Aviva Nuestros Corazones Podcast

Un retrato sorprendente de Jesús

Nancy: “La oración debería ser nuestro primer recurso, no el último”. Esa convincente afirmación fue escrita por Bill Skelton, presidente de la (Asociación Nacional de Presentadores de Radio) National Religious Broadcasters (NRB). La NRB acostumbra a hacer llamados de oración concentrados durante ciertos meses del año. Ellos han comprendido la importancia de la oración para el pueblo de Dios.

Espero que tú hagas uso de ese recurso que Dios nos ha dejado. Mientras ruegas al Señor, pídele que envíe un espíritu de avivamiento verdadero a tu corazón, familia, comunidad y a las naciones.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Creo que muchas de nosotras debemos admitir que la oración es muchas veces nuestro último recurso. Pero el programa de hoy va a motivarte a hacer de la oración tu primer recurso.

Escucharemos un poderoso mensaje de Jim Cymbala, pastor del Brooklyn Tabernacle, en Nueva York. Es un llamado ferviente a la oración de un pastor quien por muchos años ha reconocido su profunda necesidad, como pastor y como padre de familia.

Aquí está el Pastor Cymbala:

Jim Cymbala: Quiero hablar por unos momentos sobre algo tan vital y a la vez tan simple. Es tan común para nosotros que ése es el peligro precisamente. Quiero que en esta mañana, esta sesión sea algo que haga una diferencia en nuestras vidas, en lugar de una simple charla con más información acerca de Dios. Oro para que por Su gracia podamos tener una comunión fresca con Dios.

Para enfocar este tema, quiero darles una de las imágenes más extrañas y maravillosas de Jesús encontradas en cualquier parte de la Biblia. De todos los retratos que has visto pintados en la palabra, no hay ninguno tan extraño como este. Vemos a Cristo en la cruz; sabemos que Cristo caminó sobre las aguas. Vemos a Cristo sentado en el pozo con la mujer en Samaria.

Pero en tus sueños más locos, ¿puedes imaginarte algo como esto?:

Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, diciéndoles: Escrito está: “Y mi casa será casa de oración”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle; y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchándole. (Lucas 19:45-48)

Ahora, la Biblia tiene muchas ilustraciones de Jesucristo, y para mí, ninguna es más extraña que esta. El cordero de Dios, el que vino para quitar el pecado del mundo, el gentil, el amoroso Jesús, quien, como buen Pastor, coloca a las ovejas en Sus hombros para llevarlas de vuelta a casa.

Y sin embargo, en esta porción de las Escrituras, vemos a Jesús mostrando físicamente sus emociones de una forma que es difícil de visualizar; lo vemos volteando mesas y tirando el dinero al piso. No nos imaginamos como Él, por sí solo, sin ayuda—los discípulos fueron pasivos en esto—pudiera impedir que las personas cargaran su mercancía por el templo y que tuviera la autoridad de decir, “¡Salgan de aquí con eso! ¡No pueden traer eso a los atrios!” Y verlo ir donde las personas que vendían bueyes y ovejas y palomas para los pobres, para decirles, “¡Fuera, saquen su negocio de aquí!

Es una imagen impresionante de Jesucristo, del Jesucristo amoroso que conocemos. Quizás pensaríamos que alguien que esté tan enojado y físico significa que no está en el Espíritu. Pero éste es Jesús.

Lo que es extraño sobre esto, es que no es la primera vez que ocurrió algo así. Lo vemos en Marcos, y la Biblia nos dice en Juan, segundo capítulo, que durante la primera visita de Jesús al templo, Él hizo lo mismo. De hecho, la Biblia nos dice que Él hizo--¿estás lista?—un látigo hecho de cuerdas. Ahora, han pasado dos años y Él se prepara para enfrentar Calvario, y regresa el templo, y lo limpia de nuevo.

Ahora, lo raro de todo esto es que el pueblo que estaba allí, pertenecía ahí. Las personas que estaban vendiendo los animales tenían que estar cerca de los alrededores del templo porque no había forma de ofrecer esos sacrificios a menos que alguien tuviese esos animales disponibles allí. No podías tomarlos de tu casa o llevarlos por las calles de Jerusalén.

Así que esas personas pertenecían ahí, pero habían puesto los precios por las nubes. Estaban haciendo dinero para ellos mismos, tomando ventaja del hecho de que ellos eran los que podían asistir en estos sacrificios, y estaban escalando los precios para aprovecharse de las personas.

Y los que cambiaban dinero—tenías que pagarle impuestos al templo, si eras un buen Judío, y no podías utilizar dinero Griego o Romano. Tenías que usar las monedas especiales que eran acuñadas en Jerusalén. Así que esos que cambiaban dinero estaban ahí para tomar tu dinero de donde sea que viniera—Macedonia, o de donde sea—cambiabas tu dinero para hacer una donación adecuada. Pero, de nuevo, estaban siendo beneficiados grandemente.

Y las personas que llevan las cosas por todo el templo—en realidad, los escritores de la época nos dicen que en lugar de dar la vuelta al templo, lo atravesaban, acarreando sus cosas, convirtiendo la casa de Dios en una vía de dinero rápido.

Y Jesús, con su látigo hecho de cuerdas, de manera física, imponiendo su presencia y su autoridad, simplemente les hace salir de allí y los echa.

Antes de llegar a mi punto principal, pienso que seguramente muchas de las que escuchan, quizás son miembros del coro de sus iglesias, o predican el Evangelio a otros o cantan en los diversos grupos de adoración, o son maestras de escuela dominical—sé que hay mujeres de gran influencia escuchando esto—muchas de ustedes deberán volver a sus iglesias y ministerios.

Wao, ¿No nos desafía eso a recordar que no solo se trata de si estás haciendo la obra de Dios sino que también debemos tener en cuenta la forma de hacer la obra de Dios. La Biblia nos dice que un día Jim Cymbala va a estar de pie en el tribunal de Cristo, y Dios me va a preguntar por qué yo pastoreaba el Brooklyn Tabernacle.

Como ves, estas personas se encontraban en el templo, pero no tenían el Espíritu del templo. Se suponía que iban a estar allí para ayudar a la gente a adorar y para entrar en la presencia de Dios. Ellos estaban allí, pero no estaban sintonizados con el propósito que Dios tenía para aquel lugar llamado la casa del Señor.

Ellos estaban haciendo su trabajo, estaban haciendo su labor, pero estaban haciendo dinero, y eran codiciosos, y habían traído un espíritu secular a un lugar sagrado. Eran crasos hombres de negocios, en el lugar del el que Dios dijo: "Mi casa será llamada casa de oración”. “Tú has hecho de ella una cueva de ladrones. ¡Se están aprovechando de la gente! ¡¡Salgan de aquí!! "

¡Qué pensamiento tan impresionante! Y en días en que la adoración, la predicación y obra del Evangelio han llegado a ser tan mecánicas y orientadas hacia uno mismo, esto nos recuerda a todos nosotros hoy, que a medida que abrazamos nuestros deberes en la iglesia, debemos hacer la obra de Dios con el Espíritu de Dios.

No importa cuántos discos venda o qué tan popular sea Jim Cymbala o alguien que escribe un libro. La Biblia dice que un día estaré delante de Aquel cuyos ojos son como el fuego, y apenas podré estar delante de Él.

Para los que cantan, no se trata solo de cantar la “nota correcta”, sino del porqué estás en la nota. Se trata del Espíritu con que lo estás haciendo.

  • ¿Lo estoy haciendo para la gloria de Dios?
  • ¿Realmente me importa esa gente en la ciudad de Nueva York?
  • ¿Estoy predicando sólo para montar un espectáculo y completar un servicio más, o realmente irradio el amor de Dios a través de mi servicio?
  • ¿Estoy diciendo las cosas que Él quiere que yo diga con el Espíritu que Él quiere que lo diga?
  • ¿Por qué estás enseñando esa clase de educación Cristiana, o esa clase de escuela dominical?
  • ¿Por qué estás cantando en ese coro?
  • ¿Por qué sirves?

La Biblia dice que cuando Jesús entró en el templo, les recordó: "Esta no es su casa. Esta es la casa de mi Padre, y en la casa de mi Padre hay que administrarla de acuerdo a las formas de mi Padre. Y cuando tocas o poner la mano a algo sagrado de forma secular, los voy a sacar a patadas de aquí”.

Va a venir el día en que, como dice Pablo, todos nos pondremos de pie ante el tribunal de Cristo, y tendremos que reportar al Señor, y será evaluado por qué hicimos lo que hicimos y cómo lo hicimos.

Ese no es mi punto principal de esta mañana, pero es un punto importante, porque es muy fácil hacer la obra del evangelio como sólo otra manera de ganarse la vida. Eso es lo que estas personas estaban haciendo. No estaban interesados en las personas que entraban en contacto con Dios. Estaban ganándose la vida con esto.

Al hacer la obra de Dios, no debemos robar la gloria que se debe sólo a Él. Hagamos lo que hagamos, y cualquier cosa que digamos, el Señor nos quiere recordar a través de esto que toda la gloria y todo el honor deben ir a Jesucristo.

Pero lo que realmente provocó a Jesús fue esto: Él dijo, "los hombres ni siquiera entienden de qué se trata la casa de mi Padre. Tú has dado tu opinión sobre el templo, pero el templo no te pertenece. La casa de mi Padre será llamada casa de oración, y que has hecho de ella una cueva de ladrones”.

Este es el primer principio de las religiones, así que escucha con atención. Jesús dijo: "La casa de mi Padre será llamada casa de oración. El ambiente de la casa de mi Padre se supone que sea la oración. El ambiente alrededor de las cosas de mi Padre debe ser el aroma de las personas que abren su corazón y vienen en adoración y en actitud de súplica a mi Padre. Pero en lugar de mantener este propósito en mente y cumplir con este objetivo, has hecho de ella un lugar sólo para hacer dinero. ¡Así que fuera! Mi casa será llamada casa de oración”.

Lo que se supone que distingue las iglesias cristianas y los cristianos y las reuniones cristianas es el aroma y el ambiente de oración.

Usted podría decir: "Bueno, Pastor Cymbala o hermano Jim, ese no es nuestro estilo. Venimos de una tradición diferente”.

No importa su tradición o mi tradición. Es la casa de su Padre, y el Padre dice: "Mi casa, será una casa de oración y súplica".

Ahora, sabemos que ese templo no se parece a ninguna iglesia. El Tabernáculo de Brooklyn, por ejemplo, no es un edificio sagrado. El edificio de tu iglesia no es un edificio sagrado. No hay edificios sagrados como el templo. Lo sabemos.

Ese templo estaba asentado allí en Jerusalén, donde ahora se encuentra la Mezquita de Omar. Ese era el único lugar donde Dios dijo que el altar de bronce podría ser colocado y donde los sacrificios de animales podrían ofrecerse. Fue el único punto geográfico en el mundo donde el Lugar Santo y el Lugar Santísimo podrían estar.

Así que lo que yo no estoy tratando de decir que nuestras iglesias son como ese templo hoy. Lo sabemos que no es así. De hecho, la Biblia dice que nosotros somos el templo del Espíritu Santo.

Pero lo que quiero decirte es que la obra de Dios, desde el principio, no es como tú y yo nos imaginemos. La obra de Dios, la casa de Dios, la religión cristiana se supone que siempre debe tener el aroma de la oración.

Predicación, sí. Pero no dice que mi casa será casa de predicación. Música sí, pero no dice mi casa será llamada casa de la música. “Mi casa será llamada casa de oración." Había coros, pero fue llamado la casa de oración. Se daba la lectura de la Palabra, pero "Mi casa será llamada casa de oración".

Así que la Biblia nos dice que cuando Jesucristo murió y resucitó y regresó al cielo, y él comenzó su Iglesia, que las puertas del infierno no prevalecerían en su contra. El mantuvo la misma línea que caracterizó la casa de Su Padre.

¿Alguna vez has notado que en el segundo capítulo del libro de los Hechos, cuando nació la iglesia, los discípulos se la pasaban esperando en Dios y orando? Estaban sentados allí, estaban orando y adorando y esperando tener comunión de corazón con Dios, mientras Dios les ministraba y los limpiaba internamente mediante la obra del Espíritu, algo que sólo el Espíritu Santo puede hacer. Así nació la iglesia. El Espíritu fue derramado.

"Mi casa será llamada casa de oración".

En el cuarto capítulo, Pedro y Juan son arrestados. Están siendo abofeteados y amenazados, "No prediquen más ese nombre!” ¿Qué hicieron? No van y protestan. Ellos no fueron a la Corte Suprema. No trataron de obtener algún tipo de influencia política. Vuelven a una reunión de oración. Ellos van y dicen: "He aquí la amenaza. Oh Dios, mira los que nos están amenazando, pero, oh Dios, levantamos nuestras voces a Ti. Oh Dios, mira sus amenazas, y da a tus siervos audacia para que puedan predicar en el nombre de Jesús. Y el lugar donde oraron nuevamente se agitó, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y habló la Palabra de Dios con valentía.

"Mi casa será llamada casa de oración".

Tenían este instinto:

  • Cuando estés en problemas-ora.
  • Cuando estés intimidada-ora.
  • Al ser cuestionada-ora.
  • Cuando seas perseguida-ora.

De hecho, esto que llamamos oración, sea lo que sea, es tan único. No es como lo que estamos acostumbrados. Hablamos de orar; decimos oraciones. La mayoría de ellas, muchos de ellas son oraciones mentales. Esto que llamamos oración es algo tan profundo que cuando el apóstol Pablo se convirtió, cuando era Saulo de Tarso, este violento perseguidor de la iglesia, Jesús fue a Ananías, el Señor se le apareció a Ananías de Damasco, y le dijo: "Ve a este hombre, este Judío, este perseguidor de la iglesia llamado Saulo de Tarso, y oren por él "(ver Hechos 9: 10-19 ).

Ananías dijo: "Yo sé acerca de este hombre. Este hombre es un gran problema, con "P" mayúscula.

Jesús le dijo, como prueba de que él ya había sido transformado: "No, Ananías, puedes ir, porque he aquí, él ora. Puedes ir ahora porque él está ciego en algún lugar esperando por ti, porque en realidad por primera vez en su vida religiosa está ofreciendo una verdadera oración, y porque él está orando, puedes ir y no temas."

Era como si esa hubiera sido la señal de alguien con una genuina relación con Dios: "He aquí, él ora."

Ese mismo apóstol Pablo, cuando escribe a Timoteo, y quiere animarle a cómo hacer la obra de Dios, le dice esto: "En primer lugar, quiero súplicas. En primer lugar en tu iglesia, Timoteo, en primer lugar, antes que todo, súplicas y oraciones e intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres.’

Eso es en primer lugar. No importa lo que tu tradición diga ni lo que diga el cristianismo de tu país. La Palabra de Dios dice: "En primer lugar, entonces, quiero súplicas, porque tienes que recordar, Timoteo, Mi casa será llamada casa de oración" (ver 1 Timoteo 2: 1).

Más adelante en el mismo capítulo, dice, "Entonces recuerda, Timoteo, quiero hombres en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda, y yo quiero que oren" (ver 1 Timoteo 2: 8).

Esa es la señal de una iglesia cristiana, dice Pablo. Hombres que oran con las manos santas, sin ira ni dudas.

De hecho, el libro de Apocalipsis dice que cuando los veinticuatro ancianos caen a los pies de Jesús, tienen estas copas de oro. ¿Sabes lo que hay en esos envases, sabes en qué consiste este incienso que es tan fragante a Cristo? Son las oraciones de los santos. ¡Qué importante debe ser la oración para Dios que Él la guarda en estos envases! (Véase Apocalipsis 5: 8 ).

Imagínense que cuando tú y yo nos arrodillemos o nos sentamos o nos ponemos de pie para orar a Dios, y realmente abrimos nuestro corazón a Él, Él guarda todas esas oraciones. Son tan preciosas para Dios.

"Mi casa será llamada casa de oración".

En nuestros días vivimos revisando todo; reevaluándolo todo. Pero no viene necesariamente de Washington o del gobierno. Viene de la iglesia. Estamos reevaluando cómo debe lucir una iglesia hoy. La Biblia dice, que la iglesia primitiva "perseveraba en la doctrina de los apóstoles, en la comunión y en la partición del pan y en la oración" ( Hechos 2:42,). Hoy en día hemos revisado eso y decimos: "Si al menos puedes lograr que la gente venga los domingos, durante una hora al menos tenemos una iglesia; ésa es la iglesia".

Esa no es la iglesia.

Podemos utilizar todos los dispositivos y programas que queramos para mantener las cosas ‘a tiempo’ y hacer que las cosas se muevan y que marchen porque “la gente tiene cosas importantes que hacer ese día”. Esa no es la historia de la iglesia cristiana. Esa podría ser la historia de mi iglesia o tu iglesia, pero eso no es la iglesia que Jesús edificó.

La historia de los avivamientos a través de los siglos nos han dicho que cada vez que las cosas han crecido, se han comercializado y se han vuelto seculares y mundanas Dios envía un avivamiento. Y, ¿cual es siempre la señal de la recuperación? "He aquí que oran". La iglesia comienza a orar.

Moody va a algún lugar de Inglaterra, y comienzan a orar. Finney va al norte del estado de Nueva York, y empiezan a orar. Todos los grandes acontecimientos del Despertar en América, inician con oración. ¿Quién era la personalidad que predicó? Nadie. Oraron. ¿Dónde estaba la buena música? Oh, ellos hicieron grandes salmos, pero que no era la gran cosa realmente. Fue que oraron.

La oración precedió; la oración lo mantuvo en marcha; y al minuto que la oración terminó, el Espíritu de Dios se levantó, y hemos llegado a uno de los momentos más difíciles para la Iglesia de Jesucristo.

Lo más importante que cada uno de nosotros debe aprender es cómo orar; cómo llamar a Dios para que Dios intervenga en una situación.

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión y en la partición del pan y en la oración". Esa es la iglesia.

He hablado con ministros de renombre. He hablado con muchos hombres; de seguro conocerían sus nombres si se los menciono. Me dicen en privado, "Oye, escucha, sé que los estoy deslumbrando con mis libros y mis sermones, pero, hermano Jim, algo está mal, porque a excepción de una hora la mañana del domingo, no puedo conseguir un alma en la iglesia. Si llamara a una reunión de oración, ni una décima parte de la congregación llegaría. Ellos pagan $20 para un concierto, pero Jesús no los atrae".

Ustedes que escuchan representan tipo de ciudades. Hazte esta pregunta acerca de la ciudad donde vives: ¿Qué iglesia conoces que se tome una noche, una noche especial, con todo el liderazgo allí? y que diga... "Si la oración es tan importante, y tenemos todas estas promesas-—Pidan, recibiréis, buscad, hallaréis; llamad, se os abrirá", todas esas promesas—clama a Mí, y yo responderé… Uno pensaría que toda iglesia debiera decir, ¡esperen! Saquemos tiempo para orar porque Dios dijo que cuando oramos Él interviene.

Pero la realidad es que la ciudad donde vivo, y en otras ciudades— ¿a quién estamos engañando?, hay más personas que caen en drogas que las que siguen a Cristo. Hay más personas que se sumergen en las drogas que las que se sumergen en las aguas del bautismo. La predicación o la enseñanza, solas, no pueden. Esto debe ir acompañado de oración si queremos ver a más personas venir a Cristo.

"Mi casa será llamada casa de oración".

La oración es lo que trae el poder y la gracia de Dios en una situación. La prueba de ello es, en los últimos cuarenta años, han habido más libros escritos sobre los matrimonios que en todos los 2,000 años anteriores de la historia de la iglesia. Más libros en los últimos cuarenta años acerca del matrimonio, pero vas y le preguntas a cualquier pastor acerca de los matrimonios y hay más problemas que nunca en los matrimonios. Tenemos todas las instrucciones sobre cómo hacer todo, pero nos falta la gracia de Dios.

"Mi casa será llamada casa de oración".

  • Una pareja que ora unida, permanece unida.
  • Una iglesia que ora unida, permanece unida.

Habrá momentos difíciles. No estoy siendo simplista, pero la Palabra de Dios es verdad: "Me invocarás, y yo te responderé. Te mostraré cosas ocultas que no conoces. Sólo dame una oportunidad”.

Hay más libros sobre crianza de los hijos, de tiempo de calidad con los hijos. Pero habla con cualquier pastor. Hay más problemas con los jóvenes de la iglesia que en ningún otro momento de la historia.

No es porque nos falta conocimiento. No es porque nos faltan instrucciones; todo eso tiene su lugar, pero, hermano, hermana, al momento de la verdad lo que necesitamos es el poder de Dios. Necesitamos la gracia de Dios.

Por lo tanto, vayamos, confiadamente al trono de la gracia para que podamos recibir la gracia y la misericordia que necesitamos en nuestro momento de necesidad.

Nancy: ¡Amén! Qué promesa tan maravillosa. Lo que realmente y desesperadamente necesitamos es la gracia y el poder de Dios.

El Pastor Jim Cymbala ha estado explorando las palabras de Jesús: "Mi casa será llamada casa de oración", y nos recuerda que podemos obtener la gracia y el poder de Dios al humillarnos y al venir osadamente delante del trono de la gracia.

Creo que estarás de acuerdo en que este mensaje es un poderoso recordatorio de lo importante que es tomar un tiempo para estar a solas con Dios.

¿Qué haría falta para hacer de la oración una prioridad mayor en tu vida? Tal vez eso implique sencillamente ajustar el reloj despertador un poco antes o apagar la televisión a altas horas de la noche para poder despertarte temprano con más facilidad.

Una cosa sé: Cuando estemos suficientemente desesperados, vamos a encontrar el camino a nuestras rodillas y al trono de Dios, donde podamos obtener Su gracia y poder.

Únete a nosotros mañana para que escuches la segunda parte de este mensaje del Pastor Cymbala. Recuerda que puedes volver a escuchar este mensaje o compartirlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Como te hemos compartido antes este año, en Aviva Nuestros Corazones hemos decidido hacer de este un año de oración, y estamos pidiendole al pueblo de Dios que se una en un mismo cuerpo para buscar al Señor.

Espero que te estés uniendo en oración y que puedas compartir este poderoso mensaje del Pastor Cymbala con otros en tu esfera de influencia.

El mensaje del Pastor Cymbala sobre la oración es fruto de una experiencia de vida. Sé que muchos de nuestros oyentes se ven en la necesidad de orar por hijos pródigos. Mañana el Pastor Jim Jim Cymbala compartirá la historia de cómo él y su esposa oraron por un largo período de tiempo hasta que Dios trajo una hija pródiga a casa.

Si estás orando por un familiar, hijo o nieto pródigo, creo que la historia del Pastor Cymbala te dará un nuevo aliento al orar, con audacia y fe. Te esperamos de nuevo mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de de Life Action Ministries.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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