Seguimos en nuestra serie titulada «¿Y si lo hablamos?», donde conversamos sobre esas preguntas profundas e importantes que, tarde o temprano, todas nos hacemos. Vivimos en una época donde estamos rodeadas de información las 24 horas del día. Abrimos el celular y alguien tiene una opinión, un consejo o una nueva idea sobre cómo deberíamos vivir, pensar o creer. Hay tantas voces compitiendo por nuestra atención que, a veces, puede ser difícil distinguir cuál vale la pena escuchar. Entonces surge una pregunta muy importante: ¿quién decide lo que es verdad? Y de eso hablaremos en este episodio.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Cómo discernimos cuáles mensajes realmente merecen nuestra atención?
- Vivimos en la era de la información. Vivimos bombardeadas por las redes sociales, los influencers y los algoritmos que te dicen qué pensar. Por eso hoy más que nunca necesitamos …
Seguimos en nuestra serie titulada «¿Y si lo hablamos?», donde conversamos sobre esas preguntas profundas e importantes que, tarde o temprano, todas nos hacemos. Vivimos en una época donde estamos rodeadas de información las 24 horas del día. Abrimos el celular y alguien tiene una opinión, un consejo o una nueva idea sobre cómo deberíamos vivir, pensar o creer. Hay tantas voces compitiendo por nuestra atención que, a veces, puede ser difícil distinguir cuál vale la pena escuchar. Entonces surge una pregunta muy importante: ¿quién decide lo que es verdad? Y de eso hablaremos en este episodio.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Cómo discernimos cuáles mensajes realmente merecen nuestra atención?
- Vivimos en la era de la información. Vivimos bombardeadas por las redes sociales, los influencers y los algoritmos que te dicen qué pensar. Por eso hoy más que nunca necesitamos discernimiento. No todo lo que suena bien es bueno, y no todo lo que es popular es verdadero.
- Necesitamos un filtro, discernir, y ese filtro es la Palabra de Dios. Todo mensaje debemos medirlo con lo que Dios ya reveló y no con lo que se siente bien o mal en el momento, o lo que es popular.
- Por eso hay tanta confusión por el relativismo en la cultura posmoderna, donde todo el mundo dice que tiene su propia verdad. La verdad no la decide cada persona; la verdad la decide Dios porque Él es la verdad y la fuente de toda verdad.
- No tienes que tener o inventar tu propia verdad, ni sentirte presionada a tener que seguir a la mayoría ni a las últimas tendencias; Dios ya la reveló y Su verdad es eterna, no cambia.
¿Por qué la Biblia sigue siendo relevante en una generación que cuestiona toda autoridad?
La Biblia es la Palabra de Dios:
Dios es eterno; Su Palabra es eterna. Aunque la Biblia no es un libro de historia ni de matemáticas, ni de muchas otras áreas del saber, aun así la verdad se conoce a través de esa Palabra.
La Biblia tiene autoridad:
Porque Cristo mismo es la Palabra viviente.
- No pasa de moda y no depende de si tú la tienes como autoridad; ella es autoridad.
- Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.
La Biblia es una espada de doble filo:
Ella es la única que tiene el poder para llegar a lo profundo y ver todo lo que hay ahí.
- Es la única que puede limpiar el camino del joven y transformarlo y cambiar un corazón de piedra por uno de carne.
- Ella es la única que conoce a la persona por dentro. Entiende tus luchas, tu ansiedad, tu necesidad de identidad y de propósito.
- Te transforma a la imagen de Cristo.
¿Cómo empezar a construir el hábito de escuchar más la voz de Dios que todas las demás?
- Ora y pídele al Señor que te ayude: «Señor, yo quiero leer la Biblia. Ayúdame a forjar ese hábito».
- Abriendo la Biblia: escucha esa voz antes que todas las demás. Dios primero, lo demás después.
- Empieza con pequeños pasos: un capítulo diario, unos versículos diarios.
- Medita en lo que leíste: la meditación es clave. Trae a la memoria lo que leíste en la mañana. Anótalo en una tarjeta o en tu mismo teléfono sobre lo que leíste y lo que Dios te dijo.
- Pídele a Dios que ponga en ti el deseo de escucharlo: que te dé hambre por Su Palabra y por conocerlo a Él mismo.
Para reflexionar
- «Jesús le dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí”». —Juan 14:6
- «Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad». —Juan 17:17
- «El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán». —Marcos 13:31
- «Se seca la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre». —Isaías 40:8
- «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón». —Hebreos 4:12
- «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tu palabra». —Salmo 119:9 (RV 60)
- «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia…». —2 Timoteo 3:16
- «Lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino». —Salmo 119:105
- «Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuidesde hacer todo lo que en él está escrito». —Josué 1:8
- «¡Cuán bienaventurado es el hombre que …en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera». —Salmo 1:1,3
- La Biblia es la Palabra de Dios y no un libro de pensamiento positivo o mejoras de conducta; es la revelación de Dios para nosotras. Así que, la próxima vez que una voz en las redes sociales, una tendencia o incluso tus propios pensamientos quieran decir que es verdad, recuerda esto: la verdad no cambia con el tiempo, porque está fundamentada en el carácter de un Dios que es inmutable.
Recursos recomendados:
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