Podcast Aviva Nuestros Corazones

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Annamarie Sauter: Rick Lawson había mentido en su acreditación de seguridad en el trabajo, y ahora quería restituir el daño sin importar el costo.

Rick Lawson: La documentación cupo en un sobre No.10, la llené por completo y la llevé al trabajo nuevamente. Me tomó tres intentos caminar desde mi oficina hasta la oficina de seguridad; me llegaron pensamientos tales como: “Rick, ya sabes que si Dios no existe, estarás tirando tu vida al vacío y será irrecuperable”.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hace un tiempo Nancy  tuvo una conversación con Rick Lawson. Él experimentó un avivamiento en su iglesia, y al experimentar este avivamiento, algo empezó a incomodar su conciencia. Cinco años atrás él había aplicado para un trabajo en la industria de defensa y mintió sobre el uso de drogas; la penalidad por dar declaraciones falsas conduce a una pena de hasta diez años o una multa de diez mil dólares.

Rick: Tomé un día de vacaciones de mi actual trabajo, vine a la casa y llene nuevamente los papeles de seguridad. Cuando colocas una marca de cotejo en la casilla “Sí” de esos formularios, entonces tienes que dar cuenta de todo lo que hiciste. Estuve bastante involucrado en ese vicio en la universidad por lo que me tomó un tiempo llenar los papeles de trabajo.

La documentación cupo en un sobre No.10, la llené por completo y la llevé al trabajo nuevamente. Me tomó tres intentos caminar desde mi oficina hasta la oficina de seguridad; me llegaron pensamientos tales como: “Rick, ya sabes que si Dios no existe, estarás tirando tu vida al vacío y será irrecuperable”.

Daba media vuelta y regresaba a mi escritorio. La convicción no se iba. Era una interesante convicción. Era una certeza de que sabia lo que Dios quería que yo hiciera. Sentía la seriedad con que Dios me estaba mostrando lo que quería que yo hiciera, pero también estaba siendo paciente hacia mí. “Aquí me quedaré hasta que lo hagas”.

Nancy: Pero sabías que no podías estar bien con Dios hasta que hicieras eso.

Rick: Exacto. No podía pensar en otra cosa, casi literalmente, así que al tercer intento bajé a la oficina de seguridad. No corrí, pero estaba caminando rápido, caminé hasta la casilla de correo y coloqué el sobre dentro y me fui. Me fui de ahí tan pronto como fue posible y luego empecé el proceso de espera.

Pasaron unos pocos días y luego fui llamado a la oficina del gerente de mi departamento. El se encontraba con el Director de Seguridad y me preguntaron si yo había depositado otra vez mis documentos de seguridad. Y respondí: “Sí, lo hice”; y él dijo, “Bueno, tendremos que contactar a la Marina. Ellos han llamado y solicitaron que usted fuese suspendido del proyecto, hasta que se sepan los resultados de la investigación del Servicio de Defensa al respecto.

Ellos tomaron mi tarjeta de acceso que necesaria para ingresar a la oficina de proyectos, por lo que ya no tenía derecho a ingresar al área donde el proyecto se estaba llevando a cabo. Recuerda, acababa de ser promovido a la posición de supervisor en St. Louis para este proyecto y me encontraba en el proceso de mudanza, y ahora ya ni podía volver a entrar al edificio.

Nancy: Todavía estabas en el proyecto, pero no tenías la autorización para entrar.

Rick: Correcto. Todavía estaba en el proyecto, pero no podía entrar al edificio. Primeramente, mi jefe tuvo que encontrarme un lugar donde sentarme, así que me encontró un lugar justo detrás de donde me solía sentar, justo en medio de toda aquella gente que me preguntaba: “Rick, por qué estas aquí?” Estás supuesto a estar en el otro edificio,” y yo no quería mentirles después que Dios me había dado tanta convicción por haber mentido en mis documentos.

Todo lo que podía hacer era decir: “Dios me encontró mintiendo en mi declaración. Me he rendido a Él”,  y Él me dio muchas oportunidades para compartir con otros lo que Dios estaba haciendo conmigo.

Además, las personas que trabajaban para mí ahora, aquellas que estaban debajo de mí como supervisor en St. Louis, de repente se fueron enterando de que no volvería. Todos empezaron a llamarme, a preguntarme qué estaba pasando porque estaban escuchando rumores. Algunos hasta tenían miedo de preguntarme sobre estas cosas. Dios había empezado a darme oportunidades de dar una respuesta por la esperanza que había en mí, como dice Pedro, pero era un proceso de espera.

Nancy: ¿De cuántos meses estamos hablando Rick?

Rick: No recibí una respuesta –déjame pensar... Entregué los documentos en noviembre. No me llamaron hasta el mes de agosto siguiente. Estamos hablando de aproximadamente nueve meses.

Nancy: En algún momento durante esa espera ¿dudaste de tu decisión o  estaba tu corazón descansado, confiado de que Dios estaba a cargo de todo lo que sucedería?

Rick: Bueno, fue interesante. No recuerdo haber dudado de la decisión, pero Dios usó esos meses para que yo estuviese literalmente agarrado de Su mano día a día. De hecho, algunas de las cosas que recuerdo, por ejemplo, por primera vez en mi vida, me recuerdo haber orado por las comidas y estar realmente agradecido de Dios por alimentarme.

No recuerdo haber compartido con Vicki durante esos días. Pero recuerdo haber estado sentado en el comedor y mirar alrededor de la cocina, viendo cuánta comida quedaba, calculando cuánto tiempo duraría; pensando cada día que ese sería el día en que me vendrían a arrestar y pensando que no podría continuar proveyendo.

Recuerdo haberme sentado en la sala de mi hogar muy temprano en la mañana cuando todos aún dormían para tener un tiempo a solas con Dios. Recuerdo mirar a mi alrededor y darme cuenta por primera vez que nunca había agradecido a Dios por nuestro hogar, por cosa alguna que tuviese en mi casa, por todas las cosas que Él había provisto para nosotros. Hasta ese momento había sido autosuficiente y las había provisto por mí mismo.

Pude darme cuenta que todo lo que tenía y lo que sucedería estaba en Sus manos; empecé a percatarme de que todo lo que tendría a partir de ese momento era un regalo de Dios y durante ese tiempo de espera empecé a ser agradecido por todo lo que teníamos.

Nancy:  Dios estaba respondiendo todas esas oraciones de Vicki de tantos años,  cuando ella pedía que te convirtieras en un líder espiritual  y que tuvieras un corazón sensible y tierno hacia Dios.

Rick: Sí.

Nancy: Ahora quiero que hablemos de nuevo sobre lo de tu acreditación de seguridad, pero mientras tanto, tengo entendido que Dios también te trajo convicción acerca de algunos robos durante tus años universitarios. Esa era la otra área con la que estabas lidiando con relación a limpiar tu conciencia.

Rick: Sí, cuando estaba en la universidad, cometí algunos robos en varias tiendas. Dios me dio conocimiento de ese pecado y entendí que necesitaba ir donde esas personas a quienes les había hecho daño y reponer —por lo menos intentar pagar— lo que había tomado, y empecé a hacer eso. Uno de estos casos en particular era una librería en Stillwater, Oklahoma, en la Universidad de Oklahoma. No sabía exactamente cómo ir a reparar lo que había hecho, o qué sería lo mejor. Terminé escribiendo una pequeña nota.

Nancy: ¿Qué habías robado de esa tienda?

Rick: Robé varios libros y una calculadora muy buena.

Nancy: Recordaste eso, ¿cuántos años después?

Rick: Sí, lo recuerdo explícitamente. Todavía recuerdo dónde escondí las cajas de la calculadora. Es un recuerdo muy fresco en mi memoria.

Nancy: Ahora el Señor te estaba diciendo, “Tienes que enfrentar esto”.

Rick: Correcto. Escribí una carta, y esencialmente en ella les decía que había sometido mi vida al Señor Jesucristo y que por haber hecho eso, Dios me había mostrado lo incorrecto que era para mi haberles robado cuando era un estudiante en la universidad de Oklahoma. Por favor, acepten este cheque como pago por aquellas cosas de las que me apropié, y les pedí que me perdonaran. Firmé con mi nombre y la envié.

Días después recibí una llamada de un reportero del periódico estudiantil de la Universidad de Oklahoma,  llamado “O’ Collegian” y él dijo: ¿Es usted Rick Lawson?

Y dije, Sí.

Él dijo, “Es usted el chico que escribió la carta a la librería  y le pagó una deuda?

Y respondí: Sí.

Él dijo, “Bueno, ¿por qué usted hizo eso?

Entonces tuve la oportunidad de compartir con él lo que Dios había hecho en mi vida.

En una oportunidad me dirigía fuera de la ciudad. Estaba viajando a Filadelfia por asuntos de negocios, y mi miedo era que de alguna manera se malinterpretara lo que estaba sucediendo, o que de alguna manera el testimonio de Dios se viera afectado por lo que apareciera en ese periódico.

Me encontraba en el aeropuerto de Filadelfia ese viernes con uno de mis compañeros de trabajo. Nos alistábamos para salir. Tomamos un ejemplar del periódico USA Today que se encontraba en el hotel, y mientras estábamos sentados ahí, leía los titulares de la primera plana y luego pasé a la segunda página en la esquina de la parte superior derecha. Lo estaba revisando rápidamente hasta que vi esto en negritas. Había un titular que decía: Rick Lawson. Y dije, Oh, déjame ver lo que hizo este tipo.

Había un pequeño párrafo. Esencialmente decía: Rick Lawson, un estudiante egresado de la Universidad de Oklahoma, pagó una deuda a una librería del área, enviándoles una nota de disculpas y un cheque —todo esto en la segunda página del periódico USA Today.

Cuando regresé, tenía muchas llamadas de amigos con quienes había crecido, amigos del colegio y otros viejos amigos con quienes no había hablado en largo tiempo. Lo que había sucedido era que el O’Collegian había publicado aquello. Ellos habían pasado la información al periódico de la ciudad de Stillwater, y esta información a su vez fue transmitida al periódico Daily Oklahoman, un periódico estatal de Oklahoma — estaba en la primera página de estos tres periódicos.

Pude leer todos los artículos que se habían escrito. Estaban en la página principal y, en cada publicación, transcribieron la nota completa que yo había escrito o la parte más importante…

Nancy: ¡Wao! ¡Wao!

Rick: …..de la carta y así concluía la publicación. No hubo duda, ningún “sí…pero…” ninguna pregunta sobre la motivación de este acto.

Nancy: ¿Solo el testimonio?

Rick: Solo el testimonio y esto fue lo que pasó, eso fue todo.

Nancy: Bueno, ¿te imaginas lo que pensaría el mundo perdido a nuestro alrededor? ¿Te imaginas cuán diferente pensarían sobre Cristo y el cristianismo si los cristianos realmente empezaran a ser honestos y pudieran ver en nosotros ese compromiso de vivir como cristianos en lugar de la hipocresía de la cual hemos sido justamente acusados?

Rick: Es cierto.  Cuando todo el mundo en mi pueblo se enteró de lo sucedido, Dios me dio oportunidades de limpiar mi conciencia. Había algunas cosas que habían sucedido con amigos, que habían ocurrido años atrás. Ciertamente sentía un reboso de júbilo. La comunicación entre Dios y yo era continua y abierta.

Recuerdo una de las oraciones que hice durante todo esto: “Dios, estoy tan avergonzado de haber tenido que confesar todas estas cosas tan malas. Estoy listo para hacer algo bueno para Ti”. Luego de un período de varios días, finalmente Dios me hizo ver cuán tonta fue esa oración. Sentí que me dijo: “Lo único que te pido es obediencia, y eso es lo que estoy bendiciendo porque tu propia rectitud son para mí puros trapos sucios. Solo haz lo que Yo digo, y todo estará bien”.

Nancy: ¡Wao! Hace un momento hablábamos sobre cómo aún estabas lidiando con lo de tu acreditación de seguridad pendiente. Para aquellos que no escucharon la primera parte de este testimonio, también habías limpiado tu conciencia con relación a una aplicación que habías llenado años antes y en la cual habías mentido. Tú sometiste nueva vez tus papeles de trabajo y en ese proceso de investigación te quitaron tus privilegios, tu acreditación de seguridad, y habías estado esperando por ese proceso por nueve meses. De modo que estabas en espera de lo que sucedería con tu trabajo. Todo tu sustento, humanamente hablando, estaba en juego.

Rick: Cierto. Simplemente estaba esperando. Habían pasado varios meses —yo diría que tres o cuatro— antes de que un representante del Servicio Investigativo de Defensa me entrevistara. Su primera pregunta  fue “¿Por qué hiciste esto? ¿Cuál fue tu motivación? Realmente que yo hubiese hecho esta confesión era increíble para la mayoría de las personas.

De hecho, mientras compartía mi testimonio con mis compañeros de trabajo, recuerdo compartir con un muchacho en particular —acerca del pago que  hice a la librería— y luego de haber compartido con él lo que estaba pasando, él me dijo “Wao Rick, ¡no puedo creer todo esto!

Y dije: “Sí, hice varias cosas indebidas en la universidad”.  

Él continuó diciendo, “No, no me refiero a lo que hiciste. Me refiero a que les hayas pagado. Es como si él nunca hubiese pensado que lo que hice aquella vez nunca estuvo mal. Su incredulidad radicaba —o mejor dicho su asombro— era más bien que yo hubiese vuelto a pagar aquella deuda.

Como ya mencioné, esperar por varios meses.  Cuando tuve que reunirme con el investigador de la defensa repasamos de nuevo todo lo sucedido. Tuve que escribir mi testimonio de lo que había hecho y luego de ello, dije  ¿Puede decirme cuáles son mis posibilidades en este momento? ¿Puede decirme qué debo esperar?

El investigador dijo: No, solo estoy conduciendo la investigación. No formo parte del equipo que tomará una decisión, solo concluiré mi reporte y lo entregaré. No puedo darle ninguna dirección sobre eso”.

Le dije: “Está bien”. Y continué esperando. Tuve que decirle a mi familia lo que estaba sucediendo porque estábamos en el proceso de mudarnos a St. Louis.  Ya habíamos tratado de preparar a nuestros hijos para aquella  mudanza y de repente ahora tuvimos que decirle que ya no iríamos a ningún lado. Tuve que explicarles eso, les tuve que explicar por qué su padre tenía que trabajar en un edificio diferente ahora.

Había sido muy honesto con ellos y les había dicho que Dios me había dado la convicción de que era un mentiroso.  Tuve que decirles la verdad y que ahora estaba esperando para ver que iba a suceder.

Una noche durante la cena, acabábamos de orar. Estábamos sirviéndonos la comida y mi hija mayor, que tenía cinco años de edad, y de manera inesperada se expresó diciendo, “Papá, ¿me puedes hablar de Jesús?”  Durante los próximos dos días, ella fue salva, y luego supimos que lo que Dios había usado para trabajar en su corazón era que ella sabía que ella había mentido igual que su papá y se había percatado de lo que Dios estaba haciendo en mi vida. Ella supo que si su padre necesitaba a Jesús, ella también necesitaba de Él.

Nancy: Esa niña, por cierto, ya no es una niña. Ahora ella tiene….

Rick: Ella tiene 20 años de edad hoy día.

Nancy: Ella está sirviendo al Señor en uno de los equipos del Ministerio de Life Action.

Rick: Así es.

Nancy: Este es un grupo parecido al grupo que Dios envió a tu iglesia durante la década de los 80.

Rick: Sí, y ya hay una segunda generación allí. Como parte del proceso de ella aplicar en Life Action, tuvo que grabar su testimonio. Para hacer eso  sentamos a nuestra familia sentada para que ella pudiese tener una pequeña audiencia a la cual hablarle mientras  hacía la grabación. Dios le dio convicción a mi hijo de cinco años cuando escuchó el testimonio de su hermana esa noche, y fue salvo aquella noche.

Nancy: ¡Wao! Eso es fantástico –ver la obediencia de un padre o una madre y el impacto que esta tiene en la vida de muchos, particularmente de los niños.

Rick: Nosotros continuamos esperando. El desenlace ocurrió a finales del verano, en agosto, si bien recuerdo; mi jefe también había estado esperando para saber sobre los resultados finales de la investigación. Él había recibido información de nuestra oficina de seguridad de que no debíamos esperar una pronta respuesta, así que se dirigió una mañana hacia mi y me dijo: “Rick, necesito hablarte acerca de tu asignación”.

Mientras entraba a su oficina, literalmente mientras ponía mis pies en ella, su teléfono sonó y su mirada fue hacia el teléfono. Los teléfonos de la compañía tenían un identificador de llamadas,  y él dijo “Oh, necesito contestar esta llamada” Así que di unos pasos atrás para salir. Él estuvo en el teléfono por un par de minutos. Luego me llamó de vuelta a su oficina.

Lo recuerdo recostado hacia atrás en su silla, dando vueltas al aire con sus manos, detrás de su cabeza.  Me dijo: “No puedo creer esto”. Me comentó que precisamente me había hecho venir para hablarme sobre el retraso. Luego me dijo: “Ese era el Departamento de Seguridad. Ya supieron sobre los resultados de la persona que estaba siendo investigada. Esa persona eres tú. Tu autorización ha sido re-establecida.

Sabes, ahora pienso en las veces cuando he dudado de si Dios realmente era capaz de controlar todo lo que necesitaba ser controlado en alguna circunstancia particular de mi vida. Me pude dar cuenta cómo Él envió esa respuesta mientras entraba a esa oficina, y me preguntaba, ¿cómo pude dudar?

Necesitábamos obtener permiso de la base Naval para que yo pudiese retornar el proyecto. Mi acreditación estaba de vuelta, pero ahora necesitaba acceso al proyecto. La empresa escribió una carta solicitándoles que tomaran una decisión. Ellos respondieron que no, así que tuve que buscar otra posición.

Por coincidencia, exactamente en ese momento, ellos estaban abriendo otro proyecto. Si la respuesta de la base Naval hubiese llegado antes, yo no hubiese podido entrar en esa asignación particular. No estoy seguro de en cuál hubiese podido entrar, pero si me hubiesen restaurado en el proyecto anterior –aquello sucedió en enero de 1991— me hubiese encontrado sin empleo. Un poco después decidieron que aquel proyecto era demasiado costoso para continuarlo y decidieron cancelarlo. Cuando ellos hicieron eso, hubo miles de ingenieros que perdieron sus trabajos.

Cuando pienso en eso –cuando coloqué aquel sobre en la cesta— sabía que iba a perder mi trabajo. Pero Dios usó aquello para que durante ese proceso de espera se me reasignaran en una posición más segura.

Nancy: Nunca te irá mal en el camino de la humildad y la obediencia, ¿no es cierto?

Rick: Así es.

Nancy: Pienso en las bendiciones, en el fruto de tener una conciencia limpia –asumo que no fue la última vez que tuviste que limpiar tu conciencia, ¿verdad?

Rick: No, de hecho, sabía que me harías esa pregunta sobre cuándo fue la última vez.. Creo que fue hace dos días ante uno de mis hijos por la forma en que yo había reaccionado. Tuve que pedirle perdón por ello.

Nancy: ¿Has hecho el hábito de mantener tu conciencia limpia?

Rick: Me mantengo re-aprendiendo que tengo que mantenerme en ese estado. Parecería increíble, pero a veces paso por períodos difíciles y de lucha, donde en medio de las ocupaciones pierdo de perspectiva a Dios y dejo de escuchar lo que me quiere decir, lo que Él quiere que haga. Desde que me doy cuenta inmediatamente doy vuelta atrás y me encargo de hacer algunas cosas.

Dios siempre ha sido fiel en recordarme esto. También sé que es importante y necesario y sé que si no lo hago voy a sacrificar el tener una relación cercana con Dios.

Nancy: No es algo de un momento. Es un estilo de vida.

Rick: Exacto. Es un estilo de vida.

Annamarie: Rick Lawson ha estado hablando con Nancy DeMoss de Wolgemuth acerca de ser libre. Si Rick pudo limpiar su conciencia aun a riesgo de enfrentar un potencial y serio castigo, tú puedes limpiar tu conciencia también.

Ahora, para ayudarnos a entender aún mejor esto de una conciencia limpia, Jim Cymbala, del Tabernáculo de Brooklyn, nos ofrece algunas reflexiones del tema. Estará leyendo Mateo 5:23 y 24.

Jim Cymbala: “Entonces, si estás ofreciendo tu sacrificio en el altar y recuerdas que tu hermano tiene algo en contra tuya, deja tu ofrenda allí en frente del altar. Primero ve y reconcíliate con tu hermano, luego regresa y entrega tu ofrenda”. Este es uno de los primeros y más básicos principios de una vida espiritual en conformidad con la Palabra de Dios: el hecho de que las relaciones horizontales pueden obstruirnos un cielo abierto y la bendición que Dios desea derramar en nuestras vidas.

Me parece que eso es lo que todos queremos. ¿Cuál es el secreto de un cielo abierto, de la mano abierta de Dios, vertiendo Su gracia, supliendo tus necesidades?  Al ver a nuestro alrededor,  nos damos cuenta de que somos bendecidos por ser cristianos, pero ¿cuál es el secreto de algunos de la historia de la iglesia y otros alrededor de ti que son tan bendecidos por Dios? Vemos tanta abundancia de fruto, tanto gozo y paz, un espíritu de vida que emana de esas personas y una relación con el Señor que trae tanta bendición a otros…

Uno de los secretos de un cielo abierto, si podemos decir así, es una vida abierta, un corazón abierto. Cuando nos encerramos y empezamos a guardar resentimientos y cuando nuestras relaciones horizontales se enredan, estas son cosas que el enemigo usa para nublar nuestra conciencia. Podemos murmurar. Podemos guardar resentimiento en nuestros corazones. Peor aún, pudiéramos empezar a hablar de otros y criticarlos, no necesariamente en presencia de la persona que nos ofendió, sino frente a un tercero.

¿Cuántas iglesias han sido frenadas? Vemos que el pastor está orando. El pastor está predicando la Palabra de Dios, y sin embargo vemos que esas iglesias se encuentran dentro de un sinnúmero de actividades espirituales, pero no se dirigen a ningún lado. Todo ello simplemente porque no se puede violar este principio de mantener relaciones horizontales dañadas y al mismo tiempo tener un cielo abierto, un canal vertical gratuito y limpio delante Dios.

El Señor nos lo dice muy directamente, “Deja tu ofrenda en frente del altar”. Aun esa ofrenda sea apropiada conforme a las Escrituras, no será dada en el espíritu apropiado si tienes una mala relación con otra persona. Tu conciencia ha empezado a ensuciarse. Hay dolor, así que vamos a pedirle al Señor que nos ayude, primero a tener la gracia de confrontar esas cosas en nuestras vidas y estar preparados para lidiar con ellas por la gracia de Dios.

La otra cosa que quisiera puntualizar –si hemos cometido errores, si hemos hablado inapropiadamente, demos gracias a Dios por el trono de la gracia.  Tenemos que ir a los otros —independientemente de su respuesta. Debemos de ir a ellos con la actitud de espíritu correcta y decirles “Tengo un problema. Me has herido” —o lo que sea— “he estado murmurando sobre ti” o  “lo que hiciste me molestó y quiero que sepas eso. Quiero saber tu versión” (porque no podemos responder por un asunto hasta no escuchar ambos lados) pero al hacer esto, no nos debe importar lo que la persona responda porque hemos hecho lo correcto delante de Dios.

Y de esa forma la carga es levantada. Si ellos aceptan y se hace la paz, magnífico.  Si ellos quieren mantener una actitud incorrecta le dejamos eso a Dios, pero gracias a Dios que podemos hacer eso y luego ir al trono de la gracia y decir al Señor, “Gracias a Ti, gracias porque lo único que puede venir de tu trono a mí esta mañana mientras oro es Tu misericordia y Tu gracia.”

Las dos grandes cosas del trono de la gracia que Dios ha prometido —sin importar cómo hayamos pecado, sin importar lo que hagamos hecho— es que hay misericordia para nuestros faltas pasadas y por nuestros errores hacia otras personas, siempre y cuando vengamos a tiempo y con confianza al trono de la gracia. Esa frase “con confianza” significa que estemos delante de Dios como la misma confianza que un niño delante de sus padres. Delante de nosotros hoy está la posibilidad de tener una conciencia limpia con otros y delante del Dios Todopoderoso, a través de la obra de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Annamarie: El pastor Jim Cymbala del Tabernáculo de Brooklyn nos ofreció esta reflexión acerca de mantener una conciencia limpia durante un encuentro de oración único hace unos años. Los líderes cristianos alrededor del país, incluyendo a nuestra anfitriona, Nancy DeMoss de Wolgemuth, estuvieron conectados por vía telefónica en aquella oportunidad para orar por  un avivamiento.

En esta serie sobre el avivamiento hemos venido estudiado temas como la humildad, la honestidad, la gracia, el arrepentimiento y la obediencia. Si no has escuchado algunos de los programas, puedes escucharlos o descargarlos a través de nuestra página. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Al equipo de Aviva Nuestros Corazones le apasiona pasar la verdad a la siguiente generación para que a su vez esta generación la  transmita a otras generaciones futuras. Si te entusiasma aprender verdades bíblicas y principios sólidos de la Palabra te animamos a conectarte con nuestra página de internet diariamente. Al leer nuestras publicaciones de Joven Verdadera y Mujer Verdadera, no solo estarás aprendiendo sino que también podrás interactuar con mujeres alrededor del mundo que tienen tu mismo corazón y pasión. Puedes acceder a este material de forma más efectiva suscribiéndote a nuestro correo de “Conexión diaria”. Hazlo hoy para que no te pierdas ninguno de nuestros programas y publicaciones.

Nancy DeMoss de Wolgemuth ha conocido personas que  han estado tan airadas contra otras que parecía que jamás se hablarían. Conoce lo que pasa con estas relaciones una vez somos avivadas. Eso será en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones  con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.
 

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