¿Qué dice tu resolución de año nuevo sobre tu corazón?
Si escuchaste nuestro episodio del 30 de diciembre, sabes que terminamos el año examinando el corazón. Hoy, al comenzar un nuevo año, queremos hablar de algo que siempre aparece en enero: las resoluciones: las metas, los cambios. Hoy queremos verlas desde una perspectiva muy diferente, porque no se trata de hacer metas por hacerlas, sino de entender desde qué lugar las estamos escribiendo. Y para eso queremos mirar la vida de alguien que, aunque vivió hace cientos de años, sigue siendo increíblemente relevante para nosotras en el 2026.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Quién fue Jonathan Edwards y por qué el ejemplo de este joven nos importa tanto hoy?
- Jonathan Edwards fue un pastor y teólogo del siglo XVIII. Lo más impresionante de él es que, cuando solo …
Si escuchaste nuestro episodio del 30 de diciembre, sabes que terminamos el año examinando el corazón. Hoy, al comenzar un nuevo año, queremos hablar de algo que siempre aparece en enero: las resoluciones: las metas, los cambios. Hoy queremos verlas desde una perspectiva muy diferente, porque no se trata de hacer metas por hacerlas, sino de entender desde qué lugar las estamos escribiendo. Y para eso queremos mirar la vida de alguien que, aunque vivió hace cientos de años, sigue siendo increíblemente relevante para nosotras en el 2026.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Quién fue Jonathan Edwards y por qué el ejemplo de este joven nos importa tanto hoy?
- Jonathan Edwards fue un pastor y teólogo del siglo XVIII. Lo más impresionante de él es que, cuando solo tenía 19 años, escribió sus famosas 70 resoluciones. Las escribió a una edad donde la mayoría de los jóvenes está pensando en estudios, amistades, redes, identidad. Pero este joven estaba pensando: ¿Cómo puedo vivir cada día para la gloria de Dios?
- Él escribió 70 resoluciones que no eran metas superficiales. Sus resoluciones eran profundas, bíblicas y completamente centradas en Dios.
- No tenían nada que ver con productividad vacía ni con lo que estamos acostumbradas, sino con rendir su vida entera a Cristo, con intencionalidad, con santidad, con una dependencia diaria del Señor.
- El enfoque de Jonathan Edwards es profundamente contracultural hoy, porque vivimos en un mundo que nos dice: «Sigue tu corazón», «Enfócate en ti», «Acuérdate de tus metas personales», «Haz lo que te haga feliz». Pero Edwards decía algo completamente invertido: «Vivo para la gloria de Dios y todo lo demás se ordena alrededor de eso».Eso es completamente opuesto al espíritu de nuestro tiempo.
- Hoy muchas metas tienen que ver con autoimagen, productividad y validación. Estas cosas no son malas en sí mismas, pero Edwards entendía que su vida era demasiado valiosa como para vivirla centrado en sí mismo. Lo mismo aplica para nosotras.
- Por eso sus resoluciones siguen teniendo tanta fuerza hoy: porque nos recuerdan que el verdadero propósito no comienza con nosotras, sino con Dios.
- Cuando tus metas nacen desde ese lugar, de un corazón rendido, de una vida orientada hacia Cristo, entonces ya no estás buscando solo «mejorar tu año», sino que estás buscando vivir para lo que realmente importa: Cristo.
Algunas resoluciones de Jonathan Edwards
La resolución que más confronta a Sarah es la #17: «Viviré de tal forma que hubiera deseado hacerlo cuando me muera».
- Muchas veces vivimos en automático, pensando en lo que debemos terminar hoy para sentir que completamos nuestra lista de tareas, buscando descanso a corto plazo con una serie o las redes, y no dándole mucha mente a mañana.
- Mientras que es bueno vivir un día a la vez, confiando que el Señor tiene nuestros días en Sus manos, podemos errar al irnos a un extremo de no vivir con intencionalidad. Una pregunta que debe llevarnos a reflexionar en lo que hay en nuestro corazón es: «¿Qué quisiéramos haber hecho para sentirnos satisfechas con nuestras vidas?».
Para Albelina, la resolución #28 es la que más la confronta: «Estoy resuelto a estudiar las Escrituras tan firmemente, constantemente y con frecuencia, al punto de que pueda encontrar y plenamente percibir, que estoy creciendo en el conocimiento de ella».
- Muchas veces llenamos nuestra agenda de tantas cosas que a veces, al leer la Palabra, lo hacemos de manera rápida, no siempre con el detenimiento necesario. Debemos estudiarla así, como dice Edwards, que al terminar de leer podamos percibir que hemos crecido en nuestro conocimiento de Dios, que Su Palabra se haga vida en nosotras y que quede guardada en nuestros corazones.
Lyan comparte que la resolución #56 es la que más la confronta: «Estoy resuelto a nunca detenerme, ni ablandarme en lo más mínimo en mi lucha con mis corrupciones, no importando si no he podido lograrlo».
- Poco a poco, Dios nos va dando una profunda comprensión de lo que es y lo que implica la batalla espiritual contra la carne, contra nuestros propios deseos y pasiones. Es una batalla con un enemigo que nunca da tregua. Por eso estamos llamadas a velar y orar en TODO tiempo, porque nuestra lucha es contra los poderes de las tinieblas.
- Así como Jonatan Edwards, oremos a Dios que no nos permita rezagarnos ni un solo día y que siempre nos recuerde que el mismo evangelio que nos salvó continuará haciéndonos libres en esta batalla diaria entre la carne y el espíritu.
Valeria dice que la resolución #25 es la que más la confronta: «Resuelvo examinar constante y cuidadosamente aquello en mí que provoque la menor duda del amor de Dios, y dirigir todas mis fuerzas contra ello».
- Esta resolución nos recuerda que la vida está llena de situaciones que no planeamos, momentos que no salen como queremos o circunstancias que simplemente escapan de nuestro control. Cuando eso sucede, nuestra fragilidad queda expuesta y, con frecuencia, el primer blanco de nuestros cuestionamientos es Dios mismo. Surge ese pensamiento sutil pero peligroso: «Si Dios me ama, ¿cómo puede permitir esto?».
- Si dejamos que ese pensamiento eche raíces, pronto nos vemos dudando del amor de Dios. Edwards nos reta a no ser pasivas frente a esas dudas, sino a examinarlas intencionalmente y a luchar activamente contra todo lo que quiera nublar la certeza del amor de nuestro Padre.
- Esta resolución revela nuestra tendencia natural a interpretar el amor de Dios a través de nuestras circunstancias, y nos invita a hacer justo lo contrario: a interpretar nuestras circunstancias a la luz del amor firme, inmutable y eterno de Dios.
- Para combatir esos momentos de confusión, debemos buscar recordatorios intencionales de Su amor. Él nos ama con un amor perfecto y ahora mismo está preparando un lugar para nosotras en el cielo. Esa verdad nos da perspectiva y nos recuerda que lo que vivimos hoy es temporal, pero Su amor es eterno.
- Esta resolución nos llama a vigilar nuestros corazones, a enfrentar nuestras dudas y a anclarnos en la verdad que sostiene nuestra fe: Dios me ama siempre, incluso cuando no entendemos lo que Él hace.
Aplicaciones prácticas y cristocéntricas para estas resoluciones:
Sarah nos comparte cómo puede aplicar la resolución #17:
- Establecer hábitos y decisiones concretas. Ser fiel en lo pequeño: cuidar su comunión diaria con el Señor, organizar mejor su tiempo y elegir descansos que realmente restauren, no que solo la distraigan, sino que sea un descanso real en la Palabra.
- Dedicarse al servicio del Señor con un corazón disponible, donde sea que Él la ponga. Hoy su primer ministerio es su familia, y ella quiere servirles con más presencia y propósito. También quiere ser intencional en los ministerios donde Él ya la ha colocado: los jóvenes de su iglesia, el grupo de parejas y ahora en este espacio de Joven Verdadera.
- Sarah sabe que su servicio puede cambiar con las temporadas, pero en el 2026 quiere mantener sus prioridades alineadas y decir «sí» al Señor con más prontitud, más humildad y más enfoque. Para ella, esa es la forma práctica de vivir esta resolución en el año que viene.
Albelina nos comparte cómo la resolución #28 la ayudará en este nuevo año y cómo piensa aplicarla:
- Esta resolución la ayudará a parecerse más a Cristo, ya que cuando pasamos un tiempo constante en las Escrituras, somos transformadas y nuestro carácter refleja más quién es Él: Su amor, Su gracia y muchas más características.
- Para aplicarla, Albelina piensa poner en su calendario o agenda una nota, de modo que cada día pueda recordar leer Su Palabra. Tendrá un cuaderno de notas para apuntar lo que leyó y lo que le enseñó Dios por medio de esa porción de las Escrituras.
- También buscará alguien a quien pueda darle cuentas de cómo van sus lecturas y su tiempo devocional con Dios.
Lyan nos comparte el efecto de la resolución #56 en su vida y cómo piensa aplicarla:
- Esta resolución allanará su camino para mantenerme siempre alerta, recordando que un día sus luchas terminarán y las corrupciones de la carne cesarán.
- Para no olvidarlo, ella tiene pensado buscar y memorizar versículos específicos de las Escrituras, al menos 1 versículo por semana, para mantenerse hablándole verdad a su alma, su mente y su corazón. De esta manera, su carne irá perdiendo poder y terreno en mi vida hasta que solo el poder de la Palabra reine sobre cada área de su vida.
Valeria nos comparte cómo aplicará la resolución #25 en este nuevo año:
- Cada día escribirá una evidencia, aunque sea pequeña, de cómo Dios mostró Su amor: una respuesta a una oración, un versículo, una conversación, una convicción. Esto entrenará su corazón a ver Su bondad incluso en los días difíciles.
- Ella dice que una de las cosas más complejas es detener y reemplazar los pensamientos que siembran duda. Entonces, cada vez que surja en ella la frase: «¿Será que Dios me ama si permitió esto?», ella tendrá que reemplazarla con una verdad bíblica. No va a dialogar con la duda, sino que la va a confrontar con la Palabra.
- Valeria dice que ella es muy de «querer resolver problemas», y entonces debe practicar la rendición inmediata. Cuando algo esté fuera de su control, como una decisión, una conversación, una transición, un miedo… ella decidirá entregarlo en oración en ese momento, sin esperar a que crezca la ansiedad, porque una entrega rápida evitará una duda profunda.
- En 2026, Valeria quiere vivir más consciente y agradecida del amor de Dios, disciplinando su corazón para que sus circunstancias no definan el amor de Dios, sino que Su amor defina cómo ve sus circunstancias.
Para reflexionar:
- Para este nuevo año, si quieres escribir tu propia resolución o si tienes una idea específica de lo que quisieras que Dios trabaje en tu corazón, considera estas tres preguntas:
- ¿Esto glorifica a Dios o solo te da validación?
- ¿Dependes de Su gracia o de tu fuerza de voluntad?
- ¿Esta meta tiene valor eterno o solo momentáneo?
- Al comenzar este nuevo año, recuerda que no necesitas reinventarte ni construir un «nuevo yo»; necesitas un corazón más rendido a Cristo. Jonathan Edwards nos enseñó que las resoluciones no son listas para mejorar nuestra productividad, sino recordatorios que alinean nuestro corazón con los propósitos y planes de Dios. Que este 2026 lo vivas así: con intencionalidad, dependencia diaria del Señor y la mirada fija en lo eterno.
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