Podcast Aviva Nuestros Corazones

Una vida centrada en Dios

Annamarie Sauter: El matrimonio es una imagen de la relación más importante que puedas tener, según Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Casada con Cristo, en las buenas y en las malas, en riqueza y en pobreza... Muchos podrán darse cuenta de si verdaderamente amamos a Cristo por quien Él es.. ¿O somos más bien amantes de Él por lo que nos puede dar?

Annamarie : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando empiezas a explorar las riquezas de la sabiduría de Dios, esto afectará profundamente tu vida. Nancy comenzó a mostrarnos esto ayer, hablando de Romanos 11:33-36. Ella dio este mensaje en Mujer Verdadera 2008, aquella primera conferencia histórica en Chicago. Este mensaje te ofrecerá una idea de lo que es participar en una conferencia de Mujer Verdadera.

Nancy: Ahora, los caminos de Dios no siempre parecen los correctos para el razonamiento humano o para el sentido común. A veces, los caminos de Dios son difíciles, dolorosos, confusos para nosotras, no para Él. Estamos en una larga fila de hermanas que han sido enfrentadas con los inescrutables caminos de Dios.

Las puedes ver a través de toda la Escritura:

  • Sara, a quien la fe inestable de su esposo la ponía en situaciones incómodas.
  • Ruth, siendo viuda, viviendo en una tierra extraña, siendo objeto de racismo.
  • Ana, años y años de infertilidad, anhelos insatisfechos, mes tras mes tras mes, anhelando un niño. Y para colmo, era el hazmerreir de una esposa rival que se deleitaba en atormentarla y un esposo que no entendía sus anhelos por un hijo. Luego, tuvo ese hijo, y se lo devolvió a Dios.

¡Los inescrutables caminos de Dios!

María de Nazaret. Las inescrutables maneras de Dios. Ella no hubiera escrito en el guión ese embarazo en su adolescencia, tampoco una espada traspasando su alma, ofreciendo al que iba a ser ofrecido por los pecados del mundo.

Los caminos de Dios para ti no siempre van a tener sentido para tu razonamiento humano. Pueden implicar retos físicos fuertes, debilidad, desgaste, retos al envejecer y aun hasta cáncer.

Las formas y los caminos inescrutables de Dios. Puede significar para ti tu estado financiero, dificultades familiares, infertilidad, un hijo con necesidades especiales. Creo que entre nosotras hay una mujer cuya hija ha estado en coma por más de un año, si no me equivoco, como resultado de un accidente de tráfico. Los inescrutables caminos de Dios, nunca lo escribirías de esa manera.

Puede ser preocupación por un paciente con Alzheimer, anhelos insatisfechos por un compañero, o la pérdida de uno, la pérdida de un hijo, hijos pródigos e hijas prodigas. Y la lista puede seguir y seguir. Estamos de pie en esa fila con Jesús, para quien los caminos de Dios significaron despojarse de todos Sus derechos, experimentar rechazo, ridículo y por último la muerte en una cruz- los caminos inescrutables de Dios. Nunca hubiésemos escrito esto.

Tus circunstancias pueden parecer difíciles. Pueden ser difíciles de entender. Pueden ser inentendibles para tu sentido común, pero puedes estar segura de que Dios tiene un propósito eterno y un plan para mostrar Su gloria a través de todo el universo y cualquier otra galaxia, y El está trabajando en ese plan.

Y aunque a veces parece que el plan no está funcionando, o el resultado a veces parecería dudoso, algunas partes nos parecen tan extrañas, tal vez no sea la manera en que el guión debe ser escrito. No lo sabemos; no podemos comprender los detalles. Sabemos que Sus caminos fluyen de las profundidades de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios.

Y luego en el versículo 36—aquí está el corazón del problema. “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas.” Aquí tenemos un llamado para una vida y una perspectiva centrada en Dios, una visión global centrada en Dios, atada a quien Dios es y a Sus propósitos eternos.

Si no tienes eso, te encontrarás divagando en un mar de emociones y formas erróneas de pensar. Estarás deprimida, enojada, amargada, perpleja, confundida, no tendrás ningún punto de referencia para tu vida si no entiendes esto que: “Para Él son todas las cosas.”

Él es la fuente de nuestra existencia, el origen. Todas las cosas fueron creadas por Él. No tenemos vida aparte de Él. Él es la causa por excelencia de cada circunstancia que toca tu vida y la mía.

Amiga , el problema principal no es tu esposo, tus hijos, tu soltería o tu salud. De hecho, el resistir o resentir las circunstancias, la situación en la que estás, es resentir y resistir a Dios mismo.

Si te detienes y te das cuenta de que, “esta situación no es culpa de esa persona al final de cuentas.” En última instancia, todas las cosas vienen de Él.

“Y a través de Él son todas las cosas.” Él no sólo Él es la fuente, sino que también es el sustentador. La Escritura nos dice que Él sostiene el universo con la Palabra de Su poder   y ¡Qué Palabra!

“Y en Él se sostienen todas las cosas.” ¿Te das cuenta que fuera de Su poder y de Su Palabra sosteniendo los planetas, el sol, la luna, las estrellas, a nosotros, todo se caería? Sería un desastre total.

Pero Él lo sostiene. Por medio de Él son todas las cosas. Tú dirías, bueno pero eso es extraño. ¿Qué significa eso? Bueno, algo que significa es que cuando crees que no puedes soportar más las cosas, y todas hemos estado ahí, el hecho es que, ¡no podemos sostener nada!

¡No podemos siquiera sostenernos a nosotras mismas! Pero Él si puede hacerlo. “Ahora Él es quien puede evitar que caigas”. Estamos sostenidas por Él. Él te sostendrá para que hagas Su voluntad en cualquier circunstancia que te encuentres.

Porque de Él son todas las cosas, por Él son todas las cosas, y para Él son todas las cosas. Él es la fuente; Él es el sustentador, y Él es el propósito, sentido y meta de todas las cosas, porque todas las cosas fueron creadas por Él y para Su deleite.

Dios es la Fuente de todas las cosas. Él es el Señor soberano y gobernador de todas las cosas. Él es el sustentador de todas las cosas, y al final, todas las cosas—aun las elecciones pecaminosas de seres humanos caídos, y algunos hasta viven contigo, y todas caemos en esa categoría—aun las elecciones pecaminosas de los seres humanos al final glorificarán a Dios y demostrarán la grandeza de su sabiduría, de Su poder, y de Su gracia.

Así que, ¿Cuál es la respuesta? Pablo nos dice, “a Él sea la gloria por siempre. Amén”. Pablo dice “La respuesta es, que ponemos a Dios en el centro de atención donde Él merece estar”. Lo alabamos, lo adoramos, le damos gloria, y decimos, “Amén, que así sea”. Al decir esto decimos estamos de acuerdo es nuestra afirmación. Creemos esto. Consagramos nuestras vidas a los propósitos santos y eternos de Dios.

Antes de terminar esta noche, debo contestar la pregunta ¿qué tiene que ver todo esto con ser una mujer verdadera? ¿Cómo esto se aplica a donde vivimos?

En realidad tiene todo que ver con ser una mujer verdadera de Dios. Estas verdades traen consuelo, traen coraje, valentía; convicción a nuestro llamado como mujeres.

Tiene muchas implicaciones, muchas aplicaciones , no podemos mencionarlas todas , pero quiero dejarles con tres esta noche.

1) Una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios.

Vivimos en un mundo egoísta, pero una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios. Ella vive para la gloria de Dios y Su deleite y no para el suyo propio.

Amigas, un pequeño boletín aquí. No se trata de nosotras. Es todo, todo acerca Él. Una mujer verdadera que está viviendo su vida centrada en Dios puede tomar el propósito por el cual ella fue creada, para reflejar la belleza y las maravillas de Sus caminos, y unirse con cada cosa creada en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra al glorificarle y adorarle eternamente.

Como mujeres centradas en Dios, tomaremos eso como nuestro llamado supremo y nuestro propósito en la vida. Y Esto es algo que debe despertarnos en la mañana y mantenernos durante el día y estar con nosotras mientras dormimos en la noche.

Todos los días, cada momento del día, vivir con ese propósito en el corazón. Significa tener una perspectiva centrada en Dios, mover nuestros ojos hacia Jesús, En cuya luz, las cosas de esta tierra se vuelven débiles. ¿Estoy en lo cierto?

Cuando ves la magnitud de Su grandeza, eso nos da un contexto para nuestros débiles, pequeños problemas y desafíos. Y quizás tú me digas “pero es que tú no sabes qué tan grande es mi problema”. Tienes razón, no lo sé y no intento de ninguna manera minimizarlo, porque comparado con todas las otras mujeres en esta habitación, tu problema podría ser enorme. Pero cuando tenemos la perspectiva de la grandeza de Dios, cada desafío que tenemos es absorbido en el torrente, el río de Su amor, de Su misericordia, y de Su gracia.

Podemos hablar, y lo haremos, sobre ser una esposa misericordiosa, una madre, una amiga, una hija. Podemos hablar, y lo haremos, sobre la necesidad de arrepentimiento y de santidad y de servicio, pero el problema primario de este fin de semana y de nuestras vidas es el llamado a ser cautivadas por el Señor Jesucristo quien es la perla del gran precio, el tesoro supremo.

Una mujer verdadera es una mujer centrada en Dios.

2) Una mujer verdadera confía en Dios

Vivimos en un mundo muy, muy aterrador ahora mismo. Pero la mujer verdadera no sucumbe ante el miedo. Ella sonríe al futuro porque sabe que Él tiene el mundo en Sus manos. Él está a cargo. En Dios se puede confiar. Una mujer verdadera sabe que Dios conoce y entiende todo acerca ella y de su situación. Él sabe qué hacer. Él tiene un plan, y Su plan no puede ser frustrado ni interrumpido.

Una mujer verdadera acepta el plan de Dios, Su diseño, Su voluntad, y Sus caminos como buenos, aunque puede no ser la forma en que nosotros definamos lo que es bueno. Es Dios quien define lo que es bueno, así que ella se apoya en Él. Ella depende de Él en tiempos de prosperidad y de alegría, con gratitud, pero también con gratitud y confianza en tiempos de dolor , dificultad , soledad , desconcierto y confusión.

Casadas con Cristo, en las buenas y en las malas, en riqueza y en pobreza, y muchas personas se preguntarán “¿De verdad amamos a Cristo por quien es Él, o somos amantes pagadas, amándolo por lo que Él puede darnos?”

¿Qué sucede cuando se nos arrebata? Una mujer verdadera confía en Dios en circunstancias que ella no puede entender o que ella nunca, ni en un millón de años, habría elegido desde su perspectiva limitada de ver las cosas.

Vivimos como si no hubiera un Dios, o si lo hay, definitivamente está mal. Vivimos como si Su plan y Sus propósitos nunca fueran a cumplirse.

Una mujer verdadera ejercita su Fe. Confía en Dios; es paciente; cree que a Su manera, a la manera de Dios y en Su tiempo, Sus promesas serán cumplidas.

Tú dices, bueno, no es Dios quien está mal. Soy yo quien está mal. ¿Qué hay sobre todas mis faltas, mis fallas? Una mujer verdadera confía que sus errores pasados no están fuera del alcance de la gracia redentora de Dios.

Me encanta esa frase de Martin Luther, quien dijo, “Dios puede dibujar una línea recta con una vara torcida”. Así que cuando no podemos entender lo que Él está haciendo, no es nuestro papel , resentirnos, resistirnos, retar, disputar, sino humildemente postrarnos ante su soberanía, Su bondad, Su misericordia, Su grandeza, las riquezas, sabiduría y el conocimiento de Dios, y alinearnos con Sus propósitos y aferrarnos a Su voluntad.

La mujer verdadera que confía en Dios no tiene que esforzarse. No tiene que tener miedo. Puede renunciar al control. No tiene que manipular ni controlar el mundo entero, como si pudiéramos.

Ella no resiente, no resiste ni huye de la cruz. Ella se aferra a la cruz con fe.

Posiblemente has escuchado ese himno escrito por el poeta del siglo XIX, William Cowper. Encontré estas palabras tan ricas en unión con este párrafo en Romanos capítulo 11 y dice así.

Dios se mueve de una manera misteriosa

para realizar sus maravillas;

planta sus huellas en el mar

y cabalga sobre la tormenta.

Santos temerosos, cobrad nuevo valor;

las nubes que tanto teméis

están hinchadas de misericordia y se abrirán

con bendiciones sobre vuestras cabezas.

No juzguéis al Señor con vuestros

débiles sentidos,

sino confiad en su gracia;

detrás de una providencia de ceño fruncido

Él esconde un rostro sonriente.

Sus propósitos madurarán con rapidez,

abriéndose hora tras hora;

el capullo tendrá amargo sabor,

pero dulce será la flor.

La ciega incredulidad yerra con seguridad,

Y escudriña en vano su obra;

Dios es su propio intérprete,

y Él es quien la dará a conocer.

Una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios, Una mujer verdadera confía en Dios

3) Una mujer verdadera dice “Sí, Señor”. (Y por cierto, no puedes llamarle “Señor” y decir otra cosa que no sea “Sí Señor ” )

Una mujer verdadera dice “Sí, Señor”. De hecho, eso es lo que Pablo continúa diciendo en el próximo versículo, en Romanos capítulo 12, versículo 1 dice, “Así que hermanos, os exhorto por la gran misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro servicio racional”.

Una mujer verdadera reconoce que su vida no le pertenece. Ella vive para la gloria de Dios. Su brújula es la Palabra de Dios, no el mundo. Afirma que Sus propósitos al crear al hombre y a la mujer fueron buenos y sabios, que Su diseño es bueno y sabio.

Por lo tanto ella acepta la manera en que Dios la hizo y quien ella es en Su economía. Ella se aferra a su diseño y a sus roles creados por Dios para su vida. Y lo hace con un corazón agradecido. Dice “Gracias, Señor, por haberme hecho una mujer. Gracias, Señor, por el privilegio de servirte y de dar y de satisfacer Tus santos propósitos en mi llamado como mujer”.

Ella vive intencionalmente. No está simplemente desviándose, dejando que las circunstancias de la vida la arrastren. Ella está dispuesta a ser un salmón, a nadar en contra de la corriente, a vivir una vida contracultural y para Dios, en medio un mundo que es impuro.

Ella está dispuesta a hacer sacrificios personales—tiempo, recursos para la gloria de Dios y para el Reino y el Evangelio de Cristo, en vez de decir, como la mayoría de las mujeres hoy en día somos propensas a decir “¿Qué me hará feliz?”

Ella siempre preguntará, “¿Qué te complacerá, Señor? ¿Qué avanzara tu Reino? ¿Qué mostrará Tu gloria? Si te agrada a ti, me agrada a mi”. La mujer verdadera hace eco con María de Nazaret en Lucas capítulo 1 versículo 38, “Yo soy la sierva del Señor. Que sea conmigo como tú has dicho”.

“Sí, Señor”. El decir, “Sí, Señor” significa para nosotras, muchas de nosotras esta noche en este lugar, para hacerlo muy, muy práctico, significa decirle que “no” a muchas otras cosas:

  • No, a la amargura
  • No, a centrarnos en nosotras mismas
  • No, a quejarnos
  • No, a murmurar
  • No, a resistir, resentir, o huir de la voluntad de Dios.

Sin embargo significa decir “Sí”

  • Sí, al perdón, sí a perdonar a aquellos que han pecado contra nosotras.
  • Sí, a recibir el perdón de Dios
  • Sí, al arrepentimiento
  • Sí, al servicio
  • Sí, a aferrarnos al plan de Dios para nuestras vidas.
  • Sí, a confiar en Él en nuestras circunstancias—incluso las que no podemos entender
  • Sí, a encontrar a encontrar satisfacción en los propósitos de Dios para nuestras vidas

Una mujer verdadera vive una vida centrada en Dios, confía en Dios, ella dice “Sí, Señor”

Ahora, caminar este camino puede dar miedo. El camino puede ser inclinado, porque caminamos no por vista, sino por fe. Pero quiero asegurarles que vendrá el día en que llegues a la cima, como Pablo lo hace en Romanos capítulo 11, en el versículo 33, Y miras alrededor y miras abajo y miras hacia atrás al lugar de donde Dios te ha traído, y la vista será gloriosa.

Y diremos, “¡Lo veo! ¡Todo tiene sentido! ¿Por qué estuve ansiosa? ¿Por qué me inquieté? ¿Por qué estuve amargada? ¿Por qué menosprecié a mi esposo quien hizo mi vida difícil? Ahora veo cómo él fue un instrumento en las manos de Dios para llevarme a darle gloria a Dios, a Sus propósitos eternos; aun la ira del hombre le alabará”

Lo veremos con una claridad que no podemos tener ahora. “Oh, Señor” diremos “Mi Dios, cuán grandioso Tu eres. Tú has hecho todas las cosas bien”. Y Como Pablo diremos, “A Él sea la gloria por siempre. Amén y Amén”

Annamarie: Cuando obtienes un sentido de cuán grande es la sabiduría y el conocimiento de Dios, puedes entonces aprender a confiar en Él en toda situación. El rendirnos al único y sabio Dios es crucial en el camino de convertirnos en mujeres verdaderas de Dios. Por eso Nancy dio este mensaje en la noche de apertura en aquella primera conferencia de Mujer Verdadera 08, la conferencia que inició el movimiento de aquellas que están listas para confiar y obedecer a Dios.

Si no has escuchado los mensajes de la primera conferencia Mujer Verdadera para la mujer hispana celebrada este pasado año en Santo Domingo, te invitamos a hacerlo. Puedes ver todos los videos visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes incluso usarlos en tu iglesia y llevar a cabo tu propia conferencia de Mujer Verdadera. Ayúdanos a promover el movimiento de una nueva generación de mujeres que digan “Sí, Señor!” al plan de Dios para sus vidas.

Estamos muy agradecidas por lo que Dios está haciendo en el corazón de tantas mujeres alrededor del mundo.

¿Qué pasa cuando lo que vemos a nuestro alrededor es pérdida? Acompaña a Nancy en nuestra próxima serie a partir del lunes.

Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda escritura ha sido tomada de la Biblia de las Américas.

1 “Light Shining Out of Darkness.” William Cowper.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la discusión