Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Rosaria Butterfield tiene una pregunta desafiante: « ¿Qué saben realmente tus vecinos sobre ti?»

Rosaria Butterfield: ¿Saben que oras por ellos? ¿Saben que eres miembro de una iglesia y qué significa eso realmente? ¿Saben que tu relación con el Señor Jesucristo y la Palabra de Dios es vital, es  dadora de vida, diaria,  fluida,  presente, y que envuelve todo lo que es importante para ti, y fluye hacia todo lo que te preocupa? ¿Saben que tienes acceso inmediato al Dios que te creó?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Hoy Continuamos en lo que ha sido una asombrosa conversación con una nueva amiga mía (y espero, una nueva amiga de ustedes como oyentes de Aviva Nuestros Corazones), Rosaria Butterfield.

Rosaria, cuando pienso de dónde vienes, como profesora de inglés enfocada a estudios de Diversidad Sexual y como activista lesbiana que despreciaba la Palabra de Dios pero nunca la había leído,  a llegar a ser hoy en día esposa de pastor y madre que educa en el hogar, que ama la Palabra de Dios, la conoce, la canta, la memoriza, medita en ella y la vive…. ¡te quiero mucho! Amo a Dios. Amo Su gracia.

Rosaria: ¡Yo también!

Nancy: Estamos hablando sobre la hospitalidad, y cuán poderoso medio de gracia ha sido en tu vida y en la mía también— un medio de testificar del evangelio, un medio de refugio.  

Estoy retomando donde nos quedamos ayer. Y si algunas de nuestras oyentes no pudieron escuchar alguno de los programas de esta semana, las invito a visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Escuchen esta serie completa, en la que hemos estado conversando con Rosaria, ¡sé que será una  gran bendición!.

Bien, retomando aquí el tema de la hospitalidad, en 1 Pedro capítulo 4, comenzando en el versículo 7: «Mas el fin de todas las cosas se acerca.»

¿Suena eso contemporáneo, actual  o qué? Dos personas me han preguntado en esta última semana: « ¿Crees que realmente estamos cerca del fin?» Por supuesto, no se la respuesta específica a esa pregunta, pero la respuesta es « ¡sí!» Pedro dice que el final de todas las cosas se acerca. Él sentía eso en su generación, nosotros sentimos eso en la nuestra. A la luz de la eternidad, está muy, muy  cerca.

Así que, ¿qué hacemos? ¿Comenzamos a sentirnos marginadas, como creyentes, de que nuestra fe está siendo amenazada? Existe una erosión posible de las libertades religiosas – cosas que pasan en nuestro mundo y nuestra cultura que hace una década (o dos o tres) serían inimaginables. Así que, ¿qué hacemos?

Pedro dice, «sed pues prudentes y de espíritu sobrio para la oración.» Nos encontramos en una situación en la que debemos orar por nuestra relación con el Señor, enfocadas, con dominio propio, y con sobriedad. Este no es tiempo de juegos – esta es una guerra. 

Pero no asumimos un espíritu de guerra. Nos volvemos mujeres de oración. Versículos 8 y 9, dicen, «Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados. Sed hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones.»

Sin hacer una exégesis de todo ese texto, creo que de alguna manera todo eso está conectado con vivir en tiempos desesperados, en días apremiantes. Cuando sabemos que el fin de todas las cosas se acerca, relativamente hablando, oramos, amamos y mostramos hospitalidad -  sin refunfuñar al respecto.

Rosaria: Correcto

Nancy: Y estos son medios de gracia. Son los medios de hacer guerra espiritual, como hemos dicho, como tú  has dicho, el abrir nuestros hogares cuando tenemos miedo, tal vez por disparos al azar o personas que hacen violencia.

Estos son los días en los que cierras tu casa con candado, al entrar al garaje cierras la puerta, entras, y no dices «hola» a tus vecinos. Es contradictorio. Y sin embargo, la manera de Dios – la forma del evangelio, la manera de la cruz – es contradictoria, y es poderosa.

Rosaria: Sí, es poderosa. Y Dios nunca da la dirección incorrecta. Él te dio tus vecinos para practicar ser vecino. Nuestro trabajo es ser buenos vecinos. Allí hay una persona a quien probablemente pudieras ver del otro lado de la calle.

Nancy: Amar a nuestros prójimos como nos amamos a nosotras mismas.

Rosaria: Pero es muy difícil hacerlo si ni siquiera sabemos sus nombres. Así que un objetivo podría ser, simplemente la disposición de superar nuestro orgullo y decir, «he vivido aquí por diez años, y no conozco el nombre de la familia que vive junto a mí.» Y comprometerte a no seguir viviendo de esa manera.

Existen muchos, muchos buenos recursos, libros que son mejores que el mío. Uno es The Art of Neighboring. Existen otros que simplemente te permiten indagar en tu vecindario. Algunas veces cuando te cambias de casa, tienes todos estos nuevos comienzos. Nos cambiamos a Carolina del Norte en el 2012, y una de las cosas que realmente queríamos hacer era orar con nuestros vecinos. El Señor había puesto justo eso en nuestros corazones.

Tanto mi esposo como yo somos, en este punto, los únicos creyentes en cada una de nuestras familias extendidas, así que siempre estamos hambrientos por la familia de Dios. Habíamos estado allí solo un poco tiempo. No conocíamos a muchas personas.

Pero pensamos que sería una buena idea enviar correos a las personas que sí conocíamos y pedirles que reenviaran ese correo que decía, «hey, tendremos una reunión en casa de los Butterfield. Vamos a tener una mesa verde para picnic en el jardín delantero. No se la pueden perder.»

Nancy: Espera, espera, espera. Cuéntanos por qué no se la pueden perder. Me encanta esta parte.

Rosaria: Bueno, mis hijos y yo pintamos esa mesa de picnic de color neón verde lima. ¡Así que no la puedes pasar por alto! Funciona también casi como un reflector en la noche.

Nancy: Así que tú querías que las personas vieran esta mesa de picnic en tu jardín frontal.

Rosaria: ¡Claro! «Nos íbamos a juntar allí.» Queríamos que fuera una reunión en el jardín delantero. Lo hemos usado varias veces. Este jardín es uno de los lugares menos utilizados en las casas americanas. Parece que solo está allí para que papá corte el césped.

Nancy: O como una barrera… «No te acerques a mi casa.»

Rosaria: Pasamos este correo, y dio toda la vuelta. Invitamos a nuestros vecinos a una caminata de oración, a venir y reunirnos en la mesa de picnic y en grupos de dos o  tres, caminar por el vecindario orando por las casas.

Nancy: ¿Enviaste esto a todas las personas que conocías en el vecindario? ¿Creyentes? ¿No creyentes?

Rosaria: A todos. No conocíamos a muchas personas en ese momento, entonces lo enviamos y luego otras personas también lo reenviaron. La primera noche, había como treinta personas reunidas en nuestra mesa de picnic para orar. Algunas de estas personas habían vivido en nuestro vecindario por más de treinta años, así que ellos eran recursos maravillosos. En cierta forma, Kent y yo justo habíamos hecho la pregunta, la fuerza real venía de otros. Muchos de nuestros caminantes de oración son vecinos cristianos quienes venían de muy diferentes denominaciones, pero todos estamos comprometidos a orar por nuestra vecindad y por nuestros vecinos.

Nancy: Así que, ¿qué es lo que hacen mientras caminan y oran?

Rosaria: Pues, eso es exactamente lo que hacemos. Cuando comenzamos, nos separamos en grupos de dos o tres, y entonces comenzamos a caminar por el vecindario y oramos. Ya lo hemos estado haciendo por años, así que los vecinos algunas veces salen de sus casas cuando nos ven llegar, y dicen, «oh, qué bueno verlos. Por favor oren por mi tía que está muy enferma.»

Nancy: ¿Así que ellos saben que es lo que están haciendo?

Rosaria: Ellos saben. Somos reconocidos como personas que oran por el vecindario.

Nancy: ¿y ustedes incluyen a los niños en esto?

Rosaria: ¡Claro que incluimos a los niños! Y a los perros también los incluimos, y todo es muy desordenado, sabes. Interrumpes tu oración para dar el biberón a tu bebé o cualquier cosa que se presente, es la vida en la oración y la oración en la vida.

Después nos juntamos al terminar. Una de las primeras cosas que queríamos hacer cuando comenzamos las caminatas de oración era discernir las necesidades de misericordia de nuestra comunidad. Es asombroso. Cuando llevas un medio visible de gracia a las calles, el Señor te da el gran privilegio de conocer el dolor que hay detrás de esas puertas cerradas.

Rápidamente nos enteramos de enfermedades y necesidades de comida y de cuidado de los hijos – francamente, cosas que las iglesias saben cómo hacer. «Hagamos un horario entre todos para llevarles comida», y «vamos a encargarnos del cuidado de los niños.»

No éramos una iglesia haciendo esto, éramos una comunidad haciendo esto. A través de los años, ha llegado a ser una gran fuente de fuerza para algunos de los cristianos que están en las iglesias en donde la oración y los medios de gracia de alguna u otra manera han quedado enterrados bajo programas.

Pero también llega a ser un testimonio para la comunidad, de que somos personas que creen que existe un Dios que nos creó que tendrá cuidado de nosotros, y que a través del arrepentimiento y de creer en Su Hijo, Jesús, Él escucha nuestras oraciones, y estas llegan al trono de la gracia.

Pero también creemos que parte de nuestra carga es traer a ese trono de la gracia las necesidades de nuestros vecinos que todavía no pueden hacerlo por sí mismos. Eso es lo que hemos estado haciendo.

Nancy: ¿Qué tipo de respuesta han visto, ahora que lo han estado haciendo ya por tanto tiempo? 

Rosaria: Como muchas cosas en la comunidad, más o menos todo decae y fluye, ¿correcto? Hay temporadas en las que somos muchos, y tienes treinta personas cada noche, y la noche se extiende – especialmente en el verano en Carolina del Norte. Porque es precioso. 

Entonces, como habíamos establecido un sistema de cuidado para los vecinos bien organizado, cuando ha habido muertes en nuestro vecindario, podíamos entrar inmediatamente a las vidas de las personas. Las personas sabían inmediatamente a donde ir a buscar ayuda.

Eso fue bastante bueno, también. Llegó a ser una forma de, básicamente, decir transparentemente, «estoy aquí, y quiero ayudar”. Eso fue maravilloso. Yo diría, como muchos, muchos movimientos (y nuestro público sabe esto), hay dos o tres familias núcleo (nosotros incluidos) que están realmente comprometidas para hacer que esto suceda.
Y luego, hay otras personas que más o menos vienen y se desaniman. Frecuentemente terminamos cantando un salmo. Muchos de nosotros somos musicales, nos encanta cantar, así que salimos a la luz de las calles, con la música de fondo del sonido de los grillos y sacamos nuestros salterios  e himnarios y cantamos un salmo para conmemorar la tarde y entregársela al Señor. Es algo pequeño; es algo diario.
Tus vecinos saben mucho sobre ti. Saben si tienes un soplador de nieve o un soplador de hojas; saben el tamaño del perro que tienes o si estacionas tu carro en la cochera o no, pero:

  • ¿Saben tus vecinos que oras por ellos?
  • ¿Saben que eres miembro de una iglesia y que eso realmente significa algo?
  • ¿Saben que tu relación con el Señor Cristo Jesús y la Palabra de Dios es vital, da vida, es diaria, fluida y presente?
  • ¿Saben que tu relación con Cristo incluye todas las cosas por las que te preocupas y que de allí se lleva todas tus preocupaciones?
  • ¿Saben que tienes acceso inmediato al Dios que te creó?
  • ¿Saben qué crees realmente que cada prueba te ha sido dada por un Dios amoroso que sabe que esa prueba fue hecha a tu medida, para tu bien y para Su gloria?

Estas son las cosas inconmensurables, estas son las cosas contradictorias y estas son las cosas que tienen que venir con más que solo palabras.

Nancy: ¿Saben ellos que te preocupas por ellos y que son importantes para ti? 

Rosaria: Absolutamente.

Nancy: Aquí es donde la hospitalidad llega a ser una herramienta poderosa. Ahora, cuando regresas de tu caminata de oración, ¿recuerdo correctamente que van adentro y preparan una cena?

Rosaria: Sí, todos entramos y nos comemos lo que quedó. Así que tal vez pudiéramos tener pan recién horneado y media sandía, tal vez un poco de sopa en la estufa.

Nancy: Así que de la mesa de picnic a la mesa del comedor.

Rosaria: oscurecerá. En Carolina del Norte los bichos aparecen muy rápidamente. Las personas corren hacia adentro. Y al vivir en un mundo de “peligro-extraño”, ¿cómo saben tus hijos realmente cuál es el círculo interno de personas a las que ellos pueden ir?
Y si es la Tía Julie en Arkansas y tú vives en Indiana, eso no se traduce en un camino real para un niño. Ahora tenemos a mis hijos y a los otros hijos en la comunidad quienes saben que sus papás y mamás oran juntos regularmente. Y nuestros hogares son refugios; nuestros hogares son lugares seguros; nuestros hogares están abiertos para ellos.

Los niños también entienden la hospitalidad, y ellos saben que es útil tener un lugar seguro hacia donde correr. Así que también llega a ser una forma de comunicarles  en acciones y en hechos (no necesariamente en palabras) quienes son las personas seguras.

Nancy: Mencionaste la palabra “extraño”, lo cual va justo al corazón de la hospitalidad. Cuéntanos más sobre esa palabra bíblica.

Rosaria: Sí. De hecho, mi esposo estaba predicando una serie sobre la hospitalidad. Hospitalidad quiere decir, «amando al extraño.» Y de cierta manera, la hospitalidad cristiana es casi lo opuesto al peligro- del extraño que el mundo nos predica.

Eso nos deja con un poco de contradicción. ¿Cómo podemos ser responsables de cuidar a nuestros hijos y protegerlos de peligro potencial, al mismo tiempo que estamos siendo abiertos y dando la bienvenida a los extraños?

Cada familia va a trabajar eso ligeramente diferente. Nuestra familia es una familia hecha para adopción y un hogar que acoge niños de manera temporal. Mis hijos han sido entrenados para conocer las cosas básicas que yo creo que son realmente importantes: No estén en una habitación  con la puerta cerrada con nadie excepto papá y mamá.

Frecuentemente les decimos a nuestros hijos, «hoy vamos a tener muchas personas, incluyendo personas de la iglesia. No deben estar solos en una habitación  con nadie. Si un adulto los hace sentir incómodos, necesitan venir inmediatamente y decirnos. Nadie debe tocarlos.» 

Estas son las cosas básicas. Algunas veces pudiéramos sentirnos un poco desconfiadas al respecto, pero necesitamos equipar a nuestros hijos para que sepan cómo relacionarse con las personas en nuestro mundo. Porque algunos son íntimos y del círculo familiar, pero otros no lo son.

Nancy: Sé que algunos padres cristianos tienen la preocupación de que sus hijos sean expuestos, no solo al peligro, sino también a peligros filosóficos y espirituales de aquellos que tienen un punto de vista opuesto. ¿Cómo manejas eso con tus hijos?

Rosaria: Bueno, probablemente la forma en la que yo lo hago es muy diferente a la forma en la que alguien más lo haría. Leemos la Biblia cada noche. Mi esposo es muy fiel en hacer los devocionales familiares. Y debo decir que es una parte muy importante de nuestro ministerio de hospitalidad...

Muchos de los solteros de nuestra iglesia vienen específicamente a la hora del devocional familiar. Hemos abierto eso a nuestros vecinos también. « ¿Tienen algún problema? Vengan, oren con nosotros. Vengan a comer; vamos a abrir la Biblia y a orar después.» Eso es algo muy frecuente y regular.

Y cuando lees la Biblia muy regularmente, por supuesto que te encuentras con cuestiones de ateísmo y homosexualidad. Pero jamás hubo un momento en el que sentáramos a nuestros hijos y les dijéramos, «bueno niños, tenemos algo muy importante que decirles….está bien, aquí vamos… ¡Mamá era lesbiana y atea, y ustedes son adoptados! Está bien, genial, ¡nunca más vamos a hablar de esto otra vez!» Así no fue como sucedió.

Simplemente lo hablamos y «sí, en un punto, mamá creyó lo mismo que nuestros vecinos, que ella debía casarse con una mujer. Dios le dio convicción de pecado sobre esos deseos. Y, sí, algunas veces los sentimientos son pecaminosos.»

Los niños entienden eso, especialmente cuando tiran y le pegan a su hermana, y sienten que quieren esa galleta. Ellos saben que los sentimientos pueden ser pecaminosos, y  también nosotros debemos saberlo. Así que hablas de las cosas de forma apropiada para su edad.

Pero si tú, como padre, no hablas de eso y no les presentas el vocabulario, alguien más lo va a hacer. Así que, puedes presentarles el vocabulario y a medida que van creciendo, les vas explicando las definiciones. Es muy saludable para los niños saber que los adultos en quienes ellos confían batallan con el pecado. Y el punto es, luchar con la  bondadosa compañía de Dios y no con el peligro de la autoinvención.

Nancy: Creo que muchas de nosotras como creyentes, en el transcurso normal de las cosas, no tenemos relaciones con personas que no son como nosotras. Hablo sobre amar a los extraños. Ni siquiera conocemos realmente a los extraños, son extraños para nosotras. No los estamos involucrando en conversaciones, en una relación. Estamos en nuestro pequeño «refugio santo.» ¿Cómo te extiendes, para traer a aquellos que son diferentes, que piensan diferente, que tienen una cosmovisión diferente?

Rosaria: Allí es donde entra la mesa del comedor, y el designar una noche que sea realmente una noche para llegar a conocer a tus vecinos. Porque, en última instancia, vamos a tener que aterrizar este avión en algún lugar. En algún punto tienes un vecino que está sumido en pecado profundo. Es importante que sientas, por el bien del alma de tu vecino, que eres capaz de hablar sobre quién es Cristo y por qué Él tuvo que venir a este mundo para llegar a ser una maldición por nosotros por nuestro pecado – incluso el pecado que se siente bien, incluso el pecado que sentimos que nacimos con él. Queremos ser capaces de tener esa convicción.
Una regla de oro es que, siempre quieras asegurarte de que la fuerza de tus palabras sea tan fuerte como la relación que tienes con la persona. Si no tienes una relación fuerte con las personas que piensan diferente, va a ser difícil llegar allí.

Nancy: Esto es lo que Ken y Floy Smith hicieron cuando primero te invitaron a su hogar. Ellos no te bombardearon con el evangelio sino hasta que se había establecido una relación.

Rosaria: si, si, exactamente. Sus palabras y nuestra relación siempre encajaban con el mismo nivel de intensidad e integridad. La verdad del asunto es que, estamos en un mundo donde no puedes esconderte detrás de los programas. No puedes esconderte detrás del pretexto de, «vivo en una zona  impregnada por la Biblia» – un tipo de cristianismo de grupo o de zona. No puedes esconderte detrás del pretexto de que los temas del cristianismo se desangran en política pública.
Lo que tenemos que ver, ahora, es que para poder colocar la mano del pecador y del que está batallando, en las manos del Salvador, vamos a tener que acercarnos lo suficientemente para incluso ser potencialmente lastimadas.

Nancy: Que es exactamente lo que Cristo hizo.  Lo llevó a la cruz. Pero la muerte trae vida. Alguien tiene que morir para que alguien más pueda vivir. Y cuando estamos dispuestas a acercarnos lo suficiente en esas relaciones para ser vulnerables, sacrificarnos, ser lastimadas incluso, entonces es cuando la puerta es abierta completamente a la cruz y al ministerio de Cristo.

Rosaria: Correcto. Si hacemos de esto una prioridad, las cosas cambian. Algunas veces los papás están realmente batallando – una hija ha anunciado que es lesbiana y quiere venir a la casa para la cena de Navidad con su pareja, y esto está poniendo a la familia entera en crisis. Una de las cosas que suceden si tú tienes un compromiso con los extraños es que das a entender que el problema es una prioridad. La mamá en ese caso está en una crisis real. Su hijo mayor creyente no quiere que su hermana se identifique como lesbiana y venga a la cena. La hermana está un poco preocupada de que su pareja no vaya a asistir. ¡Es un tipo de pesadilla que te retuerce los intestinos!

Pero si respiras profundamente y regresas a la Palabra de Dios, y el Señor te ha redargüido de que el amor hacia un extraño es una prioridad, una de las cosas que un padre y una madre pudieran ver es, «nuestra hija no creyente es nuestra prioridad. Aunque esta cena de Navidad ha sido frecuentemente un tiempo para que toda la familia se reúna, estoy tan contenta de que mis hijos mayores estén ya en el Señor, que tienen esposos, que tienen hijos, que tienen iglesias, pastores. Este año, mi tarea es sacudir las puertas del cielo para mi hija que ha llegado a ser una extraña. Porque Dios me dice que yo una vez fui extraña, y que amar al extraño es en realidad una prioridad. La prioridad no es tener una maravillosa cena de Navidad donde cada miembro de la familia viene y está en paz… no este año. Este año tenemos una crisis de ministerio, y ahora he sido llamada a actuar.»

Uno de los grandes retos que los padres pudieran sentir en este caso es, que sientes como si fueras llamada antes de ser equipada. ¿Y sabes qué? ¡Es porque así  es! Así que ahora que eres llamada, ahora vamos a la Biblia. ¡Vamos a estos medios de gracia de manera que seamos equipadas para hacer la Palabra y la voluntad de Dios!

Nancy: Nada va a incrementar más tu vida de oración que el estar en una situación desesperada, ¿correcto? Oración nacida de la desesperación.

Rosaria: Absolutamente.

Nancy: Estoy aquí sentada, Rosaria, pensando en mi propia vida, mi propio vecindario, mis propias relaciones y con qué desconocidos el Señor quiere que me conecte, intercepte, alcance, les haga lugar en mi mesa.

Quizá en la medida en la que escuchabas esta conversación Dios puso a alguien en tu corazón – alguien de quien has estado un poco temerosa de cruzar la calle y conocer, sintiéndote intimidada quiza, amenazada. Escucha, hemos sido invitadas a la mesa del Rey, a sentarnos a Su mesa. No estamos calificadas. No lo merecemos. Y él dijo, «¡Ven, siéntate a mi mesa! ¡Ven, vive en Mi casa! ¡Ven, para que estés conmigo!»

¿A quién quiere Dios que te acerques en esta temporada? Comienza a orar y a decir, «Señor, ¿abrirías su corazón?» Estoy aquí sentada viendo los ojos de esta preciosa hermana, Rosaria, quien – no hace mucho – era una extraña a la gracia, una extraña, pero un matrimonio que conocía la gracia de Dios abrió su hogar y dijo, «ven a nuestra mesa.»

Y no fue un proceso rápido; fue complicado; fue difícil. Fue complicado para ti; fue complicado para ellos. Estoy segura de que probablemente hubo algunos tropezones en el camino -  cosas que se habrían hecho diferentes si se hicieran otra vez. ¡Pero ellos lo hicieron!

Y ahora, fue un arma en una batalla espiritual, y Dios lo usó para conquistar tu corazón. Estoy aquí mirando a Rosaria Butterfield diciendo, «no hay nadie en mi vecindario o en el tuyo que Dios no pueda alcanzar por el poder de su Santo Espíritu.» Y nuestra hospitalidad y testimonio del evangelio no garantizan que alguien va a venir a la fe, pero seguramente abren el corazón y la puerta. Es la llave al corazón, que Dios puede usar en algunas vidas para traerlos a la fe salvadora.

Rosaria: ¡Amén!

Annamarie: Sé que la conversación de hoy entre Nancy DeMoss de Wolgemuth y Rosaria Butterfield nos ha retado a muchas de nosotras. Al escuchar, ¿trajo Dios a alguien a tu mente? Espero que no tardes, sino que tomes el siguiente paso práctico para conectarte con esa persona.

Recuerda que en nuestra página tenemos numerosos recursos en español para ti. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y comparte este programa o el material que tenemos disponible para ti con otras mujeres en tu círculo de influencia—y aún con alguna—hasta ahora—desconocida. Si así lo deseas, puedes también dejar un comentario al final de la transcripción del programa para dejarnos saber cómo Dios está obrando en tu vida.

Bien, como exlesbiana, Rosaria tiene una buena comprensión del debate de orientación sexual que nos rodea. El lunes, ella nos dará una perspectiva sólida acerca de conocer la verdad de la Palabra de Dios y mostrar el amor de Dios al mismo tiempo. No te pierdas nuestro próximo programa, de Aviva Nuestros Corazones.
 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.
Voz de Rosaria Butterfield: Martha Lucía Morales 
Canciones utilizadas:  Fue Tu Cruz, En Espíritu y en Verdad, No Puedo Callar ℗ 2016 En Espíritu y en Verdad

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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