Vivimos en una cultura que mide todo por resultados, que te invita a medir los logros de tus hijos, los compara con otros, mide qué tan organizadas están tus rutinas, tu casa, tus asuntos, qué tan bien luces, qué tan balanceada está tu vida. Pero, cuando abrimos la Palabra de Dios, encontramos un estándar y un llamado completamente diferente. Hoy queremos compartir contigo una verdad sencilla, algo que ya hemos dicho antes de diversas maneras, pero que debemos recordar todas: Dios no te ha llamado a ser una mamá exitosa, te ha llamado a ser una mamá fiel. ¡No te pierdas el episodio de hoy!
Frases destacadas del episodio de hoy
- Los hijos son un regalo, una bendición, pero más que eso, son una responsabilidad que Dios puso en tus manos y eso es por un tiempo. Él los confió a tu cuidado.
- Las flechas se …
Vivimos en una cultura que mide todo por resultados, que te invita a medir los logros de tus hijos, los compara con otros, mide qué tan organizadas están tus rutinas, tu casa, tus asuntos, qué tan bien luces, qué tan balanceada está tu vida. Pero, cuando abrimos la Palabra de Dios, encontramos un estándar y un llamado completamente diferente. Hoy queremos compartir contigo una verdad sencilla, algo que ya hemos dicho antes de diversas maneras, pero que debemos recordar todas: Dios no te ha llamado a ser una mamá exitosa, te ha llamado a ser una mamá fiel. ¡No te pierdas el episodio de hoy!
Frases destacadas del episodio de hoy
- Los hijos son un regalo, una bendición, pero más que eso, son una responsabilidad que Dios puso en tus manos y eso es por un tiempo. Él los confió a tu cuidado.
- Las flechas se afilan, se lanzan bien lejos. Eso es lo que Dios te ha entregado a ti. Y eso eleva a la maternidad a un nivel completamente diferente al que la cultura y la presión de los otros quieren vendernos. Porque no estamos hablando de un encargo humano, estamos hablando de algo que viene de Dios mismo.
- Cuando Dios nos confía algo, eso no es algo ligero. Esa labor no es sencilla, es intencional, es específica y está llena de propósito, y es sagrada. Entonces, lo que Dios pide de ti como mamá no es éxito en esta encomienda, es fidelidad.
- No se requiere que tú seas exitosa, ni tampoco se requiere que logres resultados visibles, ni que todo lo hagas perfectamente. Se requiere que seas hallada fiel en lo pequeño, en lo repetitivo, en lo que nadie ve, cuando nadie te está aplaudiendo, cuando estás cansada, cuando sientes que no estás viendo fruto, incluso.
Fidelidad es:
- Responder con constancia, con obediencia, con perseveranciaal llamado de Dios, cuidando de lo que Él te ha confiado. No según tus emociones, ni según los resultados, sino según Su voluntad.
- Hacer lo que Dios te llamó a hacer una y otra vez, cada día, aunque nadie lo vea ni te aplauda. Y esa fidelidad no siempre es visible, pero siempre es valiosa delante de Dios.
- Dios no te ha dado control sobre los resultados. Él te ha dado sencillamente una responsabilidad sobre tu obediencia. ¡Y esa es tu única responsabilidad! Tú no puedes cambiar el corazón de tus hijos ni puedes salvarlos.
- Fidelidad no significa que tú nunca fallas, significa que cuando fallas, vuelves a comenzar y sigues adelante. Regresas al Señor, pides perdón al Señor y a tus hijos si es necesario, y te levantas otra vez y sigues caminando de nuevo.
- La mamá fiel no es la que todo lo hace bien, es la que sigue caminando con Dios un día a la vez, incluso en medio de sus fallas y de sus debilidades.
- Cuando tú entiendes que la maternidad es una encomienda que se te ha confiado y que lo único que Dios pide de ti es fidelidad, algo cambia dentro de ti:
- Ya no vives tratando de probar que eres una buena mamá.
- Vives respondiendo a un Dios que te confió algo valioso, y ya no estás obsesionada con los resultados ni con la aceptación de los demás.
- Estás comprometida con obedecer y eso trae descanso a tu alma porque el peso ya no está sobre tus hombros.
Mamá…
- ¿Estás midiendo tu maternidad por resultados visibles, por lo que otros están haciendo, que quizás tú no ves que lo estás haciendo como ellas, o estás midiendo tu maternidad por tu fidelidad?
- ¿En qué áreas, quizás pequeñas, te está llamando Dios a ser más fiel hoy, más obediente?
- ¿Estás tratando tú de controlar lo que solo Dios puede hacer?
- Hoy tal vez tú no veas grandes resultados, tal vez sientas que lo que haces es muy pequeño y no ves fruto. Tal vez estás cansada. Pero si estás siendo fiel, estás exactamente donde Dios quiere que estés. Sigue corriendo, sigue sirviendo, sigue siendo fiel. Deja que Él te sostenga y que Él renueve tus fuerzas cada día.
Pasajes bíblicos para profundizar:
«Ahora bien, lo que se requiere además de los administradores es que cada uno sea hallado fiel». —1 Corintios 4:2
«Un don del Señor son los hijos, y recompensa es el fruto del vientre.Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud». —Salmo 127:3-4
«Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor».—Mateo 25:23
«No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos». —Gálatas 6:9
Recursos recomendados:
Episodio, Mamá, confía y espera en el Señor
Episodio, Mamá, la perfección es enemiga de la acción
Episodio, Mamá: aprende del agricultor y confía en el fruto
¡Te invitamos a unirte al canal oficial de QAASH en Instagram aquí!
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación