Mamá: Protege el corazón de tus hijos, pero no los aísles
Tristemente, nuestros niños y adolescentes sufren cada vez más aislamiento y soledad. Hoy abordaremos un tema que parece cobrar cada vez más la amenaza de las pseudorelaciones con la inteligencia artificial. ¡Escucha más en este episodio!
Frases destacadas del episodio de hoy
- La falta de comunidad entre los niños y jóvenes prevalece. El ritmo de vida de muchas familias e incluso el temor a exponer a nuestros hijos a peligros en las calles o a ideologías diferentes a las nuestras, provocan inconscientemente que los aislemos de otras personas.
- Buscamos protegerlos y, al hacerlo, los sobreprotegemos o inadvertidamente reducimos su interacción con otras personas de su edad. El problema con esto es que, por diseño divino, las personas necesitamos vivir en comunidad con otros y esta verdad también aplica a nuestros hijos.
- Por más que nosotras seamos individuos agradables, decentes, que amemos al Señor fervientemente y …
Tristemente, nuestros niños y adolescentes sufren cada vez más aislamiento y soledad. Hoy abordaremos un tema que parece cobrar cada vez más la amenaza de las pseudorelaciones con la inteligencia artificial. ¡Escucha más en este episodio!
Frases destacadas del episodio de hoy
- La falta de comunidad entre los niños y jóvenes prevalece. El ritmo de vida de muchas familias e incluso el temor a exponer a nuestros hijos a peligros en las calles o a ideologías diferentes a las nuestras, provocan inconscientemente que los aislemos de otras personas.
- Buscamos protegerlos y, al hacerlo, los sobreprotegemos o inadvertidamente reducimos su interacción con otras personas de su edad. El problema con esto es que, por diseño divino, las personas necesitamos vivir en comunidad con otros y esta verdad también aplica a nuestros hijos.
- Por más que nosotras seamos individuos agradables, decentes, que amemos al Señor fervientemente y que tengamos la madurez y la sabiduría para guiarlos, la relación interpersonal que ellos fomentarán con nosotros siempre será y deberá ser de padres a hijos.
Lo que la Biblia dice sobre el valor de la amistad
«En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para tiempo de angustia» (Proverbios 17:17).
«Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero…» (Eclesiastés 4:10).
- Poéticamente, estos versículos hablan de lo invaluable de tener personas a nuestro alrededor que vayan con nosotros, que caminen la vida con nosotros. Cuando compartimos la vida así, en pluralidad con otros creyentes, tendremos amigos que, como hermanos, nos ayudarán a sobrellevar nuestras cargas en tiempo de angustia o nos levantarán cuando caigamos.
- La Biblia no solo nos habla directamente de la amistad, sino que también nos da ejemplos de ella:
- Uno de los ejemplos más conocidos y hermosos de una amistad entrañable lo leemos en 1 Samuel entre David y Jonatán.
- Rut y Orfa, aunque cuñadas, fueron compañeras de vida, hermanas que estuvieron ahí la una para la otra en momentos de viudez y desolación hasta el punto exacto de su separación, que el libro de Rut, por cierto, describe como una circunstancia de profundo dolor.
- En la ausencia de este tipo de relaciones, de estos vínculos de amor y amistad, nuestro corazón y el de nuestros adolescentes y preadolescentes buscarán satisfacer esa necesidad de alguna manera.
- Hoy en día, una de esas maneras que más tienen a su alcance es la inteligencia artificial: programas gratuitos y sin límites definidos prometen a las personas, incluidos nuestros hijos adolescentes, una amistad incondicional, pero artificial. Artificial porque no es real y jamás lo será.
- Un «autobot» ingeniado o fabricado para responder a estímulos o mensajes de entrada jamás tendrá la capacidad humana de amar, de animar, soportar, perdonar, exhortar, cuidar y alegrarse con los que se alegran, llorar con los que lloran y de estar ahí presente físicamente en situaciones en las que un amigo se convierte en un hermano.
¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a conectarse con otros seres humanos creados a la imagen de Dios para honrar al Señor y vivir en colectividad tal y como Él lo planeó?
1. Necesitamos orar.
- Oremos por la guía del Espíritu Santo para que nos dé sabiduría para orientar a nuestros hijos a fomentar vínculos de amor y fraternidad con otras personas de su edad.
- Oremos para que el Señor use a nuestros hijos para hacer testimonio a otros adolescentes y preadolescentes y para que, a través de su testimonio, otros conozcan al Señor y se conviertan en compañeros de batalla de nuestra fe.
- Oremos para encontrar familias en nuestra iglesia local que tengan hijos de la edad de nuestros hijos con quienes podamos hacer comunidad.
2. Seamos intencionales.
- Al modelar la importancia de conectarnos con otros seres humanos.
- En crear oportunidades para que nuestros hijos tengan compañerismo con personas de su misma edad.
- Hacer el esfuerzo de agendar reuniones para simplemente compartir tiempo. Si bien no podemos forzar que nuestros adolescentes y preadolescentes hagan amistad con los hijos de nuestros amigos o hermanos en la fe, sí podemos deliberadamente y con la guía del Señor, promover un ambiente donde esas conexiones nazcan orgánica o naturalmente.
3. Monitoreemos de forma regular y amorosa el uso de las aplicacionesa las que nuestros hijos tienen acceso y que contienen inteligencia artificial.
- La idea no es controlarlos, sino involucrarnos sabia y prudentemente en esta área de sus vidas. Preservar la privacidad de nuestros menores resulta absurdo cuando consideramos que sus cerebros están en desarrollo.
- Ellos no tienen aún la capacidad cognitiva, emocional y espiritual para discernir cuándo una interacción con la inteligencia artificial o en las redes sociales se ha vuelto inapropiada o nociva para ellos. Dios nos ha confiado a nuestros hijos. ¡Seamos fieles en esta tarea!
«Nadie tiene un amor mayor que este: que uno désu vida por sus amigos. Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de Mi Padre». —Juan 15:13-15
- Nosotros, quienes hemos confiado en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, también somos ahora Sus discípulos y, por lo tanto, Sus amigos. El mejor amigo que nuestros hijos pueden tener es el Señor Jesús.
- Modelemos lo que significa caminar con Cristo y formar parte de Su cuerpo, y oremos para que Jesús se convierta en el amigo que va con nuestros hijos. Si esto sucede, vivir la fe en obediencia a Él, junto con otros hijos de Dios, como dice Jesús a Sus discípulos en el Evangelio de Juan, será lo más normal para ellos.
Pasajes bíblicos para profundizar:
«Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales se hacían por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos». —Hechos 2:43–47
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