Cuando la eternidad pesa más que tus sueños Parte 2

Gracias por regresar, recuerda que esta es la segunda parte de una entrevista hecha por Katie a Nate; si no has leído la primera parte, te invitamos a que lo hagas antes iniciar la lectura de este blog.

Es muy difícil escuchar que más de 2,000 personas en el mundo morirán esta hora sin haber oído jamás acerca de Jesús.3 Si nunca han escuchado sobre Jesús, ¿Estarán en el cielo? La verdad bíblica es que nadie puede ser salvo sin oír y recibir el regalo de salvación de Dios: el perdón de sus pecados mediante el sacrificio expiatorio de Jesucristo (Hch. 4:12, Ro. 3:21-26). 

La respuesta típica del cristiano ante esta verdad tan sobrecogedora es muy natural, pero equivocada: «¿Pero qué pasa con las personas que nunca escuchan? ¿Van al infierno? ¡Eso no parece justo! Seguramente Dios salvaría a esas personas inocentes, ¿verdad?». Como si ya supiera que haríamos esas preguntas tan válidas, Pablo habló directamente sobre esto: 

  • Todos han pecado y merecen la ira de Dios (Ro. 1:18, 3:23). 
  • Dios se ha dado a conocer a todos por medio de la creación, pero ellos no lo han honrado ni le han dado gracias (Ro. 1:19, 21). 
  • Todo aquel que elige adorar las cosas creadas en lugar del Creador queda sin excusa (Ro. 1:20). 
  • Aun las personas que no tienen acceso a la Palabra de Dios son culpables de su pecado, porque quebrantan la ley de Dios que está «escrita en su corazón» (Ro. 2:12–15). 
  • Nada menos que un enviado, un predicador, un mensajero de las buenas nuevas, un embajador de Cristo que comunique el evangelio puede dar a los perdidos alguna esperanza (Ro. 10:14–15; 2 Cor. 5:18–20). 

Sin esas convicciones teológicas, probablemente aún estaría en Estados Unidos, pero ya era suficiente y confesé a Dios: «Señor, todavía no he rendido por completo mi vida a Ti. Si Tú quieres que vaya al extranjero, aunque tengo miedo, estoy dispuesto». 

Evento #4: Comencé a preguntarme: «Señor, estoy dispuesto a ir… pero, ¿se supone que debo ir?». No tenía idea. Un sabio consejero me sugirió inscribirme en un viaje misionero para explorar la idea, así que fui al sur de Asia por un viaje de diez días. Personas que nunca habían escuchado de Jesús antes profesaron fe delante de mis ojos. Me quedé asombrado. Quería más, pero aún temía el costo. Inmediatamente comencé a planear un viaje de varios meses de regreso al sur de Asia. Tenía que saber: ¿me estaba llamando Dios a la obra misionera? Y si era así, ¿podría resistir a largo plazo? Diez días son una cosa; varios meses son otra.

Después de una cuidadosa reflexión, renuncié a mi trabajo y me mudé al sur de Asia por cuatro meses de trabajo ministerial, en busca de respuestas a mis preguntas. Durante ese tiempo, mientras oraba al Señor, sentí la invitación de Dios a un compromiso indefinido con la obra de plantación de iglesias entre los perdidos.

Las promesas que acompañan a la obediencia total eran demasiado valiosas. El gozo de trabajar con Dios para alcanzar generaciones de personas sin Cristo era demasiado emocionante. La libertad de una rendición completa era demasiado gratificante. La esperanza de presentarme ante el trono en el día del juicio sin arrepentimientos era demasiado cautivadora.

A pesar del sufrimiento que sabía que vendría, estaba decidido a ir.

Katie: ¿Fue difícil apartarse del tema cultural —éxito profesional, matrimonio, comodidad— para considerar seguir a Jesús hacia donde Él te estaba llamando? ¿Cuáles fueron los mayores temores o dudas que enfrentaste?

Nate: 

  1. El matrimonio. Mi mayor temor tenía que ver con mis sueños y deseos relacionados con el matrimonio. Si me comprometía con lo que Dios me estaba llamando a hacer, ¿a qué edad podría casarme? ¿Estaría dispuesto a casarme ya entrados mis treinta? ¿Podría encontrar a alguien con quién quisiera casarme dentro de un círculo tan pequeño de personas? ¿Llegaría siquiera a casarme algún día?

Poner estas esperanzas y sueños, las cosas más preciadas de nuestro corazón, sobre el altar, es una prueba seria de fe que revela cuán valioso y suficiente es realmente Jesús para nosotros.

  1. Aprender un idioma. Mi segundo temor más grande tenía que ver con aprender un nuevo idioma. ¿¡Cómo se supone que iba a lograrlo!? Para mí es muy importante poder entender el corazón de los demás, así como ser entendido por ellos. ¿Sería capaz de soportar la frustración y el sufrimiento que vienen de ser incomprendido y desconocido?
  2. Amistades. Sé cómo hacer amigos en Estados Unidos, pero es totalmente diferente en un contexto cultural distinto. ¿Algún local querría ser mi amigo? ¿Cómo podría competir con quienes hablan con fluidez? Si no tuviera amigos locales, ¿sería Jesús suficiente para mí?
  3. Familia. Mis padres y yo hemos vivido en diferentes estados desde que me fui a la universidad, así que mudarme al otro lado del mundo no ha cambiado mucho en cuanto a mi relación familiar. Pero para otros, este es un sacrificio muchísimo más doloroso.

Katie: Puedo imaginar que recibiste algunos comentarios bien intencionados en contra de esta decisión. Incluso ahora, probablemente haya mujeres leyendo esto que no se están preparando para ser misioneras en el extranjero, pues se les ha aconsejado no obedecer completamente al Señor porque eso podría afectarles económicamente, reducir sus posibilidades de encontrar pareja o impedirles alcanzar ciertos logros. ¿Cómo manejaste ese tipo de preocupaciones? 

Nate: Mantuve mi fe en Dios; me aferré a Sus promesas; me enfoqué en la verdad. ¿Finanzas? Sí, tuve una reducción de salario al mudarme al extranjero. Pero mis necesidades están suplidas, y hay un tesoro en el cielo que compensará cualquier pérdida económica. ¿El tema de las citas? ¿Los hijos? Definitivamente hay más estadounidenses en Estados Unidos que en el extranjero. Pero he leído demasiadas historias donde Dios ejerce Su soberanía para hacer lo imposible. Dios puede fácilmente conectarme con una esposa en el extranjero en el momento perfecto, si esa es Su voluntad.

¿Está Dios llamándote a servir en el extranjero? ¿Quieres casarte con alguien que también quiera servir en el extranjero? Si es así, ¿dónde crees que es más probable encontrar a ese hombre: en Estados Unidos o en el extranjero? Algunos podrían decirte: «Pero, hermana, hay tantas personas perdidas en Estados Unidos. ¿Por qué no sirves a Dios aquí?». Hay una diferencia entre ser no salvo y ser no alcanzado. Cada persona no salva en Estados Unidos tiene acceso al evangelio. Miles de millones en el mundo hoy no tienen acceso al evangelio: nadie les está diciendo cómo ser salvos. ¿Cómo podríamos quedarnos sin hacer nada?

En última instancia, el deber más alto de todo cristiano es obedecer a Dios en todo, y con ello es posible que alguien pueda sentirse ofendido o lastimado. ¿Dónde te estás reteniendo?

Nate añadió una nota más al terminar de responder la pregunta anterior:

El apóstol Pedro se encontró al borde de la muerte, de pie frente a los fariseos y saduceos, quienes previamente le habían amenazado para que no predicara acerca de Jesús. Él les dijo: «Debemos obedecer a Dios en vez de obedecer a los hombres» (Hch 5:29).

La convicción de Pedro no fue solo para los apóstoles de aquel tiempo, ni es exclusiva de quienes hoy sirven en el extranjero. Todo seguidor de Cristo está llamado a llevar Su nombre, ya sea al otro lado del océano o al otro lado del pasillo de su oficina. Así que permíteme dirigir esta conversación hacia ti:

  • ¿Existen áreas de «rendición condicional» en tu vida donde has tenido miedo de obedecer a Jesús por completo?
  • «La eternidad está en juego». ¿Cómo te impacta saber que miles de personas morirán hoy sin haber escuchado jamás las buenas nuevas del evangelio?
  • ¿Qué paso valiente de obediencia te está pidiendo el Señor? ¿Estás dispuesta a darlo?

Mientras reflexionas sobre tus respuestas a estas preguntas, toma tiempo para sentarte delante del Señor. Entrégale con honestidad tus temores y dudas. Y luego, como Pedro, como Nate, y como los incontables hermanos y hermanas que han contado el costo y han ido antes que nosotros, que puedas encontrar el valor para decir: «Sí, Señor», y entonces vivir en una entrega total a Jesús.

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Joven Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

No Photo Avaible for Katie Laitkep

Katie Laitkep

Katie trabajaba como maestra en un hospital cuando Dios la llamó a unirse a Revive Our Hearts como escritora del personal. Su sitio web, apatientprocess.com, es un registro de la fidelidad del Señor en las enfermedades crónicas, porque incluso en … leer más …

¡Hey chicas! Nos encanta escuchar de ustedes, pero nos sentimos limitadas por las formas en que podemos ayudarlas.

Si buscas consejo te animamos a hablar primero con tu pastor o una mujer piadosa en tu vida, ya que ellos sabrán más detalles de ti y te darán seguimiento y ayuda.Lo publicado en la sección de comentarios no necesariamente refleja el punto de vista de Aviva Nuestros Corazones.

Nos reservamos el derecho de remover opiniones que puedan no ser de ayuda o inapropiadas. Puede ser que editemos o removamos tu comentario si: * Requiere o contiene información personal como emails, direcciones, teléfonos. *Ataca a otras lectoras. * Utiliza lenguaje vulgar o profano.


Únete a la conversación