Mamá, enseña dominio propio
Vivimos momentos muy críticos en cuanto a definir lo que realmente es voluntad de Dios. ¿No te parece? La realidad es que enseñar sobre lo que dice Dios en Su Palabra no es ser fundamentalista al respecto, es ser fieles mayordomos de lo que Él nos ha dejado para amarlo y obedecerlo; para conocerlo y adorarlo. Dicho esto, la Biblia nos enseña dónde deben estar nuestras reacciones, deseos y afectos: sometidos a la autoridad de la Palabra y guiados por el Espíritu Santo.
Frases destacadas del episodio de hoy
Dominio propio
- Esta palabra en el original significa: «bien controlado en apetito y dueño de sí mismo». Es la misma palabra en 2 Pedro 2, donde nos dice que el dominio propio es una virtud, y en Gálatas 5 nos señala que es el fruto del Espíritu. Ambos pasajes nos enseñan que el dominio propio es …
Vivimos momentos muy críticos en cuanto a definir lo que realmente es voluntad de Dios. ¿No te parece? La realidad es que enseñar sobre lo que dice Dios en Su Palabra no es ser fundamentalista al respecto, es ser fieles mayordomos de lo que Él nos ha dejado para amarlo y obedecerlo; para conocerlo y adorarlo. Dicho esto, la Biblia nos enseña dónde deben estar nuestras reacciones, deseos y afectos: sometidos a la autoridad de la Palabra y guiados por el Espíritu Santo.
Frases destacadas del episodio de hoy
Dominio propio
- Esta palabra en el original significa: «bien controlado en apetito y dueño de sí mismo». Es la misma palabra en 2 Pedro 2, donde nos dice que el dominio propio es una virtud, y en Gálatas 5 nos señala que es el fruto del Espíritu. Ambos pasajes nos enseñan que el dominio propio es algo concedido.
- Dios nos lo da por la fe en Jesús. Así que no puede ser un mero esfuerzo o un método de respiración o pasos a seguir; es una gracia que recibimos por ser Sus hijas; un fruto que florece a medida que caminamos con el Señor.
- Necesitamos del Señor aun cuando tropezamos y fallamos. Seguimos dependiendo del Señor y de que Él obra de esa manera en nuestras vidas, y así respondemos a lo que Él quiere.
- Es tan valioso que lo modelemos a nuestros hijos. Cuando ellos se sientan frustrados, podemos apuntarlos nuevamente a seguir dependiendo del Señor. Lo que sembramos hoy tendrá su fruto mañana.
- El dominio propio, como todo lo que hacemos en nuestra vida, tiene como objeto a Dios. Nuestro amor por Él es lo que nos ayuda a prestar oído a lo que sale de nuestra boca y actitudes para examinar el corazón.
- Como nuestra meta es criar a nuestros hijos para la gloria de Dios y con ello mostramos que los amamos, entonces queremos que desarrollen la habilidad de:
- Pensar antes de hablar.
- Escuchar antes de responder.
- Decir «no» a lo que no les conviene aunque lo deseen.
- Elegir cuándo hablar, qué hablar, qué no hablar y cuándo.
- Esta sabiduría no se enseña en un solo día, ni nosotras lo aprendemos en una época. Pero lo importante es que dejemos los cimientos bíblicos y no nos hagamos al lenguaje terapéutico de hoy en día.
- Antes de responder abruptamente, medita y reflexiona en estos pasajes y pídele al Señor que te ayude a llevarlos a la práctica en Su gracia y la ayuda del Espíritu Santo. Si tenemos al Señor y a Su Palabra, tenemos todo lo que necesitamos porque Él y Su Palabra son suficientes.
Pasajes bíblicos para profundizar:
«Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia. Por ellas Él nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos. Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor». —2 Pedro 2:3-6
«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos». —Gálatas 5:22-24
Recursos recomendados:
Episodio, El poder de la disciplina personal: construyendo y modelando hábitos
Episodio, Cultiva el dominio propio
Episodio, Mamá, ¿eres una influencia piadosa en tu hogar?
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