Últimos Episodios 15 de junio de 2026

Enseña a tus hijos a vivir delante del Señor

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Jesús en el Sermón del Monte no dijo: «Olvídense de la ley que mi Padre dio a ustedes por medio de Moisés. Lo que él dijo ya no sirve. Ahora vengo yo con una enseñanza totalmente nueva». No, lo que Jesús dijo fue: «La ley apunta a Mí. Yo soy el cumplimiento de esa ley que ustedes no pueden ni podrán cumplir. Yo soy su único Salvador». Acompáñanos a meditar hoy cómo esto está relacionado con nuestro rol de mamás.

Frases destacadas del episodio de hoy

  • Podemos afirmar que la Biblia es la Palabra de Dios, pero somos muy prontas para adoptar métodos y enseñanzas actuales, y mantener ciertas tradiciones sin siquiera pasarlas por la Biblia. Enseñanzas que no nos hacen clamar por un Salvador, sino por un motivador.
  • Jesús no trajo una nueva enseñanza, vino a afirmar lo que Su Padre ya había dicho. Y eso es lo que nosotras necesitamos hacer: afirmar siempre lo que nuestro Padre ha dicho, afirmarlo en nuestro corazón y en el corazón de nuestros hijos.
  • Esta cultura se centra en el individualismo expresivo y lo que sienten nuestros hijos para gobernar sus vidas. Y si no los instruimos para decirles delante de quién viven, ellos formarán una identidad errónea de sí mismos. 
  • Nuestros hijos necesitan: 
  • Dirección, así como necesitan amor.
  • Ser escuchados así como necesitan aprender a escuchar.
  • Conocer que son creación de Dios para recibir de Dios su valor.
  • Un Salvador, Jesús, para ser hijos de Dios.
  • Hoy en día, en nombre de la «autenticidad», se dice que cada comportamiento necesita validación antes que corrección. Y en vez de disciplinarlos y discipularlos en el temor de Dios, buscan cómo no ofenderlos para no quitarles «su forma de ser auténtica».
  • Lo que no corriges hoy, será un problema mañana. Lo que trivializas o minimizas hoy, será un dolor para ti y para ellos después. Y no solo en sus relaciones y decisiones, sino en su relación con Dios y en cómo ellos ven a Dios.
  • La meta no es la mera obediencia, sino que conozcan al Señor y disfruten de Él. Pero mientras Dios lo concede, necesitan ser instruidos en el temor del Señor. Y esto puede ser cansado, porque: 
  • Es más fácil ignorar los berrinches que volverlos a corregir.
  • Es más fácil darles un teléfono o una tableta para que se entretengan que enseñarles dominio propio.
  • Es más fácil reírse ante una falta de respeto.
  • Es más fácil justificarlo con esa personalidad o porque «es muy pequeño», o porque «así es él o ella», que confrontarlo con amor y verdad.
  • Lo que hoy estamos justificando es lo que estamos fortaleciendo en ellos. La Biblia nos instruye a criarlos en el temor al Señor, no en ira, pero tampoco en descuido. Nuestros hijos son llamados a honrar a sus padres y a obedecerlos, como nosotras estamos llamadas a honrar a nuestro Padre celestial y obedecerlo.
  • Esta es nuestra labor y no es fácil. Y eso está bien, porque nos recuerda que siempre necesitamos a Dios. No es en nuestras fuerzas, no es en nuestra sabiduría, no son las tradiciones, es en la gracia y verdad de nuestro Señor Jesús. 
  • Porque solo Cristo cumplió a cabalidad la ley todos los días de su vida, ahora nosotras no solo podemos, sino que lo enseñamos a nuestros hijos, no como una forma de recibir bendición, sino en respuesta a lo bendecidas que somos de haber recibido el maravilloso regalo de salvación y una relación con Dios.
  • La obediencia no es de acuerdo a la personalidad de nuestros hijos o a nuestra comodidad. Es parte de nuestra identidad como hijos de Dios el aprender a vivir fielmente para nuestro Creador y para nuestro Salvador y Señor. Eso es lo que nos distingue como hijas de Él.
  • Estamos criando hijos, almas que deseamos ver en el cielo. ¿Lo tienes presente, mamá? No estamos criando para que vivan eternamente en esta tierra, sino que estamos criando hijos para Dios, porque Él nos los dio y para que sus almas estén con Él eternamente. ¡Esta es una tarea importante!
  • No estamos desprotegidas, no estamos sin ayuda. ¡Él nos fortalece! Nuestro Señor ve y, cuando Él ve, Él obra. Siempre ha sido así. Así que toma fuerzas de Él, afírmate en Su verdad y no camines tu maternidad sola. Enseña a tus hijos que viven delante de Dios, así como tú también.

Pasajes bíblicos para profundizar:

«Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los decretos que el Señor su Dios me ha mandado que les enseñe para que los cumplan en la tierra que van a poseer, para que temas al Señor tu Dios, guardando todos Sus estatutos y Sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados… Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes». —Deuteronomio 6:1-2, 5-8

«Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor». —Efesios 6.4 

«Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre». —Proverbios 1:8

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Episodio, De mis sueños a sus planes: una historia de obediencia y fruto eterno

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