Hoy queremos meditar frente a la narrativa cultural y quizá hasta la tradición que hay en tu corazón sobre qué es una madre. Claro está, si eres creyente, tu identidad no es ser madre, es ser hija de Dios y todos los roles que desempeñas los realizas bajo esa identidad. Ser hija de Dios significa que, además de reconocer que has sido creada a Su imagen, has creído en la vida, muerte y resurrección de Cristo en tu lugar, y entonces lo reflejas con tu forma de vivir bajo el poder de Cristo, por la fe, por gracia solamente. ¡Escucha más en el episodio de hoy!
Frases destacadas del episodio de hoy
¿Qué es una madre?
Una madre NO es:
- Una motivadora
- Una mujer perfecta, ni el modelo de perfección.
- Una mediadora o salvadora.
- Un título, ni un rol de medio tiempo. …
Hoy queremos meditar frente a la narrativa cultural y quizá hasta la tradición que hay en tu corazón sobre qué es una madre. Claro está, si eres creyente, tu identidad no es ser madre, es ser hija de Dios y todos los roles que desempeñas los realizas bajo esa identidad. Ser hija de Dios significa que, además de reconocer que has sido creada a Su imagen, has creído en la vida, muerte y resurrección de Cristo en tu lugar, y entonces lo reflejas con tu forma de vivir bajo el poder de Cristo, por la fe, por gracia solamente. ¡Escucha más en el episodio de hoy!
Frases destacadas del episodio de hoy
¿Qué es una madre?
Una madre NO es:
- Una motivadora
- Una mujer perfecta, ni el modelo de perfección.
- Una mediadora o salvadora.
- Un título, ni un rol de medio tiempo.
- Un cuerpo físico, ni un accidente humano.
Una madre SÍ es:
- Lo que Dios dice que ella es.
- Una hija de Dios encargada por Él con el ministerio de la maternidad, es decir, con la labor de instruir a sus hijos en la verdad de la Palabra de Dios.
- Una hija de Dios que crece en sabiduría cada día para hablar verdad en amor.
- Una hija de Dios que transmite el evangelio con paciencia, dedicación y amor.
- Una pecadora perdonada y amada profundamente por Dios para que modele a sus hijos: humildad, adoración a Dios y entrega a Él.
- Una hija de Dios que, al ver a Cristo en la cruz, aprende a estar con sus hijos a pesar de todo.
- Una hija de Dios que disciplina con amor y verdad porque ama a sus hijos, porque de esta manera modela el mismo amor que Dios tiene por nosotras cuando nos disciplina.
- Una hija de Dios que ha sido reconciliada con Dios y consolada por Él y, por ello, aprende a consolar a sus hijos.
- Una hija de Dios que intercede constantemente por sus hijos.
- Estas no son afirmaciones que realizas con tu esfuerzo, ni son características que, si no se realizan al pie de la letra, te llevan a fallar. El evangelio no funciona así. Estas son descripciones de lo que una madre es para con sus hijos en el poder del Espíritu Santo y a medida que pasa tiempo con el Señor.
- Ser madre es vivir bajo la gracia de Dios, enfocada en la prioridad de cultivar una relación con tu Padre para que criar no sea una carga, sino un gozo porque estás haciendo la voluntad de Dios.
- Una madre no es una tarea por cumplir, sino un gozo que entregas a Dios con las manos abiertas.
- Una madre es una hija de Dios que ama a Dios y desea obedecerlo por quién es Él, y por ello ama a sus hijos. Pero su amor no es emocional, aunque involucra los sentimientos; ni es obligado, aunque hay una responsabilidad delegada por Dios.
- Recuerda a tu alma, como todos los días: «Soy madre porque Dios me ha dado el privilegio de ser portadora de vida y anunciadora de las Buenas Nuevas que son vida para mí y para mis hijos».
Pasajes bíblicos para profundizar:
«Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre…». —Proverbios 1:8
«Abre su boca con sabiduría y hay enseñanza de bondad en su lengua». —Proverbios 31:26
«Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador, porque él ha mirado la humilde condición de esta su sierva». —Lucas 1:46-47
«Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?». —Hebreos 12:6-7
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios». —2 Corintios 1:3-4
«Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús». —1 Tesalonicenses 5:18
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