Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Cuando Rosaria Butterfield fue invitada a la casa de un pastor y su esposa, esta era su expectativa:

Rosaria Butterfield: Pensé: «Muy bien, aquí están los cristianos evangélicos, y yo soy una lesbiana atea.  Yo era su proyecto, van a tratar de que acepte el evangelio y que asista a la iglesia, y seré reprendida  por mi pecado sexual antes de regresar a mi carro, porque podría ser chocada por un coche de camino a mi casa y entonces sería toda su responsabilidad,» porque eso es lo que pensaba que los cristianos creían.

Annamarie: Lo que descubrió fue algo muy diferente.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Bueno, me has escuchado decir a menudo aquí en Aviva Nuestros Corazones que me encanta vivir bajo la providencia. Y realmente lo creo. El hecho de que Dios mira hacia el futuro. Y que Él sabe lo que viene. Él lo ha ordenado. Y ve lo que va a suceder y luego prevé para nuestro futuro.

Y así, en la providencia de Dios, antenoche, recibí un mensaje de una muy querida amiga que me decía que Rosaria Butterfield estaba hablando por aquí cerca en el suroeste de Michigan. Y le dije: «Me habría gustado saberlo antes». Y Rosaria, ahora estás sentada aquí conmigo en el estudio.

Rosaria: El Señor sabía.

Nancy: Y pensabas que ibas a estar en tu casa en Carolina del Norte ahora. Y me puse en contacto contigo y te dije: « ¿Podrías cambiar tu vuelo? ¿Podrías venir al estudio?» ¡Tenía tantos deseos  de conocerte Rosaria!

Rosaria: Y yo a ti Nancy, esto es maravilloso.

Nancy: Tenemos muchos amigos en común.

Rosaria: Sí.

Nancy: De hecho, tu agente, Robert Wolgemuth es ahora mi marido y ¿quién lo hubiera imaginado? ¿Quién lo hubiera planeado? Sólo la providencia. ¿Estás de acuerdo?

Rosaria: Si, sí, amén.

Nancy: Y gracias, gracias por estar dispuesta a venir al estudio para hablar con nosotros en el día de hoy en Aviva Nuestros Corazones. Hace veinticuatro horas, no sabíamos que íbamos a estar aquí juntas hablando de esto.

Rosaria: Pero el Señor sí.

Nancy: El Señor si lo sabía y Él lo hizo, y estoy muy agradecida. Estoy pensando que, en cierto sentido somos gemelas, separadas al momento de nacer. Porque en el poco tiempo que hemos estado juntas hemos descubierto que tenemos muchas cosas en común, y sin embargo tenemos trasfondos tan diferentes.

Rosaria: Sí, radicalmente diferentes.

Nancy: Y eso es lo que hace el evangelio.

Rosaria: Amén.

Nancy: Nos da más cosas en común que las que podríamos haber imaginado, aparte de Cristo.

Rosaria: Cierto.

Nancy: Y para aquellas de nuestras oyentes que no están familiarizadas contigo, -estoy hablando aquí como si todos supieran quién eres; muchas lo saben, pero desde hace tiempo quería tenerte en el programa para que nuestras oyentes te conocieran. Lo que no he dicho es que eres una esposa.

Rosaria: SÍ, si lo soy.

Nancy: Y tu esposo, Kent Butterfield, es pastor.

Rosaria: Sí, si es un pastor.

Nancy: Y también eres mamá de cuatro hijos.

Rosaria: Es correcto.

Nancy: Y enseñas a tus hijos pequeños en casa.

Rosaria: Sí, sí.

Nancy: Así que tienes una vida muy ocupada.

Rosaria: Sí, muy ocupada.

Nancy: Llena de gracia, llena de Cristo, llena de Su Palabra, y esa Palabra transformó tu vida, y se cumplió su Palabra.

Rosaria: Sí, sí, lo hizo.

Nancy: Y vamos a hablar de eso. Dios te ha dado un ministerio poderoso hoy, hablando a esta cultura sobre la idea de la identidad sexual, y vamos a hablar de eso más adelante, pero bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Dices en tu testimonio que tu conversión al cristianismo se sintió un poco como un secuestro alienígena y un choque de trenes.

Rosaria: Ambas cosas.

Nancy: Yo quiero que me expliques ¿Por qué?

Rosaria: Bueno, se produjo de una manera inusual. Yo me sentía muy feliz con mi vida. Estaba en una relación lesbiana seria. Era feliz en mi trabajo. Era profesora de un centro de investigación grande y me sentía feliz en mi vida familiar. De hecho, tus oyentes podrían no saber, que a la comunidad de gays y lesbianas les gusta la hospitalidad. Y, de hecho, he perfeccionado estos dones de la hospitalidad hoy en día,  que acostumbraba usar en mi comunidad gay y lesbiana.

Así que me sentía realmente muy feliz. Lo único que me molestaba era que los cristianos no nos dejaban en paz como adultos. Eso me desconcertaba. Así que después de terminar los requisitos de mi investigación para recibir mi posición, arranqué un proyecto de investigación para explorar los derechos religiosos desde un punto de vista lesbiano feminista.

Nancy: Y no hace falta decir que no lo estabas haciendo desde una perspectiva positiva.

Rosaria: Oh, no, no, no. Mi único contacto con los cristianos era que eran personas que sostenían pancartas durante las marchas del orgullo gay y que se sentían felices de que las personas que yo amaba y yo íbamos a ir al infierno. No, no era positiva. Me sentía bloqueada y amenazada, y un poco asustada.

Nancy: ¿Y qué esperabas demostrar con tu investigación?

Rosaria: Bueno, yo tenía la esperanza de probar que la Biblia misma era un testigo insostenible. Soy profesora de inglés, así que no soy antropóloga. No voy a los congresos para entrevistar a la gente y que digan: «Oye, ¿cómo te sientes con Jesús?» Soy profesora de inglés.

Nancy: Estudias libros.

Rosaria: Analizo libros. Y, específicamente, soy lo que se llama una estudiosa de libros. Así que mi trabajo es clasificar un libro y comprender todos los componentes que hacen que sea legítimo. Y realmente pensaba que sería un desafío. Consideraba que la Biblia era un libro ilegítimo, y como los cristianos lo usaban como prueba y fuente de confianza en Dios, pensé que sería bastante fácil desmantelarlo.

Nancy: Y entonces socavarías la fe y la práctica cristiana.

Rosaria: Por supuesto.

Nancy: Así que, en el transcurso de todo esto, los Guardianes de la Promesa (o Promise Keepers) tuvieron un evento que llegó a tu comunidad en Siracusa.

Rosaria: Sí, así fue.

Nancy: ¿Y qué pensaste de todo esto? Algunos de ustedes recuerdan que este fue un movimiento de congresos orientados a ayudar a los hombres a ser más fieles al Señor y a sus familias.

Rosaria: Sí, correcto.

Nancy: Y eso no te golpeó de verdad.

Rosaria: Desde una perspectiva cristiana, eran los Guardianes de la Promesa, pero desde una perspectiva feminista, los Guardianes de la Promesa eran una especie de celebración de circo de un patriarcado. Y el feminismo en sí, ve el patriarcado como la fuente de un sin número de problemas para las mujeres, incluyendo un gran número de cosas como el abuso de la esposa y la desigualdad en los lugares de trabajo y todo lo demás.

Nancy: Así que los hombres son los opresores.

Rosaria: Sí, y el patriarcado como sistema, es un sistema opresivo. Así que los hombres son opresores. Puede ser que sean víctimas de ese sistema. Pero de cualquier manera, yo estaba en una guerra contra el patriarcado. Los Guardianes de la Promesa llegaron a la ciudad, y decidí escribir un artículo en el periódico local. Y así lo hice.

Nancy: ¿Y cuál fue la esencia de ese artículo?

Rosaria: La esencia del artículo era que los Guardianes de la Promesa era un grupo peligroso  no pensante, y un poco como los otros ministerios. Creo que mencioné  Enfoque en la familia y si hubiera conocido acerca de Aviva Nuestros Corazones, lo habría mencionado. Solo la idea de que las mujeres debían someterse a los hombres y de que de alguna manera Dios iba a hablar a través de eso, lo percibía como una orden opresiva, era lo peor de lo peor. Por lo que razonaba que los cristianos estaban asumiendo una manera peligrosa de pensar.

Nancy: Que se basaba en una fuente poco fiable, que era la Biblia.

Rosaria: Sí. Se basaba en una fuente poco fiable, la Biblia y se practicaba de una manera poco fiable y peligrosa, por lo que escribí este artículo de opinión.

Nancy: Y ¿Qué clase de respuestas obtuviste?

Rosaria: Oh, muchas respuestas. Muchas, muchas respuestas. Tantas que las guardé en una caja de hojas xerox (¿recuerdas las cajas xerox durante esos días?)

Nancy: Sí, si las recuerdo.

Rosaria: Me quedé con una caja de xerox a ambos lados de mi escritorio, una para las cartas hostiles, y una para mis fanáticos.

Nancy: Y ¿de cuál grupo recibiste más?

Rosaria: ¿Sabes qué? Tiendo a no leer ninguna, y todavía hoy no las he leído. Soy una estudiosa. Me resulta muy molesto. Pienso mucho antes de escribir algo, y mi reacción tiende a. . .

Nancy: Bueno, me imagino que no les prestaste demasiada atención.

Rosaria: No les presté demasiada atención. Había leído, el primer párrafo, y ya la había archivado. Recuerdo que fui más sensible a las cartas hostiles porque eran muy amenazantes.

Nancy: Hubo una carta que no supiste dónde poner.

Rosaria: Correcto. Recibí una carta del del Pastor Ken Smith, el pastor de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Siracusa.

Nancy: Él era un, simplemente un nombre para ti. No lo conocías para nada.

Rosaria: Correcto. Era solo un nombre, pero el primer párrafo me dio ganas de leer el resto. Era una carta amable. Era una carta con interrogantes. Era bastante claro que él no estaba de acuerdo conmigo, pero tenía algunas cosas que decirme sobre la Biblia, sobre la vida que me hicieron pensar que podría ser. . . algo como, «wow! Me pregunto cómo llegó a esas conclusiones».

Era un poco intrigante, pero al mismo tiempo porque era intrigante era mucho más amenazante que el correo de odio o el de los fanáticos. Así que rápidamente la saque de mi oficina y la tiré. La puse en el cesto de reciclaje de basura -no creas que soy una especie de obsesionada por el medio ambiente o algo así. Se fue justo al bote de reciclaje, y allí permaneció durante el resto del día.

Al final del día, me encontré todavía pensando en esta carta. Así que al final del día, ahí estaba yo, sobre mis manos y mis rodillas, removiendo el cesto de basura del departamento de inglés de una gran universidad de investigación. Encontré la carta, y la saqué, y la puse en mi escritorio. Sentí que necesitaba hacer frente a algunas de las cosas que estaban en la carta.

Nancy: Y dijiste que era la carta de oposición más amable que alguna vez hubieras recibido.

Rosaria: Sí, definitivamente si lo era.

Nancy: Dijiste que había algo en el tono que te había atrapado.

Rosaria: Si, correcto. Y también, esa era la cosa del evangelio que no había podido tocar hasta entonces. Ahora, si puedo tocarla. Parte de por qué el evangelio en sí es encantador, es que coincide con un tono, una convicción que no se alinea completamente.

Y es así, que en su carta, Ken me escribió como si no fuera un pizarrón en blanco, una especie de tonta peligrosa. Me respetó como una persona que había pensado profundamente sobre estas conclusiones del artículo, pero también estaba en desacuerdo conmigo.

Nancy: Y no podías ignorar eso.

Rosaria: No podía ignorarlo.

Nancy: Y así, después de una semana lo contactaste.

Rosaria: Lo hice. Me pidió que le devolviera la llamada, y lo hice. Estaba un poco nerviosa.

Nancy: Y ¿Qué pensabas que podría salir de todo esto?

Rosaria: Bueno, es un poco vergonzoso. Pensaba en un par de cosas. Una parte de mí era solo curiosidad: « ¿De qué manera viven realmente los cristianos?» Yo nunca lo había visto. Es decir, « ¿qué hacen los cristianos cuando cierran la puerta? ¿Cómo se siente estar en su casa?  ¿Qué tan extraño podía ser eso?»

Pero la otra parte de mí realmente pensaba: «Bien, estoy leyendo la Biblia para la investigación. No soy una estudiosa de la Biblia. No leo griego o hebreo. Entiendo las lenguas romances. Tal vez es alguien que me puede ayudar.»

Nancy: Con tu investigación.

Rosaria: Sí, tal vez, es como un asistente de investigación sin remuneración. Parecía ser un tipo agradable. Así que lo llamé.

Nancy:  ¿Y qué le dijiste cuando lo llamaste?

Rosaria: Bueno, dije: «Hola. Soy Rosaria Champán de la Universidad de Siracusa». Él se comportó como si hubiera estado sentado allí esperando mi llamada, y tuvimos una conversación muy agradable. Al final de la conversación, dijo: «Me gustaría hablar de algunos de los asuntos que estás tratando».

Cuando lo llamé, pensé que lo estaba entrevistando, así que tenía una serie de preguntas: ¿Eres cristiano evangélico? ¿Qué significa eso? ¿Crees que vas al infierno? Tenía una serie de preguntas. Yo no estaba buscando hacer un nuevo amigo por correspondencia.

Nancy: Y con un pastor.

Rosaria: Con un pastor, de ninguna manera.

Él dijo: « ¿Por qué no llevamos esta conversación a la mesa? Te invito a comer, y puedes conocer a mi esposa, eso sería genial». Entonces fue como que se contuvo, y dijo: «Pero si te parece amenazante venir a mi casa, podríamos reunirnos en un restaurante».

Era ese tipo de rapidez con la que generosamente pensó en cómo necesitaba sentirme cómoda, lo que fue realmente sorprendente. No esperaba eso. Pero pude decirle: «Bueno, no. En realidad, la comunidad lesbiana y gay es una comunidad altamente dada a la hospitalidad. Yo habitualmente invito personas a comer, con las que estoy en  desacuerdo; por eso mismo podíamos hablar abiertamente. Me gustaría ir a su casa. ¿Dónde vive? ¿Qué puedo llevar?»

Nancy: ¡Wow! ¿Y tuviste otros pensamientos entre ese momento y el momento en que te presentaste para la cena?

Rosaria: Bueno, sí. Algunos de mis amigos estaban un poco preocupados por mí. « ¿Es peligroso? ¿Son personas peligrosas? Son de esa gente que lleva pancartas en las marchas del orgullo gay?» Realmente no lo sabía, y entonces estaba un poco preocupada.

Nancy: Pero fuiste.

Rosaria: Fui. Tenía este mensaje en mi escritorio, y recordaba que me había metido en muchos problemas en la vida. Francamente decía: «Prefiero estar equivocada en un punto importante que tener la razón en algo insignificante.»

Lo que esto significa es que en primer lugar soy una estudiosa y tenía preguntas que necesitaban ser contestadas. Aquí está este hombre que piensa que tiene las respuestas que provienen de este libro, la Biblia. Y creo que confiar en la Biblia es como, «un barco con agujeros», es lo que le diría a la gente. Tenía algunas preguntas que me inquietaban, y realmente no tenía a nadie más que pudiera responder a estas preguntas.

Nancy: Y ¿Habías leído la Biblia alguna vez?

Rosaria: Sabes, ¿No es eso interesante? Había leído fragmentos de ella, pero nunca la había leído de principio a fin.

Nancy: La erudita de los libros.

Rosaria: No la había leído. Era una de las cosas que había planeado hacer. Pero una de las cosas que quería hablar con los cristianos que habían estudiado la Biblia era: ¿cómo se organizan sobre la lectura de la Biblia? Se me ocurrió que este era un libro muy diferente a cualquiera de los otros libros que estaba acostumbrada a leer. De hecho, a mí me parecía que era realmente más como una biblioteca que un libro.

Así que tenía curiosidad de saber qué cosas utilizaban los cristianos, porque era parte de mi pregunta de investigación: ¿cómo este libro, la Biblia, y cómo este hombre, Jesús, convierten a tantas personas?

No creía en el pecado original. Era una niña de Rousseau. Creía que todos nacemos buenos. Así que, que los cristianos se hubieran vuelto fanáticos del odio, obviamente, mostraba que algo terrible había pasado para sacarlos del curso de su -lo que en ese tiempo habría llamado, la divinidad primordial o bondad original.

Nancy: Así que, armada con esta forma de pensar, con este paradigma, y con todo tu contexto, te presentaste en la casa de los Smith.

Rosaria: Sí, si me presente en su casa.

Nancy: ¿Eran solamente ustedes tres esa noche?

Rosaria: Sí. Correcto. Es gracioso, porque su casa era muy parecida a mi casa, y se parece mucho más a mi casa ahora. Había una gran cantidad de ministerio en su casa. Pero creo que la primera noche éramos solo tres.

Nancy: La gente va y viene mucho, como en la mía, también.

Rosaria: Sí, la gente entraba y salía, para dejar Biblias, recoger comida. Era algo así como la estación central para el ministerio cristiano.

Nancy: Pero ellos habían separado esa noche para ti.

Rosaria: Sí, lo habían hecho. Me di cuenta de que era un gran sacrificio una vez que llegué a conocerlos mucho mejor.

Nancy: Y ¿Cómo te fue, en esa primera noche?

Rosaria: Fue maravilloso.

Nancy: ¿Te pareció maravilloso el momento?

Rosaria: Sí.

Nancy: Y ¿te sentiste cómoda?

Rosaria: Sí, sí. Fueron muy buenos anfitriones.

Nancy: ¿Cómo así? Explícame un poco.

Rosaria: Bueno, ellos. . . Es decir, yo estaba un poco engañada por algunas cosas. Ellos no tenían aire acondicionado. No tenía aire acondicionado en mi casa. Cuando se vive en el norte, no todo el mundo tiene aire acondicionado. Yo creía que la capa de ozono estaba siendo dañada por todos estos aparatos de aire acondicionado, por lo que a pesar de que hacía mucho calor, estaba bien. Y me sentía agradecida.

Y Floy sirvió una comida vegetariana muy simple. No hablamos de los problemas de la dieta, pero me gustó mucho comer una comida vegetariana porque creía que los animales estaban en la misma escala que los seres humanos. Así que yo no creía que el consumo de carne era moral.

Tuvimos una conversación animada. No me trataron como a un pizarrón en blanco. Tenía un poco de miedo de que iba a pasar un momento difícil tratando de entrar en la conversación porque pensé,  aquí están estos cristianos evangélicos, y yo soy una lesbiana atea. Ellos tienen un proyecto en mí, van a tratar de que acepte el evangelio y asista a la iglesia, y seré amonestada por mi pecado sexual antes de que regrese a mi carro, porque podría ser chocada por un coche de camino a mi casa y entonces sería toda su responsabilidad,»  porque esto era lo que pensaba que los cristianos creían.

Así que realmente pensé, tengo mis preguntas. Déjame organizarme. Pero ellos. . . era casi como si estuvieran allí para escucharme y responder a mis preguntas.

Nancy: ¿Así que les preguntaste?

Rosaria: Lo hice, pero yo estaba un poco desarmada por el hecho de que pensaba que sería un combate de entrenamiento y un debate, pero no fue absolutamente nada de eso.

Nancy: Fue una conversación.

Rosaria: Fue una conversación suave. No había pasado mucho tiempo rodeada de hombres en general, pero, había tenido cero tiempo cerca de un hombre de Dios. No había ningún hombre en mi vida que me hubiera tratado de la manera como Ken lo hizo. Era palpable. Era discernible, no solo con lo que decía, sino en la forma en que se dirigía a mí, su gentileza, mirándome a los ojos, su trato conmigo como si yo no fuera alguien que no debía estar en el mundo.

Nancy: Parece que te trató con respeto.

Rosaria: Si, él lo hizo.

Nancy: Y debido a su teología que le decía que tú eras una mujer hecha a imagen de Dios.

Rosaria: Eso es correcto. A pesar de que no sabía eso ni lo creía , todo lo que Ken iba a hacer desde ese primer encuentro, un poco inusual en su casa, hasta años más tarde, cuando me casé y desfile para casarme  con mi marido, Kent Butterfield. Todas las conversaciones que teníamos eran mediadas por su Señor y Salvador, y luego con el tiempo, mi Señor y Salvador.

Nancy: Y ellos no te invitaron a la iglesia en ese primer encuentro.

Rosaria: No. fue gracioso. Tuvimos esta animada conversación y fue una gran conversación y aprendí mucho. Pero al final, «buenas noches. Gracias». Y lo que dijo fue: «Me gustaría hacer esto otra vez. Reunámonos otra vez, Me gustaría ayudarte. Si vas a leer la Biblia para tu investigación, me gustaría ayudarte».

Él no me invitó a la iglesia, y no compartió el evangelio, lo que me hizo preguntarme si se le había pasado por alto. Pero también me hizo sentir cómoda, ya que me di cuenta de que no era un proyecto. No era una amistad para evangelización. Era una amistad.

Nancy: Era amistad. Sí. Y la conversación continuó.

Rosaria: Oh, sí.

Nancy: Durante los siguientes dos años ¿verdad?

Rosaria: Sí. Eso es correcto. Una vez me entrevistó recientemente alguien que dijo: «Y ¿cuánto tiempo Ken Smith aguantó contigo, una pagana? ¿Fueron dos semanas?» Me reí. ¿Alguien ha escuchado sobre la perseverancia de los santos?

No, fueron dos años. Y fueron dos tumultuosos. Fueron dos años dolorosos.

Nancy: ¿En qué sentido?

Rosaria: Bueno, yo tenía muchas preguntas duras, y me llevó mucho tiempo. Y, desde luego, era difícil para mí, porque esta Biblia estaba empezando a deshacer algo en mí. Leí toda la Biblia alrededor de siete veces en esos dos años, y tenía muchas preguntas. Y Ken actuaba casi como si no tuviera nada más que hacer en su vida, sino responderlas.

Nancy: Sí era que era mucho tiempo para Ken y Floy Smith.

Rosaria: Ken y Floy me dieron un tiempo precioso, no su tiempo libre.

Nancy: ¿Así que hubo más que comidas?

Rosaria: Si, oh, sí. Tuvimos comidas, y luego conocí un gran número de personas de su iglesia, pero los conocía en su casa. Conocí a un hombre en la iglesia que había tenido un pasado sexual sórdido muy similar al mío, pero él había hecho de Jesús su vida, y esto era intrigante  para mí.

Conocí un número de personas que también trabajaban en la universidad. No lo sabía. Pensé que pertenecíamos -nosotros la izquierda liberal, pertenecíamos a la universidad. No tenía ni idea de que hubiera tantos cristianos que oraran y  fueran intelectuales.

Nancy: De hecho, resultó que esa iglesia había estado orando por la universidad durante años.

Rosaria: Sí lo hizo durante años. Y orando por la universidad de la manera correcta. Quiero decir que cuando el Señor me convenció de mi pecado, y vine corriendo al Señor, yo no tenía que parar allí y (tu sabes, de regreso a los días de la guía telefónica) abrir mi libreta de teléfonos y encontrar una nueva iglesia. Podía correr al Señor, y pude huir a los brazos de los hermanos y hermanas que habían estado orando por mí, ya que oraron por mí como hija de Dios, una portadora de la imagen de Dios, una mujer que, sin reflejar la imagen y el conocimiento y la rectitud y la santidad de Dios, ciertamente podría.

Nancy: Bueno, vamos a seguir esta conversación en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones. Hay mucho más que queremos compartir con nuestras oyentes.

Rosaria: Sí.

Nancy: Y es una gran alegría, Rosaria, ver cómo el Señor comenzó a llamar tu corazón a través de la bondad de las personas que se llamaban a sí mismas cristianas y que realmente lo viven.

Rosaria: Así lo es.

Nancy: La reflexión, la disposición de tomar tiempo para estar allí, para lograr traerte a su casa. Estoy pensando cuando Ken escribió la primera carta, no pudo haber tenido ninguna idea de dónde iba a ir todo esto y cómo Dios iba a usar esa bondad.

Rosaria: Correcto.

Nancy: Pero en la providencia de Dios, Él lo hizo, y aquí estamos sentadas, y eres un trofeo de la gracia de Dios. Y gracias al Espíritu Santo, pero gracias a algunos creyentes que vivieron el evangelio. Estoy pensando que tomaron a  Jesús como el modelo para el propósito de sus vidas.

Rosaria: Si, eso es correcto.

Nancy: Y ¿No es eso lo que Él nos llama a ser y a hacer en nuestra comunidad y en nuestro barrio?

Rosaria: Si, si, correcto.

Nancy: Ser las manos, el corazón, los pies de Jesús, para que el evangelio sea creíble para los menos propensos a creer.

Rosaria: Si, si, correcto. Amén.

Nancy: Bueno, creo que hemos escuchado un gran testimonio de parte de Rosaria. Puedes adquirir su libro “The secret thoughts of an unlikely convert”—está disponible en inglés, para conocer mejor su historia.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones nos gustaría ofrecerte un recurso  “Retrato de una mujer usada por Dios”. Está disponible por una donación de cualquier cantidad para nuestro ministerio.

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Bueno, espero que te unas a nosotras de nuevo mañana. Vamos a escuchar cómo Rosaria continuó explorando lo que la Biblia tenía que decir, y descubrió cómo la Palabra de Dios le estaba dando un giro de 180 grados a su vida. Regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

 

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.
Voz de Rosaria Butterfield: Martha Lucía Morales 
Canciones utilizadas:  Confiadamente, En Espíritu y en Verdad, No Puedo Callar ℗ 2016 En Espíritu y en Verdad

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.