres precioso Señor, Tú nos has traído hasta aquí y yo te alabo Señor porque nos permites estar aquí, ¡gracias Señor! 

Maggie Michelen: Alabamos Tu majestad Señor, alaba Tu soberanía. Alabamos Tu Deidad, alabamos Tu trinidad y alabamos el hecho Señor de que en Tu justa misericordia, Tú oh Dios nos ha hecho parte de algo más grande que nosotras mismas y es la historia de la redención. Oh Señor alabado seas Tú por habernos escogido antes de la fundación del mundo. Alabado sea el Hijo porque vino a morir por nosotros y alabado sea el Santo Espíritu que nos anhela celosamente y por el cual estamos aquí hoy Señor. Alabamos todo Tu ser, todo lo que Tú eres Señor, toda Tu plenitud. Nos faltan palabras para decirte todo lo que te queremos decir. Oh Santo Espíritu ven e intercede por nosotros con gemidos indecibles y que podamos expresar dentro de nuestros corazones Señor, todo lo que no podemos decir en palabras. ¡Bendito y alabado sea Tu Nombre hoy y siempre, amén!

Laura Gonzalez:  ¡Te alabo porque tu misericordia Señor es mejor que la vida! 

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Es común desarrollar una mente consumista cuando se trata de la iglesia. ¿Te has visto comprando—buscando la iglesia que provee la mejor mezcla de productos y servicios? Escuchemos a Nancy brindar una perspectiva importante sobre la iglesia.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Bueno, sé que algunas de ustedes pensaban que esto nunca sucedería, pero hoy llegamos a la sección final del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Hemos estado caminando a través del manifesto en muchas series durante este año. Y ésta es la última sección, hemos llegado a ocho temas importantes. Y desearía que pudiéramos pasar más de un día en cada uno. Podríamos pasar semanas en cada uno de ellos. Y ha sido para mi una verdadera disciplina el descifrar cómo usar exactamente veintitantos minutos para abordar cada uno de estos temas tan importantes.

Pero en nuestro sitio web, www.AvivaNuestrosCorazones.com, hemos provisto algunos enlaces con recursos adicionales, otros programas, otras series que hemos transmitido, libros, cosas que te ayudarán a profundizar en cada uno de estos temas.

Así que simplemente vamos a estar rozando la superficie de estos temas. Pero queremos recordar, que éstos son aspectos de ser una mujer verdadera de Dios. Y mientras me he estado preparando para esta sección final del manifiesto, llegamos a algunos temas en los que he dicho: “Wow, esto es muy difícil de enseñar porque sé que no estoy en donde necesito estar en este tema en particular”. Y eso es una realidad en mucho de estos temas.

Así que simplemente quiero animarte, porque firmar el Manifiesto de la Mujer Verdadera no es decir que: “He alcanzado esto”. Porque ninguna de nosotras ha alcanzado estas áreas. Lo que estamos diciendo es que, esto es a lo que aspiramos. Esto es lo que queremos que sea una realidad en nuestras vidas. Y por la gracia de Dios, esto es lo que perseguiremos y esto es lo que buscamos llegar a ser.

Así que hoy llegamos a otra de estas declaraciones en las que nos comprometemos y decimos “lo haremos”. Son cosas que nos proponemos hacer en nuestras vidas. Permíteme leer la declaración de hoy, y luego hablaremos acerca de ella. Dice:

Estaremos comprometidas fielmente en nuestra iglesia local, sometiéndonos a nuestros líderes espirituales, creciendo en el contexto de la comunidad de fe, usando los dones que Dios nos ha dado para servir a otros, edificando el Cuerpo de Cristo y cumpliendo con Sus propósitos redentores en el mundo.

Esta afirmación completa sobre la iglesia local es realmente contracultura, así como muchas de las otras declaraciones en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. La iglesia, te hayas dado cuenta o no, ha caído en tiempos difíciles en el mundo evangélico. Se ha hecho una moda hoy en día el criticar a la iglesia.

Y ha habido una oleada de libros en años recientes, libros como So you Don’t Want to Go to Church Anymore [Así que ya No Quieres Ir Más a la Iglesia]. Otro llamado Quitting Church [Renunciando a la Iglesia]. Y otro más llamado Life After Church [La Vida Después de la Iglesia]. Y nos hemos convertido en una generación de consumidores de la iglesia, de los que van de iglesia en iglesia, ofensores de la iglesia y tristemente en muchos casos, en quienes abandonan la iglesia.

Y esto me recuerda una historia que escuché sobre un hombre que estaba varado en una isla en el Pacífico durante muchos años. Finalmente, un día vio un barco que estaba navegando cerca y el hombre le hizo señas frenéticas y llamó la atención del capitán. Así que el barco se acercó a la playa y el capitán salió a saludar al hombre varado.

Después de un rato, el marinero rescatista le preguntó al náufrago: Y ¿qué son estas tres chozas que has construido ahí?

Y este hombre le respondió: “Bueno la primera choza, es mi casa”.

Y el marinero siguió y le dijo: Y, ¿cuál es la siguiente choza?

Y el hombre le contestó: “Es mi iglesia”.

Y entonces el marinero le pregunto: “Y, ¿qué hay de la tercera choza?”

A lo que el hombre respondió: “Oh, esa era a la iglesia que iba antes .1

Bueno, esa más o menos es la imagen de la forma en que la gente funciona hoy en día. Kevin DeYoung, quien es un pastor en Michigan, y Ted Kluck han escrito un libro fenomenal que recientemente leí llamado Why We Love The Church [Por Qué Amamos la Iglesia]. Y en ese libro ellos dan varias razones por las que los cristianos dicen que están hastiados de la iglesia.

  • Dice que algunas personas dicen que piensan que la iglesia es aburrida.
  • Otros están hartos de la sub-cultura cristiana anticuada.
  • Mucha gente dice que odia las mega-iglesias y algunas de las cosas que las acompañan.
  • Y luego están aquellos que sienten que la iglesia es abusiva, o dicen que han sido lastimados por la iglesia.

Recibí un correo electrónico ayer de una amiga que decía “Nuestra iglesia despidió a nuestro pastor principal la semana pasada. Ellos leyeron una carta de los ancianos, que simplemente decía que tenían “una visión diferente”. Muy triste y extraño. La iglesia está en shock y está enojada por cómo esto ha sido llevado a cabo”.

Y podría contarles muchas, muchas historias similares. No sé quién tenga la razón, quién esté mal. Pero hay diferentes lados en cada situación, hay personas que sienten que fueron lastimados por la iglesia. Y otra razón que estos autores dieron sobre por qué a la gente no le gusta la iglesia hoy en día es porque dicen que la iglesia es poco auténtica. La gente solo sigue una mecánica.

Y tú escuchas a mucha gente hoy en día hablar de amar a Jesús, pero que no les gusta la iglesia. Y muchos que no sienten que es importante el faltar a la iglesia. Sienten que mientras pasan tiempo con Jesús, ellos están obteniendo más que estando en la iglesia. Y hay aquellos que dicen que quieren a Dios, tal vez incluso quieren tener comunión con otros creyentes, pero no resisten la iglesia local organizada. Y hay muchos hoy en día que inclusive están desafiando lo que realmente es una iglesia.

Y escucharás a gente decir que una iglesia es simplemente cuando dos o más creyentes se reúnen para hablar de Dios. Ellos pueden hacerlo en un café; o pueden hacerlo en su lancha; o pueden hacerlo en un campo de golf. Pero son dos o más creyentes que se reúnen para hablar de Dios, para adorar a Jesús, eso es una iglesia, dicen algunos.

Bueno, pero el hecho es que si queremos conocer lo que una iglesia realmente es y cómo Dios ve a la iglesia, necesitamos buscar en la Palabra de Dios. Dios nos dice qué es la iglesia y cómo debemos verla. En la carta a los Efesios, encontramos cuatro metáforas para comprender lo que es la iglesia. Y no voy a leer todos esos pasajes, pero las referencias de las que estaré hablando van a estar en la transcripción en nuestro sitio web, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Puedes ir ahí y puedes estudiarlas más detenidamente mientras lees el libro de Efesios.

Leemos primero que nada, en Efesios capítulo 1, en los versículos 22 y 23, y de nuevo en el capítulo 4, en los versículos 15-16, que la iglesia es un cuerpo. Es un cuerpo. Y como cualquier otro cuerpo, tiene una cabeza con una C mayúscula. ¿Quién es nuestra cabeza? Cristo es la cabeza.

Nosotros somos creyentes, somos miembros de Su cuerpo. Estamos unidas con Cristo. Estamos inseparablemente conectadas con Cristo, quien es nuestra Cabeza. Y al estar conectadas a nuestra Cabeza, también estamos inseparablemente conectadas a otros miembros de ese cuerpo, a otros creyentes. No puedes estar cerca de Cristo y mantener una distancia del resto de Su cuerpo. De hecho, aprendemos en la Escritura que:

  • La forma en que tratas al cuerpo es la forma en que tratas al mismo Cristo.
  • Y que la forma en que ves a otros miembros del cuerpo en última instancia habla de cómo ves al mismo Cristo.

Así que la iglesia es un cuerpo.

Luego leemos en Efesios capítulo 2, en los versículos 19-22, que la iglesia también es un edificio. Es un edificio. Es un templo. No cualquier edificio sino una clase especial de edificio. También puedes leer esto en 1 Pedro 2:1-8. La iglesia es la morada de la gloria de Dios. Es dónde Dios vive. En ese edificio, en ese templo, Cristo de nuevo es la figura prominente. Él es el cimiento. Él es la piedra angular. ¿Y cuál es nuestra parte en ese templo? ¿Cuál es nuestra parte en ese edificio? Bueno, nosotros somos piedras vivas, piedras vivas que forman ese templo. Está siendo formado como la morada para Dios.

Así que la iglesia es un cuerpo. La iglesia es un edificio. Es un templo. Y luego leemos en el capítulo 2, en el versículo 19 de Efesios que la iglesia es una familia. Hemos sido adoptadas en la familia de Dios. Así que ¿qué relación crea esto con los demás? Bueno nos hace hermanos y hermanas en esa familia. Estamos conectados con cada uno y estamos ligados a cada uno inseparablemente como parte de la familia de Dios.

Y luego tenemos una cuarta metáfora, puedes leer sobre esto en Efesios capítulo 5, en los versículos 22-33, somos una novia. La iglesia es una novia. La novia de Cristo. Casada con Cristo. Eso significa que tenemos una relación de pacto con Cristo y con cada uno.

Así que tenemos estas cuatro metáforas: un cuerpo, un edificio, una familia y una novia. Cada una de ellas es una imagen de cómo estamos orgánicamente relacionadas a Cristo. Y un recordatorio de que estar unidas en una relación con Cristo es estar unidas a otros que están relacionados a Cristo. Somos miembros de Su cuerpo. Somos piedras vivas en el templo que Él está construyendo, en el que Él es la piedra principal, la piedra angular. Él es el cimiento. Y nosotros somos hermanos y hermanas en la familia de Dios.

Cuerpo, edificio, familia, matrimonio. Son imágenes hermosas. Pero podría también señalar que en todas ellas hay conflictos. Hay problemas. A veces son inmensamente disfuncionales. Pero Él no las abandona sólo porque tienen problemas. Y de hecho, a través de toda la Escritura vemos que Cristo ama a Su iglesia, imperfecta y hecha un desastre como lo es a veces, la ama tanto que dio Su vida por ella.

Y me encanta esa estrofa del himno que dice:

Es Cristo de su iglesia el fundamento fiel,

por agua y la palabra hechura es ella de Él.

Su esposa para hacerla del cielo descendió,

Él la compro con sangre cuando en la cruz murió.

Por Samuel J. Stone

¿Crees que Jesús no sabe qué tan mal está Su iglesia? Y aun así Él la ama. Él se compromete con ella, y Él se entrega a ella. Y permanece comprometido aun cuando estropeamos las cosas. Él no abandona a Su novia. No abandona Su cuerpo, Su templo, Su familia.

La iglesia local, que tenemos representada en muchas mujeres en nuestra audiencia, es la expresión local visible del cuerpo, del templo, del edificio, de la familia, de la novia. La iglesia local es ambas cosas, un organismo y una organización. Algunas personas quisieran que fuera una sin la otra. Pero ambas cosas son importantes.

Nuestras iglesias locales consisten en seguidores de Cristo bautizados que están agrupados en torno a su unidad en Cristo para el crecimiento y misión mutuos.

No es solo un grupo de personas con lo mismos gustos o desagrados. Ves iglesias hoy homogéneas, construidas alrededor del mismo grupo demográfico: Por ejemplo, “Vamos a alcanzar a los veinteañeros, o vamos a ir a alcanzar a esta generación o aquella generación”. No, eso no es lo que Dios tenía en mente, eso no era lo que Dios pretendía. Dios pretendía que la iglesia fuera el reflejo de la imagen de nuestro cuerpo completo.

  • Necesitamos múltiples generaciones.
  • Necesitamos gente con diferentes trasfondos.
  • Necesitamos gente con diferentes llamados y etapas de la vida.

La gente reflejando lo que el cuerpo de Cristo refleja. Nuestras diferencias. Pero nos unimos porque tenemos un Señor común, un Salvador común, un llamado común: que Cristo sea conocido y extender Su Reino en este mundo.

Durante los últimos domingos simplemente he observado a mi alrededor en la iglesia, y mientras he estado preparando esta serie, he estado pensando lo que aprecio de ella. Hay varios adultos jóvenes en nuestra iglesia. Estoy en una iglesia pequeña. Pero hay varios adultos jóvenes que han crecido en la iglesia, y a los que conozco desde que eran pequeños. Muchos de ellos ahora están comenzando sus propias familias sirviendo al Señor; y cantan en el coro; o lideran la alabanza; están involucrados en estudios de la Biblia; están ayudando a guiar a los adolescentes. Y uno de esos jóvenes es ahora un diácono en nuestra iglesia.

También hace unas semanas observé durante el tiempo de adoración y había un joven, un adolescente que su mama falleció súbitamente hace unos años, y con sus ojos cerrados con ambas manos levantadas al Señor, en la fila de enfrente, aparentemente ajeno a nadie más, el cantaba este coro:

Solo Tú eres Dios, desde antes del tiempo existir. Estás en Tu trono, Solo tú eres Dios. Y ahora, en tiempos buenos y malos, estás en Tu trono, Solo Tú eres Dios.2

Y cuán precioso para mi fue ver a este joven adolescente adorando al Señor. Él ha pasado por tiempos difíciles. Él sabe acerca de esto, pero él está diciendo: “Solo Tú eres Dios; y Tú estás en Tu trono”.

El domingo pasado también tuve el privilegio de orar con una mujer de 90 años, yo me siento al lado de ella, al lado de Jean Murphy. Y ella ha orado por mí por años. Ama al Señor, ha discipulado a mujeres. Y me ha sido de mucho estimulo. Tenemos también un hombre de 106 años en nuestra iglesia. Y estas personas han sido ejemplos de fidelidad y de la fidelidad de Dios con ellos. Estoy muy agradecida por ellos.

Estoy agradecida por la enseñanza fiel de la Palabra de Dios. Hace unas semanas nuestro pastor de jóvenes predicaba un mensaje y decía: “La vida no se trata acerca de ti, y muchos de ustedes piensan que sí”. Y él dijo: “Lo sé porque leo sus cuentas de Facebook”. Y dijo: “Necesitan reorientar su vida a Su Palabra” con S mayúscula. Y eso fue tan directo, tan atinado. Estoy agradecida por este pastor.

También estoy agradecida por los músicos en nuestro equipo de alabanza, por uno en especial. Los veo, pero éste hombre es un hombre que hace varios años tuvo una conversión dramática. Su vida ha sido enormemente transformada. Hemos estado orando por la salvación de su esposa. Y él está ahí, con una sonrisa del tamaño del mundo, adorando al Señor. Y cuando lo veo simplemente me siento agradecida por lo que Dios ha hecho, y tengo la carga por ver a su esposa acercarse a la fe. Eso es parte todo de nuestra iglesia.

Hace unos meses volteé y me presenté a una mujer que estaba sentada detrás de mí. La conocí después del servicio. Yo no sabía que ella era misionera, es la esposa de un matrimonio misionero que está en su sabático. Y ella simplemente empezó a contarme su historia, por lo que Dios la había estado llevando, y unas aguas muy profundas.

Y mientras ella hablaba, ella no sabía nada acerca de por lo que yo estaba atravesando. Pero su historia era tan paralela a algunas aguas por las que yo misma estaba atravesando. Ella va un poco más adelantada que yo en su viaje. Dios la había visitado recientemente y había derramado gracia en su vida. Y con lágrimas en mis ojos, le dije: “No sabes cuánto necesitaba escuchar tu historia. Realmente lo necesitaba”. Eso es parte de la iglesia.

La iglesia ciertamente tiene sus defectos y sus problemas. Cada iglesia los tiene porque está formada de gente como tú y como yo, pero sigue siendo la novia, el cuerpo de Cristo. No podemos amar la cabeza y rechazar el cuerpo. En su libro La Iglesia Viva, John Stott dice:

Confío en que ninguno de mis lectores sea esa grotesca anomalía, un cristiano sin iglesia. El Nuevo Testamento no menciona nada de alguien así. Ya que la iglesia se ubica justo en el centro de los propósitos eternos de Dios.

Y esa es una buena palabra en una era en la que tendemos a ser tan individualistas, tan independientes de espíritu, de mente tan consumista. Bueno, “¿Qué hay aquí para mí? ¿Me gusta eso?” Así es como evaluamos las cosas. Y esa es la forma incorrecta de pensar acerca de la iglesia.

Necesitas la iglesia local. La necesitas:

  • Para apoyo
  • Para estimulo
  • Para rendición de cuentas
  • Para disciplina

Es peligroso estar en un lugar en tu vida en el que no estés conectada a la vida de una iglesia local. Y cuando hablamos de estar comprometida, conectada, no quiero decir simplemente ir y estacionar tu cuerpo en un banco a la primera hora del domingo en la mañana y luego salir de ahí volando y no tener ninguna otra conexión con el cuerpo. Necesitas estar conectada. Necesitas estar enchufada.

Tu iglesia local te necesita. Ellos necesitan:

  • tus dones
  • tus oraciones
  • tu aliento
  • tu apoyo

No solo necesitamos estar comprometidas sino someternos a nuestros líderes espirituales. Bueno y ¿cómo se ve eso? Significa que cuando escuchamos la Palabra, nos ponemos bajo la autoridad de la Palabra predicada. No regresamos a casa y criticamos al predicador o criticamos el mensaje.

Decimos: “Dios, te escucho”. Puede o no que me guste el estilo de la predicación. Puede o no que haya encontrado algo increíblemente significativo. Pero si tú le pides a Dios que te hable a través de la predicación de Su Palabra, Él lo hará. Y respondemos: “Sí Señor, estoy de acuerdo con lo que le has dicho a mi corazón en el día de hoy”.

  • Significa mostrar tu apoyo en dónde sea posible respecto a las decisiones de liderazgo, a menos que sean contrarias a la Palabra de Dios. No ponernos en la posición de criticar o de dar nuestras opiniones.
  • Significa animar a otros a apoyar. O si ellos no están de acuerdo a ir con la gente del liderazgo y preguntar.
  • Significa estar unidos, ser leales, solidarios.
  • Significa algunas veces buscar el consejo de aquellos en posiciones de liderazgo espiritual.

Una de las jóvenes en nuestro staff estaba compartiendo conmigo recientemente que ella está en el proceso de tomar una decisión importante en su vida. Y ella muy sabiamente (porque es una mujer soltera), fue a cada uno de los ancianos en su iglesia y les compartió lo que ella estaba lidiando y les pidió su consejo. Ella está lista escuchando y recibiendo el consejo.

Y nuestra meta mientras nos comprometemos en nuestras iglesias es crecer de manera personal, para luego juntos representar a Cristo y expandir Su reino en nuestro mundo. Y esto no es una opción, si quieres ser una hija de Dios que está creciendo, una mujer verdadera que está logrando Sus objetivos en su vida. Ser parte de una iglesia local no es una opción.

Y recuerdo ese himno escrito por Timothy Dwight alrededor de los 1800. Este hombre estuvo involucrado en el Gran Despertar, en el primer Gran Despertar. Y él dijo estas palabras:

Tu reino amo oh Dios, tu casa de oración, y al pueblo que en Jesús hallo completa redención.

Tu iglesia mi Señor, su templo, su ritual, la iglesia que guiando estas con mano paternal.

Por ella mi oración, mis lágrimas, mi amor, solicitud, cuidado, afán por ella son Señor. Un gozo sin igual me causa en ella estar y estando aquí su comunión anhelo disfrutar.

Yo sé que durara oh Dios cual tu verdad y victoriosa llegara hasta la eternidad.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth regresará enseguida para orar. Su mensaje sobre la importancia de la iglesia es parte de una serie llamada: “Declaraciones del Manifiesto de la Mujer Verdadera (Segunda Parte)”. Es la tercera serie que hemos transmitido basada en este importante documento.

Espero que leas el Manifiesto completo por ti misma a través de nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Si afirmas las verdades ahí contenidas puedes firmarlo, y continuar aprendiendo cómo vivirlo en tu hogar, en tu iglesia y comunidad.

Nos gustaría enviarte una copia de un pequeño libro que te ayudará a hacer del Manifiesto algo personal y práctico. Se titula, “Un viaje de 30 días a través del Manifiesto de la Mujer Verdadera”. En cada página encontrarás una declaración del documento, referencias a las Escrituras, preguntas para “hacerlo personal”, entre otras.

Te enviaremos una copia de “Un viaje de 30 días a través del Manifiesto de la Mujer Verdadera” cuando dones cualquier monto a través de nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Si no puedes hacerlo a través de la página, llámanos al 1-800-569-5959. Los envíos están disponibles para EEUU y Canadá.

Bien, escuchamos mucho sobre el clima. Siempre está en las noticias. Esto es algo que hace pensar a Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy: No creo que escuchemos lo suficiente acerca de cómo las vidas son impactadas por el clima dentro de nuestros corazones.

Carmen: Escucha más acerca de esto de crear un ambiente correcto...mañana. Ahora oremos con Nancy.

Nancy: Oh Señor, como te agradezco por Cristo, quien es la Cabeza de nuestro cuerpo y El es la Piedra Angular, el Cimiento, nuestro Esposo Celestial. Y como te agradezco por Su iglesia, por Tu iglesia. Oh Señor, es tu cuerpo, somos la novia de Cristo, Somos el templo que Tú estás edificando para alojar Tu gloria. Y oro, Oh Señor, que nos muestres cómo comprometernos fielmente en nuestras iglesias locales, que nos enseñes a someternos a nuestros líderes espirituales, a crecer en el contexto de la comunidad de fe, y usar los dones que Tú nos has dado para servir a otros, a edificar el cuerpo de Cristo y a cumplir Tus propósitos redentores en este mundo. Oro en el santo nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1 Mikey's Funnies (8-20-02).

2 Copyright 2004 Billy Foote Music (Admin. by Integrity Music, Inc.).

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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