¿Alguna vez se han detenido en medio de un día normal y te has preguntado: «¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Realmente lo que hago tiene sentido? ¿Para qué estoy aquí?». Creo que, de una forma u otra, todas hemos pasado por momentos así. Y la cultura tiene muchísimas respuestas para ofrecernos. Pero aunque esas respuestas puedan sonar atractivas, al final muchas veces nos dejan con un vacío, porque no fueron diseñadas para sostener el peso de nuestra vida. La buena noticia es que Dios no nos dejó tratando de descubrir esto por nuestra cuenta. ¡Acompáñanos en el episodio de hoy!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Por qué es tan fácil poner nuestra identidad en lo que hacemos, logramos o sentimos?
- Nuestra visión es tan limitada porque no conocemos a Dios íntimamente. Nos aferramos a cosas que creemos que son …
¿Alguna vez se han detenido en medio de un día normal y te has preguntado: «¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Realmente lo que hago tiene sentido? ¿Para qué estoy aquí?». Creo que, de una forma u otra, todas hemos pasado por momentos así. Y la cultura tiene muchísimas respuestas para ofrecernos. Pero aunque esas respuestas puedan sonar atractivas, al final muchas veces nos dejan con un vacío, porque no fueron diseñadas para sostener el peso de nuestra vida. La buena noticia es que Dios no nos dejó tratando de descubrir esto por nuestra cuenta. ¡Acompáñanos en el episodio de hoy!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Por qué es tan fácil poner nuestra identidad en lo que hacemos, logramos o sentimos?
- Nuestra visión es tan limitada porque no conocemos a Dios íntimamente. Nos aferramos a cosas que creemos que son las mejores para nosotras, cuando en la mente infinita de Dios, Su voluntad, dice Su Palabra, es buena, agradable y perfecta.
- La pregunta es: ¿por qué queremos lo que queremos? ¿Realmente queremos esperar en la voluntad de Dios para la historia que Él está escribiendo para nosotras, o queremos lograr nuestros anhelos piadosos para estar contentas y de paso agradar a Dios?
- Muchos de nuestros deseos están bien disfrazados de «piedad», pero son metas y proyectos personales donde quizás, en nuestra mente limitada, podemos demostrar nuestras capacidades poniendo nuestra identidad ahí.
- Cuando no conocemos a Dios, nuestra mente, en lugar de ser renovada por Su Palabra, por Su sabiduría, por Su consejo, es moldeada por la corriente de este mundo, por lo que este mundo valora y por lo que este mundo define como propósito.
¿Dónde comienza realmente nuestro propósito?
- El Catecismo de Westminster responde de la siguiente manera: «El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él por siempre». Aunque podemos servir a Dios con todo lo que Él nos va equipando, nunca ha sido Su deseo que ahí esté nuestra identidad, sino en la verdad de que fuimos creadas, llamadas y salvadas para Él.
- El Catecismo de Heidelberg lo dice de esta manera: «No soy dueño de mí mismo, sino que pertenezco —en cuerpo y alma, en la vida y en la muerte— a mi fiel Salvador, Jesucristo». Lo único que realmente puede llevarnos a disfrutar de Su propósito para nosotras es vivir en continuo agradecimiento, respondiendo al regalo más grande de salvación que hemos recibido, haciendo Su voluntad y lo que a Él le trae gloria, alineándonos a Su corazón, a Su sabiduría.
¿Qué significa vivir para la gloria de Dios «un lunes cualquiera»?
«Ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31).
- El comer y beber son de las cosas más ordinarias de la vida, y el Señor nos dice que lo hagamos para Él. Darle gloria a Dios no es solamente cuando predicamos a alguien, cuando nos casamos con un varón fiel o cuando cantamos en la iglesia, sino que comienza desde nuestro hogar.
- En la etapa de vida en la que te encuentras ahora, ¿en qué te está pidiendo el Señor que seas fiel? Entonces hazlo para Él, y ahí le das gloria. El Señor te ve, y cuando haces las cosas que Él ha puesto por delante con gozo y gratitud por lo que has recibido en Cristo, entonces Él se lleva la gloria. Y si alguien te ve, que también sea Él quien se lleva la gloria.
¿Cómo cambia nuestra vida cuando descubrimos que nuestro mayor gozo está en vivir para darle gloria a Dios y no en las circunstancias?
- Vivimos con paz y contentamiento en todo lo que nuestro Dios, en Su soberanía, permite en nuestras vidas, porque está dentro de Su propósito de glorificarle a Él.
- Tenemos la bendición de saber que quien sostiene el universo, sostiene nuestras vidas también. Los planes no cambian para Dios; Él no está escribiendo tu historia y luego tiene que borrar algo porque se equivocó; todo está planeado para quienes pertenecemos a Él.
Para reflexionar:
- «Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes. Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto». —Romanos 12:1-2
- «Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo.Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos». —Romanos 14:7-8
- «Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos». —Mateo 5:16
- «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito».—Romanos 8:28
- Fuimos creadas por Dios, rescatadas por Cristo y ahora vivimos para conocerle, obedecerle y darle gloria, sin importar si hoy eres estudiante, trabajas, estás buscando empleo o todavía no tienes claro qué harás dentro de cinco años.
- Cuando hacemos las cosas con un corazón agradecido por la salvación que hemos recibido en Cristo, nuestra vida empieza a señalar a Aquel que realmente merece toda la gloria.
- Si perteneces a Cristo, puedes descansar. El Dios que sostiene el universo también sostiene tu vida. Nada de lo que has vivido ha tomado a Dios por sorpresa. Él no está improvisando contigo. Sus planes siguen siendo perfectos y Él usará cada etapa de tu vida para cumplir Sus buenos propósitos.
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